**Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento***

~ º º ~

Rosal

~ º º ~

05 de octubre

Gina nos levantó muy temprano para comenzar las actividades del retiro. Yo quería seguir durmiendo pero recordé que Ranma y yo tenemos un plan para salir de aquí y no podía arruinarlo con mi pereza.

Todas las chicas tomamos un baño de vapor en el lago termal, bueno, en realidad es un baño sauna con una pequeña poza de agua caliente en una habitación de madera. Gina se sentó junto a mí y conversamos durante un buen rato. Me hizo muchas preguntas sobre mi relación con Ranma: ¿dónde nos conocimos?, ¿qué cosas hacíamos él y yo en una cita a solas?, incluso se atrevió a preguntar si alguna vez dormimos juntos como pareja, a lo que respondí con un rotundo no.

Gina soltó una carcajada y continuó con su interrogatorio, esta vez sus preguntas fueron acerca de mi prometido: ¿Si Ranma era asediado por otras mujeres?, le respondí que sí.

—¿Y él se siente atraído por ellas?

—No lo sé —respondí, irritada—. Es mi prometido, supongo que no, ya que eligió estar conmigo.

—Ya veo —Gina esbozó una sonrisa ladina—. Te sientes inferior a ellas, ¿verdad?

—¡Claro que no! —exclamé, furiosa.

Gina bebió un sorbo de su vaso de té. Me quedé pensativa por un momento. Me sentí afectada por lo último que dijo la consejera, ya que tenía razón. Shampoo, Ukio, incluso Kodachi podrían ser buenas esposas; son hábiles en las labores del hogar y cocinan muy bien, en cambio yo soy un desastre. La última vez que cociné algo para Ranma, lo comió y terminó enfermo por tres días.

El reloj marcó las ocho en punto. Gina se puso de pie y salió del sauna. Intenté seguirla pero caminó muy deprisa, como si tratara de evitarme. La conversación con ella fue muy extraña, su intención no era saber más sobre mí, creo que ella buscaba hacerme sentir mal.

Pero, ¿Por qué haría algo así, si apenas la conozco?

Llegué al salón principal donde Ranma me esperaba. Me senté a su lado, recordé nuestro plan y tomé su mano. Él me miró un poco extrañado, pero después recordó que debía fingir y me dedicó una sonrisa amable.

—¿Debo decirte "amor" o algo por estilo frente a todos? —murmuró en mi oído.

—No creo que sea necesario —le respondí en voz baja—. Creo que sólo con no pelearnos en público bastará.

—Eso será difícil, considerando lo irritante que puedes llegar a ser a veces.

—Idiota —le propiné un golpe con el codo en las costillas.

—Dijiste que no peleamos en público —dijo Ranma, quejándose del dolor.

—Tú lo provocaste.

Los consejeros pidieron que guardaran silencio. El señor Nakamura propuso como actividad del día un rally. Nos entregaron una lista de objetos que debíamos encontrar en el bosque. Fue muy sencillo hallar todo lo marcado en la lista. Nos sobró tiempo a todos para dar un paseo. Gina propuso hacer un picnic en un claro cerca del río. Las mujeres volvimos a la casa para traer lo necesario para el almuerzo, mientras que los chicos intentaban pescar algo para preparar la comida.

Gina me envió a buscar una ramas secas para hacer una fogata. Me alejé del lugar y busqué por los alrededores, de entre los árboles se asomaba un hermoso rosal de flores blancas. Me acerqué y acaricié el pétalo de una de las rosas. Recordé que mi madre solía cultivar plantas en el jardín de la casa y las rosas eran sus favoritas. Sentí que alguien estaba detrás mío, me dí la vuelta y me encontré con el señor Nakamura.

—Akane, te alejaste demasiado del grupo.

—Lo siento.

—Veo que te gustan las rosas —el señor Nakamura arrancó una rosa y me la entregó—. Una flor para otra flor.

Me quedé de piedra. Él estaba coqueteando conmigo, un hombre casado.

—Lo siento, no puedo aceptarla señor Nakamura.

—Deja de llamarme señor, ¿quieres? llamame Hiro.

—Está bien. No puedo aceptarla, Hiro. Tú estás casado con Gina.

—No tiene nada de malo. Sólo estoy halagando tu Belleza, Akane —me dijo Hiro, en tono seductor.

—No quiero malas interpretaciones. Ranma es mi prometido y no le va a gustar para nada enterarse de que estuviste flirteando conmigo.

Le devolví la rosa y volví con el resto del grupo. Ranma estaba sentado en una roca, pensativo. Me acerqué y me senté junto a él. Pensé en contarle lo sucedido con el consejero, pero no le vi el caso; espero que Hiro entienda y no vuelva a suceder ningún incidente de este tipo.