Buenas tardes mis queridas lectoras! Cómo están? Espero que súper bien!
Yo muy contenta de regresar tan pronto con otro capítulo más de esta eterna locura (estimo que es el antepenúltimo, si si, ya no falta casi nada para el final). Por fortuna tuve una seguidilla de días libres y algo de inspiración, así que pude terminarlo antes del 2030, jaja!
Disfruté mucho de escribir este capítulo, ya que cuenta con una importante dosis de miel y romance de esta hermosa parejita que tanto adoro. Así que espero que uds también lo disfruten.
Les aclaro que en esta ocasión otra vez usé una canción y parte de su letra traducida hacia el final del cap, "The man i love" interpretada por Patti Austin. Les recomiendo que la busquen y complementen a la lectura, es muy bonita.
Sin más les invito a leer el TREINTA en paz y les pido, como siempre, que me dejen sus reviews para contarme qué les pareció, es mucho muy importante.
Todos los personajes pertenecen a su autora Naoko Takeuchi, yo sólo los tomé prestados.
Abajo me despido,
Bell.-
:: Capítulo Treinta ::
Es una hermosa tarde soleada, aunque está poniéndose bastante frío ya que ha comenzado a anochecer. Yo recién llego del trabajo y me encuentro frente a la puerta del edificio de Darien intentando encontrar las llaves para poder entrar. Tengo cientos de cosas encima: mi bolso, unas carpetas y los paquetes de las compras que acabo de hacer.
Me pongo muy ansiosa y me frustra no poder abrir la bendita puerta. Porque llegué lo más temprano que pude para preparar la cena y esperar con todo listo a mi amado novio para sorprenderlo. Porque hoy es un día muy especial para nosotros, se cumple exactamente un mes desde que nos reconciliamos y quiero que lo celebremos con una cena romántica. Por eso pensé en aprovechar que hace poco me dio una copia de las llaves de su departamento -no, aún no convivimos…- y llegar antes que él para poder ocuparme de todo a tiempo, para poder agasajarlo y mimarlo como se merece.
Sobre todo porque desde esta semana está muy ocupado y estresado con sus estudios, ya que se aproximan las fechas de exámenes en la universidad y quiere estar preparado para rendir varias materias. Entonces cada día, después de su trabajo en el estudio contable, se reúne con un grupo de compañeros a estudiar. Por lo que está volviendo a casa muy tarde y bastante cansado.
Así que con más razón me desespera no poder encontrar las llaves y entrar de una buena vez, para poder ponerme a trabajar en la comida y tener todo listo lo antes posible. Pero se me hace muy difícil por la cantidad de cosas que tengo encima y lo nerviosa que me estoy poniendo. Mientras intento buscarlas no suelto nada y en verdad estoy haciendo un verdadero escándalo sacudiendo todo en el aire y maldiciendo entre dientes.
Pero sin darme cuenta alguien se acerca y abre la puerta por mí. Y cuando alzo la vista para ver quién es, siento que los latidos de mi corazón se disparan a mil revoluciones por segundo al reconocer esa sonrisa de ensueño que tanto amo. —Buenas tardes, señorita —me saluda Darien gentil.
—Ho… hola —lo saludo embobada. Al volver a verlo después de tanto tiempo -sólo tres días, pero se me hicieron eternos- siento como si el aleteo de cientos de mariposas me hicieran cosquillas en la boca del estómago. Porque su sonrisa es tan bella y sus azules y preciosos ojos son tan bonitos que me hacen estremecer entera cada vez que me mira como ahora. Y hace que me sienta como una empalagosa adolescente enamorada que…
—¿Qué haces aquí? —pregunta interrumpiendo mis pensamientos—. No sabía que venías hoy —y se acerca para intentar tomar las bolsas que cargo.
Yo reacciono de golpe y no lo dejo. —¿Por qué llegas tan temprano? —lo regaño—. Supuestamente regresabas después de las 7, debiste avisarme.
Echa a reír y logra quitarme los paquetes. —Te llamé para avisarte pero no me atendiste, seguro tenías otra vez el teléfono en silencio.
—Rayos…
Mientras entramos y comenzamos a subir las escaleras, él sigue hablando. —Por suerte hoy terminamos antes. Y la verdad es que estoy tan exhausto, estudiamos muchas horas seguidas y ya empezaba a perder la concentración. Quise avisarte para vernos, pero me alegra que te adelantaras. ¿Qué compraste? ¿Vas a cocinar?
—Sí, pero quería que fuera una sorpresa —protesté.
—Igual me sorprendiste, no esperaba encontrarte en la puerta de mi edificio renegando para poder entrar —vuelve a reír—. Me recordaste a cuando vivías aquí.
—Es cierto —recordé también riendo—. ¿Cuántas veces habremos pasado por lo mismo? Yo siempre tan despistada.
Pensar en aquellas épocas me da mucha nostalgia. En ese tiempo yo había perdido mi empleo, él acababa de mudarse y cuando nos conocimos todo cambió para mí. Porque desde entonces me propuse conseguir un novio a como diera lugar y vivir una historia de amor de cuentos de hadas. Y aunque sabía que con Darien las posibilidades de tener algo como yo deseaba eran prácticamente nulas, y que intentaba encontrar con quién realizar mis sueños por otro lado, poco a poco me fui enamorando de él. Y nos hicimos amigos y compartimos lindos momentos y todo fue muy platónico hasta que me mudé y finalmente empezamos a salir.
Pero antes de eso -y de todos los problemas que pasamos- se repitió tantas veces la escena de la entrada del edificio: yo renegando para poder entrar y él llegando a tiempo para auxiliarme y abrir por mí y con ese simple gesto lograr que me enamoraba un poquito más todavía… Era como si el destino se empecinara en cruzarnos de esa forma. Son muy lindos recuerdos y evocarlos hace que me sienta sumamente nostálgica.
Una vez que entramos a su departamento, voy directo a la cocina con todas las compras y Darien viene un poco después. —¿Precisas ayuda?
—No.
—¿Estás segura? Compraste muchas cosas —dice al curiosear lo que voy sacando de las bolsas—, ¿qué vas a preparar?
—Tu plato favorito —digo en tono misterioso.
—¿Lasagna?
—No, tu segundo plato favorito, el que no da tanto trabajo.
—No sé, todos los platos que preparas son mis favoritos —más tierno imposible.
—Mira —le enseño uno a uno los ingredientes—: lleva cerdo, cebollas, salsa de soya, miel…
—¿Lomo de cerdo con salsa agridulce? —adivina contento y yo asiento—. ¿Sin pimientos?
—Sí, lomo de cerdo con salsa agridulce —digo riendo—, sin pimientos.
—Qué rico, gracias —me regala un corto beso en la mejilla—. ¿Y se puede saber a qué se debe tan particular agasajo?
—A que hoy se cumple un mes desde que volvimos a estar juntos.
—¿Recién un mes? Se siente como si hubiesen pasado años.
—Es que hemos estado inseparables —ahora yo beso su mejilla—, debíamos aprovechar muy bien el tiempo para ponernos al día —y le guiño un ojo con picardía.
Él saca algo de su bolsillo. —Mira, yo también hice compras —dice entusiasmado.
—Nuestros chocolates —digo emocionada al recibir las barras de chocolate que me está entregando—, ¿entonces también lo recordaste?
—Claro que lo recordé, si ha sido el mejor mes de mi vida entera.
—Oh, mi amor —lo beso en los labios—. Gracias…
—Gracias a ti… —me devuelve el beso—. Pero voy a ayudarte, sólo me daré una ducha rápida y regreso enseguida para darte una mano.
—No hace falta —digo al volver mi atención a los preparativos—. Ve a darte un baño caliente, debes estar muy cansado. Tómate todo el tiempo que precises y relájate, yo me ocuparé de todo.
Me abraza por detrás y me regala unos cuantos ruidosos besos más en la mejilla. —Me consientes demasiado…
—Tú te lo mereces —río al recibir encantada sus besos—. Bueno, vete de una vez, ve —me suelto de sus brazos y lo empujo para que salga de la cocina—, yo tengo mucho trabajo que hacer aquí.
Cuando regreso a la mesa para disponerme de una buena vez a preparar la comida, estoy tan afanada en mi tarea que demoro en darme cuenta que Darien aún no se ha sido, sino que muy sigilosamente se está aproximando de nuevo a mí. De repente tengo la sensación de que está a escasos centímetros de mi espalda. Pero cuando quiero voltear para confirmarlo, antes de poder hacerlo noto que acerca su mano a mi cuello. Y antes de tocarme me susurra al oído. —¿Puedo preguntarte algo?
Al escucharlo me tenso inmediatamente y me quedo inmóvil. Su voz es tan sensual y sugerente que temo caer rendida a sus pies demasiado rápido. Se me eriza la piel de todo el cuerpo, no me puedo mover, hasta me cuesta respirar. Sólo espero poder resistir aunque sea un poco para ver hasta dónde es capaz de llegar con sus infalibles tácticas de seducción. —¿Qué?
—¿Qué se necesita para asegurarte de que el plato principal sepa delicioso cuando lo pruebes?
Aunque todavía no me toca, su cercanía, la tibieza de su respiración y el tono de su voz me provocan sensaciones tan electrizantes e intensas que me estremecen por completo. Inspiro hondo y trato de mantener la calma. —¿Aperitivos? —digo con cierta dificultad.
—Eso es… Un buen aperitivo estimula el apetito y hace que el plato principal se destaque —Darien toma mi cabello para acomodarlo a un lado—. Por lo tanto necesito probar este suave —sigue susurrando mientras roza la piel de mi cuello con sus labios—, dulce —ahora comienza a descender por uno de mi hombros con la punta de los dedos—, delicioso —continúa descendiendo por mi brazo hasta llegar a mi mano, tomarla y llevarla a su cuello para que lo abrace— y exquisito tentempié que hace varios días no he tenido el placer de degustar…
Suelto un entrecortado suspiro y al escucharme parece que decide ir un poco más lejos para seguir provocándome. Rodea mi cintura con sus brazos y vuelve a acercar su boca a mi cuello para besarme de nuevo. —Eres preciosa… —susurra mientras comienza a lamer mi piel y a acercarse a mi oído para dedicarme suaves caricias en la parte inferior de mi oreja—. Me vuelves loco, Serena… —dice con voz ronca y me aprieta contra su cuerpo.
Suelto un leve gemido al sentirlo, y acaricio su cuello y su cabello con impaciencia. Estoy completamente extasiada con su besos y caricias, pero necesito más. Así que sin dejar de acariciarlo giro mi rostro para besarlo en los labios. Él enseguida responde a mis besos pero con mucha calma, sin intenciones de apresurarse. Yo disfruto de sus caricias sin prisa y del tibio sabor de su boca. —Por dios, eres tan hermosa… —susurra con la respiración entrecortada entre besos lentos y delicados—. Te extrañé, Serena… —y vuelve a descender por mi cuello sin cortar los besos—. Te extrañé tanto…
—Yo… yo también… —digo con un nuevo suspiro—. También te extrañé mucho…
Sin dejar de besarme dirige su mano a mi cintura para escabullirse bajo mi blusa y comenzar a acariciarme bajo la ropa. —¿Quieres… ¿Te gustaría compartir ese relajante y caliente baño conmigo? —susurra entre besos.
—Tengo… tengo que cocinar…
—Acompáñame, por favor… —dice mientras lame mi piel y se acerca otra vez a mi oído para besar y morder mi lóbulo—. No me hagas suplicarte —y me aprieta más contra su cuerpo.
Suelto otro gemido al sentirlo y tomo la mano que tiene bajo mi blusa para guiarlo hacia mi pecho. —Acaríciame… —le pido—. Acaríciame, Darien —y él retira muy despacio la tela mi sostén con los dedos para dejar mis pechos al descubierto y comenzar a acariciarlos lenta y alternadamente.
Ahora suelto un gemido más agudo al sentir sus hábiles e inquietas manos acariciándome y arqueo mi cuerpo para apretarme más contra él. Darien gime ante mi reacción y yo vuelvo a girar mi rostro llevando otra vez mi mano a su nuca para besarlo con desenfreno.
Él saborea cada rincón de mi boca con su lengua y yo le respondo con suaves mordidas en sus labios. Darien continúa acariciando con más presión mis pechos y yo me retuerzo contra su cuerpo. —Serena —dice entre gemidos sin cortar los besos ni interrumpir las caricias—, me vuelves loco, me vuelves… —y sin poder resistirme más volteo completamente para quedar frente a él y besarlo con voracidad.
Estoy desesperada, lo beso con desenfreno, saboreando y explorando cada rincón de su boca, mordiendo sus labios, incitándolo a entrelazar su lengua con la mía. Darien me abraza por la cintura con más fuerza respondiendo a mis besos y mis caricias con la misma intensidad.
Y ya no puedo aguantar más, estoy tan enardecida que entre besos apasionados y caricias intranquilas comienzo a caminar para salir de la cocina mientras tiro de su camisa para quitársela del pantalón y poder acariciar su piel. Darien se deja guiar y sonríe contra mi boca. —¿Adónde me llevas? —dice seductor—. ¿No era que tenías que cocinar?
—Eres un atrevido —susurro al morder su labio inferior—. La cena se retrasará por tu culpa.
—Al menos tendremos un buen aperitivo… —dice con una sonrisa triunfante.
Sin querer perder más tiempo ni dejar de besarnos los dos continuamos caminando para salir de la cocina. Mientras atravesamos la sala nos vamos despojando de nuestra ropa, arrojando todo al suelo a nuestro paso. Ambos nos deseamos con locura, nos necesitamos con desesperación y no podemos esperar más a demostrarnos lo que sentimos y entregarnos de nuevo en cuerpo y alma como cada vez que estamos juntos. Porque desde que nos reconciliamos estamos prendidos fuego, mucho más que antes. Y me encanta…
Para cuando llegamos al baño ya estamos totalmente desnudos y vamos directo a la ducha. Darien cierra las mamparas y abre a medias el grifo. Regresa a mi lado y enseguida rodea mi cintura con sus brazos para volver a besarme mientras el agua tibia cae suavemente sobre nuestros cuerpos. —Lo siento —dice con voz ronca—, estoy muy impaciente —y sin perder más tiempo comienza a besar mi pechos. Los lame, succiona y mordisquea alternadamente con descontrol, y yo aprieto su cabeza contra mí para intensificar las ardientes sensaciones, logrando que él me bese con mayor presión, con torpeza, gimiendo contra mi piel, saboreándome con insistencia.
Estamos desbordados por completo por las increíbles y excitantes sensaciones que nos provocamos. Aunque sólo hayan pasado unos pocos días desde que hemos estado juntos de esta forma, nos extrañamos tanto que no queremos desperdiciar ni un sólo segundo para demostrarnos con cada beso y cada caricia cuánto nos deseamos, cuánto nos necesitamos, cuánto nos amamos…
Darien vuelve a depositar más besos sobre mi cuello para regresar a mis labios. —Eres tan hermosa —susurra jadeante contra mi boca—. Hermosa y deliciosa —enseguida me acorrala contra la pared y me aprisiona con sus brazos y su cuerpo para tenerme lo más unida a él que pueda. Yo me apodero de sus labios con besos demandantes y lo abrazo con fuerza. Nos besamos y acariciamos desesperados y nuestra respiración se hace cada vez más irregular.
Darien otra vez desciende por mi pecho sin dejar de besarme. —Me vuelves loco, Serena —dice agitado—. Estoy loco por ti…
Yo tengo que recostarme más sobre la pared para poder mantenerme en pie ya que la fuerza de mis piernas empieza a vencerse. —Darien… —susurro jadeante—. Darien, por favor… —ya no puedo contener más los agudos gemidos mientras arqueo mi cuerpo y acaricio y rasguño su espalda, su cuello y tiro de su cabello.
Él regresa a mi boca. —Dime —también está muy agitado—. Dime, Serena. Dime lo que quieres —me besa con intensidad, recorre mis labios, mis lengua, me saborea con profundidad, me muerde con presión. Pero yo no respondo, sólo le devuelvo los besos con la misma pasión.
Entonces lentamente desciende con su mano por mi cuerpo para dirigirse hacia mi entrepierna. Y empieza a acariciarme con la punta de sus dedos haciendo frenéticos movimientos circulares sobre mi centro. —Vamos, Serena, dímelo —insiste. Y yo comienzo a ondularme entera al ritmo de la presión de su mano, totalmente desbordada por las sensaciones que sus caricias me provocan—. ¿Qué quieres, Serena? Pídeme lo que quieres —él vuelve a insistir intensificando sus caricias.
—Te necesito… —suplico entre gemidos—. Te necesito, Darien…
—Pídemelo —me ordena sin interrumpir las caricias.
Estoy cada vez más desesperada. —Darien… —lo miro a los ojos suplicante, no soporto más esta tortura—. Por favor, Darien… —me sonríe provocativo y decido tomar revancha, ahora el torturado será él.
Lo beso de nuevo y me alejo un poco de su cuerpo para poder acariciarlo con las manos. Desciendo por su pecho, su abdomen y cuando llego a su entrepierna comienzo a acariciarlo con suavidad. Darien gime ante mi contacto y yo sonrío satisfecha.
Él retoma sus movimientos circulares con su mano. Yo suelto nuevos y más agudos gemidos, intensifico mis caricias y reinicio los movimientos ondulantes. —Por favor… —vuelvo a suplicarle—. Por favor, Darien, ya deja de jugar y hazme el amor… —exclamo desesperada—. Te necesito…
Pero se detiene de repente y lo miro confundida. —No aguanto más —murmura jadeante—. También te necesito… ahora.
Me separo un poco, le regalo una sonrisa lujuriosa y Darien, comprendiendo mi actitud, me toma de la cintura y me hace girar para acomodarme de espaldas a él. —Sabes lo que me gusta —susurra contra mi cuello mientras retoma los besos—, ¿quién es la atrevida ahora?
Me apoyo con las manos sobre la pared para no perder el equilibrio y siento cómo él abre mi piernas con una de sus rodillas, se agacha un poco para estar a mi altura y de un empujón entra en mi cuerpo.
Ambos gemimos al sentirnos unidos por fin, Darien entrelaza sus manos con las mías y comienza a moverse lentamente. Por dios, lo hace tan bien… Y yo disfruto de nuestra unión pero quiero más, así que llevo una mano a su trasero para animarlo a ir más rápido, más fuerte, más profundo. —Así… no te detengas… así… —digo al sentir cómo se hunde más en mí. Y él regresa su mano a mi entrepierna para volver a estimularme con sus caricias.
—Serena... —susurra agitado en mi oído— Te amo...
Él retoma los besos sobre mi cuello y yo llevo mi mano hacia la suya para acelerar los movimientos que sus dedos ejercen sobre mí. Siento que sonríe contra mi piel y se deja guiar. Y así ambos volvemos a gemir juntos, acercándonos cada vez más al clímax, disfrutando tan íntima y placentera unión. Entonces aprieta más su cuerpo contra el mío y acelera sus movimientos para embestirme con mayor presión y profundidad.
—Darien… Te amo, Darien… —repito jadeante.
—Eso es… —murmura él—. Espérame —intensifica aún más sus movimientos—, sólo un poco más —me suplica—. Yo también estoy cerca. Sólo un poco más…
Mi cuerpo comienza a tensarse y me arqueo entera contra el suyo, Darien acelera más sus embestidas y repite mi nombre con roncos gemidos. —Serena… Serena… —profundiza sus entradas disminuyendo el ritmo de sus movimientos y haciendo mayor presión—. Te amo… —dice casi sin aire y enterrando su rostro en mi cuello finalmente alcanzamos juntos el orgasmo.
Los dos nos quedamos sin aliento, abrazados, respirando con dificultad. Yo apoyo mi frente en la pared y continúo soltando suaves gemidos por las intensas sensaciones que aún persisten en todo mi cuerpo. Y siento cómo Darien se estremece contra mí una vez más antes poder comenzar a relajarse.
Permanecemos abrazados por unos instantes intentando recuperar el aliento y acariciándonos con suavidad. Cuando nuestra respiración se hace poco a poco más pausada, nos separamos y volteo para quedar de nuevo frente a él. —Fue increíble —digo suspirando y acaricio su rostro con ternura—. Fue demasiado perfecto —él me mira con una tranquila sonrisa—. Tú eres perfecto —le doy un suave beso en los labios—. Te amo…
—¿Habrá algún rincón de este departamento que nos falte explorar? —bromea entre besos y ambos reímos—. Por dios, Serena, ¡estamos imparables! ¿Qué nos pasa?
—Estuvimos mucho tiempo separados —respondo—. Te lo dije, teníamos que ponernos al día y recién llevamos un mes.
—Es cierto —dice sin dejar de reír—, y aún nos queda mucho camino por recorrer —suspira largamente y comienza a darme cortos besos en la mejilla—. Bueno, ahora sí voy a necesitar un buen baño para recuperarme —dice sin dejar de besarme—. ¿Quieres quedarte otro rato conmigo? —pregunta coqueto.
—No lo sé —respondo haciéndome la que dudo—, tengo que empezar a cocinar o se hará muy tarde.
Darien ríe de nuevo y ahora besa mi cuello. —No seas mala —susurra contra mi piel—. Quédate conmigo, bañémonos juntos.
—Está bien, me quedaré. Sólo porque quiero enjabonar tu bella y sexy espalda —corta los besos y lo miro con una insinuante sonrisa—. ¿Me dejarás hacerlo?
—Claro que sí —responde y ahora me besa en los labios—. Puedes enjabonarme entero —susurra contra mi boca—. Este cuerpo es todo tuyo…
No puedo parar de reír con sus ocurrencias. —Eres tremendo —abrazo su cuello y volvemos besarnos.
.
.
.
Una vez que terminamos de bañarnos, después de nuestro fogoso reencuentro en la ducha, nos vestimos con ropa cómoda y regresamos a la cocina. Yo retomo los preparativos de la cena con su ayuda y pasamos un momento realmente divertido. Alardeo de mis habilidades culinarias explicándole sobre cada ingrediente, cada paso, cada procedimiento y él agrega un montón de comentarios graciosos que me hacen reír a cada rato.
Finalmente cenamos para luego instalarnos en el sofá de la sala a comer los chocolates que compró. Y después de dedicarnos unos cuantos arrumacos y mimos más, buscamos algo para ver en la televisión. Más precisamente el capítulo de una serie inglesa de detectives de los 2000 que empezamos a ver juntos hace unas semanas y ya vamos por mitad de la segunda temporada.
Una vez más estamos compartiendo un espléndido y agradable momento juntos. Disfruto de todo lo que hablamos, bromeamos, de cuánto nos divertimos y reímos, de cruzar miradas coquetas e intercambiar besos a cada instante, todo es simplemente perfecto entre nosotros. No puedo sentirme más feliz.
Estoy muy compenetrada en la trama del episodio. Tanto que no me percato de que Darien está profundamente dormido a mi lado hace un buen rato. —¡Ay, no! —exclamo de repente cuando el capítulo termina.
—¡¿Qué pasó?! —dice sobresaltado.
Ni cuenta me di de que acabo de despertarlo dándole un buen susto. —Justo terminó cuando estaban a punto de revelar quién es el asesino.
—¿Qué asesino? —pregunta desorientado.
Y recién ahora volteo a mirarlo y me ofendo al ver cómo se refriega los ojos somnoliento. —Por dios, Darien, ¿de nuevo te quedaste dormido? —le reprocho.
—Lo siento, sólo cerré los ojos un momento para descansar la vista.
—No importa —busco el control remoto en la mesita—, ¿en qué parte te dormiste? Ahora mismo lo retrocedo.
Pero él me detiene. —No, Serena, vayamos a la cama, estoy exhausto.
—Pero Darien…
—Además, lo lamento, pero me parece muy aburrida esta serie.
—¿Disculpa? —digo más ofendida. Siempre me hace lo mismo, cada vez que terminamos un capítulo se pone a criticarlo como si fuera el experto seriéfilo del siglo. Es tan engreído…
—La primera temporada estuvo bien, pero arruinaron la historia al estirarla con una segunda temporada —continúa con tono soberbio y yo bufo molesta—. Es cierto, está llena de inconsistencias y huecos de guión.
Es un ser tremendamente odioso por momentos, pero esta vez creo que tiene algo de razón. —Puede ser, la trama se ha vuelto un poco absurda —reconozco y él asiente triunfante—. Igual no me importa, el protagonista sigue siendo lo mejor de la serie —digo a propósito para provocarlo.
—Sólo porque lo interpreta un buen actor —dice haciéndose el superado.
—Ay, sí, es un gran actor —digo con exageración—. Es tan guapo, con esos ojitos azules, esa sonrisa tan preciosa y ese acento inglés tan elegante.
Tal y como esperaba, Darien parece ofenderse. —Yo también tengo ojos azules y hablo inglés muy fluido —dice cruzándose de brazos.
—Pero tu acento es americano, en cambio el suyo es británico.
—¿No te gusta mi acento? —pregunta horrorizado.
—Bueno, pues…
Ahora me mira con una sonrisa maliciosa y empieza a acercarse a mí. —This is really hard to tell, but here I go (esto es muy difícil de decir, pero aquí voy) —carraspea para aclarar su garganta—. You… You're not easygoing at all (no eres fácil de llevar en absoluto). You get upset about little things so easily (te enfadas con tanta facilidad por pequeñas cosas). And that's really annoying sometimes (y eso a veces es realmente molesto).
—¿Qué dices? —me hago la que no, pero lamentablemente entiendo todo lo que dice.
—But that's ok for me, because I like you very much (pero está bien para mí, porque me gustas mucho). Just as you are (tal y como eres).
—Darien… —digo enternecida.
Él también sonríe con dulzura, sabe muy bien que entiendo cada palabra. —And my love for you is bigger than the universe (y mi amor por ti es más grande que el universo) —dice con un exagerado acento británico.
Inmediatamente estallo en risa al escucharlo. —Ay, Darien, ¡eres un tonto!
—Yes, my darling, I'm a complete fool. A fool for love (Sí, querida, soy un completo tonto. Un tonto por amor) —dice exagerando aún más su acento y me abraza por la cintura.
—Tú también me gustas mucho… tal y como eres… —digo emocionada mientras acaricio su rostro—. Te amo, Darien… —y lo beso en los labios—. Bueno —digo al separarnos—, ¿vamos a la cama?
Intento ponerme de pie pero él me detiene tomándome de la mano. —Espera. Necesito decirte algo.
Su actitud cambia de golpe, se pone muy serio y lo noto un tanto nervioso. —¿Qué? ¿Pasa algo malo? —pregunto preocupada.
—No, no, para nada —me aclara enseguida—. Es sólo que quisiera contarte algo… Algo importante, creo.
—Claro, te escucho —intento mantenerme tranquila para escucharlo, pero no puedo evitar comenzar a sentirme un poco ansiosa.
—Bueno, en realidad quería esperar a que se confirme pero… —titubea y hace algunas pausas al hablar, lo cual empieza a desesperarme.
—Dime, Darien, ¿qué es? —insisto impaciente.
—Bien, te diré —inspira hondo y ahora toma mis dos manos entre las suyas—. Es bastante probable que la semana próxima o la siguiente vengan mis padres a la ciudad. Porque unas amigas íntimas de mi mamá que también son músicas los han invitado a una presentación que harán aquí en Tokio. Entonces pensé que sería una buena oportunidad para reunirnos con ellos y también…
—¡Sí, qué linda noticia! —lo interrumpo para abalanzarme sobre él y darle cientos de besos en el rostro—. Me encantaría volver a verlos.
—Sí, bueno —intenta separarse sin lograrlo para poder seguir hablando—, pero lo que pensé fue que también podríamos decirle a tus padres que vayan.
De inmediato dejo de besarlo y lo miro sorprendida. —¿A mis padres?
—Claro, para presentárselos —responde algo temeroso.
—¿Quieres presentarles mis padres a tus padres? —vuelvo a preguntar.
—Me parece que es una buena oportunidad para hacerlo, ¿tú qué opinas?
—¡Es una fantástica idea, mi amor! —vuelvo a abrazarlo para besarlo efusiva, no puedo creer lo que me está diciendo—. Mi papá va a estar tan feliz, porque los admira muchísimo. Y mi mamá también, porque es una casamentera y a ti te quiere tanto.
Darien esta vez logra separarse un poco. —¿Pero a ti te gustaría que se conozcan? —pregunta más temeroso—. ¿O crees que es algo pronto? Porque si quieres podemos esperar un poco antes de…
—¡Claro que me gustaría! —le respondo enseguida antes de que se arrepienta—. Significaría un avance muy importante para nosotros que nuestras familias se reúnan.
Él vuelve a sonreír y a tomarme de las manos. —Sí, para mí también sería un gran avance. Y creo que es un buen momento para hacerlo.
No puedo más de la felicidad. Y de nuevo me abalanzo sobre él pero esta vez lo hago con tanta efusividad que acabamos los dos tumbados en el sofá. —Mi amor, es muy hermoso que hayas pensado en esto —digo emocionada y me lo vuelvo a comer a besos—. Gracias, me haces muy feliz.
Él se ríe y ya no se resiste a mis exageradas demostraciones de afecto. Cuando logro calmarme un poco, lo miro a los ojos. —Deseo que todo siga marchando tan bien como hasta ahora, que nuestra relación continúe avanzando, que tengamos planes y proyectos en común, que compartamos muchos momentos con nuestras familias, que eventualmente vivamos juntos, que nos comprometamos y tengamos una hermosa boda, que en unos años podamos formar nuestra propia familia y…
—¿Todo eso vamos a hacer? —pregunta sin dejar de reír.
—Por supuesto que sí —respondo segura—, haremos todo eso y mucho más y viviremos felices para siempre.
—Está bien, creo que son unos estupendos planes y tú sabes que yo también deseo que podamos concretarlos algún día. Pero la verdad es que para mí ya somos felices ahora —¿acaso puede ser más adorable?—. Porque desde que estamos juntos de nuevo, todos los momentos que compartimos, cuando discutimos sobre qué comer o qué ver en la tele, cuando te llevo el café a la cama por las mañanas cuando te quedas a dormir, todas esas cosas tan simples y cotidianas hacen que me sienta completamente feliz.
—Mi amor… Yo también soy muy feliz contigo…
Ahora toma mi rostro entre sus manos y me mira a los ojos con calma, con ternura, con amor… —Te amo, Serena —dice con voz suave—. Nunca creí que algún día volvería a desear formar una familia —dice suspirando mientras acaricia mi rostro y yo sonrío conmovida por sus palabras—. Gracias a ti y a todo lo que me das es que he logrado cambiar, volver a ser yo mismo, y ahora puedo tener sueños y deseos que jamás imaginé que volvería a tener. Y sé que puedo hacerlos realidad contigo.
—Así será, claro que se harán realidad —digo segura—. Mi amor, eres tan hermoso y tan cursi —me acerco lentamente a su rostro mientras él me sigue acariciando y acomoda unos mechones de mi cabello detrás de mi oreja—. Gracias por decirme todo esto —casi rozo mis labios con los suyos—. Por hacerme feliz, por querer compartir todos esos hermosos sueños conmigo. Gracias… —nos acariciamos con la punta de nuestras narices y cada vez estamos más cerca.
—Te amo… —susurra Darien con un entrecortado suspiro.
—Te amo… —susurro yo. Y nos fundimos en un largo y apasionado beso.
.
.
.
Es la noche de un helado sábado. Estoy en un taxi acompañada de mis padres dirigiéndonos hacia el lugar donde nos encontraremos con Darien como planeamos. Ya nos hemos reunido con ellos en otras ocasiones, para él ya no son acontecimientos demasiado especiales que le causan ansiedad como antes, sino que se ha acostumbrado a verlos con cierta frecuencia. Lo cual es un inmenso alivio para mí, porque tanto mi familia y como mi novio -y mis amigos también, por supuesto- son las personas más valiosas de mi vida. Es sumamente importante poder compartir momentos con ellos con la mayor naturalidad del mundo. Y me alegra muchísimo que él ya se sienta cómodo y a gusto de hacerlo conmigo.
Pero lamentablemente esta noche la que está ansiosa en extremo soy yo. Porque es la primera vez que veré a los padres de Darien desde que volvimos a estar juntos. Y aunque ya los conocí en la boda de Mina y Kun y sé que son unas personas muy agradables y descontracturadas, se trata de una ocasión muy especial porque también estarán presentes mis padres. Y son justamente ellos los que me ponen los pelos de punta, porque están tanto o más nerviosos que yo, y su infantiloide actitud no colabora con mi estabilidad mental en absoluto.
—Mamá, estoy muy nervioso —dice mi papá con dramatismo.
—Ya lo sé, cariño —mi mamá intenta calmarlo—. Yo también lo estoy. Es la primera vez que vivimos algo como esto, conocer a los padres de un novio de Serena. Pero debemos intentar estar tranquilos, es un momento muy especial para ella.
—No es eso lo que me pone nervioso, Ikuko —la corrige más nervioso—. Sino que son los músicos que más admiro en el mundo, mis ídolos de juventud, los artistas que marcaron la época más importante de mi vida entera y voy a conocerlos en persona, ¿entiendes lo que eso significa para mí?
—Pero Kenji, ése no es el verdadero motivo de esta reunión —ahora ella también comienza a ponerse nerviosa—, no le quites protagonismo a nuestra hija. ¿Sabes lo importante que es esta velada para ella? Tenemos que dar una muy buena impresión, porque son nuestros potenciales consuegros, porque podemos llegar a convertirnos en familia. Y si lo arruinamos, Serena jamás se casará y nos dará nietos, ¿entiendes lo que eso significa para mí?
—¡Mamá! —exclamo angustiada. Sus planteos me tienen al borde de un ataque de pánico.
—Por dios, mujer —dice afligido mi papá—, eres tan anticuada, no presiones a la pobre niña —me abraza para contenerme—. Tranquila, hijita, no le hagas caso. Respira conmigo, así, eso es —y ambos repetimos unos ejercicios de respiración tan extraños que parece que estuviéramos en trabajo de parto. Somos un caso perdido. El gen Tsukino de la hipersensibilidad lo hizo de nuevo.
Cuando llegamos a nuestro destino y nos bajamos del taxi, antes de entrar al lugar mi mamá nos entrega unos pañuelitos de papel previendo que probablemente estallaremos en llanto en algún momento de la noche. —Bueno, ya saben, debemos tomarnos esto con calma y actuar con naturalidad, como personas civilizadas —si ella lo dice…—. Así podemos disfrutar de la velada como gente normal.
—Sí, mamá —decimos mi papá y yo al unísono, como niños pequeños que están siendo regañados.
—Todo saldrá bien, conejita —dice mi papá ya más tranquilo.
Entramos al hotel y nos dirigimos hacia el lounge bar. Yo me dedico a observar cada detalle del diseño y la decoración a medida que nos adentramos. Se trata de un lugar bastante elegante pero para nada ostentoso. Sino que parece un ambiente más bien relajado. La iluminación es tenue e indirecta, se proyecta un poco hacia las paredes, donde hay algunas pinturas vanguardistas, y otro poco hacia el suelo y las mesas. La zona de la barra y las mesas altas tiene taburetes acolchados de distintos colores, y junto a las mesas bajas hay sillones y sofás de diferentes diseños. Además hay pequeñas lámparas en las mesas que crean un ambiente muy especial y acogedor, así como también las guirnaldas luminosas y las lámparas colgantes. Todo se ve muy hermoso, estoy fascinada con cada detalle.
Cuando nos acercamos a nuestra mesa, que está próxima al pequeño escenario donde seguramente actuarán las amigas de la mamá de Darien, lo divisamos a él poniéndose de pie al vernos. Está solo. Y en una mínima fracción de segundo lo examino de pies a cabeza y por dios que se ve tan guapo y sexy… Viste jeans oscuros y un suéter azul. Sencillo, pero irresistible.
—Buenas noches —nos saluda con una leve inclinación—, Ikuko, Kenji.
—Hola, querido —lo saluda mi mamá.
—Hola, muchacho —lo saluda mi papá.
Me mira con una dulce sonrisa. —Hola… —me saluda tímido.
—Hola, Darien —también sonrío y cuando me acerco a él me toma de la mano.
Vuelve a dirigirse a mis padres. —Bienvenidos. Muchas gracias por estar aquí esta noche.
—Gracias a ti por invitarnos —dice mi papá.
—Es un lugar muy bonito y sofisticado —dice mi mamá.
—Me alegra que les guste. Mis padres se están hospedando en este hotel que es justamente donde sus amigas darán un pequeño recital dentro de poco —explica—. Están por allá —dice señalando hacia el otro lado del salón donde ellos se encuentran conversando con unas mujeres que asumo son sus amigas y cuando cruzan miradas con Darien se disculpan con ellas y se aproximan a nosotros.
Ambos se ven muy elegantes, aunque sus atuendos también son sencillos. Setsuna lleva un vestido negro y Mamoru un traje gris con una boina de pana que le da un aire muy bohemio y refinado a la vez. Ambos tienen mucho estilo, realmente lucen como los artistas que son.
Cuando llegan, percibo que Darien se pone un poco tenso, aunque lo disimula bastante bien. Pero los mira alternadamente a todos sin poder decir ni una palabra más. Yo aprieto su mano para tratar de transmitirle tranquilidad, aunque también empiezo a ponerme ansiosa de nuevo.
Mamoru toma la iniciativa y se acerca a mí. —Good evening, sweet heart —me saluda al tomar mi mano y darme un beso en el dorso.
—Hola, Serena —me saluda Setsuna dándome un afectuoso abrazo—. Qué gusto volver a verte.
—Ho… hola —digo riendo nerviosa—. El gusto es mío. Gracias por invitarnos.
—Bueno, ellos son… —dice Darien también nervioso, pero le cuesta continuar.
Por fortuna mi papá, que milagrosamente está tranquilo y centrado, se adelanta para presentarse. —Kenji Tsukino es mi nombre —dice al tenderle la mano a ambos—, y ella es mi esposa Ikuko —y la abraza por los hombros.
—Encantada de conocerlos —dice mi mamá, que también está actuando con mucha naturalidad.
—Igualmente —dice Setsuna—, es un inmenso placer para nosotros conocerlos al fin. Darien nos habló mucho de ustedes.
—Serena también nos habló mucho de ustedes —dice mi mamá—, estamos muy agradecidos por su invitación.
—Bueno, basta de formalidades —dice Mamoru con claras intenciones de distender los ánimos—. Sentémonos y ordenemos algo para brindar —todos nos ubicamos alrededor de la mesa y él le hace señas a un mesero para hacerle el pedido—. Tráenos una botella de champagne, muchacho, y seis copas, por favor.
—Sí, señor —dice el chico y se retira.
Mientras todos empiezan a platicar, Darien y yo estamos mudos, inmóviles como estatuas, expectantes por cómo se van a desenvolver los acontecimientos a continuación. Y no soltamos nuestras manos en ningún momento.
—Bien, Kenji —Mamoru retoma la conversación—, aquí estamos por fin frente a frente. Mi hijo me dijo que eres un ferviente admirador nuestro, ¿es cierto?
—Así es —responde mi papá—, los admiro hace años y no tienen idea de lo que significa para mí poder conocerlos en persona.
—Bueno, pero cuéntanos, ¿de dónde nos conoces? ¿hace cuánto? Porque la verdad nunca fuimos muy famosos que digamos y además la parte más próspera de nuestra carrera la hicimos en Estados Unidos.
—Y fue hace más o menos unos 30 años, en mis épocas de estudiante universitario.
—¿30 años?
—Sí, tocaban los fines de semana en un bar de los suburbios junto a otros músicos. Un lugar muy bohemio donde asistían los estudiantes de arte. Un amigo me llevó una vez y quedé prendado de ustedes de inmediato.
—Creo que lo recuerdo —Mamoru se dirige a su esposa—, fue al poco tiempo de conocernos y empezar a actuar juntos, ¿verdad?
—Sí —dice ella—, tocábamos con nuestros amigos y los domingos hacíamos Jam Sessions entre todos.
—Claro, ahora lo recuerdo mejor —dice Mamoru—. Tú ibas a la universidad y tocábamos con tus compañeros. Qué nostalgia, fueron muy lindas épocas.
—Éramos tan jóvenes —dice Setsuna—. ¿Qué tendríamos? ¿20, 21 años?
—Yo acababa de cumplir 23 —continúa mi papá— y la verdad que eran tiempos muy movilizantes para mí en ese entonces. Acababa de perder a mi padre, estaba a punto de graduarme y me había comprometido —y toma de la mano a mi mamá.
—Yo lo acompañé algunas veces —cuenta ella—. Él estaba tan fascinado con ustedes que quería escucharlos en vivo para entender por qué los admiraba tanto, y en verdad eran muy talentosos.
—Durante un par de meses —sigue mi papá—, cuando estaba rindiendo las últimas materias, dejé de asistir a sus conciertos. Y cuando quise volver a escucharlos ya no se presentaban más. Desde ahí les perdí el rastro.
—Claro, porque nos casamos y nos mudamos a Nueva York —dice Setsuna.
—Pero qué increíble las vueltas de la vida —dice Mamoru—, 30 años después nos venimos a encontrar aquí.
—Gracias a nuestros hijos —dice mi mamá y nos mira enternecida.
—Es cierto, gracias a ellos —dice Setsuna.
—Cuando conocí a Darien —recuerda mi papá— y me dijo su apellido, ¡no podía creerlo!
—Pobre muchacho —dice mi mamá riendo—, lo atosigaste a preguntas y no lo dejaste ni pestañear.
—Es que estaba muy emocionado.
—Y luego nos obsequió una grabación con sus canciones, fue un gesto muy lindo de su parte.
—Su hijo es un gran muchacho —acota mi papá.
—Sí, estamos muy contentos de que haya vuelto a formar parte de nuestra familia —agrega mi mamá—. Y de que haga tan feliz a nuestra hija.
—Es bastante cabeza dura —dice Mamoru riendo—, pero sí, es un gran chico.
—Y nosotros también nos alegramos mucho de que estén juntos de nuevo —dice Setsuna—. Serena es una joven muy dulce y gracias a ella nuestro hijo está cada vez mejor. Ya no es más el chico solitario y autosuficiente en el que se había convertido, sino que ha vuelto a ser el de antes, a recuperar su esencia.
—Lo vemos simplemente feliz y eso nos pone muy felices a nosotros también —dice Mamoru mientras llena las copas con el champagne que acaban de traer—. Así que brindemos por ellos —reparte las copas entre todos—, que son el verdadero motivo por el que nos hemos reunido esta noche.
—Por el amor de Serena y Darien —exclaman mis padres y todos alzamos las copas.
—Por el amor, ¡salud! —exclaman Mamoru y Setsuna y brindamos.
Continúan platicando entre ellos por un buen rato, es increíble lo bien que se llevaron desde el minuto uno. No paran de hablar y bromear entre los cuatro mientras las copas de champagne no dejan de circular.
Darien y yo no decimos casi nada, sólo algún que otro comentario para desviar un poco la conversación cuando se ponen cursis y quieren volver a hablar sobre nuestra relación. Pero poco a poco nos vamos relajando y nos divertimos mucho al escucharlos, cuchicheando y bromeando como si fueran amigos de toda la vida.
Momentos más tarde, algunas luces del lugar comienzan a hacerse más tenues, la música ambiental deja de sonar y todos los asistentes dirigimos nuestra atención hacia el escenario donde las músicas se están acomodando y preparando para dar inicio a su presentación. Ellas agradecen al público muy brevemente y por fin empiezan a tocar, haciendo una larga interpretación instrumental de jazz repasando algunas obras propias y también de otros autores reconocidos.
Mientras escuchamos, Darien me abraza por los hombros y sigue apretando mi mano con fuerza. Y me siento plenamente feliz de poder compartir juntos una velada tan especial como ésta, disfrutando de la delicada música y la cálida atmósfera que nos rodea.
De a ratos observo a nuestros padres y me divierte verlos tan compenetrados entre ellos, tanto que nos ignoran por completo. Escuchan muy atentos el concierto y por momentos Mamoru y Setsuna hacen algunos comentarios, supongo que les explican a mis padres algo referido a las músicas y lo que están interpretando.
Pero de repente me sobresalto al sentir unas leves cosquillas en mi cara. Es Darien que se acercó sin que me diera cuenta y comenzó a acariciar mi mejilla con la punta de su nariz. Volteo despacio a verlo y sonrío contenta. Si está actuando así, evidentemente ya se relajó del todo y eso me da mucha tranquilidad.
—¿Qué pasa? —le pregunto riendo—. ¿Por qué estás tan mimoso?
—Ya sabes, el champagne... —dice guiñándome un ojo—. Y también que hoy estás muy bonita y me dan ganas de mimarte —vuelve a acercarse a mi mejilla, me da un suave beso y ahora se aproxima a mi oído—. ¿Te quedarás en mi departamento esta noche?
—No lo sé —respondo coqueta—, ¿tú quieres que duerma contigo esta noche?
—Claro que quiero —dice determinado—. Esta noche y todas las noches de mi vida.
—¿En serio? —me enternece profundamente cuando se pone así de sensible y demostrativo. Creo que compraré unas cuantas botellas de champagne para tener a mano.
—Claro que sí —asegura y retoma los besos en mi mejilla—, y pensándolo bien —vuelve a susurrar—, creo que ya es hora de que te mudes conmigo.
Apenas lo escucho lo miro a los ojos con sorpresa y al ver tanta determinación y seguridad en su mirada comienzo a emocionarme. Sé que no es nada demasiado extraordinario lo que acaba de decir, incluso ya hemos platicado al respecto en otras ocasiones. Pero que lo diga tan directamente y en un momento como éste, donde mis sentimientos están a flor de piel por la hermosa e importante velada que estamos compartiendo, es simplemente maravilloso para mí.
Me toma totalmente desprevenida, no puedo creerlo, estoy a punto de llorar de tanta felicidad. Quiero comérmelo a besos, quiero gritar a los cuatro vientos que lo amo con toda mi alma, que acepto vivir con él, que deseo que seamos felices y estemos juntos para siempre, que…
Los aplausos de todas las personas que se encuentran en el lugar interrumpen mis pensamientos. Cuando aterrizo y regreso mi atención a lo que está ocurriendo, me doy cuenta de que las músicas hicieron una breve pausa para invitar a unos amigos a tocar la siguiente balada. Se trata nada más y nada menos que de los papás de Darien, quienes tras ser ovacionados por el público, suben al escenario.
Mamoru se ubica en el piano y Setsuna frente a un micrófono junto a él. —Buenas noches a todos —saluda ella amablemente—. En primer lugar quiero agradecerles a las talentotísimas Haruka y Michiru, mis mejores amigas, mis hermanas del corazón, por compartir este maravilloso concierto con nosotros y permitirnos participar con una canción. Gracias, chicas.
—Y también —continúa Setsuna—, quisiera dedicarle unas palabras a alguien que es muy especial para mí —y ahora se dirige a Darien—. Hijo, simplemente quiero decirte que estoy muy feliz por ti. Que me alegra muchísimo ver el increíble y gran hombre en el que te has convertido gracias a que te atreviste a soltar tantas cosas viejas y pesadas para aprender de nuevas experiencias y cambiar y crecer. Tú sabes muy bien cuánto te adoro, porque eres mi querido hijo, mi hijito amado. Y tu padre y yo estamos eternamente agradecidos por tenerte en nuestras vidas. Así que deseo con todo mi corazón que seas muy feliz junto a Serena. Definitivamente ella es un ángel que se escapó del cielo para alegrar tus días. Te quiero mucho, Darien. Los quiero mucho a los dos… —dice con voz temblorosa y todos vuelven a aplaudir.
Y una vez que la gente guarda silencio, Mamoru finalmente comienza a tocar el piano y Setsuna lo acompaña con su voz.
.
"When the mellow moon begins to beam
(Cuando la suave luna comienza a brillar)
Every night I dream a little dream
(Cada noche sueño un pequeño sueño)
And of course Prince Charming is the theme
(Y, por supuesto, el príncipe azul es el tema)
The he, for me. Although I realize as well as you
(Es él, para mí. Aunque me doy cuenta muy bien)
It is seldom that a dream comes true,
(Que raramente un sueño se hace realidad)
To me it's clear that he'll appear"
(Para mí está claro, él aparecerá)
.
Escucho la preciosa canción que están interpretando y volteo a ver a Darien, que continúa abrazándome pero mira atento a sus padres con una tranquila sonrisa en su rostro. Yo lo observo embelesada con mucho detenimiento y lo encuentro tan hermoso que siento que me estallará el corazón de tanto amor. Recorro cada una de sus facciones, sus ojos, sus pómulos, su nariz, sus labios y es tan perfecto…
Reflexiono sobre nuestra relación, sobre cómo todo está marchando tan maravillosamente bien. Porque desde que nos reconciliamos esa especial conexión que siempre existió entre nosotros se ha ido consolidando de una manera tan intensa e increíble como jamás experimenté con nadie antes. Y sé que puedo confiar en que todo continuará así de bien, que no hay nada que temer, que esto que estamos construyendo entre los dos es algo bueno, genuino y va a funcionar. Lo amo profundamente, y él también me ama, siento que floto por los aires de tanta felicidad.
Suelto un largo suspiro sin poder sacarle los ojos de encima y él parece escucharme, porque voltea y agranda su sonrisa. Es tan adorable… —Bueno, como te decía —murmura acercándose otra vez a mi rostro—. Tú siempre me dices que mi departamento es tan lindo y amplio. Y que en cambio el tuyo es tan pequeño e incómodo. Definitivamente creo que tendrías que mudarte conmigo.
Yo río por la graciosa forma en que arrastra las palabras al hablar, es evidente que está un poquito pasado de copas y se ve muy lindo así de desenvuelto. —¿En serio? ¿Tú me aceptarías? Mira que tengo unos cuántos defectos. Soy algo desordenada y torpe, derramo todo cuando cocino y suelo poner el volumen de la tele demasiado alto.
—Ahora que lo dices… —medita unos instantes— No. No tengo ningún problema con eso, podría convivir tranquilamente con todos tus "defectos" —yo vuelvo a reír—. Vamos, hagámoslo, múdate conmigo.
—No lo sé —me hago la dubitativa.
—¿Por qué dudas? Si ya prácticamente vivimos juntos, te quedas casi todas las noches a dormir.
—Lo que pasa es que no quiero mudarme con alguien a menos que esté comprometida.
—¿Pero cómo? ¿Todavía no te lo propuse?
—No.
—Bueno, entonces sucederá —afirma con convicción.
—¿Ahora?
—No, no voy a hacerlo ahora mismo, sería muy poco convencional.
—Está bien, ¿entonces cuándo?
—No voy a decirte cuándo, no es así cómo funciona. Tiene que ser una sorpresa.
—Es cierto —río de nuevo.
—Oye, hablo en serio —enfatiza—. Sucederá.
—De acuerdo, te creo —y me esfuerzo por contener la risa.
—Y cuando ocurra será tan espectacular que no podrás creerlo. Así que mantente alerta.
—Está bien, estaré atenta.
Me da un corto beso en la punta de mi nariz y regresa su atención a sus padres que siguen tocando. Yo hago lo mismo y reposo mi mejilla en su hombro.
.
Some day he'll come along, the man I love
(algún día vendrá el hombre que amo)
And he'll be big and strong, the man I love
(y será grande y fuerte, el hombre que amo)
And when he comes my way, I'll do my best to make him stay.
(y cuando venga a mí, haré todo lo mejor para que se quede)
.
Es una canción muy hermosa y ambos la interpretan con mucha sensibilidad y talento. Lo miro a mi papá y me conmueve profundamente ver cómo las lágrimas brotan de sus ojos al presenciar a sus artistas favoritos tocando en vivo frente a él.
Yo también estoy totalmente movilizada y no puedo evitar volver a suspirar como boba. De nuevo volteo a ver a Darien y al hacerlo me encuentro son sus ojos y su sonrisa de ensueño, ésa que logra que me derrita de amor. Adoro tanto su sonrisa… y seguramente estoy poniendo tremenda cara de empalagosa quinceañera enamorada. —¿Por qué me miras así? —me pregunta coqueto.
Inspiro hondo y me pongo seria. —Acepto —digo en voz muy baja.
Él parece no haber escuchado bien. —¿Qué dijiste? —pregunta al acercarse más a mí.
—Que acepto mudarme contigo —digo con más claridad—, aunque aún no estemos comprometidos.
Darien agranda su sonrisa. —Me alegra que aceptes, gracias —y acaricia mi rostro con suavidad.
—Quiero vivir contigo desde el primer instante que estamos juntos de nuevo, Darien —digo emocionada—. Quiero compartir todo contigo, absolutamente todo. No soporto estar lejos de ti ni un solo día…
—Yo siento lo mismo… —dice suspirando—. Estuvimos mucho tiempo separados y ya no quiero esperar más a que todo sea perfecto, para mí ya lo es.
—Te a…
—Yo te amo más… —se adelante y me besa.
.
He'll look at me and smile, I'll understand
(Me mirará y sonreirá, lo entenderé)
And in a little while, he'll take my hand
(y enseguida me tomará de la mano)
And though it sounds absurd I know we both won't say a word.
(y aunque suene absurdo sé que no diremos ni una palabra).
.
Ayyy por kami, tanta dulzura me va a hacer mal, necesito insulina (inserte meme de Osvaldo Laport).
Bueno, cómo les fue? les gustó el cap? No ocurrieron cosas demasiado trascendentales para la trama, sólo una cursilería tras otra, ja! pero creo que ameritaba esta buena dosis de miel, tanto por la infinidad de problemas por los que los hice pasar a nuestros queridos protagonistas como por las eternas demoras que vengo teniendo en publicar.
En fin, me alegra mucho estar en estas instancias donde todo es puro amor y romance. Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Les agradezco de corazón por el aguante y la paciencia de siempre y les pido, les suplico, les ruego que me dejen sus apreciados reviews, son en verdad muy importante para mí.
Hasta la próxima, chikis!
Besitos,
Bell.-
