Capítulo 3

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—¿Star? ¿Eres tú? —Robin había corrido al enterarse que la pelirroja ya estaba despierta, su corazón se aceleró con la sola idea de pensar que la pelirroja había vuelto a ser la misma de siempre.

—Saludos, Robin —le dedicó una tímida sonrisa—. Me temo que sigo siendo yo. Lo siento —Le dedicó un intento de sonrisa y luego bajó la mirada, sabiendo que no era lo que el líder esperaba.

Robin sintió un pequeño estrujamiento en el pecho—. Oye, me alegro que estés bien —suavizó su voz al ver la expresión triste de la joven.

Ella estaba recostada en una camilla en la enfermería, que parecía haberse vuelto su lugar recurrente.

Starfire con un movimiento tímido, acercó su mano a la de Robin, entrelazaron los dedos de forma automática, nerviosos. Ella parecía una adolescente, fascinada ante la sensación que daba el contacto con la piel del enmascarado.

—No lo entiendo. Se siente tan bien estar cerca de ti… —dijo ella bajito, de manera inocente. Prácticamente pensó en voz alta.

Robin se sonrojó apenas, ya estaba acostumbrado a la sinceridad de la alienígena. Él acercó sus manos, aún entrelazadas, a su rostro y le dio un rápido beso en la mano.

—Star, escucha, hay algo que no te conté… N-Nosotros...

—¡Star! ¡Estás bien! ¡Estaba tan preocupado! —Chico Bestia entró corriendo a la enfermería con lágrimas en los ojos. Corrió de frente a abrazarla efusivamente. Ella sonrió y lo abrazó también. Luego él se convirtió en un perrito y se subió encima de ella, moviendo efusivamente la cola.

Starfire rió y lo abrazó aún con más fuerza.

Robin no pudo evitar rodar los ojos sin que nadie lo notara. Aunque al instante se arrepintió y prometió dejar esos celos de lado. Sabía que era absurdo.

Raven entró justo detrás de Chico Bestia y se formó una sonrisa en su rostro al ver que su amiga estaba bien. Y eso era bastante. Luego le envió una mirada a su líder, mientras alzaba una ceja. Apenas había logrado notar el detalle de las manos entrelazadas de hacía un momento.

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Pasó una semana más. Y la verdad era que Robin iba perdiendo un poco más las esperanzas con cada día que pasaba.

Los crímenes en Jump City se habían disparado, y en toda esa semana habían preparado a Starfire para regresar a las misiones. Ella era una pieza clave en el equipo, la necesitaban.

La pelirroja se encontraba en su habitación, ordenando su ropero. Notó una pequeña cajita lila al fondo, bien escondida, y la curiosidad le ganó. Abrió la tapa de la caja y se encontró con muchas fotos, un diario, flores secas, un llavero y una cajita más pequeña.

Empezó a indagar uno por uno.

Cogió primero la cajita roja. Adentro había un collar en forma de corazón, de plata. En la parte de atrás tenía grabado R&S. Le pareció muy bonito. Inmediatamente decidió colocárselo para probar cómo se le veía.

Luego tomó una foto. Estaban ella y Robin en el techo de la torre, que estaba decorada y llena de luces de colores, en la foto él le estaba dando una rosa. Volteó la foto y reconoció su propia letra: 20 de setiembre de 2017. ¡Nuestro primer aniversario! Un año de novios. No puedo estar más feliz.

Empezó a atar cabos. Y es que ahora todo tenía sentido.

Siguió pasando las fotos hasta que encontró una de ella con sus amigos en Tamaran. ¡En Tamaran! Le parecía increíble que sus amigos hubieran ido hasta allá.

Sonrió genuinamente pero inmediatamente la sonrisa se desdibujó al darse cuenta que otra vez una lágrima caía contra su voluntad.

Cerró la caja de golpe. No quería saber más. Era raro saber que había tenido otra vida de la que no conocía.

También se preguntó por qué Robin no le había dicho la verdad sobre su relación. ¿Es que acaso ella no lo hubiera creído? ¿Se hubiera asustado? Bueno, a decir verdad, hubiera sido un dato muy difícil de asimilar de un momento a otro.

Pero ahora que lo sabía ¡Era tan obvio!

Empezó a dolerle la cabeza un poco, de nuevo.

Pero no tuvo tiempo ni de quejarse porque toda la torre T empezó a iluminarse de rojo, mientras una alarma intermitente no dejaba de sonar.

—¡Starfire! —Escuchó a su amigo metálico que la llamaba. Cogió su comunicador y flotó rápidamente hasta la sala.

—Hoy es el día, Star —Agregó Robin—. De poner a prueba todo lo que has aprendido —Le dedicó una sonrisa ladeada, llena de confianza.

La pelirroja asintió, con determinación. Aunque en el fondo, tenía un poco de miedo.

Su primera misión con los titanes.

Bueno, su nueva primera misión.

Sonrió un poco nerviosa. Esperaba dar la talla.

Robin no pudo evitar notar el detalle del collar. ¿Desde cuándo lo tenía puesto? ¿Dónde lo había encontrado? Sacudió su cabeza y se recordó a sí mismo que no era momento de pensar en esos detalles.

—Es Mumbo Jumbo. ¡En camino, Titanes!

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Starfire se quedó mirando al pequeño hombrecito de piel azul que metía dinero como si nada a una pequeña maleta, en la entrada del banco de la ciudad.

Raven no pudo evitar rodar los ojos ante lo trillado que era robar un banco. ¡Qué villano más aburrido!

Starfire voló hasta quedar frente a él y lo miró con el ceño fruncido— Eres tú... —susurró.

Mumbo Jumbo la quedó mirando con una ceja alzada— ¿Disculpa?

—El que me entregó los muffins. Era un señor muy parecido a ti. Tenía tú misma nariz. ¡Eras tú! — Esta vez lo dijo fuerte.

Los demás titanes llegaron unos segundos después— ¿De qué hablas, Star? —preguntó el enmascarado.

—En mi sueño —Aclaró la tamaraniana.

—E-esperen. ¿Qué hacen ustedes aquí? ¿Acaso no funcionó? ¿Por qué siguen siendo los jóvenes titanes? ¡No deberían recordarse entre ustedes!

Robin entendió enseguida lo que quiso decir— ¡FUISTE TÚ! —Se abalanzó contra él, con todas sus fuerzas, con la intención de capturarlo. Pero Mumbo, con su varita, empezó a convertir el suelo el Marshmellows.

Los demás titanes empezaron a perseguirlo también.

Starfire lanzaba sus starbolts pero Mumbo los convertía en peluches. Todos sus ataques se veían frustrados por la varita del mago de piel azul.

—¿Qué fue lo que hiciste, Mumbo? —gruñó Robin, lanzándole un boomerang, que mambo convirtió en un ramo de flores.

Mambo soltó una carcajada, lo cual irritó más a Robin.

Los ojos de Starfire ardieron con un brillo verde, al igual que sus manos. Estaba concentrando la rabia que sentía hacia ese pequeño ser burlón llamado 'Mumbo'. Usando toda la velocidad que le fue posible, se acercó hasta el villano, tumbándolo en el piso. Mumbo abrió un portal con su varita y ambos entraron en él. Era un espacio totalmente negro, apenas iluminado por un foco rojo, desde arriba. Y la luz verde que emanaba Starfire, claro.

— ¿Qué-me-hiciste? — La pelirroja lo amenazaba con uno de sus starbolts. Lo miraba fijamente con determinación.

—Nada malo. Solo que eres una nueva persona. ¿No ves lo genial que es eso? Puedes empezar de cero. Dejar de ser la molesta heroína de Jump City. ¡Ir a donde sea! ¡Ser quien sea! No tienes nada que te ate a Jump City. ¡Menos al planeta Tierra!

—Regrésame mis recuerdos—pidió con un tono muy serio para ser Starfire.

Mumbo rió, y la chica acercó más el starbolt a su rostro, amenazante.

— Hazlo, o no respondo.

—Si la antigua Starfire regresa. Tú te irás. Todo lo que has vivido con tus amiguitos en este tiempo - aunque corto - se irá. ¿Estás bien con eso?

La pelirroja se quedó en silencio, sorprendida. Era algo que no había considerado. Pensó que simplemente sus recuerdos de antes podrían volver y todo volvería a la normalidad.

Luchó para que una lágrima no se le escapara, y con la voz más amenazante que tenía, soltó: —Hazlo. Ahora. —Su starbolt se hizo más intenso.

Mumbo sacó un pequeño frasquito de su saco, con un líquido brillante de color morado— Esa decisión te la dejo a ti —Le lanzó el frasco, — Es el antídoto, pero solo para una persona. Sortéenlo —y aprovechando que Starfire ya no lo estaba amenzando con sus poderes, la tocó con su varita— ¡Ahora déjenme en paz! —Y desapareció.

Todo el espacio negro empezó a tomar color y forma, Starfire estaba de nuevo de la ciudad.

Sus amigos la llamaron, y recién en ese momento reaccionó. En un movimiento rápido, guardó el frasquito en el bolsilito de su falda. Los demás titanes la quedaron mirando, inquietados— Lo siento, el villano de piel azul escapó.

Todos soltaron un suspiro, menos Robin. Sus ojos ardían por la rabia. Por haber permitido que el culpable de toda esta situación escapara tan fácil. Se sintió culpable. Dio un puñetazo con todas sus fuerzas a un poste que estaba cerca, causando una grieta.

Starfire bajó un poco la cabeza y los otros tres se miraron entre sí.

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La pelirroja estaba sentada en su cama, con el frasquito del antídoto que le había dado Mumbo en las manos. Lentamente abrió la tapita y olió. Olía como algo amargo.

Tragó saliva.

Tenía la solución al problema que aquejaba a los titanes en sus manos. Al problema que tenía con dolores de cabeza a su líder. Y todo a solo un trago.

Pero no podía tomarlo. No sabiendo que simplemente ella desaparecería, que todos sus nuevos recuerdos se perderían. Se había encariñado tanto con sus nuevos amigos. Estaba tan feliz por lo que tenía con Robin. ¿Habría otra manera? ¿Habría otra manera de recuperar sus recuerdos?

Se mordió el labio inferior, nerviosa, y empezó a sollozar. ¿Estaba siendo egoísta? Solo quería pasar un poco más de tiempo con sus nuevos amigos.

Cerró el frasquito y lo guardó en el cajón de su mesa de noche.

—Lo siento, amigos. Todavía no.

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Holaaa, ha pasado muuuucho tiempo. Si alguien llegó hasta aquí, apreciaría mucho sus comentarios. ¡Y gracias por los del cap anterior! Me animaron a seguir subiendo más de esta historia. Hasta la próxima!