**Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento***

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Tormenta

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10 de octubre

Todo sucedió muy rápido y fue una locura. Akane corrió hacia el bosque sin rumbo. Después de la terrible (y dolorosa) bofetada que me propinó, corrí tras ella para tratar de explicar cómo sucedieron las cosas. Quería romperle la cara al idiota de Hiro por su imprudencia y por tratar de poner sus asquerosas manos encima de Akane, pero por el momento era más importante arreglar las cosas con la testaruda de mi prometida.

Traté de seguirle el paso, pero ella vio la forma de escabullirse entre los árboles y la maleza. No sabía por dónde comenzar a buscar, Nara es un lugar completamente desconocido para mí; no tenía un mapa o una brújula para orientarme. Caminé por horas gritando el nombre de Akane pero no había señales de ella. Volví a la casa de retiro y les pregunté a otros miembros si habían visto a mi "novia". Naoko Yagami dijo que la vio entrar a la casa pero salió muy rápido con su bolso en la mano. Me contó que la vio correr hacia el río, así que me puse en marcha para buscarla, fui a la habitación por algunas cosas y salí deprisa.

El viento comenzó a soplar más fuerte y podía sentir la humedad flotar en el aire. Debía encontrarla rápido antes de que la lluvia comenzara a caer. Me interné de nuevo en el bosque siguiendo la ribera del río. El cielo se cubrió de nubes negras, ocultando el sol de la tarde. De pronto escuché un grito que provenía de una zona rocosa, cerca del final de la vertiente. Me apresure y al llegar me encontré con Akane sentada sobre la hierba, llorando.

—Akane…

— ¡Vete, no te necesito!

Me acerqué a ella y vi que sostenía su tobillo con las manos.

—Deja que te revise —le sugerí.

—Ya te dije que no te necesito —siguió chillando.

Miré de cerca y vi que su tobillo estaba muy hinchado.

— ¿Puedes caminar por ti misma?

Akane se puso de pie e intentó dar un paso pero se tambaleó y la atrapé antes de que cayera al suelo.

— ¡Suéltame, idiota! —Akane intentó golpearme, pero esquivé su ataque.

— ¡Debes dejar de ser tan testaruda! —me puse en cuclillas y le dije ofreciéndole mi espalda —. Anda, vamos.

— ¡No voy a ir a ningún lado! —continuó Akane, obstinada.

—Con ese tobillo no vas a avanzar mucho y se avecina una tormenta —le dije, tratando de convencerla—. Anda, después me golpeas todo lo que quieras.

Akane vaciló por un momento y luego se subió a mi espalda. Me guié por la ribera del río para volver a la casa de retiro. La lluvia comenzó a caer e inevitablemente me transformé en chica, puedo verme como una mujer frágil pero por suerte conservo mi fuerza. En el camino de ida me encontré una cabaña abandonada, que por suerte no estaba muy lejos de donde estábamos. Si quería arreglar las cosas con Akane debía estar lejos de Gina y Hiro.

—Este no es el camino —dijo Akane, intrigada.

—Tomé un atajo, llegaremos antes— mentí.

Seguí caminando hasta que divisé la vieja cabaña. Abrí la puerta de una patada, menos mal que no tenía puesto el cerrojo. Todo el interior olía a polvo y humedad. Tenía algunos muebles y una chimenea de hierro antigua. Dejé a Akane sobre un sofá cubierto con una sábana blanca y busqué algo con que encender fuego. Algo que he aprendido en mis viajes con mi padre es a sobrevivir con poco, encontré un poco de madera seca y traté de encender la chimenea para entrar en calor.

— ¿Necesitas ayuda? —preguntó Akane.

—No, ya casi lo logro —le respondí.

El fuego comenzó a arder lentamente, iluminando la habitación. Nos quedamos en silencio. Tenía que explicar lo que sucedió con Gina, pero no sabía cómo comenzar, pero sobre todo no estaba seguro de que Akane me creyera algo de lo que yo dijera. Busqué las palabras precisas, pero mientras preparaba mi discurso mental, ella fue quien me preguntó: — ¿Es verdad que besaste a Gina?

—Si, pero puedo explicarlo —respondí, nervioso.

—Bien, te escucho —Akane se acomodó en el sofá tratando de no lastimar más su tobillo.

Me senté frente a ella, a espaldas del fuego. Tragué saliva y comencé con mi historia.

—Ese día salí a correr cerca del río, me di cuenta que alguien me seguía y me detuve a averiguar. Me encontré con Gina que también estaba dando una carrera por el prado. De pronto sintió un calambre y la ayudé a aliviarlo, pero ella se abalanzó sobre mí y me besó.

— ¿Tú correspondiste el beso? —preguntó de pronto.

—Claro que no. Me alejé de ella pero Hiro ya había visto toda la escena —confesé.

—Entiendo.

—Akane, ¿de verdad crees lo que te estoy diciendo? —me aventuré a preguntar.

Akane se quedó pensativa. Yo esperaba dos cosas: que creyera mi historia o que me diera un buen golpe.

Me acerqué a ella y acaricié su mejilla

—Gina no me interesa, lo digo en serio.

—Ella es bonita y muy madura, pensé que te gustaba —dijo Akane, con tristeza.

Mi rostro estaba tan cerca del suyo, que no podía quitar la vista de sus labios. Durante mucho tiempo he soñado con probarlos, ¿acaso no podía ver que ella era la única que me interesa?


Holi!

Muchas gracias por pasarse a leer esta actualización. Agradezco a KorivNuri por darle el visto bueno a este capítulo.

Los quiero!