PRÓLOGO

Otra noche como cualquier otra, para su pesar.

Sinceramente, ella hubiera preferido que las cosas estuvieran tranquilas, al menos por esa noche, que los chicos no hubieran tomado, otra vez, la decisión de hacer una fiesta en donde circularía la bebida sin control, en donde la mesa estaría repleta de comida, donde todos podrían bailar con o sin música, reír, gritar y gozar.

Ella, por su parte, estaba bastante exhausta de tanta fiesta luego de varias noches consecutivas teniendo una tras otra, hubiera preferido dar un paseo por la playa, tal vez ir en busca de conchas marinas que la marea solía arrastrar a la costa, con ellas podría decorar la entrada de su hogar. Recordaba que la mañana anterior, había visto algunas bonitas conchas de un color parecido al azul y pensó que quedarían muy bien cerca de la puerta de entrada. Y ya que estaba, también le habría agradado escuchar el sonido del mar y el ruido de las olas a lo lejos rompiendo contra las rocas de los acantilados sin que otros sonidos rompieran con aquella tranquilidad que le brindaba el lugar, tal vez quedarse contemplado las estrellas brillando sobre el fondo negro del cielo nocturno.

Pero no, al parecer los muchachos tenían mejores planes que invertir en esa noche que en disfrutar del silencio, la tranquilidad y la paz que aquella isla les había proporcionado con su aislamiento al resto del mundo. Y allí se encontraba, huyendo como una rata de toda aquella algarabía, alejándose de los ruidos, de los gritos y de las risas intentando hallar esa tranquilidad que esperaba tener esa noche, terminando por sentarse en la arena para contemplar las olas del mar.

Echo un vistazo al lugar en donde tenía lugar la fiesta, y no pudo evitar suspirar y, a continuación, sonreír al ver a los chicos pasarlo tan bien. Era normal, estaban en el aniversario de su llegada a la isla. No recordaban exactamente el día, pero sabían que era alrededor de estos días en que se cumplía tres años desde que lograron escapar de CRUEL, de ahí que hubieran estado celebrando durante varías noches seguidas. No les culpaba por querer celebrarlo. Era mejor que dedicar este acontecimiento a recordar todo lo malo por lo que habían pasado y a todos los que se habían quedado por el camino.

Volvió a dirigir su mirada hacia el mar, aunque siguiera teniendo el escándalo de la fiesta como ruido de fondo no le importó demasiado. Total. No tenía muchas opciones, estaba segura que tarde o temprano alguien se daría cuenta de que no estaba y si se alejaba demasiado seguro que se preocuparían y acabarían deteniendo su fiesta solo para ir en su busca...especialmente cierto protector que se había agenciado y que era capaz de sufrir un ataque al corazón si estaba fuera de su vista demasiado tiempo.

Pero ahora hablando en serio, sus compañeros estaban empezando a mal acostumbrarse con toda la paz que tenían y eso le provocaba jaquecas; desde que pisaron aquella zona arenosa los chicos habían tomado la costumbre de tomar al menos una noche a la semana para dedicarse a beber como cosacos, a reír como si no hubiera un mañana, a comer hasta reventar todo lo que habían logrado recolectar durante la semana, a cantar aun siendo conscientes que su capacidad de canto estaba a la altura de un hipopótamo parturiento y a bailar pese a que ninguno de ellos tenía la coordinación suficiente como para dar dos pasos sin tropezarse y acabar tragando arena, menos aun estando ebrios.

A celebrar la vida, celebrar que estaban vivos.

A brindar por los presentes y por los ausentes.

Los ojos castaños se entrecerraron, matando aquella tenue sonrisa que apenas se había formado en su rostro, dejando a su paso una expresión cansada al recordar lo último. En otras circunstancias le habría encantado poder estar con ellos, celebrar a su lado aunque no se permitiría beber ni una sola gota de aquella aberrante bebida alcohólica que Gally había logrado elaborar a base de muchas pruebas y errores con las plantas y frutas de la isla; aunque fueran a reírse de su estatura al ponerse a bailar con cualquiera de ellos o inundar el lugar de carcajadas en cuanto perdiese miserablemente ante Minho en un pulso, o que, Newt la subiera a su espalda para poder ir atacando con bolas de arena húmeda a los que osaran interponerse en su camino.

Si, le encantaría poder compartir esos momentos con ellos, quería celebrar junto a ellos como había hecho durante todas las noches anteriores, contagiarse de su alegría y buen humor. Le apetecía más que nada. Luego de tantas penurias, tanto dolor y tantas tragedias, necesitaban aquellos momentos de disfrute que jamás pudieron gozar, o al menos no podían recordar haberlo hecho.

Pero era consciente de que no le correspondía, no al menos en esta ocasión. No justo en el aniversario de su llegada a la isla, el aniversario de muerte de muchos de sus compañeros. Demasiado consciente. Ellos tenían todo el derecho del mundo a ese disfrute, ella no.

Puede que ellos no pudieran recordar exactamente el día de su llegada a la isla. Ella si. Ella recordaba muchas cosas, demasiadas.

-Ah, con que estás aquí-escuchó una voz familiar a su espalda y aquello le hizo dar un suspiro, sabía que su ausencia iba a llamar la atención y que acabarían yendo en su busca, se alegraba de no haberse alejado demasiado, así que prefabricando una sonrisa volteó a mirar a la persona que estaba a su espalda.

-Saludos, Newt.

El chico le devolvió la sonrisa y, sin esperar a ser invitado, se tomó la libertad de sentarse a su lado clavando su mirada en el océano mientras le quitaba el tapón a una bota que traía consigo que por el olor que desprendía se podía identificar que en su contenido se hallaba alguna de las bebidas espiritosas de Gally.

-¿Qué haces aquí tan sola en lugar de estar ahí atrás pasándolo bien con todos?-cuestionó el muchacho luego de dar un sonoro trago.

-La verdadera pregunta es ¿Cómo puedes tener el valor, o más bien la insensatez, de beberte esa cosa?-cuestionó a su vez señalando el recipiente de cuero que el muchacho tenía entre las manos. En serio, había visto a Gally hacer muchos experimentos raros para sacar bebidas alcohólicas y podía jurar que alguna de esas cosas cobraba vida propia.

-Oh, vamos, no está tan mal como te piensas-se excusó divertido mientras un rubor adornaba sus mejillas quedando en evidencia ante su acompañante que ya llevaba unos cuantos tragos.-Luego de tres o cuatro tragos apenas se nota el sabor a comadreja.

-¡¿A comadreja?!-exclamó sintiendo que todos los pelos de su cuerpo se ponían en punta ¡¿pero qué narices había hecho aquel animal que tenían por constructor?! Rápidamente, le arrebató la bota a su compañero e inhaló el aroma para verificar si lo que le había dicho era cierto o solo estaba tomándole el pelo. Se arrepintió nada más hacerlo pues un penetrante olor a ácido le dio tal golpe a sus fosas nasales que no pudo evitar alejarlo de su persona estrellándolo al pecho de Newt ¡Santo dios! Eso no podía ser de este mundo. Y si, olía a comadreja- ¡PUAJ! ¡¿Pero qué narices hace Gally para elaborar esto?! ¡¿Y cómo es que ninguno de vosotros ha muerto luego de beberlo?! ¡Dios, qué horror!

Newt estalló a carcajada al ver aquella exagerada reacción, siendo interrumpido por algún acceso de tos cuando le empotró la bota contra su pecho.

-Bueno ¿vas a responder mi pregunta o vas a seguir evadiendo el tema, despreciando el trabajo del pobre Gally que tanto se esfuerza en darnos algo bueno de beber?-se burló sacándole la lengua en cuanto sintió que era fulminado con la mirada.

-¿A eso lo llamas tú "algo bueno de beber"? Debes de tener el sentido del gusto tan atrofiado que ya no sabes diferenciar entre algo bueno y algo horroroso.-se burló arqueando una ceja sintiéndose que su cara se ponía verdosa con tan solo pensar en aquel asqueroso líquido que su compañero se metía en el cuerpo tan fácil como si comiera pipas.

-Mira, verducha enana, aun te falta tiempo y experiencia para poder apreciar lo que es bueno y lo que no. Pero no te preocupes, cuando sientas curiosidad, yo mismo te invitaré al primer trago y te sostendré la cabeza cuando quieras echarlo todo luego de haberte pasado.-se burló guiñándole el ojo y sacándole la lengua como si le hubiera contado un gran chiste.

-Espero no tener que cruzar esa línea...

-Tú espera y veras...al final caerás al lado oscuro, como hemos caído todos. Y ahí estaré yo, listo para poder señalarte y reírme de tu cara cuando ocurra.

Si él supiera que ella ya había caída en ese lado varias veces...pero consciente de que no podía decirle eso, rodó los ojos y, siguiendo un poco su juego, cuestionó:

-¿Por qué tienes tantas ganas de fastidiarme?

-¿Y por qué no? Siempre me he metido contigo, en parte porque es divertido y, por otro lado, porque te lo mereces.

-¿Que me lo merezco?

-Sí, te lo mereces. Es tu castigo por todos los dolores de cabeza que me has causado desde que te conocí.

-Oh, no, aquí vamos de nuevo.-bufó ella divertida, al verse por donde viene el tema.

-Desde que te conocí tú hiciste todo cuanto estaba en tu mano para fastidiarme a mi; siempre desobedeciéndome, poniéndote en peligro, yéndote por tu cuenta sin decir nada a nadie, haciéndome sentir preocupado por ti todo el tiempo. Si es que te apartaba la vista dos segundos ¡dos míseros segundo!-levantó dos dedos para enfatizar ese punto.- y ya estabas metida en otro lío que casi te cuesta la vida, y encima tenías el descaro de arrastrar al pobre Chuck a tus locuras ¿no crees que es justo que ahora me cobre por todas las perrerías que nos has hecho?

Ella soltó una risa, se notaba demasiado que Newt estaba achispado o no estaría soltándole esto a estas alturas.

-Y gracias a eso, ahora mismo tú y todos los demás estáis vivitos y coleando. Da gracias a que todos esos riesgos que he tomado, "poniéndome en peligro" como tu dices, y, mi parte favorita, desobedecerte, han dado como fruto el que os haya salvado el culo.

Newt tuvo un tic en la ceja al escucharla decir eso. El descaro y la seguridad con la que aquel tapón hablaba le sacaba de quicio. Le daban unas ganas tremendas de darle collejas hasta dejarle la cabeza bien plana.

-¿Y tienes la cara de decirme eso, así sin más?-cuestionó arqueando una ceja

-¡Por supuesto! Estábamos en una situación de peligro ¿Qué crees que habría pasado si yo, la mas valiente, fuerte, inteligente y desobediente clariana no hubiera tomado todos esos riesgos por vosotros? Ah si, estaríais llorando en un rincón-se burló con toda la mala intención mientras sonreía entre dientes.

Newt gruñó ante sus palabras, sintiéndose ofendido por su declaración.

-¡Así que a la señorita le daba igual dejarnos a todos preocupados cada vez que desaparecía!-exclamó Newt posando sus manos sobre la cabellera ajena y frotándola con brío para despeinarla.

-¡Ay! ¡Newt, para! ¡Eso duele!

-¡Mas te vale que lo que hemos pasado ahí fuera no se repita, ahora estás a mi cargo ¡a mi cargo de verdad! No como cuando estábamos ahí fuera y no podía tener un ojo sobre ti todo el tiempo, vivimos en la misma casa y soy mayor que tú, así que espero mejor comportamiento por tu parte ¿entendido?!

-¡Vale, vale! ¡Lo he entendido! ¡Pero deja de hacer eso!-suplicó logrando apartar la mano masculina de su cabeza. Cuando se tocó su cabello y sintió que parecía más un nido de pájaros sintió la necesidad de gemir de manera lastimera.

-¿Y bien?-le escuchó preguntar y al mirarlo se lo encontró clavando sus ojos en su persona con el puño apoyado en su barbilla, en una pose graciosa de inmenso interés y paciencia por lo que fuera a contestarle a la pregunta que había hecho al inicio de su conversación..

Si que se había pasado con la bebida, ni con la cogorza que llevaba encima se olvidaría de sonsacarle su distanciamiento con los demás.

No sabía si echarse a reír por su cara o llorar por sentir que aquella conversación rayaba lo absurdo ¿así cómo iba a tomarle en serio?

-Lo lamento, sólo me apetecía disfrutar de algo tranquilo. Cuesta seguiros el ritmo.-contestó sin más mientras abrazaba sus piernas y recostaba su barbilla en sus brazos con la mirada perdida en algún punto del horizonte.

El silencio se hizo presente en cuanto el chico hizo un ruido con la garganta a modo de afirmar que había escuchado. El momento fue algo cómodo y tranquilo en el que ni siquiera hacía falta que hubiera un contacto físico para que se sintiesen acogidos por la presencia del otro, sin embargo, el ojo castaño cortó contacto con el océano para contemplar a su acompañante. Desde aquel cabello rubio alborotado y polvoriento, pasando por su ropa y su cara sucias por el trabajo, su olor a una mezcla de aromas de condimentos, sudor y carne asada por estar expuesto a la fogata en donde se estaban cocinando la comida y también un fuerte olor a alcohol, pero lo que más le llamaba la atención era su piel. El chico llevaba ropa holgada y corta, una camiseta de tirantes amarillenta y unos pantalones que le llegaban por encima de las rodillas, dejándole con la libertad de poder ver perfectamente sus brazos, su cuello y sus piernas. Quizás en otras circunstancias, le habría encantado presumir de poder apreciar sus músculos y su tonificación ante las demás chicas de la isla, restregarles su ventaja de vivir bajo el mismo techo que aquel guapo chico que a más de una ya le había quitado el sueño, pero lo cierto es que no era la belleza masculina lo que no podía dejar de mirar. Sino aquellas cicatrices.

Aquellas horribles cicatrices.

Cicatrices y marcas repartidas por cada parte de su cuerpo; de picaduras, de cortes, de puñaladas, de agujas, de quemaduras, de balas...todas y cada una como recordatorio de todo el infierno por el que tuvieron que pasar, no había ninguna parte del cuerpo de Newt en que no luciera alguna de aquellas marcas que bien podrían haberle costado la vida, y que encima ahí estarían para siempre. En realidad, si lo pensaba bien nadie del grupo tenía la piel libre y limpia de esas malditas marcas, ni siquiera ella misma, y aquello no hacía otra cosa que hacerla sentir miserable.

Como las odiaba y como le dolían con tan solo mirarlas, como si le restregaran por la cara sus fracasos y hacían que fuera imposible olvidar lo que les pasó a todos.

Sin soportarlo, apartó la mirada de ellas, volviendo a centrarse en el horizonte haciendo que Newt volviese los ojos en su dirección, sospechando de aquel acto.

-¿Demasiado ruidosos para ti?-preguntó llevándose la boquilla de la bota a los labios.

-Demasiado pesados cuando beben, más bien.

Newt no pudo evitar soltar una carcajada al escucharla, tanto que escupió el segundo trago.

-¿En serio? Con lo mucho te gusta armar escándalo cuando participas en las fiestas ¡aun puedo escuchar tus gritos de frustración al no poder ganarle a Minho en un pulso!

En respuesta se encogió de hombros y al parecer esa fue señal suficiente para que Newt se convenciese de que algo rondaba por aquella cabecita que no le permitía descansar. Tal y como sospechaba...

Ya iba siendo hora de dejarse de sutilezas y ponerse serio.

-Ey, sabes que estoy aquí ¿verdad? Que todos estamos aquí. Que si necesitas a alguien, no tienes más que pedirlo.

Sabiendo a lo que se refería se giró a mirarlo, contemplando los ojos ajenos y viendo en ellos lo que ya llevaba viendo desde hace algunos años; esperanza.

Que bien le sentaba ese sentimiento reflejado en sus ojos y, a la vez, que maldito recordatorio era del peso que ella llevaba en sus hombros.

-Lo sé...-dijo en apenas un susurro mirando entonces hacia una dirección.-Es solo que no puedo evitar pensar que pude haberlo hecho mejor.

Newt siguió su mirada y su expresión se contrajo un poco al ver la roca conmemorativa en donde estaban grabados los nombres de todos aquellos que no pudieron llegar al paraíso con ellos. Ya entendía a dónde quería ir a parar la muchacha, y eso no le agradaba ni un pelo.

-No habrías podido hacer nada, ninguno de nosotros habría podido hacer nada.

-Yo sí que podría haber hecho algo, te lo puedo asegurar. Solo que no estuve a la altura, no vi el peligro aún cuando lo tenía delante, quizá si hubiera estado más atenta, ellos...

-Ey, basta, no quiero oírte hablar así.-le cortó segundo al mando con un tono de voz duro que acalló cualquier protesta que pudiera venir de su acompañante, pero tan pronto vio cómo se encogía, Newt suavizó su semblante inmediatamente. Al fin y al cabo, él podía comprender perfectamente lo que estaba sintiendo-Eres tan fuerte como cualquiera de nosotros, lo has demostrado. Salvaste el culo a más de uno y en más de una ocasión, hiciste todo cuanto estaba a tu alcance...

-Pero no fue suficiente-le interrumpió apretando sus manos en sus brazos, aun cuando su voz salió suave y resignada.-Pude haberlo hecho mucho mejor, pude haberlos salvado a todos.

-No, enana, no habrías podido salvarlos a todos. Era imposible.

-No para mí, Newt.

"No para mi", esa frase había sido recurrente en su pequeña protegida desde que la conoció. Y Newt la había visto hacer mil locuras que podían atestiguar cómo ella era capaz de hacer posible lo imposible, un don para la buena fortuna que siempre parecía soplar en su favor, sin embargo, para todo hay un límite y eso Newt lo sabía, pero estaba claro que para la niña no y eso la tenía atormentada.

-Sé lo fuerte que eres, sé que siempre te has sentido capaz de hacerlo todo y de enfrentarte a todo ¡Maldición, sobreviviste dos noches al Laberinto y te enfrentaste a un Lacerador tú sola cuando a duras penas levantabas dos palmos del suelo!-indicó al reconocer aquel episodio cuando aquella cabra loca, siendo todavía más joven de lo que era ahora, había cometido la locura de irse por su cuenta al Laberinto, si no hubiera sido por Thomas...-Pero incluso tú tienes tus limites...todos sabíamos en lo que nos metíamos desde el primer momento en que decidimos abandonar el Claro y enfrentarnos a CRUEL.-sentenció Newt colocando su mano en la cabeza castaña acariciándola de manera afectuosa como siempre hacía cada vez que ella se sentía afligida..-Todos éramos conscientes de lo que podría pasar. Todos sabíamos que alguno, varios o todos íbamos a morir y también teníamos muy claro que era imposible sobrevivir a esto sin que alguien se quedara por el camino. Tú no habrías podido cambiar eso.

-Si que hubiera podido...eso te lo aseguro.

-Enana...-siseó con tono de advertencia.

-¿Acaso no pensarías igual que yo si el que hubiese muerto ahí fuera hubiese sido Thomas?-cuestionó sintiendo que con sus palabras el rostro de Newt parecía perturbarse, sabía lo importante que era Thomas para la vida de todos, y todo lo que significaba para Newt, pero no tenía otra manera de hacerle entender cómo se sentía.-O que no hubiésemos llegado a tiempo para rescatar a Minho de las instalaciones de CRUEL...o tal vez ¿Qué crees que habría pensado Thomas si hubiera tenido que matarte cuando estabas a nada de convertirte en Crank?

-Lo hago.-murmuró mirando con sus ojos oscuros los contrarios, viéndose afilados y sombríos.-Yo también he perdido a gente importante ahí fuera ¿sabes? Y sé a dónde quieres ir a parar. Lo he pensado muchas veces, todo el tiempo, era mi obsesión.-miró de soslayo a su alrededor.-Toda esta paz parece tan irreal luego de todo lo que hemos visto que estuve mucho tiempo esperando que algo ocurriera, algo que destruyera todo esto, ver a lo lejos los Berg de CRUEL y tener que volver a empezar a huir y buscar un nuevo lugar seguro; que de nuevo mas compañeros se quedasen en el camino y que está vez fuera Minho, Thomas, Frypan...en fin...volver a perder gente a la que quiero.

-Newt, entonces deberías entender que...

-El mundo hace tiempo que se ha ido a la mierda, enana.-indicó Newt pasándose una mano por el pelo.-Y cuando el mundo se va la mierda, es imposible poder darle un final feliz a todo el mundo.

Ella apretó la mandíbula ante sus palabras, no era la primera vez que escuchaba a Newt decir algo como eso. En varias ocasiones, en diferentes circunstancias, siempre había sido él quién le decía eso. Un final feliz para todos era algo imposible de conseguir. Había conseguido dárselo a los que habían llegado a la isla, pero esos no eran "todos", el resto se quedaron atrás. Y ella no era capaz de aceptarlo, no con todo lo que sabia que podía hacer y lo que ya había hecho.

Un final feliz para todos era posible. Difícil, muy improbable, pero posible.

Pero, como era costumbre, no podía decirle a Newt nada de esto ni podría demostrárselo. Así era cómo debía ser, solo medias verdades, secretos, mentirás aquí y allá. Nunca podría ser totalmente honesta con él, con nadie en realidad.

Bueno, con nadie, excepto Chuck.

-Ey, descansa un rato, al final todo salió bien, todos están bien y a salvo en este lugar. No podemos cambiar el pasado pero podemos construir un futuro prospero-exclamó entonces el segundo al mando cambiando por completo el tono de su voz a uno mucho más animado y divertido, rodeándola los hombros con su brazo, acercándola a él. La pequeña entrecerró los ojos, mirándolo con suspicacia, estaba claro que quería dejar el tema de lado.

Newt no podría entenderla ni aunque lo intentara, era consciente y tratar de conseguir lo contrario era inútil. Ya lo intentó.

-¿Y si se pudiera...?

-¿Mhhh?

-Imagínatelo por un momento ¿y si se pudiera? Ya sabes, volver atrás y poder rehacer todo desde el principio, corregir lo que se hizo mal y entonces...todos, todos podrían estar aquí, podrían tener todo esto y...

-No vayas por ahí.-le cortó de golpe sosteniendo sus hombros para que lo mirara a los ojos, intentando que ella no siguiera por ese camino.-Ese tipo de pensamientos solo te torturarán, no te pierdas en "si hubiera..." eso son solo fantasías. No todos han podido conseguir esto, pero lo conseguiste tú, lo conseguí yo, lo consiguieron los demás que si estamos aquí y lo conseguirán los que vengan después. Otros supervivientes que logren llegar o tal vez los niños que nazcan aquí ¿No te parece muy injusto que luego de luchar tanto, llegar hasta aquí solo sea para regodearnos en la miseria por los que no pudieron llegar? ¿Crees que eso les habría hecho la justicia que quieres?

Ella sonrió tristemente, si él supiera...

-No, supongo que no.-fue su respuesta con un tono de rendición.

La mirada de Newt se entrecerró en preocupación al ver el semblante de su protegida, siendo consciente que sus palabras no habían logrado convencerla. ¡Era tan frustrante no encontrar el modo de reconfortarla! Siempre era lo mismo con ella. Su manera de pensar y de ver las cosas eran tan complicadas, que Newt nunca había logrado comprenderla, mucho menos ayudarla.

-Hazme caso, yo les conocía bien. Ellos luchaban por algo como esto, y también eran conscientes de que podían quedarse por el camino. Pero prefirieron luchar y tratar de conseguir algo que seguir siendo las ratas de laboratorio de CRUEL, lucharon por eso.

-Lo sé, yo también les conocía, bueno, a la mayoría.-murmuró ella.

-No hay que olvidarse de ellos. Pero lo si que tenemos que pensar es en seguir adelante, vivir bien será honrarlos a ellos. Aunque les eche muchísimo de menos y diera mi pierna buena con tal de traerlos de vuelta, todo cuanto puedo hacer para honrarles es vivir la vida que ellos quisieron para sí mismos, solo así su ausencia valdrá la pena.-murmuró el chico haciéndose notar que su voz se quebraba al ir perdiéndose en sus propios recuerdos. La muchacha lo miró, viendo la expresión melancólica que brillaba en sus ojos.

-Lo lamento-se disculpó poniendo algo de distancia para acomodarse mejor en la arena volviéndose frente al mar.-A veces no puedo evitarlo. Cada cosa que hacemos, cada vez que reímos y nos sentimos bien, pienso "esto le habría gustado a Sonya" o "Seguro que Teresa habría devuelto esa bola de barro" o "Jorge estaría pateando traseros por hacer tanto el tonto". No concibo este lugar sin ellos...se lo merecían tanto...

-Si no hubieran sido ellos, habrían sido otros.-dijo Newt con pesadez, sin darse cuenta de que ella se encogió en el sitio como si le hubiera caído un enorme peso encima.-Esta mierda funciona así, unos mueren, otros viven. Hemos sobrevivido algunos, igual que podríamos haber muerto todos pero la verdad es que era imposible que todos nos hubiésemos salvado.

Imposible...

No había imposibles...no para ella. Se negaba a creer tal cosa.

-Je...supongo que es algo infantil por mi parte desear eso ¿no?-rio ella, decidiendo que era mejor dejar el tema, pelear con Newt era inútil.-Tan solo soy una cría que quiere que su historia favorita tenga un final feliz.

-Tienes alrededor de diez años, creo que podemos perdonarte que desees algo como eso.-intentó bromear Newt pasando de nuevo uno de sus brazos por los hombros de la menor para atraerla hacia sí mismo-Yo solo quiero que a partir de ahora todos seamos felices. Que tú crezcas sana y a salvo en este lugar, rodeada de gente que siempre te va a querer y sin que tengas que estar todo el tiempo vigilando por si vienen enemigos.

Ella no contestó, no debía hacerlo si no quería exponerse a una discusión en la que no quería meterse con Newt. Le había dicho infinidad de veces que en todo aquello ella era la que menos importaba, lo verdaderamente importante siempre eran los demás pero al final había aprendido a cerrar la boca ante Newt luego de haber experimentado tantas veces lo mucho que se enfadaba cuando se ponía a si misma tan por debajo de los demás de esa manera.

De nuevo, si tan solo supiera...

-Tú y Chuck sois nuestro símbolo de esperanza.-le recordó Newt dándole un suave toque en la frente con los dedos al notar que su mente parecía volar hacia otro lado.-Los más jóvenes de todos nosotros y los que pudieron sobrevivir hasta el final. Vosotros dos sois la prueba de que la vida, pese a todo, se abre camino.

-Eso suena a que te lo has sacado de una película...-comentó divertida sin poder evitarlo ante aquella frase.

-¿Eso crees? No sería capaz de recordarlo de todos modos.-rió de buen humor el chico afianzando el abrazo con aquella atolondrada a la que tanto quería.-Ahora quiero que levantes el culo de esta playa y vayas a la fogata a pasártelo bien con todos esos garlopos si no quieres que acabe enfadándome contigo.

La muchachita suspiró rodando los ojos y, separándose del chico, le sonrió.

-Dame solo unos minutos ¿de acuerdo?-se excusó ganándose una mirada reprobatoria del mayor.-Por favor, déjame al menos que aproveche que estoy aquí para recoger algunas conchas, quiero adornar la entrada de casa con ellas.

Newt rió por lo bajo, es cierto que su protegida había empezado a interesarse por dejar mas bonita su casa...algo que entraba dentro de lo considerado normal. Por una vez.

-Está bien, enana.-sonrió complacido cambiando por completo su ceño fruncido ante la negativa, acercándose y plantándole un sonoro beso en la coronilla.-Pero solo cinco minutos, si veo que te retrasas vendré a por ti y te llevaré arrastras ¿lo captas?

-Lo capto.-asintió haciendo un saludo militar al mismo tiempo que el chico se levantaba de la arena y estiraba su cuerpo.

-Recuerda, solo cinco minutos.-le advirtió dándose la vuelta para regresar en donde estaban los demás.

-De acuerdo, de acuerdo.-y antes de que se alejara Newt dio un trago a su bebida soltando acto seguido un largo eructo que pareció retumbar por media playa.-¡Newt, no seas guarro!

Divertido por su manera de escandalizarse, Newt volvió a sacarle la lengua y mientras se alejaba le mostró los cinco dedos de su mano, reiterando su límite de tiempo antes de que volviera a por ella.

La pequeña gruñó ante la actitud de su compañero, pero una vez se quedó sola de nuevo volvió a tener su faceta calmada y nostálgica retomando su interés en el océano. Al acomodarse mejor en la arena, su mano rozó con una superficie lisa y al mirar a su lado encontró una pequeña concha de almeja de color rosado. La tomó entre sus manos y la observó con detenimiento, apreciando su color y preguntándose de dónde venía y si ése lugar estaba muy lejos o si era de la misma isla.

-Un símbolo de esperanza ¿eh?-musitó para sí misma con los ojos perdidos en aquella concha.

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-Ey ¿Cómo ha ido?-preguntó Thomas sentado sobre un tronco mientras venía llegar a Newt luego de haber dejado a la pequeña de nuevo sola en la playa contemplando cómo la expresión del segundo al mando cambiaba de expresión conforme se acercaba. El actual líder de los clarianos se había sentido decepcionado al ver a su compañero regresar solo en vez de con la menor.

-No ha ido mal pero podría haber ido mejor.-reconoció dando un suspiro de cansancio mientras tomaba asiento al lado de su compañero, justo en el suelo.

-¿Qué te ha dicho?-preguntó, dándole un leve toque en el hombro derecho con la pierna, para instarle a contarle.

-Está pensando en todos los que no llegaron aquí; Ben, Alby, Sonya, Teresa, Jorge...en fin, todos.

-Tiempos oscuros, como habría dicho Alby.-asintió Thomas, cobrando total conciencia del peso de las palabras del anterior líder de los clarianos.-Esta fecha es dura para todos, aunque intentemos verlo desde la otra cara de la moneda.

-Ella se está echando demasiado peso extra en sus pequeños hombros...detesto que haga eso.

-No parece que el que hayan pasado ya tres años haya ayudado-indicó el moreno, revolviendo los cabellos de su compañero transmitiéndole su apoyo.-Es el aniversario del día que llegamos aquí, ya hace tres años de ello, lo estamos celebrando pero también estamos haciendo el intento de no hundirnos al recordar lo que hemos vivido. Ella parece ser que ni aun así es capaz de evitar pensar en ello...

-Hubiera preferido que al menos ella pudiera vivir siendo una niña otra vez,-susurró con tono melancólico antes de darle un nuevo trago a su bebida-Es la única de nosotros que aun tenía una infancia por vivir, pero incluso con todos muertos, CRUEL continuó destrozando vidas. Quería que ella...pudiera solo ser una niña normal.

-Nunca ha sido una niña normal, ya lo sabes. Todo lo que hizo no podría haberlo hecho ningún crío-le recordó Thomas paseándose en sus recuerdos por todas las vivencias que habían tenido en donde involucraban a esa niña.-Precisamente por eso es por lo que ha podido sobrevivir todo este tiempo y creo que al final podrá salir adelante, es tan fuerte como cualquiera de nosotros.

-Lo sé.-coincidió Newt apoyando su cabeza sobre el muslo de Thomas mientras este daba un mordisco a un pescado frito que tenia al lado..

-Conozco esa cara.-advirtió el menor sin despegar la mirada de donde estaba la más joven de su grupo.

-¿De qué cara me hablas?-cuestionó Newt sin despegarse de donde estaba.

-Esa de garlopo miertero que me traes cada vez que cuestionas tus propias decisiones.-entonces Newt le propinó un golpe en la pierna, a lo que Thomas se quejó al mismo tiempo que dejaba salir una risa.-No te castigues tanto, Newt, la estás criando bien.

-Eso quiero pensar...pero cada vez que la escucho hablar hace que me pregunte si de verdad estoy haciendo algo bien. La mayoría de las veces no logro comprender qué pasa por su cabeza, y muchas veces siento que es ella la que está cuidando de mi y no yo de ella. Me siento un fracaso como el adulto de la casa.

Newt siempre supo que su protegida iba a ser todo un desafío en cuanto a criarla. Habían estado juntos durante todo el trayecto desde antes de salir del Claro y siempre había cuidado de ella, pero el hacerlo viviendo los dos bajo un mismo techo, con una rutina y en días de paz era algo que a Newt le resultaba incluso mas complicado que cuando estaban viajando con cada peligro acechando en cada rincón.

La niña siempre había sido independiente, eso y su inexplicable suerte era lo que la había ayudado a sobrevivir, y está claro que los días de paz era un cantar totalmente diferente. La menor estaba tan acostumbrada a sobrevivir que parecía estar en constante alerta, intentando adelantarse a los acontecimientos, cuando eso parecía quedar atrás, la niña comenzó a pensar. A pensar demasiado. A torturarse tanto que Newt sintió que le necesitaba.

Por ello, cuando todos estaban estableciéndose, construyendo sus chozas, Newt fue el que tomó la decisión de que la niña sería la que viviera con él, nadie le contradijo, ni siquiera la menor, sin embargo, lejos de sentirse como el cuidador que debía ser, sentía que ella era la que actuaba como la adulta de los dos y que era él quién estaba a su cargo.

Y ahora que estaba vulnerable, en donde podía hacer algo por ella, simplemente era evadido y apartado ¡dios! ¡era tan frustrante!

-Siempre ha sido una rarita, ya lo era cuando llegó al Claro pero eso no te detuvo cuando te decidiste por tu cuenta volverte su guardián.

-¿Me lo dices tú que no pasaste ni medio día en el Claro cuando por tu cuenta adoptaste a Chuck? ¡Y qué es eso de llamarla rarita!

-Es una rarita y lo sabes ¿Quién se pone a fabricarle una honda a Chuck mientras está convaleciente en la cama?-cuestionó al recordar ese suceso cuando la niña apenas había llegado al Claro.

-No es rarita, sólo apañada.-se defendió Newt lanzándole arena húmeda a Thomas en la cara.

-¡Ey!

-Tú te lo buscaste. Es por ella que Chuck aprendió a ser un buen tirador ¡de menuda nos ha salvado ese larcho gracias que descubrió que tiene una buena puntería!, no se te ocurra meterte con ella.

-¿Se puede saber de qué estáis hablando vosotros? Os recuerdo que esos críos no os pertenecen a ninguno de los dos.-interrumpió Minho-Y en todo caso serían ellos los que os han adoptado a vosotros.

-¡Cierra el pico, cara plopus.!-exclamaron ambos chicos.

-Es cierto y lo sabéis ¿os recuerdo aquella vez que esa cabra loca se le ocurrió que sería buena idea cabalgar a lomos de un Lacerador? Dave aun recuerda ese momento y se pregunta cómo lo hizo ¿O que ella y Chuck no tenían nada mejor que hacer que tomar uno de los trenes de CRUEL para estrellarse contra una montaña?

-Mira, mira, no nos hables de esas veces, ni de ninguna que involucre a esos dos...-siseó Newt llevándose las manos a la cara al recordar eso, ese par han estado a punto de matarse tantas veces que tanto él como Thomas estaban seguros que durante ese tiempo habían envejecido varios años por los disgustos...y solo eran parte de las locuras que hicieron esos dos.

-Chuck ha estado más veces al borde de la muerte por sus actos de héroe que por CRUEL...-le imitó Thomas frotándose la nuca mirando de lejos a su protegido que bromeaba con algunos amigos.

-Pero no es menos cierto que nos salvamos de una buena gracias a esos actos.-les recordó Minho sentándose junto a Thomas, esta vez también sobre el tronco.-¿Que le sucede entonces a nuestra pequeña patea-traseros?

-Que la paz le abruma demasiado, eso pasa.-dijo Newt encogiéndose de hombros volviendo a mirar a la enana que al fin se había levantado de donde estaba y curioseaba alrededor, buscando esas conchas que tanto quería.-No para de darle vueltas a todo lo que hemos vivido y se responsabiliza de todos los que no han podido llegar hasta aquí.

-¿Puedes culparla? Llegó al Claro y desde ese momento se puso a pelear y a sobrevivir, ahora que ya no tenemos a CRUEL tras nosotros, el sobrevivir es solo cosa de conseguir alimento y cobijo, y esto último ya lo tenemos cubierto, y ahora ya no tenemos nada contra lo que pelear. Se acostumbrado a luchar y a veces la paz provoca más terror que un fuego cruzado.-razonó Minho tomando un trago de su propia bota con la bebida preparada por Gally, ciertamente hablaba desde la experiencia.

-Va ser imposible sacarle esas ideas de la cabeza...-murmuró Thomas pasando su mano tras la nuca pero al ver como Newt se cubría la cara con las manos y reprimía un grito de frustración se apresuró en calmarlo.-Todo lo que ella necesita es adaptarse, es cuestión de tiempo. Ahora tenemos una nueva vida.

-Han pasado tres años, Thomas, ha tenido tiempo de adaptarse.

-Tal vez, pero quizá le cuesta mas porque está sola.-los chicos, en especial el rubio, miraron de mala manera a su líder.-No me malinterpretéis, me refiero a que no hay mas niños con los que pueda estar. Chuck es el mas cercano que tiene a su edad y se llevan cuatro o seis años, mucha diferencia entre dos niños. Por eso, creo que cuando la isla vayan llegando niños, la actitud de nuestra chica será otra.

-¿Alguien ha dicho algo sobre niños?-preguntó entonces Frypan dando un abrazo de oso a Thomas desde atrás, haciendo que el pobre chico sintiese que le habían cortado el aire de golpe.-¿Qué pasa, Thomas? ¿Acaso hay alguna noticia que quieras compartir con nosotros?

-Fry...pan...no respiro...no respiro...-se quejó Thomas sintiendo que se iba poniendo azul por momentos.

Todos comenzaron a reír ante aquel ataque sorpresivo por parte del cocinero, pero en cuanto Newt sintió que éste clavaba la mirada en su persona como queriéndole insinuar algo, solo le respondió encogiéndose de hombros.

-Yo con una tengo más que suficiente.-indicó para luego señalar a Thomas.-Y tengo claro que aquí nuestro querido novato tiene suficiente con Chuck, que desde que conoce lo que es vivir en paz se ha estado comportando como un tonto frente a las chicas, tiene a nuestra enana un poco abandonada por eso.

-Chuck se ha hecho mayor, y pensar que nosotros teníamos más o menos su edad cuando huimos del Claro.-rememoró al pensar en su llegada al Claro y que para ese entonces Chuck apenas era un crío de doce años.

Frypan fue a decir algo pero entonces dejó repentinamente de estrangular a Thomas en cuanto sus ojos se clavaron en una dirección en específico.

-¿Frypan...?-llamó Minho al ver que el cocinero parecía palidecer por momentos.

-Chicos...-musitó señalando con el dedo hacia la dirección que miraba, y en cuanto los demás lo siguieron vieron a la pequeña que se encontraba corriendo como si no hubiese un mañana en dirección a los acantilados.

Unos altos y mortales acantilados con rocas punzantes en el fondo.

Newt perdió el color de la cara en apenas medio segundo ¡¿en qué pensaba esa loca?!

-Ir por ella.-dijo Newt golpeando reiteradamente la pierna de Thomas mientras todos, sin esperar ninguna orden mas, se incorporaron y echaron a correr en dirección a la pequeña.-¡Ir por ella! ¡Ir por ella! ¡Ir por ella! ¡VAMOS! ¡VAMOS!

La muchachita por su parte escuchó los gritos a lo lejos, gritos que ya no tenían nada que ver con toda la fiesta que se habían montado y que ella era responsable de ese cambio. Lo sabía, del mismo modo que sabía que no podía dejar que la capturaran.

Pronto dejó de sentir la arena bajo sus pies descalzos sintiendo entonces las pequeñas piedras clavarse en su planta, tan dolorosas que sentían que le recorrían la espina dorsal pero la adrenalina que segregaba su cerebro era lo bastante potente como para ser capaz de seguir corriendo, por lo que ignoraba el dolor como buenamente podía mientras la sangre dejaba huellas en su camino. Les escuchaba cerca, sabía que ellos eran más rápidos que ella; escuchaba a Minho gritarle, oía a Thomas exigiéndole que se detuviera...oía a Newt llamarla.

La voz de Newt la escuchaba por encima de la de los demás, pese a saber que era el más lento de todos los que estaban persiguiéndola. Todo el grupo, siguiéndola, y Newt, con su dolorosa cojera, intentando darle alcance. Un alcance que ella no pensaba darle.

Era el momento, oía los pasos de alguien a su espalda, su voz cada vez más cerca pero ella no podía permitirlo. Las cosas no deben de ser de esa manera. Simplemente no, se negaba a ello...

Quería otra oportunidad.

-Lo siento mucho.-se disculpó en voz tranquila y bien en alto antes de lanzarse por el acantilado sin ninguna contemplación.

La mano de Thomas apenas rozó con el brazo de la cría, el cuerpo de ésta se precipitaba contra las rocas. Ella vio la mano de Thomas alzada hacia ella alejándose más y más.

Todo se volvió oscuro de pronto, el sonido del agua y la voz de Newt gritando su nombre en un eco desgarrador.

Solo necesitaba otra oportunidad.

Una vez mas...