**Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento***
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Lirio
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09 de octubre
Hoy nuestros consejeros sugirieron una actividad en donde teníamos que buscar un listado de objetos en el bosque. Me pareció algo bobo e infantil al principio, pero después nos indicaron que intercambiáramos parejas.
Ranma le fue designada Gina como compañera, cosa que debo decir no me agradó en lo absoluto. A pesar de que Gina me ofreció su amistad, desde el incidente de la enfermería las cosas entre nosotras han sido tensas. Creo que aquel mal rato me ayudó a abrir un poco los ojos y darme cuenta de sus intenciones; he notado como mira a mi prometido, no es una mirada normal o casual, hay algo más, como si deseara que él la mirase de la misma manera. Busca la menor oportunidad para encontrarse con él y hablarle de cualquier banalidad o simplemente cruzarse lo más posible en su camino.
Tal vez son mis celos los que me están jugando una mala pasada, porque sí, he de admitir que me enfada ver a Ranma cerca de otra chica o si él tiene alguna atención con alguna mujer. Me siento desconcertada porque en la primera vez que siento algo tan intenso por alguien, no sé cómo actuar ni cómo controlar mis impulsos. Espero equivocarme con Gina, aunque algo en mi fuero interno me dice que tengo razón de sospechar de ella.
Por mi parte, Hiro se ofreció a ser mi compañero en la actividad. Honestamente no quería que Hiro estuviera tan cerca de mí, desde el incidente de la flor, no quiero malos entendidos entre nosotros; él es un hombre casado y le debe respeto a su esposa, aunque a ésta pareciera no importarle en lo absoluto su compromiso.
Nos entregaron la lista y de inmediato me puse en marcha. Entre más rápido terminara, menos tiempo tendría que pasar con Hiro y volvería a la casa de retiro con Ranma para que no estuviera cerca de Gina. El primer objeto era un lirio blanco. Recordé que éstos crecían en la orilla del río así que corrí sin que me importara dejar a mi compañero atrás. Ranma y Gina comenzaron distinto, ya que tomaron el camino hacia las montañas, no entiendo porque empezarían buscando el objeto más lejano, algo me decía que ella quería estar el mayor tiempo posible con mi prometido; la furia me invadió y estuve a punto de seguirlos, pero me contuve no quería armar una escena de celos y que todos se burlaran de mi.
Llegué a la orilla del río y tomé el lirio. Hiro llegó unos minutos después bastante agitado, me dio gusto que no pudiera seguirme el paso. Revisé la lista y el siguiente objeto para buscar era una piedra de obsidiana negra, habría que buscarla en una de las cuevas del monte Kaeshi a unos quince minutos caminando. Tomé el camino hacia la cueva, corrí por una vereda empedrada y llegué menos tiempo de lo esperado. Las piedras descansaban en una roca en lo alto, subí lentamente hasta alcanzarlas. Guardé dos de ellas en el bolso de lona junto al lirio y tome la salida de la cueva, pero Hiro me detuvo tomándome del brazo.
— ¡Espera, Akane!
— ¿Qué sucede? —pregunté, aún faltaban tres objetos en la lista y quería ir a las montañas después de hallar la obsidiana para alcanzar a Ranma.
— ¿Podemos parar un momento? La carrera me dejó cansado —dijo Hiro intentando recuperar el aliento.
—Pero apenas vamos empezando —rechisté, irritada.
—No hay prisa por terminar, se supone que esta actividad nos tendría que llevar todo el día —Hiro se recostó sobre una roca—. Disfruta un poco de la naturaleza.
Me senté a un lado, resignada. No entendía qué fin tenía pasar el día con alguien que apenas conoces. A pesar de que el sol brillaba en lo alto, en el interior de la cueva se sentía el aire helado.
— ¿Hace cuanto Ranma y tú son novios? —preguntó Hiro.
—Desde hace un año estamos comprometidos —respondí—. Fue un acuerdo entre nuestros padres.
—Entonces un hecho que ustedes dos van a casarse —declaró.
—Claro —afirmé, un poco molesta ya que no entendía el rumbo que estaba llevando esa conversación—. Gina y tú también se casaron bajo las mismas circunstancias.
—Así es —Hiro se sentó junto a mí y continuó—. Y por mi experiencia puedo asegurarte que el hecho de que no te permitan elegir a tu pareja, garantiza un rotundo fracaso en tu matrimonio.
Me quedé sorprendida por su revelación. No pretendía indagar más sobre el asunto, busqué algo de qué hablar para cambiar el tema.
—Akane, eres demasiado linda y dulce para alguien con Ranma Saotome —dijo Hiro en tono seductor.
— ¿Qué hay de malo con Ranma?
—Es un tonto que no sabe cómo tratar a una chica como tú —Hiro rozó su mano en mi mejilla.
Hiro se acercó e intentó tomar mis labios en un beso. De inmediato lo alejé de mí empujándolo contra la pared.
— ¡Aléjate de ella, imbécil!
Los ojos de Ranma tenían un intenso brillo por la furia. Gina miraba la escena esbozando una leve sonrisa. Corrí hacia Ranma y le dije: —Tranquilo, no sucedió nada. No hagas una locura.
— ¡Intentó ponerte las manos encima, Akane!, ¡No me pidas que lo deje pasar como si nada! —chilló Ranma, furioso.
Ranma me hizo a un lado y le propinó un golpe en el rostro a Hiro, tumbándolo en el suelo. Gina se quedó inerte mirando a su esposo con la nariz rota.
— ¡Ranma, basta! —Le supliqué tomándolo de los brazos—. Sólo vámonos de aquí.
—Ranma, yo no puedo tocar a tu chica pero tú sí puedes besar a mi esposa —espetó Hiro en un tono burlón.
Ranma se quedó de piedra. Yo lo miré a los ojos y por su expresión supe que Hiro no mentía. Sin pensarlo le propiné una bofetada y corrí lo más rápido que pude a la salida de la cueva.
Holi!
Muchas gracias por pasarse a leer esta actualización. Agradezco a KorivNuri por darle el visto bueno a este capítulo.
Los quiero!
