Elías Canales, 15 años
Distrito 5
Puesto 17º
Siete de bastos: "Sentirse amenazado. Luchar contra un problema demasiado grande. Tener confianza en la propia fortaleza."
Por supuesto que me tenía que tocar una profesional al lado de mi pedestal, porque, ¿por qué no? Según Ángel, Glimmer es la que menos me debe preocupar de la alianza este año, viendo su nota en las sesiones privadas, un punto más baja que la de los demás e igual que la del chico del Once y el del Doce. Aún así, es una profesional y no va a ir a por las provisiones, como el resto de mortales, sino que se va a abalanzar hacia el cuello más cercano en cuanto tenga un arma en la mano.
No puedo perderla de vista y debo actuar según lo que ella haga.
Trago saliva, cuando la cuenta atrás llega a treinta. La chica del Distrito 9 está a mi izquierda, ella no es una amenaza tan fiera. Al lado de ella y Glimmer, están ambos chicos del Tres. Creo que podría vencer a cualquiera de ellos en una pelea si hace falta. Quitando lo de Glimmer a mi lado, creo que no he tenido tan mala suerte. Incluso ella podría ser un golpe de suerte, siempre y cuando no se acerque a mí y se entretenga con otro tributo que no sea yo. De lo cual, me pienso hacer cargo.
Diviso una mochila interesante, a unos cinco metros de mí, también una hoz. Es casi seguro que Glimmer se va a ir a por un arma primero, de las buenas, no de las que dejan desperdigadas cerca del borde y que no sirven para mucho, como esa hoz. En los quince segundos que quedan, diseño mi plan. Correr hacia esa mochila, tomarla y salir corriendo. Si hacia los cultivos o hacia el bosque, eso lo pensaré después, dependiendo de las posiciones de los profesionales. Si pudiera ser, ir hacia los cultivos sería perfecto. Podría esconderme en donde fuera, y escucharía a los tributos venir desde muy lejos, con lo que tendría tiempo de preparar mis trampas y esperar a que caigan.
Cinco segundos y me siento más vivo que nunca, también más asustado que nunca. Es extraño o tal vez, una cosa sea consecuencia de la otra.
¡GONG!
Me quedo un segundo más en mi plataforma, esperando ver lo que hace Glimmer. Tal y como pensé, ella ignora la mochila y la hoz y sigue recto. Después salgo disparado en línea recta hacia la mochila. La agarro de una de las tiras justo cuando la chica del Tres agarra la otra. Ambos tiramos pero ninguno la suelta. La mochila se siente pesada. La quiero.
—¡Suéltala! —grito.
Hay una lágrima bajando por la cara de la chica.
—¡Suéltala tú! —dice con voz temblorosa.
Miro alrededor. Glimmer ha tomado un arco y flechas y está matando a la Chica del Seis con una daga. Tengo que hacerme con la mochila antes de que acabe con ella. Con el arco, podría matar a cualquiera y ni siquiera tendría que acercarse. Tomo la hoz y doy un tajo al aire. La chica del Tres grita y tira con fuerza hacia atrás. Por un momento la mochila se me escapa y entonces estoy encima de ella, acuchillándola. La hoz tiene la forma perfecta para ir directo a por el cuello. No puedo perder esa mochila, no puedo perderla sin importar qué.
Cuando la chica se desmaya me voy, sin saber si está viva o muerta. Mi brazo está salpicado de sangre y evito mirarlo. Miro a los demás profesionales. Están ocupados. Decido cruzar el baño de sangre e irme hacia los cultivos, incluso cuando el bosque está mucho más cerca, es un lugar que me hace sentir más seguro.
No he dado ni tres pasos cuando mi mochila se engancha otra vez con algo y me doy cuenta de que me he echado a las espaldas un problema demasiado grande. El chico del Distrito 7 es quien me la está intentando quitar ahora y él es mucho más grande y fuerte que yo. El miedo parece darme valentía y le hago un tajo en el brazo con mi hoz que lo obliga a soltarla. Entonces sigo corriendo. Thresh está cerca, ese chico, tan grande como una montaña, también es una amenaza. Me desvío un poco de su camino justo cuando una piedra bastante grande pasa por donde antes estaba yo y le da en la espalda al chico del Once. Miro para atrás. Ha sido el del Siete el que la ha tirado. Thresh se va hacia él y yo río un poco, eufórico de repente por no ser el objetivo de ninguno de estos dos, y sigo corriendo. Los cultivos están cada vez más cerca.
Cuando casi cruzo la línea de plataformas el Chico del Seis, Jason si no recuerdo mal, me intercepta. Algunos siguen esa estrategia, quedarse cerca de los bordes y asaltar a los tributos que han tenido más pelotas que ellos. He luchado duro por esta mochila, he matado, y no pienso dejar que me la quite. Mi hoz choca contra la hoja de su pequeña navaja. Entonces un dolor en mi espalda me hace doblarme. Grito y suelto la mochila, cayendo hacia adelante. Al mirar hacia atrás, veo a Glimmer cargando otra flecha.
—¡Es tu culpa! —grito al chico del Seis, que se va corriendo.
No llega muy lejos, porque Glimmer le lanza una flecha a la pierna. Me levanto y corro lo más rápido que puedo, dejando todo atrás. Si me salvo ahora, tal vez pueda curarme y vivir. Es lo último que pienso antes de que Glimmer me patee, me agarre del pelo, y su daga me rebane el cuello de lado a lado.
Este prompt me inspiró para escribir la historia de un chico que lo intentó. Lo intentó con todas sus fuerzas pero aún así no fue suficiente.
¡Felices fiestas!
