LOS PERSONAJES NO SON MÍOS, PERTENECEN A D. C. COMICS.


Wajibruja: ¡Me halagas! La verdad que sí, que tienen una química indiscutible. Si con el beso sentiste tanta emoción…con este capítulo….agárrate ;)

Guest: La verdad que para todo lo romanticona que soy, nunca me he declarado a nadie. Siempre se me han declarado a mí 0_0 pero todo llegará :)

Guest: Me alegra, porque este capítulo también está centrado sólo en Lena y Kara. He de confesar que la parte de la casa del terror está basada en una historia real. Y sí, yo era Kara jajajaja :)

LMaggie: Son mas achuchables las dos… Alex intentó "protegerla" de ese tipo de cosas, ya sabes es su hermana mayor y no quería corromper la inocencia de Kara. Me estoy imaginando la escena con todas las miradas puestas en ti mientras te ries como una loca jajajaja ;)

Yukie5: La verdad es que yo también me reí escribiendo la escena ;)

Alex: Ya sabes el trabajo…Me alegra que te gustase el capítulo, espero que este también sea de tu agrado :) Saludos!

Alpha and Omega F3: Gracias, espero que te guste la actualización :)

Wallbanger: Todo a su tiempo…todo llegará…lo prometo ;)

Gracias a todos por leer, por comentar, por los follows, por todo.


NOTA 1: SI HABEIS MUERTO UN POQUITO DE AMOR, DEJAD UN COMENTARIO.

NOTA 2: SI CREEIS QUE HA VALIDO LA ESPERA, DEJAD UN COMENTARIO.


-Se la ve feliz.- le dijo Maggie a Alex mientras con sus ojos seguía todos los movimientos de Kara.- Muy feliz.

-Sí, está radiante.- contestó Alex viendo a su hermana vestida de Supergirl repasando los pasos del vals por el DEO, haciendo que todo el mundo se apartase de su camino.

-¿Pero?.- le preguntó su novia, conociendo que había algo más.

-No quiero que la hagan daño, es sólo eso. Ella es mi hermana pequeña y quiero protegerla. Y ahora la siento tan vulnerable.- dijo un poco abrumada.- Y sé que Lena ha hecho muchas cosas bien, pero me cuesta confiar en ella.

-Cariño.- le dijo Maggie acariciando una de sus mejillas para que la mirase a ella.- No vas a poder protegerla de todo y eso está bien. Sí, Alex, eso está bien. Kara necesita aprender por si misma ciertas lecciones de vida. Necesita caer para aprender a levantarse, y ahí estarás tú para ayudarla. Y sí, puede que Lena le parta el corazón, pero si no es ella podría haber sido cualquier otra persona. Podría haber sido James, o Winn, o Mon-el. Y tampoco podrías haber hecho nada para evitarlo.

-Lo sé, es sólo que no sé, igual es una tontería, pero si hubiese estado saliendo con James o con Winn, hubiese estado más tranquila.- respondió Alex juntando la frente con la de su chica.

-Quizás es hora de que conozcamos un poco más a Lena Luthor, ¿no? Kara dijo que podíamos ir a la gala si queríamos, y así tal vez, confíes un poco más en Lena.- le dijo dejándole un suave beso en los labios.- Te reservaré un baile, lo prometo.

-¿Sólo uno?

-Sí, sólo uno, pero privado.- le contestó riendo por el repentino sonrojo de su novia.


Ya estaban llegando a L-Corp y los nervios de Kara no dejaban de crecer en su interior. Por supuesto que quería bailar con Lena por encima de todas las cosas, pero el ver cómo muchas personas se arremolinaban a la entrada del gran edificio, le revolvía el estómago. Kara siempre había estado en un segundo plano, pero esa noche, todas las miradas iban a estar puestas en Lena y ella. Y quería hacerlo bien por la morena. Kara bajó del coche de Maggie con sus piernas temblando de emoción.

Iba con un vestido verde esmeralda, como el color de los ojos de Lena. Era ajustado haciendo que las cuervas de su cuerpo se marcasen a la perfección, con un ligero escote y el corte a mitad del muslo. Los zapatos de tacón eran negros, al igual que su bolso. Esta vez no llevaba una coleta, sino un moño desenfadado, dejando algún mechón suelto de pelo, por la parte de delante. Su hermana, Alex, había optado por un vestido azul oscuro, también ajustado. Y Maggie había escogido el clásico vestido negro, sexy y elegante.

Nada más entrar buscó con su mirada a Lena, pero no la vio por ningún lado. Aunque sí que debía estar cerca, porque Kara escuchaba los pausados latidos de la morena. Pero algo la distrajo de su búsqueda. Comida. Mucha comida. Empanadillas. Muchas empanadillas. Los ojos de Kara se abrieron de la alegría y en menos de un segundo ya estaba cogiendo de una de las bandejas que portaban los camareros.

-Kara.- le reprendió su hermana al ver cómo había cogido cinco empanadillas e iba a por una sexta.

-Oh, si, perdón.- dijo azorada la rubia, dejando al chico marchar.

-No tienes remedio.- rio Maggie.-De momento cómete esas cinco, luego vamos a por más.

-Buenas noches a todos.- dijo Jess desde el escenario, mientras Kara daba su primer bocado.- Con todos ustedes, la directora de L-Corp y empresaria del año, la señorita Lena Luthor.

Oh, Dios, mío.- dijo Maggie con la boca abierta, al igual que la mayoría de los presentes.

-Coff, coff, coff.- Empezó a toser Kara al atragantarse con una de las empanadillas al ver a Lena.- Por Rao, coff, coff.

Alex le pegó gentilmente en la espalda a Kara para que dejase de toser y le acercó un vaso de agua, que la rubia bebió de un trago por su repentina sed. Lena estaba…estaba…diferente. El aspecto seguro, elegante y poderoso aún permanecían en ella. Aunque tenía un aspecto mucho más salvaje, mucho más peligroso. Como un depredador. Como una pantera en la noche. Sus ojos verdes destacaban por encima de todo lo demás. La sombra negra difuminada alrededor de ellos le daban rasgos felinos. Y su boca, siempre roja, le daba un toque casi malvado. Como una tentadora ilusión de suaves labios que se convertían en mordiscos letales. Y sus uñas, a juego con su boca, parecían garras hechas para desgarrar la piel de sus amantes.

-Buenas noches. Bienvenidos a la primera gala benéfica de L-Corp. Es un placer.- Dijo Lena con su poderosa voz mirándole directamente a Kara al decir la última palabra.- teneros aquí esta noche. Espero que todo sea de su agrado.

La rubia no sabía cuándo Lena había acabado de dar su discurso de bienvenida, sólo sabía que ahora se estaba dirigiendo a ella con pasos presurosos. Y con esa mirada, que se le clavaba a Kara en lo más profundo de su alma. Los tacones de la morena resoban alto contra el suelo y los rizos de su pelo se movían al ritmo. Los cuellos de la camisa blanca se ajustaban a la base de su garganta y el escote en forma de pico le llegaba por debajo de la línea de sus pechos. Una gargantilla de diamantes adornaba su nívea piel y unos gemelos a juego había en sus muñecas. El pantalón y la americana negra completaban su vestimenta.

-Kara.- dijo dulcemente Lena, enseñándole todos sus perfectos dientes en una sonrisa radiante antes de besarle la mejilla.- ¿Te ha gustado el discurso?

-Emmm, sí mucho.- dijo Kara apartando de una vez la mirada del escote de la morena.- Has estado fantástica.

Alex y Maggie le hacían señas desde detrás de Lena, intentando decirle en vano a Kara, que tenía un trozo de perejil en los dientes. En eso estaban cuando Lena giró inesperadamente, tendiéndoles la mano.

-Agente Sawyer, agente Danvers.- les dijo la morena educadamente, aguantándose la risa.- Es todo un honor tenerlas aquí esta noche.

-Por favor, llámanos Alex y Maggie.- dijo la cuñada de Kara antes de que Alex pudiera hablar.

-Entonces, Lena está bien.- le respondió amablemente.- Me alegra verlas. Espero que disfruten.

-Para dar comienzo, la señorita Luthor hará el baile inaugural.- anunció Jess justo cuando Lena acababa de finalizar la frase.

-¿Preparada?.- le preguntó cariñosamente la morena a Kara, tendiéndole la mano para llevarla al centro de la pista.

-Supongo que sí.- respondió nerviosa la rubia.

-Tan sólo mírame a los ojos ¿vale? Y todo irá bien. Confía en mí.- Lena agarró a Kara de la cintura y la atrajo hacía sí justo antes de que las primeras notas del Danubio Azul comenzasen a sonar. (Johann Strauss- El Danubio Azul 4:50-10:06 min)

Lena empezó a moverse despacio, haciendo que Kara también lo hiciera. Kara se sentía ligera entre los brazos de la morena. Lena ejercía bastante fuerza gentilmente para seguir el compás a la perfección, y Kara se dejaba arrastrar por esos ojos esmeraldas. Lena era tan hermosa. No había ni un ápice de imperfección en sus rasgos. Por, Rao, si hasta sus cejas eran inmejorables, sobre todo cuando levantaba sólo una. Tenía tan cerca sus labios que casi podía lamerlos, casi podía notar en la punta de la lengua el sabor de su pintalabios. Estaba tan concentrada en la morena que Kara no se dio cuenta del cambio de ritmo de la canción (6:45 min) y se tropezó consigo misma. Por suerte, Lena la tenía bien sujeta y eso hizo que no se cayera al suelo. Las mejillas de Kara ardían de vergüenza pero la morena le sonrío tranquila, y le dejó una suave caricia en la cintura que agarraba. Eso calmó a la rubia lo suficiente como para poder volver a coger el compás de aquel vals. El aplauso grupal sonó con eco en toda la estancia cuando la pareja dejó de bailar.

Eran casi las doce de la noche, cuando todo el mundo fue abandonando poco a poco L-Corp. Alex y Maggie habían estado casi hasta el final junto con Kara, en una de las mesas que había para los invitados. Lena se había pasado toda la noche atendiendo a todo tipo de celebridades, desde el alcalde de National City, Adam Benford; pasando por el jefe de policía, el teniente S. Kennedy, hasta la estrella internacional, Vanessa Ives. La morena había tenido gesto de disculpa durante toda la fiesta, pero Kara lo entendía, al fin y al cabo, ella era la directora de una de las empresas más importantes del mundo.

-Por fin.- dijo Lena acercándose a Kara, que la esperaba pacientemente mientras veía como la orquestra recogía los instrumentos.- Ya lo siento…

-No te preocupes.- le dijo al instante abrazándola.- ¿Se ha recaudado mucho?

-Más de lo que esperaba la verdad.- le contestó la morena contenta, mientras subían por el ascensor hasta el despacho de ésta.- Mucha gente sólo viene por el postureo, ya sabes. Y a comer empanadillas gratis.

-¿No lo dirás por mí no?.- le cuestionó Kara inocentemente, sabiendo que se había comido sin exagerar cinco decenas de esas riquísimas empanadillas.

-Claro que no, para ti son todas las empanadillas que quieras.- rio Lena, mientras se apoyaba en su escritorio y se quitaba uno de sus altísimos zapatos.

-Lena.- la llamó Kara.- Podemos….¿Podemos bailar una última canción?

-Por supuesto.- A la morena le dolían los pies exageradamente, ya que no se había podido sentar ni un minuto en toda la noche, literalmente. Y notaba sus gemelos sobrecargados, pero por Kara se colocó de nuevo el zapato de tacón y se acercó hasta ella.

La rubia de mientras había sacado su teléfono móvil y había buscado la canción indicada. Los primeros acordes de "Can't help falling in love with you" de Elvis Presley empezaron a sonar cuando Kara cruzaba sus brazos por detrás del cuello de Lena, mientras la morena la sujetaba de la cintura comenzando a moverse lentamente. Y la voz de Kara cantó esa declaración amor:

"Wise men say (Los hombres sabios dicen que)
Only fools rush in (solo los tontos se apresuran)
But I can't help falling in love with you. (pero no puedo evitar enamorarme de ti.)
Shall I stay (¿Debería quedarme?)
Would it be a sin (¿Sería un pecado?)
If I can't help falling in love with you. (Si no puedo evitar enamorarme de ti)

Like a river flows surely to the sea (Como un río fluye seguramente al mar)
Darling so it goes (Querida así es,)
Some things are meant to be (Algunas cosas están destinadas a suceder.)
Take my hand, take my whole life too (Toma mi mano, toma mi vida entera también)
For I can't help falling in love with you." (Ya que no puedo evitar enamorarme de ti.)

La voz de Kara sonaba suavemente, y sus ojos azules no bajaron la mirada de los contrarios en ningún momento. La rubia podía oír el corazón acelerado de la morena, y cuando aún quedaba un párrafo por acabar la canción, Lena no se pudo resistir más. Unió sus labios a los de Kara, haciendo que la letra se estrellase contra ellos, muriendo contra su rojo carmín. Minutos después de que acabase la melodía, aún seguían girando lentamente, aún con sus labios unidos en un tierno beso. Kara rozó su lengua contra los labios contrarios, pidiendo permiso para entrar en la boca de Lena. La morena le mordió en respuesta, entreabriendo su boca para dejar paso a Kara. El primer suspiro se escapó de la rubia, cuando la morena aceleró el ritmo de sus besos. Y Kara acercó aún más a Lena hacia sí, con las manos en su cuello, sintiendo el delicado roce del oscuro pelo contra sus dedos. La morena también la apretó más, aún con las manos en la cintura de la rubia, haciendo que los brazos de ésta quedasen atrapados entre los dos cuerpos.

Kara se sorprendió cuando las manos de Lena viajaron por sus caderas hasta sus muslos y ejerció presión para levantarla del suelo. La rubia se ancló a la nuca y a la espalda de la directora de L-Corp sin romper el beso. Lena las llevó hasta el escritorio en donde sentó a Kara atentamente y se situó entre las piernas de la rubia. Besó la mandíbula de la reportera hasta llegar al lóbulo de su oreja, en donde dejó un suave mordisco y descendió hasta su cuello. El que besó hasta que le dolieron los labios, donde lamió hasta hacer desaparecer todo el rastro de perfume de Kara, donde mordió y succionó el trozo de piel en el que el corazón de Kara bombeaba. La rubia giraba la cabeza para dejarle aún más piel expuesta, para que Lena pudiera disfrutar de ella.

-Oh, Rao.- suspiró Kara en la oreja de la morena cuando ya no pudo retener el gemido en su garganta.

-¿Qué?.- preguntó ésta confusa separándose un poco para mirarla a la cara.

-He dicho "Oh, Rawwrrr" Ya sabes como hacen los dinosaurios, como el Tyrannosaurus Rex en Jurassic World, ¿la has visto?.- contestó Kara nerviosa.- Está bastante bi…

-Dios, Kara, cállate y bésame.- le dijo Lena mordiéndose su labio inferior.

Kara obedeció al instante haciendo que las dos bocas chocasen otra vez agitadamente. Las manos de Kara reposaban en la parte baja de la espalda de la morena y se agarraban a la negra americana. Bajó un poco más, hasta toparse con la perfecta curva del trasero de Lena, que apretó gentilmente por encima de la suave tela del pantalón, haciendo que la morena gimiese dentro del beso. Repitió un par de veces más la acción atrayendo a Lena hacia sí. El abdomen de Lena hacía una agradable presión en su centro y se resistió a mover sus caderas contra él. Pero cuando una de las manos de Lena, trepó desde su cintura, haciéndole cosquillas en la tripa, hasta llegar a uno de sus pechos, no lo pudo evitar. Un gemido se escapó de sus labios y Lena lo suspiró de ellos. Kara perdió toda noción de tiempo y del espacio cuando Lena estrechó entre su mano su pecho. La morena sintió aún a través de la ropa, el endurecido pezón de Kara contra la palma de su mano. La rubia se sujetó al escritorio al sentir las oleadas de placer que estaban invadiendo todo su cuerpo. Cuando Lena pellizcó el pezón juguetonamente, dos cosas ocurrieron a la vez: Kara gritó de placer y el escritorio se partió por la mitad, haciendo que las dos mujeres se fuesen al suelo con él.

Lena rodó de encima de la rubia sobre la moqueta de su despacho, sin dejar de reír. Kara sin embargo, tenía la cara como un tomate, pero al final la morena la contagió de sus estridentes carcajadas.

-Lo siento Lena.- le dijo sinceramente Kara cuando recobraron la respiración.

-No pasa nada cariño, tampoco es que me gustase demasiado.- le dijo mientras se acercaba a dejarle un tierno beso en los labios.


La primera vez que vieron una película en casa de Kara no fue planeado. Kara había tenido que posponer el cine de los viernes con Lena porque había estado peleando todo el día contra una banda de alienígenas, que se dedicaban a robar por toda la ciudad. Había sido relativamente fácil, pero había sido un día muy largo. Además su jefe, no dejaba de presionarla y de mandarle más y más trabajo. Y por si fuera poco, había vuelto a discutir con Mon-el. Ese chico no entendía que teniendo el don que poseía, podía ayudar a muchísimas personas. Y ver como desaprovechaba esa oportunidad detrás de la barra de un bar la frustraba en sobremanera. Y sí, hubiese estado bien cobijarse bajo los brazos de la morena, y dejar que sus rojos labios evaporasen todas sus preocupaciones, pero Kara sabía que de todo aquello que le rondaba por la cabeza, sólo podía contarle una parte. Qué sólo podría hablar de sus problemas como Kara Danvers, no como Supergirl. Y eso, en cierta manera era mentirle. Y Lena no se merecía eso. Lena se merecía toda la verdad. Pero luego estaba su hermana, Alex, que no aprobaba que la rubia le dijera su gran secreto a la morena. Y ahí estaba, volviéndose loca ella sola, cuando el timbre sonó.

-¿Lena?.- preguntó extrañada la rubia ante una sonriente Lena.

-He pensado que si no te apetecía salir, ¿podíamos ver una peli aquí?.- cuestionó dubitativa al ver la cara de la reportera.- Ya sabes "Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña". Pero si quieres estar sola lo entiendo. Yo…lo siento ha sido una estupidez venir.

-¡No!.- gritó Kara agarrándola del brazo antes de que se girara para marcharse.- Por favor, quédate. Me has pillado desprevenida, no te esperaba…

Se acercó hasta Lena, que aún estaba en el umbral de la puerta, y le dejó un tierno beso sobre sus labios.

-…pero sin duda eres lo mejor que me ha pasado en el día.- terminó arrastrándola hacia dentro.

-Creo que va a pasar algo mejor.- dijo seductoramente la directora de L-Corp.

Kara tragó saliva al ver los ojos esmeraldas con una chispa de picardía y una sonrisa juguetona bailando en la comisura de los labios de Lena.

-Tengo chuches.- dijo la morena blandiendo una bolsa blanca repleta de gominolas, de patatas fritas,… ante la repentina mudez de la rubia.- Y… helado de chocolate con trocitos de caramelo.

-Eres la mejor.- le dijo Kara volviéndola a besar.

-Ya, ya.- le contestó Lena falsamente dolida.- Sólo me quieres por mi comida.

-¿Qué peli te apetece ver?.- le preguntó la rubia, revolviendo entre los DVDs, hasta que uno que le había dejado Maggie le llamó la atención.- ¿Qué tal ésta? ¿Te gusta Sexo en Nueva York?

-Me encantaba la serie.- le contestó Lena.- Pero no he visto la película.

-Entonces decidido, te va a encantar. Dame un segundo que la pongo.- Kara se agachó a insertar el disco en su reproductor y le dio al play, ya que el mando estaba roto.- Voy a meter los helados al congelador y a por un par de copas de vino, vuelvo en nada.

No tardó en preparar las cosas más de cinco minutos y cuando regresó al salón, pudo ver a Lena con una cara de asombro total. Las cejas de la morena estaban tan arqueadas, que porque anatómicamente no es posible, porque si no hubiesen desaparecido entre su pelo. Los ojos esmeraldas estaban abiertos de par en par y su boca permanecía cerrada en una perfecta línea.

-¿Qué pasa?.- preguntó asustada Kara al ver la expresión de la morena, pensando que le podía haber ocurrido algo.- ¡Oh Dios mío!

En la pantalla aparecían cuatro actrices parecidas a las protagonistas de Sexo en Nueva York, montándose una orgía lésbica.

-¡Oh Dios mío!.- volvió a repetir Kara mirando sin parpadear la pantalla.- ¡Le está, le está, le está, oh, dios mío, le está, le está, le está comiendo el….!

Kara empezó a sentir como un calor inhumano le recorría todo el cuerpo, ver esa escena de sexo oral e imaginarse así a ella y a Lena, le estaba poniendo los pelos de punta. Sólo pensar en la boca de Lena ahí abajo y en sus penetrantes ojos verdes mirándole mientras la comía entera, hacía que Kara temblase de pura excitación. Hasta que su mente pudo procesar que la morena estaba allí con ella, viendo lo mismo que ella.

-¡Oh, dios mío, Lena! ¡Yo no sabía que era una película para adultos!.- se disculpó intentando parar el DVD, aunque con los nervios no atinaba y al final terminó de romper el cable que conectaba el reproductor con la televisión.- Lena, te juro, que eso no era mío.

-Kara. Kara.- la sujetó por los hombros para que dejase de moverse.- No te preocupes, ¿vale?

-Qué bochorno…- dijo Kara antes de acabarse de un trago su copa de vino.

-Kara.- la volvió a llamar suavemente Lena, haciéndole un gesto para que se sentara con ella en el sofá.- Si a ti te gusta ver porno para aliviarte, está bien. No te preocupes. No me voy a ofender por eso.

-¡No es mío! De verdad Lena.- dijo Kara alterada, iba a matar a Maggie en cuanto la viera.

-Vale, cielo.- le respondió la morena pasando un brazo por los hombros de Kara atrayéndola hacia sí.- Pero quiero que sepas que si lo hicieras, no me importaría.

-Tú…¿Tú ves este tipo de cosas?.- le preguntó Kara curiosa.

-Oh, no.- le respondió Lena riendo.- Con la imaginación me vale.

-¿Y qué… qué…cosas… piensas?.- cuestionó Kara volviendo a notar ese calor intenso por su cuerpo.

-Bueno….te lo puedo contar.- le dijo seductoramente Lena al oído de la rubia.- O te lo puedo enseñar….

Lena mordió el lóbulo al tiempo que empujaba a Kara suavemente hasta tumbarla en el sofá. Agarró ambas manos de la rubia y las sujetó encima de la cabeza de la reportera con las suyas, y se dejó caer delicadamente encima del cuerpo de Kara. Sentir el peso de Lena encima del suyo, sentir el roce de su cuerpo contra el suyo, se sentía jodidamente bien. La morena tenía una de sus piernas entre las piernas de la rubia, y el otro pie bien anclado al parqué. No era una posición excesivamente cómoda, pero qué importaba. Beso el cuello de Kara con diversión, viendo como la rubia intentaba aguantar algún que otro gemido. Suspiro que dejó escapar la reportera cuando sintió la húmeda lengua de Lena recorrerle lascivamente el trozo de piel desde la clavícula hasta su oreja.

Lena por fin soltó su agarre de las manos de Kara, y ésta presurosa, las movió hasta las mejillas de la morena para poder besarla. La besó con ansias, devorando labios, carmín y lengua, a lo que Lena gimió. Mientras sus labios aún permanecían unidos, una de las manos de la morena, fue desabrochando uno a uno los botones de la camisa de Kara. Cuando por fin abrió la prenda no pudo evitar incorporarse un poco para admirar el cuerpo de la rubia. Se mordió el labio inferior cuando recorrió con una suave caricia los abdominales de la chica, haciendo que Kara se estremeciera. Lena la volvió a besar hambrientamente, aunque no se quedó mucho tiempo ahí. Dejo un mordisco juguetón en la barbilla y en una de las clavículas de la chica, antes de bajar por el camino entre ambos pechos. Sólo un modesto sujetador blanco se interponía entre los dientes y la lengua de Lena, con los endurecidos pezones de la rubia. La morena no los había tocado todavía cuando saltó hasta el ombligo de Kara, rodeándolo con su lengua.

Subió por toda la piel expuesta hasta volver a besarla. Sentir la piel de Kara ardiendo contra sus labios, era algo maravilloso. Con ambas manos apretó ambos pechos, haciendo que Kara gimiese más alto. Mientras una de sus manos seguía masajeando uno de los pechos, bajó su boca hasta atrapar el pezón por encima de la delgada tela. Las caderas de Kara empezaron a moverse sin control contra el firme muslo que Lena tenía entre sus piernas. Justo cuando iba a arrancar el sujetador de la reportera, Kara suspiró.

-Alex.- dijo casi sin aliento la rubia.

-¿Qué?.- le preguntó Lena confusa.

-Qué Alex y Maggie vienen de camino.- le mintió Kara, al oír con su super oído a su hermana y a su cuñada entrando en el edificio.- Habíamos quedado, no me acordaba.

Lena se levantó aturullada del sofá, ayudando a Kara a ponerse en pie y cerrando la camisa rápidamente de la rubia. Las mejillas y el esternón de Kara estaban completamente rojas, al igual que la mejillas y los labios de Lena. Ambas se miraron a los ojos, mordiéndose los labios para intentar no abalanzarse la una contra la otra una vez más. Instantes después, efectivamente, hacían acto de presencia la mayor de las Danvers y la agente Sawyer.


La segunda vez fue por culpa de Lena.

K: ¿Esta noche cine?.- le envió un mensaje Kara a la morena.

L: Esta noche no. Tengo una sorpresa para ti…en mi apartamento.

La rubia no pudo más que tragar saliva al leerlo y mordiéndose el labio contestó.

K: No puedo esperar a verte…

K: A verla quería decir.- corrigió Kara.

L: Mandaré a que te recojan de Catco a las 19:00, ¿te parece bien?

K: Perfecto :)

Y efectivamente, a las siete de la tarde, el mercedes negro de la morena estaba aparcado en la entrada del gran edificio. Puntual como siempre. El viaje se le hizo mucho más largo de lo que en realidad era, pero su corazón furioso no dejaba de latir fuertemente dentro de su pecho, haciendo que la emoción se apoderase de ella. No quería parecer ansiosa delante de Lena, así tomó grandes bocanadas de aire al subir en el ascensor.

-Hola.- le dijo seductoramente Lena nada más abrirle la puerta y darle un lánguido beso de bienvenida.

-¡Wow! Hola.- le contestó Kara de vuelta, inspeccionando toda la habitación en busca de su sorpresa. La rubia aún seguía siendo como una niña pequeña en cuanto regalos, por eso Alex siempre compraba a última hora los presentes de navidad y cumpleaños, para que Kara no los abriera antes de tiempo.

-Tengo algo para ti.- le dijo Lena dirigiéndose hacia la cocina contoneando sus caderas bajo la falda negra, y girándose lo justo para dedicarle una de esas miradas que podían matar de placer.

Kara empezó a sentir un calor que no existía en aquella habitación, y sus mejillas enrojecieron. Con paso presuroso siguió a aquella mujer de trepidantes curvas.

-Toma.- la morena le tendió una caja cuadrada bastante plana, envuelto finamente en papel de regalo.

Kara no tardó ni un minuto en desenvolverlo y abrirlo con verdadera emoción.

-¿Un…un…pijama?.- dijo tocando la suave tela de seda de color granate, un poco atónita.- ¿Esto era la sorpresa?

-Oh, no.- le respondió Lena.- Esto es para después.

-¿Para, para, para des des des después de de qué?.- le preguntó la rubia hecha un manojo de nervios.

-Ya lo verás.- le contestó la morena enigmáticamente, dedicándole una sonrisa perversa.- Ahora te voy a vendar los ojos.

Lena le quitó la caja de las manos y la volvió a dejar en la encimera. Con cariño fue a retirarle las gafas, pero Kara se negó, "Si no las llevo no veré la sorpresa" le dijo dulcemente. Así que la morena le puso la tela con cuidado por encima de ellas y la anudó en la parte posterior de la cabeza de la chica. La orientó con las manos en su cintura despacio, hasta que llegaron.

-No te quites la venda hasta que yo lo diga.- le dijo la morena amenazadoramente de broma.- Sólo es un minuto.

Kara ya se estaba imaginando la escena: Lena completamente desnuda con un lazo rojo, envuelto alrededor de su cintura, tumbada en una cama gigante. Suspiró.

-Ya puedes ver.- le dijo la morena en su oído, desde detrás de la rubia. Kara ni se había percatado de la presencia de Lena en su espalda.

La reportera dejó al descubierto sus ojos y pudo ver una pantalla de cine. En medio de la estancia, una gran cama de matrimonio con muchos cojines y en los laterales de la habitación, baldas a rebosar de miles de películas.

-¿Te gusta?.- preguntó la morena al ver que Kara no emitía ningún sonido.

-¿Lo has construido por mí?.- le interrogó la rubia dándose la vuelta mirándola a los ojos.

-Sí, lo he mandado hacer para ti.- le contestó tímidamente.

-¡Oh, Lena!.- le dijo Kara abrazándola.- Es…es… mucho más de lo que nadie haya hecho por mí.

-¿Eso es que te gusta?.- rio Lena.

-Me encanta. Me encantas.- dijo la rubia antes de darle un sentido beso.

Kara se sentía tremendamente feliz. Realmente feliz. No por el coste del regalo, aunque Kara sabía que le habría costado una fortuna el construir aquel "cine". Si no por el hecho de que Lena, había cambiado una parte de su apartamento por y para ella. Sólo para que pudieran pasar más tiempo juntas. Sólo para que la rubia se sintiera en casa. Su casa, su hogar. Y eso era un gesto muy generoso. Sin duda alguna, si a Kara le preguntasen "¿qué es la suerte?, ella contestaría sin ningún titubeo "el haber conocido a Lena Luthor". Feliz. Afortunada. Enamorada. Terriblemente enamorada de la morena de ojos verdes que le dedicaba la sonrisa más luminosa que Kara había visto en toda su vida.


A la siguiente semana, Lena ya esperaba a Kara con su pijama idéntico al de la reportera, aunque de color verde. La rubia iba a tardar un poco más en llegar de lo que inicialmente había previsto. Su jefe le había dicho expresamente que no saldría de Catco si no acababa el último artículo que le había asignado esa misma mañana. La reportera refunfuñaba por lo bajo mientras no dejaba de teclear a bastante velocidad, no como para que nadie sospechase, pero más rápido de lo normal. Kara había tenido una semana bastante movida, ya siendo como la reportera de Catco y como Supergirl. Y lo único que quería era llegar a casa de Lena y acurrucarse entre sus brazos mientras veían una película. Una hora más tarde, las dos se encontraban en pijama cenando en la isla de la cocina de la morena. Cuando acabaron las dos mujeres se dirigieron su cine particular.

-Hoy te toca elegir a ti.- le dijo la rubia ya sentada en la gran cama.

-Pues hoy vamos a ver…- dijo mientras repasaba una de las baldas repletas de películas.- "Las horas"

Antes de que la película iniciara, Lena ya estaba sentada junto a Kara y le tendía el brazo a la rubia, para que se acurrucase en su hombro.

-¿Una semana dura?.- preguntó la morena.

-Bastante.- respondió Kara sin levantar la mirada.- Cada día hay más trabajo, y para mi jefe parece que nada es suficiente. ¿Qué tal la tuya?

-Bien, casi toda la semana hemos estado haciendo las cuentas de la empresa, y hemos aumentado la productividad de beneficios, por lo que estoy pensando en invertir en alguna empresa más pequeña. Así que básicamente he estado reunida con inversores y abogados.- le contestó Lena sin entrar en más detalles.

-No sé cómo lo haces.- le dijo Kara esta vez incorporándose.- Lo cuentas como si fuera la cosa más sencilla del mundo, pero estoy segura de que has estado trabajando en ello hasta de madrugada. Yo no sé si podría hacer lo que tú.

-Bueno, es lo que tiene ser la directora.- le respondió modestamente Lena.- Además quien sabe, el día de mañana podrías ser la directora de una revista como Catco. Y si eso ocurriera, estoy segura de que lo harías magníficamente bien.

-Me halagas.- dijo honestamente Kara, frotándose uno de sus hombros tensos por el estrés.- Pero si casi no llego al fin de semana con un horario de becaria, cómo para ser directora. Creo que no duraría ni un día.

-Anda ven aquí.- le dijo Lena abriendo sus piernas.- siéntate entre mis piernas.

Kara obedeció al instante, haciéndose hueco entre los fuertes muslos de Lena. La morena acercó sus manos hasta los hombros de Kara y empezó a masajearlos por encima de la seda. La rubia se relajó al momento, sintiendo la presión de los dedos de Lena sobre ella. Cuando pasaron un par de minutos, Lena movió sus manos a la parte de abajo del pijama y las metió por debajo de la tela, presionando las lumbares de la chica. Les dedicó un buen tiempo y fue ascendiendo hacia la parte media de la espalda de Kara, hasta que se topó con el sujetador de la rubia.

-¿Puedo?.- preguntó en el oído de Kara.

-Sí…- respondió en un suspiro casi inaudible.

Lena lo desabrochó como una experta y al instante los pechos de Kara se liberaron de su prisión. La rubia bajó los tirantes por dentro de las mangas del pijama y acabó sacando esa pieza de ropa interior por el escote del mismo. Ahora sin ningún impedimento, Lena prosiguió con su masaje, haciendo fuerza con los pulgares en un nudo en concreto. Las yemas de sus otros dedos reposaban en los costado de la rubia, cerca de sus pechos. La respiración de Kara se aceleró, y cuando hizo un poco más de presión en su piel, la rubia gimió involuntariamente. Y todo el autocontrol que poseía hasta ese momento Lena, se esfumó en el aire con el gemido de Kara. Con una de sus manos tocó toda la piel que había hasta la cintura, y con la otra, atrajo el cuello de la rubia contra sus labios. Lo besó con pasión y lo lamió con lascivia, cómo el lóbulo de la chica. Kara giró su cabeza para que sus labios colisionasen bruscamente contra los de Lena. Mucho labio, mucha lengua. Y las dos mujeres ya temblaban de pura excitación.

La morena subió sus manos por el abdomen de Kara hasta sus pechos. Dejó libre la boca de la chica, para que pudiese gemir libremente. Sonrió cuando la propia Kara arqueaba su espalda buscando un poco más de fricción. Los apretó delicadamente, sintiendo por fin la suave piel y el gentil peso de los pechos de Kara en sus manos. Pellizcó ambos pezones a la vez, y sintió a Kara temblar entre sus brazos. Se fijó un momento en la cara de la rubia, que yacía con la cabeza en su hombro. Los ojos estaban fuertemente cerrados, y los dientes no dejaban de torturar el labio inferior. Besó otra vez su cuello y lo lamió y lo mordió, justo lo que Lena quería hacer a los pezones que ahora se encontraban enrollados entre sus dedos. Su mano derecha serpenteó hacia abajo despacio, hasta dar con la goma del pantalón. Se sorprendió al darse cuenta de que Kara no llevaba ropa interior al introducir su mano lentamente por él. Con la yema de sus dedos acarició los labios de la chica y sintió el vello rizado húmedo contra ellos. Un escalofrió de placer recorrió a Lena.

-Dios, Kara, estás tan mojada.- le dijo al oído con la voz rota de excitación.-…Tan mojada…

NOTA 3: SI TENEIS GANAS DE MATARME, DEJAD UN COMENTARIO.