**Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento***

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Custodia

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08 de octubre

Tuve un sueño muy extraño… y muy real...

Akane cocinó ramen para mi. Creí que la comida sería un desastre pero debo decir que me sorprendió mucho. El platillo estaba delicioso, me atrevería a decir que era el mejor plato de ramen que he comido en mi vida. Últimamente he visto que Akane ayuda más en la cocina a su hermana, quizá Kasumi le está ayudando a mejorar sus habilidades culinarias.

Durante la comida charlamos acerca de muchas cosas, incluso decidimos pasear un rato cerca del río. Me gusta pasar tiempo a solas con ella, es muy agradable cuando no está enojada. Siento que puedo hablar con ella de mi vida sin que me sienta juzgado. Le conté cómo fue que mi padre se quedó con mi custodia cuando era niño, le prometió a mi mamá que haría de mí un gran peleador y un gran hombre… Vaya si supiera que su hijo se transforma en chica cada vez que toca el agua fría, seguro se sentiría decepcionada de mi. Akane también habló de lo mucho que echa de menos a su madre, creo que ese sentimiento de abandono y vacío es algo que tenemos en común.

No quería que la tarde terminara, pero de pronto un dolor muy fuerte de estómago me obligó a ir a la enfermería. Recuerdo muy poco después de que el doctor me diera un remedio para aliviar mi dolor.

Sentí mi cuerpo muy liviano, como si flotara. Afortunadamente el dolor había desaparecido, estaba muy relajado y de repente tuve ese sueño tan extraño…

Escuché que Akane echó de la habitación a Gina, ya que ésta quería quedarse como mi enfermera. Me sorprendió que Akane no se lo permitiera; menos mal que no se enteró que llevaba en mi bolsillo unos dulces que me regaló la consejera y de los cuales casi me había terminado la bolsa.

Abrí los ojos y vi que Akane lloraba y se culpaba a sí misma por mi estado. Aquello me rompió el corazón, quería abrazarla para que dejara de llorar, traté de decirle que estaba bien que no fuera tan dura consigo misma; pero no me escuchó. No podía levantarme de la cama para consolarla por lo que lo único que se me ocurrió fue besarla. Sus labios eran dulces, no quería que ese beso terminara.

Pienso que todo fue un sueño, porque si hubiera sido real, Akane no dudaría en haberme golpeado por atreverme a besarla. Todo con ella es tan complicado, incluso mis sentimientos; nunca se lo he confesado a nadie ...y espero que este diario no caiga en malas manos… pero lo que siento por ella vas más allá de ser sólo compañeros de casa, me gusta y mucho, a veces no soporto que otros chicos estén cerca merodeando o cortejando; me dan tantas ganas de golpearlos, pero tengo que callar y aguantar mis celos ya que aún no tengo el valor para confesarle a Akane lo que siento.

Desperté y vi que Akane dormía hecha un ovillo sobre la silla. Se veía tan frágil e indefensa, mi corazón dio un vuelco y contuve las ganas de besarla como lo hice en mi sueño. No quería que pensara que era un pervertido aprovechado. Me acerqué a ella sigilosamente y acerqué mi rostro al suyo —el deseo de probar sus labios era insoportable—, pero Akane se despertó y tuve que dar un paso atrás.

—Ranma, ¿cómo te sientes?

—Mejor —le respondí, nervioso. Esperaba que no se diera cuenta de mi atrevimiento.

—Me alegra —Akane me abrazó de forma efusiva, lo que me dejó perplejo.

Correspondí a su abrazo. Nunca antes había estado tan cerca de ella —sin terminar peleando—, el perfume de su cabello me resultó embriagador, Akane no se imagina el efecto que causa en mi, lo que siento por ello nunca lo había sentido por ninguna otra chica.

—No tenías que quedarte toda la noche aquí —le dije acariciando su mejilla—. Seguro dormiste muy mal en esa silla.

—No importa, no iba dejarte solo aquí —respondió con la voz un poco quebrada—. Lo siento, seguro enfermaste por culpa de mi comida.

—No lo creo, de hecho antes de comer el ramen, ya sentía un ligero malestar en el estómago— le dije.

—Vaya, eso sí es raro —me dijo ella, intrigada.

—Deberías dormir un poco, seguro no dormiste bien en esa silla. Recuerda que hoy es día libre en el retiro.

—Es verdad —Akane lanzó un ruidoso bostezo y no pude evitar reírme.

—¡Deja de burlarte! —Akane me dio un pellizco en el brazo.

—¡Qué agresiva eres! —me quejé.

—Te lo mereces —Akane se encaminó a la salida de la enfermería, indignada —. Te veo en un rato y cuida bien lo que comes.

Akane salió de la enfermería, molesta. Yo me quedé un momento riéndome de la expresión de su cara furiosa. Sé que no debería escribirlo pero ella es linda hasta cuando está enojada. Recordé lo que dijo acerca de cuidar lo que como y tiré al cesto de basura los dulces que Gina me regaló.

Cómo me sentía mucho mejor decidí salir a correr un rato para matar el tiempo. Me cambié de ropa y salí al bosque. Recorrí la ribera del río trotando, disfruté del aire fresco y del cálido sol que brillaba a esa hora, de pronto sentí que alguien me seguía, miré por encima de mi hombro y vi que era Gina quien corría detrás mío. Me detuve un momento, me sentí intrigado por saber qué hacía ella sola en un lugar tan apartado de la casa de retiro.

—Veo que te gusta correr —dijo ella, agitada por la carrera.

—Tengo que mantenerme en forma —le respondí.

—¿Cómo te sientes, Ranma?

—Mucho mejor, gracias.

—Me alegra —Gina sonrió y después me dijo: —¿Te parece si corremos juntos?

—¿No va a enfadarse tu marido? —le pregunté.

—Últimamente a Hiro no le interesa lo que haga, parece que encontró un nuevo interés aquí dentro del retiro —me confesó Gina, con amargura.
Recordé el día que lo encontré entregando una flor a Akane y sentí una punzada de celos.

—De verdad no quiero malos entendidos —le dije.

De repente Gina se llevó la mano a la pantorrilla y cayó al suelo.

—¿Qué ocurre? —me agaché a auxiliarla y revisé su pantorrilla.

—Es un calambre, pero me duele mucho.

Recordé un viejo remedio chino que aprendí en uno de mis entrenamientos. Me froté con fuerza las manos y comencé a darle masaje intentando aliviar su dolor. El músculo comenzó a relajarse, Gina me abrazó por el cuello y me dijo en un tono seductor :—gracias—

Acto seguido rozó sus labios con los míos. De inmediato di un paso atrás, evitando el beso pero ya era tarde: Hiro Nakamura, nos miraba con una mezcla de burla y enojo; el muy idiota sólo sonrió y volvió por donde vino.

Sólo espero que Akane no se entere de esto.


Holi! 😁

Gracias por leer una entrega más de esta historia. Agradezco a Nehemia Blackmoore por dar el visto bueno a este capítulo y a quien me anima a continuar con mi viaje por el mundo de fanfiction.

Gracias por sus comentarios, follows y favs, ya que me animan a seguir escribiendo.

Los quiero mil ❤️❤️❤️