Antes de empezar, quiero dedicar este capitulo a UnsuccesBassist, que quiero mucho y que me dijo que este capitulo le gustó mucho.

No, no era mi intención que eso sonara tan gracioso JAJJA.


Del reproductor mp3 de Hiccup: Naïve, The Kooks

I'm not saying it was your fault

Although you could have done more

Oh, you're so naïve, yet so

El estado de euforia de Astrid empezó a preocuparle. Eso y el hecho de que, cada cierto tiempo, ella masticaba más y más pastillas; prácticamente cada que estornudaba. Es que tenerlo cerca no era una buena idea, especialmente con todo ese pelo de gato en su ropa, pensó en llamar a su tío...

Hasta que recordó que era noche de bar. Su padre y el tío de Astrid seguro que estaban de juerga en el bar, pensó en su pickup y en qué por lo menos él se encontraba en condiciones de manejar. Seguro que a ella no le molestaría que él la llevara a su casa, era lo mejor antes de que alguien más lo notará.

No solo eso, también Viggo había regresado a la fiesta. Eh, lo mejor era evitarlo... Permanentemente. Bueno, no, lo mejor era solo evitarlo esta noche y, tratar de mantener un perfil bajo, sí, eso era lo mejor... De momento. Ya el lunes vería que hacer.

— ¿Segura que quieres llevarla tú?— preguntó Heather, con Astrid adormilada en su hombro, con una sonrisa boba y los ojos brillantes. Hiccup asintió, antes de tomar la mano de la rubia y tirar de ella para levantarla de la silla, lo bueno es que la fiesta estaba terminando... Eso y que todos estaban al tanto que era una sobredosis de medicamento y no una borrachera.

— Yo la llevo.— aseguró Hiccup con una sonrisa. Astrid se levantó perezosamente, le apretó la mano con tanta fuerza que hizo que Hiccup se quejara de dolor. Ella se rió por su respuesta.

— ... Eres tan lindo.— suspiró ella, recargando su mentón en el hombro de él. Hiccup la ignoró.

— Si su tío pregunta...

— Sí, la diremos que está en buenas manos.— sonrió de forma pícara Heather. Hiccup hizo una mueca, incómodo. Tenía que acostumbrarse a esto...

How could this be done

By such a smiling sweetheart?

Oh, and your sweet and pretty face

In such an ugly way

Something so beautiful

Oh, that every time I look inside

Si es que esto tenía una continuación... Porque puede que no la tenga. Hasta ahora nadie le había garantizado que esto pudiese funcionar; es decir, sí, había obtenido una confesión, había obtenido un beso y casi lo terminan haciendo en la oficina de Viggo Grimborn pero eso no significaba nada. No estaban saliendo, por el momento, y no estaban en una relación. Esto solo era... Un periodo incierto, sí, eso.

Territorio virgen. Estaban en territorio virgen. Uno extraño en el que Astrid Hofferson se le había declarado y que justo ahora estaba tambaleante junto a él, tonteando de vez en vez con Toothless, quien agradecía el afecto y las atenciones. La chica rubia nunca había sido tan tierna y atenta con él. Una vez frente a la pickup, Hiccup abrió la puerta trasera, para Toothless y la puerta del copiloto para Astrid.

— ¿Puedes subir?— le preguntó a la chica, Astrid lo intentó. Se sentía demasiado mareada como para usar su habitual agilidad; tropezó de forma torpe, y ante eso soltó una carcajada nasal, se sostuvo del cuerpo del castaño, riendo como una niña pequeña.

— Creo que no.— respondió entre risas.— Cárgame.— pidió. Hiccup la tomó en brazos antes de sentarla en el asiento del copiloto, buscó a tientas el cinturón de seguridad y lo abrochó sobre el cuerpo de la rubia.— ¿A dónde vamos?

— A tu casa.— contestó de forma paciente, antes de cerrar la puerta. Rodeó la camioneta y repitió todo el proceso de su lado, buscó las llaves en su bolsillo y volvió el motor a la vida cuando las giró dentro de la ranura del auto. Astrid se quejó.

— Tu camioneta es muy ruidosa.— seguro que le dolía la cabeza. Astrid se reclinó en el asiento.— ¿Me llevas a casa? No quiero ir...

— ¿Ah no?— puso la palanca de velocidades en primera, fue avanzando a esta velocidad por el estacionamiento de la escuela.— ¿A dónde quieres ir entonces?— le siguió el juego, para distraerla del ruido del motor.

— A tu casa.— lo dijo de forma alegre, juguetona. Sintió la mano de la rubia en su muslo derecho, subir y bajar. Ignóralo, Hiccup, ignóralo...— Me gustaría conocer tu cama.— agregó en voz un poco más baja, cambiando el tono de su voz a uno más seductor, pero seguía sonando adormilado, las palabras se arrastraban un poco.

I know she knows that I'm not fond of asking

True or false, it may be

Well, she's still out to get me

— No podemos hacer eso.— se negó, segunda, tercera, los ojos en el camino Haddock, ella no está en un buen momento.— Necesitas descansar un poco, trabajaste muy duro hoy.

— Puedes darme duro para que descanse mejor.

Sus mejillas se volvieron de un tono escarlata al escucharla decir eso. Empezó a hacer un poco más de calor en la camioneta, en automático negó con la cabeza. Esto no podía ser hoy, sería un aprovechado si lo hacía, por mucho que quisiera, no tomaría ventaja de Astrid, quien, seguro que no estaba en sus cinco sentidos.

— No, no.— carraspeó, la acción no pasó desapercibida por la rubia, quien volvió a reírse. Avanzó por el muslo, jugueteo con el cinturón del chico, mordiendo su labio inferior, avanzaría un poco más de no ser por el estúpido cinturón de seguridad.— No es una buena idea hacerlo hoy.

— ¿Por qué? ¿Tu madre está en casa?

Sí, bueno, en parte. Si Astrid estuviera completamente consciente y todo esto estuviera mucho más claro, seguro que el hecho de que su madre estuviera en casa sería un problema.— Sí, pero no es eso.— volvió a negar con la cabeza, Astrid estaba intentando (y fallando) desabrochar su cinturón.— Tienes que ir a casa... A descansar...— dándose por vencida, decidió acariciar su entrepierna por encima de la mezclilla del pantalón.— No, no hagas eso.— le advirtió, sintiendo la presión de su toque.— En serio, Astrid, no.— soltó una mano del volante para apartar la de la chica.— Hablo en serio.— dijo, aunque no sonaba tan convencido. Astrid lo dejó en paz.

Cierto, ¿Qué tal si se estrellaban o algo? No dijo nada al respecto, pero lo pensó bastante.

Una vez llegaron a su casa, Hiccup estacionó el auto frente a la casa Hofferson. Apagó el motor y justo en el momento en el que guardó las llaves, escuchó un chasquido y de pronto, sintió como alguien lo tomaba de la camisa para darle un beso. Se quejó en un principio, incluso intentó apartar sus manos (está camisa le gustaba, en serio, no quería que se arruinara el cuello) que se sostenían con fuerza a la prenda. Fue un beso fiero, lleno de necesidad, Astrid exploraba con su lengua toda su cavidad oral; empezó a disfrutarlo, aunque no demasiado, porque en su mente seguía el pensamiento permanente que decía: ella no está en sus cinco sentidos.

Probablemente ella no quiera esto.

And I know she knows that I'm not fond of asking

True or false, it may be

She's still out to get me

Luchó por separarse, jadeando, ella intentó volver a atacarlo, está vez trepándose sobre él, colocándose en su regazo. Su pasividad le gustaba, pero le gustaba más luchar por el dominio con él, uhm, bien, esto estaba bien de todas formas; tomó sus manos y de lleno las coloco sobre sus pechos, Hiccup apretó de forma automática, como acto de reflejo, el movimiento la hizo gemir por lo bajo, sonriendo.

— Astrid...

— Podemos hacerlo aquí, ¿Sí?— propuso, el aire infantil de su insistencia le hacía gracia a Hiccup, era tierno.— Te necesito tanto...— acto seguido dió un pequeño brinco, ocasionando que su propia pelvis chocará contra la de él, volvió a gemir cuando sintió que él no estaba del todo negado a esto.— Por favor, por favor...— con cada palabra repetía la acción de brincar.

Hiccup estaba dando todo de sí para no soltar ningún sonido que afirmara que le estaba gustando. Genial, las pastillas seguro que no solo le causaban euforia.— No, tengo que dejarte en tu casa. No, no... ¡No!— ante sus negativas ella volvió sus manos a su cinturón, Hiccup volvió a tomar sus muñecas. Ella se reía de él, encantada con el juego.— Hablo en serio. No estás del todo consciente.

— Claro que sí.— arrastró un poco más las palabras en esa oración.— Estoy consciente de que quiero tu pi...

— No.— la interrumpió un poco más demandante está vez. Ella se quejó, luego miró a su derecha, por la ventana: su casa. Su casa y en ella su habitación. Es sábado.

— De acuerdo.— aceptó sin más, cambiando repentinamente de estado de ánimo. Hiccup suspiró, bien, eso había costado trabajo.— Llévame a mi casa.— se sentó de nuevo en el asiento del copiloto, vio a Toothless echado en el asiento trasero y decidió hablarle mientras Hiccup salía del auto para abrirle la puerta. Primero abrió la de Toothless (no iba a dejarlo en el auto) y luego la de Astrid, quien negó con la cabeza.— No puedo bajar, Hiccup, Cárgame de nuevo.— pidió agitando las piernas. El castaño volvió a suspirar y la tomó en brazos, ella soltó un grito de alegría.— ¡Que brazos! Apuesto a que puedes cargarme como un costal de papas sin esfuerzo.— con uno de sus dedos fue acariciando su barbilla.— Aw, tienes barba aquí, te verías muy sexy con una barba, ¿Por qué no te dejas la barba?

— No me gusta.— le respondió, caminando por el jardín hasta la puerta de la casa. Uh, cierto, necesitaban una llave.— ¿Tienes la llave?

— ¡Sip!— se bajó de sus brazos y una vez de pie, la buscó en su bolso, se tambaleaba un poco y sus rodillas temblaban. Se quejó.— Estoy harta de estas botas.— dijo en voz alta, una vez encontró las llaves agregó.— ¿Te gustan mis piernas con ellas?— preguntó sonriendo. Hiccup tomó aire.— No abriré hasta que contestes.

¿Qué más da?— Sí, las hace ver aún más lindas que antes.— No estaba mintiendo de todas formas. Astrid asintió, decidió concentrarse en buscar del llavero, la llave indicada para la puerta.

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— Se verían mejor en tus hombros.— le coqueteó abriendo la puerta. A este punto, a Hiccup le hacía un poco más de gracia. Seguro que la chica no pensaba eso, por lo menos no todo el tiempo. Astrid entró a su propia casa, encendiendo la luz.— Bienvenido a mi humilde morada.— lo invitó a pasar, Hiccup dudó si entrar o no.— Alto, ¿Ya habías venido aquí, verdad? Huh, lo olvidé.— soltó otra risa nasal.— Ven, ven, pasa.— Lo tomó del brazo y lo hizo entrar, Hiccup se dejó hacer — Ven tú también, Toothless, eres bienvenido a mi casa.

El perro le hizo caso, Astrid le ofreció sentarse en su sofá, Toothless no buscó la aprobación de Hiccup y obedeció a la rubia.

— No es necesario que se siente ahí, nosotros ya debemos irnos...

— ¿Por qué?— Astrid hizo un puchero.— Si yo adoro estar contigo.— confesó, Hiccup enarcó una ceja, recordando todas las veces en las que Astrid buscaba evitar pasar tiempo con él.— ¿Quieres algo? Tenemos jugo, agua, café... Yo odio el café, ¿Sabes? Me hace actuar raro.— canturreo la última palabra mientras lo guiaba a la cocina, Hiccup no pudo evitar reír por lo bajo.— Mi tío debe tener cerveza por ahí... Creo que me vendría bien...

Oh no, alcohol y medicamentos no.— Te vendría bien un poco de agua.— la frenó, evitando que ella pudiera ocasionarse una visita a urgencias. Buscó un vaso y lo llenó de agua del grifo.— Ten, bebe esto.

— Eres tan atento...— lo adulo, antes de tomar el vaso.— Muy atento, tanto que haces que quiera comerte a besos...— bebió todo el vaso de un trago. Ahora que lo mencionaba, sí, estaba demasiado sedienta, aunque esperaba calmar su sed de otra manera. Uh, de todas formas no era tarde para eso. — Ya.— avisó cuando terminó, devolviéndole el vaso.— Soy una chica obediente.— le aseguró con voz profunda.

— Es debatible.— respondió Hiccup, ella se rió con ganas.— Vamos, tienes que ir a tu habitación, necesitas recostarte...

— No puedo subir las escaleras. Estoy mareada.— sí, todo le daba vueltas, pero tampoco estaba tan mal, solo quería llevar a Hiccup a su habitación. Seguro que una vez ahí podría retenerlo de una forma u otra.— Llévame.— pidió de la forma más tierna que pudo, pestañeando repetidas veces, buscando regalarle la mirada más dulce que se sabía.

Aunque sabía que se estaba metiendo en un problema muy gordo, él accedió.— Solo te llevaré a tu habitación. Nada más.

— Sí, sí.— volvió a cargarla, la subió por la estrecha escalera con cuidado, escuchándola reír y sintiendo como se acurrucaba en su pecho. No iba a mentir, le gustaba demasiado está Astrid tan sedienta de amor, era divertida, aunque quisiera arrancarle los pantalones cada tanto. Afortunadamente la puerta estaba abierta, tal vez Astrid no acostumbraba cerrarla.— Oh, llegamos.— avisó. Hiccup la llevó hasta su cama y la recostó con cuidado en ella, como si no buscara incomodarla.— ¿Puedes quitarme las botas? Las odio.

Hiccup se sentó en la cama y empezó a deshacer los nudos de los cordones, no desviaba la mirada de estos, no quería ver más de lo necesario. Le dejó los calcetines y las botas al pie de la cama. Estuvo a punto de irse de la habitación cuando ella lo llamó de nuevo.

— Hiccup.— volvió la vista a ella que se apoyaba de los codos para elevar su torso.— ¿Puedes... Darme un beso? — pidió, sonando un poco vulnerable. La petición le dió un vuelco en el corazón.— Siempre te beso yo a ti, bueno, más o menos... Solo... ¿Puedes empezar tú?

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— Bien, de acuerdo.— se acercó un poco a ella. Astrid se sentó en su cama para que él no tuviera que batallar tanto. Hiccup la tomó de la barbilla y sin más le plantó un beso casto sobre sus labios, lento y sin prisas; en medio del su mente llena de nubes, Astrid pensó que sus besos eran lo mejor del mundo, que podría volverse adicta a ellos sin pensarlo. Le rodeó el cuello con los brazos y fue acercándose un poco más, él abrazó su cintura, no muy posesivo, tranquilo, disfrutando el momento.

Se separaron momentáneamente, ella le miró entre sus pestañas, sonriendo como una niña boba, contagiándolo. Volvió a atacarlo, también con ternura, con una mano acariciando las pecas de su mejilla, recargando un poco más su cuerpo con el de él, subiéndose nuevamente a su regazo.

El beso fue escalando y escalando. Astrid ya le mordía los labios y Hiccup podía saborear las pastillas que ella había masticado. Eran de un artificial sabor uva, polvoso, sabía genial. Tuvo que parar cuando ella volvió a dirigir su mano a sus pechos.

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She's still out to get me

— Dije que solo te llevaría a tu habitación.— susurró, oponiéndose a la acción que ella le obligaba realizar. Astrid se quejó, obligándolo de todos modos, a colocar su mano contra su suave seno izquierdo.— No puedo hacerte esto, Astrid. No estás consciente.

Otra vez con eso.— Estoy consciente. Estoy perfectamente.— aseguró, sonando un poco más despierta, de todos modos, eso no cambiaba nada.— ¿Qué no te gusto?— lo retó, llevando la otra mano de él al otro pecho, Hiccup negó con la cabeza.

— No es eso, Astrid...

— ¿Te gusto o no?

— Claro que sí. Y claro me gustaría hacer esto contigo.— la consoló, llevando su mano izquierda (la dominante) a la mejilla de la rubia. Su rostro, que se había mantenido animado en todo ese rato, cambio a uno desencajado, que trataba de procesar el rechazo.— Pero está noche no. Ya habrá otra noche en la que sí.

— Quiero que sea está.— insistió, sus modos infantiles habían vuelto.— Por favor, ¿Sí? En serio, estoy bien.

Hiccup besó su frente.— Tienes que dormir un poco, tomaste demasiado medicamento, por la mañana te sentirás mejor...

— ¡No te entiendo!— lo empujó lejos, cruzándose de brazos e inflando las mejillas.— ¡Se supone que soy lo mejor que puede pasarte en tu vida! ¡Me tienes aquí... Rogándote!— espetó, Hiccup se levantó de la cama, dejando que ella hiciera su berrinche.— Yo no le ruego a nadie, tomo lo que quiero y ya. Y te quiero a ti.— se colocó de rodillas en la cama, tratando de verse un poco más alta, Hiccup sonrió de lado.— Soy la chica de tus sueños, soy la chica más popular de la escuela, eres un nerd campeón de ajedrez... Te estoy rogando para que me folles, ¡Fóllame! ¡Este debe ser tu maldito mejor sueño!

Hiccup soltó una carcajada. Vale sí, ella tenía razón, había soñado con esto varias veces, pero en todos sus sueños, ella estaba completamente consiente de todo, ella no estaba adormilada con pastillas ni tan artificialmente deseosa de él.

— ¡Deja de reírte! ¡No es gracioso!— tomó una de sus almohadas y empezó a golpearlo con ella. Hiccup se cubrió con los brazos.— ¡No te rías de mi!

— No me río de tí.— tomó la almohada y la dejó a un lado.— Me rió de lo irónico que es esto. Es todo.— aseguró, ella resopló molesta aún.— Escucha, Astrid, si lo hago ahora, no sería justo. Me estaría aprovechando...

— ¡No me importa!

— Tal vez no te importe ahora, pero lo hará después.— continuó, paciente, sin alterarse, tomándola de las manos, tratando de infundirle esa misma calma.— Si vamos a hacerlo, me gustaría que no te arrepintieras, que te guste porque tú lo quieras y no por un medicamento. No voy a aprovecharme de tí, ¿Está claro?

Bien, Hiccup era tal vez, el hombre más difícil de convencer. Cosa rara, cualquiera hubiera aceptado sin pensarlo. Lejos de enojarse, el hecho le hizo sentir mariposas en su estómago, oh...

— De acuerdo.— aceptó, antes de soltarse y de recostarse nuevamente en la cama. Hiccup la respetaba lo suficiente como para no hacer nada está noche, eso era tierno, pero no la dejaba satisfecha en lo absoluto. Lanzó un suspiro, bien, ¿Qué iba a hacer ahora con el conjunto que llevaba puesto? ¿Con su ropa interior a juego? Bueno, tal vez tenía que esperar, diablos.— Eres un fastidio.— soltó, escuchó su risa de nuevo. Astrid, solo para asegurarse, y quién sabe, provocarlo de nuevo, tomó el dobladillo de su vestido y lo levantó lo suficiente como para enseñarle las bragas que llevaba puestas.— Me puse esto para ti. Bueno, no. Lo hice pensando en ti, ¿Te gustan?

— Eh..— lo cierto es que no podía dejar de mirarlas.

— Seguro que las conoces, son las que estaba usando cuando me espiaste con el espejo de ahí.— señaló el pasillo. Hiccup se quedó helado, ¿¡Pero qué...!?— Claro que te ví, bueno, no... Lo supe después. No dije nada porque... No me molestó que me vieras.— aclaró, balanceando las piernas, todavía exponiéndose ante él.— Es como... Algo que siempre hago. Trato que siempre mi ropa interior combine cuando salgo contigo, es ridículo, pero no lo puedo evitar... ¿Quieres ver mi sostén?

Hiccup tragó saliva.— No, no, está bien así.— estaba más que bien, a decir verdad. Astrid asintió, soltó su falda para extender sus brazos.— ¿Qué...?

— ¿Mínimo puedes dormir conmigo? Prometo portarme bien. Nada de trucos.— le aseguró, sonando sincera.

— Nada de trucos.

— Que no. Ven aquí.

Se recostó junto a ella, Astrid le rodeó con sus brazos el torso, y con mimo se acurrucó en su pecho, sonriendo complacida, Hiccup la abrazó, acariciando su cabello e inhalando el olor de este.

Podía acostumbrarse a esto.

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By such a smiling sweetheart?

Oh, you're so naïve, yet so

Suspiró, se quedó quieto mientras esperaba a que ella se quedara dormida, estuvo atento al ritmo de su respiración, a su peso en sus brazos, con el tiempo a él también le empezó a dar sueño. Su sopor empezó a hacer que sus ojos se sintieran pesados, y la cama de la chica a pesar de ser un poco pequeña para él, y que sus piernas sobresalían un poco del borde de la cama, le resultaba bastante cómoda, y el silencio era perfecto como para dormir un poco.

Empezó a dormitar junto a ella, tal vez podría avisar más tarde que llegaría después. Ni siquiera se dió cuenta que Finn Hofferson había llegado a su casa, lo único que escuchó fueron pasos (que no lo preocuparon para nada), y al final, una voz fuerte preguntando.

— ¿Quién está...?— Hiccup se levantó en ese mismo momento, despeinado y claramente vestido. Finn entornó los ojos, también su sobrina estaba vestida, completamente dormida.— ¿Hiccup?— lo nombró.

— Hola, eh...— le regresó la mirada.— Uh... Yo... Traje a Astrid a casa.— avisó, señalando a la chica dormida.— Es que ella estaba... Ella...— toma aire, Hiccup, no hiciste nada malo. Él lo sabe, lo intuye.— Ella tomó demasiadas pastillas para su alergia, como habían muchos gatos en la fiesta...— explicó, logrando hilar las palabras para formar una oración.— Ella se mareó y decidí traerla a casa.

— ¿Es tu perro el que está abajo?

— Sí.

— Ya veo.— Finn se veía no muy contento, pero tampoco se veía muy molesto. Eso no lo hacía sentirse más tranquilo.— ¿Qué pretendes con mi niña?

— ¿Disculpe?

— Sí, ¿Qué es lo que pretendes?— reformuló la pregunta, sonando serio. Hiccup no supo a qué se refería aún.— Has visto demasiado a Astrid estos días. No es solo la organización de esa fiesta.— hizo una pausa, el tono de su voz no era tan estridente como antes, de hecho, era algo suave, no quería despertar a su sobrina.— Escucha, Hiccup, Stoick y yo somos buenos amigos, y de verdad creo que eres un buen muchacho.— continuó, Hiccup entonces supo a qué se estaba refiriendo.— Y comparado a todos los chicos que han intentando algo con ella...— rascó su nuca.— Eres el mejor de todos ellos. En serio, le rogué a los dioses que ella se fijará en alguien como tú, alguien estudioso, de buena familia, claro con un poco de músculo, pero...— se estaba desviando, Hiccup lo sabía.

— Señor Hofferson...

— Hiccup, no hagas que deje de creer que eres bueno para mi sobrina.— advirtió el hombre, señalándolo con uno de sus dedos.— Astrid... ha pasado por bastante.— agregó, Hiccup volvió su vista a Astrid, quien seguía durmiendo plácidamente, seguro que seguía creyendo que dormía junto a ella y siendo honesto, él también quería quedarse junto a ella, cuidar su sueño y dormir arrullado por su tranquila respiración. Lo entendía, lo entendía bien.

— Lo sé.— decir esto era complicado. Él no estaba en una relación con Astrid, bueno, no de momento, tampoco creía que ella estuviera jugando con sus sentimientos, pero si ella solo buscaba sexo (quizá, tal vez), entonces, ¿cómo quedaría ante su tío que, estaba desesperado por hacerle saber que no quería que él fuera un patán? Como un patán seguro.

No es que le importara mucho la opinión de Finn Hofferson, aunque, ahora que lo tenía justo frente a él, empezaba a importarle un poco, ¿en serio lo veía como la mejor opción? Sabía que Finn era un hombre difícil de convencer, sobre-protector con su sobrina...

Cielos, él ya tenía su aprobación, solo le faltaba ser novio de Astrid.

It's such an ugly thing

For someone so beautiful

Will die every time you're on his side

— Si le rompes el corazón, yo te romperé el cuello.— amenazó Finn. Luego le llamó la atención su reloj en su pulsera, era muy tarde ya, bastante. Y que un hombre estuviera tan tarde en la cama de su sobrina no le sabía para nada bien.— Es tarde, ve a casa. Tu padre se preocupará.— refunfuñó, tomando el picaporte de la puerta.— Gracias por... traer a mi niña a casa.

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Well, she's still out to get me

Entrecerró la puerta, seguro que se quedaría en el pasillo agudizando el oído.

Hiccup intentó levantarse de la cama, fue ahí cuando notó que la rubia lo tenía pescado del brazo, él trató de apartarla de sí mismo con suavidad, para no despertarla. No había nada mas lindo que ella, en serio, nada mas bello que verla completamente en paz, dormida, muy cómoda y tan a gusto con él. Astrid se había equivocado, sí, uno de sus sueños era ver a Astrid tan ansiosa por él, verla sin ese vestido seguro que se volvería uno recurrente, pero este no era su mas grande sueño con ella. Era este, verla feliz junto a él.

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True or false, it may be

She's still out to get me

Era cursi. Lo sabía. Y seguro que si se lo llegaba a decir, Astrid se reiría... O quien sabe.

— No...— su voz lo asustó, Astrid hablaba entre sueños. Eso o sí logró despertarla.— No... te vayas.— suplicó entre sueños. No, que no haga eso, ella no tenía ni idea de lo tierna que se veía, ella no tenía ni idea de lo que le estaba haciendo, o quizá sí, quizá lo sabía, y lo sabía tan bien que se aprovechaba de eso, de lo cautivadora y extraña que era su dulzura.

Just don't let me down

So just don't let me down

Hold on to your kite

Viendo que, ella necesitaba abrazar algo que oliera similar a él, se quitó la chaqueta que llevaba puesta y la colocó sobre el cuerpo de ella, Astrid la acomodó entre sueños, solo para abrazarla y acurrucarse con ella, olfateaba de vez en cuando, de forma cómica. Uh, ya la tendría de vuelta, algún día, aunque la verdad no le importaba no recuperarla jamás; antes de irse se inclinó para besarle la frente.

Hold on to this kite

Just don't let me down

Just don't let me down


Los rayos del sol, como siempre en estas historias, despertó a Astrid. Le daba directamente en los ojos, la rubia se quejó de forma audible, había olvidado cerrar las malditas cortinas, era un horror despertar así en domingo. Bostezó antes de abrazar un poco mas sus sabanas, tratando de volver a dormir, uh, había un olor distinto al que estaba acostumbrada, no era el típico olor a suavizante de telas y a su aroma habitual, sino un poco mas masculino, bastante mas; era espuma de afeitar, con canela, amaderado, tal vez un poco de suavizante de tela... era fantástico, enterró su cara aún mas en él, adicta a ese olor.

El olor de Hiccup era lo mejor del mundo. Dioses, ella adoraba...

¿Hiccup?

Abrió los ojos de golpe, oh no. Oh no. Observó a su lado, asustada, oh no, no, no, no recordaba mucho de la noche anterior, ella no quería ver a Hiccup ahí...

Salvo que no estaba. Solo había dejado su chaqueta. El alma le volvió al cuerpo cuando se vio vestida con la misma ropa de anoche, lo único que el faltaba eran sus zapatos, los cuales estaban al pie de su cama. Suspiró con alivio, le dolía un poco la cabeza, no demasiado, no se comparaba para nada con una resaca; de todas formas, no quería volverlo a hacer, pudo haber vomitado en la pickup de Hiccup o algo peor. De pronto empezó a recordar cosas, como sus asaltos hacia él o todas las cosas que le había dicho.

Mierda.

Ella no había querido decir todo eso. Bueno sí, pero no era su plan decirlo... ¡No así! Apretó la mandíbula. Seguro que había quedado en ridículo frente a...buscó su teléfono, tuvo que levantarse por su bolso donde era casi seguro que estuviera. Revisó sus notificaciones, alarmada, Heather era una fanática por tomar fotos y Ruffnut era conocida por las imprudentes descripciones que les ponía o lo que llegaba a comentar. Había fotos, sí, pero no demasiadas, solo de ella con Ruffnut, ella con Heather, gatitos, la fiesta en general...

Se detuvo en una de ellas, era la única en donde estaba con Hiccup. Recordaba esa foto a pesar de haber estado mareada y alterada; todo le parecía gracioso, pero justo en ese momento le parecía una excelente idea tomarse una foto con él, besando su mejilla y apuntando la cámara hacia arriba. Él arrugaba la nariz por el cariño recibido, la luz en la foto era morada, producto de las luces artificiales del baile escolar, llevaba a Garff en su mano, el pequeño perro beagle era el único que miraba a la cámara.

Lo recordaba riendo."— No, no... basta, me haces cosquillas.—" le dijo después de que ella tomó la foto, recordaba haberle tomado de la barbilla antes de darle otro beso, y reírse, reírse de su cara que decía claramente "no puedo creer que esto de verdad esté pasando". Aun estando completamente sobria le parecía graciosa, especialmente cuando ella se separaba de forma abrupta y él seguía manteniendo sus labios fruncidos y los ojos cerrados, como si quisiera continuar el beso.

Era un tonto. Un tarado, uno demasiado lindo. Que hacía que su corazón se hinchara al punto de querer reventar, que le llenaba de azúcar las venas...

La foto tenía muchos "me gusta", había comentarios preguntándole si Hiccup era su novio, lo bonita pareja que eran, desgraciadamente nadie preguntaba sobre el perrito en la foto, ni quería informes para adoptarlo. No quería seguir leyendo, no porque estuviera molesta (un poco avergonzada, sí, pero no estaba tan enojada como ella pensaba), sino porque no quería preguntarse tampoco si Hiccup era su novio. No lo era, no en sí, es decir, ellos no habían hablado de eso, ella se había declarado, él mismo había dejado muy en claro sus sentimientos, dioses, casi lo habían hecho en la oficina de Viggo...

¿Eso tendría una consecuencia? Diablos, esperaba que no.

Suspiró, abrazó un poco mas la chaqueta del chico, no tenía que controlarse aquí, no había nadie que estuviese ahí para juzgarla. Recordó sus palabras cuando la contuvo, estando ahí, en su habitación, diciéndole que no quería que ella se arrepintiera después... Hiccup era el sujeto mas tierno de toda la vida.

Nadie más hubiera hecho eso. Seguro que cualquiera se hubiera aprovechado en la mas mínima oportunidad. Sabía que no debía valorarlo mas solo por ser educado, por no ser un abusador, pero las endorfinas en su cerebro no le permitían no emocionarse por ello. Dioses, estaba siendo como una niña pequeña...

Solo tenía que esperar su llamada. Solo eso.

Si es que llegaba, claro.


Cada día mas cerca del lemon. Ay ese Hiccup, todo cursi y caballeroso. Idealizarlo es mi pasión.

Bueno, también verlo sufrir. Me encanta.

¿Cómo andamos? Yo sigo en la cruzada dolorosa que es obtener pacientes. Pero siempre hay una luz de esperanza xd

No, la verdad es que vengo a promocionarme descaradamente.

¡Estoy haciendo comisiones de fics! ¡Así es, tal y como usted lo leyó! Después de pensarmelo un poco, pensé que sería una buena idea empezar a customizar mis escritos. Principalmente para sustentar mi carrera, el instrumental es un poco caro. PERO OIGAN, no se me espanten, que las comisiones no son muy caras y su precio varia dependiendo del numero de palabras que tenga uwu

Así que si tienes esa idea loca de HTTYD atorada en tu cabeza, quizá yo pueda ayudarte a que se haga realidad... en un fic, por lo menos uwu

Si quieres saber más, puedes ir a mi pagina de facebook. Les dejaría el link, pero la plataforma no me deja, en fin, solo busquenme en facebook como "HanniaRangel55" y ahí salgo yo. Mi foto de perfil es la de un gatito.

TAMBIEN, me temó que dejaré este y el fic de Hipo brujo en pausa durante estas vacaciones de primavera. Estoy empezando a escribir en inglés (practicando mas bien) y no solo eso, sino que me estoy atrasando con el otro fic. Mis capitulos de colchón empiezan a disminuir. Se vienen cosas grandes )?

Entonces, salvo por las comisiones y los fics en inglés, no subiré mucho. A menos que me ataque la inspiración y haga un fic relampago. Están divertidos.

¡Les quiero! Cuidense, bai.