LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN, SON DE D. C. COMICS.


ANDRE02: Pobre Kara es que le pasan unas cosas jajaja Maggie en su línea como siempre. Lena no sabe todavía que Kara es Supergirl :S

LMaggie: Querida lectora, no sé, no sé, al final me lo voy a creer…jajajaja Alex consejos vende, pero para ella no tiene… Lena todavía no sabe que Kara es Supergirl, pero pronto lo sabrá ;) La risa siempre es cosa buena, así que me alegro que te haya hecho reír. Saludos para Chile :)

Wallbanger: Lena…es mucha Lena… Me alegro que pudieras introducirte tan bien en la historia ;) Van a formar un buen equipo Maggie y Lena, aunque sólo sea para chinchar a las hermanas Danvers. Saludo para Buenos Aires :)

: Me alegro que te haya causado gracia, pero la próxima vez ríe sin miedo, que la risa siempre es buena. Uououou ¿identificada con las hermanas o con las cuñadas? ;)

Wajibruja: Me alegro mujer, pero por si acaso asegúrate de no estar cerca de una institución mental… no vaya a ser que te tomen por loca y te encierren jajajaja Ya te estaba poniendo falta de comentario…pero si ha sido culpa de FF, te la quito ;) Gracias a ti por los comentarios :)

Alex: ¡Pobre Kara! Qué era la única qué tenía las bragas en los tobillos jajajaja Kara es un amor :)


NOTA: Hoy he recibido una gran noticia y me gustaría compartirla con vosotros, ya que seguramente si no hubiese encontrado FF no lo hubiese conseguido. La primera historia que me animé a escribir fue aquí, después de pasarme muchísimas horas leyendo infinidad de historias.

Hoy por fin, puedo decir, que han publicado un libro llamado "TÓCAME" en el que participo. Es un libro que han hecho las chicas de "Hay una lesbiana en mi sopa" para el mantenimiento de su página web. Os animo que os paséis por allí, tienen muy buenos resúmenes de series y de libros, y noticias LGBT. El libro lo podéis adquirir por Amazon. Así que estoy muy muy contenta de que una pequeñita parte de ese libro, lleve mi nombre.

Quería dedicárselo a mi madre, que para mí es la mejor heroína del mundo. Y a vosotros porque con vuestros comentarios, me habéis animado a conseguirlo.

Gracias como siempre por estar ahí. (También a vosotros lectores fantasmas) ;)


Lena sonrió contra la almohada impregnada con el olor de Kara. Se sentía tan relajada como en mucho tiempo no lo había estado. El lado izquierdo de la cama estaba frío, clara señal de que hacía rato que la rubia ya no estaba a su lado. Se levantó de la cama, con el pijama que Kara le había dejado y se dirigió a la cocina. Encima de la encimera estaban la propia caja que había traído a la rubia desde Paris y una nota.

"He conseguido salvar sólo dos donuts de las garras de mi hermana y su novia. Tienes café en la cafetera y zumo en la nevera. Las llaves de repuesto están en el mueble de la entrada, quédatelas. Estoy deseando verte, y eso que todavía no me he marchado. ¿Cena juntas? Besos, besos, besos."

Lena sonrió de manera genuina, imaginándose a Kara defendiendo los donuts con su propia vida. Los dos únicos donuts de chocolate que había en la caja. Sus preferidos.

L: Eres mi heroína, no sé qué habría hecho sin mi ración de azúcar matutina. ¿Qué tal a las ocho? Aún tengo otra sorpresa más…

K: Mmmm suena bien…

L: Eres una pervertida Kara Danvers

K: Aprendí de la mejor, de ti ;)

K: Porque esta mañana estabas demasiado hermosa como para despertarte…pero no aguanto más. Ayer casi le arranco la cabeza a Alex…Estabas tan salvaje…buff

L: Esta noche solucionamos tu "PEQUEÑA" calentura ;) Tráete un bikini ;) ;)

K: ¿Un bikini? ¿Para qué?

K: ¿Tienes una piscina?

L: Sí, pero no es para ella. Aunque te vas a mojar igual ;)

K: ¿Has puesto un JACUZZI? O_O

K: ¿Lena?

K: Oh, oh, oh, madre mía…me vas a matar…

L: Sólo de placer ;)


AL DÍA SIGUIENTE

Las cuatro chicas estaban sentadas en una mesa de la hamburguesería Jack. Era la preferida de Alex y de Kara, tenía un estilo de los años 60. Cada pareja estaba sentada a cada lado en esos asientos mullidos antiguos.

- Las manos donde yo las vea.- dijo Alex dirigiéndose a Lena.

- Tranquila, el exhibicionismo no entra dentro de mis planes.- rio Lena.

- Por hoy.- terminó Maggie sólo para hacer chinchar a su novia.

- Eres insufrible.

- Pero me quieres.- respondió Sawyer sacándole la lengua.- Aunque no tanto como se quieren estas dos en medio del salón…

- Podemos dejar el tema ahí por favor.- dijo Kara sonrojada.

- Os lo recordaré toda la vida, sobre todo a ti.- le dijo su cuñada señalándola con el dedo.

- Sabes que estas jugando con fuego ¿verdad?.- le contestó Kara sonriéndola de manera maliciosa.

- Sé que no te atreverás, aunque visto lo visto… quién iba a sospechar que la sonriente Kara Danvers era una exhibicionista…

- Maggie.- le advirtió Alex, pegándole cariñosamente en la mano.

- Más vale que la próxima vez que...hagáis….pues eso, estéis a cien kilómetros de donde yo esté.- les dijo Kara.

- Ni que tuvieses super oído.- rio Lena. Las otras tres chicas se quedaron por un momento estáticas.

- Ella…- Pero la frase que iba a decir se murió en su garganta, al notar a Alex dándole una patada por debajo de la mesa antes de que metiese la pata.

- ¿Ella?.- la animó a seguir Lena.

- ¿Supergirl escuchará a la gente de la ciudad manteniendo relaciones?.- preguntó Maggie sin saber que más inventarse.

- Espero que no.- dijo la morena, al mismo tiempo que Kara se atragantaba con su batido de chocolate.

- ¿Alguna fantasía secreta con Supergirl que no se pueda saber?.- inquirió la agente.

- Tú lo has dicho, no se puede saber.- apuntilló Lena.- Si te lo cuento, tendría que matarte.

- Touché.

¿Cómo es que acabaste en National City?.- soltó de repente Maggie para romper el silencio que se había instalado en la mesa cuando los platos llegaron.

- Bueno, después de lo que había pasado con mi hermano y con Superman, los ciudadanos de Metrópolis no querían ver a un Luthor ni en pintura. Así que me mudé aquí sin mirar atrás. No fue una decisión fácil la de mover la sede principal de la empresa a esta ciudad, pero era algo que tenía que hacer para intentar reflotar Luthor-Corp.

- ¿Pero tú no eres de Metrópolis no?.- volvió a cuestionar la detective.

- No, yo viví en Smallville. Mi padre mandó traer un castillo del que se enamoró en uno de sus viajes, piedra a piedra.

- ¿El castillo es de tu familia?.- preguntó Kara asombrada, su primo Kal-El no hablaba mucho de los Luthor, pero la rubia recordaba aquel edificio haberlo visto cuando iba a la granja de los Kent.

- Sí. Aunque la verdad es que no estuve nunca mucho tiempo allí.

- ¿Y eso?.- preguntó Alex.

- Mi madre no estaba muy conforme con la educación pública, y me mandó a un internado exclusivo de mujeres en Irlanda.- contestó haciendo una pequeña mueca con la boca.

- Exclusivo de féminas, ¿eh? Seguro que tuviste mucha diversión…- le dijo Maggie guiñándole un ojo.

- En realidad sólo estuve allí hasta.- "poco después de la muerte de mi padre".- hasta los trece años. Mis años de rebeldía comenzaron un poco más tarde, con quince, cuando hice explotar el laboratorio de Química.

Una sonrisa traviesa apareció en los labios de Lena, haciendo reír a Kara.

- Vaya, quién iba a decir que Lena Luthor fue en sus años mozos Miss Rebeldía.- rio Maggie.

- ¿Mis años mozos?.- cuestionó Lena con la ceja levantada.- ¿Cuántos años creéis que tengo?

- Mmmm ¿treinta?.- respondió Maggie.

- ¿Tantos aparento?

- Tiene veinticinco.- respondió Kara.- Es la más pequeña de las cuatro.

- Me estás tomando el pelo.- replicó Alex al instante, casi interrumpiendo a su hermana.

- Puedo mostrarte el documento nacional de identidad si quieres.- dijo Lena sonriendo.- No es la primera vez que no me creen.

- No sé.- respondió Maggie fijándose en la cara de Lena.- Creo que es por la ropa que llevas, te hace parecer mayor de lo que eres.

- Entre tantos hombres machistas que hay en puestos de poder, tienes que aparentar autoridad, más encima cuando saben lo joven que soy. Muchos de ellos ya se creen superiores por tener miembro viril, pues aún más cuando piensan que soy una niña rica de papá jugando a ser directora. En fin.

- ¿Y no eres una niña rica de papá?.- cuestionó Alex con incredulidad.

- En cierto modo se podría identificar así, pero no. He tenido la suerte de haber sido adoptada por una familia con un poder adquisitivo altísimo, pero todo lo que tengo hoy en día, me lo he ganado. – le respondió Lena tranquila, agarrando la mano de Kara, al notar lo tensa que se había puesto su novia.

- Bueno pero tú empresa es heredada, no es que la hayas montado tú desde los cimientos.- le replicó Alex.

- Las deudas también se heredan. Cuando asumí el cargo en la empresa que fundó mi padre, estaba prácticamente en bancarrota. No ha sido un trabajo fácil, como ya he dicho, entre tantos hombres que se creen mejor que tú, pero he sabido ganarme su respeto y su confianza.- explicó la morena, estaba vez un poco más incómoda.

- ¿Entonces ese es el éxito de los Luthors? ¿Intimidar para ganar seguridad? ¿Pisotear a los demás para estar encima?.- le preguntó su cuñada.

- No, ni mucho menos.

- Alex, Lena es superdotada.- le dijo su hermana orgullosa de su novia.- Por eso, ha podido remontar el negocio familiar, no tiene nada que ver con ser un Luthor.

- ¡Oh, claro que no!.- dijo Alex irónicamente.- El que tenga un coeficiente intelectual alto no es suficiente para hacer negocios. Durante estos últimos años, los Luthors han sido una peste en el mundo de los negocios. Nadie quería hacer tratos con ellos, y ahora de repente, todo el mundo adora trabajar para Luthor Corp. Sólo quería saber por qué, o al menos cómo ha conseguido ganarse la confianza de los inversores.

- Simplemente algunos no prejuzgan a las personas y están dispuestas a escuchar, y por consiguiente a ofrecer segundas oportunidades.

- O que simplemente la mayoría hayan querido meterse debajo de esa falda. O quizás simplemente te hayas puesto de rodillas para suplicar por una segunda oportunidad.

- ¿Qué acabas de insinuar?.- le preguntó su hermana, golpeando en la mesa con la palma abierta. Kara sabía que aquella última frase tenía una segunda intención, pero no sabía exactamente a qué se refería su hermana.- ¿Lena?

Kara miró a Lena. La mandíbula estaba tensa, y la rubia casi podía oír rechinar los dientes a la morena. Sus ojos verdes estaban clavados como dos puñales en Alex. Las pálidas mejillas, habían adquirido un color rojizo. Pero aun así la expresión de Lena era fría e indiferente. El móvil de la morena empezó a sonar en medio de la mesa. Lena lo cogió con una de sus manos, pero sin descolgar la llamada o si quiera mirar la pantalla.

- Sólo le diré dos cosas agente Danvers: La primera, es que el ladrón cree que todos son de su misma condición. Y la segunda, soy y siempre seré una Luthor. Si me disculpas Kara, he de atender esta llamada.

Kara asintió con la cabeza, siguiendo la silueta de su novia hasta que despareció por la puerta. Antes de que pudiera decir nada, Maggie habló.

-¿Pero qué te pasa? ¿Es que te has vuelto loca o qué?- le dijo su novia en tono de reproche.

- Nos marchamos.- dijo Kara recogiendo sus cosas y las de Lena.- Pensé que a estas alturas confiabas en ella.

- Kara.- le dijo su hermana preocupada.- Ya la has oído. Ella misma lo ha dicho, es una Luthor y siempre lo será. Y que sea un puñetero genio, no hace más que preocuparme más. ¿Y si sabe realmente quién eres? ¿Si todo esto es una trampa? Por Dios, las dos habéis estado aquí durante la conversación. Ella sabe algo.

- Lena no es así.- respondió Kara apretando el puño.- Ella jamás me haría daño. ¿Por qué no puedes por una vez en tu vida dejarme ser feliz? No necesito tu protección Alex.

- Que seas de acero, no implica que no te puedan…

- Partir el corazón. Lo sé Alex, lo sé. Pero al menos elegiré quién, muy a pesar de tus protestas.

- A parte de la kriptonita, es tu única debilidad. Es un plan perfecto Kara.

- ¿Y cómo explicas todas las veces que su hermano ha intentado matarla? .- le respondió su hermana enfadada.

- Nunca ha salido mal parada. Sólo una pequeña contusión y nada más. Todo estaba más que planeado. Piénsalo, en el viaje, al final ella no fue. Los drones la atacaron después justo de la entrevista con tu primo y contigo. Y Lex sabe quién es Superman, sabe que la salvaríais. Lo de la Kriptonita y todo el asunto de la cárcel, era el plan perfecto para parecer una víctima. Y ganarse tu confianza.

- Nadie en este mundo sería tan cruel cómo para planear eso. Y nadie sería capaz de actuar durante tanto tiempo. He mirado en sus ojos y se quién es.

- Sólo un Luthor sería capaz. Joder Kara, todo tiene sentido. No sé cómo no me he dado cuenta antes. ¡Y el viaje! El repentino viaje a Paris, podría que Lex esté escondido allí y se haya reunido con él.

- No Alex, yo la oí hablar por teléfono con un señor italiano. Y en japonés con el otro inversor.

- ¿Y por qué quedaron en París? Kara, en Japón hay una empresa que puede recrear kriptonita falsa, como la que llevaba Metallo. Lena sabe que no puede recrearla en los laboratorios de L-Corp porque te darías cuenta y ha contratado a la otra empresa. Es todo muy sospechoso. Maggie, por favor, ¿Tu también lo ves?

- Mira Alex, no sé qué mosca te ha picado. Pero, aunque todo lo que digas tiene sentido, no deberías de haberte comportado así con ella.

- ¿Qué que mosca me ha picado? La estaba escuchando hablar y todo ha hecho clic en mi cabeza. Lex Luthor no pudo matar ni a Superman ni a Kara como alienígenas, ¿por qué no elaborar un plan atacando su parte más humana? Y la habéis visto, ni se ha inmutado con todo lo que le he dicho.

- Sólo te estaba guardando respeto porque eres mi hermana.- le contestó Kara enfadada.- Nunca jamás pensé que sentiría esto, nunca pensé que sentiría ridículo por ti. No sé en qué momento me pareció buena idea hacer esta cena. Sólo quería que la conocierais mejor y que le dieseis una oportunidad. Si sé que esto iba a ir así, jamás le hubiese pedido venir. En realidad, tampoco habría venido yo.

- ¿Kara? ¿Qué estás queriendo decir?.- le dijo Alex dolida.

- Ya viene.- avisó Maggie, viendo a Lena pasar al interior del restaurante.

- Bien, porque nosotras nos vamos.- dijo Kara levantándose con todas las cosas en la mano.

- Espera Kara, he de hablar con la Agente Sawyer de un asunto oficial.- le dijo Lena, haciéndole un gesto para que se volviera a sentar. Y otro para que Maggie la siguiera al exterior.- En privado.

- ¿Está todo bien?.- preguntó Kara preocupada.

- Sí, no te preocupes.- le respondió Lena cariñosamente.

- Todo lo que tengas que decir, lo puedes decir delante de mí.- saltó Alex.- Yo también soy agente.

- Si no tengo mal entendido agente Danvers, pertenece al FBI.- le dijo Lena.- Por lo tanto, esta no es su jurisdicción, sino que pertenece al departamento de policía de National City. Ellos decidirán si necesitan la ayuda de un agente federal.

- Touché.- dijo Maggie, levantándose para ir detrás de la directora de L-Corp.

- No quiero oírte decir ni una palabra más.- le advirtió Kara a su hermana.- Bastante has hecho hoy ya.

Kara agudizó su oído para escuchar la conversación que tenían las dos mueres fuera.

- Se trata de Jess, mi secretaria. Me ha llamado, me ha dicho que un hombre la tiene secuestrada en su apartamento. Quiere un millón de dólares en efectivo, sin nada de policías, en una hora.

- ¿Y si avisamos a Supergirl?.- le dijo Maggie.

- Eso es lo extraño, ha mencionado la policía, pero no ha dicho nada de Supergirl. Lo que me hace sospechar que quizás Cadmus esté detrás de esto. Puede que sea una trampa para Supergirl. Mi hermano tiene armas que pueden matarla. Así que lo mejor es que también se quede aparte.

- ¿Y qué esperas que hagamos?

- Creo que lo mejor por ahora será que lo hagamos solas. Puedo entrar, llevarle el maletín con el dinero y con uno de los dispositivos de L-Corp, podremos saber si hay Kriptonita o no. Si no la hay puedes llamar a Kara para que avise a Supergirl.

- Ya, ¿Y si hay Kriptonita?.- le preguntó Maggie.

- Esperemos que no la haya.- le respondió Lena girándose para volver a entrar al restaurante.- Y agente Sawyer, no quiero que Kara lo sepa, por su bien.

Maggie asintió con la cabeza, aunque seguramente Kara ya se habría enterado.

- ¿Seguro que está todo bien?.- preguntó Kara sin poder evitarlo.

- Sí, no te preocupes.- le dijo Lena dedicándole una sonrisa.- Han entrado a robar a L-Corp. La agente Sawyer y yo vamos a acércanos un momento para hacer inventario de lo que han robado.

- Os acompaño.- respondió la rubia al instante.

- Lo siento, pero eso va a ser imposible.- le mintió Lena.- Firmé un contrato de confidencialidad con los últimos inversores. Así que nada de prensa, y ahí entras tú también.

- Pero yo no voy a decir nada, es más, seguro que no entiendo la mitad de las cosas que veré.- le dijo Kara, aun sabiendo la verdad.

- Confío en ti Kara.- le dijo Lena dándole un beso en la mejilla.- Pero no puedes venir. ¿Me esperas en casa?

- Claro.- dijo la rubia perpleja, Lena la estaba mintiendo descaradamente y si no llega a escuchar la conversación entre la morena y Maggie, se lo habría creído totalmente.- Te estaré esperando despierta.


LENA/MAGGIE CAMINO L-CORP

- ¿Cómo funciona exactamente el detector de Kriptonita?.- le preguntó la agente a la morena.

- Para que te hagas una idea.- respondió Lena, meditando su respuesta.- Es como un detector de radiación, pero en este caso detecta las partículas de alta energía que produce la Kriptonita.

- ¿Lo has inventado tú?.- cuestionó Maggie con curiosidad.

- No exactamente. El primer prototipo de detector de radioactividad fue creado en 1908 por Hans Geiger y Sir Ernest Ruthernford. Hoy en día los detectores son mucho más pequeños y más eficientes que por aquel entonces. Sólo he tenido que reequilibrar las distintas capas de seguridad del tubo, porque los rangos de energía medibles de la Kriptonita son diferentes a los de la radioactividad normal.

- Ajá.- respondió Maggie.- En fin, espero que funcione tan bien como suena.

- Lo hará.- le dijo Lena segura.

Unos minutos después la agente Sawyer esperaba en el despacho de Lena, a que la morena cogiese el millón de dólares de su caja fuerte y el detector de radiación. Jugueteó con su móvil, insegura, pero al final mensajeó a Alex.

"Lena tiene un detector de Kriptonita. Ella hará la entrega del rescate, si no hay Kriptonita, Supergirl podrá entrar en acción. Dile a Kara que esté preparada. Hasta ahora. Bss."

- Bien, ya tenemos todo lo necesario.- dijo Lena entrando en la habitación con un maletín negro, un walkie- talkie y otro aparato.- Toma.

- ¿Esto para qué es?.- respondió Maggie cogiendo el walkie- talkie que la morena le ofrecía.

- Llevo un pinganillo en la oreja, que aparte es un micrófono. Así podrás escuchar todo lo que pase y además podrás contactar conmigo. Lo suelo utilizar en las conferencias, por si se me olvida algo, Jess me lo puede chivar a través de esto.

- Bien, si es seguro que Supergirl entre allí, di "Confirmado". Si algo va mal y si la hay, di "Denegado". ¿Lo has entendido?

- Sí.- contestó Lena antes de darle al botón del garaje menos 2.


MIENTRAS TANTO KARA/ALEX

El coche de Alex estaba aparcado en el callejón oscuro anexo a L-Corp, esperando a que el coche de Lena volviese a salir. Kara se estaba cambiando en la parte de atrás, cuando el teléfono de su hermana sonó. Alex leyó dos veces el mensaje que su novia le acababa de enviar.

- Kara…- le empezó a decir su hermana.

- Alex, no.- la interrumpió Kara.- no quiero oírte. ¿Va a ser siempre así?

- ¿Así cómo?

- ¿Siempre vas a acusarla sin tener ni una prueba? ¿Siempre va a tener que demostrar que es inocente? ¿No te bastó con lo que pasó la otra vez? ¿Siempre vas a estar buscando algo para inculparla? ¿Por qué no confías en ella? ¿Por qué no le das una oportunidad?

- Mira Kara, te juro que quiero confiar en ella. Y durante un tiempo lo he hecho, de verdad que sí, pero hoy ha sido como una revelación, como si todo encajase. Y lo que me acaba de decir Maggie, sólo la hace parecer más culpable. Tiene un detector de Kriptonita.

- Son simples casualidades y simples suposiciones Alex. No hay ni una prueba tangente. Además, que yo confíe en ella, debería ser más que suficiente para ti.

- ¿No acabas de oír lo que te acabo de decir?.- le preguntó su hermana con gesto de desaprobación.- Un detector de KRIPTONITA.

- ¿Y?

- ¿Cómo qué Y Kara? Para crear eso ha tenido que hacer pruebas con Kriptonita.- le dijo Alex fuera de sí.

- ¿Y si no es de ella? ¿Y si es uno de los aparatos que inventó Lex?.- le respondió Kara de la misma forma.

- ¿Y para qué lo guarda?.- le dijo Alex girándose en el asiento del conductor para mirar a los ojos a su hermana.- Se supone que quiere hacer el bien, entonces explícame para que quiere ese aparato, si no es para encontrar más Kriptonita. Joder Kara, Metallo llevaba Kriptonita sintética, pero con el detector podrán buscar trozos de Kriptonita por todo el planeta. Y construir suficientes armas como para hacer un ejército para ir contra ti y tu primo.

- Quizás sólo quiera encontrar toda la Kriptonita antes que Lex.- le respondió Kara con la voz más calmada.

- Ya, y tener el detector en L-Corp, cuando sabe que su hermano está detrás de ella, es lo más seguro.- le dijo irónicamente Alex.- No podría simplemente dárselo a Supergirl para asegurarse de que Lex no tenga ni un gramo de Kriptonita entre sus manos otra vez.

Kara no contestó a su hermana, pasó al asiento delantero ya vestida de Supergirl. Inclinó su cabeza hasta apoyarla en el cristal. Las acusaciones que acababa de hacer Alex sobre Lena aún rondaban por su mente, pero ella confiaba en Lena. Pero también confiaba en Alex. Cuando sus ojos encontraron su reflejo en el espejo retrovisor, no pudo evitar preguntarse internamente en cuál de las dos mujeres confiaba más. ¿En su novia o en su hermana?


CAMINO A CASA DE JESS- LENA/MAGGIE

Lena miraba a través de la ventanilla las solitarias calles de National City. Se acordaba exactamente del día en que conoció a Jess. Fue un 16 de Mayo de hace 21 años. Hacía poco que había sido adoptaba por los Luthor. Lionel la había llevado a Luthor- Corp, y a pesar de tener sólo cuatro años, su padre le había explicado con orgullo en qué consistía su trabajo. Por supuesto Lionel, supo desde el primer instante que Lena era mucho más inteligente que cualquier persona. Lo confirmó cuando en la primera noche que la niña pasó en la mansión Luthor, ganó a Lex al ajedrez. Y en la entrada a la oficina de su padre, sentada en su escritorio, una jovencísima Jess, que apenas había cumplido la mayoría de edad.

FLASHBACK

- Señor Luthor.- dijo la chica, claramente nerviosa.

- Hola Jess.- le devolvió el saludo Lionel.- Esta es mi hija Lena. Lena, ella es la señorita Jessica Callaghan.

- Encantada de conocerla señorita Callaghan.- le dijo la morena con su osito de peluche entre sus pequeñas manos mientras se acercaba hasta ella y le daba un beso en la mejilla.

- Igualmente señorita Luthor.- le dijo Jess acariciándole el pelo negro.- Puedes llamarme Jess.

- Y tú puedes llamarme Lena.- le dijo la pequeña sonriéndola.

FIN DEL FLASHBACK

Después de eso su padre le había dado una charla de unos veinte minutos sobre como otras personas siempre se deberían de dirigir hacia ella como la señorita Luthor. Porque los Luthors merecían un respeto y más aun de un empleado. Lena había visto a Jess como secretaría de su padre, de su madre y de su hermano. Y ahora, después de tantos años trabajaba para ella. Sólo un día, cuando fue a visitar a Lex, no la encontró detrás de su escritorio.

FLASHBACK

- ¿Y Jess?.- le preguntó a su hermano nada más verle.

- Se ha cogido unos días libres por asuntos personales.- le respondió él sin mirarla.

- ¿Está bien?.- volvió a cuestionar Lena, ante un hecho tan insólito.

- Creo que se ha muerto su marido.- dijo Lex sin más.

- Y lo dices como si no fuera nada.- le dijo su hermana reprochándoselo.

- La vida de mis empleados me importa más bien poco.- le contestó él tecleando en su ordenador.- Pero si tanto te importa una simple secretaria, creo que dijo que hoy era el funeral.

- ¿Y no vas a ir?.- le preguntó Lena mirándole sin creérselo.

- ¿Debería?.- le dijo él levantando sus ojos azules por primera vez para posarse en su hermana.

- Ella vino al funeral de nuestro padre.- le respondió Lena.

- Por supuesto que sí, era su empleada y vino para mantener su puesto de trabajo.

- Se cuales fueran sus motivos, vino. Y quizás tú también deberías de ir, aunque sea para la imagen de Luthor- Corp.- le contestó Lena mordazmente, porque sabía que Jess apreciaba verdaderamente a Lionel.- Nuestro padre hubiese ido.

- Lionel está muerto.- fue la respuesta que le dio su hermano.

Pero ni aun así Lex fue. Lena llegó justo a tiempo para la misa, en donde conoció por primera vez a los hijos de Jessica. Tom, el mayor y Marcus, que tan sólo tenía cuatro años. Lena se acercó a Jess y le dio el pésame sintiéndolo de verdad. Jess como siempre, le contestó con un "gracias señorita Luthor".

FIN DEL FLASHBACK


- Lena.- la llamó Maggie desde el asiento del piloto cuando la morena ya tenía un pie fuera del coche.- Ten cuidado.

Lena no la contestó, sólo asintió con la cabeza. Suspiró tres veces antes de llamar a la puerta. Supuso que quién estuviera detrás de aquel trozo de madera, la estaba observando por la mirilla.

- Entra.- le dijo un hombre vestido de negro y con botas militares.- Quítate el abrigo. Y desabróchate la camisa. ¡Ya!

Lena hizo lo que se le ordenó, sintiéndose incómoda al hacerlo. De reojo pudo ver a Jess sentada en el sofá, intentando consolar a su hijo pequeño que lloraba abrazado a ella. El hombre empujó los bordes de su camisa, para verificar que no llevaba ningún tipo de micrófono.

- He traído el millón que pediste.- le dijo Lena con su voz autoritaria.- Ahora déjalos marchar.

- Creo que no has entendido como funciona esto guapa.- le dijo el presionando el cañón de la pistola contra el estómago de Lena. Haciendo que la piel se le erizara al sentir el frío metal.

- He cumplido mi parte del trato.- le respondió ella mirándole a los ojos marrones.- Ahora cumple el tuyo.

- Las cosas no son así de simples. ¿Dónde está la trampa?.- le dijo el hombre visiblemente nervioso. Sudaba bastante, tenía la cara pálida y las manos le temblaban mucho.

- No hay trampa.- le dijo ella manteniendo el tono tranquilo.- Ya tiene lo que quiere, márchese, váyase de la ciudad. No me importa quien sea ni porqué hace esto.

- ¡Mientes!.- dijo él llevándose las manos a la cabeza.- ¡mientes! ¡mientes!

- Lena, necesito saber si hay Kriptonita.- le dijo Maggie en su oído entrecortadamente.- No parece muy estable. Estáis en situación de peligro.

- No estoy mintiendo.- le respondió ella.- Cuenta el dinero si quieres, mira por la ventana, podrás ver que no hay nadie.

- ¡Sólo quieres que me acerque para que me metan una bala en la cabeza, maldita zorra!.- dijo el hombre respirando fuertemente mientras volvía a apuntarla con el arma, pero se volvió a girar, apuntando a Jess.

- No, cuenta el dinero.- le volvió a decir Lena.- Yo misma lo he sacado de mi caja fuerte. He CONFIRMADO que hay un millón. Y si quieres luego llévame a mí como rehén si te sientes más seguro, pero ahí fuera, no hay nadie.

El detector de Kriptonita no había emitido ningún sonido, por lo que la zona estaba despejada. Pero a pesar de que Lena había dicho la palabra de seguridad, nadie apareció.

- ¡Me estás intentando engañar!.- dijo el hombre balanceando la pistola entre las dos mujeres.

- Mírame a mí.- le dijo la morena.- Te estoy diciendo la verdad.

- Cállate, cállate, cállate, cállate.- dijo el hombre volviendo a llevarse las manos a la cabeza.- ¡CÁLLATE KATIE!

Instantes después la pistola emitía un disparo. El sonido del martillo golpeando contra la bala llegó hasta sus oídos, al igual que el olor de la pólvora quemada penetraba en sus fosas nasales. Pero sus ojos permanecieron abiertos, mirando al hombre que iba a herirla. De reojo, vio un borrón azul y rojo llegar hasta su lado. Y Supergirl con el brazo estirado, atrapó la única bala que había sido disparada. Un segundo después, a la vez que el hombre caía inconsciente en el suelo, la puerta de entrada se abría violetamente, dejando ver a la agente Maggie Sawyer.

- ¿Estáis todos bien?.- preguntó Maggie inquieta.- Se ha cortado la comunicación, no, no, no te oía.

Todos asintieron con la cabeza. Lena se giró para volver a abrocharse la camisa. Mientras Supergirl miraba a Maggie con cierto reproche. La agente suspiró un "lo siento" que sólo Kara pudo oír. La rubia le asintió con la cabeza. Ella también había tardado en aparecer, porque estaba muy preocupada pensando en todas las cosas que Alex había dicho sobre Lena. Si tan sólo hubiese tardado un segundo más en concentrarse otra vez en ellos, la morena había recibido un disparo. Un disparo posiblemente mortal. Y la culpa empezó a corroer a Kara, haciendo que se le revolviera el estómago. Todo ese momento de tensión se rompió al oír a Marcus ilusionado.

- ¡Mamá es Supergirl! ¡Mira mamá! ¡Nos ha salvado!.- dijo el pequeño gritando señalando a Kara.

- Es la mejor super heroína del universo.- dijo Lena sonriéndole, acercándose hacia su secretaria.

- ¡Señorita Luthor!.- le dijo el niño, saltando de las piernas de su madre, hacia ella y abrazándola con sus bracitos las piernas.- ¡Usted también ha venido!

- Claro que ha venido Marcus.- le dijo Jess agachándose junto a él, a la altura de las caderas de Lena.- Han venido las dos a salvarnos.

- ¿Supergirl?.- le llamó el niño, haciéndole un gesto con la mano para que se acercara. Ya que la rubia había observado toda la escena desde un segundo plano.

Kara se agachó al otro lado del chico, dedicándole una de sus mejores sonrisas mientras le revolvía el pelo.

- Señorita Luthor.- le dijo Marcus.- ¿Puede usted agacharse un momento?

Lena hizo lo que el niño le pedía, quedándose en cuclillas delante del chico. Marcus no tardó ni un segundo en estrechar a las tres mujeres como buenamente pudo entre sus pequeños brazos. Después sólo abrazó a Kara y a Lena, con su cabecita asomando entre las dos.

- Sois mis segundas heroínas preferidas.- les dijo el niño.

- ¿Y quién es tu favorita?.- le dijo Supergirl.

- Mamá.- respondió Marcus lanzándose enteramente sobre su madre.


Mientras Jess y su hijo hacían la maleta en las habitaciones, y Maggie se llevaba al secuestrador detenido, Supergirl y Lena se quedaron a solas en el salón.

- Creo que esto se va a volver una costumbre.- bromeó Lena.- Gracias por salvarnos otra vez Supergirl.

- Bueno, no sería una heroína si no tuviera damiselas en apuros que necesiten ser rescatadas.- rio de vuelta Supergirl.

- ¿Así que crees que soy una damisela en apuros?.- le preguntó Lena levantando las cejas.

- Oh, no, no, claro que no.- le respondió Supergirl tartamudeando.

- Sólo bromeaba, chica de acero.- le dijo Lena sonriéndole.

- Por supuesto.- le dijo Supergirl nerviosa.- ¿Quiere que la lleve a casa?

Kara la miraba impaciente, esperando que la respuesta de Lena, fuese afirmativa. Le iba a contar su secreto, esta noche. El casi haberla perdido, enfermaba a Kara. Necesitaba contárselo. Necesitaba dejar de mentirle. Lena merecía la verdad.

- Lo siento Supergirl.- le respondió la morena.- pero prefiero el coche. Además, quiero asegurarme de que Jess y Marcus lleguen bien al hotel.

Justo la familia volvía a hacer aparición en ese momento en el salón. Kara se despidió de Marcus, dándole un beso en la mejilla. Extendió una mano hacia Jess, que la chica aceptó, tirando de ella, hasta darle un abrazo.

- Gracias por salvarnos Kara.- le dijo Jess al oído, tan bajito que ni Lena ni Marcus pudieron oírlo.

Jess le guiñó un ojo cuando se separaron, haciendo que el corazón de Kara se detuviese un momento. Kara le sonrío con complicidad antes de girarse otra vez hacia Lena, dándole un corto abrazo, antes de marchar volando hacia el cielo estrellado.


- Lo siento.- dijo Jess rompiendo el silencio dentro del coche. Lena desvió un segundo los ojos de la carretera para mirar a su secretaria.- Entiendo si quiere despedirme señorita Luthor, pero quiero que sepa, que jamás la hubiese llamado si no hubiese estado mi hijo en casa.

El niño dormía plácidamente en la parte de atrás del vehículo, mientras Lena conducía y Jess miraba por el retrovisor a su hijo.

- Jess.- la llamó Lena para que la mirase.- Has hecho lo que tenías que hacer. Y aunque tu hijo no hubiese estado, también tendrías que haberme llamado.

- Su vida no vale menos que la mía señorita Luthor.- la interrumpió Jess, sabiendo lo que pasaba por la mente de su jefa en esos instantes.

- Pero tú tampoco deberías de ser un daño colateral por trabajar para mí.- le dijo Lena.- Las dos sabemos que si me apellido hubiese sido Smith, nada de esto habría pasado.

- Dudo mucho que supiera quién es usted.- le contestó su secretaria.- Quiero decir, no realmente. No parecía en sus cabales. Y sólo le ha pedido un millón de rescate.

- En un momento dado me ha llamado Katie.- le dijo Lena.- Al principio pensé que había sido mi hermano, pero tienes razón no parecía alguien cuerdo.

- Gracias por venir señorita Luthor.- le dijo Jess mirándola.

- Bueno, no sé qué haría yo sin ti.- le dijo Lena riendo.- Probablemente estar perdida entre un montón de papeles, de llamadas y de citas.

- Lena, gracias de verdad.- le dijo Jess acercándose a ella para darle un pequeño abrazo. Era quizás la primera vez que había una muestra de cariño física entre las dos mujeres. Jess sabía que Lena era una persona poco dada a las interacciones físicas con otras personas, pero la morena correspondió a su abrazo. Jess bajó del coche y cargó a su hijo entre sus brazos.

- Jess.- la llamó Lena desde el interior, asomando la cabeza por la ventanilla.- Quiero que sepa…que yo… la aprecio.

- Lo ha demostrado esta noche señorita Luthor, y quiero que sepa que yo también la aprecio a usted, mucho más de lo que cree. Buenas noches señorita Luthor.- le dijo Jess girándose para entrar al hotel.

- Buenas noches Jess.- le despidió Lena antes de volver a arrancar el coche.


Poco después llegó a su casa. Sólo una pequeña luz brillaba al fondo del pasillo, procedente de su habitación. Se quitó los tacones y los dejó en una esquina, cerca de la encimera de la cocina. Se fue sacando la blusa de la falda, y se quitó el coletero, haciendo que su pelo quedase por fin libre. Kara la esperaba en la cama, con la luz de la mesita encendida, mientras leía una revista de CatCo por cuarta vez.

- ¿Qué tal ha ido todo? ¿Estás bien?.- le dijo Kara nada más verla, saltando de la cama para llegar hasta donde ella.

- Shhh.- susurró Lena poniéndole un dedo encima de los labios, antes de besarla. Era un beso cálido, suave y lánguido.- Lo siento. Por la cena. Siento que no haya salido como esperabas.

- Pero no es…- Lena la volvió a besar, esta vez más hambrientamente, buscando el oxígeno que le faltaba por la creciente ansiedad que sentía.

- Vamos a la cama.- le dijo Lena, dejándole un suave beso en los labios.- Mañana será otro día.

La morena no tardó más de cinco minutos en ponerse el pijama y limpiarse los dientes, pero a Kara le pesaban cada vez más los párpados. Sintió a su novia, escurrirse bajo las sábanas y brazo arroparla, atrayéndola más hacia sí.

- Buenas noches cariño.- susurró Kara contra el cuello de Lena.

- Descansa.- le respondió la morena acariciando el pelo rubio.

Minutos después, Kara se había abandonado al placer de dormir. Y roncaba bajito, con su aliento golpeando una y otra vez la piel de Lena. Se agarraba al pijama de la morena con ansia, como si estuviera teniendo una pesadilla.

- Estoy aquí.- le susurró Lena, y eso en cierto modo calmó a una dormida Kara.

Lena miró la Luna Llena, tan bella y solitaria, como ella.


NOTA2: Espero que os haya gustado el capítulo, si es así, ¡no os olvidéis de dejar un comentario!