Las puertas se cerraron haciendo un eco que retumbó por el Claro, y en donde sus habitantes se habían quedado mirando atónitos sin poder creerse lo que acababa de pasar.
El verducho enano se había adentrado en el Laberinto justo en el último segundo, abalanzándose a su interior, arrollando con todo aquel que se había interpuesto en su camino. Habían intentado detenerle tan pronto como escucharon el grito de Thomas y vieron al crío correr hacia las puertas con una expresión de descontrol, sin embargo, nadie pudo prever que estuviera armado. En el momento en que había sacado el cuchillo y rozado con su hoja a varios de ellos el sobresalto había sido mayor, Alby se recriminó a sí mismo por su propio descuido; el enano había atacado usando su propio cuchillo, el que le había prestado para oficializar su incorporación al grupo. Con todo lo que había ocurrido con Ben y su desastroso exilio se le había olvidado por completo que había dejado un arma en manos del novato cuando salió corriendo a auxiliar a Thomas.
-¡SHUNK!-exclamó Thomas dando un puñetazo a la enorme puerta, ahora cerrada.
Había ido tras él, en el momento en que había notado que Chara se había separado de su lado y se había lanzado a la carrera en dirección al Laberinto, Thomas se apresuró en ir a impedírselo, pero Chara había logrado zigzaguear entre las piernas de sus compañeros para avanzar hacia su objetivo. Chara no era rápido, no como los demás, pero si era escurridizo y el saber moverse como una sardina en el agua fue lo que le había ayudado abrirse paso entre los demás clarianos para acercarse a las puertas.
-¡Joder, Newt!-oyó gritar a Frypan a su espalda, oír la alarma en su voz hizo que Thomas volteara y se encontrase a Newt sosteniéndose el antebrazo en donde ahora tenía un enorme tajo que casi lo cruzaba de lado a lado.
-Newt ¿estás bien?-se apresuró en preguntar Alby corriendo a su lado para examinar aquella escandalosa herida.
-Estoy bien-siseó intentando mantener el tipo frente a sus compañeros, no se esperaba que el verducho fuera apuñalarlo, menos aun que en el último momento de su forcejeo la hoja se incrustara más adentro de su piel hasta formar aquella herida que ahora teñía la entrada al Laberinto.
-Tienes que ir a la enfermería.-indicó Jeff justo a su derecha, luego de haberle echado un ojo aquel corte.-No parece profundo, pero tenemos que atenderlo ya o se te infectara.
Newt asintió para después dejar que Jeff se ocuparse de improvisar un vendaje para cortar la hemorragia. Thomas por su parte se quedó perplejo en el sitio viendo a los demás rodear al segundo al mando, volvió su vista atrás mirando de nuevo las puertas cerradas del Laberinto y una sensación de impotencia le amargó.
-Oye ¿Qué es lo que vamos hacer?-su grito hizo que todos volteasen a mirarlo-Tiene que haber alguna manera de abrir esas puertas. Chara está ahí dentro, hay que sacarle de ahí antes de que sea demasiado tarde.
-¿Estás tonto, pingajo?-habló Gally avanzando un paso encarándose al chico.-No hay ninguna forma de abrir esas puertas una vez se han cerrado ¿y sabes qué? aunque la hubiera no la abriríamos ¿Qué quieres, que todos seamos la cena de los Laceradores?
-¡Pero tiene que haber alguna manera! ¡Esas puertas no pueden abrirse y cerrarse solas!-insistió echando un ojo hacia las susodichas.-Funcionan con engranajes, eso significa que tienen que estar conectadas a un mecanismo, si averiguamos dónde exactamente tal vez podamos...
-Thomas, por favor, cálmate.-intervino Frypan sosteniéndole del brazo.
-Mas vale que te olvides de ese verducho enano, no va a salir vivo de ahí.-indicó Gally con el ceño fruncido.-Él ha entrado al Laberinto porque ha querido, da igual que quisiésemos impedírselo. Parecía muy seguro de querer suicidarse.
-Gally...-siseó Newt con un tono de voz sombrío ante esa insinuación.
-¡Es solo un niño!-bramó Thomas dando dos zancadas en dirección a Gally.-¡Está ahí dentro; solo!
-¿Ésa es tu excusa para todo? ¿Qué es "solo un niño"?-cuestionó Gally apretando la mandíbula controlando sus ganas de golpear aquel insolente garlopo.-Ese verducho enano ha roto dos de nuestras tres reglas, pingajo. Nos ha atacado ¡a todos nosotros! y ha herido a nuestro segundo al mando-señaló a Gally señalando a Newt, el cual seguía apretando la tela de su vendaje contra la herida.-Y se ha adentrado en el Laberinto. Eso lo ha hecho "solo un niño" ¿de verdad esperas que luego de lo que ha hecho va a importarnos que se haya quedado atrapado dentro? Pues mira, espero que les aproveche a los Laceradores.
Sin poder evitarlo, Thomas fue dominado por una tromba de furia justiciera que le llevó a propinarle un empujón a Gally que llegó a tumbarlo. Ante esta acción los demás clarianos se apresuraron en retener a ambos chicos antes de se enzarzasen en una pelea, justo a tiempo para que Alby decidiera que era suficiente y se interpusiera entre los dos chicos.
-¡Ya basta!-exclamó con su voz de mando, mirando a los dos con una seria mirada que derrochaba su poder sobre el grupo. Gally y Thomas se miraban con los ojos encendidos en fuego, deseando partirle la cara al otro pero la mera presencia de Alby y las decenas de manos reteniéndolos les hacia quedarse plantados en el sitio, sin oponer resistencia.-Thomas. Entiendo cómo debes de sentirte pero debes entender tú lo que ha pasado. No hay manera en que podamos abrir esas puertas. Gally tiene razón, Chara ha ido al Laberinto sabiendo que no iba a poder volver a salir.
Thomas contuvo la respiración ante las palabras del jefe de los clarianos, negándose a creerse esa posibilidad. Chara era un niño, no podía tener deseos de suicidio, no había dado la menor señal de ello. No podía aceptar aquello.
-Ahora esos dos pertenecen al Laberinto.-sentenció Alby con tono de voz más neutro, uno que usaba cuando se despedía de los que ya no iban a volver. Nadie sobrevivía una noche en el Laberinto...
Esa noche Gally tachó el nombre de Ben de la pared, no hubo necesidad de hacer lo mismo con el de Chara, su nombre nunca llegó a grabarse en la piedra. Una presencia fugaz entre los suyos.
Thomas los observaba desde el marco de la entrada a la enfermería, en donde Newt estaba recibiendo puntos en el brazo.
-Sé que te duele, pero aguanta un poco más, ya casi acabo.-dijo Jeff pasando de nuevo la aguja caliente sobre la piel desgarrada para coser.
Newt intentaba aguantar el dolor todo lo que podía. Se había dado a la bebida de Gally en busca de atontecerse lo suficiente como para hacer el dolor más soportable, no era del todo efectivo pero al menos así podía evitar gritar como un imbécil cada vez que le enterraban la aguja caliente en aquella herida abierta.
-Espera, traeré más desinfectante, hay que seguir limpiando la herida.-avisó Jeff saliendo a una de las habitaciones para buscar lo que necesitaba.
Newt y Thomas se quedaron en silencio, cada uno con sus propios pensamientos. Newt por su lado contemplaba su brazo herido, no era una herida que fuera a matarlo pero iba a dejarle una cicatriz de considerable tamaño. Repasó lo que había sucedido ese día intentando encontrarle el sentido; Primero Ben fue picado por un Lacerador a plena luz del día y se lo había ocultado a Minho, y segundo Chara había atacado a los otros habitantes para adentrarse en el Laberinto junto a Ben.
-"Nada de esto tiene sentido..."
-¿Crees que sobrevivirán?-escuchó la voz de Thomas, Newt lo miró encontrándolo con que tenía la mirada clavada en algún punto del muro, seguramente viendo a Gally tachar el nombre de su último corredor.
-Nadie ha sobrevivido una noche en el Laberinto.-sentenció Newt, y sinceramente lo creía, ya había pasado otras veces cuando tuvieron que desterrar a otros compañeros infectados y no veía posible que aquel caso fuera a ser distinto.
Ben estaba infectado e iba a ser un peligro para todo el mundo, el exilio era la única manera de protegerlos a todos, y Chara...si no moría a manos del propio Ben acabaría en las fauces de algún Lacerador. Un niño armado con un cuchillo no iba a marcar la diferencia de lo que ya había pasado...
-Es mejor que lo asumamos cuanto antes...-prosiguió volviendo a clavar su mirada en su herida, rememorando una vez más la forma en la que el crío lo había atacado, sin siquiera mirarlo una sola vez al menos para comprobar quien era el que le impedía el paso. Lo vio tan obcecado en meterse en el Laberinto que ni siquiera fue consciente de nada más.
-No entiendo que le pudo haber pasado.-susurró Thomas pasando su mano por la cara sin apartar la vista de los muros.
-Tú estuviste a su lado ¿no lo viste venir?-preguntó Newt mirando la espalda de su compañero con el ceño fruncido.
-No...bueno, si...tal vez...-balbuceó dándose la vuelta para encarar al segundo al mando.
-No es una pregunta complicada, Thomas.-indicó Newt levantando ceja.
Thomas bufó, cansado de sentirse el único que parecía importarle que un niño pequeño se encontrara en un sitio tan peligroso, pero a la vez sintiéndose obligado a asumir que ese niño ya no iba a regresar. Volviendo a pasarse la mano por la cara, se acercó a una silla en donde tomó asiento, al lado de la camilla en donde estaba sentado Newt.
-Quiero decir que si le vi nervioso y asustado pero ¡maldición! yo también lo estaba. Estábamos viendo como echabais a Ben dentro del Laberinto, creo que Chara no pudo soportarlo y se fue tras él para intentar volver hacerlo entrar. No me esperaba que fuera hacerlo, y menos aun...-susurró mirando el brazo herido de su compañero.-...que fuera capaz de herir a alguien.
Newt lo miró, apreciando la forma en la que el chico parecía sentirse abatido por la marcha del niño, en parte le comprendía, mandar a alguien al exilio nunca era una situación que fuera fácil de tragar pero era la primera vez que alguien tan joven se atrevía a cometer la estupidez de adentrarse en el Laberinto, intentando impedirlo. Para Newt, como segundo al mando, no era fácil encajar el golpe de que no había sido capaz de detener al niño cuando lo tuvo en sus manos, le tenía consigo y fue él quién se ocupó de decirlo lo de los Laceradores y lo del El Cambio. Y a pesar de todo, el crío fue directo hacia su muerte, era frustrante porque podría habérselo impedido.
"Pero, claro, nadie se esperaba que estuviese armado"-pensó para sus adentro acariciando con cuidado cerca de la herida.
Volvió a mirar a Thomas prestando atención a su expresión cabizbaja. Tanto él como el verducho enano habían llegado hacía muy poco tiempo al Claro, tal vez Thomas empatizó con el niño porque había llegado dos días antes y tenía todavía muy reciente todas las emociones que experimentó con su llegada, y el crío vio en Thomas una figura protectora en la que apoyarse en un sitio desconocido. Ahora el niño estaba dentro del Laberinto y Thomas acababa de ser testigo de la mierda de situación en la que se encontraban todos y cómo algunas veces debían tomar decisiones mierteras por el bien de todos.
-"La vida es muy perra"-pensó Newt para sí mismo sin apartar los ojos de Thomas.-"Pero supongo que con esto Thomas podrá ver la realidad que supone adentrarse en el Laberinto"
Con un poco de suerte, esta experiencia habrá escarmentado la curiosidad de Thomas por entrar al Laberinto.
Entonces un alarido llegó a los oídos de ambos chicos, y casi de inmediato llegó otro más haciéndolos estremecerse.
-Laceradores.-murmuró Newt mirando hacia los muros a través de la ventana-Y están agitados.
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Corrió, corrió y siguió corriendo, no se paró a pensar cuanto rato llevaba así ni tampoco pensaba parar a comprobarlo. Dio un traspié en un momento dado pero logró estabilizarse y seguir corriendo hasta dar la vuelta a la esquina y pegar su espalda a la pared.
Jadeaba de forma incontrolable, sentía como el pecho le subía y le bajaba y tenía el corazón tan alterado que estaba convencida de que acabaría vomitándolo en cuanto volvieran a revolvérsele las tripas. Su sudor había provocado que el polvo se le pegara a la cara dándole un aspecto sucio sin importar cuantas veces se pasase la mano para limpiarse, cuando lo hacía le escocían los ojos.
Contrajo la cara en un gesto de dolor y se llevó la mano a su hombro derecho, mientras se aferraba con vehemencia al cuchillo, en el cual estaba impregnado y goteaba una sustancia viscosa. Mierda, era capaz de sentir su sangre escurrirse por su brazo. Esperaba que esos bichos no pudieran oler la sangre.
Un chillido la hizo estremecerse y se quedó tiesa en el sitio, erguida como una jirafa, como si de esa manera su cuerpo pudiera hacerse uno con la pared y así poder ocultarse.
Estaba cerca, demasiado cerca.
Escuchaba los sonidos de sus metálicas patas chocar contra el suelo haciendo sentir la vibración bajo sus pies con cada paso que daba. Si esa cosa doblaba la esquina podía darse por muerta, más aún de lo que estaba luego de haberla cabreado tanto.
Otro chillido se escuchó todavía más cerca, tanto que Chara estaba convencida de escucharlo respirar a su lado. Temerosa y apretando con fuerza los ojos, se agachó lo más lento posible palpando rápidamente la pared y el suelo consiguiendo aferrarse a una piedra, que acabó manchándose con la sangre que había surgido de su hombro y que se le había quedado en la palma. Apretó con fuerza la piedra bajo su palma y cuando sintió que el rostro de aquella cosa se iba asomando rápidamente lanzó la piedra hacia el lado contrario.
La piedra rebotó contra uno de los muros y rodó por el suelo.
Y como si de un interruptor de tratase, la bestia lanzó un alarido que Chara juró que le explotarían los tímpanos y se fue corriendo a perseguir a su supuesta presa.
Chara, sin atreverse asomarse a comprobar si estaba lo suficientemente lejos, salió corriendo en otra dirección, alejándose todo lo posible de aquel monstruo antes de que se diera cuenta del engaño. La herida del hombro le ardía como mil demonios pero no se atrevió ni a protestar.
Corrió entre aquellos pasillos un rato, mirando de un lado a otro vigilando que estuviera sola y manteniendo los oídos en alerta por si escuchaba algo fuera de lo normal. Miró de nuevo hacia los lados cuando se encontró con una nueva bifurcación y no pudo evitar maldecirse; el Laberinto estaba cambiando y si no se daba prisa acabaría totalmente perdida.
Siguió corriendo tomando el camino izquierdo que, para su suerte acabó no teniendo salida, aunque para ella eso significaba una buena noticia; sabía dónde estaba. Gruñendo ante el dolor de su brazo, Chara escaló por las enredaderas de aquella pared, llegando a su destino, un muro alto, aunque claro, nada que ver con los que aun se erguían ante ella a su alrededor, pero de momento ése era el mejor lugar que tenía para resguardarse. Rápidamente se acercó un conjunto de escombros en donde la casualidad les había hecho formar un montículo que dejaba un hueco en su interior en donde ella era capaz de entrar y salir.
No entró sin antes echar un vistazo hacia los lados, asegurándose de que nada estuviera cerca de allí.
-Ben, ya estoy aquí-anunció Chara entrando en aquel hueco viendo el horrendo panorama que tenía enfrente.
El corredor tenía un aspecto mucho mas horripilante que el que había tenido cuando le echaron del Claro. La infección se había extendido de tal manera que su cara se había llenado de esas venas negras y el blanco de sus ojos había desaparecido para dar lugar a una capa de petróleo tan parecida al liquido que no paraba de escupir, incluso Chara pudo jurar que con el paso de las horas, Ben parecía estar perdiendo su cabello; aunque no tenía claro si era porque se le estaba cayendo o porque él mismo se lo había estado arrancando. Cada vez Ben tenía menos ratos de lucidez, todo el tiempo se la pasaba diciendo cosas sin sentido, gruñendo y agonizando como un animal herido, teniendo momentos de arranque de violencia en la que casi le abría la cabeza con una roca o la estrangulaba.
Chara se tocó el cuello, sintiendo las molestias por la presión que las manos de Ben ejercieron sobre ella antes. Estaba segura que de no haberle atizado en la cabeza con una roca que había logrado tomar, ella estaría tirada en algún lugar siendo el aperitivo de los monstruos.
Chara tuvo que tomar la dura decisión de inmovilizarlo con las enredaderas una vez le dejó inconsciente, y sentir que cada vez que volvía la vista hacia él su cuerpo se demacraba mas y mas. Ben no paraba de dar alaridos, gritar, resoplar, maldecir, a veces lloraba, suplicaba por su vida y pedía perdón. Un autentico caos que Chara ya no sabía por cuánto tiempo más iba a poder controlar, sobretodo cuando todo el escándalo que montaba Ben atraía a las bestias...Chara no estaba convencida de tener tanta suerte de esquivarla dos veces si volvía a por ellos.
-E...estás vivo...-susurró Ben dirigiendo su cabeza en su dirección, atónito pero demasiado exhausto como para exteriorizarlo. Chara asintió aliviada de ver que el corredor parecía tener uno de esos momentos de lucidez ¡menos mal! No tenia muchas gana de seguir lidiando con mas gritos. Ben afiló su mirada en el hombro, ahora teñido de rojo, de la menor-Te...te...te han herido...
Chara miró su hombro, intentando quitarle la importancia que tenía, fingió que no se había dado cuenta de ello. No quería alterar al corredor, su cordura estaba pendiente de un hilo y cualquier cosa que lo perturbara daría lugar a volviera a perder el control sobre su propia mente.
-Descuida...lo peligroso de esos bichos son sus picaduras no sus mordiscos.-señaló ella volviendo a cubrir su herida con la mano, como si de esa manera ocultara la gravedad. No quería ni pensar en qué condiciones iba acabar dentro de unas horas...
-¿Te ha mordido...un Lacerador?-cuestionó el corredor escupiendo aquel líquido negro de su boca.
-Eso parece...pero esos bichos no deben de ser muy listos porque no se pararon a mirar si la comida pinchaba.-intentó bromear enseñándole el cuchillo, manchado con una especie de liquido viscoso y amarillo-Aunque solo conseguí que se pillara un cabreo colosal ¡no veas los chillidos que ha dado! Eso sí, me ha costado mucho quitármelo de encima.
Lo contaba con comicidad pero lo cierto es que aun le temblaban las piernas por el mal rato que había pasado hace apenas unos minutos. Había estado todo el rato llamando la atención de la bestia con ruidos, ya sea chocando la empuñadura de su cuchillo contra las paredes, o haciendo rodar las rocas que tenía a su alcance, alejándolo todo lo posible del lugar en donde mantenía oculto a Ben, que con sus gritos había atraído al monstruo. Pero llegó un punto en que la bestia se acercó demasiado y ella no era la persona más rápida del mundo como para competir contra la velocidad de un bicho de semejantes dimensiones, con tantas patas metálicas y un aguijón letal.
Por mucho que pensase en que debía concentrarse en huir, era consciente de lo inútil que era; el bicho era demasiado rápido para ella, y lo tuvo tan claro como cuando lo oyó chillar a sus espaldas cada vez más cerca. Correr o morir. Correr o morir. Correr o morir. Era lo que intentaba concentrarse, hasta que el bicho intentó clavarle el aguijón. Chara cambió entonces de plan;
Matar o morir.
Comprendió que correr delante de una bestia que la superaba en velocidad no iba a hacer que se salvara, y optó por enfrentarla. O caía ella o la bestia. No tenía mucho más que eso.
En el último momento, Chara se giró brusca en dirección a la bestia mientras ésta lanzaba uno de sus atronadores chillidos, momento que aprovechó de meterle la mano en su boca y atravesarle el paladar con el cuchillo.
El grito de dolor de la bestia no se hizo esperar, que reaccionó con violencia sacudiéndose y cerrando sus dientes alrededor del brazo de Chara. Pudo jurar que sintió aquellas fauces llegar a su hueso y quebrarlo, ni siquiera podía explicarse como no le había arrancado el brazo en ese momento, cuando el dolor que le atenazó le hizo creer que iba a tener que despedirse de su diestra.
Pero no fue así, ni en ese momento se lo pensó, su mente iba tan rápido que actuaba tal y como le dictaba su instinto de supervivencia. Lo hizo cuando comenzó a atraer el cuchillo hacia sí misma mientras lo tenía aun clavado en el paladar del monstruo, que se agitó y proliferaba continuos gritos de dolor, intentando quitársela de encima al mismo tiempo que daba fallidas estocadas con su aguijón. Al final, cuando Chara retorció el cuchillo en el interior de la boca del monstruo, éste dio un nuevo chillido y aprovechó el momento para dar un tirón.
Cuando cayó de espaldas, se llevó rápidamente la mano a su hombro, húmedo y sangrante pero ahí estaba y en cuanto sus ojos se enfocaron en la bestia la vio pegar sus gritos estridentes moviéndose de un lado a otro rabiando de dolor y golpeándose torpemente contra las paredes, haciéndole apreciar a Chara que la mandíbula superior la tenia partida por la mitad.
Chara vio su oportunidad en ese momento y echó a correr tratando de dejar atrás aquel monstruo furioso y dolorido.
El resto, como suele decirse, es historia.
-E...Estás como una c...cabra, verducho.-susurró Ben intentando reír.
-Beeeeee-respondió Chara imitando el sonido de dicho animal, pese a lo exhausta que se sentía como para ponerse a bromear.
En ese momento Ben sufrió un ataque de tos en donde escupía mas de ese líquido negro, y Chara se apresuró en ir a atenderlo. Le limpió la boca con un trozo de tela que se había cortado de su propia camisa e intentó acomodarlo mejor, rápidamente se acercó a la bolsa de piel que Minho le había dado a Ben cuando le exiliaron, la sacudió un poco verificando la cantidad de agua que aun había en su interior, y al comprobar que era suficiente se apresuró en volver al lado de Ben, el cual no dejaba de toser.
Pero en cuanto le sostuvo la cabeza y acercó la boquilla a los labios del otro, Ben rápidamente lo rechazó girando su cabeza a un lado.
-No...-siseó sin dejar de toser.
-Vamos, Ben, tienes que beber algo.-intentó volver acercarle la bolsa para que bebiera pero de nuevo el corredor lo rechazó.-Por favor, te vas hacer daño en la garganta.
-T...tienes que guardarla...para ti...-indicó mirándola por el rabillo del ojo con aquel aspecto oscuro y enfermo.
-Hay suficiente agua para los dos, pero tú la necesitas más que yo ahora mismo.-insistió Chara haciendo un nuevo intento por qué bebiera pero un cabezazo por parte del corredor volvió a dejarle clara su negativa.-¡Ben, por favor!
-¿Es que no lo entiendes, verducho? ¡Estoy muerto!-exclamó Ben con una mirada tan llena de desesperación y desesperanza que hizo que la muchacha se le cayera el alma a los pies.-Estoy muerto...-susurró dejando salir unos sollozos.-No hay nada que puedas hacer, es solo cuestión de tiempo a que vuelva a intentar matarte o que atraiga a los Laceradores
-Je, me gustaría verte intentarlo, he apretado bien fuerte las enredaderas para que no puedas soltarte y respecto a los Laceradores...bueno, deja que sea yo quién se preocupe por ellos.-murmuró Chara intentando sonreír a la vez que buscaba aligerar aquella tensión palpable.
-No hay nada que puedas hacer...-repitió Ben buscando que del crío volviera a mirarlo, sintiéndose molesto cuando observó que ignoraba sus palabras mientras se vendaba la herida con un trozo de tela-¡ey mírame!-exigió haciendo que finalmente aquel cabezota lo mirara-No puedes.
Chara apretó con fuerza el puño al sentir la forma en la que el corredor la miraba y la rotundidad de sus palabras.
-Lo sé.-murmuró al fin bajando la cabeza-Sé que no puedo hacer nada para curarte, sé que no puedo hacer nada para ayudarte...
-Entonces...¿Por qué...?
-Porque quise salvarte, costara lo que costara.-afirmó volviendo a levantar sus encharcados ojos mirando los de Ben.-Newt me lo explicó. Lo del Cambio, lo del veneno de los Laceradores. Que no había cura ni tratamiento para eso, que ya hubo otros que lo padecieron y...pero aun así, que te echaran del Claro así sin mas. No podía soportarlo, Ben. No podía, tenía que hacer algo ¡lo que fuera!
Ben se quedó mirando al verducho y la expresión que estaba poniendo en esos momentos por su causa, y no pudo evitar llegar a la conclusión de que a ese enano le faltaban varios tornillos. Veía sus buenas intenciones pero parecía ser inconsciente de que esa actitud era demasiado peligrosa para su propio bien, y pese a que rogó tanto por quedarse junto a sus compañeros ellos hicieron lo que debían. Aquella infección era mortal para sí mismo y para los demás, pudría su mente de tal forma que le llevaba a cometer acciones que jamás se le habría ocurrido hacer antes, lo había visto en otros compañeros y él mismo había estado en primera fila para reducirlos y luego exiliarlos al Laberinto.
Tenía de vuelta sus recuerdos, sabía quiénes eran los Creadores, sabía lo que le había pasado a su familia, recordaba a todos sus compañeros en los Laboratorios, sabía que el mundo exterior se había hundido en un apocalipsis por culpa de aquel virus, sabía que todos ellos no eran mas que sujetos de experimentación no voluntarios para encontrar una cura y sabía de la implicación de Thomas como parte del equipo de los científicos de Cruel...pero también era consciente de que haber recuperado esos recuerdos no le valían de nada en este punto, la infección le estaba consumiendo muy rápido y que sus momentos de lucidez eran cada vez más escasos; lo había comprobado en cuanto se dio cuenta de que estuvo a punto de matar al crío, que nada tenía que ver con todo lo que les había pasado.
Tal vez se habría ahorrado toda esa locura, todo ese sufrimiento y el mal trago a sus compañeros si hubiera tenido el maldito coraje de quitarse la vida él mismo en cuanto el Lacerador le picó. Pero no, él no quería morir y por ello había fingido que nada había ocurrido, que no se había encontrado con ningún Lacerador y regresó al Claro junto a Minho sin decirle nada, como si de esa manera, ignorándolo todo, hubiera podido evitar el desenlace fatal al que había llegado.
No era más que un niñato ingenuo que le aterrorizaba morir.
Quiso echarse a reír pero los dolores de su cuerpo solo le hacían retorcerse y toser como un demente. Lo estaba notando, cada vez su condición empeoraba y no sabía cuánto tiempo duraría cuerdo antes de volver a ponerse a gritar e intentar matar al enano. Debía ser consecuente con la situación.
-¿C...Cómo...te llamas?
-¿Eh?
-Tu nombre.-acortó Ben volviendo a toser mas de aquel liquido negro que le encharcaban sus pulmones.-Te he sacado de la Caja, me has pateado el trasero y ahora te has metido conmigo en el Laberinto...pero aún no sé cómo te llamas.
La niña parpadeó varias veces, sorbió por la nariz y cuando se terminó de quitar las lágrimas con el brazo respondió.
-Chara; me llamo Chara.
-Chara...-repitió Ben como si hubiera dado un suspiro-Necesito...que hagas algo por mí...
Ella asintió y se acercó un poco más a él para poner atención a su mandato.
-Necesito que sobrevivas...cueste lo que te cueste tienes que sobrevivir.-dijo Ben apretando la mandíbula intentando mantenerse consciente todo cuanto podía.
-Ben...
-Te has enfrentado a un Lacerador...tú solo y has sobrevivido a ello.-susurró Ben tomando bocanadas de aire.-Lo demás...tienen que saberlo...tienen que saber que pueden hacerlo...ellos necesitan saber que...
-Que pueden tener esperanza ¿verdad?-finalizó cerrando los ojos con fuerza, si ella ha podido enfrentarse a un Lacerador y sobrevivir era lógico pensar que otras personas, mas grandes y más fuertes que ella podían tener posibilidades de hacerles frente y lograr salir del Laberinto.-Lo entiendo y si es lo que quieres haré lo que pueda por sobrevivir pero...necesito que tú hagas algo por mi...-Ben volvió a toser pero no apartó la mirada de ella, sobretodo cuando le colocó un dedo sobre su pecho.-Esto...esto que sientes, debes dejarlo ir.
Desconcertado, Ben miró al niño sin entender qué quería decir con eso.
-P...pero que estás...?
-Ya no importa, Ben, no importa. Ni para ti, ni para Thomas ni para nadie.-le cortó adelantándose a su respuesta.-Has pasado por un infierno, pero mantenerte resentido con Thomas no va a servirte de nada. Él ya no está con ellos, no va hacerte daño ni a ti ni a nadie.
Ben lo miró confundido por unos segundos, preguntándose a qué se estaba refiriendo con eso pero la comprensión lo golpeó casi de inmediato en cuanto vio un extraño brillo en la mirada chocolate del menor
No era posible...
Lo sabe...¡él lo sabe! Sabe que tiene sus memorias pero ¿por qué lo sabía?
-¿Cómo sabes eso...?
Nadie del Claro sabía que el Cambio te devolvía los recuerdos de toda tu vida, Ben mismo no lo sabía hasta que su cabeza comenzó a llenarse de memorias tan rápido como avanzaba la infección. Para él fue esclarecedor cuando recordaba a sus otros compañeros infectados. Todos comenzaron a decir cosas que eran un sin sentido para todo el mundo, nadie fue capaz de asociar las cosas que decían como que habían recuperado sus recuerdos. Solo que se habían vuelto locos sin más.
¿Por qué este niño había adivinado que él había recuperado sus recuerdos? ¿Por qué sabía que Thomas era parte de CRUEL? ¿Por qué sabía de CRUEL?
Contempló al niño bajo una nueva luz de la que no se había percatado hasta entonces, cayendo en la cuenta de un hecho muy importante. Chara...no le sonaba de nada. Sus recuerdos habían vuelto; podía recordar a todos sus amigos antes de que llegaran al Claro; las pruebas, los experimentos, las habitaciones aisladas. Pero Chara no formaba parte de esos recuerdos, él no estuvo ahí bajo los experimentos de CRUEL, a no ser que le llevaran luego de que él fuera enviado al Claro. Sin embargo, era tan raro. Ese crío no parecía haber perdido sus recuerdos incluso parecía ser consciente de la organización.
¿Quién era este niño?
-No lo sé...-admitió Chara con pesar.
Chara sabía a lo que se estaba refiriendo con esa pregunta, pero no supo cómo contestarla. Si, tenía una idea de lo que estaba ocurriendo, sin embargo, no podía explicar porqué lo sabia. Era como todos sus conocimientos generales; la información simplemente estaba ahí. No la había pensado antes pero, conforme vio a Ben empeorar de su condición fue como si un archivo de su memoria de abriera, y de pronto se volviera consciente de una información que no había sido consciente de que tenía hasta que hubo algo que impulsara, en este caso, el que Ben hubiera sido envenenado y echado del Claro.
Ben odiaba a Thomas con toda su alma, porque Thomas estuvo muy involucrado en que todos ellos hubieran sido mandados al Claro, también implicado con los Laceradores, implicado en algo mucho mas grande. Pero Thomas ya no formaba parte de esa gente. Él no era el enemigo.
-Perdonar no es fácil,-fue todo lo que pudo decir en respuesta, ya que no tenia otra que darle-lo sé, pero ahora no vale la pena que sigas manteniendo ese resentimiento hacía él. No lo vale, Ben, hazme caso. Y déjalo ir para que tú también puedas quedarte en paz.
Ben la miró, sintiendo aquella diminuta y cálida mano sobre su pecho a la altura del corazón, que ya parecía estar desintegrado del todo. Sabia que tenia razón, y se hundió en sus memorias, recordando todo aquello que perdió, todos a cuanto amaba; a sus padres, sus abuelos, sus amigos del colegio, las tardes jugando a los videojuegos, los partidos de futbol en el parque, las tonterías que hacía...la cara de Thomas, con esa gente que los encerró en el Claro y que les metían en capsulas para experimentar con ellos...Thomas les hizo eso, les arrebató sus vidas, sus familias, todo...
Pero...
Era cierto, no valía la pena, ya no. Su resentimiento no iba a irse pero ya no podía más, simplemente no podía más. Todo lo tenía perdido, su familia, su pasado...su vida.
-Yo solo quería regresar a casa.-sollozó Ben apretando sus ojos mientras las lágrimas caían sobre sus mejillas, mezclándose con toda aquella suciedad esparcida por su rostro.
Con una mirada llena de pesar, Chara se arrastró hasta la parte de atrás de la cabeza del joven, cuando se la sostuvo la acomodó en sus rodillas mientras lo escuchaba sollozar.
-Volverás a casa...te lo prometo...-aseguró ella acariciándole el cabello, igual que una madre haría con su hijo.
-Chara...no puedo mas...-rogó Ben notando un nuevo dolor contrayéndole el cuerpo entero.
-Lo sé...-susurró aferrándose a su cuchillo dirigiéndolo lentamente a la sien del corredor.
-Jajaja, es gracioso...-sollozó Ben abriendo de nuevo sus ojos, ahora negros, perdidos en algún punto del techo de escombros.-...ya verás la cara que van a poner todos en cuanto te vean..jaja...no se lo podrán creer
-Cuidaré de ellos-sonrió triste la niña viendo que los ojos de Ben se iban hundiendo en la locura de nuevo.-Te juro, Ben, que cuidaré de ellos. De todos ellos.
Entonces hizo un movimiento de muñeca y, haciendo presión en la cabeza de Ben con la otra por el lado contrario, enterró el cuchillo en lo más profundo del cráneo, poniendo fin a la vida del joven.
Chara jadeó una vez la vida del chico expiró, tomando un a bocanada de aire sintiendo que su alma se quebraba ante su acto pese a que su conciencia quedaba tranquila al saber que lo había liberado de su sufrimiento ¿puede esto ser considerado como "salvar"?
Esa noche, Chara lloró abrazando al corredor.
