LOS PERSONAJES DE SUPERGIRL, NO ME PERTENECEN. PERTENECEN A DC COMICS.
Os traigo una nueva historia, esta vez Supercorp. Es la primera vez que escribo sobre ellas, así que espero que os guste. Si esta primera parte tiene apoyo, habrá continuación. Agradecería algún comentario. De antemano gracias por leer y ¡arriba SuperCorp!
Kara Danvers estaba dando vueltas alrededor del gran edificio de L-Corp., pegando pataditas a una bola de papel que había por el suelo. Estaba frustrada con sus amigos, y sobre todo con su hermana. Y no sabía exactamente cómo reaccionaría Lena al verla, no había tenido tiempo de ir a visitarla cuando la morena más lo necesitaba. Una parte de Kara Danvers se sentía terriblemente culpable, pero sabía que había sido por una causa mayor. Pero Lena no. A la única amiga que le quedaba por "perder" ese día.
-¿Kara?.- contestó en seguida la directora de L-Corp con extrañeza.
-Yo…Lena.- sólo con escuchar la voz de aquella mujer hacía que tartamudease.- ¿Te apetece quedar esta noche?
-Claro que sí. ¿Estás bien?
-La verdad es que no.- dijo la rubia apenada.
-Vale. ¿Dónde estás?.- Supergirl oyó la silla de Lena cuando ésta se levantó.- Paso a buscarte, ¿te parece?
-No hace falta, estoy en la entrada de L-Corp.
-¿Por qué no subes a mi despacho? Necesito diez minutos para mandar un par de correos electrónicos y te prometo que después seré toda tuya.- dijo seductoramente la pequeña de los Luthors.
-Si es así, voy volando.- bromeó Kara. Sólo había hecho falta un minuto hablando con Lena para que el humor de Kara mejorara.
Estaba subiendo en el ascensor cuando oyó la voz de Jess, la secretaria de Lena, cancelar una cena esa misma noche con un tal señor Baker. La saludó al pasar a su lado y Jess le devolvió el gesto con la mano mientras seguía hablando por teléfono. Pegó suavemente con los nudillos antes de entrar al despacho de Lena. La morena estaba detrás de su escritorio tecleando concentradamente.
-Sólo dos minutos.- le rogó Lena, mientras volvía su vista a su ordenador.- ¡C´est finí!
- A la velocidad que escribes pareces Supergirl.- rió Kara, poniéndose bien las gafas.
-Ojalá.- dijo Lena acercándose hasta ella.- ¿Sofá?
Ambas mujeres se sentaron en el sofá blanco que había en uno de los laterales de la estancia, en donde habían compartido buenos ratos, secretos y alguna lágrima.
-Lo primero Lena… yo quería pedirte disculpas por no haber estado contigo estos últimos días. Sé que ha debido de ser duro y que no ha sido una de tus mejores épocas. Lo siento mucho. Y ahora vengo aquí, cambios todos tus planes y aún así, tu siempre estás ahí.
-Me dolió que no estuvieras conmigo. No te lo voy a negar. Pero también sé que llevo mejor los malos ratos sola, que me pongo insoportable y que pago con quien no debo mi dolor. Así que por una parte es mejor que no hayas estado aquí.- dijo con pesar la morena.- Posiblemente te hubiese herido. Y es lo último que quiero hacer. Aunque sí que hubiese esperado que Supergirl al menos me hiciera una visita.
-Ella ha estado de viaje.- le contestó Kara nerviosa.- Ha ayudado a un viejo amigo en una realidad alternativa de este mundo. Seguro que pronto te hará una visita, está agradecida por todo lo que has hecho.
-Tiene que ser ¡guau! Una realidad alternativa….- contestó Lena visiblemente emocionada.- ¿Yo también estaba?
- Por lo que sé, sí, sí estabas y si te lo estás preguntado.- Kara hizo contacto visual con Lena porque sabía que la morena tenía esa duda y quería aclarárselo.- Eras buena, como en este mundo.
Un pequeño suspiro salió de los labios rojos de Lena Luthor. Con su rostro más relajado le dedicó una gran sonrisa a Kara, que ésta correspondió sonrojándose. Si tan sólo supiera Lena, que ella y Kara estaban casadas en el mundo paralelo.
-¿Y a ti qué es lo que te preocupa?.- le preguntó la morena poniendo su mano derecha encima del hombro de la rubia.
-Hoy es mi cumpleaños.- Kara exhaló con tristeza a lo que Lena la miró confusa.- Y estoy sola.
-Bueno, puede que no sea la mejor de las compañías o al menos la que tú querías en este día, pero no estás sola Kara.- le aseguró Lena.
-¡No! No quería decir eso. Por supuesto que quiero estar contigo, hoy y siempre.- respondió la rubia inquieta.- Es sólo que siempre lo he celebrado con mi hermana Álex y hoy ha preferido irse con Maggie a un concierto.
- Supongo bien si digo que Maggie y ella están en una relación ¿no?.- inquirió la morena.
-Sí, acaban de empezar.- contestó Kara.- Sé que posiblemente cancelará nuestra noche de hermanas semana sí y semana también, y que preferirá irse a tomar algo con Maggie antes que conmigo, pero hoy…
-No te esperabas que lo hiciera.- terminó Lena.- ¿Alguna vez te has enamorado Kara?
-Pensé que sí pero ahora no estoy tan segura.- dijo la rubia con rubor en sus pálidas mejillas.-¿Por?
-Porque creo que tu hermana se está enamorando de Maggie o que ya lo está, y es por eso que no se ha dado cuenta del error que ha cometido. Cuando te enamoras sólo quieres pasar más tiempo con esa persona especial y a veces no te das cuenta que estás dejando de lado a personas importantes para ti. Pero ella lo entenderá y seguro que te recompensa con creces.- le sonrió Lena tranquilizadoramente.
-Suena como si tú estuvieras enamorada.- comentó Kara mirándola intensamente.
-Puede.- Y Lena Luthor guiñó un ojo a Kara Danvers, haciendo que el corazón de ésta latiera velozmente.- ¿Qué te parece que vayamos a cenar y a celebrar tu cumpleaños por todo lo alto?
-Miedo me das Lena, pero suena tentadoramente bien.
-Bien, porque ya he reservado mesa en el Planet.- le contestó Lena.- Aún tenemos una hora, ¿te importa que me dé una ducha rápida y me vista en condiciones? Ha sido un día de no parar, seguro que huelo a rayos.
Kara la miró pasmada. No, Lena no olía mal, olía jodidamente bien. A una mezcla de su carísimo perfume y de las propias flores que adornaban todo su despacho. Y Lena, no es que estuviera desarreglada, estaba despampanante.
-Estás muy bien.- le contestó Kara mirándola de arriba abajo.- ¿Qué vamos a tu casa?
-No hace falta, ven.- Lena le ofreció una mano que la rubia aceptó de buena gana. La morena cogió del tablero de ajedrez el caballo blanco y lo movió hasta donde estaba el rey negro, quitándolo. Un casi imperceptible "click" sonó.
En mitad de la librería que había al lado izquierdo del escritorio de Lena, apareció una puerta. Detrás un estrecho ascensor, con sólo dos botones. Lena pulsó el de abajo y el ascensor fue bajando rítmicamente. Kara se sonrojó furiosamente al darse cuenta de la cercanía de Lena Luthor. Sus pechos casi se rozaban, y la mirada verde penetrante intimidaba aún más a esa distancia. Por suerte habían llegado a su destino.
-Es mi "Bunker".- le dijo Lena abriendo los brazos.- Por si algún día Supergirl no pudiera llegar a tiempo. Está construido en la planta 39, aunque sólo se puede acceder desde mi despacho.
Kara observó el lugar con precisión, era como una sala de estar, con un par de sofás, una televisión, una surtida librería, un armario con bebidas alcohólicas, un gran piano y un pasillo que daba a una habitación y al cuarto de baño.
-Vaya…es más grande que mi piso.- dijo sorprendida.- Eres una caja de sorpresas.
-Bueno, que el 90% de la población de Metrópolis y de National City, incluido mi hermano, me quieran ver a dos metros bajo tierra no es una sorpresa. Y toda precaución es poca.- contestó irónicamente la morena.- Estás en tu casa, ponte cómoda, no tardo nada.
Kara se sentó en uno de los cómodos sofás decidida a ver algo en la enorme televisión, pero algo la distrajo. El casi inaudible sonido que produjo el vestido que Lena llevaba al caer al suelo. Poco después oyó a Lena desabrocharse el sujetador y un ligero gemido se escapó de sus labios. Nerviosa cogió el mando de la Tv, y le dio al primer botón que pudo. Pero el aparato no se encendió, sino que un fuerte viento proveniente del aire acondicionado empezó a remover todos los papeles que la pequeña de los Luthor tenía encima de la mesa. Kara nerviosa pulsó otro botón, intentando que el aire cesara, en cambio lo único que consiguió fue que el equipo de música empezará a sonar a un volumen irracionalmente alto.
-¡Mierda!.- susurró la rubia, fijándose en todos los dichosos botones que tenía ese mando.
-Kara, ¿estás bien?.- la voz de Lena le llegó suave a través de la música.
-¡Sí! ¡No te preocupes!.- gritó Kara hacia el pasillo para que la morena la pudiera oír.
Por fin atinó con el mando del infierno y todo lo que había encendido sin querer, paró de repente. Eso sí, la tele aún seguía con la pantalla totalmente en negro. Dándose por vencida, suspiró, recogiendo los papeles que se habían desparramado por el suelo. Se sorprendió al ver que eran sus artículos, Lena los conservaba. El corazón de Kara se hinchó de orgullo. El olor del gel que Lena estaba utilizando llegó hasta sus fosas nasales. Una leche de almendras que le recordaba a su niñez. Distraídamente agudizó sus sentidos. Oía la esponja rozar contra la piel de la directora de L-Corp. El agua de la ducha golpear contra la blanca tez de la morena y sin pretenderlo se imaginó a Lena Luthor desnuda como una diosa debajo de una cascada de agua. Su garganta sedienta se secó al instante. Era hora de una copa.
Se sirvió de la reserva privada de Lena, no sabiendo muy bien qué había elegido. El sabor era muy fuerte y se preguntó si a la morena le gustaría aquel sabor. O si simplemente lo tenía ahí para alguien más. Ese pensamiento hizo que la rubia torciera el gesto. Inquieta se dirigió hasta el piano y empezó a tocar una antigua pieza. No tenía destreza con el piano y falló alguna que otra nota.
-Ya estoy.- anunció Lena saliendo al salón.- ¿Qué tal estoy?
Las manos de Kara golpearon unas cuantas teclas a la vez, haciendo un gran estruendo. La rubia la miraba con la boca abierta. Lena se había recogido el pelo en un moño y se había puesto un vestido negro, que en algunas partes imitaba a la piel de serpiente en tonos rojos y beige. Por último sus tacones hacían que las piernas de la morena parecieses aún más largas de lo que eran.
-Estás guapísima.- contestó Supergirl, desviando la mirada de nuevo hacia el piano. Kara se sentía sumamente común, el atuendo que ella llevaba no se podía comparar con el de Lena ni en mil años luz.
-Tú también lo estás Kara.- le dijo la morena como si supiera lo que estaba pensando.- No sabía que tocaras el piano.
-Bueno, no vas a ser la única que tenga algún secreto.- fanfarroneó Kara.- Aunque la verdad es que es la única pieza que sé tocar, me la enseñó Alex poco tiempo después de que sus padres me adoptaran.
-Sé lo que es que te dejen de lado Kara, créeme.- le contestó Lena al ver la mirada triste de la rubia.- He sido repudiada por cada miembro de mi familia. Y aunque ahora tú te sientas abandonada, no lo estás. No sabes lo que hubiese dado por haber tenido un cumpleaños con una familia como la tuya. Pero no es hora de que hablemos de penas, así que vamos a tocar el piano.
Kara reflexionó sobre lo que Lena Luthor acababa de decirle y se sintió realmente tonta. Lena seguramente no habría tenido ni un cumpleaños feliz, con una familia que no la quería. Y allí estaba ella, quejándose porque su hermana se había ido a un concierto. Bajó de las nubes en cuanto notó como la morena se situaba detrás de ella, de pie, y estiraba los brazos por encima de los de Kara le agarraba las manos. Poniendo cada uno de sus dedos encima de los de la rubia, con su mentón apoyado en el hombro derecho de Kara y con sus pechos aplastándose en contra de la espalda de ésta. Kara tragó saliva, notaba el busto de su amiga contra ella y el suave respirar de Lena contra su mejilla. Cerró los ojos y se dejó guiar por la directora de L-Corp. Lena empezó a mover sus manos encima de las de Supergirl, tocando el piano suavemente.
-Cumpleaños feliz, te deseo yo a ti, cumpleaños feliz, que los cumplas junto a mi.- le cantó la morena al oído.
Kara se estremeció al sentir la voz de Lena, suave y delicada, entonando perfectamente la canción. La morena le besó la mejilla y rompió el contacto con ella al incorporarse.
-¿Vamos?.- le preguntó Lena, ofreciéndole por segunda vez su mano para guiarla.
Bajaron hasta la entrada de L-Corp en silencio, hasta que Kara vio una gran limusina negra esperando por ellas.
-Venga, sube.- le animó Lena sonriéndole.
-Lena, esto es demasiado.- se sonrojó Kara mientras aceptaba la copa de Champán rosado que le ofrecía la morena.
-Nada es demasiado para ti, cumpleañera.- le tendió su propia copa para brindar por ella.
Cuando llegaron al imponente restaurante "Planet", que estaba situado en uno de los edificios más altos de la ciudad junto con L-Corp y CatCo, no había nada más que un camarero esperándolas. El comedor estaba absolutamente vacío.
-¿Pero qué?.- cuestionó Kara.- ¿Has reservado el restaurante entero?
-Puede.- le contestó la morena misteriosamente, mientras dirigía a la rubia a una de las mesas que se hallaban al lado del gran ventanal, desde donde se podía ver todo National City.
Kara se sintió un poco abrumada por todas las atenciones que Lena tenía con ella, aunque sabía que la morena lo hacía de buen agrado, sentía que era demasiado, que no lo merecía. La rubia con un par de hamburguesas hubiese sido feliz, pero realmente le sorprendía lo que la morena había preparado en tan sólo una hora. Y aunque la rubia no lo aceptara, estaba emocionada por ver hasta donde Lena Luthor sería capaz de hacer por impresionarla. Dejó que Lena pidiera por ella, porque realmente muchos de aquellos platos, con nombres en otros idiomas, no sabía lo que eran.
-Esto es una pizza con langosta y caviar, aunque éste último lo he pedido por separado para que lo pruebes. La carne de esa hamburguesa es carne de waygu con mantequilla de trufa blanca, queso cheddar, huevo frito de codorniz y salpimentado con trufa negra y sal marina del Pacífico.- le explicaba Lena, mientras señalaba los platos.- Y esto último es Sushi de Oriente, que está envuelto en oro y diamante comestible. Espero que te guste.
Kara no sabía por dónde empezar. La verdad es que aquellos tres platos que había pedido la morena tenían una pinta sobrenatural.
-Empieza por la pizza, que es lo más suave.- le recomendó Lena al ver la confusión de Supergirl.- Pero primero prueba a ver si te gusta el caviar.
Lena cogió un poco con la cucharilla de oro y se lo acercó a la boca. La rubia cerró los ojos e introdujo el cubierto que la morena le ofrecía en la boca. Lena sonrió al ver la expresión de Kara. Se había dado cuenta mucho antes de que la rubia adoraba la comida, y quería que probase cosas nuevas, por eso la llevó al Planet. La morena acertó con la elección de los platos sin duda. Ver la cara de felicidad extrema cuando la rubia probó la hamburguesa, no tenía precio. Daba gusto verla disfrutar tanto.
-Pónganos un trozo de cada tarta.- pidió Lena amablemente cuando el camarero se dispuso a retirar los platos vacios.
-¡Lena, tienes que probar la de chocolate, está buenísima!.- y tal como había hecho la morena anteriormente, Kara le ofreció desde su propia cucharilla un trozo de aquel delicioso postre. La rubia se perdió en aquellos ojos esmeraldas que la miraban con vehemencia, lo que hizo que se desviase un poco de su objetivo. La tarta dejó una pequeña mancha en la comisura del labio inferior derecho de Lena cuando Kara lo estrelló contra él. Aunque Lena parecía no haberse dado cuenta de ello, porque aún tenía la mirada fija en ella.
-Perdona.- le dijo Kara con timidez, mientras acercaba su mano y rozaba suavemente aquel labio rojo intenso con el pulgar.
-Está bien Kara.- contestó Lena sonriéndole.- ¿A dónde quieres ir ahora? ¿A Nueva York? ¿Las Vegas?
Kara rió la ocurrencia de Lena, aunque casi se atraganta al darse cuenta de que no era ninguna broma. Que Lena había preparado su jet privado para llevarla a cualquier lugar del planeta, y eso la enterneció. Y aunque quisiera irse a recorrer el mundo, no podía porque ella era Supergirl. Y por primera vez en su vida, odió tener tanta responsabilidad sobre su espalda.
-Lena.- estiró su mano hasta coger la de la morena entre la suya.- Me iría contigo al fin del mundo, pero el mejor regalo, sin duda alguna, es tu compañía. No importa donde estemos, mientras esté contigo. Y lo que más me apetece ahora mismo, es darte una paliza a los billares.
-¿Quién pierde paga?.- le contestó la morena, levantando su ceja izquierda, a lo que Kara asintió.- ¿O quieres que apostemos más fuerte?
-Lo que tú quieras.- le dijo Kara valientemente.
-Bien, porque no me gusta perder, te recuerdo que soy una Luthor.- y una sonrisa maliciosa se formó en la cara de Lena.
-Será un placer ganarla entonces, señorita Luthor.
Definitivamente no. Kara no ganaría a Lena Luthor ni aunque la directora de L-Corp le dejase una ventaja de veinte a cero. Al principio la rubia pensó que llevarla a aquel bar donde solía ir con sus amigos, repleto de aliens y humanos, en el que el camarero era Mon-El, no había sido buena idea. En cambio Lena se supo amoldar a la situación y encajar perfectamente. Ahora estaban echando una última partida, bebiendo su tercera copa respectivamente.
-Ponte así.- le dijo Lena colocándole el cuerpo inclinado sobre la mesa.- Y ahora sólo tienes que calcular la trayectoria.
-Cómo si fuera tan fácil.- respondió ésta girándose a mirarla.
-Mira y verás.- la morena la colocó otra vez, pero esta vez se quedo detrás de ella, cómo había hecho al tocar el piano.- ¿Ves? Más vale maña que fuerza.
Ni un segundo había pasado cuando una voz familiar las interrumpió.
-¿Kara? ¿Estás bebiendo?.- le dijo Alex señalando el vaso vacío que se hallaba junto a su hermana.
-Puede.- contestó la pequeña de los Danvers poniendo una graciosa cara, como cuando un chiquillo sabe que está haciendo algo mal pero aún así es divertido.
-No me lo puedo creer. Sabes que no deberías de beber.- le reprendió Alex mirándola severamente.
-Agente Danvers tranquilícese, sólo se ha tomado una copa.- le dijo Lena, intentando calmar a la agente de DEO.
-¡Tú no te metas!.- le contestó Alex de malas formas.- Estoy hablando con mi hermana.
-Alex…- le dijo Maggie, cogiéndola del brazo.
-No Maggie, ella sabe que no debería de hacer tonterías. Ella no puede.- dijo la hermana mayor mientras se agarraba la cabeza.- Esto es un desastre. ¿Y qué hace ella aquí?
Kara había estado intentando aguantar para no decirle a Alex lo que realmente pensaba, pero después de que la morena preguntase con aquel tono de desprecio que qué hacia Lena en el bar con ella, no puedo resistirlo más.
-Mira Alex, ella está aquí: primero porque es mi amiga, segundo porque se lo he pedido yo y tercero porque está celebrando mi cumpleaños. Cosa que tú no has hecho. Me has dejado sola el día de mi cumpleaños y ella, Lena Luthor, me está regalando el mejor día de mi vida. Así que si no te gusta vernos aquí, pasándonoslo bien, ya sabes dónde está la puerta.- le dijo Kara apretándose los puños, porque sabía que cualquier otra cosa que agarrarían sus manos acabaría destrozada.
-¿Así que es eso?¿ El problema es que me he ido con Maggie a un concierto? ¿Y crees que eso te da derecho a coger y a emborracharte? ¿No entiendes que tienes una gran responsabilidad?.- le contestó Alex acercándose a ella.
-Tengo todo el derecho a hacer lo que me dé la gana, como hace todo el mundo, incluida tú. Hoy es mi cumpleaños, hoy voy a disfrutar, lo merezco. Y ni tú ni nadie me va a amargar la noche, tenlo por seguro. Vámonos Lena, por favor.- Kara cogió la mano de la directora de L-Corp y ambas salieron de aquel bar.
Nada más entrar a la limusina de Lena, Kara se echó a llorar. Nunca había discutido así con Alex. ¿Pero es que acaso Supergirl no merecía un día para disfrutar con las personas que quería? ¿No podía Kara Danvers por un día dejar de ser Supergirl y celebrar su cumpleaños como una persona normal? No se iba a acabar el mundo porque una noche Supergirl no patrullase la ciudad. Y aún así Kara había estado pendiente en todo momento por si sucedía algo grave. Lena la consoló como buenamente pudo. La abrazó fuerte y dejó que las lágrimas de Kara Danvers empapasen su vestido. Tocó rítmicamente la espalda de su amiga, una y otra vez, intentando sosegar aquella pena que se colmaba en los ojos azules de Kara.
-Cielo, ya hemos llegado.- le dijo suavemente Lena.
- ¿A dónde?.- respondió Kara confusa.
-A mi casa.-Lena la ayudó a salir del coche.- Aún falta tu regalo.
Vale, Kara Danvers no se esperaba aquello. La última frase que se escapó de los rojos labios de Lena Luthor había sonado extrañamente tentadora en la mente de la rubia. Pero era culpa de la morena, por supuesto, por hablar tan jodidamente sexy. Sólo el roce en su brazo que Lena le había dedicado la hizo volver a la realidad. Estaban en el garaje de la morena, en el que había coches y motos por doquier, algunos de alta gama, otros más comunes, pero aún así era impresionante.
-Vaya, no sabía que tenías tantos coches..- le dijo Kara.- ¿Conduces?
-Sí, de vez en cuando.- le contestó la morena sonriéndole.- Me gusta la velocidad, la adrenalina. Viene bien cuando el día no ha ido como pensabas, conducir más allá de los límites. ¿Cuál te gusta más?
-Son todos preciosos.- dijo Kara mientras se fijaba en cada uno de ellos.- ¿Algún día me darás una vuelta no?
-En realidad, espero que me lleves tu a mí.- susurró Lena mientras se mordía su labio inferior.
-Pero si yo no tengo co…
La voz de Kara acabó muriendo en su garganta al darse cuenta de que ninguno de los vehículos, excepto en la limusina en la que habían llegado, poseía matricula alguna.
-¿Cuál te gusta más?.- repitió Lena, agarrándola por ambos hombros desde atrás, haciéndola girar para que viese todos y cada uno de ellos.
-Lena, yo no puedo aceptar…
-Claro que sí.- la interrumpió la morena riendo.- así no tendrás que venir volando en un bus cada vez que tengas que entrevistarme.
-No quiero ofenderte Lena, pero de verdad, esto es demasiado.- Kara se estaba poniendo nerviosa por la intensa mirada verde que estaba posada sobre ella.- Además, ni siquiera tengo carnet de conducir. Y mucho me temo, que seré un peligro constante al volante. Te aseguro que prefiero ser tu copiloto.
-Está bien Kara.- dijo la morena sonriendo de medio lado.- Lo cierto es, que me esperaba que no lo aceptaras. Así que tengo otro regalo esperando en casa. ¿Vamos?
-¿Cómo has podido preparar todo esto tan rápido?.- le preguntó Kara cuando subían en el espacioso ascensor hasta el último piso.
-Algo bueno tiene que tener ser una Luthor.- rió la morena.
Si aquel "Bunker" de Lena era grande, su casa era enorme. Aunque a Kara le gustó mucho más el apartamento de Lena. Quizás fuese el suelo y los muebles de madera, que le daban un toque más cálido, o el simple hecho de que cada rincón del inmueble gritase "LENA, LENA, LENA." Era una sensación tan extraña estar en un espacio donde Lena era tan sólo Lena. No Lena Luthor. Simplemente Lena. La mejor parte de la morena, se escondía en aquella casa y Kara lo sabía a la perfección. Donde se caía la máscara de una mujer irrompible, de una mujer fría y calculadora, donde tan sólo era una persona más. Con sus miedos, con sus noches sin dormir. Aunque la rubia intuía todo aquello de Lena, no pudo sentir una absoluta alegría en su pecho. Porque nadie más que ella en aquella ciudad veía el gran corazón de la morena, y eso conllevaba a una vida solitaria para Lena. Kara se prometió a si misma pasar más tiempo con ella y de hacerle recordar los pequeños momentos de la vida, en los que realmente disfrutas de la vida, sin pararte a pensar en la opinión de los demás. Y esa noche, era una buena noche para empezar.
-Ábrelo.- Una caja rectangular envuelto en un papel de regalo azul intenso, con un lazo perfecto de color azul cielo era lo que le tendía Lena.- Espero que te guste.
Kara lo abrió con suma delicadeza, no queriendo parecer ansiosa por descubrir que había dentro. Lena le había regalado una estilográfica en color plata, muy refinada, con su bolígrafo a juego. Y en ambos con letra cursiva el nombre de la rubia grabado.
-Para cuando te den el Pulitzer y te pidan autógrafos.- le dijo Lena al ver que Kara no decía nada.
-Son realmente preciosos Lena. Muchísimas gracias.-Kara se lanzó a abrazar a la morena, dándole un sentido abrazo.- Gracias por esta noche.
-Aún queda mucha noche por delante.- el aliento de Lena acarició la oreja de la rubia.- ¿No crees?
-Claro, aún quedan cuatro horas para el amanecer.- dijo mirando su reloj de pulsera. Lena levantó su ceja izquierda y empezó a reírse a carcajadas. Esperaba que Kara no cambiase nunca.- ¿Qué tal si bailamos?
-¿Bailar? Eso sin duda no es lo mío.- respondió la morena.
-Ohh vamos Lena, no me irás a decir que no ¿verdad?.- La cara de Kara era realmente irresistible.- Porfa, porfa, porfa.
-Mientras tu pones la música, yo iré a por algo de beber, porque verdaderamente creo que lo necesitaré.- suspiró la morena.- Por cierto Kara, el mando de la tele es el de la derecha.
-Eres mala.- le dijo la rubia en broma.- Ya sabía cuál era.
Lena Luthor se acercó hasta el mueble donde guardaba las bebidas alcohólicas. Eligió un whiskey, su preferido, de 30 años. A través del reflejo de las puertas de cristal de la licorera, vio a Kara de espaldas a ella, era tan inocente. Bebió de un trago el licor, que traspasó su garganta con resquemor, para ver si así todos sus miedos se evaporarían. Sonrió al girarse, al escuchar las primeras notas de la canción.
-¿Has visto la película de "La vida de Adele"?.- le dijo Kara por encima de la música.
-¿Con quién crees que estás hablando? ¡Por supuesto que sí! Soy una cinéfila empedernida.
Kara no le contestó, sólo se acercó hasta ella y le quitó el vaso de la mano derecha para después agarrarla y arrastrarla hasta la mitad del salón. La rubia incitaba a Lena para que bailase, saltando a su alrededor y haciendo divertidas caras mientras cantaba. Justo cuando llegaba el estribillo, Kara puso el mando de la Tv cerca de la boca de Lena, simulando ser un micrófono.
-I, I follow, I follow you. Deep sea baby, I follow you.- cantó Lena mientras señalaba a Kara.
-I, I follow, I follow you. Dark doom honey, I follow you.- Ahora era el turno de Kara de seguir a Lena, mientras ésta bailaba andando hacia atrás y le hacía le gesto de "sígueme" con su dedo índice.
Kara dejó su vaso y el de Lena encima de la mesa para poder bailar tranquilamente. Agarró a la morena de la cintura y la hizo girar en el aire. La risa de Lena era altamente adictiva y Kara estaba segura de que en la vida querría dejar de escuchar aquella magnífica melodía. Ambas saltaban y cantaban a pleno pulmón, y eso hizo que el alcohol que aquella noche había tomado, se le subiera de golpe a la cabeza. Haciendo que perdiese el equilibrio, cayéndose y llevándose por delante a la morena. Kara aterrizó sobre Lena y ambas estallaron en carcajadas, aunque pronto las sonrisas desparecieron, para dejar paso a un cruce de miradas excitadas.
- I, I follow, I follow you. Deep sea baby, I follow you.- susurró Lena mirando a Kara intensamente con sus ojos esmeraldas.
-I, I follow, I follow you. Dark doom honey, I follow...-le contestó Kara, oyendo el palpitante corazón de la morena de fondo.
-…You.- acabó Lena, levantando la cabeza de la alfombra hacia la rubia, para acercarse a sus labios.
Kara sentía el aliento de Lena sobre sus labios, a tan sólo un centímetro de que se rozasen y miles de eléctricos escalofríos le empezaron a recorrer el cuerpo. Pero antes de que se llegasen a besar, Kara se levantó abruptamente, sumamente sonrojada.
-He de irme.- dijo Kara abochornada, sin querer mirar a la cara a Lena, que se acababa de levantar.- Mañana tengo una entrevista a primera hora.
-Por supuesto.- la voz de Lena sonó dolorosamente fría y distante.- Adiós Kara.
-Adiós Lena.- El pequeño golpe que pegó la puerta al marcharse, fue como un puñal atravesándole el corazón a la pequeña de los Luthor.
