Buenas noches mi estimadísimxs lectorxs! Cómo están?

Yo contentísima porque regresé mucho antes de lo que imaginaba! Y de nuevo con un cap que me quedó muy extenso y tuve que dividirlo en dos… Así que hoy les comparto lo que quedó del capítulo 24 y dentro de unos días publicaré lo que resultó en el capítulo 25.

Les hago una aclaración importante: Hacia el final del cap transcribo unos fragmentos (en inglés y en castellano) de la letra de la canción "Ain't no mountain high enough" interpretada por Marvin Gaye y Tammi Terrell, que elegí para una escena en particular. Búsquenla, se las recomiendo, y quizás la reconozcan, es un clásico de los '60 que a-do-ro!

Bueno, sin más para decir por ahora, les invito a leer el VEINTICUATRO en paz y espero que me cuenten qué les pareció en los reviews (porfis porfis pooorfiiiiis, déjenme reviews!).

Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.

Abajo me despido,

Bell.-


:: Capítulo Veinticuatro ::

Salí corriendo de mi clase para ir a la calle a buscar un taxi y dirigirme a la tienda donde las chicas estaban esperándome. Esa tarde Mina nos había pedido que la acompañáramos a la prueba de su vestido de novia. Pero justo coincidía con el día que asistía a mi taller de dibujo, por eso estaba tan apresurada.

Hacía algunas semanas, al poco tiempo que Zafiro me sugiriera hacerlo, me puse en contacto con el profesor que me recomendó e inmediatamente comencé a asistir a las clases. Estaba muy contenta con esta nueva actividad que había incorporado a mi rutinaria vida, justamente por eso, porque me servía para romper con la rutina y monotonía que tanto me fastidiaban haciendo algo completamente novedoso y diferente.

A medida que nos acercamos a la zona donde se encontraba la tienda, le pedí al chofer del taxi que me dejara bajar porque había mucho tráfico y llegaría más rápido a pie. Sólo eran un par de calles, pero corrí a tal velocidad que mis piernas se aceleraban tanto que sentía que volaba.

Finalmente llegué y por fortuna parecía que lo había logrado a tiempo. Me detuve unos instantes frente a la puerta de ingreso del negocio para recuperar el aliento. Inspiré y suspiré repetidas veces para reponerme y cuando pude volver a respirar con normalidad entré.

Una de las empleadas me recibió y me acompañó al salón donde se encontraban las chicas. Y apenas vi a Lita sentada junto a una mesita con té y galletas, me acerqué a ella para saludara. —¡Hola, amiga! —dije contenta al dejar todas mis cosas en el suelo para poder abrazarla.

—Hola, Serena —me saludó riendo—. Tú siempre tan puntual…

—Lo siento, es que se retrasó mi clase —me disculpé mientras me sentaba a su lado—, ¿llegué muy tarde?

—No, pero Mina ya se está cambiando, enseguida estará lista.

Me serví un poco de té y probé varias galletas casi de un bocado. —Ay, qué delicia, estoy muriendo de hambre —dije con la boca llena.

—¿De nuevo pasaste de largo sin almorzar? —preguntó Lita y yo asentí avergonzada—. Serena, otra vez estás comiendo muy mal —me regañó—, debes cuidar tu salud.

—Es que los jueves son días muy intensos, no tengo tiempo para detenerme a almorzar algo saludable —me excusé.

—Eso no es verdad, te he estado observando y todos los días comes mal.

—Perdón… —dije al dejar las galletas sobre la mesa.

—Disculpen señoritas —dijo una mujer que vino desde el otro lado del salón, por donde seguramente Mina estaría a punto de aparecer—, les aviso que la novia ya está lista, ¿quieren verla?

—¡Sí! —respondimos las dos al ponernos de pie.

En efecto apareció Mina detrás de unas cortinas que la mujer apartó para dejarla pasar y empezó a acercarse lentamente a nosotras simulando que caminaba hacia el altar de una forma muy graciosa. —"Blanca y radiante va la novia…˝ —cantaba al ritmo de sus pasos.

—Amiga… —dijimos Lita y yo intentando contener la risa.

—"Le sigue atrás un novio errante…"

Ahora sí estallamos de risa, esta chica tenía cada ocurrencias... —No es 'errante' es 'amante' —la corrigió Lita.

—¿Será que algún día dejarás de corregirme? —se quejó Mina.

—Oh, amiga —me abalancé sobre ella para abrazarla—. ¡Te ves preciosa!

—Es cierto —dijo Lita—. Luces muy hermosa.

—Me encanta tu vestido, es muy delicado y elegante a la vez —dije al tomarla de la mano para hacerla girar en el lugar y poder contemplarla mejor—. Me sorprende que hayas optado por un modelo como éste, me imaginé que elegirías algo más sofisticado.

Era un vestido largo de organza, sin mangas, con corte princesa y escote corazón con detalles de encaje. Era un diseño bastante simple, pero la hacía lucir muy hermosa.

—¿Crees que es demasiado sencillo?

—No, para nada, es perfecto.

—Estás bellísima, amiga —dijo Lita al acercarse más a nosotras—. Me emociona tanto verte así…

—Sí, es tan emocionante que hayas querido compartir esto con nosotras —dije con voz temblorosa—. Gracias por invitarnos.

—¡Oh, amigas! —exclamó Mina al abrazarnos—. Claro que iba a compartir esto con ustedes si son mis hermanas.

—Sí, somos hermanas del alma —agregué emocionada.

—Las quiero tanto —gimoteó Mina.

—Bueno, las dejaré solas un momento —dijo la mujer antes de retirarse—. Si precisan algo me llaman.

—Muchas gracias —dijo Mina y cuando la mujer finalmente se fue, las tres nos sentamos alrededor de la mesita para seguir conversando—. Me dijo que lo use un rato para que me fije cómo me siento —nos explicó.

—Yo lo veo cómodo —comenté—. ¿A ti qué te parece?

—Sí, es cierto —dijo Lita—. Parece ser cómodo, ¿tú cómo te sientes?

—Bien, me siento bien, muy cómoda, y me parece que... —se calló al verme devorando las galletas—. Oye, Serena, ¿hoy tampoco has almorzado?

—No lo hizo —me acusó Lita—. Volvió a seguir de largo sin almorzar para ir a su clase, recién viene de ahí.

—Serena, hace rato que estás comiendo mal, no es bueno para tu salud —me regañó Mina—. Eso es pura azúcar.

—Perdón… —dije avergonzada al dejar de nuevo el plato de galletas sobre la mesa.

—¿Por qué lo haces? ¿Acaso estás deprimida de nuevo? ¿Es eso? —me interrogó Mina—. Porque siempre se te da por tragar como si no hubiera un mañana cuando te deprimes.

—¿Deprimida? No, no estoy deprimida —respondí enseguida—. ¿Por qué habría de estarlo?

—¿Cómo que por qué? Por tu ruptura con Darien. ¿Por qué otra cosa podría ser?

—Claro que no, no estoy deprimida por eso, me siento muy bien —aseveré—. Sí, es cierto que estuve un poco triste al principio, pero ya lo superé. Estoy espléndidamente bien —y engullí otra galleta.

A Mina no le convenció mi respuesta. —Mmm… Mira con la cara que te mira Lita…

—No nos mientas —dijo Lita—, sabes que a nosotras no nos puedes ocultar nunca lo que te pasa de verdad.

—Sí, Serena, eres como un libro transparente —dijo Mina.

—Como un libro abierto —la corrigió Lita.

—Como sea, es obvio que estás deprimida. ¡Mira cómo estás comiendo!

—Estoy bien chicas, en serio —volví a dejar las galletas en la mesa—, se los juro.

—Yo tengo mis dudas —dijo Lita.

—Y yo me siento muy culpable —dijo Mina con un repentino tono dramático.

—¿Culpable? ¿Por qué? —pregunté confundida.

—Porque si no hubiera sido por mí y mi enorme bocota tal vez no habrías decidido terminar con él —me explicó.

—Es cierto, yo te dije que no debíamos involucrarnos en un tema de pareja tan delicado —agregó Lita—. No nos comportamos correctamente, fuimos unas entrometidas.

—Eso no es verdad —intenté tranquilizarlas—. Me sirvió mucho lo que ustedes hicieron al contarme lo que sabían. Si no jamás me habría enterado de lo que pasaba. Pude abrir los ojos a tiempo para hacer lo que creí que era lo mejor para todos y ahora estamos bien. Yo estoy bien, todo está bien.

—¿Estás segura?

—Claro que sí. Pude aceptar todo lo que pasó y dar vuelta la página. Ya casi ni pienso en ello, porque tengo mi mente y mi tiempo ocupados en otras cosas, mis cosas. Mi trabajo, mis padres, mis amigos y ahora también mis clases de dibujo. Me siento muy bien, en serio.

—De acuerdo, voy a creerte, por ahora… —dijo Mina poco convencida y retomó el dramatismo—. Lo que sucede es que necesitaba volver a chequear cómo les afecta tener una amiga tan bocona como yo, porque en realidad tengo algo que decirles y quiero ser lo más cuidadosa posible.

—¿A qué te refieres?

—Bueno, como ya saben estoy atareadísima con los preparativos de mi boda. Una de las cosas que más ocupada me tiene es el asunto de la lista de invitados. Y no se imaginan lo difícil que es, ¡me estoy volviendo loca!

—Ya lo creo…

—Ya tengo una lista preliminar y aún no defino cuál será la cantidad máxima, eso debo discutirlo con Kun. Por ahora organicé los nombres en tres categorías muy prácticas: Los imprescindibles, los fácilmente descartables y los que podría sacar en una segunda revisión. Entonces…

—Por dios, Mina, ¡ve al grano de una vez! —exclamé exasperada—. ¿Qué es lo que quieres decirnos?

—Bueno —inspiró hondo y se dirigió a Lita—. Hace unos días estuve intercambiando mensajes con Molly —se refería a nuestra ex compañera de preparatoria, la chica que había empezado a salir con Neflyte—. Como tú me dijiste que no te importaba si la invitaba a la fiesta, le escribí para contarle que estaba por casarme y que tenía intenciones de invitarla. Porque aunque no somos amigas cercanas está saliendo con Nef, mi cuñado, y pensé que sería lo correcto. Pero me dijo que…

—¿Qué te dijo? —pregunté impaciente.

—Que él rompió con ella.

—¡¿En serio?!

—Sí —continuó Mina—, y me dijo que prefiere no asistir a la boda porque cree que sería muy incómodo.

—Claro, es comprensible.

—Pero eso no es todo. Me dijo que el motivo por el que terminaron fue…

—Ay, Mina, ¿qué fue lo que te dijo? —le supliqué.

—Dijo que Nef… Ay, chicas, es terrible…

—¡Ya dilo, por favor! ¿Qué pasa con Nef?

—Regresará a Paris —dijo Lita como si nada.

—¡¿Qué?! —exclamé horrorizada.

—Así es, por eso terminó con ella, porque se irá de nuevo a trabajar al extranjero —dijo Mina y las dos miramos a Lita de inmediato.

—¿Por qué me miran así? —dijo ella—. Ah claro, ¿piensan que me afectó la noticia? Por supuesto que no, además ya lo sabía.

—¿Ya lo sabías? —preguntó Mina sorprendida.

—Sí, él me lo dijo.

—¿Pero cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué no nos contaste nada?

—Porque en realidad todavía no lo tiene decidido —explicó Lita—. Le hicieron una propuesta de la bombonería donde trabajó antes de regresar aquí y lo está evaluando.

—¿Y tú? ¿Y la cafetería? ¿Y todo lo que vienen trabajando juntos?

—Supongo que nuestro trabajo juntos ya cumplió su ciclo. Y ahora nuestros objetivos ya no son los mismos. Porque él quiere progresar, que patentemos algunos de nuestros productos y ampliemos el negocio vendiendo franquicias. Pero a mí nada de eso me interesa, yo me siento muy cómoda y tranquila con mi tienda tal como está. En cambio él piensa diferente, quiere aventurarse a hacerla crecer, apostar a algo más grande, más arriesgado, y yo ya no puedo seguirle el ritmo. Así que si quiere regresar a Francia para dar rienda suelta a sus aspiraciones, es libre de hacerlo.

—Pero Lita…

—Yo no soy como él —dijo enojada—. No puedo pasar de ser y de comportarme como lo he hecho toda mi vida, como estoy acostumbrada, a algo radicalmente diferente así como así. A mí no me gustan los cambios, las cosas nuevas. Necesito ir despacio, tomarme mi tiempo, no apresurarme. Demasiado buena disposición tuve todo este tiempo al aceptar asociarme con él. Si no le es suficiente, si necesita irse lejos para poder realizarse como artista del chocolate, que se vaya. No me importa.

Me parecía una postura un tanto testaruda y orgullosa, pero yo no era quién para juzgarla. —Está bien, si es así como piensas… —y me callé al ver que de repente Lita estallaba en llanto—. Ay no —dije asustada—. No, Lita, no te pongas así.

—¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? —preguntó Mina afligida.

—Porque todo está cambiando… —dijo Lita entre ahogados sollozos—. Porque todos se alejan de mí… Porque…

—No, amiga, tranquila —las dos la abrazamos enseguida para contenerla.

—En verdad estoy muy feliz por ti —le dijo a Mina— y todo lo nuevo que está pasando en tu vida pero… Ya no trabajas más conmigo y Kun ya no va los viernes a que le sirvas su café y Darien se fue a Osaka y ahora Neflyte también se irá y ya no nos reunimos todos juntos como antes y… Los echo de menos, me siento sola sin ustedes… Son como una familia para mí… Son mi familia… —y su llanto se intensificó.

Mina y yo cruzamos miradas desconcertadas. Si bien estábamos acostumbradas a que de vez en cuando Lita tuviera estos arranques de catarsis emocional, ahora se mostraba tan movilizada que nos conmovía profundamente. —Claro que sí, somos tu familia, somos tus hermanas, jamás te dejaremos sola —insistí.

—Sí, Lita, aunque el tiempo pase y las circunstancias cambien, siempre estaremos juntas —dijo Mina.

—Ya lo sé, claro que lo sé —dijo Lita un poco más tranquila—. Es que últimamente estoy muy sensible con todo lo que está pasando y… Y las quiero tanto que…

—Nosotras también te queremos, te adoramos —dije.

—Sí, Lita, porque como bien dice el dicho: "Amigas toda la vida, amigas hasta la muerte, pero como la muerte es vida, amigas eternamente." —declamó Mina con tono solemne.

Las tres reímos con su comentario. Lo dijiste bien —señaló Lita.

—¿En serio? ¿No me equivoqué? —preguntó Mina sorprendida y volvimos a reír.

—Las quiero, chicas —repetí emocionada mientras intentaba llevarme otra galleta a la boca pero Mina me detuvo golpeándome la mano para que la soltara.

.

.

.

La boda de Mina y Kun estaba cada vez más cerca. Un par de semanas antes del casamiento, habían organizado un evento a modo de despedida de solteros en el mismo bar nocturno donde inició su historia de amor. Aquel sitio donde tuvimos la famosa "cita doble" donde todo comenzó entre ellos.

Así que esa noche los amigos más cercanos de los futuros esposos asistimos a dicha celebración para agasajarlos todos juntos. Ya estábamos todos allí, aunque yo -para variar- llegué un poco más tarde del horario acordado, y la verdad me sorprendió que concurrieran tantas personas. El lugar estaba repleto de gente y Mina estaba tan eufórica parloteando con todos y yendo de aquí para allá como si ya se tratara de la fiesta de su boda. Yo me divertía muchísimo al verla tan feliz y rodeada de tanto afecto, se lo merecía más que nadie en el mundo.

Después de conversar largo y tendido con Rei y Ami, a quienes no veía desde mi cumpleaños y las tres queríamos ponernos al tanto de nuestras vidas, me dirigí a la barra para comprar algo para beber y sentarme a descansar un rato. Me había puesto unos tacones bastante altos y al no estar acostumbrada a usar ese tipo de calzado, mis pies me estaban matando de dolor.

—Una cerveza, por favor —le pedí al cantinero.

Y enseguida escuché una conocida voz masculina a mis espaldas. —Otra para mí —pidió y al voltear a verlo me saludó con una gentil sonrisa. —Hola, Serena.

—Hola, Darien —lo saludé también sonriente. Si bien él ya estaba presente cuando llegué, sólo nos habíamos saludado de lejos.

—¿Puedo acompañarte un momento? —me preguntó un tanto temeroso.

Sorpresivamente, me alegraba mucho volver a verlo y tener la oportunidad de conversar un poco con él. Además no me sentí para nada nerviosa o incómoda en ningún momento, lo que me sirvió para convencerme aún más de que las cosas estaban bien entre nosotros a pesar de todo lo que pasó. —Claro —acepté agrandando mi sonrisa y ambos nos sentamos en unas banquetas altas. Yo de costado y él dándole la espalda a la barra.

—¿Cómo estás? —me preguntó después de que trajeran nuestras bebidas.

—Muy bien.

—Pues te ves bastante bien —comentó examinándome de arriba abajo con una intensa mirada—, me alegra que así sea —y le dio un sorbo a su cerveza.

—Gracias… —dije algo avergonzada. Opté por no interpretar de ninguna forma cuáles serían las verdaderas intenciones detrás de su comentario. Y también bebí—. ¿Tú cómo estás?

—No me quejo —respondió encogiéndose de hombros y ahora dirigía su atención hacia la multitud. Aproveché su distracción para observarlo detenidamente por unos instantes. Tenía mucho mejor semblante que la última vez que lo vi, aunque me dio la impresión de que estaba un poco más delgado. Tenía muy buen aspecto en general, el cabello más largo y ese aire misterioso de siempre que lo hacía lucir tan sexy y tan… "¡No, Serena!" me regañé a mí misma para mis adentros. Era inadmisible para mí a esta altura de las circunstancias tener este tipo de pensamientos. "Piensa en algo feo, piensa en algo feo, piensa en…

—Aún me resulta increíble que estos dos vayan a casarse —comentó de repente interrumpiendo mi mantra—. Y pensar que aquí comenzó todo, gracias a nosotros.

—Es cierto —recordé con cierta nostalgia aquella salida que planeamos juntos para presentarlos a Mina y a Kunzite e intentar acercarlos.

—¿Hace cuánto fue? —me preguntó.

—¿La "cita doble"? Hace unos siete u ocho meses, creo.

—Parece que pasó mucho más tiempo.

—Sí, es que pasaron tantas cosas durante ese tiempo.

—Muchas cosas… —de nuevo nos quedamos callados otro rato. Supongo que para los dos en cierta medida era movilizante estar otra vez en este lugar donde teníamos tantos lindos recuerdos juntos—. ¿Cómo estás? ¿Qué cuentas de nuevo? —volvió a preguntarme tras una breve pausa.

—No mucho —respondí—. Entre el trabajo y los interminables pedidos de auxilio de Mina por los preparativos de la boda, he estado bastante ocupada.

—Me imagino.

—Ah, pero empecé una nueva actividad —comenté entusiasmada—. Un taller de dibujo.

—¿Ah, sí?

—Sí, hace un mes. Estoy muy entusiasmada, jamás creí que lo disfrutaría tanto.

—Qué bueno.

—Estoy descubriendo que no soy tan mala dibujando como creía —dije orgullosa—. Y el profesor es fantástico porque aborda el lenguaje del dibujo en sus aspectos técnicos con mucha claridad. Nos incentiva a explorar todos los medios expresivos posibles y es muy divertido. Ahora estamos incursionando en la figura humana, disfruto mucho haciendo retratos.

—Vaya, qué interesante —dijo asombrado. Se mostraba en verdad interesado en lo que le contaba—. ¿Y cómo se te ocurrió empezar un taller así?

—Me lo recomendó… —me detuve antes de decir quién y por una milésima de segundo tuve miedo de hacerlo sentir mal si lo nombraba. Pero pensé que al fin de cuentas ya no tenía sentido evitar mencionarlo, ni me parecía justo tener que ocultarlo—. Zafiro me lo recomendó —solté al fin—. Él también está haciendo un taller similar pero de fotografía. Le está yendo muy bien, incluso expuso su trabajo en una muestra y me sugirió que hiciera algo por el estilo. Entonces averiguó con su profesora y me consiguió el contacto del taller de dibujo y me inscribí inmediatamente.

—Ya veo —a Darien no pareció afectarle de forma alguna que le hablara de Zafiro, porque siguió conversando con la misma naturalidad y soltura con la que inició nuestra plática—. ¿Y lo que te enseñan en ese taller tiene algo que ver con el trabajo que hiciste con Diamante?

—No, no tiene nada que ver, y eso es lo mejor porque no me siento tan presionada. Al contrario, me relajo mucho, me atrevo a ser más creativa y espontánea. Y me encanta experimentar el proceso artístico de esa forma, sin estar pendiente de cubrir las expectativas de nadie, sino siendo absolutamente libre, expresándome tal cual soy.

—Comprendo. El arte es un maravilloso medio de expresión —reflexionó—. Cuando era chico mi mamá insistió infinidad de veces en que me entusiasmara con alguna actividad de ese tipo, sobre todo para que socializara un poco, porque era muy tímido e introvertido. Pero jamás lo consiguió, siempre acababa escapándome de las clases y encerrándome en alguna biblioteca a leer. Ésa era mi única afición, estudiar. Hasta que en la preparatoria conocí a Neflyte, que era todo lo contrario a mí, extrovertido y súper sociable, y me convenció para que formáramos la banda.

—Cierto que formaron una banda de rock.

—Sí, era muy divertido, fue mi época rebelde —recordó riendo.

—Lo recuerdo, me contaste que te dejaste el cabello largo, usabas botas de cuero y hasta te tatuaste la espalda. Jamás me enseñaste ni una sola fotografía de esa época —le reproché también riendo.

—¡Y jamás lo haré! Me moriría de vergüenza —y ahora dirigía la mirada hacia donde Nef se encontraba, cerca de un pequeño e improvisado escenario afanado en los preparativos del karaoke—. Tengo muy buenos recuerdos de esos tiempos —comentó Darien melancólico—. Me da mucha nostalgia pensar en todas estas cosas. Es un gran amigo, sería una pena que volviera a irse lejos cuando hace tan poco que regresó —se refería a la posibilidad de que Neflyte volviera a Francia.

—¿Aún no lo tiene decidido?

—Parece que no, que todavía lo está pensando.

—¿Y tú? ¿Ya decidiste qué hacer? —me atreví a preguntar—. ¿Ya vas a quedarte aquí ahora que regresaste?

—No, ahora sólo regresé por el fin de semana, para asistir a esta fiesta. Pero supongo que a lo sumo dentro de unas semanas, cuando sea la boda, ya me quedaré de manera definitiva.

—¿Y cómo estás? ¿Cómo van tus cosas?

—Mejor —respondió con una tranquila sonrisa—, aunque sin grandes novedades tampoco. Tengo algunas ideas más claras, estoy haciendo algunos planes.

—¿Qué tipo de planes?

—De trabajo más que nada.

—Qué bueno —por un momento me pareció que no tenía muchas intenciones de seguir hablándome de él y sus asuntos. Y era de esperarse, ya que siempre fue muy reservado en ese sentido, demasiado reservado…

Pero para mi sorpresa, esta vez hizo todo lo contrario. Se estaba abriendo y atreviéndose a compartir conmigo temas muy íntimos, muy personales. —Sí, es bueno —continuó hablando—, me sirvió mucho pasar este tiempo con mis padres. Ellos son muy sabios, muy comprensivos. Con todas las crisis que vivieron desde que están juntos, aprendieron a tomarse las cosas de otra manera, lidiar con los problemas de una forma menos dramática y más práctica. Procurando resolverlos más que entenderlos. Y sin remordimientos ni rencores, sin dar demasiadas vueltas, sin tantas pretensiones.

—Como tú —le señalé.

Darien sonrió de lado y bajó la mirada. —Claro, como yo.

Enseguida caí en la cuenta de que había hablado de más, de que mis palabras sonaron más a acusación y reclamo que a otra cosa. Y me sentí culpable. —Lo siento, no debí…

—Es que es verdad —reconoció él—, así me he comportado durante mucho tiempo. Desperdicié años de mi vida empecinado en convertirme en un exitoso y reconocido ejecutivo, obsesionado con mi trabajo, con superarme a mí mismo y ser cada vez mejor, demostrándole al mundo que era capaz de alcanzar mis metas por mis propios medios, sólo con mi esfuerzo, sin la ayuda de nadie. Y todo por nada —suspiró y volvió a mirarme—. Pero creo que ya lo superé.

—¿Eso crees? —pregunté asombrada.

—Sí, porque mi perspectiva de las cosas, de mí mismo y mis prioridades cambió radicalmente. Ahora lo que más quiero es poder salir adelante, rehacer mi vida. Hacer algo útil y ocuparme de mis obligaciones, sí, pero no encerrándome en asuntos que no tienen solución porque ya pasaron, porque quedaron atrás, porque ya no hay nada que pueda hacer al respecto. No quiero perder más el tiempo lamentándome por lo que no fue o por lo que salió mal.

—¿Lo dices en serio? —pregunté mucho más asombrada.

—Absolutamente —afirmó—. Todo el mundo tiene una historia triste en su vida, pero eso no tiene por qué hacer que te rindas, que dejes de vivir, que sufras porque sí. No quiero renunciar a lo que de verdad deseo para mí o a vivir cosas nuevas y diferentes sólo para evitar volver a sufrir. No quiero seguir atado a mi terrible y desgraciado pasado ni empecinarme en no olvidar ni perdonar para no hacer mi propia vida. Estoy cansado de todo eso.

No podía creer lo que mis oídos escuchaban. Eran reflexiones muy fuertes y profundas las que me estaba confesando. Además porque prácticamente era la primera vez desde que lo conocía que me hablaba con tanta sinceridad. No me parecía cierto. —Vaya, me sorprende que pienses así —dije con franqueza.

—Me costó muy caro, pero por fin lo estoy entendiendo —hizo otra pausa y me miró serio acercándose lentamente a mí—. Y te digo más. En gran medida pude darme cuenta de todo esto gracias a ti.

Esto sí que no lo vi venir y me descolocó por completo. —¿A mí? —pregunté confundida.

—Sí, Serena —dijo acercándose un poco más. Y percibí tanta determinación y firmeza en su mirada que me quedé helada, jamás imaginé que sería capaz de tomar esta actitud, de dirigirse a mí de esta manera tan frontal y honesta—, porque desde que te conocí descubrí tantas cosas tan increíbles de ti y pude aprender mucho a partir de ver cómo eres, cómo te comportas. Porque eres una chica fuerte, decidida, que sabe lo que quiere y lucha por ello. Eres transparente, tienes valor para reconocer y manifestar lo que piensas y sientes, no tienes miedo de afrontar cosas nuevas y desconocidas. Y yo…

—¿Qué? ¿Tú qué? —pregunté impaciente.

—Siempre he admirado todo eso de ti. Porque tú eres… Siempre has sido alguien muy importante para mí, muy especial… —comenzó a titubear, inevitablemente su seguridad empezaba a debilitarse, como si hubiera algo que lo interrumpiera, que lo paralizara y no lo dejara continuar—. Serena, yo… Lamento que todo se acabara entre nosotros, siento que… También creo que todo lo que vivimos, todo lo que sentí en esos meses fue muy increíble y hermoso, y ha sido muy valioso para mí —repitió lo mismo que le dije la última vez que hablamos, cuando lo llamé para saludarlo por su cumpleaños—, jamás lo olvidaré —y de nuevo bajó la mirada.

Tuve la impresión de que había algo más que habría querido decirme pero finalmente no se atrevió a hacerlo. Y yo preferí dar por concluida nuestra charla. No era el lugar ni el momento oportunos para hablar de nada de esto. Además ya no tenía sentido, todo había terminado entre nosotros, en buenos términos por suerte, y consideraba que lo mejor era dejar las cosas como estaban. —Gracias por compartir esto conmigo —dije gentil—, aunque sea…

—Como amigo —Darien completó la frase alzando la vista y mirándome fijamente a los ojos—. Crees que comparto todo esto contigo como el amigo que me pediste que sea, ¿verdad?

De nuevo percibí en su mirada esa determinación de segundos atrás, sumada a una intensidad que me abrumaba por completo. —¿Lo haces? —pregunté en tono desafiante sosteniéndole la mirada con firmeza—. ¿Estás comportándote como un amigo?

Él volvió a sonreír de lado. —Pues sí —dijo seguro—. Es lo que me pediste y debo aceptarlo.

—Te lo pedí porque me parece que es lo mejor para los dos, para todos.

—Y estoy completamente de acuerdo contigo —concluyó y su mirada se hizo mucho más intensa y penetrante. Tanto que no podía soportarla. Era como si el mundo se hubiera detenido de repente, como si ya nada más existiera a nuestro alrededor.

—Disculpen… —la voz de Lita me hizo aterrizar de golpe en el tiempo y espacio reales. Pestañeé varias veces intentando reponerme y volteé a verla muy despacio. Estaba de pie frente a nosotros mirándonos alternadamente a los dos con cierta desconfianza—. Serena, Mina quiere que vayas a ayudarla, no encuentra la peluca.

—¿Peluca? —preguntó Darien riendo.

—Es una sorpresa para Kun —le explicó Lita—, no vayas a decir nada.

—Ni una sola palabra, cuenta con ello.

Me puse de pie y lo miré. —Me alegra que hayamos conversado —dije con una forzada sonrisa.

Darien también sonrió. —A mí también.

—Bueno, nos vemos, supongo, hasta luego —balbuceé como idiota dando media vuelta y colgándome del brazo de Lita.

—Adiós —se despidió él.

—Serena —me habló Lita mientras nos alejábamos—, ¿es idea mía o los interrumpí?

—¿De qué hablas?

—Vamos, era muy evidente que había una tensión muy fuerte entre ustedes, cualquiera lo habría notado.

—¿Tensión?

—Si me acercaba un poco más me daban un chispazo eléctrico.

—¡Nada que ver! Estás muy equivocada, sólo somos amigos, es lo que hemos acordado, lo que somos.

—Si tú lo dices…

.

.

.

Cuando llegamos donde se encontraba Mina, junto al escenario acompañada de Neflyte y unos chicos encargados de los equipos de sonido, la ayudamos a que terminara de alistarse. Le retocamos el maquillaje y le colocamos y peinamos la peluca, que todo el tiempo la había tenido en su bolso pero estaba tan nerviosa que no la podía encontrar.

Lo que ocurría era que en unos minutos ella y Nef iban a interpretar la primera canción del Karaoke de la noche. A pedido de Mina, habían seleccionado una en especial para dedicársela a Kunzite. Por supuesto Neflyte se entusiasmó con la idea y aceptó de inmediato colaborar con su cuñada en su puesta en escena. Ambos era idénticamente histriónicos y súper predispuestos para este tipo de cosas.

Él también estaba terminando de alistarse, se había soltado el cabello, que habitualmente lo llevaba siempre atado a una coleta, y me llamó la atención lo larga y voluminosa que era su castaña melena. Y Mina por su parte tenía una peluca de cabello liso rosa corto hasta los hombros y tan brillante y fluorescente que parecía resplandecer. Ambos se veían muy graciosos y adorables.

Una vez que estuvieron listos, Mina tomó un micrófono y subió al escenario. Todos los asistentes comenzaron a guardar silencio y esperaron a que empezara a hablar. Mientras tanto Lita y yo nos quedamos bastante cerca del escenario por si llegara a necesitar algo.

—Buenas noches a todos —dijo Mina y toda la gente se calló para prestarle atención—. Antes que nada quiero agradecerles de todo corazón por haber venido esta noche a celebrar con nosotros. Bueno, mejor dicho a despedir con nosotros nuestra soltería y nuestro noviazgo —dijo riendo—. Que aunque haya sido relativamente breve, cada día, cada minuto compartido fue maravilloso y hermoso desde que comenzó, en este mismo lugar, hasta ahora que estamos a punto de convertirnos en esposos… —y se dirigió a Kun, que estaba junto a la barra, en el otro extremo del salón, acompañado de Darien—. Eres el verdadero amor de mi vida… Y soy la mujer más feliz del mundo mundial desde que estamos juntos… Te amo… Te amo con toda mi alma… —dijo con una enorme y emotiva sonrisa.

Kunzite también sonrió al escucharla y todos aplaudimos cuando él le respondió con un inaudible "yo también te amo" que pudimos captar con total claridad.

—Bueno, antes de dar inicio al karaoke —continuó Mina—, así es señoras y señores, esta noche habrá karaoke y quiero que todos, absolutamente todos suban a este escenario a interpretar una canción. Quiero invitar a que se una a cantar conmigo al chico más sensible, creativo y divertido que conocí en toda mi vida. Mi adorado cuñado, el talentosísimo… ¡Maestro San Juan!

Todos ovacionaron a Nef cuando subió al escenario y se ubicó junto a ella. —Es Masato Sanjoin —la corrigió y Mina rodó los ojos—. Gracias, cuñada, por tan afectuosa presentación. Yo también quiero agradecer a todos los que vinieron a celebrar el amor de esta increíble pareja. Me siento muy afortunado de ser testigo de un amor tan inmenso y puro como el de ustedes. Deseo que la felicidad los acompañe siempre, que el amor que los une sea cada día más fuerte y dure por toda la eternidad. Porque el amor… —dijo dirigiendo su mirada hacia Lita—. El amor verdadero es… Es lo mejor que nos puede pasar.

—Gracias cuñado… —dijo Mina emocionada.

Nef se tomó unos segundos antes de volver a hablar y no le sacaba los ojos de encima a Lita. —Quiero aprovechar la ocasión para dedicarle unas palabras a una persona que está aquí presente, si tú me lo permites, cuñada.

—Claro, adelante —accedió Mina.

—Ay, no… —se quejó Lita entre dientes y agarró mi brazo con fuerza como pidiéndome auxilio.

—Durante gran parte de mi vida —volvió a hablar Neflyte—, me he sentido destinado a estar insatisfecho con todo, a querer siempre algo mejor para mí —reflexionó—. Cada vez que concreté algo o cumplí con algún objetivo, simplemente desembocó en uno nuevo y así infinitamente. Pero creo que los sueños y los deseos son algo así como el motor de la vida, sólo que a veces también pienso que si no deseáramos nada no seríamos infelices.

—Vaya, cuñado, qué… ¿profundo?—acotó Mina un tanto confundida, aún no se había percatado de que le estaba hablando a Lita.

—Sin embargo —continuó Nef—, con el paso del tiempo pude darme cuenta de que hay que seguir los sueños. Porque no sólo nos motivan a actuar, sino que le dan un sentido profundo a nuestras vidas y nos permiten ser felices, sentirnos vivos, realizados, aunque no todas las veces podamos hacerlos realidad. Yo hoy estoy aquí porque escuché y seguí mi deseo de estar de nuevo contigo —dijo con voz temblorosa—. Fue tan difícil para mí tenerte lejos esos largos años… Pero pude soportarlo porque te tuve en mi mente todo el tiempo. Pensar en ti, recordarte, desear estar a tu lado, tú, Mademoiselle Kino… Tú, Lita, siempre fuiste el verdadero motor de mi vida. Gracias por haberme aceptado como tu socio y tu amigo durante estos increíbles meses.

—Oh, por dios, Nef —exclamó Mina completamente desconcertada—, eso fue muy hermoso… —y de nuevo todas las personas presentes aplaudieron y ovacionaron a Neflyte por su emocionante discurso.

Yo también estaba totalmente impresionada con lo que acababa de pasar. Miré a Lita de inmediato para ver cómo había reaccionado y me conmovió hasta los huesos verla con la mirada baja y colorada hasta las orejas. Parecía una jovencita de secundaria que acababa de escuchar su primera confesión, se veía tan adorable…

¿Pero de verdad Nef acababa de confesarle sus sentimientos? ¿O sería que en realidad se estaba despidiendo de ella? ¿Qué rayos acababa de pasar? ¿Por qué de repente empecé a angustiarme? ¿A sentir un punzante dolor en mi pecho? ¿Qué te todo lo que estaba pasando tenía que ver conmigo? ¿Sería que relacioné las palabras de Neflyte con lo que momentos antes me había dicho Darien? ¿Me asustaba pensar en que él había querido confesarme lo que sentía y no se atrevió a hacerlo? ¿O que tal vez su sutil manera de pedirme que volviéramos a hablar era para terminar de despedirnos? ¿Por qué volvía a plantearme todo esto cuando supuestamente ya era un asunto cerrado para mí? ¿Por qué…?

—Bueno, hay que seguir celebrando —la voz de Nef interrumpió mis pensamientos y volví a dirigir mi atención al escenario—. Hermano —dijo con un renovado entusiasmo haciéndoles señas a los chicos del sonido y la música comenzó a sonar—, tu futura esposa y yo elegimos esta canción para dedicártela especialmente a ti.

—Sí, mi amor, ¡cantaré para ti!—dijo ella al ubicarse en el centro del escenario.

—Espero que la disfrutes —dijo Nef al pararse junto a ella. —Que todos la disfruten.

—¡Música, Maestro!

—Es Masato.

Y empezaron a cantar.

.

"Remember the day I set you free

(Recuerda el día que te dejé libre)

I told you you could always count on me, darling

(Te dije que siempre podrías contar conmigo, cariño)

From that day on, I made a vow, I'll be there when you want me

(Desde aquel día, hice una promesa, estaré allí cuando tú quieras)

Someway, somehow

(de cualquier forma, como sea)

.

Ambos se veían tan lindos y graciosos mientras cantaban, interpretaban la canción con mucho talento y sentimiento. Se complementaban a la perfección con sus voces y su increíble carisma, desprendían alegría y calidez por todos sus poros. Lo expresaban con sus movimientos, sus sonrisas, sus miradas: se estaban divirtiendo a más no poder.

Pero me costaba concentrarme del todo en su actuación, por un lado porque cada vez que volteaba a ver a Lita, que en ningún momento soltó mi brazo, volvía a conmoverme al verla sonreír cuando Nef le dedicaba algunas partes de la letra y al mismo tiempo dejaba escapar algunas lágrimas. ¿Qué estaría pasando por su mente y su corazón con todo esto? ¿Sentiría algo especial por él? ¿La idea de su posible partida la haría cambiar de actitud? ¿Se atrevería alguna vez a relacionarse con él de otra forma que no sea amistosa o profesional? ¿O dejaría que él se acercara a ella, como intentó hacerlo infinidad de veces con mucho cuidado y discreción, pero sin rechazarlo? ¿O permitiría que se fuera lejos de nuevo sin que nada cambiara?

Y por otro lado, mi concentración trastabilló en varias ocasiones cuando miré hacia la barra donde Darien se encontraba. Las pocas veces que volteé a verlo y nuestras miradas se cruzaron, llegué a percibir muy vívidamente esa tensión que mencionó Lita cuando se acercó a nosotros. Me estremecí de una manera tan indescriptible al encontrarme con sus ojos, al notar que me miraba de una forma tan directa, tan expresiva como hacía tanto no lo hacía. Era muy fuerte lo que me transmitía al verme de esa forma. No sé cómo explicarlo, me miraba con tanta calidez, con mucha ternura, con calma y con… ¿amor?

¿Amor?

Amor…

No. No podía ser.

Apenas se me vino esa absurda idea a la cabeza, desvié la mirada rápidamente. No quería fantasear con semejante locura, no debía, ya no tenía sentido. Había tomado una decisión irreversible y él la había aceptado. Aunque me doliera, aunque el corazón se me haya roto en un millón de pedacitos, eso era lo único que debía importarme, lo único real que había entre nosotros: nuestra relación se había terminado. Hacía ya dos meses atrás. A partir de entonces sólo podíamos ser amigos, al fin de cuentas parecía que eso era lo único bueno que podía existir entre nosotros.

Inspiré y exhalé grandes bocanadas de aire repetidas veces intentando calmarme. Moví la cabeza de un lado a otro para relajar mi cuello y mis hombros. Me enderecé para mejorar mi postura. Suspiré largamente una vez más y cuando creí que ya me sentía lo suficientemente repuesta y tranquila, regresé mi atención a los chicos que continuaban cantando. Más decidida que nunca a continuar ignorándolo el resto de la noche. Era lo mejor que podía hacer.

.

My love is alive way down in my heart

(Mi amor está vivo bien profundo en mi corazón)

Although we are miles apart If you ever need a helping hand

(Aunque estemos a millas de distancia, si alguna vez necesitas una mano amiga)

I'll be there on the doublé Just as fast as I can"

(Estaré allí de inmediato tan rápido como pueda)

.


Ay por diorrrrrr, la intensidad de todos estos chiquillos me está quemando la cabeza, jajaja!

Cómo les fue con el cap? Qué les pareció? Creen que aún hay chances de que vuelvan a estar juntos estos dos cabezaduras? Creen que Serena está negada y Darien a nada de decirle lo que siente? Y qué opinan de Lita y Nef? Ay, a mí todos me están volviendo locaaaaa -gritos histéricos-

Bueno, mejor paso responder reviews (sólo uno por aquí, el resto por privado):

-mariana cm: muchas gracias por los buenos deseos, mi querida! por suerte pude regresar bastante pronto, espero que te haya gustado este cap :)

Gente linda del mio cuore, me despido hasta la próxima, que estimo será pronto, y espero que hayan disfrutado del cap.

No se olviden de dejarme sus reviews! Es mucho muy importante!

Besotototes per tutti!

Bell.-