Capitulo tres
Emma se encontraba junto a sus compañeros esperando a ser llama por el instructor para comenzar su examen final. Antes de ella ya habían pasado algunos reclutas, los cuales no lograron pasar las pruebas, haciendo que la mayoría de los jóvenes creyeran que ellos correrían con el mismo destino.
En un Arrebato de benevolencia, Keith Shardis les había ofrecido ser voluntarios, pero nadie había aceptado. Por esa razón, habían comendado a llamarlos por orden alfabético.
- Dawk…- el sonido de la voz cruda de su profesor la hizo exaltarse. Debido a los nervios no se había dado cuenta que seguía la D. Miró a su alrededor. Reiner y Mikasa ya habían pasado y se veían relajados, pero eso no significaba nada. Eran mil veces más fuerte que ella en todos los sentidos- Emma Dawk – volvió a llamar y despabiló, tragando saliva hondo.
Comenzó a caminar a paso lento, agarrando el equipo tridimensional con fuerza, casi como si buscase hacerse heridas para así evitar la prueba y poder relajarse.
Sasha la miró a lo lejos con compasión. Ella ya había dado su examen y a pesar de que todo había salido bien no podía evitar sentir preocupación por el resto de sus compañeros, ya que, quienes eran rechazados terminaban trabajando en el campo, arando y si bien ella conocía en lo que consistía, gente como Emma no, pues no estaba preparada para ese estilo de vida.
Jean, quién estaba esperando para dar su examen, miró a la cobriza de espaldas y se acercó solo para molestarla, por el simple hecho de que podía hacerlo.
- Bueno…- dijo, con una voz burlona. La chica se giró para mirarlo. Al ver quién era, hizo una mueca de fastidio-
- ¿Qué quieres Jean? – murmuró, volviendo a darle la espalda, alejándose. La mayoría luego de ser aprobado o rechazado se iba de la zona a descansar y ella quería hacer lo mismo, pero el chico no se lo permitiría, al contrario, le comenzó a seguir el paso-
- Solo quería charlar contigo eh… - paró su caminar y la tomó del brazo, obligándola también a ella a parar su andar-
- Que mentiroso eres – dijo riendo. Giró su rostro, colocando por la acción, parte de su cabello en su hombro derecho- ¿Quieres un regalo para Mikasa, ¿no? –
El joven, que iba con una sonrisa burlona en su rostro, pronto cambio su expresión. Era exactamente lo que iba a pedirle, pero no sabia como. Sasha el cambio en su cara comenzó a reír con mayor fuerza. Hombres…
- Intentaste molestarme… - comenzó a decir ella, ante el silencio inminente- pero el estafador resultó estafado –
- ¿Vas a ayudarme o no? – soltó el peliceniza cruzando de brazos. No iba a darle mayores rodeos-
- Mmm – Sasha se llevó una mano a la mandíbula y miró el cielo, pensando- ¿Por qué debería hacer eso? Digo – dijo dejando su posición y ahora acariciándole la camisa, sin mirarlo a los ojos- ¿Qué ganaría a cambio? –
A pesar de que ambos creían que nadie les tomaba atención, si que lo hacían. Connie, que era cercano a ambos, los miraba con sospecha. Su amiga solía bromear con Jean sobre coquetear y el solía aceptarlo, pero jamás habían llegado a un punto de tocarse en público. Ese actuar era bastante extraño para los dos.
- ¿En serio no le tienes ningún regalo al amor de tu vida? – El calvo se acercó para romper la tensión. Sasha soltó automáticamente a Jean y este lo miró desconcertado-
- Que entrometido eres…- el peliceniza se rascó la nuca, nervioso. La interacción con Sasha lo había puesto incomodo, además de dejarlo extrañado-
- Bueno – Sasha sonrío- podrías regalarle una caja de té negro o chocolates. A Mikasa le gusta el chocolate-
- A todas las mujeres les gusta el chocolate, Sasha tiene razón- Dijo, colocando la mano en el hombro de su amiga. Esta sonrío sin mostrar los dientes-
- ¿En serio? – Jean miró a ambos asombrado. No tenía idea de aquella información- ¿Y como sabes eso tú, Connie? –
- En mi basta experiencia conquistando m…-
El chico fue inmediatamente ignorando cuando vieron como Emma llegaba. Sus ojos estaban llenos de lagrimas y su largo cabello rizado, en un moño semi desarmado. Tenia un corte en la frente.
Reiner, que estaba junto a Bertholt, no dudo ni cinco segundos a correr a su encuentro. Sin importarle nada más que la castaña, la estrechó en sus brazos, protegiéndola de cualquier mal que pudiese haber pasado. Algunos de sus compañeros también fueron a su encuentro.
- ¿Qué ha sucedido? – Sasha le tomó el brazo. La castaña seguía estrechada entre Reiner, pero de su posición podía mirarlos a todos. El rubio posó sus labios en su cabeza y comenzó a acariciar su espalda, intentando calmarla-
- Me he caído de una altura bastante alta…- murmuró tocándose la frente, la cual estaba con sangre en proceso de coagulación- Ha sido un accidente…-
- Pero ¿Qué significa eso? – Jean, preocupado por ser el siguiente, necesitaba una explicación-
- Jean… - Reiner lo miró con el ceño fruncido. Quería evitar que Emma se expusiera, pero ella lo calmó-
- No pasa nada – susurró suavemente y luego se dirigió a los demás- Que me haya caído me resta puntos, pero eso no significa que me haya ido mal, de hecho, aprobé, pero… -
- Entiendo – asintió el peliceniza y el resto sonrío aliviado. Una más que seguía en el equipo-
La castaña besó la mejilla de Reiner, para sorpresa de todos. Al verla llegar mal no se fijaron siquiera en su interacción con el rubio, pero ahora que sabían que la chica estaba bien, todos los miraban con los ojos abiertos.
- Supongo que ya no hay que esconderlo más ¿no? – sonrío ella, cortando el abrazo, pero tomándole la mano-
- No… - negó el chico y miró a Bertholt, el cual mantenía la mandíbula apretada-
- ¿Ustedes dos? – Connie, que no podía con la sorpresa, tenia la boca abierta sin cerrar-
- Ay, como si fuese sorpresa – Sasha sonrío y los abrazó a ambos felicitándolos- ya sabía, eran demasiado obvios cuando se escapaban y esas cosas-
- Sasha… - Emma mordió su labio inferior con las mejillas ardiendo- No somos novios, solo…- Reiner le apretó la mano y ella sintió como su corazón se aceleraba. Era la verdad, no eran novios. Solo eran más cercanos-
- Bueno, si … - Jean giró los ojos despreocupado. Lo que menos le importaba en el mundo era si sus compañeros tenían sexo o no. Su prioridad era encontrar un regalo para Mikasa-
- ¿Quieres un regalo para Mikasa, ¿no? - Emma, al igual que Sasha se adelantó- cómprale una caja de chocolates. Mikasa ama los chocolates- le dijo y sin esperar una respuesta de nadie más, se alejó de ahí, con Reiner siguiéndola de la mano-
Llegaron a la habitación que el joven compartía con los demás cadetes. Ambos se quitaron sus equipos de maniobras y luego se sentaron en la cama. Emma en un acto osado, se quitó la ropa, quedando con su enagua y se soltó su largo cabello rizado. Reiner alzó las cejas, pero ante la despreocupación de la chica no dijo nada más.
- Por un momento… - comenzó diciendo él, mientras le agarraba el rostro y acariciaba con su pulgar derecho la comisura de sus labios del mismo lado- pensé que te había sucedido algo grave…-
- ¡Oye! – La castaña lo miró directo a los ojos frunciendo el ceño y apretando los labios- ¿Tan poca estima me tienes? – le preguntó interrumpiéndolo, bromeando y el la soltó, negando con la cabeza- ¿entonces? – le dijo, comenzado a acariciarle su cabello rubio-
- No es eso…- Reiner suspiró y su expresión cambió. Luego, sin decirle nada más, se acercó a sus labios y comenzó a besarla con desesperación, pero ella lo alejó-
- Espera, espera…- le dijo suavemente pero el rubio no paró- Rei, mor. Basta- y el se alejó, con las mejillas coloradas-
- Tengo muchas ganas de…-
- Lo sé – asintió Emma y le acarició el cabello con cariño- y yo también, pero estamos en tu habitación – mordió su labio inferior y sonrío- podrían entrar en cualquier momento y pues… no sería muy lindo que digamos…-
- Entonces… - dijo el, pensando un segundo una opción viable- tendrás que recostarte en mi pecho y sentir como te acaricio hasta que te quedes dormida-
- ¡Oh no! – la ojiazul se llevó una mano a la frente fingiendo preocupación y luego se recostó en el pecho del rubio- la vida es demasiado cruel…-
- Lo sé, mor. Lo sé-
Unas horas más tarde el ruido de pequeños gritos la despertó del profundo sueño en el que se encontraba. Aún en una mezcla entre los sueños y la vida real comenzó a mirar a su alrededor. No había nadie en la habitación más que ella y Reiner, el cual seguía durmiendo profundamente. Emma se rascó los ojos con cuidado y bostezando volvió a apoyarse en el pecho del rubio, el cual comenzó a despertar por el mismo alboroto.
- ¿Qué sucede? – le preguntó, con una voz más ronca de lo normal-
- Creo que están en la fiesta…- le respondió ella, acomodándose en la cama, sentándose a horcajadas encima de él-
- Oh… - Reiner asintió. Apoyó la cabeza en la almohada y comenzó a acariciarle los muslos con suavidad- ¿No ibas a entregarle un regalo a Mikasa? –
- Si… - asintió ella sonriendo y se acomodó, causando un roce entre ella y su pareja. Adicionalmente, el bretel de su camisola comenzó a bajarse suavemente. El rubio la miraba con un brillo en sus ojos-
Sin previo aviso, la tomó de la cintura y la hizo girar, quedando boca abajo. La joven soltó un pequeño grito por la acción y luego comenzó a reír. Le gustaba el actuar rudo del chico y para motivarlo más, con cuidado lo tomó del cuello y lo acercó a ella para besarlo.
- ¿Este fue tu plan desde el inicio, ¿no? – le dijo el, apretándole los pechos por encima de la camisola-
- ¿De qué estás hablando? – Emma comenzó a reírse haciéndose la tonta. Un pequeño juego de los dos- Yo pensé que me mirabas y ya te excitabas-
- Sigue soñando, niña – le respondió él volviendo a besarla con pasión-
Emma lo recibió con gusto y comenzó a acariciarlo descaradamente. Estaba caliente, sí, pero como un balde de agua fría cayó en cuenta en donde estaba y la situación en la que se encontraba. Tomando toda la fuerza de si, separó al chico de ella.
- ¿Qué sucede, mor? – le preguntó él, extrañado. No entendía la razón por la cual lo apartaba tan abruptamente. Intentando mantenerse respetuoso, cambió su posición quedando sentado. Ella hizo lo mismo-
- Perdón Rei… - la castaña colocó sus piernas en el pecho y apoyó su cabeza ahí. Su largo cabello rizado le tapó el rostro-
Emma quería llorar. Si bien ya tenía dieciocho años, vivía lejos de sus padres y había tenido encuentros de índole sexual con quién ahora era su pareja, no podía evitar sentirse sucia. Una cosa era tocarse y otra muy distinta entregar su virginidad. Y si bien sabía que debía dar igual pues había decidido no casarse, también había crecido con la voz de Marie diciéndole lo importante que era para una muchacha mantenerse pura y limpia. No lo creía, no le parecía, pero recordar las palabras de su madre la hacían inevitablemente retroceder en sus intenciones. Necesitaba tiempo antes de tomar una decisión.
Reiner la miró unos segundos y luego sin decirle más, le acarició la espalda con ternura. No importaba lo que sucediera, la esperaría.
Mikasa miraba lo que sus compañeros habían hecho por ella y no podía estar más agradecida aún cuando su rostro no lo demostraba. La mayoría había juntado parte del dinero que la milicia les pagaba y le habían hecho una pequeña fiesta.
- ¡Tada! – gritó Sasha apenas la pelinegra entró en escena. El resto de los reclutas que la acompañaban hicieron algo similar. La asiática solo se limitó a esconderse tras su bufanda al sentir los abrazos de la cobriza-
Eren se mantenía a una distancia prudente. Si bien estaba feliz por su hermanastra, no podía evitar sentir cierto recelo al ver a todas esas personas encima de ella. Armín, quién se percataba de la situación lo miraba extrañado. No entendía porque su amigo actuaba de esa manera, así que solo le quedaba ayudarlo.
- Eren… - lo llamó, ofreciéndole un vaso de cerveza. La bebida oficial de celebraciones. El de ojos verdes la recibió sin mirarlo y en silencio-
Emma llegó casi corriendo de la mano de Reiner. Quienes no los habían visto en el campo de entrenamiento se sorprendieron al ver a la pareja oficial. Christa, quién estaba junto a Ymir realizó una mueca extraña. Su amiga le apretó el hombro con cariño.
- ¡Lo siento, Mikasa! -le dijo la castaña llegando hacía la pelinegra y la abrazó con cariño- Nos quedamos dormidos… - murmuró mirando a Reiner con complicidad y luego volvió hacía su amiga- lamento llegar tarde… -
- No pasa nada…- murmuró la cumpleañera. Si bien se alegraba de verla, le costaba expresar sus emociones-
- No llegaron tan tarde… - Sasha se acercó, como ya era común en ella cada vez que celebraran, tomaba hasta embriagarse. Miró a sus compañeros y cerrando los ojos apoyó su cabeza en el pecho de Reiner. El la recibió con cuidado- aún que ya le entregamos… – comenzó a decir de la nada, mientras algunos eructos escapaban de su boca. El rubio automáticamente comenzó a acariciarle la espalda con un poco de fuerza para ayudarla- … los regalos- soltó, largando la última molestia. Los presentes se miraron incomodos-
- Está bien – sonrío Emma intentando quitar a la cobriza del foco de atención y se acercó a ella para ayudarla. Los demás volvieron a sus conversaciones- creo que has tomado demasiado amiguita…- le dijo, quitando el cabello de su rostro. Dormía plácidamente-
- También lo creo… - murmuró Mikasa- ¿deberíamos llevarla a dormir? –
- Si – la ojiazul asintió- nosotras no podremos llevarla… - Pensó un segundo arrugando sus labios y luego miró a su novio- mor ¿podrías ayudarnos? –
Reiner asintió y haciéndole una seña a Bertholt de que volvería al rato, tomó a chica patata, yéndola a dejar a su habitación junto a sus compañeras.
Marco había visto la situación y para no incomodar a nadie había decidido guardar silencio, pero para su sorpresa Jean apretaba su vaso de cerveza más fuerte de lo normal. Podía notarlo por las venas que se marcaban en su mano. ¿exactamente que le sucedía al peliceniza que actuaba así? ¿acaso…? Negó con la cabeza para olvidarse de esas suposiciones y le siguió hablando a su amigo como si nada.
El rostro de Eren cambio abruptamente cuando vio como Emma y Mikasa se marchaban. Armín seguía en silencio mirando la escena. Esperaba que su amigo expresara sus emociones con él, pero al paso que iba no estaba seguro de que lo fuese a hacer.
- Maldita sea…- murmuró el de ojos verdes y luego miró a Armin. Estaban tan concentrados a su alrededor que la cerveza de ambos se mantenía intacta-
- ¿Qué sucede Eren? – le preguntó, como quien no quiere la cosa, como si no supiese ya que algo le molestaba-
- Mikasa se ha ido con Emma… ahora no podré entregarle su regalo… - Armin abrió los ojos sorprendido. En su cabeza había pensado otra cosa- Pensé que te habías unido a nuestro regalo…- le dijo, sin entender del todo bien la situación-
- Yo… - se tocó la cabeza. Había comenzado a dolerle un poco- Si… lo siento Armin – le dijo, cambiando la expresión de frustración de hace un segundo- era algo sin sentido…-
- Eren… ¿realmente estás bien? – El rubio intentó acercarse, pero antes de recibir una respuesta el castaño ya se había marchado, entregándole su vaso y excusándose en que no se sentía bien-
Connie se acercó a él y sin darse demasiadas vueltas lo tomó del brazo para incluirlo en la fiesta con los demás que seguían celebrando. Emma, Mikasa y Reiner también habían vuelto. Mikasa por un tiempo breve al ver la ausencia de Eren, el resto por el contrario se quedó hasta el amanecer.
Domingo en la mañana y todos los reclutas se encontraban felices pero agotados. A pesar de su juventud no estaban acostumbrados a grandes cantidades de alcohol por lo cual terminaban inevitablemente con una resaca del terror. Sasha, quién había sido victima de esto, caminaba con pesadez hacía el comedor.
- Miren nada más quién llegó…- murmuró Jean codeando a Marco y le sonrío descaradamente mientras la veía sentarse junto a Mikasa-
- ¿Por qué no te callas un rato mejor? – La cobriza le respondió con acidez. No estaba de humor para sus chistes y mucho menos su sonrisa imbécil-
- Toma sopa, eso te ayudará…- Mikasa le respondió de forma seca sin pensarlo demasiado. Había querido ser amable, pero no estaba acostumbrada a ello. Para enmendarlo le ofreció su pan y la chica lo recibió feliz-
- ¿Por qué tienen que hablar tan fuerte? – Armín, quien había sido victima de las jugarretas de Connie también se encontraba con una resaca que le comía la cabeza. Su rostro estaba apoyado en la mesa y su comida intacta-
- Mikasa tiene razón, deberían tomar sopa. Mi padre decía que la sal ayudaba en estos casos… - Eren le habló, recordando los tiempos en que su padre ayudaba a Hannes, uno de los soldados borrachos del sector en donde vivían-
Mikasa lo miró por un segundo. Sentía que algo escondía con ese mensaje, pero no podía saber el que. Sin darle más vueltas volvió a su comida y en silencio saboreó el desayuno entregado.
Emma caminaba por el patio. Había pensado en desayunar en soledad pues no tenía tanta hambre y a diferencia del resto, ella tenia un stock de alimentos no perecibles por lo cual no siempre dependía de los horarios y menús de la milicia.
A pesar de cualquier cosa que se pudiese creer, la joven buscaba un lugar para poder leer uno de sus libros favoritos en tranquilidad, lejos del silencio de sus compañeros, pero sus deseos cambiaron drásticamente al ver a su novio entrenando. Sudaba y con eso se marcaba su torso firme y bien trabajado. Se mordió el labio involuntariamente ante la visión.
El fue el primero en verla y al hacerlo no pudo contener su sonrisa. Con tranquilidad se acercó trotando hacía ella y al tenerla cerca la beso corto en los labios.
- Hola, mor – le dijo, como solían llamarse y tomándole con una mano ambas mejillas le plantó un rápido beso en los labios. Luego, se limpió el sudor con una toalla que llevaba en el cuello-
- ¿Y ese beso tan seco? – le preguntó ella cruzándose de brazos. Llevaba una canastita con su comida en una mano y su libro en la otra-
- Estoy sudado, por eso…- Emma soltó sus pertenencias y sin preguntarle lo abrazó con fuerza. No le importaba como se encontrara, ella quería sentir su toque como fuese-
- Me da igual… - murmuró contra su pecho, humedeciendo su mejilla y ensuciando su ropa en el proceso-
- Si serás cabezota – sonrió el rubio y le besó la coronilla, abrazándola de vuelta-
Emma sonrío para si misma y de separarse levemente se alzó en puntillas y agarrándolo de la nuca lo besó prolongadamente. Ninguno de los dos había desayunado y sus bocas sabían raro, pero no importaba. El cariño y el deseo eran más grandes.
Sin pensarlo demasiado las cosas comenzaron a subir de temperatura, como cada vez que se tocaban. Reiner acariciaba el trasero de la chica con deseo mientras ella apretaba suavemente su rubio cabello. Una voz les hizo salir del trance.
- Emma…- Connie apareció y su rostro estaba casi deformado. A pesar de que la joven pareja se separó casi al instante, no podía evitar sentirse el ser más incomodo del mundo. – Debemos ir a limpiar los cañones…- murmuró, avergonzado de haberlo encontrado así-
- Oh Connie – le dijo la castaña limpiándose los labios con la mano- lo lamento muchísimo, no ha sido nuestra intención…- y miró a Reiner, el cual había girado parte de su cuerpo, intentando esconder la protuberancia que salía de sus pantalones-
- Iré enseguida ¿sí? – la chica le respondió y el calvo asintió con la cabeza, marchándose rápidamente del lugar-
Reiner lo miró irse y solo cuando estuvo lo suficientemente lejos se acercó de nuevo a su novia, acariciándole la nuca con una mano y los labios con la otra.
- No sé que haré con la comida que traje y mi libro…- comenzó a decir la joven casi haciendo un puchero-
- No te preocupes, yo la iré a dejar a tu cuarto – sonrío el rubio y la besó suavemente-
- Gracias mor – le dijo ella y lo abrazó con fuerza. El chico le acarició el cabello con suavidad mientras ella escuchaba el latir de su corazón-
Pasaron unos segundos así hasta que sintió que debía separarse. Al fin y al cabo, solo había decidido tomarse un tiempo para desayunar. Aún debía trabajar. Le sonrío a su pareja y con pesar comenzó a alejarse. No quería irse de ahí, aun estaba cansada, pero por protocolo los reclutas debían cumplir con sus actividades diarias hasta el último día en el recinto de preparación. Emma, Connie, Sasha, Marcho, Thomas y Eren eran los encargados de limpiar los cañones y no podían encontrarse más aburridos con semejante tarea.
- Chicos…- comentó Connie al aire. Todos dejaron sus actividades y lo miraron concentrados- He decidido enlistarme en la legión de reconocimiento…-
Casi quebrandose el cuello Eren giró su rostro. Sus ojos estaban abiertos a más no poder y su mandíbula desencajada.
- ¿Qué? – dijo el oji verde sin poder creerlo. Luego, miró a todos sus compañeros esperando que tuviesen una reacción similar a la de él-
- ¿Tu sueño no era ser parte de la policía militar? – Emma, que también había quedado asombrada ante la noticia miró rápidamente a su compañero sin saber que decirle-
- Si, lo sé, pero…- el calvo intentó seguir con sus palabras, pero fue rápidamente interrumpido por Marco, el cual reía amistosamente-
- ¡Eren! – dijo, llamando al de ojos verdes- Parece que tu discurso tuvo frutos ¡Nos has motivado a todos! –
- ¿Eh? – Emma miró a Sasha la cual parecía distraída en su chaqueta- ¿Qué discurso? ¿de que están hablando? –
La cobriza dejó de mirar su abrigo y miró a su compañera. Sin esperar nada le golpeó la nuca suavemente. Emma frunció el ceño mientras se acariciaba.
- ¡Ay, muchacha! No te enteras de nada por andar con tu novio – le dijo seria y la castaña se sonrojo violentamente- El Eren dijo unas palabras a todos sobre lo importante que era ser parte de la legión y esas cosas que siempre dice…- suspiró y se levantó llamando la atención de los demás- Chicos – dijo hablando cantadito- tomé prestado algo de la oficina de raciones…- murmuró riendo con picardía y abriendo su chaqueta mostró un trozo de carne lo suficientemente grande como para alimentar a diez personas-
- ¡Sasha! – Thomas, uno de sus compañeros gritó involuntariamente ante la angustia de ser encarcelado por el delito-
- ¿Quieres que nos encarcelen? – Emma saltó de su puesto con el corazón acelerado. La comida escaseaba y robarla era un crimen muy grave-
- ¡Tranquilos! Nadie lo notará – La cobriza sonrío y para bajarles los miedos comenzó a contar sus planes futuros- Además… todos podremos comer cuando estemos en la legión-
- ¿También tu? – Connie frunció el ceño y se cruzó de brazos- Todos me están robando mi decisión…- dijo intentando comenzar una discusión, pero fue nuevamente interrumpido-
Como si se tratase de magia negra, en una fracción de segundo el titán colosal apareció frente a ellos, lanzando una ráfaga de humo caliente. Emma, que nunca se había enfrentado a un titán, lo miró y sintió como su corazón se salía del pecho. Las ganas de vomitar comenzaron a inundarla y sin siquiera poder controlarlo perdió el equilibrio golpeándose la cabeza fuertemente. Al mismo tiempo, el titán desapareció tan rápido como llegó.
- ¡Eren! – gritó Sasha al ver como su compañera se encontraba inconsciente. Los demás también corrieron a su grito-
- ¿Qué ha sucedido? – preguntó el castaño y al verla entendió. Sin preguntar mucho y pidiéndole ayuda a Marco ambos intentaron tomarla en sus brazos-
Mientras realizaban tal hazaña un integrante desconocido de las tropas estacionarias se acercó al ver a los chicos desorientados. Al mirar a Emma negó con la cabeza decepcionado.
- Soldados… ¿Es la primera muerta? – dijo, sin ni un ápice de empatía. Todos negaron con la cabeza- ¿Entonces? – preguntó sin emoción- Que uno se quede conmigo, los demás vayan a reportar su contacto con el titán colosal- dijo y todos a excepción de Eren se marcharon a los cuarteles-
- Necesitamos llevarla a un lugar seguro señor – Eren intentaba hablar con coherencia, pero su voz lo defraudaba. La visita del titán colosal lo había dejado pensando -
- Tendremos que dejar a la soldado aquí. Sé que probablemente es bastante cruel, pero…- comenzó a decir el hombre sin mucha emoción y Eren frunció inmediatamente el ceño-
- No. no podemos hacer eso – dijo. La sola idea de dejar a uno de sus compañeros morir le parecía extremadamente cruel-
- Es el protocolo. Si alguien se lesiona o pierde el conocimiento y apa…- volvió a ser interrumpido por el joven que, en la búsqueda de una solución, soltó el secreto de su amiga-
- ¡No podemos abandonarla! ¡Es la hija de Nile Dawk! – dijo, ya al borde de la desesperación y los ojos del mayor se abrieron con asombro-
- Entiendo… -murmuró más para si mismo que para el joven- eso cambia las cosas-
Los reclutas fueron dispuestos en función de sus habilidad y potenciales. Se crearon filas y fracciones para ordenar y explicar a los involucrados la situación en la que se encontraban y los planes a seguir. Mikasa, la cual era parte de la fracción de elite se distrajo al escuchar una pelea entre Jean Y Eren.
- Hemos llegado hasta este punto solo gracias a nuestra valentía – Decía el ojiverde lleno de rabia. Al mismo tiempo agarraba a Jean de la camisa- Podríamos arrancar como cobardes o hacerles frente y luchas contra ellos- mascullo apretando tanto sus dientes como la camisa de peliceniza-
- Suéltame, Jaeger – Jean se encontraba igual de molesto que él y en una situación desventajosa pues jamás había visto un titán en su vida- No me interesan tus charlas motivacionales- le dijo y se soltó dándole un manotazo- por mí, todos pueden irse a la mierda-
- Eren… - Mikasa se acercó casi corriendo y lo abrazó con ternura. Jean la miró asombrado y Eren solo gruño empujándola-
- Tsk – el peliceniza emitió un sonido de molestia y se alejó rápidamente, murmurando un sinfín de cosas sin sentido-
- Eren, no eres el único que quiere luchar. Todos están presos del pánico. No puedes tratar a nuestros comp…-
- Mikasa déjame en paz ¿sí? – le soltó y sin esperar una respuesta de la chica, comenzó a alejarse-
Un ruido extraño hizo que abriera sus ojos. No sabía exactamente que era, pero no importaba, le molestaba muchísimo. No sabía tampoco porque, pero tenía mucho sueño y el extraño sonido solo le impedía descansar. Estaba harta.
- ¿Por qué meten tanto ruido? – Dijo levantándose levemente y abriendo los ojos. Pudo divisar a sus diversos compañeros mirando hacía su cama. La situación le extrañó de sobremanera- ¿Qué sucede? -
- ¡Emma! – Reiner que se encontraba sentado al lado de su cama se levanto de un salto a su encuentro- No te sobreesfuerces, por favor…- le dijo tomandole la cabeza por la nuca con cuidado-
- ¿Qué pasa? – miró al resto de sus compañeros y solo el verles el rostro le indicó que algo malo había sucedido. Le apretó el brazo a su novio con desesperación y este negó con la cabeza- ¿Qué pasa, Reiner? –
- Yo… eh…. – comenzó a balbucear sin poder hilar una palabra. Sasha que era experta en contar los chismes se acercó-
- Estoy feliz de que vuelvas con nosotros… - dijo tomando aire para contarle todo- ¿Qué es lo último que recuerdas? –
- Bueno…- dijo tragando saliva hondo y con ayuda de su pareja se acomodó en la cama antes de hablar- Que íbamos a entrar a la legión de exploración y tu – señaló a Sasha con un dedo- ibas a compartirnos de tu carne-
- Está bien – asintió y le llevó una mano a la barbilla, pensando- ¿Por dónde debería empezar…? -
