Todos los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia fue escrita con fines de entretenimiento*

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Enojo

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11 de octubre

Todo ha sido muy confuso últimamente. La noticia del beso entre Ranma y Gina es algo que no me ha caído del todo bien, después de todo si debí guiarme por mi instinto y no confiar del todo en esa mujer. Ahora estoy con mi prometido en una cabaña en medio de la nada, en otras circunstancias sería algo muy romántico e inolvidable, pero ahora estoy tan furiosa que lo único que quiero es volver a Nerima y olvidarme de este estupido retiro.

A regañadientes acepté la ayuda de Ranma ya que quedarme sola en medio del bosque no era una buena idea por más molesta que estuviera. Bendita sea la hora en la que me lastime el tobillo, cuándo crees que las cosas no pueden salir peor, la vida no deja de sorprenderme.

Afuera hay una tormenta terrible así que volver a la casa de retiro no es una opción. No sé cuánto tiempo estaremos atrapados en esta cabaña abandonada ni tampoco cuando se me pasará el enojo con Ranma, ya al menos dijo que no correspondió el beso de Gina lo que me hace sentir un poco más tranquila. Tampoco sé si debería creer en él o no, pero es que con Ranma no se sabe; ha sido tanto tiempo de lidiar con molestas pretendientes que hay días en lo que creo que él disfruta tener tanta atención de parte de ellas. Tal vez el enterarse de que la señora Nakamura quiere algo más que sólo una amistad solo sirva para aumentar su ya muy inflado ego.

Mientras me contaba su versión de la historia, por un momento creí que Ranma me besaría, vi un atisbo de deseo en su mirada que nunca antes había visto en él. Tal vez se contuvo porque estaba convertido en chica por la lluvia o no quería empeorar más las cosas conmigo, no lo sé. A pesar de estar enfadada, muy en el fondo deseaba sentir sus labios una vez más como en la enfermería, no entiendo como puedo estar enamorada de un idiota como él.

El fuego de la chimenea comenzó a iluminar la habitación y toda la cabaña comenzó a entrar en calor. Ranma puso una olla de agua sobre la hoguera y me preguntó: —¿No tienes frío?

—Un poco —respondí.

—Será mejor que nos quitemos esta ropa mojada o pescaremos un resfriado—sugirió.

No pude evitar sonrojarme. La idea de estar con poca ropa frente a un hombre me causaba un poco de vergüenza.

—Si quieres puedo quedarme como estoy ahora —me dijo él, aludiendo a su forma femenina—. No quiero hacerte sentir incómoda.

Miré al fuego y la olla comenzó a lanzar una estela de vapor.

—Por mi no hay problema, no es la primera vez que estoy en ropa interior frente a un hombre —repuse.

Ranma frunció el ceño y noté que no le agradó del todo mi respuesta. Se puso de pie, tomó la olla con el agua caliente y dejó la sala de estar.

La tormenta comenzó a tomar más fuerza. Suspiré decepcionada y empecé a quitarme la ropa mojada. Sentí un gran alivio cuando poco a poco mi cuerpo fue entrando en calor gracias al fuego. Me senté sobre el suelo y estuve pensando en todo lo sucedido, en cómo era mi vida antes del retiro y lo mucho que cambiaron las cosas entre Ranma y yo en todo este tiempo. El amor es algo que debe darse de forma natural, pero nuestros padres no lo entienden, creen que forzando la relación entre nosotros lograran que nos casemos cuanto antes.

De pronto los pasos de Ranma sobre el viejo suelo de madera me sacaron de mi ensoñación. Se sentó a mi lado y puso sobre mis hombros una manta.

—Gracias —le dije al tiempo que compartía la manta con él.

—La encontré en una de las habitaciones.

—¿Crees que los dueños puedan venir en cualquier momento? —inquirí un poco angustiada.

—No lo creo, hay mucho polvo por todo el lugar. Supongo que no vienen por aquí desde hace un buen tiempo.

—Me siento como una delincuente —dije sonriendo.

—¿Prefieres sentirte como una ladrona o mojarte el resto de la noche allá afuera?.

—Tienes razón.

Nos quedamos en silencio. La tensión aún flotaba entre nosotros como una nube negra y pesada. Esto era una situación nueva, normalmente discutimos y después de un rato todo volvía a ser como antes, pero ahora, siento que las cosas realmente cambiaron y no creo que haya vuelta atrás.

—Akane, de verdad lamento lo que sucedió con Gina.

—No tienes de qué disculparte.

—Lo sé— Ranma se encogió de hombros—. Es sólo que siento que debería hacerlo. En serio ella no me importa.

—Tú no me debes nada, Ranma.

—Eres mi prometida— dijo de forma vehemente—. No debí dejar que este asunto se saliera de mis manos.

Miré al fuego con tristeza. Odiaba la idea de que estuviéramos prometidos por un capricho de nuestros padres. Quizá por eso es que se sentía obligado a estar conmigo, por un tonto compromiso y no por amor.

—Será mejor que dejemos esto atrás—. Le dije esbozando una sonrisa forzada.

—De acuerdo.

Continuamos mirando el fuego. La tormenta seguía afuera sin dar tregua, no sabíamos hasta cuándo volveríamos a la casa del retiro, me perdí en mis pensamientos cuando de pronto sentí la cálida mano de Ranma estrechar la mía por debajo de la cobija. Me apoyé en su hombro y él susurró en mi oído: —Gina no me importa en lo absoluto.

—Lo sé —respondí y acto seguido besé su mejilla.

Él sonrió y su sonrisa hizo que me olvidará de todo el enojo que sentía. Desde que conocí a Ranma mis sentimientos no han tenido un día de paz. Me pregunto hasta cuándo terminara toda esta locura.


Holi!!

Muchas gracias por pasarse a leer. Antes que nada una disculpa si llegan a encontrar errores de dedo, ando de vacaciones y estoy escribiendo desde el celular.

Agradezco a KorinKuriv por darle el visto bueno a este capítulo.

Voy a ponerme a trabajar en el siguiente capítulo, ya que este es muy corto.

Cuídense, los quiero