LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SON DE D. C. COMICS.
Melissa Swan: Y menuda defensora…nada más y nada menos que una Luthor. En breves Lena sabrá el secreto de Kara. :)
: Eso es buena señal ;)
ANDRE02: Todo se verá… ¡Arriba Supercorp!
Wajibruja: Espero que te guste este capítulo también. Pronto Lena sabrá el secreto de Kara. Gracias :)
Asuka0231: Nunca pensé que nadie me escribiera eso en un comentario, pero "gracias" XD
Alex: Espero que este capítulo también te guste. Yo también odio a Mon-hell.
: Sólo soy mala lo justo y necesario…pero luego lo recompenso ;) Me alegra que te gustara el trocito de Drácula. :)
Dey Frank: Muchas gracias, me halagas con tu comentario :)
Gabuoo: Jajajaja ¡Muchas gracias! Espero que este capítulo también te deje en shock (del bueno) ;)
AL DÍA SIGUIENTE
El despertador de Lena comenzó a sonar como todas las mañanas, irrumpiendo la paz que había en su habitación. Kara aún dormía entre sus brazos, con la cabeza apoyada en su pecho y una mano firme agarrando su cintura. Pero el despertador estaba en el lado en el que solía dormir la morena, que ahora estaba ocupado por la rubia. Giró sobre sí, quedando encima de Kara, sujetándose con un brazo para no cargar todo su peso sobre la chica. Kara se veía tan tranquila dormida que no quería despertarla. Aún llevaba las gafas puestas, aunque éstas ahora estaban torcidas. Estiró su brazo para apagar su despertador, para después con esa misma mano, quitar las gafas a la rubia. Pero justo cuando iba a deslizarlas delicadamente, los ojos azules de Kara se posaron en los de ella.
- Buenos días.- dijo la rubia colocándose bien las gafas, aun con la voz adormilada.
- Buenos días.- le contestó Lena sonriéndole.
Aún la habitación permanecía a oscuras, y casi apenas podían verse bien, pero las dos estaban sonriendo. Kara subió su mano por el cuerpo de la morena hasta su nuca, para atraerla más así, para que dejase caer su cuerpo sobre el de la rubia.
- Buenos días.- volvió a repetir Kara antes de besarla.
- Buenos días.- dijo devolviéndole el beso.
Kara se sintió otra vez arder al tener a Lena encima suyo. Esa mujer la iba a volver verdaderamente loca. Intensificó el beso, mordiendo el labio inferior de Lena, para después colar su lengua en la boca de la morena.
- Kara.- la llamó Lena entre suspiros.- quiero enseñarte algo.
Le dio un beso en la nariz justo antes de apartarse de la chica. Se quedó de rodillas, haciendo que la sábana que cubría a las dos chicas se escurriese por su espalda, quedando hecha un ovillo a sus pies. Kara no puso evitar fijarse en el cuerpo expuesto de Lena, a pesar de la poca luz que entraba en la habitación.
- Ven, siéntate entre mis piernas.- le dijo la morena ayudándola a levantarse, para sentarse ella misma en el medio de la cama, apoyando la espalda en el cabecero.
Puso la almohada entre los barrotes y su piel para acomodarse mejor, y Kara se situó entre sus piernas. Con un pequeño mando electrónico, abrió completamente las cortinas, para dejar paso a unas vistas de todo National City. A lo lejos, en el horizonte, se apreciaba el mar. Instantes después, los primeros rayos de luz aparecían casi como un milagro, emergiendo de las azules aguas. Y la sombra que cubría toda la ciudad, fue poco a poco despareciendo, dando vida a todo el paisaje que se mostraba ante sus ojos. Kara sonrío, era una de las cosas más hermosas que había visto en la vida.
Lena dejó caricias en los brazos de la rubia, repasando cada trocito de piel con la yema de sus dedos. Kara se dejó caer hacia atrás, apoyando la cabeza en el hombro izquierdo de Lena. Notando en su espalda el descubierto pecho de la morena. Lena, en cambio, no miraba el amanecer, sino que no quitaba sus verdes ojos de la cara de la rubia. Fijándose en cada detalle, desde su cicatriz en la frente, hasta en las arruguitas que le salían alrededor de los ojos cuando sonreía. Era realmente hermosa. Besó el cuello de Kara, oyéndola suspirar.
Tocó sus pechos con delicadeza, notando como los pequeños montículos se endurecían bajo la palma de su mano. Los pellizcó un poco, jugando con ellos. Con su mano derecha fue serpenteando por los abdominales de la chica, hasta llegar a su destino. Kara se retorcía entre sus brazos, emitiendo pequeños suspiros. Mientras que con su boca no dejaba de besar el cuello de la rubia y con su mano izquierda masajeaba uno de sus pechos, empezó trazar pequeños círculos en el clítoris de Kara. La reportera suspiró más pesadamente, inclinando su cuerpo hacia esas yemas, buscando más placer. Lena no la hizo esperar, quería hacerle el amor cuando el sol aún levantaba el vuelo en el azul cielo. Introdujo su dedo índice sin mucha dificultad lo más profundo que pudo desde su posición. Lo movió lentamente acariciando cada trocito de lubricada piel sobre su paso. Kara echaba la cabeza cada vez más hacia atrás, entrecerrando los ojos.
- Abre los ojos.- le dijo Lena besándole una de las mejillas.- quiero que veas el amanecer.
La rubia obedeció al instante, aunque sus pupilas azules se desviaron un momento para mirar a los ojos verdes de Lena. Se besaron despacio, al alba de un comienzo día. Kara se volvió a recostar contra el cuerpo de la morena, fijándose en el hermoso paisaje que se presentaba ante ella. Lena arrastró con sus dedos la fascinante humedad hasta el clítoris de la chica, presionando más fuertemente sobre él. Haciendo movimientos casi erráticos, porque las caderas de Kara no dejaban de moverse. Sabía que la rubia estaba cerca y aceleró aún más. Justo cuando el sol llegaba a su altura máxima, Kara se separó de su cuerpo cuando su espalda se arqueó a causa del orgasmo y su interior empezó a vibrar en pequeñas ondas de placer que no podía controlar. Lena la volvió a pegar contra sí, dejándole un sonoro beso cerca de la oreja.
- ¿Qué te parece que vayamos a hacer el desayuno?.- le preguntó Lena suavemente.
- Ahora mismo cualquier idea me parece buena.- respondió Kara dejando escapar una pequeña risa.- No te apetece…mmm…
- ¿Qué me devuelvas los buenos días?.- ronroneó la morena, dedicándole una sonrisa brillante.- Me encantaría, pero…
- ¿Pero?.- Kara se giró hacia ella, por un instante preocupada por si a Lena no le hubiera gustado nada lo que le había hecho la noche anterior.
- Pero he de ir a L-Corp.- contestó Lena con culpabilidad.- Mañana a estas horas estaré cogiendo un vuelo a París y tengo que tener todo preparado. Me gustaría poder pasar todo el día aquí contigo, sólo levantándonos para darnos una ducha y comer algo, pero es algo importante.
- Lena, está bien.- le respondió Kara cariñosamente, porque, aunque le hubiese gustado pasar el día junto a la morena, lo entendía.- Si este proyecto es importante para ti, también lo es para mí. Aunque puede que te pida una pequeña compensación….
- ¿A sí?.- le respondió la morena juguetonamente.- No sabía que eras una pequeña pervertida Kara Danvers….
- ¡No!.- protestó la rubia al instante, a lo que Lena se carcajeó con ganas.- No me refería a ese tipo de…. Quería preguntarte si ¿QuerríasveniraunacitadobleconAlexyMaggie?
- Claro.- le contestó Lena sonriéndole calmadamente, aunque una conocida ansiedad se empezaba a formar en su pecho. ¿Y si no les caía bien? ¿Y si se daban cuenta de que la vida que podía ofrecer a la rubia no era suficiente? ¿Si ella no era suficiente para Kara?.- Trato hecho.
- ¡Genial!.- le dijo Kara visiblemente emocionada.- Me encantaría que os conocierais mejor, estoy segura de que os llevaréis bien.
- Claro.- volvió a repetir Lena sin convencimiento.
EL DOMINGO
Los nervios de la morena se hacían presentes nada más subir a su jet. Odiaba de verdad volar. Y las alturas. Y aunque sabía que era el medio de transporte más seguro, no podía calmarse. Jess le sonrío justo al sentarse a su izquierda, en el otro lado del pasillo. Era muy pronto para beber, pero aun así se sirvió una copa de whiskey. Aún podía sentir los labios de Kara sobre su piel, sonrío contra la copa de cristal antes de pegarle un sorbo.
FLASHBACK- UNA HORA ANTES
Lena se estaba terminando de preparar cuando oyó la puerta principal abrirse. Sabía que sólo podía ser una persona, Kara. No habían dormido la noche anterior juntas, porque Kara le había dicho que necesitaba descansar para el viaje, aunque la morena no había pegado ojo por su nerviosismo.
- Buenos días.- dijo Kara desde la cocina elevando un poco la voz.
- Buenos días.- le contestó Lena de vuelta, acercándose por el pasillo.- ¿Cómo es que tengo el placer de verte a estas horas?
- Te vas de viaje.- le respondió Kara tristemente.- Y he pensado que quizá podamos desayunar juntas antes de que te vayas. ¿Por qué no terminas de prepararte mientras hago el desayuno?
Lena la besó en respuesta, volviendo a perderse por el pasillo. Quince minutos después, Lena estaba lista, y el desayuno también. Un plato repleto de bacón, huevos revueltos y tostadas. Al lado, un vaso de zumo de naranja y un café. La morena se sentó en el lado opuesto de la isla, enfrente de Kara. La rubia empujó el plato hacia ella.
- ¿Tú no vas a comer?.- preguntó la directora de L-Corp extrañada.
- Después.- respondió la rubia viendo como Lena daba el primer bocado y asentía con la cabeza en señal de aprobación.
- ¿Te encuentras bien?.- cuestionó la morena preocupada por la actitud de la chica.
- No.- dijo escueta Kara.
- ¿Qué te pasa?.- dijo Lena visiblemente alarmada.- ¿Vas a ir al médico? Puedo pedirte cita con el mío si quieres, puedo llamarle ahora mismo…
- Después.- le volvió a decir la rubia sin apartar la mirada de la morena.
- Después ¿de qué?.- le preguntó curiosa, desviando sus ojos verdes de la pantalla de su móvil hacia su novia.
- Después de…desayunarte.- le contestó Kara lazándole una mirada seductora, mientras daba la vuelta a la isla de la cocina y se situaba detrás de la morena, aprisionándola contra el mueble.
- Kara…- le advirtió Lena.- Tengo que coger un vuelo…
- Lo sé.- le dijo la rubia al oído.- Prometo que llegarás a tiempo.
Lena gimió al sentir los labios de Kara en su cuello, besándolo con fervor. Una de las manos de la rubia atraía hacia si a Lena, mientras que con la otra masajeaba con brío uno de los pechos de la morena, por encima de la tela de la blusa blanca. Kara hizo girar el asiento de la banqueta para situarse entre las piernas de Lena, para poder unir sus bocas en un beso frenético. La respiración de la morena se hacía cada vez más pesada, buscando un poco de oxígeno entre beso y beso. Pero sus suspiros se perdían en la furiosa boca de su chica, que arremetía una y otra vez contra la de ella. La rubia subió la falda de Lena suavemente por los níveos muslos, haciendo que la morena se relamiera ante la anticipación. Una vez la prenda quedó arremolinada, dejando entrever la ropa interior de Lena, sus manos siguieron el camino hasta el trasero de su novia, estrechándolo con fuerza, atrayéndola un poco más hacia sí.
Kara la volvió a besar hambrientamente, y Lena la recibió ansiosa. La morena, con sus manos, revolvía el pelo dorado de Kara, arañando delicadamente el cuero cabelludo de la reportera. La rubia bajó a Lena del taburete, uniendo sus cuerpos en un apretado abrazo, mientras sus labios no dejaban de moverse al compás. Desabrochó los botones justos para dejar al descubierto el sujetador de Lena y no pudo resistirse a besar la exquisita piel expuesta. Volvió a subir con una larga lamida hasta el cuello de la morena, dejando un rastro de saliva por su paso. Borró el rastro del perfume de Lena con sus labios y dejó una imperceptible marca a cambio.
Con sus manos ayudó a la Lena a sentarse en la isla de la cocina, quedando la directora de L-Corp más alta. Tras apartar el desayuno olvidado, Kara empujó el pecho de la morena, hasta que ésta quedó tumbada enteramente sobre el mármol. Besó desde los tobillos hasta el interior de los muslos de Lena, dejando un suave mordisco a la altura de una de las rodillas de la chica. Subió la tela de la falda otra vez, hasta que sus manos se toparon con la ropa interior de la morena, descendiéndola despacio. Kara no pudo evitar relamerse los labios ante el brillante y caliente sexo de Lena, que ansioso esperaba su toque.
Se hundió entre las piernas de la directora de L-Corp, haciendo que un suspiro se escapara de ambas. Jugó con el clítoris de la morena, tentándolo con pequeñas caricias con la punta de su lengua. Lena se mordía el dorso de su mano derecha, intentado retener los gemidos que luchaban por escaparse furtivos entre sus labios rojos. Sus caderas se movieron involuntariamente cuando Kara la penetró con su húmeda lengua. Después de unas cuantas penetraciones, la rubia besó todo el sexo de su chica con lujuria. Succionando su clítoris con delicadeza, mientras movía furiosa su lengua. Los suspiros de Lena se hacían cada vez más incontrolables, al igual que los espasmos que ahora hacían temblar sus piernas. Los tacones de Lena golpeaban la espalda de la rubia constantemente, haciendo suspirar a la rubia. Kara aceleró sus movimientos y presionó su cara un poco más contra el sexo de la morena. La rubia notó una de las manos de Lena agarrarse al borde de la encimera, por lo que aprovechó para entrelazar los dedos con ella. La otra mano, dolorida, se posicionó entre mechones de pelo rubio. Poco después, la morena emitía un grito ahogado, y todo su cuerpo empezó a convulsionar.
Kara besó gentilmente los muslos de Lena, dejando otra diminuta marca. Dejó que la morena recuperara el aliento antes de ayudarla a bajar. Lena la besó lánguidamente nada más estar a la misma altura que la rubia. Sus manos atacaron sin piedad los pechos de Kara, empujándola hasta que la espalda de la reportera chocó contra la pared. La rubia gimió contra la sonrisa pícara que le dedicaba la morena. Lena bajó su mano y desabrochó el pantalón de la rubia con destreza. Sin esperar un segundo más, coló su mano por dentro de la ropa interior de Kara. Sus dedos tocaron la incipiente humedad de su novia al posicionar dos dedos encima del hinchado clítoris.
- ¿Desde cuando llevas planeando esto?.- le preguntó Lena seductoramente al oído.
- ¿Hoy a la mañana?.- respondió dudosa Kara, mientras movía las caderas buscando un poco más de fricción.
- Mentirosa.- le respondió la morena, dejándole un mordisco en el cuello, haciendo que la rubia temblase de placer.
- Desde anoche.- contestó la rubia suspirando.
- Cariño, si quieres jugar…juguemos.- le dijo Lena lamiendo el cuello de Kara con lujuria.
Sus dedos se movieron un poco más deprisa sobre el clítoris de su novia, haciendo jadear a la rubia. Pero de repente todo desapareció, ni los dedos sobre su sexo, ni la mano de Lena estaba ya entre sus pantalones. Kara tuvo que enfocar los ojos, antes de ser consciente de la sonrisa malévola que le dedicaba la morena.
- ¿Crees que aguantarás hasta el viernes?.- le preguntó Lena presionando sus cuerpos entre sí.
- ¿El viernes?.- repitió Kara incrédula. Estaban a domingo, lo que significaba que eran cinco días, con sus cinco noches.
- Prometo que te recompensaré.- le dijo Lena separándose de ella, mientras se dirigía contoneando las caderas hacia su habitación.
- Oh Rao.- susurró Kara, mientras su corazón aún latía furioso en su pecho.
FIN DEL FLASHBACK
- Señorita Luthor, despegamos en cinco minutos.- le informó el piloto a través del altavoz.- Espero que el viaje le sea ameno.
Lena resopló, abrochándose el cinturón. Cuando se miró hacia Jess, intentando calmar sus nervios mirando a alguna cara familiar, su secretaria pegó un respingo en su asiento, mientras miraba con ojos desorbitados la ventanilla que había detrás de su jefa. La morena giró tan rápidamente la cabeza que hasta se mareó. Y se encontró de frente con una sonriente Supergirl, que la saludaba con la mano desde fuera del avión. Lena le devolvió la sonrisa y el saludo. Su ansiedad de repente pasó a un segundo plano. Con Supergirl allí, sabía que nada podría salir mal, aunque eso no hizo que no se le revolviera el estómago cuando el jet empezó a subir hacia el cielo. Supergirl iba sentada en el ala del jet, con las piernas cruzadas, dejando que los rayos del sol le dieran directamente. Lena se acomodó contra su asiento, observándola. Poco a poco sus parpados empezaron a pesar, debido a lo poco que había dormido. Se sumergió en el mundo de los sueños, con la imagen de Supergirl aún en la retina.
Casi cuando ya habían llegado se despertó por una turbulencia. Sus uñas se clavaron con fuerza en su asiento de cuero. Su corazón estaba desbocado y sus palpitantes latidos resonaban con fuerza en sus oídos. Sintió la mano de Jess sobre la suya, en un gesto de afecto. Pero sus ojos buscaron a Supergirl, aunque ya no estaba allí. Su secretaria pareció entender el desconcierto de su jefa y llamó en voz alta a la chica de acero. Diez minutos después, con Lena al borde de un ataque de nervios por las turbulencias que había, causadas por la tormenta, apareció. Pegó con los nudillos en la ventanilla de su novia, con verdadera preocupación. Lena estaba rígida, agarrando la mano que Jess le ofrecía y la otra cerrada en un puño. Tenía la cara inexpresiva, pero sus labios estaban en una fruncida línea y sus ojos fuertemente cerrados. Volvió a pegar suavemente en el cristal, llamando la atención de las dos mujeres. La mirada verde de Lena se cruzó con sus ojos azules al primer intento. Kara le sonrío de oreja a oreja, a pesar de que la lluvia caía con fuerza y empapaba cada milímetro de su piel. Posó la palma izquierda de su mano en la ventanilla y pegó dos veces contra el cristal, hasta que Lena entendió. La morena su propia mano en el cristal, a la altura de la mano de Supergirl. Y la sonrisa de la heroína brilló más que todos los truenos que caían desde el firmamento. Lena suspiró cuando sus altísimos tacones tocaron suelo firme.
- ¡Supergirl!.- dijo la morena claramente agradecida.- Gracias.
- No ha sido nada.- le dijo la heroína retirándose un mechón mojado de pelo sobre la cara.
- Ha sido Kara, ¿verdad?.- le preguntó Lena.
- Un pajarito.- le respondió Supergirl con sus brazos en sus caderas.
- Ya… ¿y ese pajarillo vuela cómo tú?.- le cuestionó la morena levantando una de sus cejas.
- Uno no puedo revelar sus fuentes, señorita Luthor.
- Aun así, muchas gracias.- le dijo Lena jugando con sus manos.
- Al servicio de National City.- dijo Supergirl riendo.
Y ese fue un momento extraño. Las dos se miraban a los ojos, pero ninguna de las dos mujeres se movía del sitio. Querían despedirse, pero no sabían cómo. Era verdad que Supergirl le había dicho que eran amigas, pero nunca habían tenido una muestra de afecto entre ellas. La heroína fue la primera en dar un paso hacia la morena. Para después Lena dar otro, saliendo del paraguas, haciendo que la lluvia cayera sobre ella. Y después simplemente ocurrió. Los brazos de Lena se entrelazaron por detrás de la nuca de Supergirl, mientras que las de la heroína le rodeaban la cintura, con sus manos en la espalda. "Gracias Supergirl" le volvió a decir la morena al oído. "Cuídate Lena" le susurró la heroína, antes de separarse de ella y emprender el vuelo.
JUEVES
Era media tarde, y Maggie, Alex y Kara estaban en el apartamento de ésta última, decidiendo que película ver. Mientras que su hermana y su cuñada discutían sobre si una de miedo o una de suspense, la rubia había cogido su teléfono móvil para mensajear a Lena. En París debía ser ya de madrugada, y Kara estaba confusa porque Lena aún no le había dado las buenas noches.
K: ¿Qué tal el día? ¿Estás ya en la cama?
Kara se levantó del sofá y fue a por una tarrina de helado de su sabor favorito. Justo cuando volvía a sentarse notó su móvil vibrar.
L: Bien, hemos tenido una reunión a la tarde que se ha alargado más de lo que debería. Así que hemos terminado cenando y ahora me estoy dando un baño de espuma. Iba a escribirte nada más salir, pero te me has adelantando.
K: ¿Me estás escribiendo desde la bañera? ¿Desnuda?
L: Te estoy escribiendo desde el Jacuzzi de mi habitación…y sí, estoy desnuda.
L: Completamente desnuda y…
K: ¿Y?
L: …Mojada…
K: ¡Lena!
L: Has preguntado tú…
K: Quiero que llegue ya el viernes, ¿No puedes sobornar a Cronos con tus super millones para que el tiempo vaya más deprisa?
L: ¿Para qué quieres que llegue el viernes?
K: Para verte
L: ¿Sólo para verme?
K: Desnuda en mi cama
K: Y para tocarte
L: ¿Tocarme cómo?
K: Lena…
L: ¿Cómo te gustaría tocarme Kara?
K: Con mi lengua…con mis manos….con todo mi cuerpo…
L: ¿Dónde te gustaría tocarme?
K: Lena…como sigas así no voy a poder aguantar hasta el viernes…
L: ¿Estás mojada?
K: Sí
L: ¿Quieres tocarte?
K: Sí
L: Kara…¿te estás tocando?
K: No
L: Qué me contestes con monosílabos, me da que pensar que una de tus manos está entre tu ropa interior….
K: Están mi hermana y mi cuñada…¿Tú te estás tocando?
L: ¿Puede?
K: Lena….
L: No, no soy tan mala
K: ¿Pero quieres tocarte?
L: No
K: ¿No?
L: Quiero que me toques tú, con tu lengua, con tus manos, con todo tu cuerpo…
K: Lena…voy a ver una película con Alex y Maggie...creo que deberíamos dejar la conversación aquí por mi bien...
L: Entonces te doy las buenas noches ya, que descanses, hasta mañana. Y disfruta.
K: Tú también descansa, hasta mañana Lena. Besos.
L: Besos.
Kara sentía sus mejillas sonrojadas y una dolorosa y palpitante humedad entre sus piernas, que aclamaba por algo de atención. Dos minutos después su móvil volvía a sonar. Pensando que sería Winn desde el DEO lo abrió sin mucha gana. Pero no era Winn. Sus ojos casi se salieron de las órbitas al ver la foto que le acababa de mandar Lena. Era una foto casi artística, sensual, para dejar paso a la imaginación, pero no era obscena. Era como la morena, era insinuante, pero sin dejar ver más allá. En la imagen aparecía medio perfil de la cara de Lena con la cabeza ladeada, con el pelo recogido en un moño, con uno de los mechones tapándole la parte superior de la oreja. La perfecta línea de su marcada mandíbula. Su largo y elegante cuello expuesto, al igual que su hombro izquierdo. Su destacada clavícula, lista para ser mordida. Y luego el inicio del pecho izquierdo, con gotitas sobre la nívea piel. Después una línea de espuma que tapaba el resto. No se le veían ni los ojos, ni la boca, pero Kara podía imaginar la sonrisa burlona en la cara de la morena cuando se había hecho la foto.
- ¡Oh, Rao!.- exclamó la rubia en voz alta al ver la foto, y apretó tanto la tarrina de helado, que reventó la parte inferior del envase, haciendo que el helado saliese disparado hacia el techo.
- ¿Qué pasa?.- preguntó Alex asustada, girándose hacia su hermana. Maggie también miraba la habitación alterada.
- No, nada, nada.- respondió Kara tartamudeando, justo cuando el helado se despegaba del techo y le caía en la cabeza. Bajo la confusa mirada de las otras dos mujeres, desapareció hacia el cuarto de baño. Antes de limpiarse, mensajeó a Lena una vez más.
K: Me estás volviendo loca…
VIERNES
Lena entraba nerviosa al edifico de Kara, estaba cansada de todas las intensas negociaciones y del viaje en sí. Pero aun así no pudo evitar sonreír al pensar en la rubia. Había sido una decisión imprevista, asustando a Jess al golpear la puerta de su habitación insistentemente de madrugada. Pero no se arrepentía de ello. Y ahora estaba allí, otra vez en National City, delante de la casa de Kara, a tan sólo un golpe de nudillos para volver a verla. La morena no recordaba haber echado de menos a nadie en toda su vida. Respiro do veces más antes de golpear la puerta. Kara se despertó sobresaltada al oír el ruido. Giró su cabeza para mirar su reloj, las seis de la mañana. Cogió sus gafas por inercia y con sus rayos X pudo distinguir a su novia en el pasillo. Sin tardar un segundo más, le abrió la puerta, viendo la gran sonrisa que le dedicaba Lena. Kara le sonrío de vuelta.
- ¡Lena! Te he echado de menos.- le dijo la rubia lanzándose a sus brazos, haciendo casi que la morena soltase la caja que tenía en una de sus manos.
- Y yo a ti.- le dijo con las mejillas sonrojadas.- Te he traído esto.
- No tenías que haberte molestado.- le contestó Kara cogiendo la caja, que abrió al instante, encontrándose con una selecta bollería, desde donuts, napolitanas hasta croissants.- ¡Eres la mejor!
La rubia no aguardó ni un instante para probar uno de los donuts, emitiendo un gemido al probarlo. Lena la rio al ver la cara de placer de la rubia.
- Sabía que te haría más ilusión la comida que ningún otro recuerdo.- rio la morena.
- ¿Quieres uno?.- le ofreció la rubia con la comisura de la boca manchada.- Están buenísimos, ¿son de París?
Lena contestó con la cabeza afirmativamente, quitándole la caja de las manos a la rubia, dejándola en la encimera de la cocina, junto con su bolso y abrigo. Kara la miró con confusión, viendo como su desayuno se alejaba de ella.
- No es que no me guste verte comer.- le dijo la morena suavemente acercándose a ella.- Pero pensaba dejarlo para después.
- ¡Oh!.- las mejillas de Kara adquirieron un tono rojizo al darse cuenta de la intención de su novia. Y claramente ella no se iba a oponer. La excitación que la había consumido durante esos días se hizo presente como una llamarada.
Lena la besó despacio, saboreando el azúcar que se había quedado pegado en los labios de la rubia. Pero Kara intensificó el beso, sintiéndose arder. Lena tenía el poder de descontrolarla en tan sólo un suspiro. Dirigió sus manos a la cintura de la morena, acercándola así, mientras las manos de Lena cubrían las mejillas de su novia. Cuando se separaron las dos estaban sin aliento. La directora de L-Corp giró, llevándose a Kara consigo. Cuando la espalda de la rubia chocó contra la puerta de entrada, ésta emitió un ruido sordo. La aprisionó contra la madera y su propio cuerpo.
- ¿Sabes en lo que he estado pensado todos estos días?.- le dijo seductoramente la morena.
- ¿Mmmhp?.- fue toda la respuesta que le devolvió Kara contra los labios rojos de Lena.
- En todas las maneras posibles para hacerte gritar mi nombre.- le respondió colando sus manos por la parte superior de su pijama, hasta cubrir los pequeños pechos de Kara.
Los apretó con fuerza, dejando la gentileza de lado. La pasión corría por sus venas de una forma inaudita. Kara respondió con un sonoro gemido, dejando la boca entreabierta. Lo que la morena aprovechó para besarla con ardor, colando su lengua en la boca de su novia. Las caderas de la rubia se separaron de la puerta, buscando un poco de alivio, y cuando su trasero hizo contacto otra vez con la madera, volvió a emitir un ruido sordo. Eso pareció gustarle a Lena, porque sonrió con malicia. Le mordió el labio inferior, tironeando de él con los dientes, mientras los pezones de Kara se enrollaban entre sus dedos, una y otra vez. La morena notaba el cuerpo de la rubia temblar entre sus brazos.
- Lena….- la voz de la reportera sonó ronca, con un tono de súplica en ella.
La morena empujó con sus manos el pantalón y la ropa interior de Kara de una vez, hasta que las prendas quedaron arremolinadas en los tobillos de la chica. Arañó uno de los muslos de Kara, haciendo que la rubia gimoteara de impaciencia. Pero no la hizo desesperar más. Con toda la palma de su mano cubrió el sexo de su novia. Notando lo mojada que estaba, haciendo que las dos se unieran en un gemido. Palpó la húmeda entrada con su dedo índice y corazón, y después de tantearla un poco, introdujo los dos dedos lo más que pudo. El agarre de las manos de Kara en su cuerpo se hizo más tenso.
- ¿Te he hecho daño?.- le preguntó la morena.
- No.- dijo Kara moviendo la cabeza de lado a lado.
Lena empezó mover los dedos lentamente, dentro, fuera, dentro, fuera.
- Más.- suspiró Kara.- Más rápido.
La morena obedeció al instante, penetrándola más rápidamente y más fuerte, haciendo que por cada embestida el cuerpo de Kara chocara contra la puerta haciendo un ruido continuo. Pum, pum, pum, pum. Los gemidos de las dos se perdían en las bocas contrarias, mientras se besaban sin ningún control, sin ningún compás.
- ¿¡KARA!?.- La voz de Alex sonó escandalizada en mitad del salón, cuando encontró a las dos mujeres. Maggie estaba detrás de ella, con una sonrisa burlona.
- ¿Ves? Lo que yo decía…una fiera.- le susurró la detective a su novia.
Lena sacó los dedos del sexo de su novia lentamente, apretándola contra la puerta para no dejar al descubierto el cuerpo de Kara. La rubia por su parte, notaba un infierno en sus mejillas de la vergüenza, mientras que se ponía las gafas derechas.
- ¡Tú, Lena Luthor, apártate de mi hermana pequeña ahora mismo!.- le dijo Alex señalándola con el dedo, aunque la morena no podía verla.
- Vamos Alex, volvamos a la cama.- le dijo Maggie suavemente.- Dejemos a las chicas solas.
- Como quieras.- le respondió Lena con una sonrisa escondida en el cuello de Kara. "Tápate" le susurró a su novia antes de separarse enteramente de ella. La camiseta que llevaba era lo suficientemente larga como para tapar sus partes, pero aun así no pudo evitar poner las manos cruzadas encima.
- ¡Oh, Dios mío Kara!.- dijo Alex.- ¡Súbete las bragas! ¿Y tú para que te apartas?
Lena le levantó una ceja en respuesta.
- ¡Oh, no, no me levantes la ceja! Tú date la vuelta.- le dijo a Maggie, para después volver a mirar a Lena.- Y tú también.
Lena volvió a levantar la ceja lentamente, cuestionándola. Aun así se giró a la vez que Alex, para dejar a Kara volver a colocarse la ropa.
- Cariño, no están haciendo nada malo.- le dijo Maggie.- Es más, no están haciendo nada que nosotras no hayamos hecho antes.
- Lo sé, pero…es mi hermana pequeña.- le contestó Alex.- Mi inocente y sonriente hermana pequeña. Y quiero seguir pensando así, no cómo la acabo de ver.
- Bueno.- respondió Kara tímida.- Tu eres mi protectora hermana mayor y tampoco quiero oírte gemir…y antes, antes, os he oído. No quiero ver esa parte de ti tampoco.
- ¿Nos has oído?.- dijo Alex con los ojos como platos, aunque un segundo después se acordó del super oído de Kara.
- Con lo que gritas cariño, seguramente te ha oído el edificio entero.- le dijo Maggie abrazándola por detrás, sacando los colores a su novia.
- ¿Pero tú de qué parte estás?.- le preguntó Alex a Maggie.
- Mmmm… ¿del amor?.- le respondió riendo.
- Puede que la próxima vez.- dijo Lena, señalando las muñecas de Alex.- te pida las esposas prestadas Agente Sawyer.
- Bien dicho, pequeña Luthor.- le dijo Maggie chocándole las cinco.
- Iros a la mierda las tres.- dijo Alex dirigiéndose hacia su habitación, igual de avergonzada que había estado Kara.- ¿Me habéis oído? Las tres.
Kara, Maggie y Lena no pudieron evitar soltar un carcajada por el giro de ciento ochenta grados que había dado aquella absurda charla a las seis y media de la mañana de un viernes.
