Hola gente querida del mio cuore! Aquí estoy de vuelta al fin! Cómo están? Espero que muy bien!
Mil perdones por mi ausencia… Sé que fue mucho más larga de lo que acostumbro, pero lo mismo creo que regresé relativamente pronto… :P
Por fortuna, y después de muchas interrupciones, he podido terminar un nuevo cap para continuar avanzando con esta locura. Aunque en esta ocasión no pasan demasiadas cosas, sino que más bien vendría a ser una especie de transición entre el nuevo acercamiento de nuestros amados tortolitos y lo que se viene después, habrá de todo un poquito, pero en términos generales será bastante liviano y tranquilo.
Así que lxs invito a leer el CATORCE en paz y espero que lo disfruten mucho!
Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.
Me despido abajo,
Bell.-
:: Capítulo Catorce ::
Comencé a despertarme lentamente al sentir que alguien tocaba mi cabello con mucha suavidad. Eran unas caricias tan tiernas y delicadas que me provocaban mucha paz y tranquilidad, así que supuse que serían de Darien. Porque podía percibir la calidez de su cuerpo junto al mío, la tibieza de su aliento sobre mis labios y cuando sentí que se acercaba más a mí para regalarme un dulce beso, creí que mi corazón estaría a punto de estallar de tanto amor.
Abrí los ojos muy despacio y apenas lo hice lo reconocí frente a mí acariciando mi pelo sin parar y mirándome a los ojos con una de sus más adorables sonrisas. —Lo siento, no quise despertarte —dijo en voz baja.
Yo también sonreí embobada al verlo. —¿Qué hora es? ¿Cuánto dormí? —pregunté algo desorientada.
—No pasaron ni cinco minutos. Fui a la cocina a buscar algo para comer y cuando regresé ya estabas dormida.
—Es que estoy muy cansada.
—Lo estás, así que vuelve a dormirte, ¿sí? Yo iré a la cocina un momento y luego regresaré para dormir contigo, ¿quieres? —me dio otro beso y quiso alejarse de mí para levantarse.
Pero yo lo detuve tomándolo del brazo. —No te vayas —le supliqué—, quédate aquí conmigo… —y recurrí a mis lastimosos y efectivos pucheros para convencerlo.
—Está bien, está bien —accedió riendo—, me quedaré. Pero tú vuelve a dormirte, ¿de acuerdo? Tienes que descansar —me regaló otro tierno beso que yo alargué lo más que pude y después se incorporó para sentarse a mi lado.
Estábamos los dos en mi cama, en mi nueva habitación de mi nuevo departamento. Ese día, después de la extenuante y ajetreada mudanza, Darien y yo habíamos hecho el amor por primera vez. Y estuvimos inseparables por largas horas encerrados en mi nuevo hogar. No quisimos desperdiciar ni un solo minuto para demostrarnos lo que sentíamos sin nada que nos interrumpiera, para simplemente poder estar juntos como habíamos decidido hacerlo a partir de ahora. Y todo estaba siendo tan perfecto y maravilloso entre nosotros que sentía que flotaba por los aires de tanta felicidad.
Yo estaba acostada de lado con mi cuerpo desnudo envuelto en las sábanas y Darien, que estaba sentado junto a mí apoyado contra el respaldo de la cama, sólo vestía sus boxers y tenía un plato sobre sus piernas.
Me desperecé y bostecé un par de veces y después de acomodar las sábanas para cubrirme mejor también me incorporé para sentarme a su lado. —¿Qué trajiste para comer? —le pregunté curiosa.
—Un poco de fruta, ¿quieres?
Asentí y le di un ruidoso beso en la mejilla. —Me encantan las peras —dije mientras apoyaba mi rostro sobre su hombro.
—Las compré esta mañana —comentó al terminar de cortar y pelar una de las frutas—. Espero que sepan bien —y me dio un trozo de pera en la boca para que la probara.
—Mmm, ¡está deliciosa! Y muy dulce.
—No creo que tan dulce y deliciosa como tú —dijo seductor y me regaló un intenso y largo beso en los labios que yo recibí encantada. Disfrutaba tanto de sus mimos y atenciones, Darien era tan romántico y atento conmigo que sentía que me enamoraba más y más de él a cada instante.
Después de besarme regresó su atención a las frutas y yo me dediqué a observarlo con detenimiento. Estar juntos así, compartiendo un momento tan íntimo y lindo como éste, era una experiencia tan increíble que la felicidad y el inmenso amor que sentía por él colmaban todo mi ser.
Examiné todo su cuerpo detalladamente y volvía a comprobar que era un hombre precioso y sexy en toda la extensión de esas palabras, no me cabía ninguna duda. Y cuando me detuve en su hombro izquierdo recordé que más temprano había notado un peculiar detalle en su piel. Entonces me acerqué más para poder mirarlo mejor y confirmar lo que me pareció haber visto. Y efectivamente se trataba de lo que creía, un tatuaje ubicado a la altura de su omóplato. —¿Qué es "Hey"? —pregunté al leer el tatuaje que sólo eran las letras de esa simple palabra.
—¿"Hey"? —Darien rió—. Es un viejo recuerdo de mi adolescencia —respondió—. Es el título de una canción y el nombre de una banda de rock que tuve en mis épocas de preparatoria.
—¿Una banda de rock? ¿Tú estuviste en una banda de rock?
—Sí, aunque no lo creas este aburrido y sobrio empleado bancario fue un rebelde adolescente en su juventud. Bueno, aunque tampoco tan rebelde. En esos tiempos quise incursionar en la música y aprender a tocar algún instrumento. Así que reuní a unos amigos y formamos nuestra propia banda, Nef fue uno de ellos. Pero en realidad no era específicamente de rock, era más bien una ecléctica y rara mezcla de pop, rock, punk, no sabíamos muy bien lo que hacíamos.
—¿En serio? ¿Nef también estaba en esa banda?
—Así es, él era el vocalista, yo el bajista y dos chicos más se ocupaban de la guitarra y la batería. ¡Y éramos malísimos! Pero tocamos bastante tiempo, fue muy divertido. Hasta participamos en algunos festivales escolares, también hicimos presentaciones en fiestas, en cumpleaños. Éramos unos personajes, nos creíamos estrellas.
—No puedo creerlo, ¿eras el bajista de una banda de rock?
—Sí, el legendario bajista de "Hey" —respondió muerto de risa—. Tenía el pelo largo, usaba botas de cuero, ¡y hasta me tatué la espalda!
—Ay, no, ¿usabas el cabello largo? —él asintió avergonzado—. ¿Y habrá fotos de esa época? Tengo que verte, Darien. Sin dudas te verías genial, ¡yo habría sido tu fan número uno!
—No lo sé, quizás Nef aún tenga algunas fotografías —respondió mientras me daba otro trozo de fruta—. Tal vez también tenga un video de alguna de nuestras presentaciones, le preguntaré.
—Ay, sí, ¡qué emocionante! ¡Muero por verte y escucharte!
—¡Y yo me moriría de vergüenza si lo hicieras! Pero creo que sería divertido recordar esas épocas. Fue una etapa algo breve pero lo pasamos muy bien mientras duró.
—¿Y qué sucedió? ¿Por qué dejaron de tocar?
—Tal vez porque nos fuimos distanciando un poco entre nosotros o porque se nos fue pasando el entusiasmo. En ese tiempo conocí a mi novia y digamos que desde entonces cambié bastante, pasé a ser más serio, más responsable.
—¿Ella también era una compañera de la preparatoria?
Esta vez Darien demoró bastante en volver a hablar y su expresión se endureció. Yo era consciente de que me estaba metiendo en un asunto muy delicado al hacerle estas preguntas pero quería saber más de él, conocerlo mejor, entender un poco más su historia.
—No, iba a otro instituto —respondió serio—, uno de mucho mejor nivel académico que el mío y con orientación contable. Así que tuve que estudiar como loco para poder entrar a la misma universidad que ella. Era lo que quería, lo que elegía para mí en ese momento, por eso preferí tomar un rumbo diferente y optar por algo más seguro, más maduro y estable. Creí que junto a ella lo conseguiría, pero no fue así.
—¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?
—Casi cuatro años.
—¿Y qué edad tenías cuando terminaron?
—20, los dos.
—Eran muy chicos…
Noté cómo sus ánimos daban un nuevo e imprevisible vuelco. Ahora su expresión no sólo era dura y muy seria sino que también denotaba enojo, remordimiento y hasta me atrevería a decir aflicción. Recordé todo lo que me contó en otras ocasiones sobre esa relación y su difícil ruptura, y me conmovió verlo tan dolido y molesto de repente al volver a hablar al respecto.
Pero pensé que lo correcto sería decir algo para tratar de animarlo, ya que una vez más se estaba atreviendo a abrirse conmigo y contarme cosas tan personales. Y no debía desaprovechar esta oportunidad para demostrarle que lo comprendía, que podía confiar en mí y contar conmigo para lo que necesitara. —Darien, entiendo que todavía te sientas mal por lo que te pasó, pero creo que quizás deberías…
—No, Serena —me cortó enojado—. No podrías entenderlo nunca si jamás viviste algo parecido. Tú no tienes idea de cómo se siente el desprecio de la persona que más te importa, que te den la espalda, que te dejen de lado, que no valoren tu esfuerzo, tu compromiso, tu entrega.
—Bueno, pero…
—Las personas son muy hipócritas, Serena, son exigentes y pretenciosas. Jamás será suficiente para satisfacerlas y yo ya estoy cansado de no poder cubrir las expectativas de nadie.
—Pero tal vez…
—Por eso lo único que me preocupa son mis metas personales, mis propios objetivos —cada vez elevaba más el tono de su voz—. Y me propuse hace años enfocarme pura y exclusivamente en mi trabajo, conseguir ese bendito ascenso y demostrarme a mí mismo que soy capaz de superarme, de conseguir lo que quiero por mis propios medios, sin un título universitario, sin tener que rendirle cuentas a los demás, sólo lograrlo con mi esfuerzo y mi dedicación.
—Está bien, no te enojes conmigo, sólo trataba de animarte —dije un poco asustada por su reacción.
Darien se calmó enseguida. —Lo siento… Discúlpame, Serena, no quise hablarte así. Es sólo que… —soltó un pesado suspiro—. Cada vez que recuerdo todo esto sumado a que últimamente las cosas en mi trabajo están bastante difíciles, me pongo de mal humor, me vuelvo loco.
—¿Por qué? ¿Qué pasa con tu trabajo?
—El nuevo gerente, ese imbécil que nombraron hace poco, ¿recuerdas que te hablé de él? —asentí—. Bueno, eso pasa, que es un imbécil, que tiene un terrible complejo de superioridad y nos hace la vida imposible a todos los inútiles que tenemos un cargo de menor jerarquía que el de él. Nos pide cosas absurdas, nos llena de tareas, todos los días me estoy quedando fuera de hora en el banco para no dejar trabajo acumulado. Y estoy exhausto, estoy harto de este tipo, ya no lo soporto más, ya no… —cuando me miró echó a reír al ver mi expresión de desconcierto—. Piensas que soy un resentido, ¿verdad?
—No —respondí seria—, no pienso eso de ti —dije con franqueza—. Lo que sí pienso es que has vivido experiencias personales tan complicadas en el pasado que aún hoy te afectan. Y la verdad es que me pone un poco triste verte así.
Darien también se puso serio y bajó la mirada. —Puede ser, quizás todo aquello me marcó de manera negativa. Pero es que fui tan ingenuo, tan ciego e iluso… Era muy chico y aprendí de una manera bastante dura que en realidad todo era muy diferente a lo que creía.
—Pero también pienso —continué— que eres una gran persona —él me miró sorprendido—. Que eres muy amable y atento, que te preocupas por los demás, que te gusta ayudarlos, mostrarte gentil y solidario. Que eres divertido, con un sentido del humor bastante irritante, pero eres capaz de hacerme reír —ambos sonreímos—. Tienes un corazón enorme y también eres muy sensible —Darien volvió a bajar la mirada—. Y creo que deberías soltar de una buena vez todas estas cosas tan pesadas y viejas que sigues llevando a cuestas, sólo así podrás sentirte mejor.
Nos quedamos callados por unos instantes. Darien tenía la vista fija en el plato de frutas y yo trataba de reflexionar sobre lo que acabábamos de hablar. Si bien siempre tuve la impresión de que su historia no era tan terrible como él la describía, sabía que yo no era quién para juzgarlo de forma alguna. Además, aunque me costara reconocerlo, yo también había estado muy resentida y frustrada, por otros motivos, cuando me despidieron. Sólo que ahora ya no me importaba más, ya había encontrado una manera de encarar mi vida desde otro lugar, empezar de nuevo, plantearme otras prioridades. Y una de ellas, tal vez la más importante en este momento, era emprender algo especial con él.
Sin embargo al verlo tan ensimismado comencé a sentirme impaciente y me preguntaba… ¿Qué más podía hacer para animarlo? ¿Para demostrarle que lo comprendía, que podía contar conmigo? Pero cuando estuve a punto de volver a decirle algo, optando por recurrir a algunas de mis clásicas frases motivacionales, me detuve al creer oír que estaba diciéndome algo pero no alcanzaba a escucharlo bien. —¿Qué dices? —le pregunté confundida—. ¿Estás hablándome? —y recién entonces me percaté de que en realidad estaba tarareando en voz baja—. Darien, ¿estás… cantando? —pregunté más confundida.
Él fue subiendo poco a poco el tono de su voz. Efectivamente estaba tarareando una canción y yo estaba descolocada por completo con su nuevo cambio de actitud.
Darien dejó el plato sobre la mesita de noche y volteó a mirarme con una alegre sonrisa. —"¡But hey!" ("pero oye") —exclamó de repente tomándome totalmente por sorpresa—. "Where have you been?" ("¿dónde has estado?") —se acercó más a mí y me abrazó por la cintura para inmediatamente después tumbarme sobre la cama—. "If you go I will surely die…" ("si te vas seguramente moriré…")
Yo no pude contenerme más y eché a reír divertida. —¿Qué te pasa? —pregunté muerta de risa—. ¿Qué estás diciendo?
—"We're chained" ("estamos encadenados") —volvió a cantar entusiasmado—. "We're chained" ("estamos encadenados") —y me besó.
Yo rodeé su cuello con mis brazos, pero me costaba responder a sus besos porque no podía parar de reír. —¿Qué fue eso?—pregunté más tranquila cuando nos separamos un poco. Y al verlo sonreír y notar que sus ánimos habían mejorado, me sentí tan feliz…
—Es la canción que le dio nombre a nuestra banda —me explicó orgulloso—, acabo de recordarla.
—Cantas muy mal —murmuré emocionada y él rió— y me encanta —lo atraje hacia mí para besarlo—. Darien —lo llamé después de un largo beso y volvimos a mirarnos—, quiero que sepas que puedes contar conmigo —él suspiró y comenzó a acariciar mi cabello sin dejar de verme fijamente a los ojos—, que voy a acompañarte y apoyarte en todo lo que necesites.
Mientras le decía esto recordé y comprendí con más claridad las palabras que Nef me dijo el día anterior, que el amor verdadero es capaz de sanar cualquier herida, que es lo mejor que nos puede pasar. Y eso era precisamente lo que quería transmitirle, que estaba dispuesta a ayudarlo a superar su pasado, a entregarle todo mi amor, todas mis fuerzas, todo lo que estuviera a mi alcance para que pudiera salir adelante.
—Y siempre estaré a tu lado —continué—, porque quiero cuidarte, quiero hacerte feliz, porque eres muy importante para mí, porque… Porque te amo, Darien…
Sin darme tiempo a decir más nada, me besó tan intensa y apasionadamente que casi me deja sin aliento. Yo sentía que flotaba por los aires, sus besos eran tan perfectos y hermosos que no quería cortarlos por nada en el mundo. Lo abrazaba con fuerza, lo besaba con profundidad, lo quería todo para mí, no quería soltarlo ni dejar de demostrarle cuánto lo amaba.
Nos besamos y acariciamos por largo rato hasta que lentamente fuimos disminuyendo la intensidad de los besos. Pero yo estaba sumamente desbordada por el inmenso amor y la increíble felicidad que él despertaba en mí, tanto que no quería dejar de besarlo y transmitirle lo que sentía ni por un segundo.
Así que continué regalándole infinidad de besos y él los recibía sin dejar de reír. —Serena, eres…—intentó hablar—. Eres una jovencita… muy mimosa… Y una insaciable… besucona —dijo sonriendo contra mi boca.
—Es que tú eres… —susurré sin interrumpir los besos—. Eres muy besable…
—¿"Besable"? —repitió riendo otra vez y se separó un poco—. ¿De dónde sacaste eso? Jamás había escuchado esa palabra antes.
—Creo que alguna vez se la escuché a Mina —respondí algo avergonzada.
—Ustedes dos tienen cada ocurrencias —dijo al retomar sus caricias en mi pelo.
—Darien, ¿puedo hacerte una pregunta? —dije en tono coqueto mientras dibujaba corazoncitos imaginarios sobre la piel de su pecho con la punta de mi dedo.
—Dime.
—Nosotros… Ahora que tú y yo… Que estamos juntos desde hoy, ¿cómo… ¿Qué vendríamos a ser?
—¿A qué te refieres?
—Bueno, como ya no somos más vecinos y tampoco somos amigos, ¿en qué términos crees que… —¡ay, por dios! ¡¿por qué me costaba tanto preguntárselo?! Definitivamente me había convertido en una tonta y empalagosa adolescente—. ¿Cómo definiríamos… esto? —dije señalando el corto espacio que había entre nuestros cuerpos.
Darien se tomó unos segundos para reflexionar al respecto. —No lo sé —sus pausas se me hacían terriblemente eternas y me esforzaba sobremanera por ser paciente—. ¿Qué te parece… "amigos con beneficios"?
—¡¿Qué?! —exclamé horrorizada.
—¡Es una broma, es una broma! —me aclaró enseguida antes de que me exasperara.
—Una broma de muy mal gusto —dije ofendida y quise alejarme de él.
—Lo siento, no te enojes —dijo muerto de risa y volvió a abrazarme para atraerme de nuevo hacia él—. Ven aquí, no te pongas así, sólo estaba bromeando.
—Bueno, entonces ya déjate de bromas y hablemos en serio.
—De acuerdo, hablemos —inspiró hondo para contener la risa y ponerse serio—. ¿Tú en qué pensaste?
—¿Yo?
—Claro, supongo que si me estás planteando esto es porque ya tienes algo en mente. ¿Qué se te ocurrió? ¿En qué términos quieres que definamos nuestra relación?
—Bueno… yo…
—¿"Novios"? ¿Eso pensaste? —adivinó—. ¿Quieres que seamos "novios"?
—Sí, creo que sí, ¿tú no quieres? —pregunté temerosa.
—Pues si tengo que serte franco creo que es demasiado pronto como para…
—¿Demasiado pronto dices? —ahora sí mi paciencia se había ido al diablo—. ¿Con todo lo que ha pasado hasta ahora entre nosotros te parece que es demasiado pronto para tomarnos esto en serio? ¿Como para llamar a las cosas por su nombre?
—Yo no niego que todo lo que pasó ha sido muy importante, pero creo que no deberíamos apresurarnos, recién estamos empezando y no me parece correcto que nos arrebatemos y definamos las cosas tan rápido. Además…
—¿De qué rayos estás hablando? —lo interrumpí molesta al separarme de él para sentarme en el borde de la cama dándole la espalda, sus excusas comenzaban a irritarme.
—Yo no soy un sujeto impulsivo, mucho menos en asuntos personales —Darien también se incorporó y tomó mi hombro para hacerme girar—. Necesito tomarme las cosas con calma, no como hace la mayoría de la gente que se llena la boca de bonitas palabras basándose en pasiones momentáneas y hablan de "noviazgo", de "romance" y de "amor" como si se tratara de algo tan sencillo. Son cuestiones muy delicadas, no es conveniente tomárselo a la ligera.
—¿Entonces qué me dices de Mina y Kunzite?
—Bueno, ellos son una excepción. En realidad lo que yo quiero decir es que…
—Porque ellos son novios y dicen que se aman abiertamente desde el primer minuto que están juntos —insistí mientras me ponía de pie sin soltar la sábana y empezaba a recoger mi ropa del suelo—. ¿Acaso eso los convierte en personas superficiales y arrebatadas? ¿Eso es lo que piensas?
—Por favor, Serena, no te alteres. Estoy tratando de explicarte lo que…
—¿Y yo? —pregunté enojada—. ¿Qué piensas de lo que yo hago entonces? ¿De lo que yo siento por ti? ¿Que es una pasión momentánea? ¿Que no estoy enamorada de verdad?
—No, no te estoy cuestionando ni a ti ni a lo que sientes —trataba de explicarme—. Aunque reconozco que por momentos se me hace algo difícil escucharte, corresponderte, pero no porque no te crea, sino porque contigo todo es demasiado intenso y yo no estoy acostumbrado a…
—Está bien, Darien —comencé a vestirme apurada—. No me expliques más nada, ya dijiste suficiente —y dando por terminada la discusión quise salir de la habitación.
Darien me alcanzó y tomándome del brazo intentó detenerme. —Pero Serena, no te lo tomes así, no te enojes.
—No estoy enojada —sí lo estaba, pero también trataba de calmarme.
—Por favor, entiéndeme, lo que quiero decirte es que…
—Entiendo perfectamente lo que me quieres decir —lo interrumpí mirándolo con una dura expresión y al mismo tiempo haciendo un esfuerzo impresionante por mostrarme centrada y tranquila—. Y lo acepto y lo respeto aunque no esté de acuerdo. Así que de ahora en adelante intentaré ser más cuidadosa con mis demostraciones de afecto para expresarte lo que siento de una forma menos avasallante y atropellada, para…
—No, no hagas eso, no dejes de comportarte como lo haces siempre, no cambies tu forma de ser, de expresarte. Tú eres una chica muy sincera y transparente, y yo admiro mucho eso de ti.
—Pero si me acabas de decir que te resulta difícil escucharme, corresponderme, que no estás acostumbrado a estas cosas. Entonces lo mejor es que yo…
—Escúchame bien, Serena —tomó mi rostro entre sus manos—. Ya te lo dije anoche, esta mañana y ahora volveré a decírtelo una vez más para que te quede bien claro: Quiero estar contigo —dijo con firmeza—, quiero que estemos juntos y quiero hacerlo bien, ¿de acuerdo? ¿Me crees?
—Lo siento… —dije repentinamente emocionada y lo abracé con fuerza—. Perdóname, Darien, yo te prometí que no iba a apresurarte, que te daría todo el tiempo y el espacio que necesitaras para que te sientas cómodo, que sería paciente y no me enojaría por cualquier cosa. Pero estoy haciendo justo todo lo contrario.
—No te preocupes, tu mal carácter y tu tozudez son lo que más me gusta de ti —dijo riendo. Luego se separó un poco y volvió a mirarme a los ojos—. ¿Ya estás más tranquila? —asentí haciendo pucheros—. ¿Ya no vamos a pelear más? —negué con la cabeza y Darien apoyó su frente en la mía—. No me gusta que peleemos —murmuró suspirando.
Yo también suspiré aliviada. —A mí tampoco me gusta, lo lamento —me disculpé avergonzada.
—Me importas mucho, Serena, estoy… loco por ti, estoy… —dijo acariciando mi rostro con dulzura—. Todo estará bien, ¿sí?
—Sí…
—Todo va a estar bien —susurró con un nuevo suspiro y me besó.
.
.
.
Más tarde, después de unos cuantos arrumacos más y de compartir un largo y romántico baño juntos, yo me arreglé con un ligero vestido veraniego y salimos a pasear un poco por el vecindario. Recorrimos varias calles, nos dirigimos hacia la zona comercial y una vez que hicimos algunas compras regresamos a mi departamento para preparar entre los dos algo para comer.
Por suerte las cosas siguieron marchando bien entre nosotros a pesar de la tirante conversación que tuvimos más temprano. No volvimos a mencionar ninguno de los temas de los que hablamos, creo que ambos preferimos dejar de lado todos esos asuntos para poder disfrutar de nuestra compañía sin dificultades ni tensiones innecesarias.
Sin embargo yo por mi parte no dejé de pensar al respecto. Y mientras más lo analizaba más me daba cuenta de que si bien nuestra 'relación' acababa de comenzar, en cierto punto me estaba costando bastante sobrellevarla. Porque teníamos perspectivas y puntos de vista muy diferentes, porque simplemente éramos muy distintos los dos y no lográbamos coincidir fácilmente en nuestras formas de pensar, de expresarnos, de encarar esta nueva situación.
Recordaba que hasta hacía muy poco tiempo atrás creía que era imposible que las cosas prosperaran como yo quería. Porque él mismo me lo había dejado muy en claro en varias ocasiones, que me veía más como amiga que como mujer, que ni siquiera estaba dispuesto a tener algo ocasional conmigo y que las posibilidades de que existiera algo serio y comprometido entre nosotros eran prácticamente nulas. Y por momentos todavía me sentía algo insegura y confundida, sobre todo con sus incomprensibles e inesperados cambios de humor, sus extraños rodeos para decirme las cosas y su modo tan reservado de ser.
Pero al mismo tiempo también era consciente de que en las últimas horas todo había cambiado muchísimo. Darien se había abierto y sincerado conmigo, me había demostrado y dicho abiertamente que estaba interesado en mí, en que hubiera algo especial entre nosotros, en que lo intentáramos de verdad.
Al tener en cuenta todos estos aspectos poco a poco podía aceptar y comprender que si realmente quería que las cosas funcionaran como deseaba, debía armarme de mucha paciencia y no forzar nada, dejar que todo fluyera a su ritmo natural, sin presiones, sin arrebatos, considerando y respetando sus modos y sus tiempos. Pero todavía no tenía ni la más pálida idea de cuán difícil iba a ser y cuánto me iba a costar lograrlo.
Nos encontrábamos en la cocina de mi departamento preparándonos para cocinar una receta bastante práctica y sencilla que él me contó orgulloso que había aprendido de su madre y que era el único plato que sabía hacer.
Estábamos a punto de empezar. —Bien, dime, ¿qué quieres que haga? —le pregunté entusiasmada al observar las cosas que acabábamos de comprar distribuidas sobre la mesa.
—Veamos… —Darien pensó por un momento antes de responderme—. Tú ocúpate de la salsa y yo de la carne y las verduras, ¿quieres?
—De acuerdo —asentí contenta y fui hasta una de las alacenas para buscar un recipiente donde mezclar los ingredientes.
Pero como el estante era bastante alto tuve que ponerme en puntas de pie y estirar mis brazos para tratar de alcanzarlo, sin embargo no lo conseguí. Entonces sin que me diera cuenta, Darien, que se había acercado a mí, tomó el bol sin mayores dificultades. Luego apoyó su mano en mi cintura y me regaló una seductora sonrisa al entregarme el recipiente. —Muchas gracias —le dije con timidez al recibirlo.
Cuando quise regresar a la mesa para disponerme a preparar la salsa, Darien volvió a acercarse a mí abrazándome por detrás. Pero esta vez no lo había oído venir y al tenerlo tan cerca sin esperarlo no me asusté ni me sobresalté pero sí percibí cómo una indescriptible y electrizante sensación me subía por la espalda cuando susurró en mi oído. —¿Necesitas ayuda? —y estrechándome entre sus brazos comenzó a besar mi cuello.
—No, gracias —dije riendo por las cosquillas que me provocaba y volteé a darle un corto beso en los labios para luego volver a retomar mis tareas—. Puedo hacerlo sola.
Darien profundizaba los besos y las caricias. —¿Estás segura?
Yo no dejaba de reír. —Sí, con las indicaciones que me diste es suficiente. Además tengo que seguir perfeccionando mis habilidades culinarias y si me ayudas no podré practicar —le expliqué e intenté soltarme.
Darien no me dejó separarme de él, sino que me apretó más contra su cuerpo. —Pero podríamos practicar juntos. Si tú me lo permites, podría darte una mano —dijo exagerando su tono seductor y reímos los dos.
Enseguida con su mano descendió por mi cuerpo hasta llegar a mi muslo y empezó a acariciarme bajo el vestido. Yo solté un cortado suspiro al sentirlo y él retomó los besos. —Este vestido es muy sexy —continuó susurrando contra mi piel—. Es muy tentador y peligroso cocinar junto a una chica tan sexy como tú.
Yo volví a reír y volteé para quedar frente a él. —¿De qué estás hablando? Yo no tengo nada de sexy.
—Sí eres sexy —insistió y comenzó a besarme en los labios sin dejar de abrazarme—. Y este vestido resalta tus atributos, tus sensuales y llamativos encantos —dijo mientras acariciaba mi cintura y mis caderas sin cortar los besos, y yo no podía dejar de reír—. Sin dudas eres una cocinera muy sexy y preciosa —se separó un poco para mirarme y me guiñó un ojo con picardía haciéndome reír más.
Yo retomé los besos. —Tú también eres muy sexy —susurré contra sus labios mientras rodeaba su cuello con mis brazos—. Y después de cenar voy a mimarte mucho… mucho… mucho…
Darien sonrió y me devolvía cada beso. —¿En serio vas a mimarme mucho? —preguntó con voz ronca, yo asentí con un nuevo suspiro—. Eso suena bien, aunque… tendrás que esmerarte porque estoy empezando a impacientarme y no sé si podré esperar hasta después de la cena —bromeó y volvimos a reír.
—Claro que lo haré —aseguré—. Me esmeraré todo lo que haga falta con tal de consentirte y mimarte como te mereces.
Darien interrumpió los besos para mirarme de nuevo. —Serena —susurró en un suspiro mientras acariciaba mi rostro y me veía fijamente a los ojos—, eres tan… bonita, tan… dulce —dijo con una sonrisa tan tierna y adorable que sentía que mi corazón se derretía de tanto amor—. ¿Sabes que estoy loco por ti? —dijo al besarme en los labios con suavidad—. Me vuelves loco, Serena —repitió y poco a poco los besos fueron tornándose más apasionados—. No puedo… —protestó mientras me besaba con más intensidad—. Ya no puedo esperar más —y sus besos se hicieron mucho más profundos y demandantes.
Yo estaba extasiada con la forma en que me trataba, ya que era tan dulce y a la vez tan sensual que sentía cómo cálidas y electrizantes cosquillas recorrían todo mi cuerpo. El amor y el deseo que sentía por él me estaban desbordando. Acariciaba su cuello y su cabello con mis manos, le devolvía los besos con impaciencia y cuando me tomó de la cintura y me levantó para hacerme sentar en la mesa frente a él, sin dudarlo rodeé su cuerpo con mis piernas y también comencé a acariciar la piel de su espalda bajo su ropa.
Continuamos inmersos en los increíbles y perfectos besos hasta que el sonido de alguien que golpeaba a la puerta nos distrajo. Así que lentamente empezamos a disminuir la intensidad de los besos y nos miramos confundidos. —¿Eso fue aquí? —pregunté dudosa.
—Parece que sí —dijo Darien cuando escuchamos que golpeaban por segunda vez—. ¿Esperas a alguien?
—No.
—¿Serán las chicas?
—No lo creo, aún no les di la nueva dirección.
—¿Tus padres?
—Tampoco, jamás vendrían sin avisar.
—Entonces es alguien que se equivocó de departamento —volvió a tomarme de la cintura para dejarme en el suelo y acomodó mi ropa—. Iré a ver quién es —dijo al darme un rápido beso en los labios—. Tú ponte a cocinar y no me distraigas más, jovencita —bromeó al regalarme otro beso y se alejó de mí.
—¡Tú eres el atrevido que me distrae a mí! —lo regañé muerta de risa antes de que se fuera.
Cuando regresé mi atención a la comida volví a pensar en quién podría haber llamado a mi puerta si recién acababa de mudarme y todavía no le había dicho a los chicos cuál era mi nueva dirección. Y mis padres tenían prohibido visitarme sin avisarme antes. Así que tendría que tratarse de un error, de alguien que se confundió de departamento como dijo Darien, pero… Ahora recordaba, sí había una persona que sabía dónde vivía, alguien que me ayudó a buscar departamento, que me acompañó varias veces en mi infinidad de recorridos por cientos de edificios y condominios, que me recomendó un corredor inmobiliario de confianza, que me asesoró legalmente para hacer los trámites del nuevo contrato. Esa persona era… —¡Ay, no! ¿Zafiro? —dije casi sin voz al creer adivinar que se trataba de él.
Y un horrible y repentino pánico se apoderó de mí al caer en la cuenta de que Darien estaba a punto de abrir la puerta y los dos se encontrarían frente a frente. Si eso sucedía, iba a ser fatal, terrible, ¡catastrófico! Tenía que impedirlo a como diera lugar, antes de que fuera demasiado tarde, antes de que todo se arruinara, antes de que toda la felicidad que viví en las últimas horas se esfumara y echara a perder irremediablemente.
Así que largué al diablo los ingredientes de la salsa y los utensilios, y con una velocidad sobrehumana corrí apurada hacia la entrada para tratar de detener a Darien antes de que abriera y evitar ese fatídico encuentro, pero no lo logré a tiempo.
Cuando llegué, la puerta ya estaba abierta y el corazón se me paralizó al reconocer la voz masculina de quien estaba del otro lado. —Hola, busco a Serena Tsukino. Tengo entendido que acaba de mudarse a este departamento, ¿o me equivoco?
—Sí, ella vive aquí, se mudó hoy —respondió Darien—. ¿Tú eres…
Muy despacio me fui acercando cada vez más a la puerta para confirmar quién era.
—Disculpa —dijo el inoportuno visitante—, qué descortés he sido, no me presenté. Mi nombre es…
—¿Diamante? —exclamé sorprendida al verlo.
—¡Reina!
—¡Diamante! —me abalancé sobre él y lo abracé efusiva—. ¡Gracias a dios eres tú! ¿Qué haces aquí?
—Vine a visitarte, mi reina, y a felicitarte por tu mudanza —dijo al entregarme un enorme y hermoso ramo de flores que recibí encantada.
—Muchas gracias, no debiste molestarte. Pero, ¿por qué… ¿Cómo supiste que me mudé aquí?
—Le pedí la dirección a mi hermano y le dije que viniéramos juntos para darte una sorpresa, pero no quiso acompañarme —miró a Darien con altivez—. Ahora entiendo por qué.
—Él es Darien —se lo presenté riendo nerviosa. Otra vez mi ansiedad volvía a dispararse al percibir cómo Diamante lo examinaba de pies a cabeza con cara de pocos amigos y cómo Darien se mostraba algo tenso e incómodo con su presencia. Quizás se habría percatado de que se trataba del hermano de Zafiro y le cayó mal. O tal vez no pasaba nada de eso y yo simplemente me estaba creando una dramática telenovela en mi cabeza.
—Hola, gusto en conocerte —Darien lo saludó cordial.
—¿Es tu novio? —me preguntó Diamante.
Pero Darien se me adelantó y no me dejó responder. —No, soy su vecino. Bueno, en realidad ya no lo soy, vivo en el mismo edificio donde ella vivía antes y…
—Hoy me acompañó y me ayudó con la mudanza —expliqué más nerviosa.
—Ya veo —dijo Diamante poco convencido—. Bueno, cariño, ¿me vas a hacer pasar o no? Mira que tengo muy poco tiempo porque estoy de camino a un evento, así que llevo prisa.
—Lo siento, pasa —y entramos los tres.
Diamante se adentró en la sala y observó atento todo a su alrededor. —Vaya, es mucho más pequeño de lo que me imaginaba. ¿Has pensado en cómo vas a decorarlo?
—Aún no me decido —respondí mientras dejaba las flores en un jarrón—. Con estas dimensiones no tengo demasiadas opciones. Quizás use algunas láminas decoupage en las paredes y unas cortinas claras para el balcón.
—Es una buena idea, le daría un toque chic, muy tuyo —dijo al desprender los botones de su saco para sentarse en el sofá—. Bueno, reina, necesito hablar contigo de un par de asuntos muy importantes. Podría habértelos comentado por teléfono pero pensé que sería mejor hacerlo personalmente. ¿Puedo robártela unos minutos? —le preguntó a Darien.
—Claro, yo estaré en la cocina. ¿Quieren beber algo?
—No, no te preocupes, me iré enseguida.
—Gracias, Darien —dije al sentarme junto a Diamante y él se fue.
—En primer lugar, quería enseñarte esto —me entregó una carpeta— y pedirte por enésima vez que colabores conmigo.
—¿Qué es? —pregunté curiosa y comencé a hojear la carpeta.
—Es un pedido de un nuevo cliente, el dueño de un importante y tradicional hotel del centro que quiere hacer unas remodelaciones en su restaurante.
—Diamante, ya te dije que yo…
—Ya lo sé, "no tengo talento para estas cosas", "deja de insistir con esto" —dijo en tono burlón—. Pero esta vez no es algo demasiado complejo y quiero contar contigo, incorporar tus ideas. Porque creo que eres brillante, mi reina, eres muy creativa y original, y sé que el arte y el diseño te apasionan tanto como a mí. Por favor, no me hagas suplicarte, al menos dime que lo vas a considerar, ¿sí? Por favor, por favor, por favor…
—Está bien, lo pensaré.
—¡Sí! ¡Ésa es la respuesta que quería oír! Con que lo pienses ya me doy por satisfecho. Tómate el tiempo que necesites y cuando te decidas nos reuniremos en mi estudio para volver a discutirlo, ¿de acuerdo? —asentí riendo, poco a poco mis nervios iban disminuyendo—. ¡Perfecto!
—¿Y sobre qué más querías hablar? —le pregunté al dejar la carpeta sobre la mesita.
—Sobre un tema que me tiene bastante afligido.
—¿Qué? ¿Qué cosa?
—Zafiro.
—¿Zafiro? ¿Qué ocurre con él? ¿Le pasó algo malo?
—No te hagas la desentendida conmigo, Serenita, sabes muy bien de qué estoy hablando: Le rompiste el corazón.
—¡¿Qué?!
—Lo sé todo, Serena, él me lo contó hace poco y, pobrecito, lo vi tan destrozado, estoy tan preocupado…
—¿Por qué? ¿Qué le pasa?
—Después de la última vez que se vieron, cuando fue a cenar a tu departamento y compartieron una velada tan romántica y te dijo lo que siente por ti y se besaron —mientras Diamante mencionaba todas estas cosas con muy poca discreción, oí un ruido que provenía de la cocina donde Darien se encontraba. Al tratarse de una cocina integrada lo único que la separaba de la sala era la barra del desayunador y era muy probable que estuviera escuchando todo porque prácticamente nos encontrábamos en la misma habitación—, él me contó que trató de… —Diamante quiso continuar pero yo intenté hacerlo callar.
—Diamante, por favor, detente —le pedí en voz baja. Otra vez estaba al borde de un ataque de nervios y quería que me tragara la tierra. No podía creer que esto estuviera pasando justamente en este momento.
—¿Por qué? ¿Acaso no fue eso lo que sucedió? ¿Insinúas que mi hermano me mintió?
—No, no te mintió, sí pasó todo eso en verdad, pero no deberíamos hablar de esto ahora.
—¿Por qué no? ¿No quieres que él escuche? —dijo en voz más alta dirigiendo su mirada hacia la cocina—. No le veo nada de malo, si sólo es tu vecino. Bueno, ex-vecino.
—Por favor, Diamante…
—Zafiro no se merecía que lo trataras así, él es un chico maravilloso —insistió en seguir hablando de tan delicado asunto—. Es profesional, bien parecido, respetuoso, maduro y sobre todo muy comprometido y decidido a luchar por lo que quiere sin preocuparse por las apariencias, sin necesidad de ocultar o disimular lo que realmente siente. Es un muchacho honesto, que va de frente, que no teme mostrarse tal cual es. Y no lo digo porque soy su hermano, pregúntale a cualquiera que lo conozca y todos te dirán lo mismo, que él es…
—Disculpen que los interrumpa —sin que nos diéramos cuenta Darien se había acercado a nosotros—. Serena, me acabo de dar cuenta de que olvidé comprar algo, así que saldré un momento, ¿de acuerdo?
—Está bien —no podía mirarlo a la cara, me sentía tan avergonzada…
—Enseguida regreso.
Apenas Darien salió del departamento miré a Diamante furiosa. —¿Por qué lo hiciste?
—¡¿Yo?! Yo no hice nada malo —el muy descarado se hacía el inocente.
—Dijiste todas esas cosas a propósito, ¿cierto?
—Sólo dije la verdad.
—No puedo creerlo —me puse de pie y empecé a caminar histérica de un lado a otro llevándome las manos a la cabeza. La situación se había salido de control, seguramente Darien se habría ofendido o molestado con lo que dijo Diamante y yo no tenía ni idea de cómo arreglar este desastre.
—Lo que yo no puedo creer es que hayas rechazado a mi querido hermano por este… sujeto. Porque estás saliendo con él, ¿verdad? —me preguntó sin moverse del sillón.
Yo no podía quedarme quieta. —Sí. Es algo muy reciente pero sí, empezamos a salir hace poco.
Diamante resopló molesto y también se puso de pie. —No voy a mentirte, reina —dijo mientras abrochaba de nuevo los botones de su saco—, este chico no me ha dado una buena impresión, para nada. ¿Pero sabes qué es lo que menos me gustó? —dijo en tono desafiante y se acercó a mí—. Que negara que es tu novio.
Yo me detuve y recordé la discusión que Darien y yo tuvimos más temprano sobre ese mismo tema. —Te dije que lo nuestro es muy reciente, no hace ni un día que estamos juntos, recién esta mañana cuando me mudé…
—Mira, Serena —me interrumpió y me tomó de las manos—, a mí no me gusta entrometerme en la vida privada de la gente, pero en este caso no puedo hacerme el desentendido y quedarme de brazos cruzados mientras veo cómo está sufriendo mi querido hermano —¿sería cierto lo que me decía? ¿yo habría actuado tan mal con Zafiro como para lastimarlo? ¿o sería que Diamante era tanto o más dramático que yo a la hora de analizar y opinar sobre estos temas? Como fuera, lo que me decía me preocupaba bastante—. Porque él te adora, mi reina —continuó—, y estoy convencido de que estaría dispuesto a todo por ti, no como ese… vecino que ni siquiera es capaz de reconocer que está saliendo contigo. Se mostrará muy gentil y caballero pero seguro que es un témpano de hielo, que no te trata como te mereces, que no tiene las agallas necesarias como para…
—Por favor, Diamante, ya deja de interpretar cosas que no son, ¿cómo puedes decir esto si ni siquiera lo conoces?
—No necesito conocerlo para darme cuenta de cómo es, yo tengo un sentido de la percepción muy agudo para esta clase de sujetos, te lo digo por experiencia. Cuando un hombre no es capaz de demostrar… —gracias al cielo y a todos los santos el sonido de su teléfono lo interrumpió y no le quedó más remedio que callarse para atender la llamada—. ¿Qué pasa? —preguntó de mala gana—. Está bien, ya voy —y colgó—. Tengo que irme, reina. Le pedí a Wiseman que me avisara cuando pasaran 15 minutos para no llegar tarde a esa bendita cena.
—Entiendo —caminamos juntos hasta la puerta—. Bueno, gracias por tu visita —me esforzaba por mostrarme amable pero nada de lo que Diamante dijo me cayó muy bien que digamos. No sólo por lo duro que fue al hablar sobre Darien y la impresión que tuvo de él, sino también porque sus palabras provocaron que empezara a cuestionarme algunas cosas y volver a dudar. Ni qué decir de lo culpable que me sentí al enterarme de que Zafiro estaba tan mal después de haberlo rechazado.
—De nada, mi reina —dijo al darme un afectuoso abrazo—. Volveré a visitarte otro día con más tiempo, ¿sí? Y por favor, llámame cuando tengas una respuesta sobre lo del proyecto, ¿de acuerdo?
—Está bien, te llamaré.
—Adiós, preciosa —se despidió.
—Adiós —lo despedí yo.
.
.
.
Momentos más tarde, una vez que puse la comida en el horno y terminé de preparar la salsa me serví una copa de vino y puse una suave música a andar. Necesitaba relajarme y distraerme tras tan incómoda visita de mi adorado Diamante. Y sobre todo para tratar de mantenerme tranquila y paciente mientras esperaba a que Darien volviera.
No había pasado mucho tiempo desde que se fue, supuestamente a comprar algo que olvidó, pero como había escuchado parte de nuestra conversación temía que se hubiera enojado u ofendido o algo por el estilo y que por eso no regresara. No quería ser pesimista ni desconfiada, pero me preocupaba que se hubiera tomado mal las cosas que Diamante dijo o que las interpretara como provocaciones. Es más, hasta yo misma me había quedado con una muy poco agradable sensación con la breve plática que tuvimos.
Sin embargo los minutos transcurrían, muuuuy lentamente para mi desgracia, y este chico no se dignaba a aparecer. Más de una vez estuve a punto de llamarlo a su celular, pero me propuse armarme de toda la paciencia que me fuera posible para contenerme. Porque no quería parecer desesperada ni arrebatarme, porque no debía presionarlo de forma alguna, porque tenía que tomarme las cosas con madurez y confianza. Pero me costaba tanto…
Después de chequear por vigésima vez mi teléfono en busca de mensajes o llamadas perdidas, ya habiendo bebido dos copas y media de vino casi de un solo sorbo, mi nivel de paciencia y serenidad estaba a punto de llegar a su límite. Entonces decidí salir a buscarlo, ya no podía esperar más, si seguía sin hacer nada la incertidumbre me iba a volver loca.
Así que apagué la cocina, busqué mis llaves y fui hasta la puerta, pero justo antes de llegar ésta se abrió delante de mí y cuando lo vi entrar sentí que el alma me volvía al cuerpo. —¡Darien! —me acerqué a él casi corriendo y lo abracé—. ¿Por qué tardaste tanto?
—Lo siento —se disculpó y también me abrazó—, es que tuve que recorrer cientos de tiendas para encontrar lo que buscaba.
Nos separamos y me entregó la bolsa que traía con una alegre sonrisa en su rostro. —¿Qué es?—pregunté confundida.
Y al revisarla encontré una buena cantidad de barras de chocolate en su interior. —Tenían que ser esos, no podían ser otros —me explicó—. Pero me costó muchísimo conseguirlos, parece que son de una marca rara —dijo riendo.
—¿Estos son… —eran los mismos chocolates que me compró en más de una ocasión. Era un detalle muy simple de su parte, pero me conmovió tanto que lo hiciera…
—Sí, son estos —respondió sin dejar de sonreír—. Son nuestros chocolates —dijo con énfasis.
—Gracias… —dije con voz temblorosa.
Estaba completamente desbordada de emociones y de nuevo reconocía lo increíbles e intensos sentimientos que él despertaba en mí. Lo amaba, definitivamente amaba a Darien con locura. Y no quería arriesgarme a perderlo por nada en el mundo con mis inseguridades ni mis dudas, mucho menos con mis comportamientos impulsivos y arrebatados.
Y moría de ganas por volver a abrazarlo, por comérmelo a besos y decirle una y otra vez cuánto lo amaba, pero debía ser cautelosa, le había prometido que lo respetaría y no lo presionaría, que mediría mis demostraciones de afecto, que sería paciente, que…
—¿Te sientes bien? —preguntó preocupado.
Recién entonces me percaté de que sin querer había dejado escapar algunas lágrimas de mis ojos. Es que estaba tan revolucionada -en muchos sentidos- por todo lo que sucedió a lo largo de ese día que no podía contener mis emociones.
—Darien… —tomé su mano y la apoyé contra mi pecho para que pudiera percibir los acelerados latidos de mi corazón—. Esto que siento ahora —dije con firmeza—, esta inmensa emoción que palpita en mi pecho, es por ti, Darien. Porque yo…
—Ya lo sé —ahora él tomaba mi otra mano para apoyarla en su pecho. Y al percibir que los latidos de su corazón también se aceleraban al mismo ritmo y tiempo que el mío, pude sentir cómo ambos estábamos perfectamente sincronizados—. Yo también —susurró en un suspiro y se puso serio.
Durante esos breves instantes en que permanecimos prendidos de nuestras miradas sin decir nada más, pude confirmar cómo se consolidaba esa especial conexión que se había generado entre nosotros, tan intensa e increíble como jamás había experimentado con nadie antes. Y podía volver a confiar en que todo iba a estar bien, que no había nada que temer, que esto que estábamos empezando a construir entre los dos era algo bueno, genuino y que iba a funcionar. O al menos eso quería creer.
—Huele bien —dijo Darien con una nueva sonrisa interrumpiendo mis pensamientos—. Estoy muriendo de hambre, ¿vamos a comer?
Yo reí al ver su infantil expresión y asentí. Él acarició mis mejillas para limpiar mis lágrimas y después de darme un cálido y rápido beso en los labios, me tomó de la mano y fuimos juntos a la cocina.
Casi me olvido! La canción a la que Darien hace referencia, cuando le cuenta a Serena sobre sus épocas de juventud, es "Hey" de Pixies.
Bueno, como habrán notado quienes leyeron el adelanto en fb, las he engañado, muajaja! Porque no fue Zafiro quien se apareció de metiche, sino su hermano. Qué opinan de su visita y de las cosas que dijo? Creen que a Darien le cayó mal o será que ni le importó? Porque convengamos que no demostró ni una cosa ni la otra, es más, la única que se hizo la película fue Serena… Cuenten, cuenten!
Bueno, aquí van mis respuestas a su rws:
-yssareyes48: los principitos siguen bien melosos, y parece que el tercero que se metió hoy no influyó demasiado.
-Marisol: los tortolitos están muy acaramelados y románticos, pero Darien se toma las cosas con más calma que Serena.
-C-ELF: si bien recién acaban de empezar, parece que todo sigue bien entre estos dos a pesar de los tironeos.
-Mary Barrientos: me alegra que disfrutaras del cap anterior! y espero que el de hoy también te haya gustado.
-Bepevikn: estoy averiguando lo de la cita doble con el oculista! te aviso cuando sepa algo, ja! todo está bien por ahora entre estos dos, sin lapsus existenciales ni celos enfermos, veremos cómo sigue…
-romi: las demostraciones y el romance continúan, con alguna que otra tensión de por medio, pero continúan.
-Brujitadcc: aunque por momentos le cueste, nuestro príncipe sigue aflojando y parece que continuará habiendo miel y romance entre él y su princesa.
-kaguya: es cierto, todavía hay heridas que sanar y recuerdos que superar, pero parece que Darien no tiene intenciones de rendirse. esperemos que Serena le tenga paciencia…
-salyluna: todo sigue viento en popa por ahora. si bien ha habido algún que otro roce, parece que están teniendo un buen inicio.
-Miriam Ortiz: hasta ahora ninguno de los dos la ha "embarrado", por suerte. sobre Lita sabremos algo más adelante.
-Maria Paolini: todavía ninguno se ha echado atrás y tampoco apareció una loca malvada, ja! aunque Diamante y sus comentarios sí fueron molestos, pero parece que no influyeron demasiado.
-Lorena: su relación recién empieza y hay que esperar a ver cómo repercute el rollo de Darien y el carácter de Serena, si pueden llegar a compatibilizar a pesar de todo.
-Leidy flourite: ay nena… morí con lo de la escena estilo "Matt Bomer", jajaja! no sabés cuánto extraño tus extensos rws, pero sé que sos una lectora y comentarista fiel, aunque sea por otros medios, y eso se agradece de corazón! :)
-Ana: todavía los problemas no llegan, pero sí podemos hacernos alguna idea de cuáles podrían ser los posibles obstáculos entre ellos. poco a poco iremos sabiendo más.
-FERSERENITY: por ahora las cosas parecen estar arrancando bien, pero aún hay que esperar a ver cómo se sigue desarrollando su relación.
-alguien: bienvenidx a mi locura! me alegra que te gustara y espero que sigas leyéndome. gracias por acercarte a mi fic y por tan lindos cumplidos :)
Bueno gente, esto ha sido todo por hoy. Les agradezco una vez más por su eterno e incondicional apoyo y entusiasmo! Principalmente a quienes a pesar de todo -y de mis demoras- siguen pendientes de esta historia y no me abandonan, valoro y aprecio mucho su interés!
Espero ansiosa sus reviews!
Besotototes per tutti,
Bell.-
