LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SON DE D.C. COMICS.


MJ. Project: ¡Gracias! Lo sé…pobre Lena, pero piensa con qué ganas va a coger a Kara cuando sea el momento… Saludos ;)

Lieneaa: Tú sí que eres una SuperStar XP

Wajibruja: ¿Cómo te puedo expresar lo que sentí al leer tu comentario? Me alegro que te gustara el capítulo musical. A mí también me encanta por eso decidí incluirla, aunque de una manera esporádica. Lillian no es mala en cuanto a Cadmus, pero no fue una buena madre con Lena. Es que Lena…Buff…es mucha Lena. ¿Quizás deba poner un cartel de "Peligro: creo adicción"? ;) Cuidado con lo que deseas…puede que se vuelva realidad y te deje Fever all day… ;)

LMaggie: Lena es un amor. La verdad es que es una gran canción y que quedaba como anillo al dedo a la pobre Lena. Saludos a todos los chilenos :)

Dey Frank: Muchas gracias, me halagas. Es lo que tiene el amor… ;)

Wallbanger: Yo también, creo que esta historia se debería de llamar "Supercorp (y Supergay)". Jajajaja Maggie es muy Maggie. Te aconsejo que tengas agua cerca antes de leer este capítulo…no quiero que sufras una combustión espontánea y quedarme sin un lector :( Todo llegará a su debido tiempo… Saludos :)

Pkn150: Shhh es un secreto…pero me apareceré como una sombra de cuerpo entero y os leeré la mente para saber qué es lo que deseáis…y después lo transformare en capítulo Jajajaja ¡Cuídate tú también! :)

Alex: Imagínate como de loca está la escritora…yo también quiero una… ;)

Gracias a todos por leer, por comentar, por los favoritos, por los follows. Gracias por todo.


Nota 1: Este capítulo llega con retraso, pero por un buen motivo… Es un CAPÍTULO DOBLE. Sí, habéis leído bien, DOBLE.

Nota 2: Si morís un poquito de amor…. Dejadme un comentario.


Estaba siendo un día extraño para Lena. Se sentía como si estuviera con Kara en la montaña rusa en su primera cita, algunas veces arriba y otras veces bajando a toda velocidad. Muchas emociones habían pasado por ella durante esas pocas horas, pero el nudo en el estómago de Lena, le hacía sentir que aquello aún no había acabado. Y su intuición no le falló. Su teléfono móvil empezó a sonar insistentemente encima de su escritorio. Lo más fácil hubiese sido ignorarlo y seguir sentada en la terraza, observando National City, mientras se tomaba una copa de su whiskey preferido. Pero la curiosidad le pudo, así que dejando escapar un suspiro de resignación se levantó a por él. Número desconocido. Algo en su interior le decía que no aceptara la llamada entrante, pero como casi siempre, la voz de la razón decidió por ella. Quizás fuera importante.

- ¿Diga?.- preguntó nada más descolgar. La morena oyó una respiración pesada al otro lado de la línea.

- Hello sis, it's me. Hello from the order side, hello from the dark side.- cantó Lex.- Can you hear me?

They say that time's supposed to heal you. But ain't don't much healing, right sis?.- continúo el hermano de Lena al no obtener respuesta.- There is such a difference between us, but it don't matter. It clearly doesn't tear you apart anymore.

Let me remind you everybody's got a dark side. You are like diamond from black dust, it's hard to know it can become, but you are a Luthor.- le recordó Lex.

Even if hurts will you return to my side, even if hurts you return to the dark side.- finalizó su hermano.

(Hola hermana, soy yo. Hola desde el otro lado, hola desde el lado oscuro. ¿Me puedes oír? Dicen que el tiempo se supone que cura. Pero no ha curado mucho, ¿verdad hermana? Hay muchas diferencias entre nosotros, pero no importa. Evidentemente, ya no es algo que te haga polvo. Déjame recordarte que todo el mundo tiene un lado oscuro. Eres como un diamante envuelto en polvo negro, difícil saber en qué te convertirás, pero eres una Luthor. Incluso si duele, volverás a mi lado. Incluso si duele, volverás al lado oscuro.- Mashup: Hello – Adele, Dark Side – Kelly Clarkson.)

- I'm not a perfect person, as many things I wish I didn't do.- Cantó Lena conteniendo la rabia en su voz.- I'm sorry for being a Luthor, it's something I must live with everyday. But I continue learning.

I've found a reason for me to change who I used to be. I've found a reason to be good, that side of me you didn't know. A reason to start over new.- "and the reason is HER" pensó Lena.

And I've also learned that in the end, who doesn't kill you…. Makes you stronger.- finalizó la morena, apretando fuertemente el vaso entre sus manos. Sus nudillos estaban blancos y el frágil cristal se empezó a fisurar bajo su agarre.

(No soy una perfecta, hay muchas cosas que desearía no haber hecho. Lo siento por ser una Luthor, es algo con lo que tengo que vivir cada día. Pero sigo aprendiendo. He encontrado una razón para cambiar lo que solía ser. He encontrado una razón para ser buena, esa parte de mí que tú no conoces. He encontrado una razón para volver a empezar "y es ella". También he aprendido que al final, quien no te mata…. Te hace más fuerte. Mashup: The Reason – Hoobastank, What doesn't kill you stronger – Kelly Clarkson.)

- Siempre has sido inteligente Lena. Sabes de que parte te conviene estar.- le dijo su hermano calmadamente.- y aunque reniegues de tus raíces, siempre serás una Luthor. Tú corazón está marchito de tanto intentar ser buena, sabes que no es esa tu naturaleza. Todo sería mucho más fácil si te dejases llevar. Pude ver la sonrisa burlona que me dedicaste cuando me di cuenta de que habías desactivado el virus Medusa. Y aunque te intentes convencer de que fue porque hiciste lo correcto, no es así. Te gustó el sabor de la victoria de tu traición. Sólo tienes dos opciones: o doblegarte ante quien realmente eres…o acabar en el mausoleo familiar.

- No prometas cosas que no puedes cumplir.- Lena sabía que estaba tentando a su suerte pero aun así prosiguió.- Estaré esperando.

Se giró cuando instantes después se cortó la comunicación. Miró su reflejo en el gran ventanal. Sus ojos esmeraldas le devolvían la mirada intensamente, y sus labios rojos, formaron una pequeña curva. Una sonrisa burlona, una sonrisa de superioridad. No pudo evitar acordarse de su padre, y el "Dance of the knighst" de Prokofiev. La pieza musical comenzó a sonar, como a ella le gustaba, alto y claro, envolviendo su despacho en su arrolladora melodía. Un escalofrío recorrió su cuerpo, y la sangre de sus venas, comenzó a latir deprisa, expandiendo oleadas de placer por cada esquina de su piel. Cerró los ojos recordando aquella noche de invierno, en la que por primera vez su padre, la deleitó con tal obra de arte.


FLASHBACK

- Sabes Lena, esta pieza musical fue creada para el ballet de la obra de Shakespeare "Romeo y Julieta". Todos piensan que es una obra teatral romántica, pero escucha la canción. ¿Lo sientes? ¿Sientes como la maldad crece en tu interior?.- Le preguntó su padre.

- Es tétrica.- respondió una pequeña Lena de diez años.

- Exacto, muy bien querida.- halagó su padre.- El mundo cree que "Drácula" de Bram Stoker es una novela de terror, pero no es así, es la novela de amor más grande que hay en el mundo. Drácula comete hechos atroces, sí, pero sólo porque ha perdido a su amor. En cambio, cuando siglos más tarde, tras haber cruzado océanos de tiempo, se encuentra con Mina Harker, la reencarnación de su esposa, él se hace bueno. Él recupera no sólo a su amada, sino su bondad también.

- ¿Y qué tiene que ver con "Romeo Y Julieta"? .- preguntó intrigada Lena.

- "Romeo y Julieta" es el mayor libro de terror que jamás he leído.- le contestó su padre.- En él se habla de un amor que deshumaniza a los hombres, convirtiéndoles en bestias. Un amor que corrompe a todos los personajes, un amor que hace que pierdan la cordura, que se maten entre sí. Un amor que hace que Romeo y Julieta se acaben suicidando. ¿Cómo es posible que el amor pueda volver a alguien malvado? Y Prokofiev, el compositor de esta pieza, supo ver exactamente eso. El paso de los humanos a monstruos.

- ¿Entonces quieres decir que no vale la pena luchar por amor?.- le preguntó la morena confusa.

- No.- le dijo su padre pausadamente.- Sólo vale la pena luchar si es para amar. Dime, ¿de qué les sirvió a Romeo y a Julieta morir por amor? ¿Para demostrar a sus familias que el amor está por encima de la muerte? No, el amor se trata de sobrevivir a cualquier adversidad, incluso si éste es la misma muerte, cómo en Drácula. Él aún la ama, a pesar de que ella muriese. Romeo y Julieta se dejan derrotar y el amor no se trata de una excusa para morir, el amor es un aliciente para vivir. El amor es el único fin que justifica todos los medios, pero, escúchame bien hija, sólo un amor verdadero.

- Como el de Drácula.- le dijo Lena.

- Sí, pequeña, cómo el de Drácula.- le respondió su padre acariciándole el pelo negro.

FIN DEL FLASHBACK


Lena sonrío a su reflejo, con sus ojos brillantes. Balanceó el fisurado vaso de whiskey, haciendo chocar los hielos, produciendo un sonido familiar. Con una misteriosa sonrisa más hacia el gran ventanal, llevó el cristal hasta sus labios, dejando que el calor del licor le quemara la garganta.

Casi a las diez de la noche, Kara volvió a L-Corp. Llevaba una bolsa repleta de comida, esta vez del italiano preferido de Lena. Se había vuelto frecuente que la rubia se pasara por la oficina de la morena para comer juntas. También porque Kara sabía lo mucho que trabajaba Lena, y que a veces estaba tan absorta en su trabajo que se le pasaba la hora del almuerzo. Cuando llegó al despacho de la directora, ella no estaba allí, pero la rubia sabía que aún seguía en el edificio. El búnker pensó Kara instantáneamente. Se subió al ascensor y el olor de la comida le llegó más intensamente, haciendo que su estómago gruñera. Lena estaba tumbada en el sofá y sus zapatos descansaban al lado de éste.

- Kara.- dijo sorprendida la morena apartando la vista de la televisión al ver a la reportera..- ¿Qué hora es?

- Las diez.- le respondió Kara acercándose y sentándose a los pies de la morena, dejando la bolsa de comida encima de la mesita, fijándose en la copa de alcohol.- ¿Un día duro?

- No mucho la verdad.- le respondió Lena al instante.- He estado revisando varios proyectos que tenemos en marcha, he hecho un par de llamadas a posibles inversores y poco más.

- Se te ve tensa.- le dijo la rubia, poniendo las piernas de Lena en sus muslos y masajeando uno de los pies de la morena.- ¿Seguro que estás bien?

- Sí.- volvió a mentir Lena.- Estaba viendo Drácula. Justo has llegado en la parte que más miedo me daba de pequeña.

- Podemos terminar de verla mientras cenamos.- le dijo Kara amablemente.- Aunque no sea muy fan de los vampiros.

- Ni de ningún monstruo.- respondió Lena al momento.

- Cierto.- rio Kara.

Y efectivamente terminaron de ver la película dirigida por Francis Ford Coppola, entre algún que otro susto de Kara y entre alguna risa de la morena. Lena no apartaba la mirada de la rubia, de sus expresiones. Kara no apartaba la mirada de la pantalla, a pesar de tener los ojos como un cervatillo asustado, esperando por el siguiente susto. Respingó en el asiento al sentir los brazos de Lena rodeándola y la risa de la morena le golpeó en la mejilla.

- Escúchame. Yo soy el monstruo al que los hombres vivos matarían. Yo soy Drácula.- Le dijo Lena al oído a la rubia imitando a Gary Oldman.

Agarró con una de sus manos el cuello de Kara y lo atrajo hasta su boca, dejando un mordisco tentador. Kara se apartó riendo, pero Lena se abalanzó otra vez sobre ella, con demasiada energía, haciendo que las dos chicas cayeran del sofá al suelo. Ambas rieron, Lena encima de la rubia.

- Sí es así, muérdeme.- le dijo la rubia exponiendo su cuello.

- Cuidado con lo que deseas Kara Danvers.- le respondió Lena justo antes de morderle el lóbulo de la oreja.- Puede que tus deseos se hagan realidad.

Kara gimió cuando sintió los dientes de Lena sobre su cuello, esta vez más fuerte. Luego su lengua húmeda curó la resentida piel, haciendo que un escalofrío recorriera el cuerpo de la rubia. Lena posó una de sus manos en la nuca de la chica, y otra en el borde del sofá. Se incorporó con brío, quedando de rodillas entre las piernas de Kara, y ésta impulsada por Lena se quedó sentada. La morena estaba un poco más alta que ella, por lo que los ojos de la rubia quedaban a escasos centímetros de los pechos de Lena. Observó su movimiento ante la respiración agitada de la morena, pero antes de que pudiera hacer nada, Lena le agarró de las mejillas e hizo que levantara la cabeza. Para morderle los labios, para besarla de una manera hambrienta. Kara posó sus manos en el trasero de la morena, acercándola más así. Lena gimió sobre su boca. Cuando se separaron para recuperar el aire Kara no pudo evitar suspirar.

- Yo también quiero morderte.

Lena levantó una ceja en respuesta, cuestionándola con la mirada. Pero Kara no le respondió, tiró de ella y la volvió a besar. Abriendo la boca, sacando la lengua a jugar contra la de ella. Pero tal y como la rubia había iniciado el beso, lo rompió. Acercó sus labios a una de las marcadas clavículas de Lena y la mordió delicadamente. La nívea piel de la morena enrojeció al instante. Kara dejó su boca entreabierta y fue bajando lentamente, sintiendo la ardiente piel contra sus labios, hasta llegar al inicio de los pechos de Lena. Mordió uno de ellos, con el borde de la camisa rozando su mejilla. Besó el otro, y con manos temblorosas fue desabrochando uno a uno los botones, dejando más piel expuesta. Rodeó con sus brazos la cintura de la morena y la atrajo hacia sí una vez más. Besó los pechos de Lena y lamió el camino entre ambos. Se dejó tentar por los erectos pezones de la morena, que despuntaban por encima del sujetador de encaje. Lena le agarraba del pelo, empujando su boca contra su piel. Mordió uno de los pequeños montículos, haciendo gemir a Lena intensamente.

- Deberíamos parar.- le dijo la morena entre suspiros, notando como todo su autocontrol se perdía bajo la boca de Kara.

- Sí.- le respondió la rubia de la misma forma.

- Sólo déjame morderte una vez más.- pidió Lena.

Kara movió su cabeza en señal de afirmación, y la morena la volvió a tumbar sobre la alfombra. Lena dejó caer el peso de su cuerpo encima del de Kara delicadamente, y la rubia abrió un poco más sus piernas para que la morena se situase más cómodamente entre ellas. Lena la besó esta vez despacio, saboreando sus labios, manteniendo la pasión a raya. Sosteniendo su peso en sus brazos, pero sin dejar de rozar el cuerpo de Kara, fue bajando poco a poco su cabeza, hasta llegar al borde de la camiseta de la rubia. Levantó con una de sus manos un poco la tela, dejando al descubierto los marcados abdominales de Kara. La rubia sintió el caliente aliento de Lena sobre ellos y su abdomen se tensó, anticipándose. La morena rozó con la punta de la nariz el ombligo de la rubia, antes de llevar su boca hasta el hueso de la cadera de Kara para dejar un sensual mordisco. Las caderas de la rubia se levantaron en respuesta, hasta chocar contra el cuerpo de Lena. Sonriendo maliciosamente, la morena se levantó. Tendió una mano hacia Kara para ayudarla a incorporarse, que ésta aceptó.

- Me vas a volver loca.- le dijo la rubia antes de darle un delicado beso.

- De eso se trata.- respondió Lena colocándole un mechón de pelo detrás de la oreja. Aún sentía su corazón acelerado y notaba el infierno que era el interior de sus muslos.

- ¿Te apetece que vayamos a echar una partida al billar?.- preguntó Kara, sabiendo que no podía quedarse a solas con Lena en una habitación sin dejarse llevar por la pasión.- Esta vez invito yo.

- Trato hecho.- le respondió la morena.


Cuando llegaron al bar donde habían estado en el cumpleaños de Kara, nadie se fijó en ellas. Excepto Mon- El. El chico miraba cada movimiento de las dos chicas. Cómo Lena rodeaba con sus brazos la cintura de Kara desde atrás. Cómo le susurraba cosas al oído, haciendo que Kara fallase el tiro. Como las manos de Lena Luthor se posaban en la parte baja de la espalda de la rubia, casi rozando con sus dedos el trasero de la chica. Cómo la morena reía cerca de la cara de la rubia. Las miradas insinuantes que le dirigía Lena cuando se sentaba encima del borde de la mesa de billar para poder golpear una de las bolas. O cómo la morena se agachaba un poco más de lo necesario, algunas veces para dejar su escote al alcance de la vista de Kara, otras para que su falda marcase su trasero, haciendo que Kara bebiese sedienta de su copa. Y eso que sólo iban por la primera.

- ¿Qué hace ella aquí?.- le dijo Mon-EL a Kara interceptándola en su camino al baño, agarrándola del brazo.

- La he invitado yo.- respondió la rubia, moviendo ligeramente su brazo para liberarse del agarre del chico, aunque sin obtener ningún resultado.- Suéltame.

- Ella no es bienvenida aquí y lo sabes.- le dijo el chico sin apartar la vista de los ojos azules de la rubia.- Puede que el otro día fuese tu cumpleaños y lo dejase pasar, pero ya está bien. No sé qué te ha hecho esa Luthor, pero esta no eres tú.

- Mon-El, suéltame.- le volvió a repetir Kara.- No quiero armar un escándalo aquí.

- ¿Qué pasa Kara, que tu querida amiga no sabe quién eres realmente?.- le preguntó con sorna.- Si aún quieres mantener tu secreto, es mejor que se vaya. Tú eliges, si te suelto se marcha, si no te suelto, descubrirá tu secreto.

- Suéltala.- la voz de Lena sonó imponente entre todo el barullo del bar.

- ¿Y tú quién te crees que eres?.- le respondió Mon- El con sorna.- ¿Qué piensas que por ser una Luthor siempre vas a conseguir todo lo que quieres? Te paseas creyéndote la dueña y ama de esta ciudad, cuando no eres nadie.

- Soy su chica.- dijo Lena con seguridad en un tono más grave, conteniendo su enfado.- Ahora suéltala.

- ¿Y si no qué? ¿Me vas a mandar a tus matones?.- le dijo Mon- El con una estúpida sonrisa de superioridad.

Justo en aquel instante, en el que Alex y Maggie acababan de atravesar la puerta principal, pudieron ver un perfecto primer plano del puñetazo que Lena Luthor le acababa de asestar en toda la cara a Mon- El. La morena posicionó a Kara detrás de sí, protegiéndola del chico. Mon- El miró con puro odio a Lena, yendo a por ella, pero antes de que ni la pudiese tocar ni un solo pelo, Alex y Maggie se pusieron en medio.

- ¿Pero qué está pasando aquí?.- preguntó Alex mirando a los tres.- ¿Kara?

- Fuera de mi bar.- les gritó el chico, antes de que la rubia pudiese contestar- No volváis más por aquí, no sois bienvenidas.

- Por desgracia Mon- El.- le respondió M'gann con calma, que se había acercado al oír la pelea.- este es mi bar, y el que no eres bienvenido eres tú. Pásate mañana a por el finiquito.

Mon- El derrotado, lanzando una última mirada a las cinco chicas, se marchó de allí, jurando venganza contra la morena de ojos verdes.

- Lena, ¿estás bien?.- le preguntó Kara desde atrás, notando la tensión en el cuerpo de la otra chica.

- Sí.- Lena notaba como los nudillos de su mano derecha palpitaban dolorosamente, y las palmas de sus manos se resentían por la fuerza con la que apretaba sus puños. Pero saber que Kara estaba bien era lo único que le importaba.

- Creo que deberíamos irnos.- le dijo la rubia, empujándola gentilmente para salir de allí. Kara dirigió una mirada agradecida a M'gann y otra de "luego te cuento" a su hermana, antes de atravesar la puerta por la que Mon- El acababa de salir.

La verdad era que la marciana sólo le había dado trabajo a Mon-El porque Kara se lo había pedido, y lo había mantenido allí por la misma razón. Pero la impertinencia del chico había acabado con su paciencia aquella noche. Si Supergirl había llevado a Lena Luthor consigo, era porque Kara verdaderamente creía en ella. Y si Kara Danvers creía en la morena, M'gann también.

- En parte tenía algo de razón.- suspiró la morena después de tomar tres grandes bocanadas de aire para calmarse.- No soy nadie, no soy tu chica.

- Eres Lena Luthor.- le dijo Kara agarrándola de los hombros deteniéndola.- y estoy orgullosa de ti. De la mujer extraordinaria en la que te has convertido a pesar de todo lo que has vivido, a pesar de todo lo que has sufrido. Y me encantas, eres perfecta para mí. ¿Me has oído? P-e-r-f-e-c-t-a. Y aun me encantaría más poder pasear agarradas de la mano en las cálidas noches de verano. Poder comerte a besos en cada esquina, o unir tus labios a los míos al final del baile inaugural de la próxima gala de L-Corp. Poder presentarte a mi familia como pareja y que descubran lo maravillosa que eres, que sientan lo afortunada que soy al estar contigo. Lo que quiero decir es… Lena Luthor ¿quieres ser mi novia?

Lena juraría que su corazón por un momento se detuvo, saltándose un latido. Sólo podía ver los ojos brillantes y azules de Kara, mirándola con una mezcla de inmenso amor y de impaciencia. Y sintió su corazón esta vez golpeando furioso en su pecho, como un tambor. Y por primera vez en su vida, se quedó sin palabras.

- Sé que este no es el lugar más romántico.- prosiguió la rubia viendo que la morena no contestaba.- ni quizás haya sido la declaración de amor más…

Pero Lena no la dejó terminar aquella frase, porque unió sus labios contra los de la reportera. La besó con todo el profundo amor que sentía hacia Kara, intentando decírselo con sus labios. Le acarició con el pulgar la mejilla de Kara, en un tierno gesto de cariño. Cuando se separaron, aún con las frentes pegadas, Lena exhaló un "sí" encima de la boca de la rubia. Y Kara la obsequió con la sonrisa más brillante que la morena había visto nunca. Y su corazón volvió a latir acelerado. Situó las manos de la rubia en su cuello, haciendo que los dedos de Kara acariciasen su pelo negro. Y Lena la sujetó de la cintura. Y a pesar de que hacía más de media hora que pasaba la medianoche, y que el hechizo de Zatanna Zatara acabase, la morena comenzó a cantar.

- You're just too good to be true.- la voz de Lena sonó suave y confidente en aquella solitaria calle, a escasos metros del bar.- Can't take my eyes off of you.

You'd be like heaven to touch. I wanna hold you so much.- cantó la morena atrayendo a Kara hacia sí, pegando sus cuerpos y sus frentes. Empezaron a bailar lentamente abrazadas.

Una chica joven, vestida entera de negro, pasó por al lado de las dos chicas. Aunque éstas inmersas la una en la otra no se fijaron en ella. La chica, susurrando unas palabras, hizo que la canción que Lena estaba cantando sonase en toda la calle. Sonrío para sí misma, felicitándose por el trabajo bien realizado, justo antes de girar la esquina.

- At long last love has arrived.- Lena no pudo evitar hacer su agarre más fuerte.- And I thank God I'm alive.

There are no words left to speak but if you feel like I feel.- continuó la morena.- Please let me know that it's real.

I love you baby, trust in me when I say.- Las dos seguían moviéndose lentamente al ritmo de la canción.- Oh pretty baby, don't bring me down I pray.

Oh pretty baby, now that I've found you, stay and let me love you baby. Let me love you Kara.- Finalizó Lena antes de volver a besar a la rubia.

(Eres demasiado buena para ser verdad. No puedo quitar mis ojos de ti. Tocarte sería como tocar el cielo, tengo tantos deseos de abrazarte. Por fin el amor ha llegado y le doy gracias a dios por estar viva. No hay más palabras que decir, pero si te sientes como yo, por favor hazme saber que esto es real. Te quiero chica, créeme cuando te lo digo. Preciosa chica, rezo para que no me abandones. Preciosa chica, ahora que te he encontrado, quédate y déjame amarte. Déjame amarte Kara. – Canción: Can't take my eyes off you – Morten Harket.)

- Eres mi heroína.- le dijo Kara a Lena besando los nudillos magullados.

- Y tu chica.- apuntilló la morena, ofreciéndole la mano.

- Y mi chica.- repitió Kara cruzando sus dedos con los de Lena mientras comenzaban a andar en medio de la noche, con sólo las farolas alumbrándolas.

- Me cae bien.- le dijo Maggie a Alex, mientras miraban por una de las ventanas del bar marcharse a Kara y a Lena, agarradas de la mano.- Y a ti también.

- Cállate y bésame.- le respondió Alex sonriendo y negando con la cabeza, aunque en el fondo sabía que su novia tenía razón.


DOS VIERNES MÁS TARDE

Kara llevaba toda la semana esperando ese día. Bendito viernes. Sólo podía pensar en abrazarse a Lena y relajarse entre sus brazos. Porque a pesar de ser Supergirl, el sitio dónde más segura se encontraba la rubia era entre los brazos de la morena. Lena tenía el poder de calmarla, como si fuera su bálsamo personal. Y Kara lo agradecía inmensamente, sobre todo en aquellas semanas en las que el estrés hacían mella en ella. Y hoy era uno de esos días. Qué ilusa fue al pensar que lo más estresante de su vida había sido ser la asistenta de Cat Grant. Ser reportera era mucho peor, no por el trabajo en sí, sino por su agobiante jefe. Cómo una súplica a sus plegarias, el reloj marcó las ocho de la tarde. Por fin libre. Sonrió para sí misma al salir del edificio de CatCo. Seguro que Lena ya la estaría esperando.

Nada más lejos de la realidad. Cuando llegó a L-Corp, se sorprendió al ver aún a Jess allí. Con inquietud abrió la puerta del despacho de Lena, asomando la cabeza. Pero la morena no la vio, porque estaba con la silla girada, hablando por teléfono. En italiano. Kara casi podía imaginar la lengua de Lena en su boca agitándose a cada palabra. Sonaba jodidamente sexy. Salió de su ensoñación, cuando la morena golpeó con la palma de su mano en uno de los brazos de su silla, en claro gesto de disconformidad. El tono de Lena se elevó, haciendo su voz un poco más aguda de lo normal. Kara no entendía ni una palabra que se escapaban de los labios de su chica, pero no hacía falta ser un genio para saber que no eran bonitas. Poco después Lena colgó, visiblemente enfadada, mirando con odio al pobre teléfono que no tenía culpa de nada.

- ¿Lena?.- la llamó Kara con suavidad, pero la morena dio un respingo antes de atusarse un par de mechones que se habían escapado de su impecable moño.

- Lo siento Kara.- se disculpó la morena, mirando el reloj de su muñeca.- No me he dado cuenta de la hora que es.

- No pasa nada.- le respondió la rubia con rapidez, acercándose a dejarle un beso en los labios.- ¿Todo bien?

- Jess, puedes ir a casa.- le dijo Lena por el intercomunicador, con cara de cansancio.- No, no está siendo un buen día. Se están torciendo las cosas entre dos empresas que iban a participar en un proyecto de L-Corp. No quieren trabajar juntos y necesito a las dos compañías para que todo vaya bien. Encima el señor Corleone se ha enfadado aún más porque le he despertado. Ni siquiera me he parado a pensar en la diferencia horaria, allí deben de ser como las tres de la mañana. Lo he echado todo a perder. Qué desastre.

- Tranquila cariño.- le dijo masajeándole la espalda.- Todo se va a solucionar.

Kara se sentó encima de sus muslos, rodeándole los hombros con una de sus manos y con la otra acarició la mejilla de Lena. Cuando sus miradas chocaron, Kara se lanzó sobre la boca de la morena. Había extrañado tanto sus besos, aunque sólo hacía dos días que se habían visto.

- Perdóname Kara, pero tengo que solucionar esto cuanto antes. Realmente es importante.- le dijo Lena apesadumbrada, apartando a la chica suavemente.- Te recompensaré por la cena.

- Lena, lo entiendo. Tienes una compañía que liderar y a veces estos imprevistos pasan. Así que vuelve a llamar a ese tal señor Corleone y déjale las cosas claras. Aquí la jefa eres tú.- le dijo Kara sonrientemente, antes de volverla a besar.- Podemos posponer la cena para mañana, ¿te parece?

- ¿Por qué no me esperas en casa?.- le preguntó Lena mordiéndose el labio, sintiéndose culpable.- Una hora. Necesito una hora más y después seré toda tuya.

- ¿Quién se puede resistir si me dices eso?.- le dijo Kara mirándola intensamente, sabiendo que todo el cansancio se había evaporado, para dar comienzo a una palpitante pasión entre sus piernas.

- Gracias Kara, de verdad.- le dijo la morena entregándole las llaves de repuesto de su apartamento y dejándole un rápido pero sentido beso.

- Te estaré esperando.- le respondió la rubia saliendo por la puerta.


Cinco minutos después Kara ya estaba en el balcón de Lena, con su ropa de calle. Dejando que el aire del anochecer calmase un poco su deseo de intimar con la morena.

FLASHBACK

La imagen de Lena le había rondado desde que el miércoles había ido a desayunar con ella. Y casi se desayunan ellas. Debería ser prohibido y ser delito por alguna ley federal, que una persona se chupe las yemas de los dedos así. Porque la morena no lo había hecho con ninguna intención, pero cada vez que el glaseado del donuts se le quedaba pegado a uno de sus dedos, se lo llevaba intuitivamente a la boca. Introduciéndolos lentamente, rodeándolos con su húmeda lengua, para perderse entre sus labios. Y Kara no podía apartar la vista de Lena, con su garganta seca, con la boca entreabierta. La rubia se iba acercando cada vez más a la morena, en el sofá blanco del despacho de ésta, sin que la directora de L-Corp se diera cuenta. Hasta la siguiente vez que Lena iba a volver a repetir la acción y Kara sujetó su mano, reteniéndola en el aire. La orientó hasta su propia boca, y bajo los atentos ojos verdes, los lamió con cierta lascivia. La morena suspiró pesadamente al sentir la saliva de la rubia, mojando sus dedos.

Kara no le dio tregua alguna, lanzándose ahora por esos incitantes labios rojos. Estrellando sus bocas en un ardiente beso. El trozo de desayuno que aún tenía Lena en una de las manos, se estrelló contra la garganta de Kara, manchándola de azúcar. La rubia se sentó encima de los muslos de la morena, sin separar sus labios. Succionó y lamió la lengua de Lena, pillando por sorpresa otra vez a la directora de L-Corp, haciendo que gimiese. Kara sonrío para sí misma, justo antes de sentir los dientes de la morena sobre su garganta. Lena lamió el glaseado del cuello de la chica con cierta hambre, mientras sus manos vagaban por los costados de Kara. La rubia intentó volver a unir sus labios, pero la morena se apartó no dejando ni que se rozasen. Lena le tentó un par de veces, casi juntándolos, pero en el último momento volviéndolos a separar. La rubia gruñó en disconformidad, justo cuando Lena por fin la besaba, haciendo que el sonido muriese contra los labios de la morena.

- Déjame comerte.- le dijo Lena entre suspiros, sujetando a Kara fuertemente contra sí.

Pero antes de que la reportera de CatCo pudiera responder, Jess tocó la puerta. Kara se levantó rápidamente de las piernas de Lena, dejando que ésta pudiera levantarse. La rubia vio como la morena se ponía bien el pelo mirándose en el espejo, para segundos después abrir la puerta, cómo si no hubiera pasado nada.

- Creo que debería marcharme ya.- dijo Kara mirando el reloj.

- Gracias por el desayuno.- le contestó Lena besándola suavemente.- Aunque no haya podido acabármelo.

Kara se quedó con la boca abierta, sin saber que contestarla. Notaba sus mejillas arder al pensar en Lena entre sus piernas. Oh, Rao.

- Me refería al donut.- rio la morena levantando su ceja izquierda, viendo el estupor y el sonrojo de la rubia.

- Sí, sí, el donut.- repitió Kara aturullada dándose la vuelta para marcharse, andando extrañamente. La rubia pudo oír reverberar la cristalina risa de Lena en sus oídos.

FIN DEL FLASHBACK


Una hora y cuarto después la morena hacia acto de presencia, cumpliendo su promesa.

- ¡Ya estoy en casa!.- dijo elevando la voz para avisar a la rubia.- ¡Kara!

La rubia se acercó hasta ella sigilosa como un gato, cuando la morena colgaba de espaldas a ella su abrigo en el perchero de la entrada. La abrazó desde atrás, cruzando sus brazos a la altura de la cintura de Lena.

- ¿Qué tal ha ido?.- le preguntó la reportera dejando suaves besos en la nuca de la morena.

- Bien, han accedido a quedar la semana…- por un momento Lena perdió el hilo de lo que iba a decir, cuando Kara besó más insistentemente ese ángulo donde acababa su cuello.- que viene para hablar en persona.

- ¿Eso quiere decir que te vas de viaje?.- le preguntó la rubia separando un momento sus labios de la piel de la morena. Sus manos viajaron hasta la parte frontal de los muslos de Lena, haciendo una agradable presión en ellos. Los rodeó hasta dejar las palmas de las manos en la parte posterior.

- Sí, sólo serán…Ah…- gimió Lena cuando Kara subió sus manos hasta su trasero y lo apretó con fuerza.

- ¿Sólo serán?.- le preguntó Kara inocentemente, golpeando con su aliento el oído de la morena.

- Cinco días.- respondió Lena con la respiración entre cortada al sentir las gentiles manos de la rubia subir por su espalda hasta la base de su cuello, donde reposaba el inicio de la cremallera de su vestido.

- Te voy a echar de menos.- le dijo Kara de verdad, mientras bajaba tortuosamente lento la cremallera hasta el final.- ¿Y tú a mí?

- Siempre.- le dijo la morena suspirando, mientras las manos de Kara se colaban por el vestido, volviendo a abrazarla desde atrás, pero esta vez sus manos encontraron la suave piel del abdomen de Lena, dejando suaves caricias.

La morena se intentó girar una vez más, pero Kara no se lo permitió. La rubia besó la espalda de Lena entera. Se deleitó en ella: en como la piel de la morena se ponía de gallina cuando mordía aquí y allí, el escalofrío cuando trazó con su lengua un imaginario dibujo uniendo dos pecas que tenía la morena, o el gemido ahogado de Lena cuando lamió toda su espina dorsal de abajo a arriba. Dejó un suave mordisco en uno de los lados del cuello de la chica, antes de subir hasta su oreja.

- Quiero que me hagas el amor.- susurró Kara sensualmente.

Ninguna de las dos supo si las llaves que sostenía hasta ahora fuertemente Lena, se cayeron o es que la misma morena las había tirado. Pero no importaba. No cuando la rubia había dicho aquellas palabras. Y extrañamente Lena se sintió nerviosa, porque llevaba tanto tiempo esperando este momento que pareciera que era uno más de sus sueños con Kara. Se giró dentro del agarre de la rubia y la besó apasionadamente, sujetándole las mejillas. Para que ningún suspiro se escapase entre ellas dos.

Fue calmando sus besos poco a poco, quería disfrutar el momento lo máximo posible. Le desabrochó el ligero jersey con botones que llevaba Kara, mientras a tientas las dirigía hacia su habitación. Y esa fue la primera prenda en caer olvidada en el inicio del pasillo. Lena puso a la rubia contra la pared, sujetándola de la cintura sin dejar de besarla. Sus cuerpos se rozaban desesperados por un poco más. Las uñas de Kara arañaban la nuca de la morena cuando intentaba acercarla más, aunque era imposible. Con manos temblorosas pasó del cuello de Lena hasta sus hombros, arrastrando los tirantes del vestido consigo. Despacio fueron cayendo por los brazos de la morena, y el sujetador negro de encaje de Lena quedó a la vista.

Kara rompió el beso para observarla. Se quedó sin aliento. Mientras Kara observaba los pechos aun cubiertos de Lena con lujuria, la morena fue desabrochando uno a uno los botones de la camisa de la rubia. Separándola del muro, volviendo a unir sus cuerpos, se la quitó suavemente. Kara gimió contra la boca de Lena cuando sus pieles se tocaron. El beso empezó a ganar intensidad sin que ninguna de las dos quisiera o pudiera evitarlo. La morena atacó la mandíbula de Kara, dejando suculentos mordiscos en él. Besó y mordió el lóbulo de la rubia mientras la sostenía en sus brazos. Kara volvió a gemir al sentir el frío de la pared sobre su espalda desnuda, justo cuando sus manos trazaban caricias en la espalda baja de Lena. Tocó gentilmente el trasero de ésta por encima de la tela del vestido. Y ahora era el turno de gemir de Lena, dentro de la boca de la rubia.

En respuesta, la morena acarició los pechos de Kara sin dejar de morder su cuello. Para luego besarlo y lamerlo de abajo arriba. Susurró "habitación" en el oído de la rubia, antes de separarse de ella y guiarla hasta el mismo. Se volvieron a unir en el marco de la puerta, reteniendo por un momento la respiración. Los abdominales de Kara se estremecieron al sentir las uñas de Lena cerca del inicio del pantalón. Lo desabrochó con experiencia y bajó la cremallera lentamente. Kara suspiró al sentir la mano de la morena tan cerca de su centro y se tensó. La rubia vio como la morena se alejaba hacia el interior del dormitorio, separándose de ella. Lena le lanzó una mirada salvaje a Kara, mientras que sus manos se situaban en su cintura, donde el vestido permanecía enroscado. Fue bajándolo lentamente ante la atenta mirada de la rubia. Hizo un ruido sordo cuando cayó a sus pies.

Kara se relamió ante la vista. Sabía que el cuerpo de la morena era distinto al suyo, más curvilíneo, más femenino, más sensual, pero nunca se imaginó cuánto. Sintió su boca secarse y unas ganas irrefrenables de tocarla, de lamerla, de todo. Se fue a por ella, no midiendo bien su fuerza, haciendo que las dos cayesen en la cama. Agarró ambas manos de Lena y las puso sobre su cabeza, besándola hambrientamente, mientras sentía oleadas de placer al rozarse contra su cuerpo. Lena la empujó de los hombros, cuando sus manos por fin fueron libres.

Kara se levantó de la cama y Lena se quedó sentada en el borde. La morena sujetó una de las piernas de la rubia y posicionó su pie en medio de las suyas, desabrochándole el zapato estilo Oxford que Kara llevaba. Repitió la misma acción con el otro, y se deshizo de sus tacones también. La rubia la admiraba mientras ella hacía. Atrajo el cuerpo de Kara contra ella, pero manteniendo las posiciones. Estrechó el trasero de la rubia con sus manos, mientras besaba los abdominales de la chica con pasión. Sus manos sujetaron el borde del pantalón de la chica, para después tirar de él, hasta que quedó hecho un ovillo en los tobillos de Kara. Lena instó a la reportera a sentarse en sus muslos, con una pierna a cada lado del cuerpo de la morena.

Se volvieron a besar apasionadamente, con mucha lengua, mucho diente y mucho labio. Lena mordió y tiró del labio inferior de Kara justo cuando ésta dejaba caer libremente el pelo de la morena. Kara le agarraba las mejillas haciendo que Lena levantara la cabeza para seguir besándola intensamente. Intuitivamente, la rubia fue moviendo las caderas, buscando un poco más de fricción. La morena le ayudaba, apretando su trasero de forma constante, haciendo que Kara perdiera la respiración. Se separó de su boca para dejarla recuperar un poco el aire, mientras ella trazaba dibujos imaginarios con su lengua en el cuello de la chica. Mordió una de las clavículas con lujuria, y sus manos subieron por toda la espalda de Kara, hasta el cierre de su sujetador blanco.

Lo desabrochó despacio, por si Kara en el último momento se arrepentía, pero no fue así. La rubia la observaba desde arriba, esperando la reacción de la morena. Lena sujetó a la chica con una de sus manos en su espalda, la otra la posó en los abdominales para ir subiendo por en medio de los desnudos pechos, el cuello, hasta llegar a su mejilla.

- Eres preciosa.- le dijo Lena mirándola directamente a los ojos.

Kara, con las mejillas sonrojadas, le sonrío como respuesta justo antes de besarla. Ahora sin ninguna tela, Lena acarició la suave piel de los pechos de Kara. Ambas suspiraron. Los masajeó disfrutando de la sensación. Arañó y pellizcó los pezones de la rubia cuidadosamente, haciendo que Kara soltase un gran gemido. Lena sonrió para sí. Dejó un rastró de saliva por el cuello de Kara, por sus clavículas y poco a poco fue bajando cada vez más. Hasta que atrapó el pezón derecho de la rubia entre sus labios. Lo rodeó con su lengua para luego dar rápidas lamidas, haciendo enloquecer a Kara aún más. Introdujo dentro de su boca lo más que pudo el pecho de la rubia, succionando primero despacio, y después algo más fuerte, justo antes de soltarlo con un "pop". Cambió de pecho, dándole el mismo trato, mientras que con su pulgar no dejaba de torturar el pezón mojado con su saliva. Lo mordió y tironeó de él juguetonamente, haciendo suspirar a Kara. La rubia le revolvió el pelo cuando empujó de él para que no separara los labios de su ardiente piel.

La mano que se encontraba en el pecho, fue bajando, arañando la piel a su paso. Colocó la palma de su mano donde Kara más lo necesitaba. Y la rubia en respuesta, movió sus caderas, restregándose contra ella. Buscando un poco más de placer. Kara sentía que iba a perder la cordura que le quedaba y todo el autocontrol que había mantenido hasta ahora. Pero Lena apartó la mano justo en ese momento, para poco después introducirla lentamente bajo la ropa interior de la chica. La morena se sorprendió al no encontrar rastro de vello púbico. Y la humedad llegó a las yemas de sus dedos. Kara estaba tan mojada, que se tuvo que morder su labio inferior para retener un gemido. Con su dedo índice dejó caricias superficiales en el clítoris de la rubia, haciendo que Kara sacudiera las caderas con violencia. Una tortura deliciosa, pero Kara necesitaba más. Mucho más.

- Lena.- suspiró la rubia encima de los labios rojos e hinchados de la morena.

La voz de Kara sonó a súplica y a advertencia, "basta de juegos". Sujetando a la rubia se tumbó en el colchón, para después girar sobre sí misma. Kara se impulsó sobre sus talones para subir por la cama, hasta que su cabeza quedó apoyada en la almohada. Lena la siguió, trepando por el cuerpo de la rubia. Dejando descansar el peso de su cuerpo sobre el de Kara, sintiendo piel contra piel. Las manos de la rubia buscaron el broche del sujetador de la morena mientras se besaban. Le temblaban las manos y le costó un poco abrirlo, pero al final atinó. Lena se incorporó, quedando de rodillas encima de la cama, y bajo la atenta mirada de Kara, se lo terminó de quitar. La rubia sintió la necesidad de tocarlos, de probarlos. Sin preámbulos puso ambas manos encima de los senos de Lena y ésta puso sus manos encima de las de Kara. Lena apretó sus manos, haciendo que las de la rubia le apretasen los pechos. Se mordió el labio inferior mientras levantaba la cabeza hacia el techo, reteniendo un gemido.

Acarició los brazos de Kara hasta sus hombros, volviéndose a tumbar sobre ella. Quería centrarse en la rubia y si Kara no dejaba de tocarla así, sabía que era misión imposible. Apartó las manos de Kara, haciendo que ésta gruñera en disconformidad. La hizo agarrarse a los barrotes del cabecero de su cama, y ella sosteniendo su peso en sus brazos, inició un vaivén enloquecedor. Con uno de sus muslos en medio de las piernas de Kara, notó la mojada ropa interior de la rubia contra él. Al principio Kara no se movió, sobre estimulada al sentir los pechos de Lena rozarse con los suyos, creando una placentera fricción entre sus cuerpos. Y el muslo de la morena golpeando una y otra vez contra su centro, al compás del baile sensual que hacía Lena.

Posó sus manos en el trasero de la morena, atrayéndola más hacía sí, haciendo que le movimiento fuera más errático, más frenético. Y tal y como había hecho en la gala de L-Corp, Kara siguió los movimientos de la morena, bailando juntas en aquella cama. Lena la besó con pasión mientras cambiaba de posición, situándose enteramente entre las piernas de la rubia. Hizo un camino descendente de besos húmedos por el pecho y el abdomen de Kara, hasta llegar a la ropa interior de la chica. La interrogó con la mirada, a lo que la rubia asintió con la cabeza. Fue acariciando las musculosas piernas de Kara mientras arrastraba la última prenda de la rubia. La reportera cerró los ojos con anticipación, aunque los volvió a abrir ante la quietud de Lena. La morena le devolvía una mirada depredadora, acompañada con una sonrisa pícara. Lena quería que la viese. Quería que viese como iba acercando sus labios hacia su centro.

Esa imagen hizo que Kara gimiera y levantara las caderas, golpeando el aire. Y de repente lo sintió, el aliento de Lena azotando directamente sobre su clítoris. La morena no la hizo esperar más, viendo lo excitada que estaba la rubia. La primera lamida fue suave, de abajo a arriba en toda la apertura de Kara. Oyó el suspiro retenido de Kara. Y eso que aún acababa de empezar. Hizo movimientos circulares en el clítoris de la chica, y Lena juraría notarlo palpitar contra la punta de la lengua. Abrió la boca, besándolo primeramente para después succionarlo fuertemente. El grito que pegó Kara dejó sin aliento a Lena. Volvió a repetir la acción para oír de nuevo a la rubia. Y una vez más, y otra, y otra más.

Fue bajando lentamente su lengua, tanteando la entrada de Kara, ardiente y mojada. Insertó su lengua despacio, haciendo que la rubia moviese las caderas, intentando profundizar el toque. Las manos de la rubia se enredaron en el negro pelo, acercando a Lena a ella. La morena estaba abrumada ante el sabor, el tacto de la piel y la voz de Kara. Notaba su propio clítoris pedir atención urgentemente, por eso cerró los ojos, intentando no prestar atención a su necesidad. A cada embestida de que su lengua daba, su nariz golpeaba con el hinchado montículo, creando una espiral de placer en Kara. Subió su lengua otra vez, con una fuerte lamida. Sus brazos enroscados a los muslos de la rubia intentaban parar el vaivén de la rubia para mantenerla en la misma posición. Mordió el clítoris suavemente entre sus dientes, moviendo su lengua en lamidas más rápidas y cortas, como había hecho anteriormente con el pezón de Kara.

La rubia estaba intentando encontrar un poco de aire en aquella habitación, pero parecía que todo se había esfumado. No sabía si se encontraba en el cielo, en el espacio o en el inframundo. Lo que sí sabía era que lo único que la anclaba a la tierra era la lengua de Lena, que rozaba su clítoris una cantidad innumerable de veces. Sentía que todo su interior iba a reventar, que iba a colapsar ante tanto placer. Con un poco de la cordura que le quedaba, quitó las manos de la cabeza de Lena, y se agarró a lo único irrompible de aquel dormitorio. A ella misma. Posó sus manos en sus pechos, estrechándolos con vigor. Notó una de las manos de Lena trepar por su abdomen y posarse encima de una de sus manos, apretándola con cariño.

- Lena.- dijo Kara entre suspiros.- Creo, creo, que me….

Con un grito que le salió de lo más profundo de su alma, Kara se abandonó al placer. Notó como su interior se contraía en espasmos involuntarios. Como su centro explotaba como una bomba, y la onda expansiva le recorría de la cabeza a los pies. Se asustó por un momento ante su visión borrosa y la liviandad de su cuerpo. Pero poco a poco fue recuperando todos los sentidos que había perdido durante aquellos segundos. Notó a Lena volver a subir, dejando besos amorosos por toda su piel.

Enfocando su vista, se encontró con esos ojos verdes, mirándola con el amor más absoluto. Lena la besó hambrientamente, robándole una vez más el aliento. Kara pudo notar su propio sabor contra la lengua de la morena. Con una mano entre las dos, Lena fue bajándola hasta el centro de la rubia. Sabía que el clítoris de Kara estaba muy sensible y aprovechó para masajearlo con dos de sus dedos. Haciendo suspirar a la rubia encima de su boca. La morena se mordía el labio inferior, a centímetros de la cara de la reportera. Kara era tan hermosa. Y ella se sentía tan afortunada de poder estar así con ella. Dios sabía que le daría todo lo que la rubia quisiese porque un ángel como ella, se merecía todo y más. Con su dedo corazón fue abriéndose paso por el interior de Kara, deslizándolo sin el menor esfuerzo. La rubia se tensó momentáneamente y Lena lo mantuvo dentro, dejando a la rubia acostumbrarse al nuevo intruso.

Cuando sintió las caderas de Kara moverse sobre él, inició el movimiento. Primero despacio, sin querer lastimar a la rubia. Luego más salvaje cuando Kara la agarró de la nuca y tiro de ella, para que sus labios volviesen a colisionar. Los besos eran errantes, descontrolados. Añadió un segundo dedo a la ecuación, haciendo que Kara arquease la espalda, levantándola del colchón. Sentía como las paredes del centro de la rubia se iban estrechando alrededor de sus dedos. Con su pulgar masajeó el clítoris de la chica, haciendo que las piernas de Kara temblasen sin control. Y Kara estaba volviendo a sentir esa sensación de plenitud, por lo que muy a su pesar, quitó las manos de la espalda de Lena, para agarrar las sábanas de seda.

- Sácalos por favor.- pidió la rubia entre suspiros, sabiendo que si los mantenía dentro, posiblemente podría rompérselos.

La morena obedeció al instante, cambiando su pulgar por su dedo índice y corazón. Haciendo más presión, más rápido. Y notó cómo golpeó el orgasmo a Kara, con su propio nombre escapándose de los labios de la rubia. Era sin duda alguna, la imagen más bella que había visto nunca. Le dejó un tierno beso en la mejilla, antes de recostarse de lado a su vera. No pudo evitar sonreír de una manera genuina sin apartar los ojos esmeraldas de la cara de la rubia. No había pasado ni un minuto desde que la había dejado de tocar y ya quería hacerlo otra vez. Podría hacerle el amor a Kara Danvers tantas veces como para confundir la noche con el día.

Pasados unos instantes, los ojos azules de la rubia se volvieron a abrir y una gran sonrisa apareció en sus labios. Kara no tenía palabras para describir todo lo que había sentido. Era incluso mejor que volar. Se fijó en Lena, que la miraba de una forma que hacía que el corazón de Kara se encogiera de emoción. Se giró hacia la morena, acercando sus cuerpos. La besó despacio, queriéndola decirle lo mucho que la quería. Porque Kara Danvers, adoraba y amaba a Lena Luthor con todo su ser. Oh, Rao, sí, la amaba.

Notaba el insano calor que el cuerpo de Lena desprendía. Sabía que la morena esperaría una eternidad por ella, tal y como le había dicho Lena, pero Kara lo único que quería y deseaba era hacerle el amor. La besó más pasionalmente, rozando con su lengua el labio inferior de la morena. Lena cedió al instante, abriendo su boca para dejar paso a lengua de Kara. La rubia apoyó su cuerpo sobre el de Lena, haciendo que la morena se tumbase boca arriba. Su mano izquierda empezó a masajear los pechos de Lena sin dejar de besarla, mientras que con su otro brazo flexionado mantenía su peso.

Mojó sus dedos con su saliva para enrollar uno de los pezones de Lena entre sus dedos. La morena suspiraba y sus caderas parecían haber cobrado vida propia, golpeando el aire, en busca de un poco de alivio. Tal y como había hecho antes Lena, Kara puso la palma de su mano contra la ropa interior de la morena para mitigar un poco su palpitante excitación. La morena gimió sin poder controlarse. La rubia se incorporó un poco, lo justo para poder deslizar la pieza de encaje negro por las níveas piernas de Lena. No la hizo esperar mucho para masajearle el clítoris.

- Lena...- le dijo la rubia mordiéndole el labio.- Estás…estás…muy mojada.

Y verdaderamente lo estaba. Kara sintió crecer su propia humedad al tocarla. Por, Rao, era una sensación nueva y única. La estaba tocando. La rubia casi ni se lo podía creer. Pero un gemido de Lena hizo que bajase de la nube en la que se encontraba. La volvió a besar, acallando los suspiros de Lena contra sus labios. La excitación de Kara crecía a cada momento, oyendo los gemidos de la morena, sintiendo la resbaladiza piel entre sus dedos y las uñas de Lena arañándole la espalda. Lamió el cuello que se le ofrecía y lo besó desesperadamente. Succionó la base del mismo, dejando una pequeña marca en la blanca piel.

Fue bajando hasta los pechos de Lena, y por fin, pudo saborearlos. Le maravilló notar como endurecían los pezones de la morena contra su lengua, entre sus dientes, entres sus labios. Besó, lamió y succionó hasta dejarlos rojos, hinchados y sensibles. Bajó sus dedos por la apertura de la morena e introdujo dos dedos lentamente. Lena gimió sonoramente. Puede que Kara fuese inexperta, pero toda la pasión que ponía en cada movimiento lo compensaba con creces. Lena se sentía a punto de estallar. La rubia no dejaba ni un trozo de piel sin tocar, de besar, de lamer o de morder. Estaba aquí, allá y en todas partes. Kara empezó a mover sus dedos más deprisa, haciendo que el roce produje un delicioso sonido. A cada embestida, a una velocidad un poco más rápida de lo humanamente posible, notaba como Lena se estrechaba cada vez más. Acompañó a sus dedos, tal y como había hecho la morena, con su pulgar en el clítoris de Lena. La morena se sentía enloquecer.

- Kara.- la llamó Lena, y su voz sonó como un susurró escapándose de sus rojos labios, para después ordenar.- Curva los dedos.

Casi fue inmediato. El orgasmo de Lena se evaporó en el aire, liberándose desde su centro hasta todo su cuerpo. Su maravillosa mente se silenció por un momento dejándose arrastrar por la fuerte explosión de placer. Sus perfectas uñas se aferraron a Kara, tan fuerte, como si estuviera al borde de un precipicio y estuviese a punto de caer. Aún notaba su acelerado pulso en el clítoris cuando abrió los ojos. Kara la observaba con un sonrisa inocente, como si el orgasmo de Lena no lo hubiese producido ella. Lena rio, la rubia era adorable. Le hizo un gesto con sus manos, para que se acercase, para que se tumbara con la cabeza apoyada en el pecho de la morena. Lena la abrazó y la estrechó entre sus brazos, antes de darle un beso.

- ¿Te he hecho daño?.- preguntó la morena preocupada.

- No.- le respondió la rubia levantando la cabeza para mirarla a los ojos. Acarició la mejilla de Lena con cariño.- Tú nunca me harías daño. ¿Y yo a ti?

- Todo lo contrario.- le dijo Lena dejándole un suave beso sobre los labios.

Kara se volvió a acomodar sobre el hombro y pecho de Lena, sintiéndose humanamente cansada. Rodeó con un brazo la cintura de la morena, acercándola lo máximo posible a sí misma. Lena le acariciaba con una de sus manos los cabellos dorados, mientras que con la otra enlazó sus dedos con los dedos de la mano que Kara tenía en su cintura. La rubia oía el constante latido del corazón de Lena, como si fuera una nana. Se dejó guiar por él, hasta que cayó en los brazos de Morfeo. La morena sonrió mientras la observaba dormir. Una lágrima se escapó de su ojos, surcando su mejilla. La limpió cuando dejaba un beso en la frente de Kara. Nunca se había sentido así de feliz. Nunca había sentido tanto amor. Amor verdadero, cómo el de Drácula.

NOTA 3: Si habéis sentido que ibais a sufrir una combustión espontánea como Lena, si habéis tenido sensación de fiebre, o habéis creído que el termómetro de vuestra habitación ha subido precipitadamente de temperatura…. DEJAD UN COMENTARIO ;)