-¡Ey! ¡Despierta, verducho enano!-exclamó una voz que hizo que se sobresaltara saliendo de golpe de su sueño ¿en qué momento se había quedado dormida? Miró hacia arriba encontrándose con dos pares de ojos que la miraban. Uno de ellos pertenecientes a ese chico burlón de curioso acento y el otro un tipo robusto de piel oscura que se le hacía intimidante.

Oh, dios, no había sido un sueño...

"¿Dónde está Thomas?" se preguntó intentando ver si el chico estaba acompañando a esos dos, pero no pudo verlo. Lo último que recordaba antes de dormirse es que se había presentado ante Thomas y él le había asegurado que iba a cuidar de que nada malo le pasase, que hablaría con sus compañeros para convencerlos que era una tontería mantenerla encerrada y que no era ninguna amenaza. Le indicó que esperara y eso hizo, pero ahora que se había despertado no veía a Thomas por ningún lado. Aquello la hizo sentir abandonada, no quería lidiar sola con desconocidos que la empujaban y la encerraban en un hoyo.

La puerta de la jaula se abrió y ella, como ya venía haciéndose costumbre, se llevó la mano a la espalda de nuevo sintiéndose frustrada al no encontrar algo. No tenía ni idea de qué era lo que estaba buscando, pero lo que si sabía era que sea lo que sea era algo que había usado tanto antes que el tenerlo consigo era como una especie de extensión de su cuerpo. No tenerlo consigo le hacía sentir demasiada vulnerabilidad, y eso no le gustaba nada.

-¿Ya te has calmado?-preguntó el chico de piel oscura clavando sus ojos en el rostro de la muchachita, sin embargo ésta no contestó, se limitó a mirarlo alerta de cualquier cosa que se atreviese a hacerle, porque desde luego si la atacaba no pensaba quedarse quietecita.-Lamento mucho que uno de mis chicos se haya puesto un poco violento contigo.-se excusó de una manera que a Chara se le hizo muy pobre al percatarse de la complicidad y diversión con la que se miraban en uno y el otro.-Pero por lo que me han contado tú tampoco has puesto las cosas fáciles. Mis respetos, esa terquedad te servirá para sobrevivir en este lugar pero más te vale no ponerte estúpido con ninguno de los vivimos aquí si quieres tener un lugar donde dormir, comer y protegerte ¿de acuerdo?

Chara se encogió en el sitio, el tipo tenía una voz que le imponía respeto y no se atrevía a contradecirle ¿En serio era otro adolescente? Lo miró con detenimiento por unos segundos, reconociendo que, pese a su tono de voz y facciones, aun podía ver evidencias de juventud temprana en él, alguien que aun no era adulto del todo. Al darse cuenta de cómo estaba comenzando a mirarla, asintió a modo de respuesta, consiguiendo de esa manera que la mirada del hombre se suavizara.

-Bien...¿sabes cómo te llamas o de dónde procedes?-preguntó haciendo que la pequeña se sintiese curiosa de su pregunta.-¿Sabes si tienes padres o si tienes algún recuerdo de antes de estar en la Caja?

Vale, Thomas le había comentado algo al respecto de los recuerdos. Todos los chicos de este lugar fueron traídos totalmente desmemoriados. No recordaban nada antes de despertar en lo que ellos llamaban "La Caja", ni siquiera sus propios nombres.

Sin embargo, ella si podía recordar el suyo propio. No hubo un solo momento en que no recordara su nombre pero lo que no se diferenciaba de ellos, es que tampoco tenía recuerdos de antes de despertar en el montacargas, pero no estaba segura de si eso era todo lo que la diferenciaba de esos chicos.

-Si no recuerdas nada, no pasa nada, es lo normal. En un par de días serás capaz de recordar tu nombre, a todos les ha pasado lo mismo-le animó el chico al interpretar su falta de respuesta con la ausencia de recuerdos.-Yo me llamo Alby, soy el jefe de todos los chicos que están aquí, y éste de aquí es Newt, aunque creo que vosotros dos ya os conocéis-indicó al chico de cabello rubio que estaba a su lado

-Sí, hemos tenido un par de roces ¿verdad, verducho?-aquella sonrisa le hizo desear que alguien le diera con un canto en los dientes. Así al menos podría reírse de su fea cara mellada.

-Cuando yo no estoy disponible, quien manda es él ¿de acuerdo? Así que espero que seas un buen chico y hagas caso a Newt cuando sea pertinente-indicó Alby señalándolo con el pulgar, pero como toda respuesta ella se encogió de hombros sin importarle lo más mínimo. Entonces Alby le hizo una señal al otro con la cabeza, indicándole que ayudara al menor a salir del hoyo.

-Bueno, enano, ya se acabó la hora de tu descanso, es hora de ponerse a trabajar-propuso Newt dispuesto a meterse en dentro del agujero pero justo cuando estaba por hacerlo algo húmedo se estrelló contra su frente.

Al mirarlo resultó ser una pieza de fruta de la cual ya solo quedaba su corazón y las pepitas, ahora sucia por haber rodado por el polvoriento suelo del hoyo, y el verducho en posición de haber lanzado algo. Newt se tocó la zona con el dedo índice mientras miraba al novato con una expresión burlona.

El larcho enano aun tenía ganas de pelea ¡pues pelea tendrá!

-¡Ven aquí!-exclamó Newt lanzándose de golpe sobre ella desde lo alto. Chara pegó un grito del susto al ver de repente al chico cernirse sobre ella, otra vez, y al momento de impactar una nueva polvareda se levantó.

Aquella situación volvió agobiarla y no tardó en reaccionar de manera violenta al retorcerse y dar patadas para sacarse a ese gigante de pelo rubio de encima. Pero Newt ya se esperaba su reacción, y dada la diferencia de estaturas y de fuerza, para él no supuso esfuerzo alguno cuando la inmovilizó y acorraló contra el suelo, presionando el pecho y agarrando su cabello, dejándola completamente vulnerable.

-Mira, enano, grábate lo que voy a decirte dentro de esa terca cabecita tuya. Te conviene más de lo que te crees llevarte bien con los demás, especialmente con Alby y conmigo. Así que deja ese carácter bravo para otras labores porque enfrentarte a nosotros puede ser algo muy estúpido por tu parte ¿me has entendido?-siseó Newt en su cara provocando que la pequeña temblara de miedo ante aquella expresión.

-Newt, déjate de juegos. Hay mucho trabajo que hacer y todavía debo enseñarle cómo es todo por aquí.-apremió Alby dando un par de palmadas a la verja.

-Ey, ¿qué es lo que pasa aquí?-cuestionó una voz que a Chara se le hizo familiar y le hizo abrir los ojos para buscar su procedencia, pero todo cuanto veía eran los intimidantes ojos del chico del acento curioso.

-No te preocupes, Thomas, Newt solamente le estaba dando unos consejos al nuevo.-dijo Alby quitándole importancia, pero en cuanto el otro se asomó para ver qué estaba pasando y vio a su compañero sobre el novato se sintió sobresaltado.

-Newt ¿pero qué le estás haciendo?-cuestionó Thomas alzando la voz, haciendo de esa manera que Newt cortara contacto visual la menor y mirara a su compañero, permitiéndole de esa manera a Chara poder ubicar donde se encontraba el chico de ojos bondadosos.

-¡Thomas!-lo llamó Chara sin poder evitarlo en una súplica porque la ayudara. El sonido de su voz casi alertó tanto a Alby como a Newt, al ser la primera palabra que salía de los labios del menor.

-Newt, déjalo tranquilo-se interpuso Thomas asomándose al interior del Hoyo.

-Thomas, cálmate, Newt no estaba haciéndole nada malo, solo le está haciendo entender cómo funcionan las cosas por aquí.-le cortó Alby

-Es un crío.-dijo como si nadie se hubiera dado cuenta de ese detalle.-y está asustado ¿cómo esperáis que pueda entender la situación en la que está si no dejamos de tratarle como a un animal?

-Porque no hay tiempo para lidiar con berrinches infantiles, Thomas, por eso.-aclaró Newt levantándose de encima del pequeño y obligándolo a que se levantase a su vez asiéndole del brazo.

-Tiene razón, novato.-apoyó Alby dirigiéndole una severa mirada a Thomas-Necesitamos sacar el trabajo adelante lo antes posible, no podemos perder el tiempo con los berrinches de un niño descontrolado.

Thomas quiso decir algo, pero tuvo la prudencia de guardar silencio, no le gustaba la clase de trato que Alby y Newt estaban dándole al crío pero tampoco veía conveniente el enfrentarlos cuando sabia que acabaría por tenerlos en contra. Bastante revuelo había provocado él solito en el corto tiempo que llevaba en el Claro como para que encima las dos únicas personas que parecían tenerle algo de respeto empezaran a reprocharle.

Sus ojos viajaron a Chara, que seguía atrapado bajo el agarre de Newt, pero contrario a lo que se esperaba, no estaba llorando ni temblaba, ni siquiera estaba haciendo pucheros. Solo lo miraba anhelante, con una sonrisa asomando en sus labios como si el haberlo visto supusiera un motivo de alegría para él.

-"Bueno, al menos alguien si parece contento de verme"-pensó Thomas ante aquellos brillantes ojos chocolate.

-Y quiero que te quede algo claro, Thomas-habló Newt tomando al crío por las axilas como si nada, provocando que éste dejara salir un gimoteo de sorpresa, y alzándolo en dirección a Thomas.-No tengo por costumbre levantarle la mano a un crío. No te hagas ideas raras sobre mí.

Abochornado por aquella llamada de atención, Thomas asintió y tomó al pequeño en brazos para sacarlo del hoyo, el cual se apresuró en rodear con sus brazos el cuello ajeno, aquel acto no pasó desapercibido por Alby, más el acto tan pronto apareció se fue en cuanto los pies de Chara tocaron el suelo.

Al separarse, Chara miró a Thomas con una sonrisa plasmada en su rostro, al parecer muy contenta de ver una cara que consideraba amistosa.

-Saludos, Thomas.-saludó ella ampliando su sonrisa de una forma en que se veían sus pequeños dientes de leche.

Thomas por un instante se sintió derretir.

-Hola, Chara, te veo bien.-respondió acariciando con cuidado la cabellera ajena.

-¿Cómo le has llamado...?-preguntó Alby en lo que Newt, de un solo impulso, salía del hoyo posicionándose frente a la escena.

-Es su nombre. Se llama Chara-aclaró Thomas, mientras la aludida asentía vigorosamente.

-¿Y te lo ha dicho a ti?-cuestionó Newt por su parte.

-Ah...¿sí?-musitó Thomas sintiéndose de nuevo abochornado y después preocupado en cuanto vio que Newt y Alby intercambiaban miradas.

Thomas sudó frío por un segundo al ver aquel intercambio de miradas entre el líder y su segundo al mando ¿tenía algo de malo que él supiera el nombre del niño? Miró al menor, que, ajeno a lo que estaba pasando, parecía estar muy cómodo a su lado y sonreía contento.

Pero al parecer ninguno de los dos le importaba demasiado ya que Newt se encogió de hombros, y sin hacer preguntas se dirigió hacia donde se encontraba Thomas para tomarlo del brazo, separándolo del menor de un solo tirón.

-Tú y yo tenemos trabajo que hacer. Alby se ocupara de enseñarle todo esto al verducho enano-indicó Newt empezando arrastrar a Thomas consigo, el cual casi se da contra el suelo ante el desequilibrio. Mientras se alejaba se despidió rápidamente de Chara que le devolvía el gesto despidiéndole con la mano.

-Bueno, Chara ¿qué te parece ir a dar un paseo y ver cómo es nuestro hogar? Ahora que formarás parte de esto te vendrá bien conocerlo.-propuso Alby, viendo que Chara le dirigía una mirada curiosa.

Chara miró hacía atrás viendo como Thomas todavía era arrastrado por Newt a vete tu a saber dónde. La verdad es que no estaba demasiado entusiasmada con separarse de aquel chico, le había caído bien y era el único que había sido amable con ella desde que había llegado.

Pero supuso que no tenía otras opciones, no sabía por cuanto tiempo iba a estar en ese lugar, pero su mejor opción de momento era obedecer y ver qué era lo que había. Quizá encontrara algunas respuestas o al menos pistas sobre lo que hacer después.

-Estoy impaciente, Alby.

Alby se dio cuenta de algo, el niño había perdido el miedo cuando había estado hace un momento a la defensiva dentro del Hoyo. No sabía si era el efecto de Thomas en él, pero Alby no sabia si tomar ese cambio como algo bueno o no.

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-¿Nadie ha intentado trepar hasta arriba?-cuestionó Thomas observando a los aludidos mientras arrancaba unas malas hierbas.

-Se intentó.-respondió Newt concentrado en reforzar un nudo que mantuviera un pequeño arbolito erguido.-La hiedra no llega arriba del todo. Y además ¿a dónde vas una vez llegas allí?

-¿Y qué me dices de la Caja? La próxima vez que alguien suba alguien puede...

-También lo hemos intentado. La Caja no vuelve a bajar si hay alguien dentro.

-Vale ¿y qué tal...?

-No. Ya lo hemos intentado todo antes ¿vale? Muchas veces-cortó dejando su tarea para mirar al novato, apoyándose en uno de los soportes.-Tío, créeme cualquier cosa que se te ocurra, ya la hemos intentado.-rió Newt al ver la cara de desconcierto de su compañero ante su corte. Aquel larcho hacia demasiadas preguntas, tiempo que perdía cuando podía estar trabajando.-La única salida es a través del Laberinto.

El silencio se formó entre esos dos para gran disgusto de Thomas. Nada, que no había manera. Por mucho que propusiera maneras de poder encontrar una salida, Newt lo echaba por tierra como si nada. No dudaba que hubieran intentado de todo para salir de ese sitio, pero Thomas no era ningún idiota y le bastaba mirar a su alrededor para ver en qué estado se encontraban sus compañeros al respecto. Salvo Chuck, nadie parecía seguir interesado en encontrar la salida del Claro, todos parecían haberse acostumbrado a vivir ahí y a seguir una rutina que les hacía desviarse del objetivo principal. Si, estaban los corredores, haciendo la labor que les correspondía pero Thomas era capaz de ver la desmotivación de sus compañeros con respecto salir del Claro. Eso no le estaba gustando para nada.

Un chico llegaba cada vez en aquella Caja, con provisiones, semillas y animales. Eso son doce chicos al año y, por lo que sabe, Alby, siendo el mas antiguo, llevaba ahí metido 3 años, haciendo un total de 38 chicos, esto incluyéndole a él y a Chara. Tal vez no era demasiado descabellado pensar que muchos de ellos estaban ya resignados...

Sin embargo, no tenía muchas ganas de discutir con el guardián de los huertos, menos aún luego del corte que le había dado a todas y cada una de sus propuestas de escape. Pensó que de momento lo más sensato era hablar de otra cosa en lo que seguía pensando en un plan estable de huida.

-¿Qué crees que Alby hará con Chara?-se aventuró en preguntar Thomas luego de permanecer en silencio unos instantes.

Tal vez se alejaba de su foco de interés, pero el tema del menor era un buen modo de hacer bajar la guardia al chico para no saturarlo con su insistencia, Thomas era consciente de lo pesado que podía ser y no quería arriesgarse a que llegara un momento en que el otro decidiera pasar por completo de lo que decía. Newt, por su parte, arqueó una ceja en su dirección como si de esa manera le estuviera diciendo que fuera más específico con su pregunta.

-Es decir...-continuó-ya le has visto, no levanta ni dos palmos del suelo ¿dónde crees que acabará mandándole Alby?

-A saber.-se encogió de hombros.-Irá tocando todas las secciones como estás haciendo tú hasta que se sepa dónde va ser más útil; con un poco de suerte acabará con los constructores.

-¿Con ese cuerpo tan pequeño?-cuestionó Thomas

-¿Acaso temes que el larcho enano se haga daño? Venga, Tommy, ¿acaso te volviste mamá gallina?.-se burló Newt.

-Bueno, algo preocupado sí que estoy. No parece que hayan mandado a muchos niños pequeños a este lugar, y Chuck era el más joven que habéis tenido hasta que ha llegado Chara. Preocupa un poco...-protestó ruborizándose un poco por aquel apodo que le había dado Newt, aunque sabía que era más para burlarse de él y tratarlo de ingenuo que por hacerle la broma.

-Deberías preocuparte más por terminar de quitar esas malas hierbas antes que del verducho enano.-tachó Newt, pero al ver cómo Thomas le miraba, bufó un poco ofendido por lo que parecía insinuar.-Hablas como si él fuera un gatito atrapado en una jaula llena de leones. No es como si fuéramos nosotros los que suponemos un peligro para él ¿sabes? Nosotros cuidamos de los nuestros. Él ahora es uno de los nuestros, así que no debería preocuparte su integridad.

-Lo siento, no quería sonar así-se disculpó en lo que continuaba con su labor volviendo a sumirse en un silencio que solo era cortado por el sonido de las hierbas arrancadas y de la pequeña pala.

Newt, por su lado, también le daba vueltas el tema de menor recién llegado. Cuando le había visto antes, escondido entre las hojas en lo alto de los árboles, se había separado de sus compañeros y se dispuso a ir a capturar al escurridizo enano por su cuenta. Mejor que lo hiciera él solo que todo el grupo, o el crío nunca habría bajado la guardia y estarían todavía jugando al gato y al ratón.

Le vio bajar del árbol en donde estaba escondido, y le siguió durante un buen rato, observando todo cuando hacía y esperando el momento oportuno de que estuviera lo bastante distraído como para cazarle.

Aunque eso hizo que fuera testigo de algo interesante.

-Vi lo que el crío había hecho en el bosque.-habló entonces Newt con un tono de voz calmado sin desatender lo que estaba haciendo, Thomas, por su parte lo miró, curioso a lo que iba a decir.-Allí tenemos construida una tumba, pertenece a una de las primeras personas que nos dejaron. No es la mejor pero hicimos nuestro mejor esfuerzo por darle un sitio digno en donde reposar.

-¿Tumbas? ¿Tenéis tumbas en este lugar?-cuestionó Thomas arqueando una ceja.

-Construida solo tenemos una, pero hay más compañeros enterrados. Alby te contó en tu visita guiada los chicos que perdimos ¿no?

Thomas asintió, recordando la cantidad de nombres tachados que estaban en el muro, fue a decir algo al respecto, le daba curiosidad saber sobre eso pero la prudencia apareció en su mente cuando cobró consciencia de que quizá podría estar tocando un tema del que Newt no querría hablar. Por lo que sabía, Newt es uno de los veteranos, y llevaba atrapado tres años en el Claro ¿de cuantos compañeros tuvo que despedirse sin contar a los que tuvieron que exiliar al Laberinto? Thomas no era capaz de recordar con exactitud cuantos nombres estaban tachados, sin embargo, si podía recordar que eran unos cuentos. Muchos para un periodo de tres años.

-Cuando estaba vigilándole,-prosiguió el segundo al mando.-le vi junto a la tumba y estaba haciendo un ramo con unas flores silvestres. Cuando lo terminó lo dejó frente a la tumba y le estuvo hablando, como si de verdad hubiera alguien ahí.

-¿Por qué pareces tan preocupado por ello?-cuestionó Thomas arqueando una ceja sintiendo curiosidad de que algo como eso preocupara al segundo al mando.-Parece que fue considerado con una tumba.

-Pienso que ese verducho recuerda más cosas de lo que parece.-cortó una rama seca con una pequeña navaja.-Lo de hacerle un altar, dejar flores frente a la tumba y hablar como si estuviera con alguien presente no es algo que a alguien se le ocurriría hacer así porque si.

-¿Y eso lo piensas porque le viste hacer un ramo?

-No, lo pienso por la naturalidad con la que actuó frente a la tumba, como si diera por hecho que eso es lo que debe hacerse cuando hay una tumba.

-Pero ¿qué tiene eso de extraño?-insistió sin entender a dónde quería llegar a parar el chico.-Tal vez se le muriera alguien cercano antes de que le mandaran aquí y por ello sabe cómo debe procederse ante una tumba. Es decir, yo tampoco recuerdo nada antes de llegar aquí, no recuerdo amigos ni familiares, pero también sé lo que uno debe hacer cuando está ante una lápida. Y eso que ni siquiera sé si tengo a alguien cercano que haya muerto y haya visitado su tumba.

-Eso puedo entenderlo porque nos pasa a todos.-concordó Newt pasando el dorso de la mano por debajo de la barbilla.-A mí lo que me escama es la precisión, el cuidado y la consideración que ha tenido. No sé, pero a mí no me cuadra que un crío de su edad sea tan cuidadoso al respecto y menos teniendo ante él una lápida que puede venirse abajo ante el más mínimo golpe. Encima con una tumba que nada tiene que ver con él, a menos que si recuerde algo.

Ahí Thomas no supo bien qué responderle porque entendía a lo que se estaba refiriendo. Los niños pequeños eran curiosos, traviesos y pocas veces tenían cuidado con las cosas que llegaban a sus manos, no eran conscientes de las cosas importantes para los adultos, era extraño que un niño tan pequeño como Chara no solo tuviera mucho cuidado de no alterar la tumba sino de que se tomara la molestia de hacerle un ramo de flores e incluso un pequeño altar en donde colocarlas. No sonaba natural pensar que un niño hiciera algo así...

-En cuanto Alby le termine de enseñar lo que tiene que saber, le pediré que lo deje a mi cargo.-habló Newt haciendo despertar a Thomas de sus cavilaciones ¿acaso acababa de desviar el tema?.

-¿Puedes hacer eso?

-Claro-aseguró como si se tratase de algo obvio.-Todos los novatos que llegan aquí se quedan una o dos semanas a cargo del novato anterior a ellos para que puedan adaptarse mejor, como hace Chuck contigo. Pero como tu eres el anterior novato que llegó aquí hace dos días y Chuck ya tiene demasiado contigo, pues entonces lo lógico es que el trabajo de guiar al crío recaiga en otro. Siendo yo el segundo al mando, no será difícil que lo deje conmigo.

-¿Y no es mejor entonces que se quede conmigo?-acto seguido se arrepintió de hacer esa cuestión en cuanto Newt clavó su mirada en él arqueando una ceja.-Es decir...a pesar de todo yo le caigo bien...

-Sí, me he dado cuenta, tu nombre ha sido la primera palabra que ha salido de su boca desde que llegó.-comentó levantando las cejas como si estuviese insinuando algo.

-¿A qué viene ese tono?-cuestionó.

-Sabias su nombre ¿le conoces de algo?

Thomas parpadeó extrañado por que le hiciera esa pregunta pero al caer en la cuenta de lo que estaba intentando insinuar el segundo al mando se apresuró en contestar.

-No, no, no, que va, para nada-negó-Lo que pasa es que cuando le metiste en el Hoyo fui a ver qué tal se encontraba. Estaba alterado y tenía hambre. Le di una manzana y creo que eso le dio la confianza para acercarse a mí, al menos lo bastante para decirme su nombre. Pero por lo demás, descuida, no sé quién es.

-Así que fuiste tú quien le proporcionó esa arma arrojadiza.-se carcajeó Newt volviendo a tocar la zona en donde había recibido el golpecito, antes de volver a concentrarse en su trabajo.

-Creo que dará menos problemas si está con alguien en quien pueda confiar, y bueno, también porque yo soy el que vino último antes que él.

-Tú llegaste hace apenas dos días, eres tan verducho como el enano.-cortó Newt con una nueva sonrisa burlona haciendo que Thomas rodara los ojos.-Chuck ya tiene bastante trabajo contigo como para cargarle con alguien más y que encima parece ser igual de problemático que tú. Además, creo que no le vendrá mal estar con alguien que sepa darle disciplina.

-¿Y por qué ese cambio de opinión?-preguntó entonces.-Hace dos minutos, dijiste que Chara estaría rotando en diferentes puestos hasta que supiéramos qué es lo que se le daba bien pero ahora dices que vas a pedirle a Alby que lo deje contigo ¿por qué?

-El enano y yo ya nos hemos hecho íntimos.-río con diversión, al recordar la "fiera" batalla que habían librado entre ellos, tenia una marca de mordisco en el brazo para corroborarlo.

-Newt...-susurró Thomas, con un tono en el que le decía al guardián de los huertos que respondiera en serio a su pregunta.

-Solo quiero entender qué recuerda y qué no.-respondió, esta vez con la sinceridad plasmada en su tono.-No va a ser honesto conmigo, no hoy ni mañana, pero espero poder sonsacarle algo mas adelante. Si tiene información de lo pasa fuera, es algo valioso para nosotros. Salir de aquí sigue siendo una prioridad para algunos de nosotros.

Thomas pudo ver por el rabillo del ojo como Chuck levantó la cabeza de su talla para mirar atento al rubio, al parecer, esa era la primera confirmación directa que tenía de que no era el único que ansiaba salir de ese lugar.

-¿Tan seguro estás de que él puede tener pistas de cómo salir de aquí o de lo que pasa fuera?

-Te ha dicho su nombre, Thomas ¡Su nombre!

Thomas apenas tardó en caer en la cuenta de lo que estaba diciendo Newt. Los recién llegados nunca recordaban sus propios nombres hasta un día o dos después pero Chara parecía que nunca había olvidado el suyo .

Solo por eso era para estar mosqueado.

-No te pases con él ¿quieres? Es solo un crío.-apostilló

-¿Preferirías que Gally se ocupé de él? Porque puedo asegurarte que no iba acabar bien, iba a ser mucho menos indulgente y paciente con él que yo-volvió a reír en cuanto vio como Thomas lanzaba una mirada al susodicho que se encontraba enfrascado lijando una tabla de madera, seguramente para construir una plataforma, su expresión delataba que no le haría mucha ilusión ver al crío bajo el cuidado de aquel capullo.-No tienes que preocuparte, soy el segundo al mando y es normal que a veces haya chicos a mi cargo. No me interesa joder al nuevo, solo que sea útil y ver si tiene pistas sobre el exterior.

-Vale, pero solo digo que...

-Mira ¿quieres ayudar al enano? Entonces tráenos más fertilizante.-le cortó lanzándole un canasto con una pala en su interior, en cuanto lo atrapó Thomas lo miró confuso a lo que Newt le hizo gestos para que se dirigiera al bosque a por el material esbozando esa sonrisa vacilona.

Hora de llenar al novato con trabajo sucio.

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-...y por allí está la Enfermería donde encontraras a los mediqueros, Jeff y Clint, son los encargados de curar las heridas y tratar a los enfermos, aunque se pasan más tiempo vendando a los cortadores.-señaló Alby de manera divertida pasando por al lado de la cabaña en donde al parece estaban los aludidos ordenando sus utensilios y se detenían un momento para saludar a Alby con un cabeceo.-Al principio trabajarás un día en cada sector hasta que averigüemos qué es lo que mejor se te da. Luego permanecerás fijo en un solo sitio.

Como parte de sus deberes como líder, Alby se hacía cargo de darle a los nuevos un rodeo por el Claro para que comenzaran a familiarizarse con el entorno, priorizando la zona urbana en donde todos convivían, les presentaba al resto de los clarianos, indicaba los lugares en donde comían, en donde dormían, donde se aseaban, donde se reunían y, lo más importante, los trabajos a desempeñar para todos los que estaban allí. Era algo que repetía cada mes, y se sentía raro el volver hacerlo tan pronto luego de haberle hecho aquella guía para Thomas, era la primera vez que los Creadores enviaban dos verduchos tan seguidos, pero al contrario que él, el más reciente miembro de su comunidad estaba consiguiendo que el recorrido fuera más rápido de lo que Alby nunca había visto.

Todos los chicos que habían pasado por el shock inicial, estaban hundidos en el miedo, el desconcierto y en la confusión, exigiendo unas respuestas que nadie poseía, otros como Thomas preguntando por casi absolutamente todo, pero con Chara nada, ni una sola pregunta, miraba atento a su alrededor, sin embargo, parecía curioso pero a la vez desinteresado a lo que veía, algo totalmente contrario a cómo había reaccionado al llegar. No era algo que uno esperaría de un verducho.

-"Tal vez no es del todo consciente de la situación en la que está"-pensó Alby ante aquella tranquilidad que parecía tener el niño, impropia de alguien al que se le estaba haciendo saber lo que estaba pasando ahí.

-Vale, Chara, aquí solo tenemos tres sencillas reglas que deben seguirse sin importar lo que pase.-dijo el líder girándose del todo para poder mirarlo, dirigiéndose a él como a cualquiera de sus chicos.-La primera; pon de tu parte, aquí no aceptamos ni a gorrones ni a vagos, y ser pequeño no te va a servir de excusa para escaquearte.-Chara asintió, sin embargo, extrañada, levantó la mano pidiendo permiso para hablar, el líder rodó los ojos divertido.-¿Si?

-Has dicho que ser pequeño no iba a servirme de excusa, pero ¿qué edad parece que tengo?

Era algo que se había estado preguntando desde hacía un buen rato. Todos los chicos de ese lugar, incluyendo al niño que estaba junto a Thomas antes, eran mas altos que ella. La forma en que Thomas la miraba y se dirigía a ella era como si estuviera hablando con un niño, y eso le escamaba ¿era solo una chica bajita o es que realmente se estaba viendo como una niña a ojos de los demás? Fue entonces cuando cayó en la cuenta que realmente no podía recordar la edad que tenía, y no podía estar segura que tan mayor o menor era.

Alby arqueó una ceja y lo miró de arriba abajo.

-Si tuviera que tomar un número bajo diría que tienes seis años, y de ir por lo más alto te diría que tienes ocho años. Si, pareces estar entre los seis y los ocho años.

Chara parpadeó incrédula y al segundo procedió a ponerse pálida ¿entre seis y ocho años? ¿Es en serio? Se tocó la cara de manera inconsciente dándose cuenta por primera vez de lo redondeada que la tenía, sin poder dar crédito a ello ¡¿en serio tenía seis u ocho años?! No, no podía ser verdad, no se sentía tan joven como para eso ¡al contrario! ¡Se sentía una vieja! Si que había notado que era bastante bajita pero ¿joven hasta ese punto? No, no se lo creía.

Chara se abrazó a si misma y su mente comenzó a trabajar, intentando hacerse una imagen mental de sí misma, sorprendiéndose una vez más al darse cuenta que no tenía ni idea de cómo era su físico. Se volvió a tocar la cabeza sintiendo las hebras de su cabello sobre su palma, deslizándolas entre sus dedos para comprobar su longitud; era corto, muy corto, no lo tenía rasurado pero si tan corto, y tan alborotado dicho sea de paso, que era como acariciar el pelaje de un peluche, salvo por un par de mechones algo más largos que estaban delante de sus orejas que le permitían estirarlos lo suficiente para verlos y comprobar que era de color castaño ¿Sus ojos también serían de ese color? ¿O serían claros? Tenía que encontrar un espejo o algo para comprobarlo.

Al pasarse las manos por su cuerpo sintió las telas desgastadas con las que se cubría, una vestimenta que consistían en unos pantalones largos y holgados y una camiseta de tirantes negro, ambas piezas estaban sucias y rotas, debajo de ésta tanteó una figura plana y recta, sin atributos ni musculatura que pudiera resaltar, solo un cuerpo pequeño, escuálido y pálido.

Un cuerpo infantil...

Tragó saliva ante este hecho.

Vale, ya le había dado una rápida inspección a su físico ¿qué había de sus conocimientos? Se puso a pensar en ello;

Su mente recordó los huesos que encontró en el bosque, cómo los había tocado y cómo los había reconocido. También recordó cómo había pensado en buscar bayas y la posibilidad de poder cazar algún animal para comer.

¿Recolectar? ¿Cazar?

Si, no eran conceptos desconocidos para ella. Podía recordar cómo se cazaba a un conejo y también a un jabalí, sabía cómo podía matarlos con un cuchillo o usando flechas, recordaba que podía desollarlos y usar sus pieles, huesos y grasa para hacer otras cosas útiles. También si se ponía a pensar en recolección le venía a la mente varias cosas comestibles que se pueden encontrar en el bosque, tipos de bayas y de setas, incluso si iba más lejos, era capaz de recordar varios tipos de plantas con las que se podía tratar heridas, quemaduras, catarros o dolores de estomago; también tenía conocimiento de cómo fabricar herramientas y, por alguna razón, era capaz de recordar que no tenía buena puntería. Incluso, si recobraba conciencia de lo sucedido en el bosque, era capaz de identificar los huesos de animales y saber a qué animal pertenecía y qué parte.

Esas cosas las tenía en su mente, como una actividad que había hecho con regularidad, no recordaba quién le enseñó todo eso ni dónde lo practicó pero el conocimiento estaba ahí. Sabía cazar y sabía recolectar comida así como cocinarla, sabía primeros auxilios, sabía cómo enterrar a los muertos, sabía manejar algunas armas, sabia fabricar herramientas, sabía aprovechar todo lo posible de las presas...

A ver...¿Y de conocimientos generales?

¿Capital de Estados Unidos? Washington ¿Por qué existe la lluvia? Por el ciclo del agua, el agua se evapora de ríos y de mares, se condensa en el cielo y cae en forma de lluvia ¿Qué pasa cuando se mezcla lejía y amoniaco? Se producen gases tóxicos que pueden provocar la muerte por intoxicación ¿De dónde provienen los tigres y los leones? Los tigres de Asia, y los leones de África ¿Cuanto duró la guerra de la Independencia de Escocia? Hubo dos guerras, la primera desde 1296 hasta 1328, y la segunda desde 1332 hasta 1357 siendo un total de 57 años de combates, con solo una paz de cuatro años entre una guerra y la otra ¿Libros y autores populares? Frankenstein, el Conde Drácula, Sherlock Holmes, Alicia en el País de las Maravillas, Lovecraft, Edgar Allan Poe, Pablo Neruda... ¿Que otros sitios o experimentos realizados se llevaron a cabo durante la invasión nazi? Si, el Escuadrón 731, el programa de investigación y desarrollo de armas biológicas del Ejército Imperial Japonés, realizando atroces experimentos humanos durante la Segunda Guerra Mundial...

Bien, esos eran algunos datos que tenía en la cabeza...

¿Y tenía entre seis y ocho años? No...Eso era imposible ¡inaudito! ¡Ningún niño tenía esa clase de conocimientos!

-Oye ¿estás bien?-cuestionó entonces Alby haciendo que Chara se despertara de golpe de sus cavilaciones en cuanto sintió al líder de los clarianos sacudirle por el hombro.

-¿Eh...?

-Que de pronto te me habías ido. Parecías haber entrado en estado de shock.

-Y...yo lo siento...-se disculpó frotándose un brazo, intentando recobrar la compostura, luchando contra las ganas que tenía de vomitar ahí mismo. No podía compartir con Alby el golpe de realidad que le había azotado, no cuando estaba tan consternada por ello-No sé qué me ha pasado...me ha parecido tan...-entonces negó con la cabeza, algo le decía que no era buena idea decirle nada al líder.-No...Perdona, es solo que me sorprendí al saber porque soy tan tapón, pensaba que era un poquito más mayor-rió de forma suave.-¿Hay mas reglas...?

Alby por su parte entrecerró los ojos observando la mirada de la nueva adquisición al Claro, no pasando por alto que se había alterado de saber la proximidad de su edad ¿Acaso el niño no era consciente de lo joven que era? Eso sería raro, sin contar con sus nombres, la edad, o al menos una idea cercana a ella, era algo de lo que era consciente cada clariano. Sin embargo, no quería perder el tiempo con tonterías de las que no obtendría respuesta, debía seguir adelante con la visita y volver al trabajo lo antes posible.

-La segunda; nunca, jamás, ataques a otro clariano. Todos estamos en la misma situación y debemos mantenernos unidos y confiar los unos en los otros si queremos seguir viviendo.-de nuevo volvió asentir.-Y tercera; nunca entres al Laberinto.

Esta vez Chara no hizo ningún gesto de asentimiento, haciendo que Alby arqueara la ceja. Esperó que fuera hacerle alguna pregunta al respecto pero, de nuevo, nada, Chara se mantuvo en silencio, algo que a Alby ya empezaba a ponerle nervioso.

-¿Lo has entendido, verducho?-Alby entonces le pareció ver que los labios del menor se movían.-¿Has dicho algo?

-No puedo prometer eso.-dijo en un tono de voz claro y suave, Alby se sintió raro al escucharlo.

-"Genial, otro que parece sentirse atraído por el maldito Laberinto"-pensó el líder de los clarianos, mirando al menor con el ceño fruncido mientras se acordaba de Thomas.

-Escucha, ese lugar es peligroso, solo los corredores son los que pueden entrar para encontrar la salida de sitio. Los chicos más rápidos y más fuertes son los que pueden resistir a los seres que viven dentro del Laberinto.

-Es difícil encontrar peligrosidad en ello si no me dices a qué debo temer.-señaló ella-He llegado aquí hace un rato, tengo la cabeza como un bombo y ahora mismo lo que quiero es salir por el primer sitio que parezca una salida y ahí mismo hay una enorme puerta de metal abierta de par en par que parece que me grita "sal, sal por aquí"-dramatizó moviendo los dedos como si de un fantasma se tratara.-Pero aquí estás tú diciéndome que no salga por ahí, un montón de otros chicos que llegaron aquí antes que yo están en la misma situación pero que por alguna razón nadie se atreve a dejar este lugar ¿Qué hay al otro lado a lo que hay que tener miedo como para, bueno, quedarse aquí mientras que ese grupo, el de los corredores, entran y salen cuando quieren?

Alby se rascó detrás de la nuca y reprimió un suspiro de agotamiento. Thomas ya había mostrado una curiosidad que parecía atraerlo directamente al Laberinto, y estaba convencido que esa curiosidad iba acabar ocasionándoles problemas más pronto que tarde. No le gustaba la idea de que un larcho más joven desarrollara ese mismo interés, pero el niño tenia buenos puntos en su cuestionamiento, por lo tenía que mostrarle al crío lo peligroso que era ese lugar y disuadirle de cualquier estupidez que le haga querer adentrarse allí.

-Ven, voy a enseñarte una cosa.-le tomó del hombro y fue guiándole en dirección hacia los muros, para más precisión hacia la puerta que conducía al interior del Laberinto.

En ese trayecto, Alby se aprovechó de observar mejor a la joven adquisición. Era bastante más pequeño que cualquiera de ellos y sintió su mano enorme al apoyarse en aquel diminuto hombro, su cuerpo era fino, delgado y delicado, tanto que parecía que fuera a romperse si cargaba con demasiado peso. Alby pensó en los tipos de trabajos que alguien de su condición podía realizar, tuvo que descartar inmediatamente la labor de construcción y, desde luego, impensable plantearse en que fuera corredor. Tal vez con esas manos tan finas pueda ser útil para auxiliar a los mediqueros o para cuidar del ganado...eso si los cerdos no se lo comían antes.

-"Ojala que con el trabajo que le espera, su cuerpo se haga más fuerte como el de los demás, sino Chara podría resultar ser mas una carga que otra cosa, sobre todo si muestra inclinaciones a hacer cosas extrañas."-pensó Alby dando un suspiro rebanándose los sesos pensando en donde podría colocarlo para trabajar. La imagen de los cultivos vino a su cabeza de pronto-"Tal vez podría pedirle a Newt que se hiciera cargo de él. Nunca vienen mal otro par de manos para trabajar en los cultivos. Tal vez así el crío esté lo suficientemente ocupado para no hacer tonterías y Newt sería perfecto para disciplinarlo. Se lo consultaré más tarde"

Cuando estaban acercándose al lugar, Alby notó que los ojos del menor se iban por instinto hacia el Laberinto, ni siquiera trató de disimularlo cuando se negó a cortar contacto visual por tanto el moreno tuvo que tomar su cabeza y obligarle a fijar la vista en el muro en donde estaban escritos los nombres de todas las personas que viven y que vivieron en el Claro.

Aquello sí que pareció captar el interés del menor, que, curioso, se acercó al muro para ver de cerca aquel conjunto de nombres plasmados en esa pared. Algo que a Alby le llamó la atención fue cuando lo vio achicar un poco los ojos al ver los nombres que estaban tachados. Pero entonces, Chara alzó la mano hacia uno de dichos nombres "George" y su mirada decayó. Ese nombre era el mismo que estaba en aquella lápida que había en el bosque.

-Todos estos nombres tachados...¿son de chicos que han muerto?- preguntó al fin mirando a Alby cabizbaja.-¿Qué les ha pasado?

-Tiempos oscuros, algunos se perdieron.-explicó cruzándose de brazos mirando en dirección hacia el Laberinto, dándole una idea de lo que se refería con eso.

Chara abrió la boca para decir algo más pero, de nuevo, pareció pensarlo mejor y decidió quedarse en silencio y volver a centrar su mirada en los nombres. Estaba tentada a preguntar si todos aquellos nombres que estaban tachados tenían una tumba como la que había visto en el bosque, pero tan pronto como fue a formularlo, decidió no hacerlo. Algo en su cabeza le hizo entender que recibiría una respuesta que no quería oír.

-Esto es algo importante.-aclaró Alby sacando entonces un cuchillo daga de su cinturón y extendérselo a Chara para que grabara su nombre junto al de los demás.-Es importante recordar por y para qué vivimos.

El menor observó el objeto, viendo su brillante y afilada hoja, haciéndose la pregunta de cómo Alby había logrado hacerse con algo así, de acero puro, cuando no parecían tener a nadie allí que se ocupara de hacer herramientas, o al menos no unas que requirieran de la manipulación del hierro.

Chara tomó el arma por el mango y un estremecimiento le recorrió el cuerpo en cuanto sus dedos se cerraron a su alrededor. Sintió una revelación al empuñar aquel arma, tenía la hoja reluciente, tanto como para ver su rostro reflejado en ella, y hacía poco que había sido afilada. No era un arma grande, pero para ella era perfecta y cabía en su mano tan bien que parecía haber sido hecha para que pudiera empuñarla. Era preciosa. Preciosa y peligrosa a tal grado que Chara se sintió segura por una vez desde que estaba allí, como si se hubiera reencontrado con un viejo amigo al que hacía mucho tiempo que no veía.

-Justo donde pertenece...-musitó aquellas palabras que salieron de su boca como un suspiro.

-¿Chara...?-llamó el moreno al ver la mirada perdida del menor en el arma.

-¡SOCORRO!

Aquel grito les sobresaltó a ambos, llevándolos a girarse para ser testigos de cómo a lo lejos Thomas huía despavorido de un furibundo Ben que lo perseguía con intenciones nada amistosas. Los gritos de auxilio de Thomas retumbaban por todo el Claro llamando la atención de sus habitantes mientras la persecución se llevaba a cabo

-Pero ¿qué cojones pasa...?-siseó Alby echándose a la carrera para ir a detener al corredor, Chara se quedó tiesa en el sitio por unos segundos pero sacudió la cabeza obligándose a reaccionar y siguió al líder.

Presentía que nada bueno iba a salir de allí.

/*/*/*/*/

-SOCORRO-gritó Thomas antes de sentir como Ben se abalanzaba sobre él cayendo los dos de bruces contra el suelo.

-¡Cabrón!-siseó Ben lanzándose sobre Thomas intentando estrangularlo. El odio que Thomas podía ver en sus ojos junto a sus promesas de acabar con su vida le heló la sangre, no entendía qué estaba pasando ni porqué aquel chico quería matarlo. Estaba asustado y todo cuanto podía hacer era gritar por ayuda, que alguien le detuviera antes que de verdad cumpliera con su cometido.

Newt había escuchado alto y claro su grito de auxilio, no dudando en ningún momento el tomar el primer arma que estuviera a su alcance para ir ayudar a su compañero, y menos dudó cuando al acercarse al lugar de la confrontación vio a Ben sentado sobre Thomas tratando de estrangularlo, aquello hizo que Newt se aferrara con más fuerza a su arma y corriera hacia ellos;

-¡BEN!

Un palazo en la cabeza fue lo bastante contundente como para obligar al chico a separarse de Thomas, momento que todos los demás clarianos aprovecharon para abalanzarse sobre el corredor e inmovilizarlo en el suelo mientras éste daba horribles alaridos y se retorcía igual que un animal herido.

-¿Qué coño ha pasado?-cuestionó Newt mirando en dirección a Thomas, que se había levantado del suelo lo más rápido posible para alejarse todo lo posible del alcance del corredor.

-Me ha atacado, así sin más.-jadeó Thomas limpiándose la boca con el dorso de la mano sin poder quitarle la vista de encima aquel chalado.

-¿Estás bien?-se preocupó Chuck echándole un rápido vistazo para corroborar que no se encontraba herido. Thomas le asintió.

Entre los demás clarianos, Alby se abrió paso entre ellos para quedar en primera final y ver de primera mano lo que había ocurrido. En cuanto su mirada y la de Ben conectaron, éste último cambió su expresión furibunda por una de terror.

-No...no, por favor...-gimió el muchacho.

-¡Levantarle la camisa!-ordenó Alby, y Gally se hizo cargo de acatarla, la expresión de horror en el rostro de los clarianos fue descomunal al ver un orificio oscuro lleno de venas que se extendían por todo el vientre del corredor.

-Oh dios...

-Le han picado...-susurró Gally desconcertado de ver esa cosa en el vientre de su amigo.-¿Pero en pleno día?

-Ayudadme, por favor, por favor...-sollozó Ben cerrando los ojos desesperado.-Por favor, ayudarme.

Chara justo llegó en ese momento, sus cortas piernas no le habían permitido seguir el paso de Alby, pero al escuchar el lamento desesperado del corredor se paró en seco, quedándose lo suficientemente cerca para ver lo qué estaba pasando pero fuera del circulo que había rodeado al muchacho ¿ése era el mismo chico que la había sacado de la Caja? Ben, creía recordar que era su nombre ¿qué le había ocurrido tan de repente? ¡Si estaba bien hace nada! Lo miró como buenamente pudo, solo viendo a un pobre chico que sollozaba y rogaba a sus semejantes que lo ayudaran, algo que Chara le hizo estremecerse más aun al ver su mal aspecto.

-"¿Qué le ha pasado?"-se preguntó no entendiendo qué estaba pasando ni por qué aquel chico parecía estar sufriendo tanto.

Alby examinó mejor aquella picadura, intentando ver alguna señal que le indicara que no se trataba de aquello a lo que tanto temía pero era inútil buscar algo más, esos síntomas eran algo tan característico de lo que provocaban los Laceradores que era imposible confundirlo con algo más. De momento, la infección era menor pero era cuestión de tiempo que empeorase y se acabara por extender por todo el cuerpo del corredor hasta convertirlo un demente violento.

Alby apretó la mandíbula al saber lo que eso significaba.

-Vamos, llevarlo al Hoyo.

Entre todos los clarianos que lo inmovilizaron hicieron acopio de sus fuerzas para levantarlo del sitio sin soltarlo y llevarlo hacía donde les había ordenado su líder. Chara, que se vio en medio del camino, se apartó de dos zancadas a un lado dejándolos pasar, teniendo de esa manera la oportunidad de ver de cerca durante unos instantes el pésimo estado en el que se encontraba el corredor.

Pero más que eso, lo que le estremeció todo su cuerpo fue escuchar los gritos desgarradores de Ben, pidiendo auxilio y suplicando a su gente que lo soltaran. Aquello la hizo abrazarse a sí misma luchando por liberarse del nudo que se le habían formado en la garganta y en el estómago.

Miró al resto de clarianos, hablaban entre ellos consternados y confundidos por la situación, ignorando por completo su presencia. Chara desvió su mirada hacia Thomas, el cual estaba siendo examinado por Clint para asegurarse de que no estaba herido mientras que Chuck permanecía a su lado.

No estaba segura de preguntar pero no quería quedarse con el popurrí de preguntas que se le había formado en la cabeza, así que intentando que no se fijaran en ella, se encaminó por la misma dirección en donde se habían llevado a Ben. Nadie se lo impidió, por fortuna.

Los siguió a una distancia prudencial, procurando no ser vista, aunque era evidente que no iban a percatarse de eso cuando estaban demasiado ocupados manteniendo inmovilizado al corredor mientras éste seguía retorciéndose y proliferando gritos y lamentos.

Llegaron a la zona del Hoyo y, con la fuerza de todos, lograron meterlo dentro a base de empujones. Desde donde Chara estaba, pudo escuchar la dura caída y luego más gritos y suplicas de Ben a sus compañeros.

-Ben, lo siento, tío, lo siento tanto...-susurró Gally llevándose las manos detrás de la cabeza sintiendo impotencia de ver a su mejor amigo en tal estado.

-Eso no debería de haber pasado ¿por qué ha sucedido una picadura en plena luz del día?-cuestionó Frypan

Newt, que estaba contemplando junto a los demás el pésimo estado de su compañero, sin tener una respuesta que dar, pero tampoco atreviéndose a decir otra cosa. No cuando sabía lo que esto significaba.

-Vámonos, tenemos que esperar las órdenes de Alby, ahora es peligroso estar cerca de Ben.

Sin cuestionar la autoridad del segundo al mando, los chicos comenzaron a irse de ese lugar, siendo Gally el que mas resistencia oponía de abandonar a su amigo en ese agujero en pleno sufrimiento, Dave tuvo que tomarlo de los hombros para instarle alejarse. Por mas que entendiera cómo se estaba sintiendo el guardián de los constructores, porque Ben también era su compañero corredor, no había nada que hacer al respecto. Quedarse era solo autoimponerse una agonía innecesaria.

Chara, una vez comprobó que los chicos se habían alejado lo suficiente, tomó el valor de acercarse al Hoyo. Lo hizo despacio, temerosa de que Ben pudiera agarrarla a pesar de los barrotes y la altura que había. Pero cuando logró asomarse, vio al patético y sollozante corredor acurrucado en el suelo, tembloroso y asustado, Chara no pudo evitar sentir un estremecimiento de ver a alguien tan grande y fuerte destruido de esa manera.

-¿Qué te ha pasado...?-preguntó en voz baja, casi mas para si misma que para el corredor, acercándose mas a los barrotes para verle mejor.

¿Es que estaba enfermo? Si era así ¿por qué le habían encerrado y no le habían llevado a la Enfermería para que los médicos se ocuparan de él?

-Ben ¿me oyes? ¡Hey!-preguntó arrodillándose en el suelo y agarrando los barrotes, intentando que su voz le alcanzase pero queriendo no sobresaltarlo.-¡Oye! Ey, vamos, contéstame...

Pero la sobresaltada fue ella cuando Ben alzó la cabeza y se precipitó hacia ella intentando agarrarla. Con un chillido, Chara se apartó de un salto hacia atrás, cayendo sobre su trasero viendo con horror el brazo de Ben salir de entre los barrotes y abriendo y cerrando la mano intentando atraparla.

No tuvo tiempo de ser del todo consciente de que casi le atrapaba cuando de golpe alguien la alzó del suelo, apartándola del alcance del Hoyo, y le dio la vuelta de manera brusca.

-¡¿Qué crees que estás haciendo?!-el rostro de Newt, junto con su tono de enfado, consternó a Chara, no pudo más que balbucear, sorprendida tanto de lo que acababa de pasar como de ver al rubio de nuevo ahí.

-Yo...yo solo quería...

-¿Tienes idea de lo peligroso que es lo que has hecho?-la sacudió de los hombros, pero ella negó con la cabeza, realmente no tenía ni idea de lo que estaba pasando.

Newt desvió la mirada hacia donde estaba metido Ben, el cual volvió a sus incesante sollozos y suplicas, mezclado con una serie de disculpas y culpando a alguien. Arrodillándose, tocó al menor, comprobando si estaba herido o algo, pero para su alivio, Ben no parecía haber llegado a tocarlo. Un simple arañazo y el crío podría haberse contagiado de esa maldita infección.

Dios, si él no se hubiera dado la vuelta en ese momento para mirar el Hoyo...si no hubiera visto a Chara pegado a los barrotes.

Aun ofuscado, se incorporó, tomando a Chara del brazo tiró de él para que caminara, alejándose lo más posible de ahí.

-No se te ocurra volver acercarte al Hoyo, si te hubiera atrapado habríamos tenido que lamentar mas que la condición de Ben.

-Pero...¿qué le pasa? ¿Por qué ésta así? ¡Ey! Respóndeme.-exigió cuando el guardián de los huertos hizo caso omiso a sus preguntas y solo continuaba tirando de ella para hacerla caminar. Harta de eso, clavó sus talones en la tierra, y se sacudió la mano de la del rubio prácticamente de un tirón.

-¡Mocoso, no me hagas enfadar, maldita sea!-gritó de manera autoritaria, ofuscado porque los problemas parecían estar acumulándose y no tenía tiempo que lidiar con esto.

-¡Pues responde a lo que te pregunto!-gritó ella de vuelta, perdiendo todo el miedo que antes el rubio le generaba.-¿Qué esperas? ¿Qué vea esto y solo te obedezca por que si sin hacer preguntas? ¡Pues no! quiero saber qué ha pasado y por qué está pasando.

-Lo siento, niño, pero no es que haya tiempo de tener una charla larga y tendida, hay cosas que hacer; ayudarías mucho si mantuvieras la boca cerrada y te mantuvieras alejado de él como te he dicho y...

-¡Por todos los demonios, no me estás dando motivos para confiar en ti ni en nadie, Newt!-ladró el niño sorprendiendo al rubio por su arranque.-Se supone que es de los vuestros y le habéis encerrado como si fuera un animal. Parece estar sufriendo y le habéis dado la espalda ¿qué le ha pasado? ¿Por qué ha atacado a Thomas y por qué parece estar enfermo? Y sobre todo ¿por qué está ahí metido y no está siendo atendido en la Enfermería?

Newt contuvo la necesidad de resoplar, ofuscado por la cabezonería del crío, pero debía darle un punto en eso. El chaval apenas acaba de llegar y ya se ha encontrado de bruces con un caso de picadura de Lacerador, algo que no había pasado en mucho tiempo.

-Ven conmigo.-dijo tomando al menor de nuevo de la muñeca pero al ver que estaba por poner resistencia añadió-Te lo explicaré pero tienes que seguir caminando, no voy a contarte nada si sigues desobedeciéndome, enano.

Chara rechinó los dientes enfadada, sin embargo, en esa pelea tenía todas las de perder y ahora mismo lo que quería era respuestas, así que, tras mirar por el rabillo del ojo el Hoyo en donde estaba metido Ben, dio un suspiro de resignación y asintió.

-Bien, pero caminaré por mi cuenta ¡gracias!-siseó con enfado volviendo a sacudirse del agarre de Newt, y cruzando los brazos, por un lado para mostrar lo enfadada que estaba y segundo para evitar que volviera a agarrar sus muñecas.

Rodando los ojos con fastidio, Newt prosiguió el camino, asegurándose en todo momento de que el crío cumplía su palabra y que le seguía de cerca pero para su alivio parecía que estaba por la labor de hacerle caso ¡ya era hora!. Estuvieron un par de minutos en silencio, andando, cruzándose con otros clarianos que intentaban evadir sus mentes mediante el trabajo, algo de lo que era fácil darse cuenta. Nadie los saludaba ni hacia mención de algo, todos mantenían su concentración en lo que estaban haciendo, intentando cerrar sus oídos a los lamentos que aun podía escucharse de lejos provenientes de Ben.

-Eso que le ha ocurrido a Ben lo llamamos "El Cambio"-empezó a explicar el mayor cuando estaban de regreso a los huertos, lo suficientemente lejos del Hoyo para poder hablar.-Ocurre cuando alguien recibe la picadura de un Lacerador.

-¿Lacerador...?-preguntó ladeando la cabeza hacia un lado ante tal palabreja extraña.

-Son las criaturas que viven dentro del Laberinto.-señaló hacia los muros.-Han estado siempre ahí desde que recuerdo, solo salen por la noche; por lo que tengo entendido, son grandes, fuertes y rápidos, y tienen una picadura venenosa que provoca...bueno, lo que le está pasando a Ben.

Chara ladeó la cabeza hacia un lado mientras arqueaba una ceja ¿había monstruos viviendo dentro del laberinto? ¿Unos que era nocturnos y que tenían una picadura tan venenosa? Genial, como si no hubiera bastantes problemas de haber aparecido sin recuerdos en medio de un Claro rodeada de gente que no conocía y descubrir que es una adulta atrapada en el cuerpo de una niña, ahora se le añadía el factor de monstruos dentro del Laberinto que irían a por ella en cuanto sacara un pie de ese lugar. Je, aquello parecía la trama de una novela juvenil, ¡oh, que malas eran por favor!

Aunque ahora comprendía la insistencia de Alby de que nunca debería salir al Laberinto, eso explicaba bastante. Pero ¡vamos! le habría quedado todavía mas claro mucho antes si hubiera mencionado a los monstruos y no solo que muchos chicos fallecieron a lo largo de tres años.

Eso hizo que una nueva pregunta le viniera a la mente.

-Esos nombres que están tachados en el muro...¿son de chicos que murieron por los Laceradores?-preguntó Chara. A Newt se le escapó una especie de siseo, pero asintió.-¿Tantos...?

-Los Laceradores han estado ahí siempre, como te dije, pero esos bichos solo se mueven por la noche, y cuando el sol se está ocultando, esas puertas que ves se cierran y no se abren hasta que el sol vuelve a salir-señaló las enormes puertas de metal que se erguían orgullosas-. No hay interacción directa entre los Laceradores y nosotros, así que para saber lo que sabemos ahora, hemos tenido que tomar riesgos que no sabíamos que estábamos asumiendo, y muchos pagaron caras esas decisiones.

No hizo falta mucho para que Chara llegará a la conclusión que Newt insinuaba. Esos chicos se adentraron en el Laberinto por la noche, para investigar, por estupidez o por lo que sea, pero entraron y las puertas se cerraron. Los que se quedaron dentro no regresaron y los que volvieron antes de la caída del sol fueron picados.

-Pero...¿ya está, se mueren sin más...?

-No, no sin más. La picadura no tiene un efecto inmediato luego de haberla recibido, pero sus síntomas aparecen al cabo de unas horas, la pérdida de la cordura es una de ellas. Y a lo largo del mismo día, se va empeorando. El veneno es muy rápido una vez manifiesta sus sintomas.

Chara tembló ante la franqueza con la el guardián de los huertos hablaba de esto ¿por eso Ben había intentado estrangular a Thomas...? ¿Había perdido la cabeza por el veneno de un monstruo?

-Pero...¿por qué Ben no ha dicho nada...? ¿Por qué se ha callado que le habían picado?

El rostro de Newt se contrajo ante su pregunta, y Chara fue consciente de que era algo bastante duro de decir en voz alta.

-Porque no tenemos una cura para la picadura.-sentenció.-No hay cura ni tratamiento para el que ha sido picado. El que la recibe pierde por completo la cabeza hasta el punto en no poder reconocer a nadie, se pone violento y es capaz incluso de asesinar a quién se le ponga por delante. Nosotros no tenemos medios para curar eso, solo prevenir las consecuencias.

Chara apretó los labios, eso significaba que ya había ocurrido algo así, el que un clariano infectado asesinara a otro. Un escalofrío recorrió su cuerpo, vaticinándole la respuesta que iba a recibir con la pregunta que estaba saliendo de sus labios.

-Y...¿qué hacéis con los que han sido picados...?

Newt no le contestó, pero la mirada sombría que le lanzó fue todo lo que necesitó para hacerse a la idea.

Oh no...

-Si lo has entendido, no hace falta que te diga nada más, enano.

Asustado por lo que escuchaba, Chara negó con la cabeza ¿era en serio...?

/*/*/*/*/*/

Cuando el sol comenzaba a ocultarse en los muros del Claro, todos los habitantes del lugar estuvieron preparados. Las puertas hacia el Laberinto seguía abierta y allí se encontraban reunidos todos los clarianos, varios de ellos armados con lanzas y varios palos a la espera de la llegada de su corredor.

No tardaron nada en ver llegar a Ben las manos atadas por detrás de la cabeza mientras que Minho, el líder de los corredores lo guiaba hacia la boca del Laberinto.

-Por favor, escucharme, por favor, ¡Minho!-rogó Ben entre lamento y gruñidos, apenas entendiéndose lo que decía, la infección se había extendido hasta llegar a la boca provocándole una inflamación en la lengua que le dificultaba articular con claridad las palabras.

Thomas estaba más apartado de la situación, teniendo junto a él a los niños los cuales fueron dejados a su cargo para que los vigilaran durante este proceso, parecían tener al igual que él el corazón en un puño ante semejante y grotesco espectáculo. No esperaban que Alby hubiera tomado semejante decisión de hacerle eso a uno de sus chicos.

Chara ahogó un gemido, agarrándose con fuerza al pantalón de Thomas, cuando vio a Ben quedar arrodillado en el suelo de manera lamentable y patética en cuanto Minho cortó las sogas de sus muñecas.

-No...por favor, no, no lo hagáis, por favor, no...-suplicó Ben con la cara encharcada en lágrimas mirando a Minho y rogándole por piedad.

Minho cruzó una mirada con Alby, y al recibir un asentimiento por su parte, el líder de los corredores no dudó en lanzar una bolsa al interior del Laberinto. Ben negó con la cabeza, negándose a que estuviera pasándole aquello.

Un viento procedente del Laberinto fue la señal que faltaba.

-¡Palos!-gritó Alby y entonces todos al mismo tiempo bajaron los palos de madera en dirección a Ben, que se revolvió en el sitio al sentirse rodeado.-¡Avanzar!

Comenzaron avanzar, paso por paso, atentos a cualquier reacción que pudiera tener el chico mientras lo presionaban para que entrase al interior del Laberinto. Chuck no sintiéndose capaz de presenciar algo así, se dio la vuelta y se alejó, yéndose directamente hacia las cabañas intentando ignorar los lamentos del corredor, que suplicaba y les juraba que podía recuperarse.

Chara apretó los puños, sintiendo que la respiración se le aceleraba y que el corazón le latía desbocado, sin poder despegar los ojos de lo que estaba viendo.

-"No...esto no puede ser de esta manera...es demasiado cruel"-pensó para sus adentros contemplando como Ben luchaba por apartar los palos mientras las puertas del Laberinto se iban cerrando.

-"Parad, esto no está bien"-rogó esperanzada a que se dieran cuenta de lo que estaban haciendo, de aquel acto tan horrible e inhumano que estaban cometiendo con uno de los suyos.-"Por favor, basta..."

El llanto de Ben se agravó cuando se vio obligado a retroceder en cuanto vio que las paredes se cernían sobre él.

-"Basta..." la menor ahogó un sollozo ocultando su cara en la tela del pantalón ajeno, mientras rogaba en su fuero interno por un milagro.

-Lo siento mucho-se disculpó Alby sin despegar la vista de Ben, cuya esperanza de quedarse con los suyos moría en sus ojos.

-Chicos...por favor...-sollozó en un último intento lastimero.

Una punzada de dolor azotó su cabeza como un calambrazo. Un único pensamiento, fuerte y claro, penetró en su cerebro.

"No puedo dejar esto así"

Y, entonces, echo a correr.

-¡CHARA! ¡QUIETO!-escuchó gritar a Thomas a su espalda pero no estaba segura ni tampoco iba a comprobarlo, su mirada estaba firme en la dirección en la que corría. En Ben, en que tenía que llegar hasta él. Todo lo demás había dejado de existir.

Su pequeña estatura le permitió escurrirse entre las piernas de los varones que seguían concentrados en impedir que Ben volviera al Claro, esquivó algunas piernas acercándose hacia su objetivo, pero el grito de Thomas los había alertado a tiempo como para que se dieran cuenta de lo que pretendía. Y su primer impulso fue, como no, el de impedírselo. Sin embargo, el menor era escurridizo, como si ya tuviera una ruta segura en el mar de piernas masculinas para poder atravesarlas y llegar hasta el corredor.

Debía salvar a Ben.

-¿QUÉ CREES QUE ESTÁS HACIENDO?-le gritó una voz con un fuerte acento en el momento en que sintió que finalmente unos brazos la habían capturado. La retención le hizo soltar un feroz gruñido mientras sus ojos seguían fijos en el corredor y las puertas cada vez se cerraban más y más-¡PARA, CHARA! ¡NO HAGAS EL TONTO! ¡CÁLMATE, MALDITA SEA!

Las puertas cada vez estaban más cerca de cerrarse y Ben aun estaba en el otro lado; solo, enfermo y aterrado.

Tenía que ir con él. Debía ayudarlo ¡no podía dejarle abandonado!

Verse retenida y quedándose sin tiempo le dio a su cerebro un potente subidón de adrenalina que le hizo despertar ese lado animal que aparece en situaciones desesperadas. Chara rápidamente se llevó la mano a su espalda...

...y está vez sus dedos se afianzaron a una empuñadura.

De un solo movimiento la hoja salió cortando el aire y algunas telas y pieles que se encontraban a su alrededor, entonces, haciendo un giro con la muñeca para apuntar la hoja hacia sí misma, la enterró en uno de los brazos que la sostenían. Escuchó un grito, el agarre se aflojó y con ello tomó un nuevo impulso para volver a correr, esta vez teniendo el cuchillo por delante para abrirse paso.

Las puertas estaban a nada de cerrarse.

Escuchó a alguien gritar su nombre, retumbando como un eco.

Ella saltó justo en el último tramo antes de que el espacio se redujera del todo.

Entonces las puertas se cerraron.

Chara tropezó y se cayó de bruces contra el suelo, estampando su frente contra la piedra mientras el cuchillo rebotaba un par de veces haciendo sonar su hoja. Jadeó sintiendo que el corazón iba a salirse de su pecho y que la vista la tenía borrosa. Se esforzó por levantar la cabeza y parpadear para ver qué era lo que se encontraba delante de sus narices.

Lo primero que vio fue la brillante hoja del cuchillo, ahora manchado de sangre, en el suelo ¿había atacado a alguien? Genial, como si no hubiera dado suficientes motivos a los clarianos para desconfiar de ella, ahora no era consciente de cuando atacaba a uno. Sabía que había echado a correr, que intentaba llegar hasta el corredor pero hubo un momento de la carrera en la que se cegó y ya no era capaz de recordar qué había hecho pero deducía que si el cuchillo estaba con sangre es porque le había hecho daño a alguien.

-"Espero que esté bien, sea quien sea, y que me perdone"-pensó para sí misma, incorporándose lo suficiente como para quedar arrodillada frente al arma mientras intentaba volver a controlar su respiración.

Más allá, sus ojos encontraron a Ben, con el cuerpo inclinado y encogido como si fuera una especie de tortuga, temblando sin control emitiendo una serie de jadeos, gruñidos y ataques de tos.

Miró a su alrededor, encontrando un escenario de piedra lisa, enredaderas y muros altos.

Lo había hecho, estaba dentro del Laberinto.

Genial, se merecía un premio a la mejor idea de la historia aunque bueno, aquello parecía confirmar que no era para nada buena a la hora de respetar las reglas. Alby sin duda estaría muy decepcionado con ella y, si regresaba, iba a caerle un buen castigo.

Pero ahora lo importante no era las consecuencias de sus acciones, sino en el chico que tenía delante.

-Ben...-susurró de una forma casi inaudible apenas consiguiendo ponerse en pie, las piernas le temblaban y la adrenalina aún fluía por su torrente. Siguió jadeando, intentando recuperar el aire perdido pero se obligó a si misma a avanzar, de manera tambaleante, en dirección al muchacho.

Dio varios pasos, acercándose al corredor viendo como éste negaba con la cabeza, atormentado por sus propios pensamientos nocivos que le pudrían el cerebro.

-Ben.-volvió a llamarlo alzando su mano hacia él para tocarle el hombro.

-¡¿QUÉ HAS HECHO?!-rugió Ben mostrando un rostro descompuesto por el terror mientras una masa negra salía de su boca. Chara se asustó ante la visión apartando su mano y retrocediendo un paso del sobresalto que se había llevado-¡¿QUÉ COÑO HAS HECHO?!

El aspecto del corredor era totalmente abrumador. Sus ojos estaban rojos y tenia las mejillas encharcadas, su boca se había hinchado de tal manera que parecía que sus labios fueran a reventar mientras aquel repugnante liquido negro salía de ellos.

Pasado el susto, Chara afiló su mirada en una mueca de confusión, como si la pregunta del corredor no tuviera ningún sentido para ella ¿Qué qué había hecho? ¿No era obvio? Tal vez aquella cosa que tenía dentro no le estaba dejando pensar con ninguna lógica.

-He hecho lo que debía hacer.-contestó ella poniéndose de cuclillas frente a él, con un tono de voz que denotaba lo convencida que estaba de sus palabras.

-No tienes ni idea de lo que acabas de hacer...te has condenado tú solo...¡estás muerto! ¡Estás tan muerto como yo!-bramó Ben apretándose la cabeza como si estuviera sufriendo un dolor tremendo, algo que hizo a Chara darse cuenta de que las venas negras sobresalían del cuello y de la mejilla del corredor.

Chara se estremeció y en ese momento fue lo que se llevó a preguntarse por qué había reaccionado de aquella manera tan desesperada por llegar al lado del corredor. Ben estaba completamente desahuciado, aquella cosa que parecía estar comiéndoselo por dentro iba acabar destruyendo su cuerpo y su cabeza mas pronto que tarde. Su convicción tambaleó cuando la voz de Newt llegó a su mente.

"La pérdida de la cordura es una de ellas" "No hay cura para la picadura de Lacerador"

"Solo irá empeorando"

¿Por qué había ido a su lado? ¿Qué necesidad había? No había nada que ella pudiera hacer para salvarlo, no tenía nada encima con la que calmar su dolor ni nada que pudiera hacer para que se recuperase. Esa cosa iba a volverlo loco o a matarlo, o las dos cosas, si antes no los mataban a los dos las cosas que estaban viviendo en ese Laberinto.

¿Por qué había ido al lado de una persona a la que no podía salvar?

Entonces la respuesta llegó a su mente de manera instantánea.

-No podía permitir que acabases de esta manera, no así.-sentenció manteniendo firme su postura pese a los gruñidos agónicos que el corredor proliferaba. Era cierto...no podía dejar a su suerte aquel chico, menos aun luego de presenciar como toda su gente le había dado la espalda, condenándolo a morir solo, enfermo y aterrado en el interior del Laberinto.

Un alarido a lo lejos la alertó, haciéndola ponerse de pie. Miró en la dirección en donde se había escuchado ese ruido causándole un estremecimiento en el cuerpo y esperando que nada raro apareciese por la esquina, observó las grandes puertas que accedían al Claro sabiendo que no iban a volver abrirse hasta que el sol saliera de nuevo.

Cuando la oscuridad se cerniera totalmente sobre ellos, ya será tarde. Apresuradamente, el mas joven tomó la bolsa que antes Minho había lanzado al Laberinto y se la puso a la espalda.

-Tenemos que salir de aquí-dijo sosteniéndole de uno de los brazos para instarlo a levantarse pero el chico dejó su peso muerto, ignorando las indicaciones de la menor.-Vamos, Ben, tienes que levantarte.

Un nuevo alarido la tensó de nuevo, esta vez escuchándose más cerca que antes, sintiendo de paso como la tierra vibraba bajo sus pies. Se estaba haciendo la idea de qué era, y tiene pinta de esa cosa iba a ser mas grande de lo que imaginada, y por supuesto, no iba a ser amistoso. Desesperada, apremió con más insistencia al corredor porque se moviera del sitio, pero no había manera, el chico parecía haberse rendido a su suerte. Furiosa y aterrada, Chara finalmente se hartó de aquello y, sin poder aguantar más la presión, no tuvo reparos en tomar a Ben de la cabellera de forma brusca y estampar su frente contra el duro suelo varias veces hasta hacerle una brecha en todo el medio.

-¡Escúchame, garlopo miertero! No me he metido en este sitio para dejar que esas cosas nos coman vivos ¿te enteras? Así que ya estás moviendo el culo de ahí si no quieres que sea yo la que te abra en canal y te ofrezca a esos bichos con rodajas de limón.-le gritó a la cara con la paciencia perdida del todo.

Atónito y con la frente sangrando, Ben esta vez sí que hizo el esfuerzo de levantarse, pero estaba ya debilitado y a duras penas podía sostenerse. Chara colocó las manos de Ben sobre sus hombros haciendo de soporte, y comenzaron a andar hacia el lado contrario en donde escuchaban los alaridos de aquellos monstruos. Eso sí, Chara no se olvidó de recoger su cuchillo del suelo en cuanto pasaron por su lado, lo iba a necesitar.

La noche iba a ser muy larga.