Capítulo 26: Acciones
Fenton estaba confundido. No era extraño que recibiera pedidos de ayuda, él era Gizmoduck y Gizmoduck era un superhéroe. Lo extraño era que le llamaran para avisarle de algo que no había pasado y que eso involucrara a Donald Duck. Fenton no conocía a Donald, lo había visto un par de veces, pero nunca había tenido la oportunidad de hablar con él. Fenton sabía que Donald era fuerte, lo había visto destruir su armadura, también que era un tío amoroso, había pensado que era el padre de los trillizos hasta que escuchó a Huey llamarlo tío. Escuchar que él podría estar involucrado con F.O.W.L le hacía pensar que estaba en peligro.
—¿Qué piensas? —le preguntó Scrooge, se veía pensativo, pero también afligido.
A Fenton le extrañó ver la reacción de Scrooge, hasta ese momento había pensado que a Scrooge solo le importaban los niños y su dinero.
—Gizmoduck debería ir, pero ocultarme y solo intervenir si es necesario.
Fenton sabía que era arriesgado, pero no quería quedarse sin hacer nada. Era un científico y odiaba el no conseguir las respuestas a sus preguntas.
—¿Acaso soy la única que piensa que esto es demasiado sospechoso? —preguntó Bentina Beakley.
—No —respondió Della —, pero Donald estará allí y eso es suficiente motivo para ir.
—No me malinterpreten, yo también me preocupo por Donald, pero él es un adulto y ha tomado su decisión.
—Él no es Bianca —le dijo Scrooge. Su rostro mostraba una seriedad que no tardaría en desaparecer.
Daisy pensó en Bianca Beakley, una reportera con la que había trabajado mientras que hacía su pasantía. En aquel entonces Daisy había sido la asistente de la encargada de la sección de modas por lo que interactuaron muy poco. Daisy se había enterado que ella fue la responsable de varios de los crímenes que había cubierto del mismo modo que los demás, en el noticiero del canal. Daisy se preguntó si Bianca y Bentina tenían algún parentesco, tenían el mismo apellido, podría ser solo una coincidencia.
—Nunca dije que lo fuera —Bentina hablaba con dureza —. Pero no podemos descartar ninguna posibilidad, especialmente después de que Donald nos mintiera durante años y que atacara a Scrooge del modo en que lo hizo.
A Fenton no le extraña el que Donald pudiera darle pelea a Scrooge, lo vio derrotar a su armadura usando solo sus puños, lo que le extrañaba era que pudiera lastimar a su tío, Huey solía decir que para Donald la familia era lo más importante.
—¿Qué hizo Donald? —preguntó Daisy. Ella sabía que las cosas no habían salido bien, pero no qué había pasado.
—Se hace llamar Cold Shadow —respondió Della, se veía decaída —, él y tío Scrooge pelearon.
—¿Donald está bien? —preguntó Daisy. Ella recordaba lo mal que estuvo después de la guerra y temía que la historia se repitiera.
—Descuida, no le hice daño… aunque debía haberlo hecho, ese chico es demasiado obstinado…
Daisy también pensaba que Donald era obstinado, pero no por ello le gustaba la forma en que Scrooge hablaba de su exnovio, lo sentía tan… mal y es que le tenía un gran cariño a Donald pese a que las cosas entre ellos no habían funcionado y pese a todas sus mentiras y secretos.
—Donald nunca le haría daño a su familia —comentó Daisy un tanto insegura mientras que frotaba su cuello.
Daisy sabía lo importante que era la familia para Donald, pero también sabía que tenía ciertos traumas que no había superado.
La cicatriz en su hombro era prueba de ello. Donald se había quedado dormido mientras veían una película y la confundió con un enemigo cuando quiso despertarlo.
—Tal vez lo hipnotizaron, él siempre ha sido muy vulnerable. Recuerdo que en una ocasión estábamos viendo un programa de talentos y pasó toda la tarde creyendo que era una gallina por lo que dijo uno de los participantes, incluso puso un huevo.
Las palabras de Daisy animaron a todos los presentes. Negar que Donald pudiera tener una relación con F.O.W.L era cada vez más difícil, pero el que Donald pudiera estar hipnotizado tenía mucho sentido.
—Recuerdo que una vez intentó hipnotizarme con una pistola de juguete, la usé con él a modo de juego y terminó creyendo que era un cobrador de deudas —comentó Scrooge. Lo que Scrooge no contó fue que esa no fue la única orden que le dio y que después le había dado dinero por el trabajo hecho.
Daisy recordaba que Donald le había contado algo diferente. En ese entonces estaban saliendo y su exnovio había asegurado que fue él quien hipnotizó a Scrooge y que su tío había inventado esa historia porque estaba demasiado avergonzado para reconocer la verdad. Ella le había creído y seguía haciéndolo.
—Gizmoduck puede encargarse —comentó Fenton —, después de todo es un superhéroe y eso es lo que hacen los héroes.
—DWD podría ayudar —comentó Launchpad —, y yo sé cómo localizarlo.
Para nadie pasó inadvertida la sonrisa cómplice entre Launchpad y Dewey. La mayoría incluso sabía que Drake Mallard, actor relativamente conocido, era el pato que estaba detrás de la máscara de Darkwing Duck.
Daisy no pertenecía a ese grupo, pero eso no evitó que ella notara que ocultaban algo. Dewey y Launchpad podían llegar a ser muy poco sutiles en ocasiones.
—Deberían ir los dos —les dijo Scrooge —. Cold Shadow es muy fuerte y será difícil traerlo, esté o no hipnotizado.
—Yo también debería ir —comentó Della —. Es mi hermano y sé que puedo hacerlo entrar en razón o hacerlo salir del trance.
—Deberías disculparte —le dijo Daisy —. Sé que Donald ama a su familia y que si lo haces, todo se resolverá.
—¡Nosotros también iremos! —dijeron los niños.
Ningún adulto creyó que fuera una buena idea.
—Tío Donald no podrá ignorarnos si estamos en peligro.
Eso no cambió nada.
La discusión se prolongó durante horas. Los niños dejaron en claro que querían ayudar, pero los adultos no se dejaron convencer. Todos sabían que la situación era peligrosa, incluso si la llamada recibida no fuera una trampa. Bradford los conocía bien, quizás demasiado y Red Primerose era peligrosa, los reportes de sus misiones la describían como alguien letal y altamente efectiva.
Daisy decidió quedarse. Ella quería acompañar a los superhéroes y descubrir qué era lo que pasaba con Donald, pero sabía que si lo hacía no sería la única en unirse al grupo. Sus sobrinas eran muy inquietas, los trillizos no se quedaban atrás y, por lo que había escuchado, las otras niñas no debían ser muy diferentes.
—Nosotros haremos algo diferente. Leeremos el blog de y descubriremos si hay algún motivo por el que capturaron a
Donald y si quieren algo de él.
—También podemos investigar sobre F.O.W.L —comentó Fethry —. Kolik me ha mandado varios expedientes de casos que podrían estar relacionados y son muchos.
—Panchito, Abel y yo también hemos investigado sobre F.O.W.L —comentó José con orgullo —. Tenemos algunas teorías sobre su guarida secreta.
—Sospechamos de un lugar, Funzo.
—¿Funzo? —preguntó Huey sorprendido —. He escuchado a Launchpad hablar sobre ese lugar, en sueños.
Para Daisy era extraño ver aDewey tan serio y le fue inevitable preocuparse. Ella también estaba preocupada y es que sentía que descubrir los secretos de Donald lo cambiaba todo. Se habían conocido durante años, pero el saber que le guardó tantos secretos hacía que sintiera que no lo conocía.
—Fue allí donde vi por primera vez a Steelbeak —comentó Dewey pensativo —. Dentro de un videojuego.
Violet tomó su teléfono y comenzó a presionar varias teclas. La expresión de su rostro fue cambiando conforme leía.
—No hay nada sobre Steelbeak.
—¿Y eso es malo?
—Double-O-Duck es un juego popular. En la wiki aparecen todos sus personajes, pero nadie habla de un tal Steelbeak, no hay descripción y nadie dice haberlo visto.
—Tal vez fue un glich.
—No creo, es raro que solo Dewey haya visto ese final. No te ofendas, Dewey, pero no eres precisamente un gamer profesional.
—Podríamos ir a explorar el juego —sugirió May.
Daisy agradeció la idea. No creía que un juego de realidad virtual fuera peligroso y esperaba que eso bastara para distraer a los menores.
—Me parece una buena idea. Vamos de inmediato.
Huey no parecía tan entusiasmado como los demás pese a que le gustaban los videojuegos.
—Yo me quedaré con el primo Fethry. Quiero saber más sobre tio Donald y la TNT.
—¡Qué bien! —comentó Fethry feliz —. ¡Hay mucho por leer!
Muchos se horrorizaron al ver la cantidad de archivos que Fethry había llevado. Eran pilas y pilas de documentos. José estuvo a punto de desmayarse, pero se mantuvo de pie cuando Panchito tomó su mano.
—No importa —comentó José en un intento por convencerse a sí mismo —. Todo es por el bien de Donald.
—Ya lo verás —le animó Panchito —. Salvaremos a Donald
