Memories
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—¡Biltrok mabe dar en! —gritó la pelirroja del equipo, quien recién acababa de despertar. Se incorporó hasta quedar sentada en la camilla de la enfermería.
—¿Starfire? —preguntó Robin, extrañado— ¿Estás bien?
—¡Biltrok Mabe dar en! —repitió ella, empezando a enojarse porque no la entendían. Dió una mirada rápida alrededor: cuatro personas la miraban fijamente con los ojos abiertos. Una chica con capa morada, un chico mitad robot, otro con los cabellos puntiagudos y uno que tenía la piel verde.
Este último llamó un poco su atención, nunca había visto a nadie con la piel de ese color verde tan vibrante. Se acercó a él y con un movimiento rápido juntó sus labios con los de él.
Chico Bestia abrió los ojos a más no poder, y no se movió ni un solo milímetro. Mientras que el resto, atónitos, observaban la escena sin decir nada. Robin fue el primero en reaccionar, en cuestión de segundos cogió a su compañero verde del brazo, y lo jaló para atrás, rompiendo bruscamente el beso.
—¿Qué demonios te pasa? —soltó mirando a la pelirroja, con un tono entre confuso y enojado. Y es que no podía evitar sentirse molesto por la escena que acababa de presenciar.
—¿Dónde estoy? —preguntó finalmente Starfire— ¿Quiénes son ustedes?
Silencio.
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Robin abrió la puerta metálica y pasó a la habitación de paredes moradas. Starfire caminó tímidamente detrás de él mientras observaba las paredes y todo alrededor.
—Esta es tu habitación.
La pelirroja caminó lentamente hasta llegar a la mesita de noche. Había dos portarretratos.
—¿Por qué… estamos abrazados en esta foto? —preguntó mientras tomaba el portarretratos en sus manos. En la foto estaban ellos dos, Starfire con los brazos alrededor del cuello de Robin y él sosteniéndola de la cintura.
Robin se sonrojó levemente. Había decidido no presionar a la pelirroja contándole acerca de su relación, y se había olvidado de quitar esa foto de su habitación— Bueno… siempre hemos sido como- como mejores amigos.
Ella tomó el otro portarretrato y sonrió— ¡Aquí estamos todos!
—Es de cuando visitamos Tokio. Hace dos años.
—Se ve que tenía una vida muy feliz —Dijo ella, bajito, y con una sonrisa genuina. Una lágrima salió en contra de su voluntad, se sorprendió. Trató de entender el sentimiento que atravesaba su pecho. ¿Era algo parecido a lo que llaman en la Tierra "nostalgia"?
—Star… —Robin lo notó e inmediatamente se quitó un guante y retiró rápidamente la lágrima de su mejilla. Luego se detuvo en seco cuestionándose si no la asustaría tanta cercanía.
—Lo siento, estoy muy confundida —Ella se alejó del contacto, un poco avergonzada, sus mejillas se sentían más calientes de lo normal—. He estado pensando si visitar mi planeta natal Tamaran haría que me sienta mejor.
—¡No! Es decir… Espera. Danos la oportunidad de resolver esto. Estoy seguro que podemos hacerlo. Si te vas así, las cosas podrían enfriarse. Necesitamos saber cómo perdiste la memoria. Y por qué son solo los recuerdos desde que llegaste a la Tierra.
La tamaraniana asintió con la cabeza e intentó esbozar una sonrisa para tranquilizar al líder el equipo. No pudo evitar notar lo preocupados que estaban todos con la situación— Tienes razón. Gracias, Robin.
El Chico Maravilla le devolvió la sonrisa y caminó hacia la puerta lentamente, conteniendo las ganas de mandar todo al demonio y besarla como siempre lo hacía. Su frustración empezaba a hacerse mayor con cada minuto que pasaba— Descansa, Star.
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—Muy bien, amigos. ¿Teorías?
Chico Bestia estaba de pie con una pizarra y un plumón dibujando una versión chibi de Starfire.
—¿Quizá un golpe en la cabeza? —preguntó Raven en voz alta— La encontré inconsciente en la cocina. E inmediatamente los llamé y la llevamos a la enfermería. Quizá hizo un mal movimiento, o algo así.
Chico Bestia apuntó ´Golpe´ en la pizarra, con mucha concentración.
—Revisé los videos de las cámaras de seguridad y no vi nada inusual. Estuvo jugando con Sedita, lo alimentó. Luego se comió media pizza con mostaza, y al final, 5 muffins de chocolate de un solo bocado. Lo de siempre —comentó Robin.
Chico Bestia escribió en la pizarra: 'Sedita. Pizza. Muffins. Nada inusual.´
—Quizá solo le haga falta un beso de Robin para que todos sus recuerdos regresen — bromeó el menor con una sonrisa. Pero su líder lo fulminó con la mirada. Todavía no podía superar el beso que le dio la tamariana a su amigo. Aunque las razones eran más que obvias, sabía que ella solo quería aprender su idioma para comunicarse con ellos, pero en el interior le molestaba que no lo hubiera elegido a él, como lo hizo la primera vez.
Raven le dio un lapo con la mano al verde.
—Mañana le haré algunos exámenes neuronales y veré si podemos hacer algo —habló Cyborg.
Chico escribió inmediatamente: 'Exámenes neuronales'
—Ya deja eso, Chico Bestia —Raven ladeó los labios, ofreciéndole una imperceptible sonrisa.
—Vamos a descansar. Mañana seguimos con la cabeza fresca —sentenció el chico metálico.
Robin suspiró, definitivamente no podría dormir.
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3 A.M.
Robin seguía revisando los videos de las cámaras de seguridad. Tenía que encontrar alguna pista sobre qué había pasado.
Pasó una mano sobre su rostro. ¿Cómo podría dormir sabiendo que su novia había perdido todos sus recuerdos? Era imposible.
Escuchó el sonido de un vidrio rompiéndose y de inmediato salió de su habitación, con pasos felinos, hacia donde había escuchado el ruido. Parecía provenir de la sala. Siguió acercándose y escuchó risas.
—¿Starfire? ¿Chico Bestia? ¿Qué hacen despiertos? —preguntó el líder sorprendido.
—El amigo Chico Bestia me está enseñando un álbum de fotos. ¡Hay unas muy divertidas! —Sonrió Starfire— No podía dormir y al parecer él tampoco.
—Ven Robin, mira esta foto donde Raven sale súper enojada por la broma que le hice —dijo, entre risas.
—Paso.
—¡Mira! En esta aparecen tú y Star bajando de la rueda de la fortuna. Tienen algodón de azúcar pegado en el rostro —el verde siguió riendo, y esta vez la pelirroja se unió a él.
Se dio media vuelta de regreso a su habitación.
No, no sentía celos.
O eso se estaba obligando a creer, quizá sí estaba un poco celoso por no poder acercarse tanto a Starfire como lo estaba haciendo Chico Bestia. Aunque había sido él mismo quién había decidido no abrumarla demasiado.
Ahogó un pequeño gruñido. Solo quería que su novia volviera a la normalidad. Y pronto.
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¡Hola! Hace mucho que no pasaba por aquí.
Si alguien llegó hasta aquí, espero que puedan dejarme algún comentario 😊
