LOS PERSONAJES NO SON MÍOS, PERTENECEN A D.C. COMICS.


Wallbanger: Piensa que es una tortura placentera…al final de todo tiene su recompensa. Sí, la verdad que sí, que el final del capítulo fue…¿cursi? Jajajaja Gracias por el comentario :)

LesbianUnicorn722: ¡Gracias! Espero que te siga gustando el curso de la historia. ¡Vaya! Me halagas ;) Gracias por comentar. Se despide esta Escorpión

Romeroflor49: dn2uih78rui23cni). Todos locos, todos locos. Gracias por el comentario, espero que este capi también te guste. :)

Wajibruja: Bueno, en tu caso, poco tuviste que esperar si había beso o no jajaja Es que son tan monas las dos…. Gracias por los comentarios ;)

DeyFrank: ¡Gracias! Espero que te guste como sigue la historia…gracias por comentar :)

Yukie5: ¡Muchas gracias! Ya está aquí :) Gracias por el comentario.

Alex: Jajaja lo sabías…. Buena intuición ;) ¡Arriba Supercorp! Me pasaría viendo el gif todo el día…si tuviera tiempo jajaja Gracias por comentar :)

Andre02: Bueno, no tendrás que esperar mucho ;) Gracias por el comentario.

Gracias a todos por leer, por comentar, por los favs, por los follows, por todo.


NOTA: Esta semana, lamentablemente, no dispongo de mucho tiempo para escribir. Así que, que preferís, ¿que suba un capítulo cortito el Lunes o el Martes, o que suba uno más largo para el Viernes (de la semana que viene)? Dejadme en los comentarios que os gustaría más, por favor. Gracias de antemano.


Kara estaba muy cansada esa mañana. El haber peleado contra Metallo y haber pasado toda la noche despierta viendo como Lena dormía, le estaba pasando factura. Y, por si fuera poco, una serie de nubarrones amenazaban el cielo de National City esa mañana. Además de la mirada constante de James. Kara la notaba allá donde fuese en Catco. Probablemente debería de hablar con él, pero primero, no tenía ningunas ganas de discutir, y segundo, no creía que necesitase disculparse. Todo lo que le había dicho lo pensaba sinceramente, y la tensión constante que tenía ayer, hizo que no pudiera callárselo más. Justo cuando levantó la cabeza para mirarle, en medio de su visión un chico joven se interpuso.

-Disculpe, ¿es usted la señorita Kara Danvers?.- le preguntó amablemente.

-Eh, sí, soy yo.- le dijo confusa al ver como el chico le tendía una hoja para firmar un pedido.

-¡Ey chicos, por aquí!.- dijo e instante después unas veinte personas entraban de una en una en el despacho de Kara, dejando cada uno un ramo de plumerias blancas con su jarrón, cubriendo cada centímetro de su despacho.

Kara firmó sonrojada la hoja de la entrega, sabiendo que todas las miradas estarían puestas sobre ella. A la rubia no le hacía falta mirar la bonita tarjeta, que había en el ramo que le habían dejado justo en su escritorio, para saber quién era el remitente de las mismas. Con una nueva ilusión en su mirada, cogió con manos temblorosas el papel. Con una elegante letra, una sencilla frase. Pero que significaba mucho. Seguramente mucho más de lo que Lena Luthor pensaba cuando la escribió.

"Puede que Supergirl me salvara ayer, pero tú, Kara Danvers, eres mi heroína." L.

Mordiéndose el labio inferior cogió su móvil y buscó el nombre de Lena y tecleó:

K: Las flores son preciosas, pero no tenías porqué…

L: Quería agradecerte todo lo que has hecho por mí, así que sí, tenía que hacerlo. Nadie me había defendido así nunca.

K: Siempre te defenderé, a capa y espada si hace falta. Siempre.

L: …Mi heroína…


Para Kara se le hizo la eterna la espera hasta el viernes. Por supuesto que se había pasado dos veces como Supergirl sólo para saludar a Lena brevemente. La morena tenía mucho trabajo y la montaña de papeles en su escritorio no parecía que dejase de crecer. Kara la había visto salir de madrugada de L-Corp y volver al alba a trabajar. Por supuesto Kara la escoltaba hasta casa desde la lejanía, y se quedaba sentada en el techo del edificio de al lado escuchando el corazón de Lena hasta que palpitaba a un ritmo pausado y constante. Quedaban tan sólo dos horas para que Kara fuese a buscar a Lena, y estaba histérica.

- ¿Entonces creéis que así voy bien? - preguntó Kara a Alex y Maggie, a las que había hecho venir "por un problema urgente".

-Por enésima vez Kara, sí, así vas bien. -le dijo su hermana. - Es más creo que deberías de avisar a Lena de que se ponga ropa cómoda, y se quite esos altísimos tacones.

- ¡Pero no puedo decirle donde vamos! - exclamó la rubia.- ¿Creéis que le gustará?

Alex y Maggie se miraron entre sí por un momento, no muy seguras de que a la directora de L-Corp le fuera a gustar el sitio que había escogido Kara para la primera cita.

-Lena Luthor es tu amiga, así que eso tendrás que saberlo tu ¿no?.- le dijo Maggie con delicadeza.-Pero estoy segura de que la lleves a donde la lleves, Lena estará encantada.

Media hora antes de las ocho de la tarde, Kara se disponía a salir de casa para ir en busca de la morena a su trabajo. Justo antes de abrir la puerta, alguien tocó el timbre. La rubia miró con su visión de rayos X y se sorprendió al ver al chófer de Lena.

-Señorita Danvers, vengo a buscarla.- le dijo el hombre mayor amablemente.

-Pero…pero… se suponía que tenía que ir a buscarla yo.- le contestó Kara pasmada.

-La señorita Luthor dijo que diría eso señorita Danvers.- le sonrío el hombre-. Así que esta noche seré su chófer particular señorita Danvers. Iremos a donde usted diga, empezando si le parece bien yendo a recoger a la señorita Luthor a L-Corp.

Kara asintió sorprendida y siguió al hombre fuera del apartamento. Justo cuando doblaban la esquina del pasillo, pudo oír decir a Maggie con sorna: "¡Recuerda tener los pies en el suelo, Kara!"

A las ocho en punto, ni un minuto menos ni un minuto más, Lena Luthor salía por la gran entrada principal del edificio de L-Corp. Lena vestía con una falda de tubo azul marino con pequeños pajarillos en color blanco, y una camisa azul más clara, con las solapas semi levantadas. Un ancho collar adornaba su delicado cuello. Y como siempre, iba con sus zapatos de tacón. Kara salió a recibirla del coche, un mercedes de color negro muy elegante.

-Buenas noches Lena.- le dijo Kara suavemente, no sabiendo muy bien como saludarla.- Estás guapísima.

-Hola Kara.- le dijo la morena dándole un beso en la mejilla.

-Yo…espero que te…guste…donde vamos.- le dijo la reportera nerviosa.- No sé si te gustará la verdad.

-Kara, tranquila.- le contestó Lena entrando al vehículo.- Estoy segura de que me encantará. Llevo pensando toda la semana en este momento.

-Yo también.- confesó Kara agarrándole la mano en un gesto cariñoso.- Mi jefe no creo que esté muy contento con mi rendimiento estos días. No podía sacarte de mi cabeza. Y las flores no ayudan a mi concentración.

-La próxima vez entonces te las mandaré a tu apartamento, no quiero que te despidan por mi culpa.- rio Lena.

Casi sin darse cuenta habían llegado. Kara tenía pensado salir, abrirle la puerta a Lena y ayudarla a bajar del coche, pero el chófer se le adelantó. Casi sin querer sus ojos se dirigieron a la parte de atrás de Lena. Kara, aún no sabía cómo a alguien le podía sentar tan bien esas faldas. Pero es que Lena tenía un trase…

-¿Kara?¿Vas a salir del coche?.- le dijo la morena con su ceja izquierda levantada.

-Oh, sí, perdona.- dijo Kara totalmente sonrojada, pensando si Lena se habría dado cuenta hacia donde estaba mirando.

-Buenas noches señor Redfield.-dijo la rubia a un hombre de unos cincuenta años.- Soy Kara Danvers.

-Buenas noches señorita Danvers.- le dijo cordialmente.- Las estaba esperando. Será un placer tenerlas aquí esta noche. Ya he avisado a todos mis empleados, así que cuando quieran pueden pasar.

Vale, Lena no se esperaba aquello. Para nada. Pero analizándolo un momento, estaba teniendo una cita con Kara Danvers, la dulce y alegre reportera de CatCo, así que sí, el parque de atracciones de National City, era un sitio acorde a su personalidad.

-¿Te gusta?.- le preguntó la rubia mientras avanzaban.

-La verdad…es que… nunca he estado.- le dijo la morena mirando todas las luces que brillaban a su alrededor.

-¡Pues es genial! Mira por allí están los autos de choque, y allí la montaña rusa, es como si volaras. Y la noria, desde donde se ve toda la ciudad. Y allí venden los mejores perritos calientes de la ciudad, te lo aseguro.- le dijo Kara emocionada.

-Kara.- le dijo Lena mientras le agarraba de los hombros afectuosamente para que la rubia se estuviese quieta.- Quería decir, que yo…nunca he estado en un parque de atracciones. Ni en este ni en ningún otro.

-Oh, vaya, no lo sabía.- dijo un poco desilusionada Kara.- Si quieres podemos ir a otro sitio.

-No he dicho eso.- le dijo Lena entrelazando su brazo con el de Kara.- Me alegra estar aquí contigo. Me alegra que seas tú con quien vaya a descubrir estas nuevas emociones.

-Entonces…¿me dejas hacerte de guía?.- le dijo Kara mordiéndose el labio.

-I, I follow you, Deep sea baby.- le susurró Lena.- ¿Cómo has conseguido tener el parque de atracciones para nosotras solas? ¿No estarás metida en algún asunto turbio no?

-Quién sabe…igual soy una chica mala.- le dijo Kara siguiéndole la broma a la morena.- Igual soy una delincuente disfrazada de reportera.

-Entonces…quizás tenga que pedirle prestadas las esposas a la agente Sawyer, ¿no te parece?.- le dijo Lena guiñándole un ojo y volviendo a emprender la marcha.

Kara sólo pudo boquear en el aire y seguir a aquella morena de ojos verdes, que la traía loca. Primero la llevó a los autos de choque, porque seguramente era lo menos emocionante de todo. Kara se montó en el coche de color verde y Lena en uno rojo. Kara no sabía conducir, así que los primeros dos turnos, Lena la seguía de cerca, pero sin llegar a colisionar los coches. Porque Kara ya se chocaba ella sola contra los coches que estaban aparcados a los laterales, mientas Lena reía a sus espaldas. La tercera vez, Kara intentaba llegar hasta Lena, y justo cuando parecía que iba a darle, la directora de L-Corp giraba bruscamente, esquivando el golpe. Kara estaba un poco frustrada porque no había conseguido ni rozarle una sola vez, pero ver la sonrisa burlona de Lena era ya de por sí la mejor de las recompensas.

-Anda, ven aquí.- le dijo Lena, apartándose un poco para que Kara se sentara a su lado. El vehículo era pequeño, por lo que apenas cabían, aún a pesar de tener los muslos pegados la una a la otra. Así que Lena pasó su brazo derecho por encima de los hombros de Kara y la apretujó contra sí.-Agárrate.

Lena pisó el acelerador y empezó a hacer trompos, y a girar el coche sobre su eje una vez y otra hasta que la bocina sonó. Aparcó el coche en su lugar y le ofreció una mano para ayudar a salir a la rubia.

Por decisión de Lena, que no de la rubia, se dirigieron a la casa del terror. A Kara no le gustaban para nada las películas de miedo y era una persona bastante asustadiza, a pesar de ser Supergirl.

-Oh, vamos, no me irás a decir que no.- le dijo la morena poniendo cara de tristeza a la que Kara no se pudo resistir.

-Eres mala.- le dijo la rubia mientras la seguía hasta la entrada.

-Soy una Luthor.- le contestó ésta riendo.

-Las damas primero.- le dijo Kara haciéndole un gesto con la mano.

-Dame la mano.- le dijo Lena guiándola hacia el interior.

Cuando le contase a Alex que había entrado en la Casa del Terror no se lo iba a creer. Tal vez, si sólo se fijase en la espalda de la morena, no tendría por qué asustarse. Pero nada más avanzar un poco, las luces se apagaron, y unos chillidos se empezaron a escuchar. Así que Kara, soltó la mano de la morena, y puso sus manos en la cintura de ésta, pegando su cuerpo al de la directora de L-Corp. Escondiendo su Kara en el hombro de la morena. Lena podía sentir el cuerpo de Kara temblar detrás suyo, y se sintió culpable. Agarró las manos de Kara y las acarició mientras seguía hacia delante, para acabar cuanto antes con la angustia de la rubia.

Una mano apareció por la pared de la izquierda, rozando la nariz de Lena. La morena escuchó gritar a Kara y el agarre de la rubia se hizo más intenso. Pasaron por un tétrico cementerio, de donde emergió Drácula. Pasaron por un puente encima de un lago, y un actor disfrazado de Jason Voorhes las siguió. Unas jaulas con trozos de cuerpos desmembrados les esperaba en la siguiente sala, donde Hannibal Lecter las asustó. Al pasar la anteúltima sala, donde había sarcófagos, un actor vestido de cura les esperaba.

-Ahora veréis al peor de los monstruos.- les advirtió.- El propio demonio vive dentro suya. Sólo no miréis sus ojos y todo irá bien. ¿Lo habéis entendido?

Ambas mujeres asintieron con la cabeza. Kara, que llevaba la frente casi pegada a la nuca de la morena y miraba hacia los pies, empezó a ver por el rabillo del ojo, unas patas de una cama, y vómito verde a su alrededor. Era la única sala que estaba iluminada y la curiosidad le pudo. Levantó sus ojos para mirar a aquella mujer con la cara llena se cicatrices convulsionar encima de la cama, y encima del cabecero había una cruz invertida. Volvió a fijarse en la mujer, y cuando menos lo esperaba, la mujer saltó hacia ella, con los brazos estirados para agarrarla.

Kara gritó de puro terror y aunque la norma era no correr, no pudo más que agarrar a Lena de la mano y tirar de ella hacia la salida. Su corazón palpitaba con furia dentro de su pecho y parecía que en cualquier momento iba a atravesar su piel de metal. Estaba inclinada sobre si misma agarrándose la blusa, intentando respirar un poco más despacio. Hasta que se concentró en Lena, que estaba detrás suyo. Lena reía a carcajadas y se sujetaba la tripa. Nunca había visto reír así a Lena, sin duda alguna era un recuerdo para atesorar. La risa de Lena era cristalina y estridente, sus mejillas estaban completamente rojas y su cuerpo no podía dejar de sacudirse al compás de sus carcajadas. Incluso sus ojos estaban un poco humedecidos de reír. Y aunque Kara lo había pasado realmente mal allí dentro, sin duda alguna había merecido la pena.

Después pasaron a la enorme noria. Kara dejó que fuese la morena quien primero entrara a la cabina y al sentarse enfrente notó como le temblaban un poco las manos a Lena. Y cayó en la cuenta: Lena tenía miedo a las alturas. ¿Cómo no se había acordado de eso? Un suspiró se escapó de los labios rojos de Lena cuando la noria se puso en movimiento. Kara cambió de sitio y se sentó al lado de la directora de L-Corp, agarrándola de la mano.

-¿Estás bien?.- le preguntó Kara gentilmente.

-Sí, claro.- le contestó Lena mirando por primera vez por la ventana, apreciando toda la ciudad. Era una bonita imagen ver National City de noche con todas las luces encendidas. La calma que parecía haber fuera del cubículo y la agradable sensación de la caricia de la reportera en su mano, hizo que se tranquilizaran un poco sus nervios.- Las vistas son geniales.

-Desde luego.- le dijo Kara, aunque ésta no estaba viendo el paisaje. Tenía sus ojos azules clavados en el perfecto perfil de Lena, en la forma de su mandíbula, en su níveo cuello. En el gracioso mechón que se había escapado de su coletero, y que caía grácilmente cerca de la oreja de la morena. En sus labios en forma de corazón y su color. En los ojos verdes que ahora miraban más allá del cristal. Sin ninguna duda que las vistas eran preciosas.

Y aunque Lena le había dicho a Kara que todo estaba bien, pudo notar el alivio en la cara de la morena al tocar suelo firme.

-Ahora toca la montaña rusa ¿no?.- le preguntó la directora de L-Corp sonriente.

-Sólo si tú quieres.- le dijo Kara sinceramente, no queriendo forzarla a hacerlo sólo por ella.

Iban de camino hacia ella cuando vieron un pequeño puesto de tiro, y a Kara le pareció de lo más romántico, y de lo más cliché, conseguirle un peluche a Lena. Una, dos, tres y hasta cuatro veces probó la reportera de CatCo suerte con la pistola de aire. Pero las malditas latas no se caían. O bueno, quizás era que simplemente a ella no se le daba demasiado bien.

-Déjame probar a mí.- le dijo Lena cogiendo la pistola de entre las manos de la rubia con cortesía.

Bum, bum, bum, bum, bum, bum. Seis de seis. Las latas cayeron a plomo, una a una. Y Kara con la boca abierta no podía dejar de bailar la mirada entre las latas y Lena.

-¡Wow! ¿Cómo? ¿Cómo?.- le dijo Kara sin mucho sentido.

-Qué esperabas, soy una…

-Luthor.- la interrumpió Kara, con la imagen aun grabada en la retina la sexy pose de la morena disparando.

-Mujer de armas tomar.- le dijo Lena levantando su ceja sensualmente.- Elige.

-Pero se suponía que era para ti.-

-Bueno, puede que tú seas mi heroína de brillante armadura, pero las pistolas no son lo tuyo, definitivamente.- rio Lena.- Venga, elige.

-El conejo ese de allí.- le dijo al dependiente.

Ya con el peluche en la mano, retomaron el camino hacia la última atracción que montarían aquella noche. Kara veía a Lena aguantando las ganas de reír desde que el chico le diera el peluche.

-¿Qué?.- le preguntó Kara queriendo saber que le causaba tanta gracia a la morena. Y lo descubrió al ver los ojos verdes desviarse un momento hacia el peluche- ¿No te gustan los conejos? ¡A mí me encantan!

Entonces sí que sí, Lena no pudo contenerse más. Volvió a reír a carcajadas al aire de la noche de National City, mientras millones de luces de colores la iluminaban. Kara no sabía si Lena se reía de ella o del peluche, o de ambos, pero no le importó. Lena se veía relajada y realmente feliz.

Clic-clac, clic-clac, clic-clac, clic-clac. El sonido de la cadena metálica de la montaña rusa al subir por la gran cuesta, le estaba poniendo literalmente de los nervios a Lena. Kara la acercó más así y rodeó con su brazo la cintura de la morena, mientras que con la otra mano se sujetaba a la barra de seguridad. Lena se acurrucó en el hombro de la rubia agradecida, pero antes de que le pudiera dar las gracias, el vagón descendió a toda velocidad. Lena gritó un poco cuando sintió toda la emoción de la bajada en el estómago, pero realmente sentir el aire en su cara al ir tan deprisa le gustó.

-¿Qué tal?.- le preguntó Kara nada más bajar.

-Me ha dado más miedo la subida que la bajada.- confesó Lena con los ojos llenos de emoción.- ¿Podemos subir otra vez?

-Todas las veces que quieras.- le dijo Kara.

Pero esta vez cuando el vagón emprendió la marcha, Kara ya tenía sujetada a Lena de la cintura. Le acarició la mejilla a la morena para llamarle la atención y que ésta abriera sus ojos verdes. Entonces se acercó poco a poco hasta besarla. Era un beso lento, cómo el que se habían dado en la oficina de Lena. Lena le correspondió en seguida, dejándose perder en los suaves labios de Kara, sin importarle nada más. La bajada las sorprendió a ambas, y Kara sintió la risa fresca de Lena contra sus labios. Subieron tres veces más, no sabiendo si por disfrutar de la atracción, o por el simple hecho de comerse a besos como dos adolescentes.

Casi cuatro horas después estaban volviendo en el coche. Kara veía lo cansada que estaba Lena, aunque la morena lo negase tajantemente, sólo para poder estar un rato más con la rubia. Había sido una noche perfecta. Lena aún llevaba la chaqueta de Kara que tan caballerosamente le había ofrecido al darse cuenta del frío que tenía la morena. Olía a Kara, a un perfume fresco y juvenil. La morena acompañó a la reportera hasta la entrada de su apartamento.

-He pasado una noche maravillosa.- le dijo Lena mordiéndose el labio inferior.

-Yo también.- le contestó Kara al instante.

Justo cuando se iban a besar, la rubia pudo oír unas risillas a través de la puerta de su casa. Así que tan sólo rozó ligeramente los labios de la morena.

-Buenas noches Kara.- le susurró Lena.

-Buenas noches Lena.- Y Kara vio su blazer beige sobre los hombros de la directora de L-Corp justo antes de que la puerta del ascensor se cerrara. Sonrió, así tenía una excusa para pasarse por su oficina mañana.

-Corre, corre, corre.- le susurró Maggie a Alex, mientras las dos corrían a trompicones hacia el sofá.- Ya viene.

-¿En serio creéis que no os he oído?.- les dijo Kara mientras se acercaba al sofá, donde ambas mujeres intentaban disimular torpemente.

-¿Qué haces con un conejo de Playboy?.- le preguntó su hermana claramente confusa al ver el peluche con la forma de la cabeza del conocido conejo con su pajarita.

-¡Oh! Lena me lo consiguió en una de las casetas.- le respondió Kara apretando el suave peluche contra sí.

-¿Pero lo escogió ella?.- preguntó Alex perpleja, mientras Maggie se aguantaba la risa.

-Oh, claro que no, me dejó elegir.- les dijo como si fuese la cosa más obvia del mundo.

-¿Y ella no te dijo nada cuando lo elegiste?.- cuestionó su hermana.

-No, sólo se rio. Pero ya le he explicado que a mí me encantan los conejos.- contestó Kara inocentemente.

Maggie, tal como había hecho Lena en el parque de atracciones, estalló en carcajadas, ante la mirada de las dos hermanas.

-Lo siento.- les dijo Maggie mientras intentaba aguantarse otra vez la risa, mordiéndose el interior de las mejillas.

-¿Pero por qué os hace tanta gracia?.- preguntó Kara con curiosidad.

-Ese conejo es de la marca Playboy.- empezó a explicarle su hermana.- Y bueno, es una revista erótica.

-¿Una…una…revista…erótica?.- tartamudeó Kara.

-En la que salen mujeres…desnudas.- terminó Alex.- Y es un conejo porque porque…así se le llama vulgarmente a "esa parte".

-¡Oh, Rao!.- dijo Kara tirando el peluche encima del sofá con rapidez al darse cuenta de lo que su hermana intentaba decirle.

-Vamos, que le has dado a entender a Lena que te encanta "esa parte" de las mujeres. Una indirecta muy directa.- rio Maggie.

-¡Oh, Rao!.- volvió a exclamar Kara tapándose la cara.- ¡Va a pensar que soy una pervertida! ¡Qué compro revistas para ver a mujeres desnudas! ¡Para verles "esa parte"!

-Y que te gustaría comerle…

-Ni se te ocurra acabar la frase.- la amenazó Alex poniéndole a Maggie el dedo índice encima de la punta de su nariz.

Pero daba igual porque Kara ya no escuchaba a las dos mujeres, porque un mensaje de Lena le acababa de llegar al móvil.

"Acabo de llegar a casa, sólo era para que lo supieras. Y para darte las gracias por esta noche, hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien. Qué no me sentía tan bien. Oh, y me he llevado tu chaqueta sin darme cuenta, así que cuando quieras, ven a buscarla. Buenas noches Kara. L."


4 SEMANAS DESPUÉS

-¡Lena!.- dijo la reportera al ver a la morena.- ¿Visita sorpresa a CatCo?

-En realidad venía a verte a ti.- le dijo Lena sonriéndole tímidamente.- Este sábado celebro la primera gala anual solidaria de L-Corp. Y bueno, me gustaría que fueses mi acompañante.

-Será todo un honor.- le dijo la rubia devolviéndole la sonrisa.- No me lo perdería por nada del mundo.

-¿Sabes bailar vals?.- le preguntó la morena.- Tendremos que hacer el baile inaugural. Pero si supone mucho para ti, se lo puedo pedir a otra persona…

-¿A quién?.- le cuestionó Kara inmediatamente, con el ceño fruncido. Imaginarse a Lena bailando con alguna otra persona no le gustaba en absoluto.

-A alguien de la compañía.- terminó Lena.- A cualquiera que no le importe ser el centro de atención por cinco minutos, pero sólo si tu no quieres.

-Claro que quiero.- farfulló Kara al instante, poniéndose bien las gafas.- Me podría pasar bailando valses toda la noche, con lo que me gustan.

-Entonces será un placer ser tu pareja.- le contestó de vuelta Lena.-¿Nos vemos el sábado? ¿A las 8?

-Allí estaré.- afirmó la rubia, y se quedó allí, en medio del pasillo, viendo como Lena contoneaba sus caderas al marcharse. Suspiró y cogió su móvil.

Kara a Alex: ¿Sabes bailar vals? O al menos dime que Maggie sabe, por favor, por favor, por favor.

Alex a Kara: No tenemos ni idea, ¿por qué quieres aprender a bailar vals?

Kara a Alex: Estoy en un problema. En cuatro días tengo que aprender sí o sí. ¿Nos vemos esta noche?

Alex a Kara: Llevaré a Maggie también, a ver si entre las tres podemos buscar una solución.

Kara a Alex: Gracias hermanita, te quiero :)

Alex a Kara: Y yo a ti pelma :P

En principio había parecido una buena idea. Como todas las ideas. Luego en la ejecución había sido un desastre. Un desastre monumental. Alex y Maggie habían acabado con los pies destrozados, porque Kara, la pobre, por más que intentaba seguir el ritmo del baile viendo un video, no lo conseguía. Y eso conllevaba a que las pisase repetidas veces.

-Lo siento Kara, pero me rindo.- le dijo su hermana masajeándose los pies, mientras Maggie yacía a su lado en el sofá con los pies metidos en agua caliente.

-Oye.- le dijo Maggie.- ¿Por qué no se lo pides a ella? Seguro que te enseñará con gusto.

-Porque mi querida hermana, la que no es celosa, le ha dicho que sabe bailar perfectamente para que Lena no baile con nadie más.- le contestó su novia.

-Y además Lena estará ocupada.- le dijo la rubia.- No creo que tenga tiempo para estar enseñándome.

-De cualquiera de las formas se lo vas a tener que decir sí o sí. ¿Por qué no lo intentas?.- la animó su cuñada.

Así que, al día siguiente, a la tarde se acercó hasta L-Corp para hablar con Lena. Le hubiese gustado ir a la mañana, pero su jefe la había estado mareando con uno de los artículos de la siguiente tirada. Como siempre, saludó a Jess antes de pasar al despacho de la morena.

-¡Kara!.- dijo Lena sorprendida.- no esperaba verte hoy.

-Si estás ocupada puedo volver en otro momento…

-No, por supuesto que no.- le contestó Lena rápidamente.

-Yo…mmm…tengo que hablar contigo sobre la gala.- le dijo nerviosa Kara sentándose en el sofá junto a Lena mientras le cogía la mano tímidamente.

-No sabes bailar vals, ¿verdad?.- le dijo la directora de L-Corp con una sonrisa juguetona en sus labios.

Kara negó con la cabeza repetidas veces, hasta que levantó su mirada para preguntarle a Lena cómo lo había sabido.

-Cuando mientes arrugas la frente.- le dijo riendo la morena, mientras tocaba con delicadeza la piel de la frente de Kara.- Y tus orejas se vuelven rojas.

-¿Entonces no estás enfadada?.- le preguntó la rubia con esperanza.

-No, claro que no.- le contestó Lena suavemente.- No voy a decir que me gusten las mentiras, pero verte así de celosa fue adorable. Pero a partir de ahora, hablemos las cosas ¿vale? Confía en mí.

-Claro que confío en ti.- le dijo Kara estrechando las manos de la morena entre las suyas.- Es sólo que…no quería defraudarte.

-Kara.- la llamó Lena para que sus ojos azules volviesen a mirarla.- Porque no sepas bailar un vals no me vas a dejar a gustar.

-¿Así que te gusto eh?.- le dijo Kara acercando su cabeza a la de Lena, dejando sus labios tentadoramente cerca de los de la morena.

-Puede que un poco.- le respondió Lena en un suspiro antes de besarla.

-¿Entonces me enseñarás a bailar?.- le preguntó Kara cuando se separaron.

Lena no dijo nada más, se levantó y salió por la puerta del despacho, para poco después volver a entrar y coger su abrigo.

-Anda vamos.- rio Lena.

Era la segunda vez que Kara pisaba el apartamento de Lena, y esta vez le gustó incluso más que la primera. Puede ser porque no estaba borracha, y se pudo fijar más atentamente en los detalles. Como en los cuadros que adornaban una de las paredes del salón, o en las tremendas vistas que tenía por el ventanal. Aunque poco más pudo observar, porque la morena la cogió de la mano, y atravesando una puerta, llegaron a una sala totalmente a oscuras. Cuando Lena encendió las luces, la rubia pudo admirar la belleza de aquella gran estancia. Una sala con todo el suelo de mármol beige, con una pequeña barra en uno de los laterales, en donde atrás había un gran armario lleno de bebidas. Al lado de éste una gran pared con estanterías donde había millones de discos de vinilo, y al final de la habitación un gran gramófono. En el lado contrario, al igual que en el salón, había un gran ventanal, que dejaba paso a un balcón con vistas a todo National City. Y en medio de aquella estancia, una gran lámpara de araña reinaba.

-¡Wow! Es precioso.- dijo Kara fijándose en Lena, que se acercaba al gramófono para poner un disco.-Pensaba que no te gustaba bailar.

-No es que no me guste.- dijo la morena acercándose a ella.- Es que no se me da especialmente bien. Bueno, los bailes de salón sí, fui a clase durante años por insistencia de mis padres. Ahora, empecemos.

Lena dejó una suave caricia en el brazo de la rubia hasta bajar por el enteramente. Colocó la mano de Kara sobre su hombro y empujó el codo de la chica un poco hacia arriba. Después juntó su otra mano con la de Kara y la extendió al aire. Por último, la agarró de la cintura y la atrajo un poco hacia sí.

-Uno, dos, tres.- decía Lena mientras hacia los pasos.- Uno, dos, tres.

Kara intentaba seguirla, pero parecía que tenía dos pies izquierdos. Se tropezaba consigo misma una y otra vez.

-Kara, mírame a mí.- le dijo Lena para que la rubia levantara la mirada del suelo.- Uno, dos, tres.

Lena intentó guiar a Kara en el movimiento, pero la reportera parecía que se había anclado al suelo. La rubia la miraba con los ojos muy abiertos, estudiando cada parte de su cara.

-Kara.- la llamó la atención para que bajase de las nubes.- Déjame guiarte, relájate. Uno, dos, tres.

Esta vez fue algo mejor, al menos Lena podía mover algo a Kara. Lo justo para que Kara fuese cogiendo poco a poco el ritmo. Lena podía ver como Kara ahora no apartaba los ojos de sus labios rojos que contaban uno, dos, tres repetidamente y se mordía el suyo propio. Así que Lena la besó, pero sin dejar de moverse y sin dejar de guiar a Kara. Por fin la rubia se relajó ante la sensación de los apetitosos labios de Lena contra los suyos. No fue hasta que Kara abrió sus ojos que no se dio cuenta de cómo aún seguían girando, bailando perfectamente un vals. Vio la sonrisa victoriosa de Lena, dándole su aprobación, mientras no dejaban de dar vueltas al compás. Y la volvió a besar, dejándose llevar una vez más por la morena.