Capitulo Dos
Emma miraba por la ventana del comedor. Era un lugar discreto, no demasiado grande, pero si lo suficientemente amplio para que pudieran comer todos. Desde el punto en donde ella se encontraba, podía ver a Sasha corriendo y su corazón se ablandó. No era alguien empático precisamente, pero tampoco disfrutaba el sufrimiento ajeno.
Sin que nadie lo notara, agarró una bandeja y comenzó a rellenarla con comida. No mucha, para no levantar sospechas. Luego, utilizó su chaqueta, sacándosela para esconderlo y salió por la puerta. Nadie le tomó atención, todos estaban demasiados concentrados en conocerse.
Sasha paró su correr en el mismo instante que la vio acercarse. El sudor cubría la mayor parte de su cuerpo y desde la distancia se podía escuchar como rugía su estómago.
- ¡Emma! – exclamó la cobriza, emocionada. Una cara conocida en esa circunstancia siempre sería apreciada. La castaña por su parte le hizo un gesto de que debía bajar el volumen, pues podrían descubrirla-
- No puedo creer que haya pasado esto… - suspiró y de la forma más disimulada posible, se acercó, entregándole las pequeñas porciones de comida- mira, sé que no es mucho, pero si sigues corriendo así, podrías desmayarte y tener una contusión…-
Sasha, sin tomarle demasiada atención, asintió comenzando a comer desesperadamente. Emma se llevó la mano al rostro, ahora ya no estaba tan segura si había valido la pena arriesgarse así por su compañera.
Debido a que era el primer día en el sector, los reclutas tenían el resto de la tarde libre. Emma, como acostumbraba, decidió darse una ducha, contemplar la naturaleza un rato y descansar en solitario. No le interesaba conocer a sus compañeros inmediatamente. No había ningún apuro.
Debido a que presentaba diversas alergias a alimentos, Olga se había encargado de empacarle alimentos no perecibles, así, evitando el riesgo de algún problema.
Luego de limpiar su cuerpo, se vistió y caminó por el campo, donde horas antes, Keith Shadis los había iniciado como reclutas. Se sentó en el suelo. Llevaba un pantalón negro, con botas marrón y una blusa blanca, cubierta por un chaleco unas tallas más grande de mangas largas azul. Su cabello, largo y rizado, le llegaba hasta la cintura y estaba húmedo debido al baño. Lo dejaría secar al aire libre.
- Hola…- escuchó luego de unos segundos de silencio. Giró su rostro levemente y sin pedirle permiso, un joven se sentó a su lado- Soy Eren Jaeger – le dijo, alzando su mano y la joven la estrechó extrañada. Lo había visto en la iniciación. Sus ojos eran verdes y su cabello castaño. Siempre parecía estar enojado por algo-
- Hola, Emma Dawk – le respondió sorprendida. No esperaba recibir visitas en su tiempo de calidad consigo misma, es más, pensaba que todos los jóvenes estaban tomando o celebrando-
La miró por un segundo sin decir nada, la incomodidad se había tomado el lugar. Luego, la comenzó a observar y sin poder evitarlo centró sus ojos en una pequeña bolsa que llevaba la joven. Tenía anacardos.
- ¿Qué es eso que estás comiendo? – le preguntó, curioso. Se notaba que tenía ganas de tomarlo para inspeccionarlo, pero se contenía de alguna forma. La chica sonrío incrédula ante la situación-
- Oh… ¿esto? – Emma alzó la pequeña bolsita y luego la bajó- son frutos secos. Si como algunas cosas, mi cara se hincha y me cuesta respirar, por eso mi… - pensó un segundo en sus palabras y se mordió la lengua- por eso empaqué algunos para poder comer por si me daban algo que me hacía mal…-
- ¡Jamás había visto algo así! – Ignorando su terrible historia, los ojos del chico se iluminaron ante la ilusión de conocer algo nuevo-
De pronto, alguien se acercó a ellos y con tranquilidad se sentó junto a Eren. Eran Mikasa, su compañera de cuarto y Armin Arlet. Un rubio de aspecto frágil y tranquilo. Saludaron con la mano a ambos jóvenes. Luego, miraron lo que la castaña tenía en la mano y el rubio se sorprendió de la misma forma que su amigo.
- ¿Dónde conseguiste eso? – Dijo, abriendo los ojos asombrado. Parecía casi tanto o más ilusionado que su amigo- ¡Son anacardos! – gritó como si hubiesen encontrado un diamante- solo había leído sobre ellos, no sabía que realmente existían…-
- Si…- Emma lo miró frunciendo el ceño. No porque le molestase, sino porque en Sina había en todos lados. La diferencia entre las murallas parecía bastante y era algo que no le gustaba en absoluto. Además, no podía evitar sentirse mal ante la ignorancia en la que había vivido todos estos años ¿Cómo no saber que algunos sectores no conocían siquiera algo tan básico-
- Quizá para ti es normal consumirlos…- comenzó Eren al ver su rostro. Desconociendo la razón por la cual estaba así- En Shingashina es extremadamente difícil conseguir este tipo de comida, los poderosos siempre se quedan con todo…-
- Lamento oír eso, Eren…- Dijo interrumpiéndolo. No quería que pensara mal de ella. Miró al trío apenada. Eren miraba sus propias manos, perdido en sus pensamientos. Mikasa suspiraba mirando al frente y solo Armín le devolvía el gesto, arrugando los labios-
Emma suspiró. No era ajena a que vivía en un mundo con privilegios, pero escucharlo en primera persona era muy distinto a conocer el supuesto. Su corazón se estrujaba al saber que había niños que jamás tendrían comida de calidad o las mismas oportunidades. Miró su bolsa de comida y sin pensarlo dos veces la alzó hacía el trío de amigos.
- Tomen – dijo, pasándolos. Eren los recibió en sus manos- Se los regalo. Me haría muy feliz saber que han podido probar estos frutos y si les gustan, deben saber que tengo muchos más-
- Gracias – dijo el de ojos verdes, visiblemente emocionado. Se llevó un puñado a la boca, sin pensarlo demasiado. Mikasa sacó algunos en silencio y Armin mantuvo algunos en su puño, analizando todo-
- ¿De dónde eres, Emma? – le preguntó el rubio luego de un rato. No había querido comerse los frutos secos ni tampoco hablar. Necesitaba analizar la situación antes de hacer algo-
- De Stohess – soltó sin pensarlo demasiado- Soy la hija del comandante Dawk- mantuvo las palabras en su boca. Había entregado información confidencial solo por descuido- Mierda … Olviden lo último que dije ¿sí? – dijo, intentando arreglar la situación-
Los tres amigos la miraron sorprendidos. Era inusual o casi imposible que alguien importante estuviese reclutándose como futura militar. Los ricos solían vivir en sus mansiones con comodidades y tranquilidad, esperando que todo los sacrificios los haga el resto. El tipo de persona que se unía a la milicia era todo lo contrario. Chicos pobres o con poco talento que anhelaban un futuro mejor.
- Me miran como si fuese alguien importante – dijo ella, intentando cortar la tensión. Se le había escapado un secreto demasiado privado y no encontraba ninguna forma de revertirlo-
- ¡Eres importante! ¡Eres la hija de un comandante! Podrías ser parte de la policía militar cuando quieras – Armín la miró sorprendido. Jamás se le pasó por la cabeza que alguien como ella pudiese compartir con gente como ellos-
- Mi madre es la que tiene más poder…- sonrío ella, recordando que, si bien su padre tenía dinero, el gran capital de su familia era gracias a su madre- Es profesora, pero su familia es familia de la realeza – mordió su labio y luego los miró - ¡No somos parte de la realeza! ¡No es por parte de los Reiss! – dijo rápidamente, intentando evitar cualquier error que pudiesen pensar- es por parte de la madre de los Reiss…-
- Si eres rica… - comenzó Mikasa curiosa, ignorando la historia de su madre - ¿Por qué no estás en tu hogar? ¿Por qué no estás casada? – no entendía que hacía alguien como ella ahí ¿intentaba burlarse de la pobreza del resto acaso? -
- Mikasa…- Armín le tocó la mano, frunciendo el ceño. Sus preguntas no habían sido asertivas-
- Bueno… - Emma se rascó la frente nerviosa y sonrío sin saber muy claro que decir- primero – dijo, sonriendo con incomodidad- nunca nadie ha pedido mi mano, ósea que nunca nadie ha querido casarse conmigo Ha ha ha – dijo sin saber muy bien como seguir- y segundo, quiero hacer algo más que solamente vivir de privilegios…-
- Eso suena bien – Eren asintió con la cabeza y luego de pensar un poco, se levantó de un salto. Sus amigos lo imitaron- Ya es tarde…- miró el cielo, el cual se encontraba oscuro y luego miró a Emma- Van a hacer una especie de bienvenida ¿Quieres ir con nosotros? -
- Eh… - la castaña miró tanto a Armin como a Mikasa, los cuales la miraban con cautela- Hoy no he podido hacer ni un amigo así que aceptaré tu oferta – sonrío levantándose y Eren le tomó la mano. Automáticamente miró a la asiática, la cual soltaba odio por los ojos-
Llegaron al mismo lugar en donde habían almorzado y tal como le había dicho el chico de ojos verdes, se encontraban en una especie de bienvenida. Un montón de personas comían y bebían como si no hubiese un mañana y sin poder evitarlo, la ojiazul entró en pánico, pero de forma interna como escapar de ahí, pero Arlet ya había notado su extraño actuar.
- ¿Estás bien? –El rubio se acercó sigilosamente con el ceño fruncido. Eren, que la tenía de la mano la soltó preocupado y tocó su frente- estás sudando…-
- Si… - dijo ella y con cuidado quitó la mano del castaño de su frente, luego las colocó en su barriga. Su estomago sonaba ruidosamente pero el ambiente hacía imposible de escucharlo- es… son muchas personas-
- ¡Ah! ¿Eso es lo que te preocupa? – Eren giró los ojos como si le hubiese dicho lo más estúpido del mundo y volvió a tomarle la mano- vamos a conocer gente. Será divertido-
- No – Emma negó con la cabeza y se soltó de su agarre. Mikasa que estaba sentada al lado esbozó una sonrisa- Me sentaré un segundo con Mikasa y ya luego podré entrar en confianza con ustedes ¿sí? – Eren la miró por un momento y luego asintió con la cabeza. Honestamente no le importaba demasiado. Armín hizo una mueca con su rostro, pero luego se encogió de hombros y siguió a su amigo-
Mikasa, sin decir una palabra miró a la castaña, la cual, claramente estaba consternada por lo que sucedía. Miraba a su alrededor y mordía su labio sin parar. Nunca había sido de muchos amigos. Tenía un par y se llevaba bien con sus primos, pero eso era debido al tiempo. Apenas había llegado a la milicia. No era sociable de buenas a primeras.
Entre el tiempo que lograba calmarse, para su sorpresa y con una enorme jarra de cerveza, apareció Sasha. Como si jamás la hubiesen castigado sin comida, se paseaba de aquí para allá, hablando con muchas personas. Al ver a Emma y a Mikasa, decidió sentarse a su lado.
- ¡Emma! ¡Mikasa! – exclamó, abrazándolas y mojándolas un poco con cerveza en el proceso- ¿por qué están sentadas aquí, tan solas? – río, por lo bajo y tomó un sorbo del bebestible. Mikasa hizo una mueca de desagrado. No hacía la cobriza si no al ser empapada por la cebada-
- Estoy nerviosa… - Emma fue la primera en hablar. Comentar lo que le sucedía la ayudaba a dejar la ansiedad atrás- Son demasiadas personas nuevas…-
- Ah… - asintió y luego miró a Mikasa- ¿Y tú, Mikasa? ¿eres su apoyo? – La pelinegra le lanzó una mirada de molestia y la cobriza entendió inmediatamente- está bien… - alzó ambas manos, tirándoles nuevamente cerveza en la ropa y luego se levantó- si la pared no va hacía el titán, el titán irá hacía la pared…- murmuró para sí misma y se alejó sin decir nada-
Bastaron cinco minutos, para que el lugar en donde estaban sentadas tanto la pelinegra como la castaña se volviese un círculo cerrado de personas hablando animadamente y todo gracias a Sasha.
Había al menos diez personas ahí. Todos distintos y divertidos, despreocupados por lo que podría suceder. Entre ellos, Eren y Armín.
- Y el tipo me agarró de un brazo e intentó tirarme al suelo…- decía aquel joven pelón que habían conocido temprano. Connie- pero fui mucho más rápido que el ¿Se imaginan si no? podría haber muerto…- suspiró, terminando su historia y tomó un tragó de cerveza-
- Eso no es nada… - Un chico alto y delgado lo miró entrecerrando los ojos. Su cabello era color ceniza y ciertamente tenía algunas facciones que recordaban a los caballos. No por eso era menos atractivo, al contrario. Emma los miraba uno a uno y no podía evitar sentir algo en el estómago. Debido a la endogamia, la mayoría de los hombres que conocía tenían facciones demasiado extrañas y poco atractivas. Lo único interesante en ellos era su poder- ¿Realmente creen que para lograr algo deben luchar sin más? – giró los ojos fastidiado- Esa actitud no sirve de nada…-
- Que tonto eres…- murmuró Emma y de pronto todos quedaron en silencio. El chico la miraba con el ceño fruncido. Oh no… ¿por qué había decidido abrir su bocota? -
- ¿Disculpa? – le preguntó el alzando una ceja. No tenía idea quién era esa muchacha ni porque lo trataba de esa manera-
- Disculpado… - respondió, burlándose y luego prosiguió- ¿Por qué eres tan agresivo? El pelón – dijo, refiriéndose a Connie, señalándolo con el pulgar. Algunos se rieron por lo bajo- contó una historia importante para él ¿por qué tienes que decir que su actitud no sirve? ¿qué ganas con eso? ¿verte mejor? –
- Discúlpalo… - dijo un chico con pecas en el rostro tomándole el brazo al peliceniza, el cual miraba a Mikasa con las mejillas coloradas. Le había parecido atractiva desde el primer momento que la vio- Jean está un poco alterado por el almuerzo…-
- ¿Eh? – Jean giró el rostro y miró a su amigo. Tenía un tic en el ojo- No estoy enojado por el almuerzo, Marco. Creo que deben dejar de ser tan infantiles y creer que ser problemáticos funcionará. Yo solo estaba dando mi opinión –
- ¿Te refieres a mí, ¿no? – Eren, quién se había mantenido hasta el momento en silencio, esbozaba una sonrisa burlona. Había tomado al menos dos vasos de cerveza y ciertamente le estaban afectando-
- Si. Me refiero a ti, imbécil – respondió Jean desafiante y sabiendo lo que podría venir le entregó su cerveza a Marco, su amigo pecoso-
- Ay no… - Armín los miró nervioso y luego comenzó a morderse las uñas al ritmo que comenzaba una discusión entre los dos chicos-
- ¿Qué paso en el almuerzo? – Emma se levantó sigilosamente. La vergüenza se le había ido de pronto, mostrando su lado problemático. Se acercó a Sasha, la cual miraba la pelea mientras comida pan con especias-
- ¿Ahora quieres saber? – la cobriza giró su cuerpo y sonrío divertida- después de causar esa pelea – dijo, moviendo la cabeza, apuntando a los jóvenes- si que causas problemas eh-
- Vamos Sasha – reclamó la ojiazul haciendo un puchero. No importaba quien fuese, el chisme era parte del ser humano- si no me enteré, fue por ir a darte comida…-
- Está bien – Sasha asintió y giró nuevamente su cuerpo para disfrutar el espectáculo. No habían hablado mucho, pero ambos se encontraban golpeándose sin descanso. Un rubio musculoso y otro alto flacucho los intentaban separar-
- Eren expresó la razón por la cual había entrado a la milicia. Su madre murió devorada por un titan…- Sasha le hablaba rápidamente, para contextualizarla. Emma la miraba asombrada- y quiere matarlos a todos. Jean por su parte entró porque quería ser parte de la policía militar y le dijo a Jaeger que hablaba solamente estupideces y pues, se pusieron a pelear – La chica se encogió de hombros al terminar de hablar-
- ¿Qué? – No había entendido ni la mitad de lo que decía entre la concentración de la pelea y su acento del campo- Y como sabes todo esto? ¿cuándo sucedió? ¿No que estabas trotando? –
- Ah si… pero Christa – indicó con el dedo a una chica pequeña. Delgada y con aspecto angelical. Miraba la pelea horrorizada mientras una chica morena la abrazaba- me contó todo. Luego de que te fuiste, también me llevó comida-
Emma giró los ojos y se acomodó, mirando nuevamente a los chicos. Ya habían logrado separarlos. Eren sangraba de la nariz y Jean tenía un ojo rojo. Se miraban con odio el uno al otro.
- Haremos lo siguiente – Mikasa se levantó para intervenir. Los ojos de Jean brillaron automáticamente- Me llevaré a Eren – dijo, autoritariamente. Eren frunció el ceño – y ustedes siguen con su fiesta-
- ¡No soy tu bebé! – gruñó, hecho una furia. Se soltó del rubio que lo tenía agarrado – Me largo de aquí – dijo y salió dando pasos pesados por la puerta de entrada. Mikasa lo miró unos segundos hasta que pudo reaccionar-
- ¡Eren! ¡Espérame! – gimió con desesperación e ignorando a todos sus demás compañeros, lo siguió rápidamente, intentando alcanzarlo-
Caminó lo más rápido que pudo dentro de sus posibilidades y si bien podía alcanzarlo rápidamente también una parte de ella se limitaba. Eren caminaba sin parar su marcha esperando que la pelinegra se cansara o aburriera en algún punto.
- Eren… - volvió a repetirle la chica cuando ya que encontraba más cerca de él. Le tomó el brazo, pero el se giró y se soltó rápidamente para seguir caminando-
- Estoy harto ¡Sal de mi vista! - le escupió sin mirarla, descargando toda la rabia que tenía contra el mundo injustamente sobre ella y siguió su paso, ignorando todo lo demás-
En la fiesta misma había un silencio incomodo de parte de los chiquillos que formaban el circulo luego de la retirada abrupta del aniquilador de titanes. El resto de los participantes no habían notado siquiera la pelea. Estaban demasiado concentrados en su propia diversión.
- Bueno… supongo que… ¿La fiesta sigue? – Marco, el amigo de Jean sonrío, intentando alegrar el ambiente. Jean lo miró serio y se alejó de ahí, buscando una cerveza molesto. Sasha, sin ser notaba por el resto, caminó hacía el.
Debido a la barra libre, el chico se había servido el bebestible y bebía sentado en un taburete de madera. Nadie más lo acompañaba. Estaba molesto. Odiaba a Jaeger y más odiaba el poder que tenia sobre Mikasa. Ella era la chica con la que siempre había soñado, pero su sueño se veía truncado por la presencia de alguien más. No podía tener tan mala suerte.
Sasha lo miró desde lejos unos segundos. Si bien recién había conocido a sus compañeros el era quién mayor atención le robaba. Y si bien era un buscapleitos, había algo de esa actitud que la hacía sentir cosas.
- Hola Jean- La cobriza se acercó a pasó lento, no quería intimidarlo. Al ver como la miraba le pidió permiso con la mirada y se sentó a su lado, apoyando su propia cerveza en la barra-
- ¿Qué quieres chica patata? – le preguntó el peliceniza con el rostro cansado. La mezcla de alcohol y la pelea física lo habían agotado de forma mental y física. No necesitaba más guerra-
Ella acercó sus manos hacía su rostro y sin pedirle permiso le acarició el pómulo derecho con la yema de los dedos.
- Probablemente mañana esto estará azul…- murmuró más para si misma que para él, el cual se sentía sorprendido debido al roce repentino-
- Ah…- respondió. Incomodo y sin saber que más poder decir. Recién conocía a esta chica y ya se acercaba a el como si fuesen cercanos-
- Jean – lo llamó una voz y este giró el rostro. Marco, su amigo, se acercaba a ambos. Disminuyó la rapidez de su caminaba a medida que notaba la extraña cercanía con la que hablaban- No sabia que estaban ocupados, lo siento…-
- No lo estábamos – Jean miró a Sasha y negó con la cabeza. Luego, se bajó del taburete y tomó un trago grande de su cerveza, terminándosela, para dejar el vaso en la barra- ¿vámonos? –
Marco asintió y miró a Sasha con tristeza. Claramente la chica intentaba un movimiento, el cual, había resultado mal. Sasha por su parte suspiró hondo. No había mucho más que se le pudiese hacer. Se levantó con entusiasmo y caminó hacía el resto de sus compañeros. Si bien le había dolido no iba a dejar que nadie lo supiese.
Emma miraba como todos hablaban. Ya sabía que no debía dar su opinión respecto a temas, pero no había podido evitarlo. Necesitaba expresarse.
Una chica, Ymir, hablaba sobre como el impacto del maltrato del instructor Shardis podía afectar en la forma de ser de los reclutas. Usaba su corazón y su ímpetu en convencer al resto. Todos la escuchaban atentamente. Todos, menos aquel rubio fortachón que había ayudado a separar a Jean y Eren. La miraba esbozando una sonrisa. La castaña no sabía dónde ocultarse.
- Hola … - Se acercó a ella con una sonrisa coqueta. Emma lo saludó rápidamente con la mano presa de los nervios- Sé que Ymir está diciendo cosas interesantes, pero no he podido dejar de mirarte– le dijo esperando una respuesta pero la chica solo tragaba saliva con dificultad y se comunicaba moviendo la cabeza. Era alto, muy alto y fibroso. Su rostro, blanco y su cabello rubio lo hacían ver como aquellos modelos que posaban desnudos para las clases de dibujo en la universidad de Sina. Todo una obra de arte, muy distinta a los hijos de los ricachones-
- Lo siento… - soltó ella. Le costaba articular palabras con coherencia. Sus manos sudaban y sus mejillas estaban rojas, no en un punto tierno, si no en un punto peligroso-
- Lamento que mi presencia te haya incomodado – le dijo él mirándola al rostro o al menos lo que podía pues la castaña se tapaba una parte con sus rizos-
- No no no – negó con la cabeza mientras jugaba con su chaleca y luego alzó la vista encontrándose con sus ojos color miel. No sabía que hacer o que decir para librarse de la situación-
- ¿Quieres salir a caminar conmigo? – le preguntó de pronto. A diferencia del resto, ninguno de los dos había bebido nada por lo cual la interacción, algo torpe era en un estado de completa sobriedad-
- Yo… - lo miró unos segundos y luego asintió. ¿Por qué actuaba así? Había decidido enlistarse en la legión para dejar atrás su pasado de niña insegura. Debía actuar diferente y olvidarse de todo lo malo que creía de si misma- Si, claro-
El chico asintió y sin preguntarle nada más la tomó de la mano y salieron del establecimiento en completo silencio. Emma no había tenido nunca ningún acercamiento con un hombre de ese tipo. En la escuela no compartía con muchos niños y en su vida diaria tampoco, prefería más cuidar a los animales y practicar distintas actividades.
- Esto…- comenzó a hacer heridas en sus dedos. Con una de sus uñas rompía parte de su pulgar. Era la ansiedad- ¿Por qué quisiste salir conmigo? Las chicas que están ahí adentro son mil veces más guapas…- dijo y se mordió la lengua automáticamente. Sus inseguridades comenzaban a salir a la luz-
- ¿Qué? – El chico dejó de caminar y comenzó a reírse en su cara. No entendía porque había dicho eso de la nada. Al ver como ella no sonreía suspiró y se acomodó para explicarle la situación-
- No sé porque razón quisiste salir con…- Y antes de poder terminar la frase sintió como el chico juntaba sus labios con los de ella en una de las situaciones más subrrealistas de la vida-
Estaba en shock. No se esperaba eso para nada. Era su primer beso y se sentía muy extraño, pero también agradable. El chico, seguramente también inexperto, la tomaba de la mejilla con una mano y de la cintura con la otra. Emma instintivamente rodeo sus brazos alrededor de su cuello. No sabía lo que hacía, solamente se dejaba llevar.
Se separaron al sentir como ya no era posible vivir sin aire. Emma mantenía los ojos cerrados y el chico, le seguía dando besos cortos.
- Espera…- dijo ella, alejándolo suavemente y mirándolo a los ojos. Era precioso- ¿Cuál es tu nombre? –
- Reiner…- sonrío él, besándola nuevamente- Reiner Braun…-repitió y lanzó un largo suspiro antes de juntar ambas frentes.
Los meses comenzaron a pasar y las cosas eventualmente se fueron arreglando. Emma había logrado hacer buenos amigos y si bien odiaba el deporte, disfrutaba su estancia en la milicia. Mikasa, Sasha, Eren, Armin, Jean, Marco, Reiner, Connie habían logrado pasar la barrera del desencantamiento y los consideraba cercanos.
Se encontraban en el día de su examen final y como buenos reclutas no podían tomarse un descanso. Emma estaba entrenando junto a Mikasa pues solían ser compañeras de lucha. Lamentablemente la extraordinaria capacidad de la pelinegra fomentaba las inseguridades de la castaña.
- ¿Qué te sucede? – La de ojos grises se acercó, agachándose. Emma estaba tirada en el piso, agotada y sin ánimos de seguir- esta mañana tenias muchas ganas de entrenar-
- Lo sé…- respondió levantándose. La pelinegra la imitó y sin decirle mucho, la comenzó a ayudar, quitándole el polvo de la ropa- pensé que podría vencerte…- dijo luego de unos segundos, respondiendo a la pregunta formulada-
Sasha, que se encontraba entrenando con Connie cerca, al verlas sin nada que hacer no se le ocurrió nada más ingenioso que acercarse sigilosamente a Mikasa, la cual curiosamente cumplía diecinueve años ese día.
- ¡Mikasaaaaaa! – gritó Sasha, sorprendiendo a todos los que se encontraban ahí y sin planificarlo demasiado y agarrándola con la guardia baja, tacleó a su compañera, terminando las dos al piso-
- Tch… - reclamó la pelinegra y empujando a Sasha se levantó rápidamente para no perder la compostura. Luego se limpió el polvo de los pantalones y se cruzó de brazos.
- ¿Por qué hiciste eso Sasha? – Emma negó con la cabeza y le golpeó la nariz, como castigo a su mala actitud. luego miró a Mikasa para ver si se encontraba bien, la cual le asintió como respuesta-
- ¡Es el cumpleaños de Mikasa! – volvió a gritar alzando ambos brazos. La asiática hizo una mueca de incomodidad –
- ¿Qué sucede Mikasa? – la castaña la miró extraña y se acercó con cariño. Era una de las pocas personas que podían tocarla sin salir lastimadas. Acarició su brazo-
- Lo lamento, tengo que ir a … - suspiró tocándose la frente- necesito un momento a solas, por favor no me sigas Emma-
Y sin esperar una respuesta se marchó hacía donde estaban los baños del recinto. Tanto Sasha como Emma se miraron extrañadas, no sabían que decir o hacer. Eren, que había visto toda la escena mientras practicaba junto a Armin se acercó para poder explicarles el contexto.
- Sé que puede haber sido repentino lo que sucedió…- comenzó diciendo Armín que también se había acercado junto a su amigo de ojos verdes- pero hoy es un día poco agradable para Mikasa…-
- Hoy se cumple un año también de asesinato de sus padres- murmuró Eren mirando por donde se había ido y luego a sus compañeras- Con Armin hemos evitado celebrar junto a ella debido a que sabemos lo doloroso que es-
- No puede ser – Sasha se llevó ambas manos a la cabeza- he sido una tonta…-
- No – el rubio negó con la cabeza- de hecho, creo que ha sido una buena idea que la saludaras-
- ¿En serio? – Emma, Sasha y Eren lo miraron extrañados. ¿Cómo sería posible que recordar un evento tan traumático fuese una buena idea? –
- Podríamos crear un recuerdo favorecedor para su mente en vez de recordar siempre que es una fecha terrible ¿no lo creen? –
- ¡Podríamos hacerle una tarta! – Emma exclamó emocionada y Eren con una sonrisa le acarició el cabello. No en un gesto romántico si no como amor fraternal-
Reiner que había visto la escena desde lejos comenzó a acercarse junto a los demás. Jean, Connie, Christa, Ymir, Marco, Hannah, Franz, Mina, Thomas, Daz, entre otros.
- Perdón ¿interrumpimos algo? – preguntó serio, con la mandíbula apretada. La escena entre Eren y Emma no le había gustado absolutamente nada-
- No, claro que no – La castaña le sonrío amablemente. No había visto la molestia de su "amigo" –
- ¿Entonces? ¿Qué ha sucedido con Mikasa? – Jean que era uno de los más interesados intento preguntar haciéndose el despreocupado. Muy distinto de la realidad y de lo que los demás podían ver-
- Hoy es su cumpleaños – dijo Armin comenzando a contar nuevamente la historia a todos los que se habían acercado- y también es el aniversario de la muerte de sus padres…- algunos hicieron una mueca de dolor, otros quedaron estoicos- pensamos en que podríamos celebrar su cumpleaños de alguna forma…-
- Podríamos juntar nuestro dinero quizá – Christa lo interrumpió con los ojos brillosos. Reiner la miró y sin poder evitarlo hizo una mueca de agrado. Emma al verlo le pegó en la pierna disimuladamente-
- ¡Es cierto! – Marco también se emocionó – podríamos ir al pueblo y comprar unas cosas. No será mucho, pero servirá –
- Creo que tengo una caja de fresas que mi madre me compró – Mina se agregó a la conversación también – podríamos hacer la tarta con eso-
Y así progresivamente todos comenzaron a opinar sobre el cumpleaños de Mikasa. Reiner sin hablar más, tomó la mano de Emma y comenzó a alejarse del grupo. Ella lo miró extrañada, pero lo siguió sin más. Cuando estuvieron lo suficientemente lejos más concretamente cerca de los árboles en donde entrenaban, paró su marcha.
- ¿Qué sucede? – La ojiazul se apoyó en el árbol más cercano. El rubio mantenía las manos en su bolsillo y miraba su alrededor despreocupado-
- ¿Qué sucede contigo? – Reiner cambió su posición y ahora su mano derecha se encontraba en el tronco, encima de la cabeza de la chica. Debido a la diferencia de altura tenia que mirarlo hacía arriba- ¿Por qué me has pegado? –
- Lo siento… - murmuró ella mirando hacía otro lado, pero Reiner fue más rápido y con su mano izquierda le agarro el rostro, haciendo que lo mirara a los ojos-
- No debes sentir celos de otra mujer… - el chico acarició suavemente sus labios con el pulgar. Aún mantenía la mano firme. Necesitaba el contacto hacía los ojos- tu sabes que a quien quiero es a ti… - susurró y sin esperar más la besó, suavemente, dándose el tiempo de disfrutarlo-
Y así había sido desde el primer día que la besó. Emma, ignorante e infantil con respecto a como tratar una relación le dijo que no quería nada serio. Reiner con una sonrisa lo había aceptado, pero con el pasar de los meses todo se había ido volviendo más intimo y privado. Y si bien habían tenido encuentros de tipo sexual, en una exploración mutua, no había llegado más allá. A parámetros del mundo ella seguía siendo "pura".
Se separaron finalmente cuando sintieron que ya no podían estar más sin respirar y sonrieron ante la mirada del otro. Emma lamió sus labios y Reiner se limpió con la mano los restos de saliva.
- Entonces… - suspiró la castaña acomodándose el cabello. Su coleta se había desarmado y le molestaba en el rostro- ¿Me acompañas a comprar un regalo para Mikasa antes del examen final? -
- Claro – asintió él y sin avisarle, volvió a atacar sus labios. Se demorarían un poco más de lo previsto-
Mientras seguían hablando de los preparativos tanto Sasha como Eren miraban por donde Emma se había ido. Todos sabían que algo extraño sucedía entre ellos dos.
- Creen que somos tontos…- murmuró más para si misma que para el mundo. Armín la miró curioso. A pesar de ocultarlo, le gustaba el chisme-
- ¿Tu crees Sasha? – preguntó curioso mirando por donde se habían ido sus dos compañeros-
- Armín – lo llamó Eren sacándolo de trance. Sé que quieren chismear sobre Emma, pero tenemos otro asunto de momento… - dijo y llamó la atención de los demás-
- Cierto – asintieron los demás y entre todos comenzaron a planificar más precisamente la comida y el regalo que le entregarían-
Jean que había tenido una urgencia por ir al baño, no había logrado participar al cien en la propuesta y cuando intentó localizar a Marco ya era muy tarde. Estaba entrenando arduamente para su examen final.
