Buenas noches mis queridísimxs lectorxs! Tanto tiempo sin leernos!
Aquí estoy de regreso después de algunas crisis -y en medio de una pandemia, ni más ni menos- con un nuevo capítulo de esta adorada y eterna locura mía. En esta ocasión lo que escribí quedó demasiaaaaaaado extenso para mi gusto, así que decidí dividirlo en dos. Por lo tanto a continuación leerán lo que quedó del capítulo 22 y mañana -o a más tardar el viernes- probablemente publique lo que resultó en el capítulo 23.
Bueno, sin más para decir por ahora, les invito a leer el VEINTIDÓS en paz y espero que me cuenten qué les pareció en los reviews.
Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.
Abajo me despido,
Bell.-
:: Capítulo Veintidós ::
Desperté asustada por el sonido del fuerte viento que se había levantado afuera. Parecía que una nueva tormenta se aproximaba. Odiaba las tormentas, siempre las odié, más precisamente los truenos. Y esperaba que esta noche no fueran tan estruendosos. Me alivió el hecho de que la habitación no estuviera a oscuras por completo, ya que la luz que provenía del pasillo iluminaba un poco. Bostecé largamente, me cubrí mejor con las cobijas y pude volver a relajarme.
Hasta que de repente escuché el fuerte ruido de un trueno afuera y grité del terrible susto que me di. En efecto había comenzado a llover torrencialmente y otra vez estaba muerta de miedo. Me hice un ovillito en medio de la cama y me tapé hasta la cabeza con las mantas. Mientras afuera la tormenta y los truenos eran cada vez más intensos y yo estaba más aterrada, fui escurriéndome bajo las sábanas hasta alcanzarlo y acurrucarme junto a él.
Darien dormía de espaldas a mí y yo me acerqué lo más que pude para luego apoyar mi mejilla sobre su piel. Adoraba su espalda, al estar tan cerca podía oír con mucha claridad los pausados latidos de su corazón y percibir el ritmo de su profunda respiración y eso me tranquilizaba tanto… Comencé a acariciarlo con suavidad mientras le daba cortos besos en los hombros. Hasta que se movió un poco al sentirme, aparentemente empezaba a despertarse.
—¿Qué sucede? —susurró somnoliento.
—La tormenta me asusta…
—¿Le temes a los truenos? —preguntó al girar hacia mí. Yo asentí haciendo pucheros y él enseguida me abrazó— Tranquila, ya va a pasar. Trata de volver a dormir.
—Pero tengo miedo —dije acurrucándome contra su pecho.
Él acariciaba mi cabello con suavidad. —No temas, estoy aquí —susurró mientras besaba mi frente—, yo cuidaré de ti, hoy y siempre.
—¿Lo prometes?
—Lo juro —respondió seguro—. Lo único que quiero es tenerte conmigo. No permitiré que volvamos a separarnos nunca más.
Suspiré aliviada. Me sentía tan contenida, comprendida, en paz… —Eres muy sobreprotector, ¿sabes? —dije riendo.
Darien también rió. —¿Te molesta?
—No —respondí al mirarlo—, me encanta… —le di un beso en los labios y después de volver a refugiar mi rostro en su pecho nos quedamos callados.
Hasta que un nuevo y mucho más fuerte trueno estalló afuera y la lluvia se hizo aún más intensa. —¡Maldición! —grité muerta del susto y hundí más mi cara en su pecho mientras temblaba como una hoja. Darien echó a reír y me abrazó más fuerte. Yo intenté separarme pero él no me dejó— ¿Te estás riendo de mí?
—No, es sólo que me recordaste… —le costaba hablar por lo tentado que estaba.
—¡Oye! —protesté y volví a forcejear para que me soltara.
—Es que recordé que cuando era niño tuve un perrito que se ponía igual que tú con las tormentas, era muy miedoso y tierno.
—¡¿Disculpa?!
—Se subía a mi cama y también se acurrucaba conmigo tiritando del susto.
—¿Me estás comparando con un perro? —me quejé y lo miré ofendida.
—Era mi mascota, lo adoraba como a nadie.
—Yo no soy tu mascota, ¡soy tu novia! —y logré alejarme un poco.
—Eres una cachorrita muy asustadiza y temperamental —dijo en tono seductor mientras se acercaba a mí.
—¡Darien!
—Ven aquí, mi cachorrita —me abrazó de nuevo ya sin reír—, te dije que cuidaría de ti, ven.
—Eres un grosero —sin oponer más resistencia también volví a abrazarlo y así nos quedamos por otro rato. Hasta que empecé a recapacitar sobre lo que estaba pasando y me di cuenta de que estaba algo desorientada—. ¿Dónde estamos? —pregunté confundida.
Darien parecía estar a punto de volver a dormirse. —¿Mmm? —balbuceó somnoliento.
—Que dónde estamos —repetí.
—En la cama —respondió tras una pausa—. Estamos en la cama durmiendo juntos.
—¿Pero dónde?
—En la cama de tu habitación, en tu departamento. ¿Por qué lo preguntas?
—¿Pero cómo…? No comprendo —volví a mirarlo—, ¿por qué estamos aquí? ¿Cuándo vinimos?
Ahora el confundido era él. —¿No lo recuerdas?
—Más o menos… —dudé— Me acuerdo que estábamos hablando en la plaza y empezó a llover y…
—Y terminaste conmigo —dijo serio.
—¿Qué?
Darien suspiró con cierto pesar. —Sí, así fue. Después de hablar de muchas cosas yo te propuse que nos tomáramos un tiempo pero tú no lo aceptaste. Sino que terminaste conmigo y te fuiste —comenzó a acariciar mi rostro y sonrió—. Pero luego yo fui tras de ti y te alcancé y te pedí que no te fueras, que me dieras otra oportunidad, ¿lo recuerdas ahora?
—No, no recuerdo nada de eso —en verdad no entendía nada de lo que me estaba diciendo y al escucharlo mi corazón empezó a latir con fuerza—. ¿En serio me alcanzaste y me pediste…
—Sí —me interrumpió agrandando su dulce sonrisa y una indescriptible emoción inundó mi pecho—, te pedí otra oportunidad para que volviéramos a intentarlo, para que siguiéramos juntos y te dije… También te dije que…
—¿Qué? ¿Qué me dijiste?
—Te dije lo que siento por ti.
—Oh, por dios…
—Que te amo y te necesito conmigo.
—Darien… —no podía creer lo que acababa de escuchar. Esto no podía ser cierto, ¿cómo era posible que no me acordara de nada? Por fin me había confesado sus sentimientos ¡y yo no lo recordaba! Y ahora que me lo estaba diciendo de nuevo inexplicablemente comencé a angustiarme, a sentir miedo. Mucho miedo de que nada de esto fuera real.
—Sí, Serena, volveremos a intentarlo —continuó—. Porque a partir de hoy quiero poder curar las heridas de mi pasado. Porque ya no quiero tener miedo, no quiero volver a cerrar mi corazón.
Sus palabras eran muy hermosas, jamás me habría imaginado que se expresara con tanta sensibilidad, que se abriera de esta forma conmigo. —¿Lo dices en serio? —pregunté temerosa.
Él asintió sin dejar de sonreír. —Muy en serio —enfatizó—. Porque no necesito ocultar más lo que siento, quiero mostrarme entero, tal cual soy —al escucharlo la emoción de mi pecho se intensificaba e inexplicablemente se convirtió en un punzante dolor, en una insoportable angustia—. Quiero empezar una nueva vida a tu lado —siguió—, confiar en ti y que confíes en mí. No puedo ser quien soy sino es contigo.
—Oh, Darien, no… —mi voz se quebró— no puedo creerlo… —y sin poder resistirme comencé a llorar desconsolada.
—Quiero estar contigo —dijo al apoyar su frente contra la mía y yo no podía parar de llorar—, para acompañarte, para estar a tu lado, para ofrecerte todo lo que tengo y compartir mi vida contigo. Quiero hacerte feliz y también poder ser feliz a tu lado porque…—tomó mi rostro con sus manos y me miró con determinación— porque te amo, Serena…
La angustia de mi pecho se hizo tan desgarradora y desesperante que me incorporé en la cama casi pegando un salto. —¡Darien! —grité asustada como si acabara de despertar y me llevé las manos al pecho. Y cuando observé todo a mi alrededor, logrando ubicarme en el tiempo y espacio reales, confirmé que efectivamente acababa de despertarme y me encontraba en mi habitación sentada en medio de la cama. Sola.
Sí.
Estaba sola.
Así era, todo lo que acababa de 'pasar' no había sido más que un simple sueño. Por eso no lo creía y me angustié tanto, porque no era verdad. Porque lo que en realidad había sucedido era que después de despedirnos en aquella plaza no habíamos vuelto a vernos ni comunicarnos más. Todo había terminado entre nosotros. Y aún me estaba costando aceptarlo.
Me llevé las manos a la cara para comprobar que tenía las mejillas húmedas y comprendí que lo único real del sueño fue que había llorado. Repasé en mi mente algunas de las frases de Darien y me di cuenta de que eran las típicas palabras de las escenas de reconciliación de las novelas románticas que solía leer. ¿Acaso podía ser más patética e ilusa? Claro que podía, porque este sueño se repetía cada noche desde la última vez que lo vi, hacía más de una semana. Y estaba muy cansada de todo esto, no quería pensar más en lo había pasado, quería olvidarme de todo, no arrepentirme de mi decisión, no extrañarlo más. Pero aún no lo conseguía…
Me tumbé de espaldas a la cama soltando un pesado suspiro. Busqué mi celular en la mesita de noche y cuando vi la hora constaté que todavía era bastante temprano. Pero como sabía que era muy poco probable que volviera a conciliar el sueño, decidí levantarme para ir a darme un baño. Y así arrancar un nuevo día.
.
.
.
Esa misma tarde, después de salir del trabajo, me dirigí al bar de Lita. Hacía muchos días que no veía a las chicas, desde la vez que nos reunimos en mi departamento y me contaron lo que sabían de Darien. En realidad las estuve evitando porque aún no me sentía con ánimos para contarles lo que había pasado, que él y yo habíamos terminado. Tal vez porque muy en el fondo de mi corazón todavía albergaba una pequeñísima esperanza de que me buscaría, que intentaría comunicarse conmigo para que volviéramos a hablar y arregláramos las cosas entre nosotros. Por supuesto eso jamás sucedió. Por lo tanto me sentía bastante triste y sin ganas de ver a nadie, ni siquiera a ellas que eran mis hermanas del alma.
Pero esa tarde Mina nos había convocado para reunirnos en la cafetería porque tenía algo muy importante que anunciarnos. Así que no me quedó más remedio que asistir.
Al llegar me acerqué al mostrador para preguntarle por Lita a uno de los empleados y el chico me dijo que estaba en una reunión con Nef y unos proveedores o algo así. Y como sabía que Mina todavía no había llegado, decidí ir a nuestra mesa de siempre a esperarlos.
Cuando comencé a encaminarme hacia allá frené de inmediato al reconocerlo sentado cerca de la ventana, donde habitualmente nos sentábamos juntos. Al verlo mi corazón se paralizó por unos breves segundos. Sabía que era inevitable que tarde o temprano volviéramos a encontrarnos, pero no imaginé que me sentiría de esta forma. Con más ganas de salir huyendo despavorida que de vivir. Pero debía ser fuerte y reunir todo el valor que me fuera posible para enfrentarlo. Al fin y al cabo teníamos amigos en común y nuestros encuentros iban a ser recurrentes, tendría que acostumbrarme a ello.
Inspiré hondo y retomé mis pasos. Cuando llegué junto a la mesa carraspeé para que me escuchara y se percatara de mi presencia, ya que estaba con la mirada perdida en la calle y no me había visto venir.
Volteó lentamente y apenas me vio me sorprendió su reacción. Sonrió con calma y se puso de pie, parecía que se alegraba de verme. —Hola, Serena —me saludó gentil.
No tengo idea de por qué, pero el modo que usó para dirigirse a mí, tan amable y cordial, me irritó bastante. —Hola, Darien —lo saludé cortante y después de colgar mi bolso y mi abrigo me senté en la silla de al lado. Él volvió a sentarse junto a mí—. ¿Cómo estás? —le pregunté.
—Bien —respondió con un tono repentinamente frío. Lo cual me tenía sin cuidado, él siempre tenía estos cambios bruscos de humor.
—Me alegro —dije más cortante y ninguno volvió a hablar más.
Darien continuó bebiendo su café y yo busqué mi teléfono para disimular mis intenciones de ignorarlo y ponerme a revisar las redes sociales. Sólo deslizaba las páginas sin prestarle atención a nada, rogando que el tiempo pasara lo más rápido posible o alguno de los chicos se dignara a llegar de una bendita vez. Porque estando a solas con él me sentía sumamente incómoda.
Por fortuna se acercó una de las meseras. —Buenas tardes, Serena —me saludó la chica—, ¿vas a querer ordenar algo?
—Hola, Mika. Sí, tráeme una limonada, por favor.
—Y yo quiero otro café —le pidió Darien.
La muchacha asintió, alzó la taza vacía y se fue.
Otra vez me armé de valor y volteé a verlo de nuevo. Y apenas cruzamos miradas él volvió a sonreír, pero esta vez no me irrité y me atreví a devolverle la sonrisa. —¿Hace mucho que llegaste?
—No, hace poco. Creí que Kunzite vendría contigo.
—No, salió antes que yo del consultorio para ir a buscar a Mina y venir juntos. Tuvo otra reunión con Yaten y sus socios —por esos días Mina se había estado reuniendo en varias ocasiones con Yaten Kou, nuestro ex compañero de preparatoria, para conversar sobre un posible proyecto de comedia musical que emprenderían juntos. Idea que surgió después de que se reencontraran en la boda de Seiya.
—Ya veo.
De nuevo se instaló otro tenso silencio entre nosotros. No lo soporté y preferí volver a hablar. —Lita y Nef están en una reunión con unos proveedores.
—Sí, me lo dijo uno de los empleados cuando llegué.
Regresó la mesera con nuestros pedidos y, cuando se alejó y nos quedamos solos de nuevo, seguimos callados por otro rato. Entonces aproveché para examinarlo con detenimiento. Darien tenía la vista fija en su taza de café y lo removía despacio. Su aspecto era muy prolijo como siempre pero un tanto informal. Su rostro se veía cansado, estaba levemente ojeroso y hasta me dio la impresión de que había perdido algo de peso. Me conmovió un poco verlo así al recordar lo que hablamos sobre su situación laboral la última vez que nos vimos y quise saber cómo estaba.
—¿Y tú cómo has estado? —le pregunté directamente.
Alzó la vista y me miró como si acabara de aterrizar de vaya uno a saber qué planeta. —¿Yo? —preguntó sorprendido y asentí— Bien, estoy bien —y regresó su atención al café.
—¿Ha habido alguna novedad? ¿Sobre lo que pasó en el banco?
—No, no hubo novedades —respondió cabizbajo—. Finalmente seguí el consejo de mis padres y su abogado y decidí renunciar.
—¿En serio?
—Sí, opté por dejar de insistir en algo que ya no tenía solución y al final acepté el arreglo que me ofrecieron a cambio de mi renuncia.
—Vaya…
—Fue una suma mucho menor a la que dijeron desde un principio, pero no me quejo.
—¿Y ahora qué vas a hacer?
—No gran cosa, vender el auto, saldar algunas deudas y tratar de terminar de pagar la hipoteca del departamento.
—No sabía que era tuyo, creí que lo rentabas.
—Sí, es mío, lo compré con unos ahorros. Sólo una mínima diferencia la pagué con este crédito que quiero cancelar.
—Comprendo.
—Y luego me iré un tiempo a lo de mis padres.
—¿Qué? ¿Te mudarás con ellos? —esa noticia me impactó bastante y no lo pude disimular— ¿A Osaka?
Darien no se mostraba muy feliz con lo que me contaba. —Así es, no es que sea algo definitivo, pero necesito irme. Alejarme de todo por un tiempo, para poder pensar, aclarar mi mente y decidir qué hacer con mi vida a partir de ahora.
—¿Y cuándo te irás?
—La semana que viene.
—¿Tan pronto?
—Sí, quiero irme lo antes posible. —y rápidamente llevó la conversación hacia otro tema— ¿Y tú? ¿Cómo has estado? ¿Qué novedades tienes?
—¿Yo? —interpreté sus indagaciones como una genuina intención de querer saber algo de mí así que le seguí la corriente— Ninguna, mi vida sigue siendo igual de aburrida y monótona.
—¿Continúas con el proyecto de Diamante? —preguntó y yo asentí desganada— ¿Y cómo va eso?
—Cada vez peor. ¿Recuerdas que te conté que el cliente es súper quisquilloso? Bueno, eso, es un pesado, se queja por todo. Le ofrecimos cientos de diseños, miles de alternativas y nada lo convence. Nos pide cosas realmente absurdas, hemos hecho infinidad de modificaciones y no hay manera de que acepte lo que le proponemos.
—Pero él los buscó, fue él quien decidió contratarlos.
—Claro, porque está obsesionado con el trabajo de Diamante, supuestamente es un ferviente admirador suyo. Pero está desquiciado, nada le gusta.
—Qué lástima.
—Ayer le presentamos un nuevo proyecto con las últimas correcciones que nos pidió, estamos cruzando los dedos porque esta vez esté de acuerdo y podamos comenzar con las remodelaciones.
—Ojalá así sea.
—Ojalá.
Otro largo silencio se instaló entre nosotros. Pero por suerte ya estaba más relajada y cómoda. Me alegraba que nos comportáramos así, amables y desenvueltos, y pensé que quizás podríamos llevarnos bien a pesar de todo. —Me alegra que podamos hablar con normalidad —dijo él de repente.
Parecía que me hubiera leído la mente. Pero necesitaba confirmar que lo había escuchado bien. —¿Qué?
—Mira, Serena, he estado pensando mucho sobre…
—¡Ma cherie! —el grito de Nef nos interrumpió— ¡Tanto tiempo sin verte, Serena! —decía entusiasmado mientras me saludaba sacudiendo los brazos en el aire y cuando llegó a la mesa me tomó de los hombros y me dio un beso en cada mejilla— Y a ti tampoco te he visto últimamente, Monsieur Cabezota —le dijo a Darien y lo golpeó en la frente.
—Hola, chicos —nos saludó Lita que llegó junto con él—. Disculpen la demora, ¿hace mucho que esperan?
—No, acabamos de llegar —respondió Darien.
Mientras se sentaban con nosotros aparecieron también Mina y Kunzite. —¡Amigos! —gritó Mina desde la puerta y cuando llegó a la mesa nos fue abrazando de uno en uno para saludarnos —Qué bueno que ya estén todos aquí.
—Buenas tardes —saludó Kun con una leve inclinación y ambos se sentaron.
—Ay, chicos, ¡estoy tan feliz! —siguió Mina— La reunión de recién fue todo un éxito. El proyecto está a nada de concretarse. Los directivos de la compañía de comedia musical han aceptado fusionarse con la discográfica de Yaten. Sólo falta definir los detalles legales y listo, ¡me convertiré oficialmente en la directora general de la nueva academia! ¿No es maravilloso?
—¡Felicidades, amiga! —dije contenta— ¡Es una noticia increíble!
—Oh, cuñada —dijo Nef con dramatismo—, te echaremos tanto de menos —y la abrazó.
—Yo también, cuñado —Mina se acoplaba a su puesta en escena, eran tan histriónicos.
—Este lugar no será el mismo sin ti…
—Te felicito, Mina —dijo Lita—, me alegra mucho que al fin puedas trabajar de lo que te apasiona.
Mina la abrazó emocionada. —Gracias, Lita, has sido la mejor jefa que he tenido en toda mi vida —y le daba ruidosos besos en la mejilla.
Lita echó a reír intentando sacársela de encima. —Bueno, bueno, no exageres —y logró liberarse—. Entonces ahora que estamos todos juntos y ya anunciaste tus buenas noticias, tenemos que celebrar —se puso de pie con intenciones de llamar a uno de los empleados.
—No, espera —la detuvo Mina—, no es por esa noticia que les pedí que vinieran. Aunque por supuesto que también quiero que celebremos por mi nuevo trabajo, porque es un hermoso sueño hecho realidad para mí. Por fin mis años de estudio y entrenamiento darán sus frutos y me siento muy feliz de poder dedicarme a lo que tanto me apasiona. Porque apostar a mi vocación siempre fue mi mayor deseo en la vida. Y sobre todo…
—Por dios, Mina —la cortó Lita impaciente—, ya cálmate y dinos cuál es la otra noticia, ¡me estás poniendo nerviosa!
—Sí, claro, lo siento, ¡es que estoy muy emocionada! Bueno, el verdadero motivo por el que les pedí que nos reuniéramos aquí hoy es para anunciarles una noticia de los dos, ¿verdad, amor? —miró a Kunzite y él asintió con una leve sonrisa— Kun y yo… —hizo una pausa para generar suspenso— ¡hemos tomado la decisión de vivir juntos!
—Amiga… —dijimos Lita y yo al mismo tiempo.
—Así es, me pidió que me mudara con él y obviamente que acepté de inmediato.
—¡Felicidades, chicos! —dijo Neflyte.
—Aún no hemos decidido cuándo —continuó Mina— pero apenas esté instalada haremos una súper mega fiesta para celebrar con todos ustedes y…
—En realidad la razón principal por la que los hemos llamado no es ésa —la interrumpió Kun.
—¿Cómo que no? —preguntó Mina confundida— Si acordamos que se lo contaríamos hoy.
—Sí, pero yo tengo otro anuncio mucho más importante que hacerles.
—¿Otro anuncio? ¿Más importante? ¿De qué estás hablando? —insistió Mina más confundida. Y se calló cuando Kunzite se puso de pie, sacó una pequeña cajita de su bolsillo y se arrodilló frente a ella— ¡Oh, dios mío! —exclamó al comprender lo que estaba por suceder.
—Mina —dijo Kun mientras tomaba una de sus manos y la miraba a los ojos—, contadas veces en mi vida me atreví a dejar de escuchar los torturantes ruidos de mi mente para permitirme sentir en lugar de pensar. Y durante esos brevísimos instantes todo parece ser tan claro, tan definido y fresco como si acabara de nacer. Eso es exactamente lo que me pasa desde que estoy contigo, porque puedo sentirme como jamás creí que sería capaz de hacerlo. Me siento tranquilo, aliviado, capaz de dejar de ser tan estructurado y frío y comportarme y mostrarme tal cual soy. Todo gracias a ti.
—Mi amor… —ella acarició su rostro con ternura.
—Sabes que lo que más deseo es que estés junto a mí, desde ahora y para siempre. Pero hoy quiero pedírtelo de una forma diferente —Kun acarició la mano que tenía sobre su mejilla—. Estuve pensando que sería muy importante elegir las palabras más adecuadas y el lugar y momento oportunos para esto. Y llegué a la conclusión de que aquí, con ellos presente, sería lo más indicado. Espero poder hacerlo bien —sonrió y abrió lentamente la cajita—. Simplemente quiero que sepas que mi intención es entregarte mi vida entera para que la unas a la tuya —tomó la mano izquierda de Mina—. Quiero entregarte todo mi amor. Con cada palabra, con cada momento que compartimos, con cada beso —colocó el anillo que sacó de la cajita en su dedo—, a cambio de encontrarme con tu sonrisa todos los días a partir de hoy para saber que me aceptas por el resto de nuestro tiempo juntos. Te amo, Mina —besó el dorso de su mano y la miró a los ojos—. Venus… ¿quieres casarte conmigo? —preguntó al fin.
—Oh por dios… ¡Oh por dios! —Mina no pudo contener más las lágrimas desde que Kun empezó a hablar. Se abalanzó sobre él para abrazarlo y lo besó emocionada— ¡Sí! ¡Sí quiero! ¡Sí! —y volvieron a besarse.
Todos nos pusimos de pie casi pegando un salto de nuestros asientos. Lita y yo abrazamos a Mina, Nef comenzó a pedir a los gritos una botella de champagne y luego junto con Darien abrazaron y felicitaron a Kunzite. Estábamos desbordados de alegría y emoción ante tan maravilloso acontecimiento, no podíamos disimularlo.
Por su parte Lita estaba hecha un mar de lágrimas y nos pidió que nos calmáramos un poco para poder decir unas palabras. Entonces todos nos callamos para escucharla, ella hablaba muy bajito y con voz temblorosa. —Amiga, estoy… —gimoteaba— Estoy tan feliz por ti… Eres una mujer increíble y tú sabes muy bien cuánto te adoro, porque eres como una hermana para mí y estoy infinitamente agradecida por tenerte en mi vida… Deseo con todo mi corazón que seas muy feliz con esta nueva etapa que estás emprendiendo junto a él, tu verdadero amor… Sé que van a lograrlo. Te quiero mucho, Mina. Los quiero mucho a los dos…
—¡Amiga! ¡Te quiero mucho! —dijo Mina. Ambas se abrazaron de nuevo y lloraban juntas.
Enseguida trajeron las copas de champagne y a medida que nos fuimos tranquilizando todos regresamos a nuestros lugares. Pero antes de brindar Darien también les dedicó unas palabras a Kunzite y Mina. —Felicidades, chicos —dijo contento—. Son una pareja maravillosa, espero que puedan consolidar y reafirmar el camino que han elegido emprender juntos y que el inmenso amor que sienten el uno por el otro los ayude a crecer, a ser buenos compañeros y a apoyarse y contenerse mutuamente. Sé que son capaces de conseguirlo y me siento muy agradecido de poder ser testigo de su felicidad —y alzó su copa.
Todos brindamos efusivos chocando nuestras copas y riendo emocionados. —Vaya, amigo, qué profundo —dijo Nef cuando los ánimos volvieron a calmarse.
—Gracias, Darien —dijo Mina y Kun sólo asintió con la cabeza alzando su copa.
—Yo también quiero decirles algo —agregué yo antes de que brindáramos de nuevo—. Pienso… —estaba tan emocionada y feliz que me costaba hablar con claridad— Yo pienso que hay sentimientos que no se controlan. Tampoco sabes por qué se dan, por mucho que pienses en ellos. Simplemente sabes lo que sientes y no puedes imaginar dejar de sentirlo —mientras me escuchaban Mina y Kun se miraban sonrientes—. Y eso es lo que veo en ustedes cuando están juntos y se miran a los ojos, así como lo hacen ahora —mi voz comenzó a quebrarse—. Deseo… —gimoteé— Deseo que conserven ese sentimiento inexplicable por siempre. Los quiero mucho…
—¡Amiga! —Mina me abrazó llorando de nuevo— ¡Te quiero!
—Eso fue mucho más profundo —le dijo Nef a Darien—, te ganaron, amigo.
Mina regresó junto a Kunzite y él la abrazó por los hombros. —Gracias, chicos —dijo dirigiéndose a Darien y a mí—, ustedes son en gran medida los principales responsables de que nosotros estemos juntos. Sin su ayuda tal vez nada de esto habría pasado. O quizás me llevaba mucho más tiempo armarme de valor y atreverme a hacer algo y probablemente habría sido demasiado tarde —miró a Mina y acarició su rostro con ternura—. Pero al fin de cuentas todo salió bien y fue tan perfecto que desde aquella noche soy el hombre más feliz de la tierra. No me puedo sentir más agradecido —nos miró de nuevo con lágrimas en los ojos—. En verdad, muchas gracias.
—De nada, amigo —dijo Darien.
—Mi amor… —dijo Mina conmovida al verlo tan emocionado— Eres tan hermoso, amor mío… No puedo creerlo —tomó su rostro con las manos para darle cortos y repetidos besos en los labios—. No puedo creer que esto esté pasando, que vayamos a casarnos… Me resulta increíble —sonreía enternecida al ver cómo él cerraba los ojos para disfrutar de sus caricias—. Jamás imaginé que sería capaz de sentir… —dijo con voz temblorosa y él enseguida volvió a abrir los ojos— Nunca creí que yo podría llegar a sentir… —y sin poder contenerse comenzó a llorar otra vez— Por dios, ¡soy tan feliz! —ambos rieron— Te amo tanto, tanto, tanto… —repitió entre más besos— Y vamos a ser muy felices juntos…
—Ya lo somos —dijo Kun.
—Es cierto, ya lo somos… Y lo seremos por siempre… Te amo…
—Te amo… —se besaron largamente y todos volvimos a brindar.
—Gracias, amigos —dijo Mina también dirigiéndose a Darien y a mí—, gracias por aquella cita doble —se refería a la noche que salimos los cuatro juntos por primera vez con la excusa de presentarlos de manera 'casual'—. Fue la mejor noche de nuestras vidas porque allí inició nuestra historia de amor. Y creo que de alguna manera la de ustedes también, aunque les llevó algo más de tiempo admitirlo —comentó riendo y automáticamente mis ánimos cambiaron, pasando del jolgorio y la alegría por el anuncio de la boda a una tensión e incomodidad insoportables—. Ay, chicos, qué bueno que todo se haya arreglado entre ustedes.
—¿Eh?
—Fue un alivio inmenso llegar aquí y verlos juntos.
—Bueno… —miré a Darien para saber cómo había reaccionado y me puse peor al verlo inmóvil como estatua y con una oscura y sombría aura a su alrededor.
—Es entendible que a veces surjan problemas o malentendidos que parece que pueden llevar a la pareja a la ruina —continuó Mina como si nada—. Pero si consiguen hablarlo abiertamente y encontrar una solución de común acuerdo, siempre se puede reconstruir y fortalecer la relación.
—Sí, puede ser pero… —rogaba por dentro que se callara, que me tragara la tierra, ¡que me partiera un rayo!
—Sé que ustedes realmente se aman —y mi queridísima amiga seguía y seguía—, por eso deben aceptarse con todo lo que tienen, cada uno como es, como puede, y volver a elegirse aunque a veces sucedan cosas que parezcan alejarlos.
—Sí, bueno, lo que pasa es que en realidad…
—Además cuando hay pleitos y discusiones, después vienen las reconciliaciones y eso sí que vale la pena —dijo con picardía y todos rieron por su comentario.
—Serena y yo nos separamos —soltó Darien al fin.
Pero Mina pareció no registrarlo y continuó con su parloteo. —Porque todo culmina de una forma mucho más apasionada y se liberan emociones que… Espera —se calló de golpe al comprender lo que acababa de escuchar—. ¿Qué fue lo que dijiste?
Darien carraspeó nervioso. —Que nos separamos, Serena y yo ya no estamos juntos —dijo con frialdad.
—¿Qué? —exclamaron Lita y Mina.
—No pudimos encontrar la solución a nuestros problemas y decidimos terminar —explicó Darien—. Bueno, en realidad ella terminó conmigo.
—¡¿Qué?! —gritaron las chicas.
—Pero todo está bien, las cosas quedaron en buenos términos entre nosotros, ¿verdad? —Darien me miró como buscando mi apoyo pero le di vuelta la cada— O eso creo… —se hizo un silencio de velorio— Me mudaré a Osaka, iré a vivir un tiempo con mis padres —soltó de nuevo.
—¡¿QUÉ?! —las chicas volvieron a gritar y esta vez Neflyte se había acoplado a ellas.
—Pero Serena, ¿qué fue lo que pasó? —me preguntó Lita— ¿por qué no nos dijiste nada?
—Bueno, todo es muy reciente y yo… —no sabía qué decir. La situación no podía ser más embarasosa, todo había resultado ser un desastre. No quería que se enteraran de esta forma, mucho menos en un momento como éste cuando Mina y Kun acababan de comprometerse, no era justo para ellos. Pero por suerte mi teléfono comenzó a sonar, que milagrosamente no estaba en modo silencioso— Disculpen —dije mientras lo buscaba en mi bolso, agradeciendo por dentro a quien fuera que me estaba llamando por haber interrumpido tan bochornoso momento.
—Serena, mi reina —dijo Diamante del otro lado de la línea apenas atendí—, ¿estás ocupada?
—Hola, Diamante, ¿qué sucede? ¿hay algún problema?
—Necesito que vengas ahora mismo a mi oficina, reina, es urgente.
—Sí, claro, enseguida voy —y colgué. Me llamó la atención escuchar a Diamante tan nervioso, me imaginé que de nuevo habría surgido algún problema con nuestro cliente o algo por el estilo. Como sea, acababa de salvarme de tener que dar explicaciones a los chicos y estaría infinitamente agradecida con él por haberlo hecho. Alcé mi bolso y mi abrigo de la silla—. Lo siento, tengo que irme.
—Pero Serena… —intentó detenerme Lita.
—¿Adónde vas? —preguntó Mina.
—Lo siento, lamento haber arruinado su celebración —me disculpé muerta de vergüenza—, con permiso —di media vuelta y me fui.
Ay ay ay… qué estrés con estos chicos por diorrrr! Ahora comprendo -de nuevo- por qué me canso tanto escribiendo este fic, son todos muy intensos! jaja!
Y qué tal? Qué les pareció? Cómo les fue? Se esperaban el compromiso de Mina y Kunzite? Y la forma en que Darien y Serena acabaron anunciando su ruptura? Todo sigue siendo bastante confuso e indefinido entre ellos, no creen? Pero bueno, aún faltan varias cosas por contar…
Respondo sus reviews:
-yssareyes48: así es, amiga.. aparentemente todo se terminó entre Serena y Darien :´( pero aún quedan cosas por resolver.
-Nadia: es cierto, Darien se equivocó feo al ocultarle lo que le pasaba por tanto tiempo. creo que ambos merecen ser felices, pero no sé si juntos..
-Guest: querida, volví a demorarme en actualizar, perdón.. pero esta vez habrá doble capítulo! así que mañana o a más tardar el viernes publicaré el siguiente.
Bueno gente beia del mio cuore, me despido hasta prontito! Espero que me dejen sus preciosos reviews, saben que valoro mucho que compartan conmigo lo que piensan y sienten al leer mis locuras.
Se me cuidan! Abrazos per tutti…
Bell.-
