— Sigo sin entender. — Heather insistía con el tema, en la pijamada que Ruffnut había organizado. Astrid rodó los ojos, no había pasado mucho tiempo, pronto serían las regionales, y al día siguiente serían las últimas eliminatorias. Se enfrentan tres equipos, dos pasan a las regionales y uno se va a casa con las manos vacías. — ¿Te gustaba desde hace mucho y solo fingiste que lo odiabas?
— Podría decirse. — Astrid se acomodó en el lugar en el que estaba recostada. Los azotes que Hiccup le había hecho a veces seguían doliendo un poco más, no ayudaba que a él se le había vuelto un hábito darle un pequeño azote cuando nadie más estaba mirando. No esperaba que eso fuera a afectarle en su performance.
— ¿Y son novios ahora? — Heather enarcó una ceja, no se imaginaba a la chica siendo novia de alguien como Hiccup, en especial después de tanto tiempo de ella despotricando contra él.
— No, estamos saliendo. — lo dijo con una sonrisa fugaz que Heather supo detectar antes de que su amiga pudiera ocultarla. Ruffnut jadeó con emoción al escuchar sus palabras.
— Eso es ser novios.
— ¡Claro que no!— saltó esta vez, Ruffnut, con un bol de palomitas en su regazo. — Salir con alguien es solo tener citas, es antes de una relación. — explicó la gemela, como si fuera lo más obvio del mundo. Astrid odiaba admitirlo, pero ella tenía razón. Justamente esa era la relación entre Hiccup y ella.
— ¿Solo citas? — Heather no se veía muy convencida de esto. Reparó en el suéter que llevaba Astrid, de cuello largo y de colores azules variados; recordó entonces lo que había pasado hace dos días, la torcedura de tobillo que la envió a su casa y el no ver a Hiccup en la clase de física con el profesor Viggo.
"Tal parece que el señor Haddock tuvo que llevar a la señorita Hofferson a su casa... Muy interesante" había dicho Viggo con cierto sarcasmo. Heather no había unido los puntos hasta ahora.
— ¿Qué?— preguntó Astrid, sintiendo la mirada fija de su amiga sobre su suéter.
— ¡Ustedes dos...! — exclamó Heather apuntándolo con un dedo. De golpe, Heather recordó que en la pijamada no solo estaba Ruffnut, sino también Tuffnut, que, aunque estaba en su cuarto, el buen oído del gemelo siempre era peligroso. Se acercó a la rubia y agregó en un tono mucho más bajo, Ruffnut también se acercó a escuchar. — ¿Se acostaron?— preguntó al fin.
— ¡Heather!— le regañó Astrid sintiendo las mejillas un poco más tibias de lo normal. Heather confirmó sus sospechas, cuando Astrid desvió un poco la mirada.
— ¡¿Es cierto?!— A pesar de lo alterado de su voz, siguió hablando en UN tono bajo de voz. Astrid resopló, avergonzada.
— ¡Por Thor! — Saltó Ruffnut. Astrid sentía su sonrojo extenderse al cuello. — ¿De verdad pasó? Tienes que contárnoslo, Astrid, ¿fue en tu casa?— la asaltó con preguntas. — ¿O en la suya? ¡Oh, no! No me digas que lo hicieron en el rancho de sus padres, ¿te imaginas hacerlo en medio de tanta paja? ¿Eso sería incomodo?
— ¡Ruffnut! — Chilló esta vez Astrid. Ella no había pensado en esa posibilidad, y de hecho esa era una buena pregunta. Quién sabe, tal vez Hiccup sabría cómo hacer para que fuera más cómodo, eso o seguro que solo la apoyaría contra una de las vigas del establo y...
¡Agh! ¡No!
— Ruffnut, eso es demasiado raro. — Astrid no pensaba que fuese malo. Al contrario, la idea de eso, hacía que su vientre bajo cosquilleaba, aunque no iba a admitirlo en voz alta, claro que no. Heather creía por su parte, que era en serio demasiado extraño. — Bueno, responde. — insistió la pelinegra, mirando con advertencia a su amiga rubia.
— ¿Follaron o no?
Ruffnut recibió una mirada de advertencia de Astrid. — Bueno. Ya que tanto quieren saberlo. Sí. — aceptó finalmente la rubia, tratando de no verse muy apenada por el hecho. — Pasó.
— ¡Tienes que darnos detalles! — Ruffnut la tomó de los hombros y la agitó de adelante hacia atrás. Astrid se quejó y le apartó las manos con brusquedad. — ¿Cómo fue? Hiccup tiene cara de ser un romántico, ¿lo es?
Astrid ladeó la cabeza, teniendo un recuerdo fugaz en su mente:
De verdad esperaba que su tocador no se reventara en mil pedazos después de eso. Ugh, cielos, que desastre, todas las cosas que habían estado en él ahora estaban desordenadas en el suelo, y seguían cayendo, rodando fuera de la madera. No solo eso, el espejo junto con el marco de madera le preocupaba, porque gracias a los golpeteos rítmicos y fuertes, este chocaba contra la pared, amenazando con romperse.
Igual, no es como que le importase tanto.
Él se siente tan bien...
— ¿Te gusta que te ahorquen, verdad, pequeña?— le preguntó, la mano en su cuello, bombeando con fuerza. — Voy a partirte a la mitad... ¿Eso quieres, huh?— cuando preguntó, dio una estocada más fuerte, haciéndola gritar. — Di mi nombre, di quien te está partiendo a la mitad...
Tragó saliva. Er, no. — Es... un poco... brusco. — decir que Hiccup era un poco brusco era como decir que ella solo era un poco agresiva. Sus amigas le miraban con confusión.
— ¿Brusco?— preguntó Heather, no esperaba eso, de hecho. Esperaba que Astrid dijera que sí, que Hiccup era el sujeto más dulce de todos y que seguro que le había llenado el cuerpo de besos. Sin embargo, dada su expresión, Astrid parecía estar ocultando algo. — ¿A qué te refieres con "brusco"?
— Dame... mas fuerte... por favor... — ¡Plaff! Dioses, seguro que le costaría sentarse mañana. — ¡Hiccup, auch!
— A... que es brusco. — ¿cómo se podría explicar? No tenía ninguna forma de explicarlo sin ponerse o en ridículo o que sonase demasiado increíble para ser verdad.
— Ohhh, ¿es ese tipo de brusco que da órdenes?— que Ruffnut le haya entendido le dio cierto alivio y al mismo tiempo la hizo sonrojarse. La gemela no espero a que Astrid respondiera, su expresión lo decía todo. — ¿¡De verdad!?— Saltó sin poder creerlo. A Astrid nadie le daba órdenes, nadie, en ningún momento, eso era demasiado antinatural. — Pero, ¿cómo lo hizo?
— No voy a decirles como lo hizo. — eso era demasiado privado. También sería revelar la extraña adicción que había desarrollado a él, después de eso, la necesidad de tocarlo y de estar cerca de él había aumentado con creces. Como si su cuerpo le pidiera físicamente estar a su lado. Ruffnut se quejó decepcionada, Heather lo agradeció. — Solo pasó y ya...
— ¿Es por eso que te lastimaste el tobillo?— sonó como una pregunta y como una acusación. Astrid también asintió. — ¡Pudo haber sido grave!
— No lo fue.
— ¡Pudo haberlo sido!— Heather observó cómo Astrid rodaba los ojos, sin darle mucha importancia. — ¿Y qué? ¿Mínimo a él le importó que tenías tu tobillo lastimado?
— No, no, no, solo levanta esta pierna. — le susurró con ternura en su oído. El cambio tan repentino de actitud la abrumaba un poco. Era un poco inesperada y contrastaba con el garre de su mano en la parte trasera de su muslo, que era posesiva y firme. — No quiero que te lastimes.
— Sí, fue bastante considerado en ese aspecto. — no era mentira, después de todo lo que había pasado, estando ella cansada y en un estado tan soñoliento pero satisfecho, todavía alerta, agradeció bastante que él siguiera atendiendo su tobillo (esta vez con una nueva bolsa de vegetales congelados, ya que la otra... bueno, ya no era tan útil), ese había sido un gesto muy tierno, gracias a él al día siguiente todo el cuerpo le dolía, pero no el tobillo.
Recordar todo esto hacía que su bajo vientre tuviera punzadas más dolorosas que antes, que hiciera un poco más de calor, eso y que, empezó a sentir mariposas en su estómago. Eso era algo que no solía pasar, de hecho, ella solo sentía mariposas en su estómago cuando estaba muy emocionada por sus rutinas. Nunca por nadie.
Hiccup la estaba rompiendo. No de una forma física. Bueno, sí, Hiccup la estaba rompiendo en todos los sentidos.
— ¿Es una especie de experimento, cierto?— Heather sonaba muy en serio, a Astrid le pareció una pregunta sumamente tonta. — Porque si lo es, tienes que parar esto, lo he visto muchas veces, tal vez tú no lo sientas, pero Hiccup está enamorado de ti.
— Eso ya lo sé.
— Sí, y eso es lo peor. — continuó Heather con su sermón, Astrid suspiró. — Si estás jugando con él...
— ¿Quién dice que estoy jugando con él?— saltó Astrid, ofendida, ¿Jugar con Hiccup? ¿Pero qué? Heather le miró con reproche. — ¿Crees que solo quiero acostarme con él o algo así?
—Drama. — susurró Ruffnut antes de llevarse un puñado de palomitas a la boca.
— Astrid, jamás te has enamorado de nadie. Siempre pierdes el interés. — le recordó Heather, Astrid sintió una punzada en el corazón, no podía negar eso, jamás había admitido estar enamorada de alguien...
Hasta ahora, claro.
— No estoy jugando con él. Creo que es...— ¿Cómo describirlo? Apenas y ella podía procesarlo. — Hiccup no es como los otros chicos... Y ya sé, suena cliché, un poco elitista, tal vez lo sea un poco, pero, no lo sé, me gusta pasar tiempo con él. — Empezó a jugar con sus dedos. — Hoy fuimos al museo...
— ¿Museo?— Ruffnut arrugó la nariz con cierto desagrado. Astrid asintió, Heather seguía escéptica. — Tú odias los museos. Yo los odio también, son aburridos, ¿Por qué fuiste en una cita al museo?
— No lo sé, solo acepté y... No lo odié. — aseguró, para sorpresa de las chicas frente a ella y de Tuffnut, que se encontraba escuchando detrás de la puerta, con un vaso pegado a la madera y con el otro extremo en su oreja. En su otra mano, hablaba con Fishlegs, Snotlout y Eret, quienes estaban al pendiente del chisme.
Bueno, solo Fishlegs y Snotlout. Eret solo miraba los mensajes adormilado.
— Fue lindo, él... Me explicaba las cosas del museo, debieron verlo, no hace las cosas aburridas, como Fishlegs. — Todos tenían que darle un punto en eso. — Las hace entretenidas, realmente le gusta enseñar, adora a los reptiles, sus ojos brillan cada que...— hey, hey, detén tu dragón, Astrid, estás hablando como una quinceañera enamorada del mariscal de campo. Es que aún no podía creer que Hiccup fuese tan atractivo, incluso sin la intención de serlo, en serio. Tal vez era su mirada, verde y perspicaz, que chispeaba interés, enmarcada por sus rizadas y largas pestañas; quizá eran sus pecas, o sus cálidas mejillas, o incluso su voz, que era nasal y extraña, al mismo tiempo sonaba demasiado atrayente cuando hablaba de algo que le gustaba. O quizá era una mezcla de todas esas cosas.
Ruffnut soltó un "aww", Heather alzó las cejas. Bueno, sí, tal vez se había enamorado... Un poco, le parecía demasiado extraño, en serio, demasiado. No creía que Astrid fuera a enamorarse desde...
Bueno, desde nunca.
— El punto es, que no estoy jugando. No sé si esto vaya en serio, pero... Supongo que quiero averiguarlo. — terminó Astrid, sintiendo que de verdad estaba haciendo calor. — Y... Me preocupa un poco que él... Es muy...
— ¿Da nalgadas muy fuertes?— adivinó Ruffnut. Tuffnut estuvo de acuerdo con la pregunta, a él le parecía muy prudente preguntarlo.
— ¿¡Qué!? ¿¡Por qué...!?— ahm, de hecho sí. Igual no estaba tan mal, vamos, se sentía muy bien. Sin embargo, no era a lo que se estaba refiriendo. — ¿¡Por qué diría eso!?— la regañó, dándole un zape, Ruffnut se encogió de hombros sobando su cabeza. — No, me preocupa que... A él le he gustado desde hace mucho...
— ¿No quieres lastimarlo?
Astrid respondió con una mueca. — No soy buena siendo una novia. — se recostó en la cama de Ruffnut, mirando al techo.— Nunca he sido una novia mucho tiempo.— odiaba admitir que no estaba en su zona de confort, lo detestaba, detestaba no entender ni tener control sobre algo.— Tal vez lo que él quiere, yo no lo tenga, ¿Y si me ha idealizado todo este tiempo? No quiero esa presión.
— ¿Él ha dicho algo así?
— No. Pero lo sé.
— No tiene que preocuparte, Astrid.— Ruffnut se sentó a su lado, sin el bol de palomitas y sin resentimientos.— No está tan mal, mira, solo tienes que... Ser menos agresiva. Ya sabes, esas cosas de escucharlo, er... Reírte de sus chistes de nerd, verte bonita, pero no para él, solo para ti, pero estoy segura que a él le gusta eso, a los chicos les gustan las chicas seguras. Y tú eres todo eso.
— Hiccup sería un idiota si no ve eso en ti. — le aseguró Heather sentándose a su lado. Astrid seguía sin convencerse mucho.
No es como que Astrid haya tenido muchos novios. Claro, había salido con chicos, pero como dijo antes, eso no había durado demasiado. No es que se aburra de ellos, al contrario, nunca le interesaban lo suficiente; Astrid no se caracteriza por ser muy romántica, o expresiva con sus sentimientos, al contrario, le costaba mucho trabajo expresarlos, no solo eso, le daba pereza. No tenía caso, nunca escogía a los chicos buenos después de todo.
Ah, como esa canción de Charli XCX, Good Ones.
I wish you gave me a reason
That you were better at leavin'
That you got your kicks from seein' me low
I always let the good ones go...
Sin embargo, el chico la había convencido, por lo menos un poco. Astrid jamás se había visto como una novia en serio, Hiccup sería el primero en derretir todo el hielo de su corazón (si es que no lo había hecho ya), en no ser del montón.
And baby, you couldn't have loved me any better
But doin' this is all that I've known ever
I want the bad ones, 'cause they're all I know
I always let the good ones go
Pero a Hiccup no. No quería dejarlo marchar. No quería dejar marchar así único chico bueno que al parecer su corazón estaba admitiendo. Sí, por el momento lo tenía comiendo de la palma de su mano (y él a ella), pero eso no era seguro, no podía dejar que él se sintiera por sentado. Podría dar su mejor esfuerzo en tratar de ser amable...
Si es que podía.
Afortunadamente, todo su cuerpo ya no dolía tanto y todo estaba listo para las eliminatorias. Ruffnut se había encargado de maquillarla, incluso le había colocado de esas piedras brillantes en los ojos. Ella le había dicho que no era necesario, sin embargo, la gemela había insistido.
Sentía los nervios a flor de piel a pesar de que no los estaba expresando. Se veía demasiado tranquila por fuera, ni siquiera el pulso le temblaba, daba las últimas indicaciones, esperando. Veía a la competencia con respeto, pero también sin querer enfocarse mucho en eso, vamos, no había nadie mejor que ellas.
Excepto las chicas de Bog Blurgar. Esas sí que eran el que enemigo a vencer.
Siempre ganaban. Siempre. Justo en el momento en el que Astrid estaba a punto de ganar las regionales, algo hacían ellas que las superaba un poco, algo que impresionaba un poco más a los jueces y que, irremediablemente, hacía que ellas obtuvieran el triunfo. No sabía si era algo bueno, si se debía al maldito destino o qué, pero Astrid siempre quedaba en último lugar.
Este año, ella se aseguraría de que no fuera así.
Estaba pensando eso cuando sintió unos brazos abrazarla por la espalda. El nuevo tacto la hizo reaccionar y de forma automática, dio un codazo fuerte contra las costillas de su captor. Se giró solo para ver a Hiccup quejarse de dolor y doblarse con lágrimas en los ojos. Uy.
— ¡Hiccup!— lo llamó molesta, trató de ayudarlo a incorporarse, ¿Qué rayos le pasaba? ¿Quién hace eso de acercarse sin avisar? Solo los psicópatas hacen eso. — ¡Me asustaste! ¿Qué demonios te sucede?
— ¿¡Qué demonios te sucede a ti!?— le regresó la pregunta, la voz entrecortada por el dolor. Los golpes de la chica eran duros, demasiado. — ¡Auch!
Ella seguía creyendo que Hiccup era un llorón. — Ni siquiera te golpee tan fuerte. No vuelvas a acercarte así, ¿Qué tratabas de hacer?
— ¡Sorprenderte!— bramó molesto, con el ceño fruncido. — Ser un no... Una persona atenta. — se corrigió justo en el momento en el que iba a decir "novio", recordando que de hecho, aún no lo era. No de forma oficial. La vio soltar el aire por la boca, rodando los ojos.
— De acuerdo, lamento eso. — Se disculpó, aunque seguía creyendo que no era tan grave. — Detesto las sorpresas.
— Sí, me quedó claro. — respondió sarcásticamente, ya completamente incorporado. Hiccup se pasó una mano por el pelo de forma inconsciente y extendió ligeramente los brazos. — Hola.
Astrid no se preguntó cómo es que había llegado hasta ahí. No debía tener permiso, tampoco le importó demasiado. Lo que le importaba ahora es que Hiccup le estaba ofreciendo un abrazo, y a ella no le gustaban mucho. No es nada personal, solo que cuando estaba con los nervios tan de punta...
— Hola. — en su lugar, solo le estrecho ambas manos, entrelazando los dedos de él con los de ella. Hiccup no se quejó, es decir, esto no estaba planeado, pero igual se sentía bien. Se acercó para darle un beso en la frente.
Aw. Basta.
— ¿Estás nerviosa?— le preguntó, todavía estando muy cerca, tanto que sus narices estaban próximas a tocarse.
— Pff, claro que no. — disimuló. Sí, estaba un poquito nerviosa. — Las eliminatorias son pan comido. Ya pasamos la etapa reglamentaria, así que sigue el estilo libre, y somos muy buenas en eso. En todo, más bien.
Hiccup no sabía porque su arrogancia le parecía tan atractiva, en serio. A cualquiera le parecería desagradable a veces, pero había algo en ella que hacía que se viera cautivador. Seductor, incluso.
— Bueno, en ese caso, supongo que no es necesario que les desee suerte. — dicho esto, frotó de un lado a otro su nariz con la de ella. La acción la tomó desprevenida, e hizo que un sonrojo se extendiera por su nariz hasta sus mejillas, tenue y cálido.
¿Por qué?
— ¿Viniste a desearme suerte?— se sintió estúpida después de hacer esa pregunta, ¿Qué no era obvio? ¿Qué rayos le pasaba cuando él estaba cerca? Era aterrador que le nublara tanto la mente.
— Claro. — no, por favor, no sonrías de esa... Manera. — Ustedes son asombrosas, estoy seguro que ganarán el primer premio.
— No se gana en esta parte de la competencia. — Astrid no pudo evitar reírse, ¿Por qué de repente le parecía tan... Gracioso? ¿Por qué se estaba riendo?— Solo pasamos a la siguiente ronda.
— En todo caso, serán las primeras en pasar. — culminó dándole un beso en los labios. Heather que estaba cerca, lo notó y creyó que era lo más extraño que había visto. En serio, de todas las parejas...
Seguro que eran sus besos lo que la hacían actuar así, eso o sus manos ahora en su cintura, en el hecho de que fuera tan alto y que la obligara a ponerse de puntitas para alcanzarlo. Ella tuvo que separarse, o ese tierno beso terminaría en algo un poco más rudo, y no muy apto para esta parte de la historia. Le pareció divertido que él se acercará hacia ella, con los ojos entreabiertos buscando seguir el beso.
Le dio un coscorrón, para nada fuerte. En serio. Ella no buscaba hacerle daño.
— Deja de golpearme. — le tomó de la muñeca con suavidad. Astrid hizo mala cara. — En serio.
— Ya veré. — apartó la mano, desafiante.
Hiccup la vio alejarse, sonriendo como un tarado. Decidió volver a su lugar en el público para ver el espectáculo de su "casi" novia. Si se le podía llamar así.
Let you down easy, I'm tryin'
'Cause you're everything I've spent my whole life fightin'
So when I walk away, it's not your fault
I always let the good ones go
Una cosa era verla en los ensayos, otra completamente distinta verla en las pruebas eliminatorias. Se le veía mucho más concentrada y con una sonrisa, le gustaba lo que estaba haciendo. Lo sabía por su expresión al ser lanzada por los aires, el movimiento de su cabello, de sus caderas...
Él realmente esperaba que esto fuera a funcionar. En serio.
And baby, you couldn't have loved me any better
But doin' this is all that I've known ever
I want the bad ones 'cause they're all I know
I always let the good ones go
Ellas eran las últimas, así que el evento no duraría mucho más. Saltemos entonces, de forma cliché a la parte donde hay una eliminatoria, ¿De acuerdo?
El presentador es alguien carismático y amable, que poco o nada tiene de conocimiento de campeonatos de animadoras, sin embargo, con mucho entusiasmo lee las tarjetas que le pasan los jueces y trata de mantener al público atento, informándoles siempre que equipo era cada uno, y diciendo el nombre de los equipos que estaban compitiendo. Astrid podía ver a Hiccup en la multitud, mirando únicamente al equipo de ella, sonriendo, de vez en cuando, cuando él notaba la mirada azul de la chica sobre él, alzaba el pulgar a modo de apoyo. A su lado también se encontraban Snotlout, Fishlegs y Eret, Fishlegs siendo el menos interesado y Snotlout el más interesado en las diversas chicas presentes en el lugar. Eret, más bien, seguramente fue traído a la fuerza por Ruffnut, quien se esmeraba por conquistar al enorme muchacho, sin mucho éxito, aparentemente.
Astrid le había aconsejado que termine con eso, Eret no tenía ni el más mínimo interés en ella, Ruffnut se tenía que meter eso en la cabeza, pero no, ella seguía insistiendo y Eret la seguía rechazando. El chico era lo suficientemente amable como para no rechazarla de forma cruel, y trataba de rechazarla con suavidad, o de verdad trataba de decir que no.
Ruffnut seguía terca. Eret algún día caería por ella, lo sabía, lo sentía en los huesos.
Mientras tanto, Eret se quedaría aquí, visiblemente incómodo, esperando junto a Hiccup, el resultado de las eliminatorias.
Eliminaron a los de siempre, dos escuelas cuya presentación fue olvidable, en fin, siempre hay de esas en las películas. Son tan importantes que solamente las colocan en el montaje de la película, para avanzar rápido, como si la película estuviese haciendo tiempo y no fuera directamente al conmovedor momento principal.
Como justo ahora estoy haciendo.
El punto aquí, es que solo pueden pasar dos escuelas, y la mira esta entre Berk, otra escuela de por ahí, y la escuela de Bog Blurgar. Hubo un momento de tensión, uno muy grande, en el cual, Astrid se veía tranquila, bastante impasible, no confiada, claro. De la nada, se fijó por primera vez en la nueva capitana de animadoras de Bog Blurgar.
Se sorprendió un poco.
Podría ser... su hermana. En serio. Jamás había visto a la nueva chica, pero eso no era lo que le llamaba la atención, no, lo que realmente le llamaba la atención era lo parecidas que eran ambas. Cabello rubio, el de ella con un poco más de volumen, se veía un poco más enmarañado debido al ejercicio, los ojos eran del mismo color que el de ella, resaltaba la cantidad de collares (por lo menos tres) y brazaletes que llevaba tanto en el cuello con las muñecas, seguro que acababa de ponérselos, así como los bonitos aretes que le colgaban hasta el cuello. Sus complexiones eran similares, y sus expresiones eran igual de feroces.
— Heather. — llamó a su amiga, que se encontraba a su lado. Heather se volvió, un poco nerviosa. — ¿Quién es la chica nueva de Bog?
Heather se fijó en ella, alzó las cejas al notar el parecido. — Uh, ni idea, debe ser nueva. Seguro que Ruffnut sabe de ella, ¡Ruff!— llamó a Ruffnut, quien también volvió la cabeza, estaba jugando con sus trenzas, jugaba con ellas como si fueran dos dragones pequeños, hasta tenían caritas el final de sus trenzas.— ¿Conoces a la nueva chica de Bog?
Ruffnut frunció el ceño, miró a la capitana del equipo contrario y abrió los labios sorprendida, tal vez por el parecido, le dio un codazo a su hermano quien en un principio se preguntó porque rayos su hermana no había golpeado, hasta que se fijó en la chica que Ruffnut le estaba señalando.
— ¿Saben quién es o no?— preguntó Heather, insistiendo por Astrid, quien seguía a la expectativa.
— Er...— ambos gemelos se miraron entre sí, dudosos en si debían contestar o no, ¿era buen momento para hablar de esto? Con el hecho de que Astrid y Hiccup estaban empezando a salir, justo ahora estaban construyendo algo, y ese algo pintaba para bien, hablar de esa chica era algo apresurado.
Y peligroso.
Antes de que pudieran encontrar una forma de decirlo, el presentador los interrumpió:
— ¡Y ahora, en primer lugar...!
De pronto a Astrid ya no le importó el haberse encontrado a su gemela, ahora toda su atención se enfocó en lo verdaderamente importante: No quedar en segundo...
— ¡Bog Blurgar!
Claro, claro que sí. Astrid apretó los puños, estaba molesta, demasiado molesta. Aun así, disimuló lo mejor que pudo, por lo menos debía alegrarse por su equipo. Todos habían hecho su mejor esfuerzo, y la verdad es que nadie se había equivocado, todos eran demasiado buenos en lo que habían hecho. Hasta Tuffnut. De todas formas no pudo evitar mirar a la capitana de animadoras de la otra escuela, quienes nuevamente habían ganado el primer lugar, ellas celebraban felices. Muy felices.
Bien, esto no era todo, vamos que podían ganar en la siguiente. En las regionales ellas verían lo superiores que era su escuadrón. Astrid se aseguraría de hacer una coreografía lo suficientemente buena como para patearles el trasero.
Los gemelos volvieron a mirarse entre sí, tampoco era una buena idea decir que conocían a la chica. Astrid la terminaría destazando en el escenario. Aun así, no podían librarse de esto tan fácil, su general no se olvidaba de las cosas tan fácil, al contrario, Astrid querría saber aún más de la chica ahora que le había quitado su preciado primer puesto.
Bajaron del escenario, se apretujaron unos con otros, para escuchar lo que Astrid tenía para decirles. Al encontrarse cara a cara con su equipo, todo el enojo se vaporizó en un instante.
Suspiró antes de hablarle a su equipo. — Todos estuvieron fabulosos. — dijo con seguridad, su equipo, que se encontraba temeroso por la expresión de su líder, les calmaba bastante que la chica estuviera siendo considerada, por lo menos un poco. — Estamos en las regionales, es lo único que importa ahora. Nos enfocaremos en ser mejores la siguiente vez, no quiero caras largas ahora.
"Lo que sí quiero es que todos se comprometan para lograr ese primer lugar. No aceptaré a nadie que no esté dispuesto a comprometerse con esto, ¿de acuerdo? — hubo un asentimiento por parte de todo el equipo, Tuffnut viéndose más emocionado que los demás. — Bien, los quiero a todos puntuales el lunes. Descansen.
El equipo se disolvió, y una vez lo hizo, Astrid volvió a su estado de enfado. Seguía demasiado molesta, bastante, se cruzó de brazos y en la compañía de Heather y los gemelos fue caminando fuera del interior del escenario para llegar al patio donde estaba el público. Sonaba extrañamente cursi, pero le vendría bien que Hiccup estuviera cerca, tal vez estar en sus brazos la ayudaría a sentirse más tranquila, porque eso siempre pasaba. Siempre. No importaba que tan alterada estuviera, estar rodeada por él le gustaba mucho.
Estaba pensando en eso, por lo que no recordó lo mucho que quería saber quién rayos era la nueva capitana de animadoras, para alivio de los gemelos. Porque eso le daría más tiempo para pensar en cómo darle la noticia.
Aunque no podía ser demasiado malo, ¿cierto? A Astrid no le importaría demasiado que Hiccup...
Oh, hablando de él, ahí estaba.
— Hola. — la saludó con calidez, a pesar de que la rubia quería lanzarse a sus brazos y no soltarlo nunca más, se contuvo. No iba a hacer una cosa tan ridícula en frente de tanta gente, en especial porque seguía siendo un poco incómodo mostrar su afecto. La haría ver débil y eso no le gustaba. — Les dije que irían a las eliminatorias. — le recordó con dulzura, inclinándose un poco hacía ella.
— No era parte del plan quedar en segundo lugar. — dijo la chica entre dientes, Hiccup ladeó la cabeza.
— Eso no es nada, pueden hacerlo mejor la siguiente vez, ¿no es así? Están muy cerca de vencer a las otras chicas. — La consoló, tocándole la mejilla, Astrid no quería quebrarse ante su toque, aun así se dejó hacer. — No tienes qué preocuparte.
— De hecho, tengo que preocuparme más. — Respondió Astrid. — ¿Cómo es que tienen una nueva capitana? Debiste verla, es... extrañamente parecida a mí. Es muy extraño, en serio...
— ¿Nueva capitana? ¿De dónde?
— Bog Blurgar.
Hiccup sintió que el nombre se le hacía familiar. Trató de pensar en que...
— ¡Hiccup!— alguien lo llamó a la distancia. Hiccup giró su cabeza por inercia, Astrid también la giró, intrigada porque no conocía la voz que lo había llamado. Abrió los ojos con sorpresa al ver a la capitana del equipo contrario, la misma que había obtenido el primer lugar, y la misma que se parecía demasiado a Astrid.
Las cuentas de sus collares tintineaban debido a que estaba corriendo en su dirección. Hiccup la reconoció al instante, ¿cómo es que no la había visto antes? Estaba ciego, sí, pero no tanto. Los gemelos se alteraron en ese momento, porque, oh por dios, ella estaba corriendo justo en dirección al castaño, con una sonrisa enorme, riendo casi casi, y el hecho de que estuviera corriendo era un poco preocupante, en serio, bastante, porque únicamente corres hacia una persona con esa expresión si vas a lanzarte a sus brazos...
La chica saltó y por acto re reflejo Hiccup la atrapó, la rubia pasó sus brazos por el cuello del castaño y para sorpresa de todos los presentes, le estampó un beso en los labios.
Astrid ahogó una expresión y se quedó boquiabierta, miró al castaño, sin saber que decir, ni como sentirse, ¿debería estar molesta? ¿Estaba sorprendida? No lo sabía. Él se encontraba en una posición similar, mantenía los ojos abiertos y trataba de no tocar demasiado a la chica, mientras intentaba no dejarla caer al suelo porque eso no sería demasiado educado de su parte.
La capitana, extrañamente parecida a Astrid, se veía demasiado cómoda y confiada.
Tuffnut se llevó las manos a la cabeza, Ruffnut tapó su boca con sorpresa. Eso había venido de la nada.
— ¡Oh, no! ¡Alerta de ex novia!
Sí, es Camicazi.
Sí, ya llegamos a la parte del triángulo amoroso.
Por ahí, alguien había comentado algo sobre triangulos amorosos. Así que paré mi caballo y dije: por dios es verdad, no hay nada más cliché que un triangulo amoroso.
Y es verdad, no lo hay.
Así que bienvenidos a este arco lleno de más clichés, en los cuales introducimos a Camicazi, la ex de Hiccup, que, por cierto, le hará la vida imposible a estos dos... o tal vez no, tal vez haga que estos dos finalmente formalicen su realción uwu.
Un agradecimiento especial a dragonauta, que me dejó un review INMENSO en el que me decía todo lo que le parecía de mis fics. Gracias por leerme y por compartir mi gusto por Hiccup hibrido, escribirlo es muy divertido. No leas mis fics tan tarde, luego me da por poner terror sin avisar o hacer fanfics medio perturbadores. Pero me alegra mucho que te hayas tomado el tiempo de comentar uwu
Como nota adicional, como amo esta canción, te amo mucho Charli XCX.
Eso, sí, lindo, muy bello, bla bla. Cuidense mucho, les quiero, bai uwu
