LOS PERSONAES DE SUPERGIRL NO SON MÍOS, PERTENECEN A DC COMICS.


Romeroflor49: Jajajaja con paciencia…todo llegará…incluido el escritorio partido;)

EmSteps: Bueno quizás sea un poco mala, pero sólo lo justo y necesario. Y ya sabes lo bien que sienta, de vez en cuando, hacer alguna pequeña maldad. (insertar sonrisa malévola) jajajaja ;)

DeyFrank: Me alegra que te haya gustado…aunque creo que este te gustará más ;)

Samantha S. Dracul: Espero que te guste este capítulo como los dos primeros ;)

Wallbanger: Cómo se suele decir, no hay mal que por bien no venga. Más o menos cada semana subiré un capítulo. Suelo escribir de noche, que es cuando tengo tiempo y en cuanto está lo subo.

Alex: Jajajaja no te cae bien Melissa por tus ganas de que ocurra Supercorp (insertar gif de Lena mordiéndose en labio) Saludos:)

Lienea: Oh, mi querida Alicia, siempre fuiste la más bella de todas en el país de las maravillas. Simplemente quizás fue tu locura, o quien sabe, tu cordura. Sólo sé, que en este mundo o a través del espejo, siempre serás Alicia, pitxin. ;)

Gracias a todos por leer, por comentar, por todo. Espero que os guste y si queréis más, dejad un comentario ;)


-Porque yo…yo….- Kara no dejaba de mirar los ojos verdes de Lena mientras intentaba que las palabras fluyesen de su agarrotada garganta.- Porque yo…yo…

Lena veía en los ojos azules de Kara un brillo que nunca antes había visto. La reportera aún la sujetaba de la cintura, de una manera posesiva. Y aún seguía boqueando como un pececillo sacado del agua intentando encontrar un poco de calma para decirle algo. Era tan adorable.

-Kara, respira.- le dijo Lena sonriéndola mientras le recolocaba un mechón de pelo detrás de la oreja, lo que hizo que la rubia se pusiera aún más nerviosa.

Pero Kara ya había dejado de intentar hablar, ahora simplemente vagaba sus ojos desde la mirada esmeralda de Lena hasta los apetitosos labios rojos de la morena. Y la directora de L-Corp se dio cuenta de aquello. Así que esta vez con más confianza y con menos alcohol en el cuerpo, acercó su boca a la de Kara. Sus labios casi se rozaban, a tan sólo un suspiro de distancia. Pero Lena quería que fuese la reportera quien terminara de recorrer ese último tramo. Quería que Kara estuviese segura de aquello, quería darle el tiempo necesario de arrepentirse si no era aquello lo que quería. Y esta vez, Kara no se apartó.

Suspiró encima de los labios de Lena justo antes de lanzarse. Atrajo a la morena hacia sí con delicadeza, haciendo que ambos cuerpos chocasen y la besó. La besó despacio, saboreando esos labios rojos como si tuvieran todo el tiempo del universo. Se perdió en la textura de ellos, en el compás delicioso que la morena creaba. En su sabor, un perfecto equilibrio entre vino y cerezas. En la sutileza del mordisco que Lena le regaló en su labio inferior. En el ruido que ocasionó cuando sus dientes sin querer colisionaron. En la mano de Lena que se posó en su cuello y en la suave caricia que dejó con el pulgar en su mejilla. Y en la respiración de la morena entre beso y beso. Se perdió en todos los sentimientos que aquella mujer le estaba haciendo sentir, únicos e irrepetibles. Se perdió enteramente en Lena y todo su mundo empezó a girar en torno a ella.

Después de tanto tiempo soñando con aquel momento, Lena no se podía creer aun lo que estaba sucediendo. Hacía apenas escasos minutos que pensaba que Kara la había traicionado de alguna forma al contarle a Supergirl lo del bunker, aparte del dolor que le produjo que la reportera huyera de ella la otra noche. Y ahora se estaban besando como si no existiera un mañana. Por supuesto que no quería acelerar las cosas con Kara, así que estaba intentando controlarse todo lo que podía. Porque si por ella fuera, le arrancaría esa camisa y le haría el amor sobre el sofá, sobre el escritorio, encima de la cama, contra la pared, … durante toda la noche. La deseaba tanto. La quería tanto, como nunca antes creyó poder querer. Ahogó un gemido cuando una de las manos de Kara rodeó su cintura y la posó sobre la parte baja de su espalda, atrayéndola más contra ella. No se pudo resistir morder aquel labio inferior juguetón, con cortesía, tirando un poco de él. Notaba su cuerpo en llamas, pidiendo un poco de oxígeno. Pero Lena no quería separarse de Kara Danvers nunca más. Porque ahora tenerla sentada a su lado o simplemente enfrente de ella, parecería que estuviesen a miles de años luz de distancia.

El sonido de la puerta abriéndose abruptamente las interrumpió, haciendo que ambas mujeres dieran un sonoro respingo. Lena se giró hacia su escritorio con gracia, para que Maggie, que era quien acababa de entrar como un elefante en una cacharrería, no viera el sonrojo que tenía.

-¿Kara?.- le dijo su cuñada con los ojos como platos. No sólo acababa de ver como la reportera y la directora de L-Corp se comían a besos, si no que había visto como Kara flotaba unos centímetros por encima del suelo cuando sus labios estaban unidos a los de Lena.- ¿Qué haces aquí?

-Pregunta errónea, señorita…- la interrumpió Lena, sentada en su silla.

-Agente Sawyer.- dijo Maggie mientras pasaba su mano por su frente, porque casi se le había olvidado porque estaba allí.- He de hablar con usted en privado señorita Luthor.

-Kara puede quedarse.- contestó Lena sonriendo a la rubia. Y ésta sin dudarlo se acercó al escritorio en señal de apoyo.

-Como quiera señorita Luthor…Queda arrestada por cómplice de fuga y por conspiración. - dijo Maggie mientras sacaba las esposas.

-¿Cómo?.- preguntó Lena confusa.

Maggie sacó una Tablet con el logotipo de la policía de National City y reprodujo un vídeo de una de las cámaras de seguridad de la prisión de la ciudad. En él se veía a Lena entrar a la prisión y hablar con su hermano Lex. Después saltaba la imagen hasta un pasillo, en donde se veía a la morena entregar kriptonita verde a Metallo, que había testificado también en el juicio, pero a favor de Lex.

-Cuando estaban trasladando a los dos hasta la prisión de máxima seguridad, Metallo ha matado a los dos policías y han escapado.- explicó Maggie.

-Pero no puede ser…esa no soy yo…no he hecho nada malo en mi vida, ¡nunca!.- dijo Lena impactada por lo que acaba de observar.

-Maggie, déjala explicarse.- le pidió Kara con amabilidad.

-Lo siento Kara, son órdenes de arriba.- le contestó la agente Sawyer, esposando a Lena.- Y después de esta prueba…Todo lo que diga puede ser utilizado en su contra. Tiene derecho a un abogado y si no puede permitírselo, uno de oficio estará a su disposición…

Kara vio impotente la mirada de súplica que Lena le dedicaba mientras Maggie la guiaba hacia la salida. Apretó la mandíbula, dispuesta a todo para demostrar la inocencia de Lena Luthor.


Voló al DEO lo más rápido que pudo. Quería respuestas, y las quería ya.

-¡Kara!.- la llamó su hermana nada más verla.- ¿Dónde estabas? He estado toda la noche intentando ponerme en contacto contigo. ¿No llevas el móvil encima?

-Sí, aquí lo tengo. Lo siento Alex, no lo he oído. Maggie ha detenido a Lena.- le contó.

-Lo sé, eso era lo que quería decirte. Lex ha escapado junto con Metallo con la ayuda de Lena- le dijo mientras Kara negaba con la cabeza.- ¿Cómo te has enterado?

-Porque estaba en L-Corp con ella Alex, y ella no ha ayudado a su hermano.- dijo Kara convencida.

-Pero el video….

-Que Winn lo investigue.- pidió la rubia.- No tiene ningún sentido Alex, ¿para qué iba a testificar Lena contra su hermano para después ayudarle? Y si lo habría hecho, que no, Lena no es tan tonta como para dejar pruebas. Alguien la está intentando culpar, y voy a descubrir quién.

-Kara…-le dijo su hermana suavemente, intentando consolarla.

-No Alex.- le contestó apartándose de ella.- Lena es inocente.

El móvil de la rubia comenzó a sonar dentro del bolso marrón.

-¿Diga?.- respondió Kara sin mirar la pantalla.

-¿Se puede saber donde estás?.- le contestó la voz de su jefe.- ¡Ven a CatCo ya!

-Ahora voy.- suspiró Kara al darse cuenta de que ya le había colgado. Se giró hacia Alex.- He de ir a CatCo. Por favor, que Winn revise ese video.

-Está bien Kara.- le dijo su hermana viéndola marchar.


Las cosas en CatCo no fueron mucho mejor que con su hermana. Snapper había paralizado todas las rotativas para sacar una portada nueva. Una portada en la que Lena y su hermano Lex eran los protagonistas. El titular rezaba "Los hermanos Luthor: Culpables". Por si eso no fuera poco, James estuvo de acuerdo con el jefe a pesar de las reticencias de Kara. A pesar de no tener ninguna prueba de que Lena fuese culpable, ambos hombres estaban de acuerdo en que "a día de hoy es culpable", "es noticia", "es lo que los lectores quieren leer" y "el morbo vende". Kara, como es natural, se negó en rotundo a escribir un artículo sobre aquello. Y le daba realmente igual quedarse sin trabajo. Justo cuando estaba saliendo por la entrada principal, su móvil volvió a sonar. Número desconocido.

-¿Diga?.

-Kara.- dijo la voz de Lena desde el otro lado del teléfono.- De verdad que yo no he sido, no he hecho nada…

-Lo sé Lena.- la interrumpió Kara.- Creo en ti. Confío en ti. Te sacaré de ahí ¿vale? Sólo necesito un poco de tiempo para probar que ese video es falso. Demostraré que eres inocente cueste lo que cueste, te lo prometo. ¿Podrás aguantar hasta entonces?

-Gracias Kara.- dijo Lena con la voz quebrada.- Estaré bien. Lo estaré. Kara, por favor ten cuidado.

-Lo tendré.- le respondió ésta apretando la mandíbula al oír el tono de voz roto de la morena.- Estate tranquila, todo se arreglará. Y cuando consiga sacarte de ahí, me invitarás a cenar por lo menos ¿no?

-Te pondré el mundo a tus pies.- le contestó Lena con lágrimas surcando sus mejillas.- Pero no porque me saques de aquí, sino porque yo….pi…pi…pi…

Kara tecleó rápidamente el número de Winn.

-Winn, ¿te has puesto ya con el video?.- Kara hablaba seria y demandante.- Vale, ponte con ello ya. No quiero ninguna excusa Winn. Hazlo. Ahora necesito las coordenadas del furgón policial, sí, dónde ocurrió la fuga. Gracias Winn.


Por supuesto que Lex no era tonto. La fuga había sucedido en una de las carreteras secundarias que iban a través de las montañas, una de las salidas de National City. Era un entorno rural excelente para pasar inadvertido por los helicópteros de la policía, pero no por Supergirl. Así que a lo alto del cielo, con sus rayos x hizo un rastreo de la zona. De momento nada. Pero a la tercera vez que echó una ojeada, vio a un hombre, cerca de un hangar que parecía abandonado.

-¿Vas a alguna parte?.- dijo Supergirl aterrizando.

-Lo que sé Supergirl, es que no voy a volver a prisión.- le contestó Lex burlonamente.

-¿Dónde está Metallo?

-No te preocupes por él, está de camino.- dijo enigmáticamente el mayor de los Luthor.-Pensé que vendrías al juicio. Ya sabes, para darle todo tu apoyo a mi querida hermana. Me sorprendió un poco que os llevarais tan bien. Pero a decir verdad, cuando quiere es encantadora. ¿Tú también has caído en su trampa?

-Lena no es cómo tú.- le respondió Supergirl apretando los puños, sin saber por qué aún no lo había agarrado del cuello y haberlo llevado hasta la cárcel.-No sé de lo que estás hablando, pero no es más que una falsa mentira.

-No, no lo es. Mi querida hermana siempre ha sido la más lista de la familia, por mucho que me duela admitirlo. ¿Sabes que entró a la universidad con quince años? ¿Y que se graduó a las dieciocho en química y en ciencias empresariales?.- le contó Lex.

-¿Y qué?.- le preguntó Supergirl.

-Pues si a eso le añadimos su belleza, se convierte en una bomba atómica. El arma perfecta. La mejor de las máscaras. ¿Quién sospecharía de ella con esos ojos verdes? Ya te vas dando cuenta de todo, ¿verdad?

-Eso es imposible. Ella no es así.- le dijo Supergirl mirándole directamente a los ojos.

-Tan sólo piénsalo.- le dijo Lex gesticulando con las manos.- ¿Quién se interponía entre ella y la fortuna de la familia Luthor? Primero Lilian, que lleva seis meses desaparecida, y después yo. Ella tiene la inteligencia suficiente como para quitarnos de en medio y encima hacernos parecer culpables. Pero tranquila, no has sido la única que ha caído bajo sus encantos. Y por desgracia, no serás la última.

-¡MIENTES!.- le gritó Supergirl fuera de sí, flotando en el aire, por encima del techo del hangar.

Justo cuando iba a volar hacia el convicto, un haz de color verde le dio en el corazón, haciendo que cayera inconsciente sobre el tejado del edificio. Lo último que oyó Kara antes de caer exhausta, fue la perversa risa de Lex Luthor rompiendo el silencio del atardecer.


Cuando Kara recuperó la consciencia se encontraba en la Deo, tumbada en una camilla con las lámparas de sol. Había tenido una pesadilla y se había despertado con el nombre de Lena en los labios. Aún se encontraba un poco mareada cuando se levantó. Escuchó la voz de James algo lejana diciendo "Lena Luthor es mala y lo que ha pasado no hace más que confirmarlo". Así que decidida se fue hasta la sala de reuniones, donde se encontraban el propio James, Alex, Maggie, Winn y John.

-¿Qué está pasando aquí?.- preguntó irrumpiendo en la sala.

-Kara, estás bien, gracias a Dios.- le dijo su hermana Alex abrazándola.

-¿Qué ha pasado?.- volvió a preguntar Kara esta vez mirando a James.- ¿Y esa herida?

Todos en la habitación desviaron su mirada de la rubia y se miraron entre sí, al final fue el propio James quien habló.

-Mientras tú estabas buscando a Lex y a Metallo, yo fui a la cárcel de National City. Algo me decía que Lena Luthor no iba a tener una estancia prolongada.- dijo James con arrogancia.- Y así fue, Metallo llegó para sacarla de ahí.

-Entonces…Metallo secuestró a Lena.- dijo Kara tocándose la frente con la mano.

-No exactamente.- respondió James.- Después de ver el video en el que Lena ayuda a Metallo, me imaginé que iría a sacar a su jefa de allí. Y esto demuestra su culpabilidad.

-¿Pero es que os habéis vuelto todos locos? ¿No os dais cuenta de que no tiene sentido?.- les gritó un poco la rubia.- ¿Para qué iba a dejar una prueba que la llevaría a la cárcel? ¿Para después decirle a su supuesto vasallo que la rescatase?

-Creo que simplemente ni se molestó en borrar las pistas Kara. Ella sabía que la sacarían de prisión.- le respondió James.

-Ella es mi amiga y confío en ella.- les dijo a todos, mirándoles uno a uno.

-Oye, Kara.- le dijo James corriendo detrás de ella.- ¿Por qué confías tanto en ella?

-Todos nos merecemos que confíen en nosotros James.- le contestó Kara girándose en mitad del pasillo.- Incluso aunque lleve el apellido Luthor.

-¿Entonces por qué no confías en mí?.- cuestionó el chico.

-¿Porque sabes qué James? Lo único que haces es jugar a ser un héroe, y no lo eres.- le dijo Kara con crudeza.- Sólo eres un hombre con juguetitos de última generación.

-Yo estuve ahí para detener a Metallo, o al menos intentarlo.- le respondió él en el mismo tono.

-Sí James, estuviste ahí, pero no por los motivos correctos. Estuviste ahí para arrestar a Metallo, pero no para salvar a Lena. Y eso no es lo que hace un superhéroe. Un héroe salva a todo el mundo, a cualquiera, sin diferencias. No se toma la justicia por su mano. Y si Metallo hubiese ido a la prisión para matar a Lena, por desgracia, sé que te hubiera importado muy poco el salvarla, tan sólo porque es una Luthor. Sólo te importaría el llevarte la gloria por arrestar al malo.- por fin Kara le había dicho todo lo que pensaba sobre el Guardián. Y así sin más siguió su camino, dejando a James con la palabra en la boca.

A Kara le estaba agobiando toda esa situación. Notaba la tensión acumulada en sus hombros y la conversación que acababa de tener con James no ayudaba. No entendía porque ninguno de sus amigos no le daban una oportunidad a Lena, sobre todo después de todo el bien que había hecho la morena. Pegó un puñetazo contra una de las figuras que había en un pasillo de la Deo y no se pudo controlar más. Pegó otro más y otro y otro, viendo como la escultura se hacía añicos. Y como último golpe una fuerte patada que acabó por derrumbar la estatua. La voz de su hermana le llegó desde detrás.

-Kara, tranquila.- le dijo Alex acercándose a ella.

-No puedo estar tranquila, sabiendo que Lena está en peligro.- le contestó la rubia frunciendo el ceño.- Lex la va a matar.

-Mira Kara, sé que es difícil asimilar que alguien a quien aprecias te decepcione, pero en algún momento dejará de doler. Y lo primero que tienes que hacer es aceptarlo.- le dijo amablemente Alex.

-No Alex, me niego a creer que Lena forme parte de Cadmus.- negó Kara con la cabeza.

-Kara, todas las pruebas apuntan en la misma dirección.- le dijo su hermana cogiéndola gentilmente del brazo.- Sé que duele, de verdad, pero tienes que abrir los ojos.

-No.- volvió a decirle la reportera.- Puede que todas las pistas apunten a que Lena es mala, pero os habéis rendido a ellas, solo porque su apellido es Luthor. Dime, si fuese Maggie la que estuviera en lugar de Lena, ¿no agotarías hasta el último recurso que tuvieras para demostrar que es inocente?

-No es el mismo caso Kara…

-Claro, porque Maggie no es una Luthor ¿no?

-No Kara.- le dijo su hermana.- Maggie es mi novia, la conocemos, sabemos que ella no haría nada malo.

-Yo sé que Lena no es mala.- le contestó Kara mirándola directamente a los ojos.- Lo sé. Después de todo lo que ha hecho, ella no puede estar detrás de Cadmus. Ella te salvó la vida Alex, y a todos los alienígenas de National City, incluida a mí. ¿No crees que se merece una oportunidad?

-Kara, yo lo que no quiero es que te hagan daño. No quiero verte darlo todo por alguien, no quiero verte ponerte en contra de todos tus amigos por alguien que te puede herir. Y creo que Lena Luthor puede hacerte verdadero daño, más del que a las dos nos gustaría admitir. ¿Verdad Kara?

-Como cualquier otro amigo supongo.- contestó la rubia girándose para evitar los ojos acusadores de su hermana.

-Cualquier amigo no puede romperte el corazón.- le dijo su hermana abrazándola.

-Maggie te lo ha contado…- concluyó Kara resoplado contra el pelo de Alex.

-Sólo lo ha hecho porque también se preocupa por ti.- le dijo Alex mientras se separaban.- Sólo te pido Kara, que no te ilusiones demasiado. Sólo piensa en la posibilidad de que Lena sea verdaderamente mala.

-Está bien Alex.- le contestó su hermana.- Sólo si tú le das una oportunidad a Lena. Sólo piensa en la posibilidad de que Lena sea verdaderamente buena.

Las dos hermanas se sonrieron y volvieron a abrazarse, justo cuando el móvil de Kara sonaba.

-Es Winn.- dijo extrañada.- Vamos.


Lena no se sorprendió de ver a Metallo en su busca. Ni mucho menos cuando la tomó a la fuerza y la arrastró hasta una furgoneta azul oscura. Llevaban casi una hora de camino cuando el vehículo se detuvo repentinamente. Las esposas empezaban a lacerarle las muñecas y todas las curvas que había habido durante el trayecto había hecho que su estómago se revolviese. Tenía unas tremendas ganas de vomitar. Prestó atención al ruido ambiental que había. Sólo el pequeño sonido de una bandada de pájaros y pasos. Unos tacones resonaban con fuerza. Notó como el asiento contiguo al suyo se hundía bajo el peso de un nuevo pasajero.

-Querida hermana.- dijo Lex, quitándole la venda de los ojos y de la boca.- Siempre complicas las cosas mucho más de lo que son.

Lena miró a su alrededor, Lex le sonreía desde su derecha. Y en los asientos de delante estaban su madre, Lillian, y Melissa. Ésta última tenía la misma mueca de locura que su hermano.

-Mamá.- la llamó Lena para que se girase.- Estás viva.

Sí, Lillian Luthor estaba viva, aunque se notaba que había perdido mucho peso. Y su mirada estaba apagada cuando miró a su hija adoptiva. La cara y el pelo de la mujer mayor estaban sucios, y la ropa, usualmente elegante que solía llevar, ahora no eran más que unos harapientos trapos.

-Lena, perdóname.- le susurró su madre con voz cansada.- Tenía que haberte hecho caso, cariño. Está loco.

-Tranquila.- le dijo Lena mientras levantaba las manos esposadas y le tocaba el pelo.- Supergirl nos salvará.

Lex que había permanecido callado viendo la interactuación entre ambas mujeres, rio con fuerza, al igual que Melissa.

-Mucho me temo que tu amiga, la SuperPerdedora está muerta.- le dijo la abogada con maldad.- Fue todo un gusto acabar con ella.

-Eso es mentira.- contestó Lena enfrentándola con la mirada.- No podrías derrotar a Supergirl ni en sueños.

-Bueno puede que yo no.- le dijo Melissa enseñándole un arma que emanaba una luz verde del interior.- pero este juguetito de tu hermano sí. Tendrías que haberle visto la cara de sorpresa que puso cuando le acerté en el corazón.

-Y ¡BUM! Cayó a plomo.- terminó de contar Lex.- Quizás si hubieses hecho las cosas bien, puede que Supergirl aún siguiese con vida. Aunque tarde a temprano iba a morir también. Me encantaría poder ver la reacción de Clark al enterarse de que su prima está pudriéndose en el infierno.

-Estáis enfermos.- les dijo agachando la mirada para que no viesen sus humedecido ojos.

-Oh, vamos hermanita no te vas a poner sentimental ahora ¿no? ¿Sabes que es lo más patético de todo esto?.- paró Lex haciendo una pausa dramática.- Que ella estaba convencida de que eres buena. Murió por ti. Romántico, ¿verdad?

-Te mataré.- le contestó Lena clavándole sus ojos verdes como puñales.

-No si yo te mato antes.- le dijo Lex acariciándole la mejilla, a lo que la morena se apartó al contacto.- Todo hubiese sido perfecto si ayer Supergirl no hubiese husmeado de más. El plan era sencillo y nos lo pusiste en bandeja, le pediste a Jack una pistola para defenderte. Fue fácil engañarle y hacer que Melissa se colase en tu despacho. Ir a un sitio más privado y ¡PUM! Un disparo en tu maravillosa cabecita. Abrir una botella de vino y colocar una nota de suicidio en tu ordenador.

En la mente de Lena se fueron recreando como secuencias los recuerdos del día de ayer. La insistencia de la abogaba en ir a un lugar más apartado para darle el arma. Melissa apuntándola con la pistola. Supergirl derrumbando la pared. El arma disparándose. Una bala abriendo un boquete en su televisión. Una bala que llevaba su nombre. Una bala que no la mató porque Supergirl la salvó, una vez más. Y ella se había comportado como una necia con Supergirl. Y aun así siguió creyendo en ella, en Lena Luthor.

Por la duración del viaje, la morena diría que estaban en un punto medio entre Metrópolis y National City. Una fábrica en medio de la nada se presentaba ante ella. Metallo las agarró a ella y a su madre y las arrastró por detrás de Lex, de Melissa y de John Ciborg al interior. Parecía abandonada. Lex contó los pasos en voz alta, hasta llegar a una baldosa de un color un poco distinto a las demás. El hombre que parecía Robocop la retiró del lugar y apareció un pequeño sensor dactilar. En cuanto su hermano puso la mano encima, desde el suelo empezaron a subir distintas zonas, dejando al descubierto una sala secreta. Dentro de ella, se podían ver máquinas, ordenadores y dinero.

-Ya casi estamos.- dijo Lex.- Ahora si me haces el favor hermana, devuélveme mi compañía. Lo has hecho bastante bien la verdad. Has aumentado los beneficios en un cincuenta por ciento, pero ahora necesito ese dinero para financiar Cadmus.

Metallo la llevó a la fuerza hasta sentarla delante de uno de los ordenadores.

-No lo haré Lex.- le dijo convencida.-Mátame si quieres, pero jamás me uniré a tu causa.

-Oh, si no hace falta.- le contestó él.- Si ya hubieses estado muerta, Melissa ya te habría robado toda la información sobre la empresa, incluidas todas las cuentas, desde el ordenador de tu despacho. Pero como ha habido un cambio de planes, aquí estamos. Fue un plan maestro hacer el video, tienes a todo el mundo en tu contra. Ya no te queda nada, ni nadie que te apoye. No tienes ningún lugar al que volver. Y ahora, dame mi dinero.

-¡No!.- dijo Lena intentando levantarse, pero la fuerza de Metallo no la dejaba ni moverse ni un milímetro.

-Vale, veo que necesitas una motivación extra.- le dijo su hermano.- haz las transferencias o la mato.

Lena vio con horror como Lex apuntaba a la madre de ambos, sin que el pulso le temblase.


-¡Winn! ¿Qué has encontrado?.- le dijo la rubia nada más llegar al trote.

-He estado investigando el video.- le contestó el muchacho.- Y al principio no he encontrado nada raro. Ningún filtro mostraba nada extraño.

-Winn, al grano.- le dijo Alex.

-Luego me acordé de la secuencia de John Ciborg y voilá.- dijo el chico mientras le daba al play.

Ahora ya no era Lena la que aparecía en la pantalla, sino esa. Esa abogada del demonio.

-¡Tenías razón!.- comentó su hermana mirándola.- Sobre las dos cosas. Winn, investiga a Melissa Baker. La única que aparecía en el registro de visitas era Lena, porque Melissa como abogada no necesita ningún permiso especial.

-Llama a Maggie.- le dijo Kara.- Qué de una orden de busca y captura contra ella. Y Winn, en cuanto puedas, manda el video a la policía, a las principales canales de televisión, a todos los periódicos y a Catco.

Antes del que el chico respondiera, una de las pantallas que había a su izquierda empezó a parpadear en rojo, y a emitir una alarma sonora.

-¿Qué pasa?.- quiso saber Supergirl al instante.

-Es un sensor que nos avisa de altas concentraciones de Kriptonita verde.- contestó Winn.- Pero hay algo inusual en los gráficos. Esa Kriptonita es inestable. Es sintética.

-Metallo.- dijeron ambas hermanas a la vez.

-Pásame las coordenadas Winn.- dijo Kara abriéndose la camisa y mostrando la "S" de Supergirl.

-Kara ten mucho cuidado.- le dijo Alex cuando ya salía por el gran ventanal.


Kara no tardó ni cinco minutos en llegar a aquella fábrica abandonada. Cogió todo el aire que pudo con sus pulmones y atacó a Lex que apuntaba a su madre con un arma. Del fuerte soplido ellos dos y Melissa cayeron al suelo. Y de repente la vio. Vio la cara de asustada que tenía Lena, mientras Metallo la soltaba y se dirigía hacia la propia Supergirl. La Kriptonita verde que tenía Metallo en el pecho bombeaba como un corazón real. Sólo que este era mucho más inestable y podría explotar en cualquier momento. Kara vio de reojo como Lex y Melissa, que ya se habían puesto en pie la apuntaban con sendas armas de kriptonita.

-¡No le hagas daño!.- gritó Lena, asustando a todos los presentes.- ¡Ni se te ocurra zorra!

Lena Luthor se había levantado y había cogido una barra de metal, golpeando con un inusitado odio hacia su hermano y hacia su abogada. Haciendo que ambas armas acabasen por los suelos. Kara aprovechó ese momento para destruirlas con su visión calorífica. Ese momento de distracción fue el suficiente como para que Metallo acertase a darle y derribarla al suelo. Cuando levantó la vista, se encontró con los hermosos ojos verdes de Lena Luthor. La morena se había agachado al lado de su madre desmayada. Pero instantes después, John Ciborg la agarraba y la tiraba lejos de allí. Lena se pegaba un fuerte golpe en la cabeza contra el suelo y antes de desvanecerse, vio los hermosos ojos azules de Supergirl mirarla con preocupación.

-Vámonos.- dijo Lex cogiendo de la mano a Melissa, con John Ciborg siguiéndoles.

Ahora eran Metallo y ella.

Metallo atacó con toda la potencia que pudo y Kara intentó contrarrestar el ataque con su visión calorífica. Pero de poco sirvió porque la Kriptonita hacia que Kara se sintiese cada vez más débil. Al final el rayo verde de Metallo impactó contra ella, haciendo que se chocase con violencia contra la pared de la vieja fábrica. Miró a Lena inconsciente en el suelo. Ganaría no por ella, sino por Lena. La salvaría aunque fuese lo último que hiciese en este mundo. La voz desgarradora de su hermana Alex suplicándola que saliera de allí, dolía. Casi podía oír las lágrimas derramándose por sus mejillas a través del pinganillo. Pero no podía dejar allí a Lena. Entonces John, el director de la DEO, apareció de la nada.

-Kara, coge a Lena y marchémonos.- le gritó el marciano verde.- ¡Metallo va a explotar!

No hizo falta que se lo repitiera otra vez. Kara cogió a Lena entre sus brazos y John a Lillian. Y Metallo estallaba.


-¡KARA!.- gritó Alex con cara de pánico, mientras veía las gráficas al máximo y de repente toda la pantalla se volvía de color rojo.- Kara, por favor, por favor, no….

-John.- llamó Winn con la misma preocupación.- John, ¿me recibes?

-Estamos bien.- contestó al final Kara pasados unos segundos, y Alex y Winn resoplaron de alivio.- Todos estamos bien.


Mientras John llevaba a Lillian al hospital, Kara cargaba a Lena hasta su casa. En mitad del trayecto la morena se despertó, y al mirar hacia abajo, y ver a la gran altura la que volaban, no pudo hacer más que aferrarse fuertemente a la espalda de Suepergirl.

-Tranquila, no te dejaré caer.- le dijo con una sonrisa Supergirl.

-Lo sé, pero no me gustan las alturas.- le contestó Lena.- ¿Por qué has venido a salvarme?

-Porque Kara Danvers y yo creemos en ti.- le dijo Kara dulcemente.

Lena, exhausta, cerró los ojos de nuevo, sintiéndose segura entre los fuertes brazos de Supergirl. Kara acostó a una dormida Lena, con delicadeza, sobre la cama de la morena. Batió su propio record volando hasta su casa para coger un pijama y regresar a casa de la directora de L-Corp. La vio descansar durante toda la noche, hasta que al alba el despertador de la morena empezó a sonar con vehemencia. Kara, intentando no hacer ruido, se levantó de la silla donde había estado toda la noche con la intención de apagar aquel dichoso aparato, para que Lena pudiese descansar un poco más.

Pero Lena no era una de esas personas que posponían el despertador una vez, y otra vez, y una más. No. Lena se levantaba como una autómata nada más que el primer pitido sonaba. Se asustó cuando su mano en vez de golpear el botón del despertador, golpeó una mano.

-Tranquila, soy yo.- le dijo Kara sentándose al borde de la cama.- ¿Qué tal estás?

-Me duele un poco la cabeza.- dijo la morena.- Pero por lo demás estoy bien. ¿Sabes si Supergirl ha capturado a mi hermano?

-No, huyeron como unos cobardes. Pero no te preocupes, ella los encontrará.- le contestó Kara, mientras acariciaba suavemente el moratón que tenía Lena en el lado derecho de la frente.- Espero que no te moleste que haya pasado la noche aquí. Quería asegurarme de que estabas bien.

-Me alegra que estés aquí.- le dijo la morena con una sonrisa.- ¿Desayuno?

-¡Oh, sí, por favor!.- dijo Kara levantándose y sujetándose la tripa.- Me comería una vaca entera ahora mismo.

Lena rio la ocurrencia de Kara, sin saber que lo decía completamente en serio. Como confirmación a las palabras de la rubia, el estómago de ésta emitió un sonoro gruñido. Las dos desayunaron tortitas con sirope.

-¿Y ahora qué quieres hacer?.- le dijo Kara con la boca llena de su último trozo.

-Ahora me voy a dar una buena ducha, porque de verdad la necesito.- dijo Lena tranquilamente.- y después iré a L-Corp.

-¿Cómo? ¿No piensas tomarte el día libre? Te vendría bien descansar.- le dijo Kara mirándola incrédula.

-Bueno, ser la directora de una de las empresa más importantes del mundo, es lo que tiene.- le contestó Lena cortésmente. Aunque lo que en realidad quería hacer la morena era revisar cada propiedad de L-Corp durante el mandato de su hermano, porque estaba segura de que Lex tendría algún sitio más donde escondió tanto dinero como tecnología anti alienígena.

-Pues sí es así, supongo que yo tendré que ir a Catco.- dijo Kara mirando su reloj.- y si no me marcho ya, voy a llegar tarde.

Lena la acompañó hasta la puerta para despedirla y le dejó un sonoro beso en la mejilla, haciendo que Kara se sonrojase. Nada más cerrar la puerta, el timbre sonó. Era Kara, que la miraba azorada.

-¿Yo…em….bueno….tu…querrías…tenerunacitaconmigo?.- lo dijo tan deprisa que si no llega a ser porque Lena no apartó su mirada de los labios de Kara en ningún momento, no la hubiese entendido.

-¿El viernes a las ocho?.- le respondió ésta con una sonrisa.

-Claro, perfecto.- le dijo Kara con las mejillas encendidas, mientras se giraba hacia el ascensor con una sonrisa de oreja a oreja.

Lena volvió a cerrar la puerta, también con una sonrisa en los labios. Pero nada más dar dos pasos en dirección a la cocina, el timbre volvió a sonar.

-¿Kara?.- interrogó la morena.

-Me olvidaba de esto.- le dijo la rubia, mientras que agarraba con las manos las mejillas de Lena y la acercaba a ella para dejarle un delicado beso en los labios. Y tan rápido como se había acercado, se volvió a alejar. Lena se quedó apoyada en el marco de la puerta mordiéndose el labio inferior mientras veía a Kara ir hacia el ascensor con pequeños saltitos de alegría.


Si queréis más…mucho más…¡como locos a comentar este capítulo! ;)