Hola, mis estimadxs lectorxs! Cómo es que les va? Espero que súper bien :) Yo aquí estoy de vuelta compartiendo con uds el nuevo cap de mi locurita.

En esta ocasión lo que va a pasar entre nuestros queridos protagonistas puede que sea muy agradable para algunxs y no tanto para otrxs. Porque sé que hasta ahora esta historia ha provocado impresiones muy diferentes y opuestas en uds, lo cual me parece maravilloso, me encanta la diversidad de opiniones.

Pero también soy consciente de que no a todxs les están gustando mucho ciertas cosas, ya sean de la trama o de los personajes. Y me parece bien que así sea, porque no tengo por qué -tampoco soy capaz- de darle con el gusto a todo el mundo. Yo simplemente quiero transmitir a través de lo que escribo, que en este caso es una muy común y corriente historia de amor, gustos y experiencias personales -bastante retocadas y adornadas-.

Y particularmente con este fic lo que quiero plasmar no es una historia extraordinaria ni demasiado elaborada, sólo me interesa crear y lograr algo bien simple, lindo y entretenido de leer, nada más.

Así que si pueden disfrutar de toda esta locura que comparto con uds, yo estaré agradecidísima y sumamente complacida. Pero si no es de su agrado, no hay nada que pueda hacer.

Bueno, hechas las aclaraciones y desahogos pertinentes (?), lxs invito a leer el TRECE en paz!

Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.

Abajito me despido,

Bell.-


:: Capítulo Trece ::

Muy lentamente comencé a abrir los ojos y la claridad de la habitación por la fuerte luz de la mañana que entraba por la ventana me encandiló por un momento. Ya había amanecido hacía rato, pero logré descansar y dormir tan profundamente que desperté algo desorientada y me costó ubicarme dónde estaba.

Bostecé y me desperecé largamente y cuando mis ojos se acostumbraron a la claridad observé todo a mi alrededor, y recién entonces me di cuenta dónde me encontraba. Estaba en el cuarto de Darien, más precisamente en su cama, acostada boca arriba y abrazada a su almohada. Me incorporé casi pegando un salto y volví a recorrer la habitación con la mirada. No recordaba cómo había llegado ahí ni qué había pasado, pero sí era consciente de que me sentía renovada, contenta, aliviada, completamente relajada. Hacía muchísimo tiempo que no me despertaba de tan buen humor.

Abracé la almohada una vez más, inspiré profundo y al reconocer su perfume, al recordar el hermoso sueño que tuve, todo lo que nos dijimos la noche anterior, sentía como si el aleteo de cientos de mariposas me hicieran cosquillas en la boca del estómago al pensar en Darien, en su sonrisa, en sus azules y preciosos ojos, esos ojos tan bonitos que me hacían estremecer entera cada vez que me miraba. Y apretaba la almohada con fuerza contra mi pecho y mi cara y me reía de mí misma por sentirme como una adolescente enamorada.

Porque así era, me había enamorado perdidamente de él. Porque con una intensidad inconmensurable, el amor y la ilusión que en los últimos días me había empecinado en dejar de lado me inundaban por completo. Porque en cada rincón de mi corazón, de mi cuerpo y de mi mente sólo era capaz de albergar los inmensos y maravillosos sentimientos que Darien despertaba en mí. Porque lo amaba tanto, tanto, tanto que me sentía la mujer más plena del mundo, no me importaba nada más.

Después de suspirar contra su almohada un millón de veces como una empalagosa quinceañera, me desperecé una vez más y finalmente me levanté de la cama. Ordené un poco, me calcé las zapatillas y salí de la habitación.

A medida que atravesaba el pasillo escuché una suave música que provenía de la sala y percibí un delicioso aroma a café que venía de la cocina, y hacia allá fui. Cuando llegué me detuve en la puerta y vi a Darien concentrado en los preparativos del café tarareando bajito la canción que sonaba. Sonreí embelesada al verlo, vestía jeans y una camiseta de algodón, estaba descalzo y tenía el cabello mojado, probablemente se habría tomado un baño. Y cuando alzó la vista y me miró, di unos pasos al frente para acercarme a él. —Buenos días —lo saludé con timidez.

—Buenos días —me saludó con una tierna sonrisa—, ¿dormiste bien? —preguntó al entregarme una taza de café.

—Sí, dormí como un bebé —respondí al recibirla—, de esos bebés que duermen bien —bromeé y él rió sin dejar de mirarme atento—. ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

—Tu cabello —señaló y no dejaba de reír—, está un poco… alborotado.

—¿Ah, sí? —dije avergonzada y traté de ordenarlo con la mano—. Es que cuando me acuesto con el pelo mojado siempre amanezco así, es muy rebelde —comenté riendo.

—Pero tienes un cabello muy bonito y así luce mucho mejor que cuando te lo alisaste.

Yo me sentí algo inquieta por su intensa mirada que me tomó totalmente desprevenida y tuve que agarrar la taza con las dos manos para evitar arrojarla al suelo por los nervios. —Gracias… —dije enseguida al percibir que me hervía la cara de vergüenza y bebí apurada de mi café—. ¿Y los chicos? ¿Se quedaron hasta muy tarde anoche?

—No mucho, se fueron poco después de que te quedaras dormida.

—¿Qué pasó? Ni recuerdo en qué momento me dormí, es que estaba tan exhausta que ni podía mantener los ojos abiertos.

—Mina y Nef estaban dando un interesante concierto, interpretando canciones viejas, ¿lo recuerdas?

—Sí, de eso sí me acuerdo, cómo me hicieron reír.

—Cuando me di cuenta de que te habías dormido, te llevé a mi habitación. Pero después, cuando los chicos se fueron y quise despertarte para avisarte, te vi durmiendo tan plácidamente que no me animé a hacerlo. Además pensé que tendrías tu propia habitación ya lista para la mudanza y no estarías tan cómoda allí, así que…

—¿Y tú? ¿Dónde dormiste? —al escuchar todo esto comencé a sospechar si lo que recordaba de la noche anterior habría sido un simple sueño o sucedió en verdad—. ¿Acaso… ¿Acaso dormimos juntos?

—Bueno… —el sonido de un teléfono lo interrumpió antes de que pudiera responderme—. Es el tuyo —dijo al desenchufar el celular—, lo puse a cargar porque vi que estaba sin batería. Toma —y me lo entregó.

Yo no reconocí el número en la pantalla, pero de igual modo atendí. —¿Hola?

—Buenos días, señorita Tsukino —dijo una voz masculina del otro lado de la línea—. Disculpe la tardanza, es que tuvimos un inconveniente con el camión pero ya lo solucionamos. ¿Se encuentra usted en su departamento?

—¿Quién habla?

—Soy Sato, señorita, de la empresa de mudanzas. Acabamos de llegar y nadie nos atiende. Disculpe nuestro retraso, sé que habíamos acordado venir a las 8, pero nos surgió…

—¡Oh, por dios! ¿Qué hora es?

—Casi las 9, señorita. Le pido disculpas por llegar tan tarde, lo que pasa es que…

—Está bien, está bien —dejé la taza sobre la mesa y empecé a caminar de un lado a otro sin saber qué hacer—. Estoy aquí, no en mi departamento, pero sí en el edificio porque… Ahora mismo bajo a abrirles.

—Descuide, no se apresure, nosotros la esperamos.

—Bueno, ya bajo. Enseguida bajo —y corté la llamada—. ¿Ya van a ser las 9? —dije al mirar la hora en el teléfono—. Menos mal que se retrasaron en venir.

—Lo siento, Serena, fue mi culpa —se disculpó Darien—. No te desperté porque entendí que vendrían después de las 9.

—No, a las 8, acordamos en que vinieran a las 8. No importa, no hay problema, tengo… tengo que abrirles y tengo que indicarles qué deben cargar y…

—Tranquila, yo te acompañaré.

—De acuerdo, gracias.

.

.

.

Tal y como se ofreció a hacerlo, Darien me acompañó y colaboró en la mudanza a mi nuevo departamento. Sin bien los de la empresa habían enviado a unos asistentes, su compañía y apoyo fue de gran ayuda. Porque al ser un lugar mucho más pequeño y aunque ya había hecho una minuciosa selección de los muebles y objetos que llevaría a mi nuevo hogar, había muchísimas cosas para trasladar. Y yo era bastante quisquillosa y desconfiada con la forma en que trataban mis valiosas pertenencias, así que él medió todo el tiempo entre los ayudantes y yo cada vez que estaba al borde de un ataque de histeria.

Después de algunas horas de trabajo, cuando los de la empresa de mudanzas finalmente se fueron y Darien y yo terminamos de ordenar la mayoría de las cosas, al menos los muebles y bultos más grandes, él salió un momento a comprar algo para comer y beber y yo me quedé acomodando más cajas y cosas.

Cuando regresó, yo me estaba tomando un merecido descanso desparramada en el sofá. —Es un vecindario muy lindo, recorrí varias calles —me comentó mientras dejaba las compras sobre la mesa—. Hay una zona comercial con muchas tiendas, también una plaza cerca de aquí. Es una zona bastante agradable —se sentó a mi lado y me dio una botella de agua—. Has elegido un buen lugar.

—Sí, me gusta mucho aquí —dije al recibirla—, aunque el departamento es demasiado pequeño —y observé con cierta nostalgia la sala donde nos encontrábamos—. Espero poder acostumbrarme.

—Y en el otro edificio no sólo tenías un departamento enorme —dijo Darien presumido—, sino también un vecino muy simpático y amable, ¿verdad? —y me guiñó un ojo con picardía—. No creo que tengas la suerte de conocer a otro como él.

Yo eché a reír. —Lo dudo mucho, ese vecino era único en su especie.

Él también rió. —Bueno, ya estás aquí, en tu nuevo hogar, así que… —alzó su botella para invitarme a brindar—. Felicidades, "vecina".

—Gracias, "vecino".

Nos quedamos en silencio por unos instantes. Aunque todo estaba marchando perfectamente bien entre nosotros, como al principio, como buenos "amigos", había algo que me incomodaba. Porque desde que hablamos y nos dijimos tantas cosas tan importantes el día anterior, no habíamos vuelto a mencionar nada al respecto. Supuestamente todo había quedado bien claro entre nosotros, nos habíamos sincerado y propuesto volver a llevarnos bien. Pero a mí no me alcanzaba, necesitaba saber qué pasaba, entender lo que sentía, porque todavía esta complicada situación era algo demasiado incierto y confuso para mí.

Así que inspiré profundo para reunir todo el valor que pude y animarme a preguntárselo. Pero justo antes de poder hacerlo, él se puso de pie y se acercó a una de las cajas que había cerca para desembalarla. Igualmente yo no pensaba acobardarme, necesitaba volver a hablar con él lo antes posible. —Oye, Darien —lo llamé—, hay algo de lo que quisiera…

—¡Aquí está! —dijo entusiasmado al encontrar algo en la caja.

—¿Qué cosa? —pregunté confundida.

Él volteó y me miró con una maliciosa sonrisa. —Esto —dijo al enseñarme el libro que acababa de encontrar, uno de esos con los que me había estado molestando el día anterior.

—Ay, no, ¿otra vez? —me quejé.

—No voy a burlarme, no voy a decirte absolutamente nada —explicó mientras regresaba al sofá y se sentaba a mi lado—. Sólo quiero leer un poco —y comenzó a hojear el libro concentrado.

—¡¿Qué?!

—Sí, tengo mucha curiosidad, quiero saber qué tan… estimulante es este tipo de lectura.

—Ay, no, Darien, no lo hagas —intenté quitarle el libro pero él no me dejó.

—Mira, aquí hay una página marcada. Veamos…

—No lo puedo creer, ¿por qué haces esto?

—Tú sólo relájate y escucha.

—¡Eres muy cruel!

Darien carraspeó un poco para acomodar su garganta y empezó a leer con un exagerado tono seductor. —"Él se apoyó en los codos y colocó una rodilla entre sus piernas mientras le acariciaba la nariz con la suya. -Eres preciosa -murmuró descendiendo lentamente hasta que sus cuerpos se rozaron-. Quiero hacer esto desde el primer momento que te vi".

—¡Ay, no! ¡Esto es muy vergonzoso! —manoteé un almohadón para taparme la cara muerta de vergüenza.

"Mientras le acariciaba el cuerpo con una mano, le daba besos suaves por el cuello y las clavículas. A ella le encantaba sentir cómo sus pechos rozaban el torso de él y su suave vientre sus duros abdominales."

—¡Ya basta, Darien!

—Vaya, es bastante descriptivo —dijo riendo y retomó la lectura exagerando aún más su tono de voz, era un verdadero fastidio—. "Deslizando una mano bajo su trasero, él la atrajo hacia sus caderas. Le acarició la base del cuello con la nariz y luego con la lengua. Sin previo aviso, ella se arqueó contra él y gimió de placer. Le recorrió la espalda con las manos, descendiendo hasta alcanzar las caderas y se las apretó con fuerza, pegándolo a ella."

—Detente, por favor, en serio, ¡es demasiado vergonzoso!

Él no me hacía ni el menor caso. —Pero es muy excitante —y continuó—. "Ella se tensaba a medida que él la probaba con la lengua. Y la abrazó y la besó repetidamente, con besos suaves que trataban de comunicarle sin palabras… lo mucho que la amaba."

Tras leer esa última frase, se quedó callado. Yo esperé a que siguiera leyendo pero no lo hizo. Lentamente me quité el almohadón de la cara y cuando lo vi lo noté muy serio, muy tenso, con la mirada fija en la portada del libro que ya había cerrado. Pero antes de que pudiera preguntarle algo, se puso de pie y llevó de nuevo el libro a la caja. —Ya fue suficiente —dijo con voz apagada y luego se dirigió hasta la biblioteca para seguir ordenando unas revistas que había estado acomodando más temprano.

Yo no entendía nada. Y de alguna manera me puse un poco en alerta con su cambio de actitud, otra vez recurría a estos vuelcos incomprensibles en su estado de ánimo que me dejaban totalmente perdida. Me levanté y me acerqué a él. —¿Estás bien? —le pregunté temerosa, pero no respondió—. ¿Pasa algo?

—Discúlpame por lo de recién —dijo sin atreverse a mirarme, sólo se concentraba en las revistas—. No quiero que te enojes o te sientas ofendida, sólo estaba bromeando.

—Ya lo sé, sólo lo hiciste para fastidiarme como lo haces siempre, pero esta vez no me enojé.

—¿En serio? —me miró sorprendido.

—No, no estoy enojada, lo juro.

—Bueno, mejor así —pareció aliviarse con mi respuesta.

—Más bien estoy preocupada —dije con franqueza—, porque te noto raro, pareces nervioso, incómodo. Y la verdad es que yo también me siento un poco así, porque después de lo de ayer, de nuestra discusión, no hemos vuelto a hablar y creo que todo sigue muy confuso entre nosotros.

—¿Confuso?

—Sí, confuso, indefinido, poco claro. No entiendo cómo están las cosas entre tú y yo, si seguimos siendo amigos o si hay algo más.

—Puede ser, tal vez yo no fui lo suficientemente…

—Porque si te soy sincera a mí me gustaría que aclaremos nuestra situación, que tomemos una decisión concreta sobre cómo vamos a continuar relacionándonos a partir de ahora.

—Yo también quiero que lo aclaremos.

—Porque tú eres muy lindo conmigo, hoy me ayudaste mucho y yo te lo agradezco de corazón. Pero no sé cómo interpretarlo, no sé si lo haces porque sólo eres amable conmigo o porque tienes otro tipo de interés.

—Lo hago porque quiero, porque…

—No es que tenga intenciones de presionarte ni nada de eso, simplemente necesito saber qué está pasando. Porque me siento muy confundida y me cuesta mucho tenerte cerca y no saber cómo tratarte, cómo hablarte.

—Está bien, te diré lo que…

—Así que te pido que por favor me expliques lo que esta pasando, yo prometo no enojarme ni estallar de rabia ni nada parecido.

—Bueno, yo…

—Voy a escucharte con calma, sin reaccionar mal, aceptando lo que sea que tengas para decirme, aunque no esté de acuerdo, aunque no…

—Por favor, Serena, ¿te puedes callar? —me cortó impaciente—. Si no te callas, no podré decirte nada, ¿está bien?

Tenía razón, al estar conteniéndome y esforzándome en extremo por no perder el control ni volverme loca y mantenerme tranquila y centrada, estaba hablando sin parar y no lo dejaba decirme nada. Así que asentí y me dispuse a escucharlo atenta sin interrumpirlo.

Después de tomarse unos breves minutos para ordenar sus ideas, Darien comenzó su relato. —Cuando te conocí me pasó algo muy extraño. Tú te encontrabas en un estado terrible, vestías un espantoso y viejo conjunto deportivo, vivías encerrada días enteros en tu departamento, sólo te asomabas al mundo exterior cuando atendías al chico del delivery.

¿Cómo sabía todo eso? ¿Cómo fue que me vio así si en realidad nosotros recién nos conocimos cuando yo ya me había recuperado de tan patético estado?

—Yo acababa de mudarme y quise hablar contigo las pocas veces que nos cruzamos para presentarme y conocer a mi vecina, pero estabas tan ensimismada y en tu mundo que jamás me registraste. Así que un día le pregunté al conserje si sabía algo de ti y él me explicó que estabas deprimida porque te habían despedido.

Claro, al recordar lo mal que estuve durante esas semanas pude entender que era muy probable que en ese entonces ni me haya percatado de su existencia.

—Al comprender lo que te pasaba me identifiqué mucho contigo. Me imaginé que si a mí algún día me ocurría algo parecido caería en el mismo estado lamentable y deplorable. Pero cuando te encontré en la tienda, el día que hablamos por primera vez, ¿lo recuerdas?

Por supuesto que me acordaba de aquel día, si fue tan emocionante que me sentí como la protagonista de mis novelas conociendo de manera casual al futuro amor de mi vida.

—Aquella tarde te vi tan… tan radiante, espléndida, renovada, llena de energías y vitalidad, completamente lo opuesto a como estuviste días antes, y me dejaste impresionado. Me fascinó esa increíble capacidad que tuviste de recuperarte tan pronto, de salir adelante y volver a encarar tu vida con una actitud tan positiva y optimista. Y desde entonces siempre he admirado mucho eso de ti. Siempre tuve la impresión de que eres una chica fuerte, decidida, que sabe lo que quiere y lucha por ello. Aunque también eres bastante soñadora e idealista, ni qué decir de tu mal carácter.

Al decir esto ambos sonreímos. Aunque me sentía una tanto avergonzada con lo que decía, también estaba halagada por tan lindos cumplidos, me gustaba que fuera tan amable con sus palabras.

—Pero poco a poco, al acercarme más a ti y conocerte mejor, me di cuenta de que me sentía cada vez más… interesado en ti. Que me importabas, que necesitaba… que todo el tiempo quería verte, tenerte cerca, estar contigo y… Por eso decidí terminar con Reika, porque pensé que quizás podría hacer las cosas de otra forma, intentar algo diferente a lo de siempre, contigo.

Ahora que mencionaba este asunto, recordé que cuando me habló al respecto me dijo que Reika estaba interesada en alguien más y tenía intenciones de hacer las cosas bien con esa persona, que por eso habían terminado. ¿Pero había dicho la verdad? ¿No sería que en realidad se refería a él mismo cuando me contó todo esto?

—Pero después empezaste con esa locura de buscar al amor de tu vida, de examinar y evaluar a todo candidato habido y por haber. Y fue tan… tan frustrante para mí, porque yo jamás encajaría con tus estándares, porque soy alguien muy distinto a lo que tú deseas, yo… Yo soy un sujeto muy complicado, hace mucho tiempo que estoy solo, aún llevo a cuestas mucho remordimiento y enojo de mi relación anterior y no soy capaz de ofrecerte lo que necesitas, de darte lo que quieres. Porque soy muy odioso, desconfiado, hasta algo inseguro a veces, quizás también un tanto miedoso.

Vaya, por fin lo admitía, aunque me dio la impresión de que estaba siendo demasiado duro con él. Tenía razón sobre muchas cosas, pero me pareció que estaba exagerando un poco. Al menos yo no lo veía de la misma manera en ciertos aspectos.

—Lo único que me preocupa es mi trabajo y me cuesta mucho hacerme a la idea de salir de mi rutina, romper mis propias estructuras para iniciar una relación seria y formal. Y sé muy bien que tú quieres eso, pero yo no sé si puedo hacerlo. Tampoco es que quiera algo ocasional, eso te lo aclaré anoche, no sería suficiente para mí, porque yo te tomo muy en serio y me importas mucho. Pero no sé si soy capaz de… —soltó un pesado suspiro—. Por dios, Serena, dime algo —dijo desesperado.

—¿Ah? ¿Ya puedo hablar? —pregunté temerosa. De verdad me había quedado muda para no importunarlo ni interrumpirlo por nada en el mundo, para dejar que se explayara todo lo que necesitara, pero me había tomado muy al pie de la letra su pedido de guardar silencio.

—Sí, por favor, habla, dime qué piensas de todo esto —me pidió impaciente.

—Bueno, yo…

Demoré en hablar. Darien me miraba expectante, con mucha inseguridad en su mirada y su actitud, se mostraba en verdad preocupado y asustado con lo que podría llegar a decirle.

Y yo por mi parte aún estaba algo desconcertada, confundida. Se había generado una tensión muy fuerte entre los dos, mucho más intensa que en otras ocasiones. Y él no dejaba de mirarme fijamente, esperando a que me atreviera a hablar.

Pero yo también comencé a sentirme asustada, temía dar rienda suelta a mis sentimientos y arriesgarme a salir lastimada. Porque durante bastante tiempo no estuve muy segura de lo que me pasaba, de lo que le pasaría a él. Todo había sido demasiado incierto y confuso para mí, todo se fue tornando cada vez más caótico y mis emociones llegaron a convertirse en algo mucho más profundo que una atracción, en un sentimiento tan fuerte e intenso que jamás había experimentado en mi vida entera.

Y no podía negarlo más, lo amaba… Lo amaba demasiado… Pero de nuevo empezaba a preocuparme, a temer llegar a salir lastimada si él no estaba dispuesto a corresponderme. Y repasaba en mi mente todo lo que me dijo ahora, lo que dijo ayer y volvía a dudar. Pero sabía que por más que me haya obstinado en sacármelo de la cabeza, de mi corazón, no hubo manera de conseguirlo.

Sin embargo tenía muy en claro que ya no quería seguir así, que en realidad ya no me importaba más nada, que no tenía ganas de detenerme a pensar ni reflexionar en absolutamente nada. Sólo quería ser franca otra vez con él, olvidarme de todos nuestros problemas, soltar todo el enojo, la frustración y las malas energías que llevé a cuestas durante tanto tiempo. Y no rendirme ni permitir que mis dudas y mis miedos interfirieran de forma alguna.

Volví a inspirar hondo y me atreví a hablar. —Entiendo y acepto todo lo que me dices, y agradezco tu sinceridad. Aunque no acuerdo demasiado con eso de que soy una persona digna de admiración, porque más que decidida y fuerte soy testaruda y caprichosa, y cuando se me pone algo en la cabeza me obstino tanto en conseguirlo que ni registro lo que en realidad pasa a mi alrededor. Y he cometido muchos errores en mi vida por ser así.

Después de comentar esto con un tono de voz algo burlón, los dos sonreímos. Por fortuna los ánimos estaban volviendo a ser más distendidos entre nosotros y a medida que le decía todo lo que pensaba Darien se fue acercando lentamente a mí.

Así que continué. —Pero bueno, al margen de eso creo que tu postura y tu perspectiva de las cosas es comprensible. Yo jamás he vivido una desilusión amorosa tan terrible como la tuya así que no puedo juzgarte ni opinar al respecto. Pero sí hay algo que he descubierto en este último tiempo y que por más que me esfuerce en dejarlo de lado o hacer de cuenta que sólo es algo pasajero, ya no puedo negarlo más —lo miré fijamente a los ojos y una vez más opté por abrirme con él y decirle sin rodeos lo que sentía—. Estoy enamorada de ti, Darien, y quiero estar contigo. Aunque no nos sintamos seguros, aunque tengamos diferentes maneras de pensar, creo que si lo intentamos podemos hacer que funcione.

—Serena… —susurró él y acercó su mano a mi rostro para acariciarme.

—Yo estoy dispuesta, quiero intentarlo, Darien —me sentía perdida en su mirada, desbordada por los sentimientos que me despertaba, ya no podía negarlo más, lo amaba con locura y necesitaba demostrárselo, decírselo con todas las letras—. Porque yo… Darien, yo… te a…

Pero antes de terminar de hablar, Darien llevó su mano a mi cuello, enterró sus dedos en mi cabello y apretó sus labios contra los míos para besarme con fuerza. Sin darme tiempo a nada, se apoderó de mi boca para besarme con desenfreno, saboreándome con profundidad, mordiendo mis labios, incitándome a entrelazar mi lengua con la suya y abrazando mi cintura para pegarme más a él.

Yo no pude evitar responder a sus besos con la misma intensidad y sentía que además de abrasadores, demandantes y apasionados, eran unos besos llenos de desesperación, de necesidad, de deseo.

Sin dejar de besarlo, con mis manos descendí hasta su pecho y apreté su camiseta entre mis puños, para atraerlo aún más a mí. Estaba tan emocionada, tan desbordada de intensos sentimientos y de inquietantes sensaciones que no podía pensar en nada más, sólo entregarme a esos besos tan increíbles y perfectos deseando que nunca se acabaran.

Permanecimos inmersos en el maravilloso e interminable beso hasta que lentamente Darien comenzó a disminuir su intensidad. Y ahora me besaba con mucha calma, sin prisa, sin dejar de abrazarme, y yo disfrutaba de las suaves caricias y el tibio sabor de sus labios, era tan dulce… Hasta que se separó un poco para volver a mirarme, pero sin interrumpir los cortos y tiernos besos que siguió regalándome por unos instantes más. —Serena… —me llamó con un dulce tono de voz.

Yo demoré en reaccionar y recién cuando Darien dejó de besarme pude abrir los ojos al fin. Volvimos a mirarnos fijamente, yo intentaba transmitirle sin palabras todo lo que sentía, que lo amaba, que lo necesitaba conmigo y que deseaba que pudiéramos estar juntos.

Él acarició mi rostro con suavidad y yo lentamente relajé mis puños soltando la tela de su ropa y acariciando sus hombros con calma. —Serena… —murmuró de nuevo con una tierna sonrisa—. Me gustas mucho, Serena, y quiero estar cerca de ti todo el tiempo. Para poder conocerte mejor, para que me conozcas más, para ver si es posible que entre nosotros… pueda surgir algo diferente, algo especial.

—Podemos hacerlo, podemos intentarlo —dije al tomar su rostro entre mis manos—. Yo no voy a apresurarte, lo prometo. Iremos despacio, sin apuro, te daré todo el tiempo y el espacio que necesites para que te sientas cómodo, para no atosigarte ni presionarte. Y seré paciente y no me enojaré por cualquier cosa y tampoco…

—¿Estás segura de lo que dices? —preguntó riendo—. ¿Vas a tenerme paciencia? ¿No te enojarás conmigo ni me gritarás nunca más?

Yo también reí. —Haré todo lo posible.

—Porque a mí no me molesta que te enojes y grites como loca.

—¿Perdón? ¿Me dijiste loca? —dije simulando estar molesta.

Darien volvió a reír. —Sí, te vuelves loca de repente y hasta a veces me asustas, pones una cara de furia que… —se calló y me miró fijo—. Esa cara, esa misma expresión —señaló—. Me encanta cuando haces eso.

—Ya cállate, ¿quieres? —dije ofendida y quise alejarme un poco.

Pero Darien no me dejó. —Tú me encantas —susurró con la voz entrecortada al acariciar de nuevo mi rostro—, me gustas tanto, Serena —dijo casi rozando sus labios con los míos—, tanto… —y acarició mi boca con un suave y tibio beso. Y aunque yo moría de ganas porque me besara con más pasión, esta vez lo hizo con tanta delicadeza, con tanta ternura que apenas alcanzaba a rozar mis labios con los suyos.

Sin embargo a través de este dulce beso pude sentir que al fin nos encontrábamos como siempre había querido y que estábamos unidos en un contacto tan sutilmente íntimo y abrasador que sentía que flotaba por los aires. Cerré los ojos para entregarme a las increíbles sensaciones que con ese delicado beso Darien me despertaba. Mi corazón latía con tanta fuerza, todos mis sentidos estaban tan desbordados, que sólo era consciente del inmenso placer que con esos tibios besos me provocaba y del profundo amor que sentía por él.

Los dos comenzamos a acariciarnos alternada y lentamente con nuestros labios, pero aunque no llegamos a pasar a besos más apasionados, era un beso sencillamente perfecto y no queríamos interrumpirlo por nada en el mundo, así que lo sostuvimos lo más que pudimos.

Hasta que Darien de nuevo fue suavizando los besos muy despacio para volver a separarse de mí. —Serena —me llamó y abrí los ojos—, necesito… —susurró en un entrecortado suspiro y no dejaba de acariciar mi rostro con dulzura. Yo me sentía perdida en sus ojos, en su hermosa y seductora sonrisa—. Quiero que me dejes… necesito demostrarte…

—Hazlo —le pedí sin titubear—, demuéstramelo.

—¿Estás segura?

—Sí, hazlo —insistí—. Por favor, Darien, demuéstrame…

Otra vez sin dejarme terminar de hablar, Darien tomó mi rostro con las dos manos y me besó con intensidad. Y yo, totalmente extasiada por su reacción, no dudé en corresponderle el increíble y embriagador beso y enseguida rodeé su cuello con mis brazos, a lo que él respondió abrazando de nuevo mi cintura para estrecharme a su cuerpo lo más que pudiera.

Nos besábamos con calma y sin prisa, pero con mucho deseo contenido. No queríamos apresurarnos, sólo entregarnos a las suaves caricias y al tibio sabor de nuestras bocas. Pero yo necesitaba más, había deseado fundir mis labios con los de Darien en un apasionado beso desde hacía tanto, que lentamente entreabrí mi boca para acariciar sus labios con la punta de mi lengua e invitarlo a profundizar otra vez los besos. Él accedió de inmediato, saboreando mi boca con dulzura, abrazándome con más fuerza. Y ya no me importaba más nada, sólo cuánto lo necesitaba, cuánto lo deseaba, cuánto lo amaba. No quería dejar de demostrárselo.

Mientras los besos se tornaban cada vez más profundos e intensos y nuestras lenguas comenzaban a enredarse en una lucha ardiente, oí a Darien soltar un ronco gemido y sin dejar de besarlo comencé a caminar para guiarlo hacia el sofá. Él sonrió contra mi boca y yo profundicé aún más los besos y acariciaba con impaciencia su cuello y su cabello, tratando de provocarlo con mis caricias.

Cuando llegamos, nos sentamos y Darien se separó un poco para poder mirarme a los ojos. —Serena —susurró algo agitado—, eres preciosa —dijo con una pícara sonrisa y con un tono de voz exageradamente sexy, de la misma forma en que leyó los fragmentos del libro momentos antes.

Los dos echamos a reír divertidos y cuando nos calmamos él volvió a acariciar mi rostro con dulzura. Poco a poco se fue poniendo serio y no dejó de mirarme profundamente a los ojos por unos segundos que parecieron eternos. Para mí el tiempo y el mundo simplemente se detuvieron a nuestro alrededor, sólo era consciente de lo que sentía, que lo deseaba, que lo necesitaba, que lo amaba con locura.

Intenté volver a hablar. —Dar… —pero él me interrumpió besándome tan apasionadamente como nunca antes lo había hecho hasta ahora. Y yo me entregué por completo a sus besos y sus caricias. Recorría mi boca con su lengua, suspiraba a cada instante y muy lentamente comenzó a inclinarme contra el sofá sin dejar de besarme y acariciarme.

Se acomodó sobre mí y dejó por un momento mi labios para dirigirse a mi cuello. Besaba y lamía cada centímetro de mi estremecida piel y le dedicaba suaves caricias a la parte inferior de mi oreja, para luego besar y morder mi sensible lóbulo. Con sus labios recorrió todo mi cuello y yo comenzaba a desesperarme. —Darien… Darien… —repetí su nombre entre suaves gemidos.

Él cortó los besos y se alejó un poco para quitarse la camiseta. Y apenas vi su torso desnudo, casi me da un ataque. —¡Oh, por dios! —exclamé sobresaltada.

—¿Qué pasa? —preguntó asustado y quiso acercarse de nuevo a mí.

—Quédate ahí, ¡quédate ahí! —lo empujé para que volviera a alejarse y poder contemplarlo mejor—. Ay, dios mío, ¡eres tan hermoso! —dije al recorrerlo entero con la mirada y vaya que la vista era perfecta, se veía tan irresistible y apetecible que me lo quería comer con los ojos—. No puedo creerlo, ¡no puedo creerlo! Eres demasiado hermoso —dije tapándome la boca con las manos para evitar gritar como estúpida.

—Por favor, Serena, no exageres —Dijo muerto de risa.

Después de repasar su cuerpo una vez más, lo miré a los ojos con acecho, me incorporé y me colgué de su cuello para besarlo con impaciencia. —Eres hermoso… hermoso… hermoso… —repetía entre besos y él no dejaba de reír.

Cuando nos calmamos un poco, Darien volvió a tomar mi rostro para mirarme a los ojos. —Tú eres hermosa —susurró seductor y retomó los cortos y tiernos besos en mis labios mientras que con sus manos descendía por mi cuerpo hasta llegar a mi cintura y empezar acariciar mi piel bajo la ropa. Y yo estaba cada vez más desesperada, el contacto de sus manos sobre mi cuerpo me quemaba y necesitaba más. Así que me separé, lo miré con una lujuriosa sonrisa y me quité la camiseta con un rápido movimiento.

Darien sonrió complacido al verme y enseguida me besó de nuevo con tanta intensidad que provocó que yo también comenzara a acariciarlo, recorriendo lentamente su espalda, sus hombros, sus brazos. Él soltó un suspiro de placer ante el contacto de mis manos sobre su cuerpo y sin dejar de besarme volvió a tumbarme contra el sofá. Muy despacio descendió otra vez por mi cuello y con su boca se acercó a mi pecho, lo que me hizo soltar nuevos gemidos.

También me acariciaba con impaciencia, repasaba con su mano mi costado, mi cintura, mi pierna, y cuando regresó a mi boca volvió a sonreír. —"A ella le encantaba sentir cómo sus pechos rozaban el torso de él y su suave vientre sus duros abdominales" —dijo apretándose contra mí.

Yo estallé de risa al darme cuenta de que volvía a repetir un fragmento del libro. —¡Darien, basta! ¡Me desconcentras! —lo regañé y él también rió.

—Lo siento, lo siento —dijo muerto de risa y yo retomé otra vez los besos y las caricias recorriendo con mis manos cada centímetro de su piel hasta llegar a los botones de su pantalón que empecé a desabrochar muy despacio.

Pero ahora era Darien quien comenzaba a desesperarse y sin poder resistir más se deshizo de los jeans que lo estorbaban con un rápido movimiento. Yo no pude evitar volver reír por su reacción. —Lo siento —susurró jadeante—, es que estoy muy impaciente —y me abrazó para pegarme a su cuerpo y volver a besarme con desesperación. Ambos nos sentíamos ansiosos, desbordados de deseo y ardientes sensaciones, y entre besos desenfrenados y caricias intranquilas Darien me quitó mis jeans y comenzó a moverse contra mi cuerpo sin dejar de acariciarme entera y besarme con profundidad, y las excitantes sensaciones que me provocaba me hacían temblar de placer.

Sin interrumpir los movimientos, Darien volvió a mi oído. —¿Te gusta? —susurró mientras sin llegar a besarme acariciaba la piel de mi cuello con la punta de su lengua y dirigía una de sus manos hacia mi pecho—. ¿Te gusta cómo te beso? —dijo sin dejar de besarme y muy despacio quitaba con los dedos el encaje que cubría mis pechos para dejarlos al descubierto y comenzar a acariciarlos lenta y alternadamente—. ¿Te gusta cómo te toco?

Sin poder articular palabra alguna sólo asentí con un entrecortado gemido y Darien me besó con voracidad. Casi sin esfuerzo desabrochó mi sujetador y me lo quitó con un ágil movimiento. Y al sentir nuestras pieles completamente en contacto ambos comenzamos a gemir juntos.

—Basta… Ya basta, Darien, por favor… —susurré agitada.

—¿Qué pasa? —susurró él contra mis labios—. ¿No te gusta?

Y en respuesta intensifiqué los besos. —Por favor… —dije mientras llevaba mis manos hacia sus caderas y con mis dedos tiraba del elástico de sus boxers para tratar de desnudarlo. Lo necesitaba con desesperación, ya no podía esperar más—. Basta, Darien, ya deja de torturarme… —le supliqué entre gemidos.

Él sonrió seductor y terminó de quitarse la última prenda que vestía para quedar completamente desnudo. Yo hice lo mismo y cuando volvió acomodarse sobre mí, enseguida rodeé su cuerpo con mis piernas y volví a acariciar con impaciencia su espalda y sus brazos. —Me vuelves loca, Darien… —susurré entre besos—. Te necesito…

—Yo también… —dijo jadeante mientras colocaba su sexo contra el mío y comenzó a ondularse otra vez, rozándome con movimientos frenéticos—. Quiero…

—Quiero hacer esto desde el primer momento que te vi —lo interrumpí mirándolo a los ojos con determinación.

Darien sonrió. —Ésa debería ser mi línea —y volvió a besarme, devorando mis labios con impaciencia, degustando cada rincón de mi boca con desenfreno. Y yo seguía gimiendo desesperada e incitándolo a moverse contra mí presionándolo con mis piernas. Lo besaba desaforada, ya no podía resistirme más, necesitaba que me hiciera suya al fin.

Él tomó mis manos para llevarlas sobre mi cabeza y entrelazarlas con las suyas contra el sillón. —¿Estás lista? —me preguntó al mirarme.

Yo sólo asentí sin decir una palabra, estaba totalmente entregada a él. Y sin poder esperar ni un segundo más, me miró a los ojos y finalmente entró en mi cuerpo con un rápido y fuerte empujón.

Solté un agudo grito cuando por fin estuvimos unidos y él enseguida me besó en la boca para evitar que hiciera demasiado ruido. Pero cuando intentó volver a embestirme y retomar los movimientos contra mi cuerpo, yo comencé a tensarme entera y apretaba sus manos con fuerza mientras volvía a gemir agitada contra sus labios.

Darien se detuvo al creer comprender lo que me pasaba y se separó un poco para poder mirarme. —¿Qué pasó? —preguntó agitado—. ¿Ya… ya terminaste?

Yo asentí sin dejar de gemir y soltando sus manos tomé su rostro para volver a besarlo. —No te detengas… —dije al empujar mis caderas contra su cuerpo para incitarlo a moverse—. No te detengas por nada en el mundo —volví a rodear su cuerpo con mis piernas y su espalda con mis brazos—. Continua… continua… —le supliqué agitada y los movimientos ondulantes reiniciaron.

Nos besábamos y gemíamos desesperados. Él aceleró de tal forma el ritmo de sus embestidas y yo acariciaba y arañaba su espalda con tal desenfreno, que las sensaciones eran cada vez más excitantes y ardientes. —Continua, Darien —repetí intensificando los gemidos—. Así… no te detengas… por favor… no te detengas…

Estábamos a punto de culminar, mi cuerpo comenzó a tensarse otra vez, y él incrementó aún más el ritmo y la profundidad de sus entradas.

—Darien… Darien… —repetí entre gemidos.

—Eso es —murmuró él—, yo también estoy cerca —intensificó aún más sus movimientos—. Espérame… —me suplicó.

Mordí su hombro para ahogar mis gritos. En reacción Darien también comenzó a gemir más en mi oído y a hacer mayor presión contra mi cuerpo. Cuando ya estábamos a punto de culminar refugió su rostro en mi cuello y entre repetitivos gemidos de placer juntos alcanzamos el orgasmo al fin.

.

.

.

Darien se desplomó sobre mí y yo comencé a acariciar su espalda para suavizar las marcas que segundos antes le había hecho con las uñas.

Acabábamos de hacer el amor por primera vez y no podía haber sido más perfecto. Sentí tocar el cielo con las manos y encontrarme con un millón de estrellas y destellos resplandecientes, todo había sido sencillamente increíble. Poder sentir el calor y el peso del cuerpo de Darien sobre el mío era la experiencia más maravillosa que podría haber siquiera soñado en toda mi vida.

Lo abrazaba con fuerza, besaba su cabello, no quería soltarlo por nada en el mundo. —Soy tan feliz… —dije emocionada—. Tan feliz… tan pero tan feliz…

Darien me miró. —¿Estás bien? —me preguntó con la respiración ya más pausada.

—No puedo sentirme mejor —respondí con un suspiro mientras besaba su rostro repetidas veces—. Fue hermoso, Darien. Todo fue tan hermoso y perfecto que me siento tan feliz… —corté los besos y lo miré con una enorme sonrisa—. Gracias… Gracias, Darien —dije con voz temblorosa—, fue increíble. Tú eres increíble, tú…

—Tranquila —dijo preocupado al acariciar mis mejillas—, no te pongas así. No vas a llorar, ¿o sí?

Yo negué con la cabeza agrandando mi sonrisa. —Es que estoy muy feliz, fue tan increíble, tan…

—Sí, lo fue… —susurró antes de volver a besarme.

Poco a poco comenzó a moverse para separarse de mi cuerpo y luego recostarse a mi lado. Ahora los dos podíamos respirar mejor. Pero enseguida Darien me abrazó por la cintura y me acercó de nuevo a él, y yo me dediqué a observarlo por unos instantes.

Tenía los ojos cerrados y respiraba profundamente. Lo miraba embelesada, no podía creer lo que acababa de pasar. Lo recorría entero con los ojos, su cuerpo, su desnudez, su pecho moviéndose al ritmo de su respiración, su rostro tranquilo, su cabello alborotado sobre el sofá. Era una imagen perfecta ante mis ojos.

Cuando llevé mi mano a su pelo para acariciarlo y ordenarlo un poco con mis dedos, Darien abrió los ojos y me miró. No pude resistirme ante su adorable sonrisa, así que me acerqué a su boca y lo besé largamente. —Hola, mi príncipe —susurré entre beso y beso.

Darien rió. —¿"Mi príncipe"? —preguntó sorprendido.

Yo seguía dándole cortos besos. —Si, tú eres mi príncipe.

—¿Yo?

—Sí, tú —asentí al interrumpir los besos para mirarlo a los ojos—. Eres mi príncipe azul, porque eres el único para mí, porque eres…

—Yo no soy un príncipe, Serena, soy un tipo común y corriente.

—Sí, puede que seas muy común y corriente, que seas muy irritante y me hagas enojar, que seas algo inestable emocionalmente, que tengas un horrible sentido del humor, que seas demasiado reservado —Darien asentía con cada cosa que decía y no paraba de reír—. Pero para mí eres perfecto, simplemente perfecto, tal y como eres.

—No seas tan amable, no es necesario que…

—Es que es la verdad, Darien, tú eres muy importante para mí, muy especial. Porque disfruto de estar contigo, de que riamos juntos, de que te extrañe cuando pasamos tiempo sin vernos, de que haya romance, mucho romance entre nosotros, de que me hagas sentir mariposas en el estómago o que floto por las nubes cuando pienso en ti, de que…

—¿Mucho romance dices? Si recién es la primera vez que estamos juntos, aún no hemos tenido muchos momentos románticos.

—Pero este momento, este preciso instante, es muy romántico para mí.

—¿Tú crees?

—Sí, estar así los dos, acostados en mi sofá, abrazados, desnudos, es muy romántico…

—Puede ser, pero para mí… algo mucho más romántico fue lo de anoche.

—¿Anoche?

—Sí, anoche cuando dormías en mi cama y quise despertarte, tú estabas… un poco sensible. Y yo te abracé para consolarte y tú volviste a dormirte enseguida y…

—¿Entonces fue real? ¿No fue un sueño? ¿Dormimos juntos?

—Sí, dormimos juntos, abrazados, vestidos…

—No puedo creerlo, pensé que sólo había sido un sueño.

—Fue real y muy romántico. Jamás imaginé que se sentiría tan bien dormir abrazado a ti, es tan relajante tenerte entre mis brazos…

—Darien…

Se puso muy serio, no me sacaba los ojos de encima y acariciaba mi cabello acomodando algunos mechones que caían sobre mi rostro. —Quiero hacerlo bien, Serena. Quiero que lo intentemos, quiero que estemos juntos y lograr que funcione.

—Sí, sí, Darien —me acerqué más y apoyé mi frente contra la de él mientras abrazaba y acariciaba su cuello—. Lo haremos juntos y todo estará bien. Claro que sí.

—Claro que sí —susurró en un suspiro rozando mis labios con los suyos—, mi princesa… —y me besó.


Sí, sí, sí! Por fin hubo algo de acción entre estos dos! Creo que les hacía mucha falta poder demostrarse por todos los medios lo que les pasa. A mí me resultó muy grato y satisfactorio llevar a esta hermosa parejita a estas instancias… A uds qué les pareció?

A continuación, paso a responder sus rws (de quienes no tienen cuenta, al resto les respondo por privado):

-C-ELF: los chicos han disfrutado -y con creces- el ambiente que se generó entre ellos… espero que te haya gustado este avance ;)

-brujtadcc: al final confirmamos que no fue un sueño de Serena, sino que en verdad durmieron juntos y abrazaditos… y si bien Darien aún se muestra un tanto reticente, ha cedido bastante y parece que tiene intenciones de ir en serio con ella.

-yssareyes48: no hubo despedida del viejo departamento, pero sí una calurosa bienvenida al nuevo ;) después del ojo de la tormenta, se dio la definición por fin, y los chicos no desperdiciaron su tiempo…

-Maria Paolini: yo también me sigo enamorando de Darien, cada vez más… y hoy le demostró sus sentimientos a Serena con todas las letras, esperemos que no se vuelva a echar atrás…

-Paty: perdón por cortarte la inspiración con el cap anterior! hoy tuvimos mucha miel y 'calor' para deleitarnos… así que espero haberte dejado contenta…

-Marisol: hoy Darien tampoco fue demasiado elocuente con sus palabras para expresarse, pero pudo demostrarle a Serena -sin palabras- cuán interesado está en ella…

-romi: Serena ha vuelto a expresar directamente lo que siente, y esta vez Darien también lo hizo a su manera. esperemos que no la haga sufrir…

-Miriam Ortiz: hoy me explayé sin reparos y los dejé expresar y manifestar sus sentimientos sin interrupciones… dejaré el suspenso para más adelante así respiramos tranquilas un rato ;)

-leidy flourite: en el cap de hoy nuestros queridos tortolitos casi no tuvieron interrupciones y pudieron expresar lo que sienten… sobre Nef y Lita sabremos algo más adelante, hoy sólo me centré en Serena y Darien, ameritaba hacerlo…

-Lorena: Darien hoy sí le dijo "princesa" en serio! jaja! y parece que los dos han conseguido aclarar un poco más su panorama. quizás la mudanza de Serena y su inminente separación les sirvió para tomar impulso.

-ferserenity: no fue un simple sueño! ocurrió de verdad! y esta vez hubo lemon real también, jajaja! sobre Zafiro sabremos algo más adelante.

-Ana: Darien y Serena se dijeron muchas más cosas, y todo parece apuntar a una definición entre ellos. todas podemos respirar un poco más tranquilas a partir de ahora :)

-salyluna: aunque Serena se haya ido, Darien no desaprovechó la oportunidad para seguir abriéndose con ella. esperemos que su relación prospere!

-kaguya: hoy tuvimos más romance y miel entre estos tortolitos… el sueño fue real, el impulso de Darien no fue sólo una cosa del momento, y por fin parece que han logrado definir…

-Bepevikn: Darien pudo decir algunas cosas más y demostrar lo que siente por Serena con algo más que un beso ;)

Bueno gente, ya todos sus mensajitos han sido leídos y respondidos. Muchísimas gracias por sus cumplidos, sus lindas palabras y sus ganas de seguir esta locurita mía :) Espero que hayan disfrutado del cap de hoy y me cuenten cómo les fue!

Así que estaré a la espera de sus reviews!

Besotototes para todxs! Y hasta la próxima!

Bell.-