Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Akira Toriyama excepto Ai/Airi que pertenece a Kia Asamiya


Mirai 1.3

Desperté agitado y sudando, otra vez la cara de esos malditos androides que tanto daño le habían hecho a mi mundo y toda persona cercana a mi.

Habían pasado más de 10 años desde que había logrado derrotar a esos seres monstruosos y a pesar de eso cada noche seguía teniendo pesadillas; Miré la hora.

-3:15...- Miré a mi lado, al parecer mi pesadilla no había logrado despertarla, noté que temblaba un poco y al tocar su hombro desnudo noté lo frío que

estaba , tomé la sábana y la cubrí con ella.

Me deje caer pesadamente nuevamente en la almohada esperando poder dormir un poco más...


Mi alarma comenzó a la 6.15 de la mañana como cada día, cuando abrí los ojos, Mai no estaba ahí y tampoco sus cosas, sin embargo un aroma a café invadió el lugar.

Caminé un poco adormilado todavía, Mai estaba en la cocina preparando el desayuno.

-No tenías que molestarte.- Dije mientras me acercaba a ella.

-No es ninguna molestia, además he notado que no comes nada antes de salir de casa, ¿no es así?.-

-ah, si, tienes razón...- no pude evitar ruborizarme un poco, Mai colocó frente a mi una bandeja llena de bocadillos, tomé los palillos y di gracias por los alimentos, pero noté que ella no se había servido nada.

-¿No vas a comer? - pregunté

-No tengo apetito, comeré algo de camino al hospital.- dijo mientras tomaba su abrigo y bolso. -Llámame cuando termines en las corporación, podríamos ir al cine o a tomar algo...-

-Lo haré...- hice una pausa -Gracias Mai...-

-No hay de qué.- Me guiñó el ojo desde la puerta de entrada.

Tras haber ordenado un poco la cocina y haberme percatado que tanto el refrigerador como la alacena estaban vacíos.

-Será un largo día...-

Fui a tomar un baño y vestirme para ir a la oficina, tomé mi saco y portafolio para salir de mi apartamento.


Como de costumbre el tráfico era insoportable, así que decidí convertir el auto en cápsula y continuar caminando, las oficinas de la corporación estaban un par de cuadras más adelante.

Caminé lentamente por la acera, aún tenía bastante tiempo para llegar a la oficina, así que me detuve en un pequeño puesto de periódicos .

-Alcalde celebra a Mr. Satán tras la derrota de los Androides...- Escuché decir a una chica que se encontraba en el mismo lugar. -Si tan solo supieran...- dijo en susurro inaudible para los oídos humanos, me dejo intrigado, el 99.9% de la población creía que Mr. Satán había salvado la tierra nuevamente, era extremademente raro que alguien pensara lo contrario...

-¿Señorita Son, que tal la función de anoche?.- Le preguntó el vendedor

-¿Había dicho Son, No era ese el apellido de mi maestro ?.- me pregunté, y le dedique una curiosa mirada de reojo a aquella misteriosa chica, sus ojos estaban cubiertos por unas gafas de sol, a pesar de ser invierno el sol brillaba en todo su esplendor.

-Creo que bien, aunque ya sabes, los verdaderos "críticos" están aquí.- La chica tomó uno de los periódicos enrollándolo y colocándolo bajo su brazo.

-¡Debo decir señorita, que al parecer fue todo un éxito! Y no lo digo yo.- El vendedor levantó uno de los diarios y le guiño un ojo a la chica.

-Espero que tengas Razón Kai, de lo contrario no volveré a venir.- bromeaban ambos.

La chica pagó con un billete de 100 Zenits y le dijo al vendedor que conservara el cambio, tras haberle deseado un buen día al Señor Kai, se alejo caminando.

No pude evitar seguirla con la mirada.

-¿Sería todo Señor?- Me preguntó el vendedor.

-Ah, sí, gracias.- le dí un billete de 100 Zenits, mientras intentaba encontrar a aquella misteriosa chica entre la muchedumbre.-

-Su cambio...- me dijo el vendedor nuevamente.

-Disculpe mi intromisión, pero ¿usted conoce a esa chica? .- me atreví a preguntar

-¿Se refiere a la Señorita Son?, sé quien es, es una actriz que al parecer va rápidamente en ascenso, podrá leer la crítica de su obra de teatro en la página 9.- me respondió.

-Página nueve...- pensé .-Muchas gracias nuevamente.- hice una pequeña reverencia y me aleje del lugar.

Debo admitir que el apellido tan familiar de aquella chica me dejo bastante intrigado, no era un apellido común y la única persona que también tenía ese apellido era mi maestro Gohan, pero... el nunca me hablo de nadie más.


Al llegar a la oficina y tras las montañas de documentos que mi secretaría me había dado, abrí rápidamente el periódico para buscar la página 9.

un muy pequeño cartel de la obra destacada de la semana erá el titular de lo que llamaban "top ten", omití leer la crítica para ir directamente a los horarios, estaba de suerte, habría una función esa noche.