Capitulo cuatro
Sasha y los demás parpadeaban firmemente al ver como la castaña carcajeaba ante la explicación de los eventos que habían sucedido ese día. No era una broma ni tampoco una mentira muy bien elaborada, era la realidad que les había tocado vivir y por muy dolorosa que fuese debían enfrentarla.
- Yo… - comenzó balbuceando Emma, pensando e intentando hablar con coherencia mas no lo lograba- No entiendo una mierda, en realidad nada de esto ¿Eren es un titán? ¿Cómo? –
- No solo te sorprende a ti… - Jean se encontraba recostado en la pared, con los brazos cruzados y la pierna izquierda flexionada. Hablaba sin mirar nada en concreto-
- Nos sorprende a todos…- murmuró Sasha mirando el vacío-
Pronto la puerta fue abierta y todos los presentes se colocaron firmes, haciendo el saludo militar. Nile, en su desesperación, había corrido a ir a ver a su hija. Junto a Marie entraron rápidamente a la sala en donde esta se encontraba.
- ¡Buenas tardes, señor! – dijeron todos al unísono. Emma quiso reír, pero se contuvo. Que extraño se sentía ver el poder de su padre-
- Buenas tardes jóvenes reclutas – sonrío el, orgulloso de su rango. Marie lo miró alzando una ceja- no es necesario la formalidad-
- ¡Papá! – Emma lanzó un gritito y ambos mayores se acercaron. Reiner salió de su lugar cediendo a los progenitores de su novia-
- ¿Podrían darnos un segundo, por favor? – Marie giró su cuerpo mirando al resto de jóvenes y estos sin decir más salieron por donde habían entrado-
Emma miró como sus amigos se alejaban y luego miró a sus padres. Se sentía feliz por dentro al saber que habían ido a verla, pero también sentía un poco de incomodidad. No quería, por nada del mundo, molestar.
- Mi pobre bebé – comenzó diciendo Marie. Emma giró los ojos. Jamás estaba con ella ni se preocupaba de su bienestar - ¿Qué te han hecho? – le dijo tomando el rostro de la joven con ambas manos –
- Mamá… - gruño ella y se alejó levemente, cerrando los ojos por la molestia del dolor-
- No te muevas – Nile se acercó y le acarició el cabello con ternura. Realmente estaba preocupado por ella- ¿Cómo te has sentido? –
- Bueno… - la chica tomó una bocanada fuerte de aire antes de comenzar- Mis compañeros me han contado cosas demasiado descabelladas… digo… - mordió su labio inferior y los ojos se aguaron inmediatamente- Murieron muchas personas… pasó mucho…-
- Si… - Marie miró a Nile con complicidad y luego le tomó la mano con suavidad a su hija, ignorando la emocionalidad del momento- Hemos conversado con tu padre… también con tu Tía Zika… - La mujer tragó saliva con dificultad, le estaba costando seguir. Su esposo la miró unos segundos y decidió proseguir-
- Creemos en conjunto como familia que tendrás que dejar la milicia- soltó el castaño serio, esperando la reacción de su hija ante tal noticia-
Emma los miró por unos segundos a ambos y luego tiró su cabeza hacía atrás, apoyándose en la almohada de la cama y sin decir nada, lagrimas comenzaron a correr por su rostro bajando hasta su barbilla. Su madre rápidamente sacó un pañuelo de su cartera y la limpió en silencio. Su padre fue el primero en hablar.
- Sé que querías inscribirte en la legión de reconocimiento y podrás hacerlo – Le dijo suavemente y la atención de la chica volvió a centrarse en lo que sus progenitores indicaban- pero tendrán que tomar clases al menos dos años durante su estancia en la milicia. El ataque de hoy nos ha demostrado lo poco que saben los cadetes sobre la sobrevivencia básica… - el hombre intentó hablar pero su hija lo interrumpió emocionada-
- ¿Qué significa esto? ¿Tendrán…? – Volvió a acomodarse en la cama con la ayuda de su madre y lo miró fijamente esperando una respuesta-
- Si – esta vez Marie fue quién le respondió- Hablé con tu Tía Zika. Creemos como la familia Grey que debes tener un tipo de resguardo y por esa razón creemos que debes prepararte mucho más antes de estar en alguna división militar – tomó aire y prosiguió, dándole tiempo a la joven para asimilar la información- Como sabes tu tía Zika esta casada con uno de los Reiss, por lo cual la familia noble aportará dinero para este proceso-
Emma la miró entrecerrando los ojos por un segundo. Su nariz seguía roja por las lágrimas, pero comenzaba a entender mejor por donde iba lo que sus padres le pedían.
- ¿podrían explicarme mejor? Solo escucho ideas sin hilos conductores…- les dijo la castaña seria. Parte de ella disfrutaba torturando a su madre y su otra parte sufría al incomodar a su padre-
- Lo que tu madre quiere decir… - comenzó diciendo Nile- es que luego del ataque del día de hoy, se decidió de forma apresurada pero estudiada, la posibilidad de inscribir a los cadetes a dos años adicionales de especialización en alguna rama que sea útil. Muchas de las muertes que sucedieron podrían haberse evitado con ciertos conocimientos básicos. – Se acercó un poco más a su hija y le acarició la mejilla- esto significa que durante esos dos años no podrán salir de las murallas a misiones, a excepción aquellos que sean elegidos para ello-
- ¿Eso significa dos años más siendo inservible? –
- No necesariamente. Las habilidades adquiridas servirán siempre – Marie se acomodó en el sitio que estaba y sonrío ampliamente- Hable con tu tía Zika ya que una de las especializaciones que podrán tomar será la de ¡Enfermería! ¡Cómo a ti te gusta! – soltó emocionada la mujer y Emma esbozó una sonrisa-
- Emie… - la llamó Nile cuidadosamente y se levantó de su asiento- Entiende que hacemos esto por su bien y porque te queremos con todo nuestro corazón-
- No podemos darnos el lujo de perder a nuestra gordita favorita – Su madre le sonrío con tristeza y también se levantó- Hoy pensamos que te perderíamos y estamos felices de verte con vida- le dijo y besó su frente con cariño anunciando su partida-
- ¿Ya se tienen que ir? – la ojiazul los miró triste. Quería compartir con ellos un poco más-
- Sí – asintió su padre con tristeza. También quería quedarse un rato más con ella- Tenemos que arreglar unos asuntos…-
- Está bien – asintió la joven y movió su mano de derecha a izquierda despidiéndose –
Emma los miró sin decir nada. Si bien sabía que sus padres la querían, la visita se había sentido demasiado fría luego de que su hija hubiese estado a punto de morir. Se habían limitado a únicamente a informar sobre el alargamiento de su preparación militar. Su cabeza seguía en un estado de trance y confusión.
Tanto Nile como Marie se acercaron a la puerta luego de darle un beso. Al abrirla tanto Sasha como Connie cayeron hacía adentro. Estaban espiando la conversación. Al ver al comandante de la policía militar todos hicieron el saludo y el, al igual que cuando llegó, sonrío ampliamente. Marie también volvió a girar los ojos con fastidio.
Cuanto días después de lo sucedido la chica ya se encontraba en mejor estado. Gracias a su caída se había librado de limpiar los cadáveres que el ataque había dejado y por su posición solo había descansado sin más. Reiner como un buen novio la había acompañado todo el tiempo, llevándole comida, contándole historias y compartiendo el tiempo. Sus amigos por otra parte habían sido más distantes. La consideración y el nivel de privilegios que tenía la castaña no había caído demasiado bien.
La ojiazul en un intento de compensar lo bueno que había hecho su pareja, había decido ir junto a una canasta de comida para pasar el rato. La misma canasta que aquel fatídico día no había podido disfrutar.
- Rei… - murmuró tocando la puerta con sus nudillos. El viento movía su largo cabello y el nerviosismo sus manos-
- Emma… - Reiner abrió la puerta inmediatamente luego de sentirla y con una enorme sonrisa la abrazó antes de hacerla pasar-
Al entrar pudo ver a sus compañeros, Thomas, Betholt, Angus y Daz, los cuales la saludaron sin ánimo y rápidamente se levantaron para dejarlos en privacidad. Emma suspiró resignada y mientras Reiner cerraba la puerta, ella se sentó en su cama con cara de tristeza.
- Pensé que era bien recibida…-
- Siempre eres bienvenida aquí – Reiner se acercó sentándose a su lado y colocó una de sus manos en la pierna derecha de la joven, la cual miraba la puerta con preocupación-
- Nunca van a perdonar que me hubiesen salvado a mi antes que a los demás…- Dijo ella y recostó su rostro en el cuello del rubio. El la abrazó y acarició su espalda-
- Dales tiempo…-
- Ujum…- asintió la chica y cerró los ojos unos segundos mientras se dejaba mimar por su pareja-
- ¿Quieres algo para tomar? – preguntó de pronto el rubio, separándose levemente. Emma negó con la cabeza y miró hacía la ventana-
- Traje el canasto… - dijo ella girándose y tomó el canastito de mimbre, subiéndolo a la cama- con comida de diversos tipos –
- ¿En serio? – El joven alzó las cejas sorprendido y ella asintió emocionada- Traje algunos sándwich y chocolate, además de …-
No pudo terminar la frase cuando sintió como los labios del ojimiel comenzaban a atacarla con desesperación, como cada vez que se veían. Reiner, siendo un adulto joven hormonal, no podía evitar sentir la necesidad de tocar a su amada y manifestar físicamente su deseo cada vez que la veía. La necesitaba tanto que terminaba siendo doloroso.
- Extrañaba tanto pasar tiempo contigo a solas…- el habló con los ojos cerrados mientras la besaba con pasión. Emma se separó levemente. Sus labios estaban hinchados y el corazón le latía con fuerza-
- También yo, mi amor – le respondió la ojiazul con las mejillas coloradas. La temperatura del ambiente había subido de pronto-
- ¿Crees que alcancemos a…? – Reiner le preguntó algo avergonzado. No importaba cuanto tiempo pasase, siempre le costaba pedir una mamada-
Emma lo miró sonriendo. Sabía exactamente qué era lo que el fornido quería, pero le gustaba verlo batallar en su decisión.
- Solo hay una manera de averiguarlo…- soltó, mirando hacia la puerta y luego a él-
Con una osadía inesperada se agachó a la altura de sus piernas y comenzó a desabrocharle el pantalón, tocándole el miembro por encima del calzoncillo. Reiner la miró y automáticamente se sintió sediento. Ya se habían realizado sexo oral muchas veces, pero siempre era una experiencia exquisita.
- Emma… - le murmuró el rubio apretando los labios y mirando la puerta- ¿Qué pasa si llegan? No quiero que digan nada de ti…- apretó los dientes con fuerza. La castaña había comenzado a masturbarlo con la mano-
- ¿En serio? – Lo miró con ojos de tristeza y con cuidado acercó su lengua al glande del muchacho. Lamió suavemente el meato urinario sin cerrar los ojos, mirándolo fijamente- ¿Quieres que pare entonces? –
- ¡NO! – Soltó el, acomodándose en la cama y tomándolo desprevenido, la joven hundió su miembro entre sus labios, haciendo que el chico apretara su propio cabello rubio en desesperación, para luego apoyarse en sus codos y tirar la cabeza hacía atrás-
La castaña estaba dejando su vida en darle al rubio la mejor mamada hasta el momento. El sonido del chapoteo de su saliva y el líquido preseminal más su constante vaivén de cabeza estaban llevándolos a ambos al límite. La vagina de la joven estaba lubricando con tanta fuerza que el líquido caía por sus piernas. Una experiencia fantástica para ambos.
- Puedes gemir si quieres eh – Emma soltó su pene, sonando un "plop" gracioso y tomó aire por la boca. No podía evitar sentir cansancio y dolor de mandíbula-
- ¿Estás bien? – Reiner, al verla acariciarse sus mejillas se acomodó con rapidez intentando ayudarla-
- Si, si – le dijo ella empujándolo suavemente para que volviese a recostarse- es… lo de siempre-
- Está bien… - asintió el no tan convencido, pero cedió inmediatamente al sentir la calidez de su boca en su miembro erecto- oh… - gimió suavemente y le agarró el cabello con una presión moderada, comenzando a mover sus caderas despacio, hundiendo su pene en la garganta de la chica-
Emma entendió el mensaje y haciendo un último empeño, comenzó a mover su cabeza rápidamente. El rubio, buscando su liberación, comenzó a moverse cada vez más rápido, sintiendo como la campanilla de la chica lo rozaba cada vez que llevaba su cuerpo hasta lo más profundo.
- Oye R…- la puerta fue abierta por Bertholt y en el mismo momento que sucedió, el chico explotó, sacando levemente su pene, manchando parte del piso y de la cara de Emma, la cual giró el rostro para ver al intruso-
- ¡MIERDA, BERTHOLT! – Gritó Reiner levantándose con los pantalones semi abiertos. El pelinegro miraba la escena impresionado y con una inevitable erección. Por suerte había ido solo- ¡VETE! –
El ojimiel le gritó cerrándole la puerta en la cara y luego se giró, recostándose en ella mientras miraba a Emma, la cual estaba avergonzada y conmocionada. Su rostro estaba rojo, con semen en la mejilla izquierda y parte de los labios, los cuales estaban semi abiertos. Reiner sintió que podría cogérsela ahí mismo, pero entendía que no era el momento.
- No sé qué mierda ha pasado, pero creo que es mejor que me vaya…- dijo ella casi como si fuese un robot y se levantó del piso, buscando un papel para limpiarse el rostro. No podía salir manchada-
Reiner se levantó y se acercó a ella, pero la chica no quería mirarlo. Él la obligó a hacerlo y pudo verle los ojos, rojos por la vergüenza. El chico sacó un pañuelo limpió de la parte trasera de su pantalón y comenzó a limpiarle la cara en silencio.
- Sé que debes sentirte avergonzada… - comenzó a decir luego de un rato y la chica lanzó un sonido lastimero- pero no tienes nada de qué avergonzarte. Es normal que tengamos sexo – murmuró, limpiando cerca de sus pestañas, un poco más arriba que la mejilla-
- Es distinto… tu eres hombre… no eres juzgado como yo…- lo miraba directamente a los ojos mientras hacía su hazaña, la cual estaba terminando-
- No dejaré que nadie se burle de ti por eso – sonrío, quitándole la última mancha y luego besó su nariz- ¿Te apetece que terminemos el picnic en otro lado? Ya luego golpearé a Bert-
- Está bien…- asintió ella no muy convencida y lanzando un largo suspiro accedió-
Viernes en la mañana y Emma se preparaba para ir a tomar desayuno con sus compañeros. Lo que había pasado el día anterior había sido bastante vergonzoso, pero por suerte nadie más se había enterado, así que podía hacer como si nunca hubiese pasado. Aun así, ver a Bertholt sería extremadamente incomodo.
- ¡Emma! – Armín la llamó con la mano. Era uno de los primeros en levantarse, por lo cual lograba guardarles buenos puestos a sus amigos-
- Hola, chicos … - sonrío ella acercándose y mirando a los presentes. automáticamente Jean miró a Connie y ambos lanzaron una pequeña risita burlona pero no dijeron nada más-
- ¿Estás bien? – Mikasa, la cual detectaba rápidamente algún problema la miró de reojo y luego a sus compañeros. Si bien Emma no había hablado de su vergonzoso momento, algo sospechaba la pelinegra-
- Si, solo me duele un poco el cuerpo por el entrenamiento… - mintió y sintió las miradas de los demás-
- ¿El entrenamiento? – Jean alzó la ceja con extrañeza y su amigo, el pelón le pegó en la pierna riéndose. ¿Dónde demonios estaba Riener cuando lo necesitaba? –
- Si Jean, el entrenamiento – repitió La castaña molesta. Sabía perfectamente por donde iba la cosa-
- Oye Emma… - Daz, uno de los compañeros de habitación de Reiner la miró sonriendo mientras tomaba la porción de fruta del día, una banana- ¿Puedes enseñarme como tragármela entera? –
- ¿Qué les pasa? – Sasha, que estaba demasiado concentrada en su comida los miró alzando una ceja. Su amiga apretaba el tenedor con fuerza- ¿Por qué están molestando a Emma? –
- No es nada, Sasha…- murmuró la castaña cerrando los ojos y tocándole la pierna a su amiga con suavidad-
- Ayer la pillaron… - Connie sonrío divertido y luego hizo un gesto obsceno con su boca, simulando sexo oral-
- ¿Qué? – Tanto Mikasa como Armin lo miraron asombrados y sus mejillas se tiñeron automáticamente de rosa. Sasha por su parte negó con la cabeza-
- ¿En serio? ¿y por eso la molestan? – Dijo la cobriza levantándose y mirando tanto a Daz como a Jean y a Connie- ¿Qué tiene eso de malo? –
- ¿En serio no te imaginas? Los rumores dicen que tenía la cara llena de "esencia de hombre" – Daz soltó, como si fuese lo más vergonzoso del mundo. Emma solo escuchaba con los ojos cerrados. Sabía que no era culpa suya, pero la vergüenza la carcomía-
- ¿Y eso qué? –
Sasha miró de reojo a su amiga sufriendo y como nadie más hacía nada. Sabía que debía actuar, así que mirando su plato de comida sufrió un segundo, pero entendió que era para mejor. Tomó su cuchara y su tazón de avena y sin que ninguno esperase, esparció por la cara de los tres jóvenes una porción de la comida.
- ¿Eres imbécil? – Jean se levantó rápidamente buscando algo para limpiarse el rostro-
- ¿Por qué hiciste eso? – Daz por su parte se lo quitó rápidamente con las manos o al menos lo intentó, pues una parte cubría sus ojos-
Connie por su parte entendía la razón por la cual su compañera lo hizo, así que sin decir nada comenzó a limpiarse en silencio con la manga de su camisa.
- Sé que esto no lo hacen por la situación embarazosa, lo hacen por venganza a Emma y el poder de su familia – Escupió la campesina indignada- Manga de vírgenes, muertos de hambre -
Emma abrió los ojos y miró a su amiga. Jamás la había visto así de enojada. Incluso su pecho bajaba y subía con fuerza en consecuencia a su alta frecuencia cardiaca. Mikasa al verla se levantó igual que ella y entre las dos le tomaron la mano a la ojiazul, sacándola de ahí.
Comenzaron a caminar hacía el patio del recinto, hasta que Emma les pidió parar. Necesitaba un poco de descanso, todo había sucedido demasiado rápido como para procesarlo con claridad.
- No entiendo como con tu personalidad dejaste esos estúpidos te molestaran así- Sasha fue la primera en hablar. A pesar de no ser la afectada era la que estaba más indignada por aquella broma fuera de lugar-
- ¡Por qué me lo merezco! ¡Soy un asco, soy una pecadora! – gritó Emma asqueada y harta de lo que sucedía-
- ¿Eh? – ambas amigas la miraron sin entender a que se refería con eso-
- No debería haber hecho nada con Reiner, mi mamá me lo dijo desde pequeña… - Emma se agachó al piso, en cuclillas y apretó sus piernas. Una posición sumamente incomoda-
- No seas tonta…- Mikasa fue quién la siguió esta vez agachándose a su altura- No tiene nada de malo, los estúpidos son ellos por burlarse, pero no tu-
- Mikasa tiene razón… - Sasha murmuró y se acercó a ellas- nuestros compañeros son unos imbéciles. Tú no tienes que sentir vergüenza de lo que haces
- No…- susurró la ojiazul mirando hacía la nada mientras sus amigas le acariciaban la espalda y el cabello con cuidado-
Armín miraba la puerta por donde se habían ido sus amigas y no podía más con la indignación. Era cierto que la situación era vergonzosa, pero eso jamás justificaría que se burlasen como quisieran.
- No puedo creer que esa campesina nos haya tirado su avena en la cara- Daz reclamaba mirando por donde las jóvenes se habían ido. Estaba rojo de rabia, pero había sido incapaz de decirle a Sasha de frente-
- Quizá… - comenzó diciendo Armín con seriedad- es porque se lo merecen-
Murmuró serio pero un poco asustado. Si bien sabía que hacía lo correcto, sus piernas no podían parar de temblar. Jean estaba listo para hablarle cuando Reiner se apareció por la sala. Parecía bastante contento junto a Bertholt.
- Chicos… - dijo el rubio sonriendo y le apretó suavemente el hombro a Armin al paso que se sentaba en donde antes habían estado las chicas- Wow… - miró las bandejas sucias y alzó una ceja. Su amigo Bertholt hizo algo similar- ¿Quién comió aquí que no pudo limpiar su desastre? –
- Esto… - Armín lo miró y luego miró a sus compañeros. Su labio inferior se movió nervioso hasta que finalmente pudo verbalizar- Ahí estaba Emma…-
- ¿Emma? – Reiner miró a sus compañeros y miró su plato. Entendió automáticamente que algo había pasado. Su novia jamás dejaría la comida a medio comer si no fuese por algo externo – ¿Qué pasó? – preguntó y todos se mantuvieron en silencio. –
Ymir, la cual había presenciado todo pero prefería no involucrarse lo miró sonriendo. Ambos tenían una disputa por Christa. Y si bien Reiner tenia novia, eso no evitaba las miradas lascivas que le lanzaba a la pequeña.
- ¿Alguien va a decirme que mierda pasa? – explotó de pronto, pegándole a la mesa con una fuerza moderada-
- ¿Quieres saber que pasa? – Ymir preguntó burlona y prosiguió sin esperar respuesta- Sucede que el imbécil de tu amigo – indicó a Bertholt con un dedo y este miró hacia otro lado haciéndose el desentendido – Le contó a sus compañeros de cuarto sobre lo que vio el día de ayer… - Reiner comenzaba a juntar la información como si fuesen piezas de un rompecabezas – Y estos niñitos – apuntó esta vez a Daz, Jean y Connie- comenzaron a molestar a Dawk. Sasha sorprendentemente la defendió y bueno…-
El rubio se levantó de su asiento y negó con la cabeza. No entendía porque sus compañeros eran tan infantiles para hacer bromas. ¿Acaso tenían dos años mentales? Sin esperar nada más salió a buscar a la ojiazul, la cual, en un momento de vergüenza, había caído en la victimización extrema, no queriendo nada más que la tragase la tierra.
Unas horas más tarde, Sasha caminaba por el recinto de preparación. Uno de los rangos más altos le había pedido limpiar la mierda de los caballos y con nada de gusto, había aceptado.
Mientras se encontraba llevando el estiércol de un lugar para otro, unos fuertes brazos la tomaron haciendo que por el miedo tirase la pala con la cual lo recogía. Al mirar el rostro de su agresor no pudo más que fruncir el ceño. No le sorprendió en absoluto su presencia ahí.
- ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar entrenando tus músculos? O no sé ¿leer un libro? Harta falta te hace también…-
- No te hagas la graciosa que no te sale – Jean, que la había asaltado de la nada, la miraba con rabia. La escena de la mañana no era de su agrado en lo absoluto- ¿Por qué me tiraste avena? –
- ¿No es obvio? Ya te lo dije ¡Por qué eres un estúpido! – soltó la cobriza cruzándose de brazos – ¿Puedes irte ahora? Tengo que terminar de limpiar…-
Jean asintió, haciendo que así la joven bajase la guardia, pero en un movimiento de traición, la arrinconó en una de las puertas de la caballeriza y le tomó el rostro con una mano, apretándole las mejillas.
- No te creo… - le susurró a escasos centímetros de sus labios y apoyó su pelvis contra la de la chica- ¿Realmente fue por cuidar a Emma o fue por mi salida anoche con Dora? – dijo el peliceniza suavemente, frotándose contra ella-
Y Sasha sintió que moriría ahí mismo. Desde el primer día en la milicia que había sentido un extraño tipo de atracción hacía el joven, pero su actitud de mierda los había llevado a generar una relación de perro y gato, con múltiples coqueteos entre medio y si bien ninguno había ido más allá, esta era la primera vez que se tocaban con tanto descaro.
La cobriza siguiendo su instinto, bajó sus manos hasta la cadera del chico, apretándolo así más dentro de lo humanamente posible y el le soltó el rostro buscando sus labios con desesperación. Finalmente liberaban parte del deseo contenido.
- Mierda… no … - Jean se soltó bruscamente luego de unos segundos devorando los labios de la chica- Yo amo a Mikasa… - le dijo serio y se llevó las manos al cabello desesperado ante el poco control que había tenido- ¡Perdí mi primer beso contigo! – gritó lleno de frustración para automáticamente abrir los ojos con sorpresa. Se le había escapado un gran secreto-
- ¿Qué? – Sasha lo miró queriendo morir de la risa. Por dentro dolía. Había esperado tanto tenerlo cerca como para que le soltase ese mensaje tan horrible- ¿Eres virgen acaso? – soltó ella en broma. Sabia perfectamente que se podía tener relaciones sin besar, pero al no recibir respuesta entendió la confirmación- ¡ERES VIRGEN! -gritó sorprendida y el chico rápidamente se acercó tapándole la boca con la palma de su mano-
- ¡CALLATE! – le dijo el notablemente asustado a la par de irritado - ¿Quieres mantener silencio por favor? – Sasha asintió y el liberó su boca-
- No puedo creerlo… ¡Qué falso eres! Burlándote de mi amiga y tu… ¡Jam… - Jean la miró feo y ella sonrío-
- ¿Qué quieres para que me dejes de molestar con el tema? De todas las personas que podían saberlo justo escuchaste tu… -
La cobriza miró al cielo pensando unos segundos hasta que su ampolleta imaginaria se iluminó y con emoción en los ojos procedió a responder.
- Quiero que le pidas perdón a Emma por lo que hicieron-
- Esta bien… - asintió el peliceniza sin estar demasiado a gusto y suspiró con cansancio-
La joven sonrío amable y el chico la miró por unos segundos. Se acercó rápidamente para volver a besarla a los labios y con la misma intensidad salió casi corriendo del establo. Sasha miró por donde se había ido y con el pasar del tiempo se tocaba los labios de vez en cuando, queriendo saber si lo que había sucedido había sido real o solo una fantasía para escapar de su labor de limpieza.
Emma se encontraba recostada en su cama leyendo uno de los tantos libros que había llevado para matar el aburrimiento y su tiempo libre. Luego del escandalo por la incomoda situación había decidido aislarse en los mundos de fantasía que al menos para ella eran seguros. Había hablado con Reiner y con sus amigas y sabía que pronto pasaría su vergüenza, pero mientras pasaba necesitaba tranquilidad.
Mikasa por su parte, había ido junto a Armin a un juicio realizado entre las entidades de la milicia a Eren Jaeger debido a la cercanía que tenían a los chicos con el joven titán y la defensa que habían proporcionado a favor de cuidarlo. Emma sabía que en ese juicio estaría su padre, pero desconocía su posición frente a Eren. Solo había escuchado la versión de sus amigos y al de ojos verdes le tenían prohibidas las visitas. La ojiazul estaba totalmente fuera de contexto.
La puerta de la habitación fue abierta casi en un azote el cual sobresaltó a la castaña, pues no esperaba esa reacción en absoluto. Mikasa entró hecha una furia y la miró directamente, casi sacando fuego por los ojos.
- ¿Está todo bien? – Emma preguntó de forma capciosa. Sabía que algo andaba mal pero no quería ser demasiado imprudente por si su amiga se alteraba demasiado-
- Si vuelve a intentar hacer algo contra Eren ¡Voy a asesinarlo- la pelinegra le soltó las palabras filosamente y la castaña alzó la ceja extrañada! No entendía nada. Había intentado ser cuidadosa y el tiro le salió por la culata-
- Mikasa… - la ojiazul se acomodó en la cama y dejó el libro de lado- no entiendo nada ¿podrías explicarme con mayor claridad? –
- ¡Tu padre! – dijo la asiática exaltada pero sin gritar- Quería matar a Eren y yo no pienso permitirlo… pero… ese enano lo salvó…. – la de ojos grises comenzó a hablar cosas sin sentido al ritmo que sus ojos se aguaban-
- Mikasa… - Emma se acercó y se sentó junto a ella en la cama- No entiendo que ha sucedido en ese juicio, pero creo que las personas involucradas, incluido mi papá están haciendo su trabajo – el ruido de saliva tragando hondo les hizo un parale en la conversación para luego proseguir- Yo tampoco dejaría que le pasara nada a Eren, si es necesario hablar con mi padre lo haré, así que por favor no te preocupes por eso…-
La pelinegra asintió con un poco más de tranquilidad. Había llegado frustrada por la sesión y solo necesitaba liberar esa tristeza de alguna forma. Lamentablemente había sido Emma la receptora de tal descargo, pero para suerte de ambas, la castaña había logrado atajarlo bien.
La puerta comenzó a sonar insistentemente y Emma se levantó para poder ver quien era aquel que perturbaba su momento de paz. Enorme fue la sorpresa al encontrarse a Jean, Daz y Connie con una pequeña bolsita en la mano de cada uno.
- ¿Qué hacen aquí? – La chica, con un mayor empoderamiento al de la mañana los miró con molestia y se cruzó de brazos- ¿Quieres que les chupe el pene uno por uno? –
- No, no – negó Connie como si fuese una posibilidad y Jean le pegó en el estómago con el codo. Emma hizo una mueca de asco-
- Venimos aquí a disculparnos contigo…- murmuró el peliceniza avergonzado. No lo hacía por querer, lo hacía por Sasha-
- Si – Daz asintió con la cabeza- Nos equivocamos y estamos realmente arrepentidos- El rubio hablaba con una voz tiritona ¿Habrá sido amenazado por Reiner? -
- Por favor – Connie fue quién habló esta vez. Los tres estaban coordinados casi como los del culto de las murallas que cantaban canciones en grupo- acepta estos caramelos como símbolo de nuestro arrepentimiento-
Emma los miró por unos segundos y luego suspiró. Si bien le habían arruinado unos días, su vida no iba a ser un desastre por ello. Asintió deshaciendo su cruzada de brazos y estiro las manos recibiendo los regalos para luego despachar a los tres, dándoles a entender que todo se había solucionado.
Jean, Daz y Connie se miraron y sonrieron. Al menos habían enmendado su error el mismo día y podrían partir en paz. Esa noche sería la elección de la división militar y ninguno sabía realmente cuanto tiempo de vida le quedase, independiente de la fracción. Desde que los titanes habían entrado nadie estaba libre de ser comido.
Daz y Connie se despidieron, partiéndose a arreglar para el gran acontecimiento. Jean por su parte solo podía pensar en contarle a Sasha de lo que para el era una gran hazaña. Asumir sus errores.
