Quería mandaros todo mi ánimo desde aquí en estos momentos tan difíciles. Recordaros qué al mal tiempo buena cara y qué nunca nunca os quiten la alegría. Espero qué estéis todos bien :)


Este capítulo va dedicado especialmente a la Reina de las Patatas krunchy.


Agradeceros cómo siempre vuestra lectura y vuestros comentarios de antemano.


- ¿Estás segura? -Preguntó Verónica incrédula

¿Todo esto podía ser casualidad o una macabra broma del destino? ¿Cuánta probabilidad habría de que la misma mujer arruinase la vida de dos amigas?

Lena le devolvió la misma mirada estupefacta, como si las dos hubiesen pensado lo mismo. El reencuentro entre las dos que debió haber sido una celebración, se convirtió en un pesar.

- Quizás no te haya reconocido. -Dijo Lena sopesando las opciones. -Ha pasado mucho tiempo.

- No lo sé, pero ha sido ver su mirada y he vuelto al peor día de mi vida. Y Lena, no quiero pasar toda la noche reviviendo esos momentos. Cuando hoy debería de ser una gran inauguración y un nuevo comienzo para mí. Es como si el pasado no deja de perseguirme. – Comentó al borde de las lágrimas. Tiró una sonrisa triste a su copa de Chardonnay antes de que el vino se perdiera entre sus labios.

- Verónica, escúchame. Necesito que hagas esto por mí, sabes que no te lo pediría si no fuese importante, sé que te duele, sé que posiblemente hasta me odies por pedirte esto, pero necesito que esta noche dejes tus diferencias con Lane, es la única oportunidad que tengo para saber si Kara me está engañando con ella. – Pidió Lena agarrándole de las manos a Verónica.

- ¡¿Tú sabes lo que me estás pidiendo!? – Exclamó la castaña indignada. -Tú sabes lo que pasó y aún así te da igual pedírmelo, ¿Y tú te consideras mi amiga? Nunca pensé que fueses tan egoísta.

- ¡No! Tú eres mi amiga, lo hemos sido durante muchos años. Soy consciente del daño que te provocó, pero el pasado no es algo que podamos cambiar y ahora, lo único que está en juego es mi relación con Kara.- suplicó Lena.- Esta noche es la oportunidad perfecta.

- Lo sé Lena, lo sé.- replicó Verónica a regañadientes sin estar convencida del todo.- Pero esa mujer es mi peor pesadilla, durante años tuve que aguantar su mirada de superioridad y ahora qué he dejado Metrópolis, me la tengo que encontrar aquí. Parece mi sombra.

- Ya sabes lo que dicen, "La sombra del ciprés es alargada".- contestó la morena mirándola a los ojos.

- Vaya, acabas de convertir a Lucy Lane en la propia muerte.- rió la castaña y desviando sus ojos un momento a la otra mesa añadió con preocupación.- Espero que no sea la tuya también. ¿Cuál es el plan?

- No lo sé.- resopló Lena tocándose el puente de la nariz.- ¿Intentar acercarnos a su grupo?

- No creo que si son amantes, vayan a dar un espectáculo erótico festivo delante de nosotras, sobre todo tuyo. Pero quizás sí haya que estar más cerca, lo suficiente para poder observar pero sin que nuestra presencia se note.- la sonrisa de Verónica se ensanchó de una forma maliciosa.- Ya sabes, ten cerca a tus amigos, pero más a tus enemigos.


- Kara, ¿quién es la chica con la que está Lena?.- preguntó Lucy Lane mientras cortaba su Tournedó Rossini.

- Oh, una amiga, y por cómo se alegró Lena al verla supongo que deben de conocerse de hace tiempo.- respondió Kara mientras cogía otro panecillo distraídamente, sin percatarse de que anteriormente había sido la castaña quién había preguntado por su amiga morena. - Es la propietaria de Bastet.

-¿En serio?.- preguntó Lucy Lane con incredulidad.- Qué casualidad.

- Bastet, diosa egipcia, representada por un gato.- interrumpió Maggie.- Me gusta el nombre.

- Muy adecuado.- dijo Lucy echando una última mirada a Veronica Sinclair.


La excitación del momento les hacía viajar al pasado, en la Universidad, y hacía que ambos pares de ojos brillasen como en los viejos tiempos. Lena siempre había mostrado una parte dominante de su personalidad aún cuando era pequeña, pues sabía que la edad jugaba en su contra, pero su intelecto le profería ventaja en cuanto al resto. Por eso, cuando le asignaron su habitación doble, fue con determinación hasta la misma, con paso firme. Unos ojos atigrados la atisbaron al instante de abrir la puerta. Casi con cautela se sintió observada.

-Oye, pequeña.- le dijo la chica, que a priori era su compañera de habitación.- ¿Qué hace una ratita cómo tú en un sitio como este?

Lena levantó su ceja, interrogándola. No le gustaba que la vieran de una manera inferior, pero esa chica, casi ronroneó la pregunta. Y si algo le gustaba la morena, era jugar al ratón y al gato. Le sonrió de medio lado, y la chica misteriosa pareció entenderla, porque le devolvió la misma sonrisa. A partir de ahí, las dos se hicieron inseparables. Al final Lena, le tuvo que agradecer a su madre que la castigara sin tener privilegios en la Universidad.

3 AÑOS MÁS TARDE- FACULTAD DE INTERPRETACIÓN

-¡Lena nos van a pillar!.- Verónica Sinclair seguía a Lena por los pasillos de la Facultad de Interpretación, cerca de la facultad de ciencias donde estudiaban las dos.- ¡Por el amor de Dios, solo la has visto una vez y ni siquiera has hablado con ella!

- Verónica, voy a hacer esto con o sin tí.- le respondió la morena aminorando la marcha y girándose hacia su amiga.- Y sí, solo la he visto una vez y no, no he hablado con ella, pero por eso estamos aquí. Quiero conocerla.

- Ya sabía yo qué te ocurría algo.- dijo la castaña llevándose una mano a la cara, a modo de resignación.- Tanta obra de teatro, tanto baile, tanta ópera. Lo tenía que haber sabido. Pero, ¿cómo pretendes venir aquí 3 veces por semana, saltándote tus clases?

- Me he estudiado el año entero.- contestó Lena con una amplia sonrisa.- No tengo ni una falta por no asistir a clase, y el profesor Bins siempre me confunde con Alyssa, así que no creo que note mucho mi ausencia.

-En serio, eres increíble.- dijo Verónica incrédula.- ¿Y todo esto por una chica? ¡En nuestra residencia tienes donde escoger! Y hablando de Alyssa... La chica no está nada mal...

- No es una chica.- farfulló Lena.- Será mi chica.

Verónica negó con la cabeza y prosiguió detrás de la morena. De esa cabezota amiga suya. Aceleró un poco el paso, lo justo para alcanzarla y entrelazar sus brazos.

Vale, quizás Lena tenía un poco de razón, o razón del todo. Esa chica no era como cualquier chica, y la canción de The Killers empezó a resonar en su cabeza. (The Killers- Just Another Girl). Sus ojos verdes, vivos y resplandecientes, y su sonrisa, iluminaban todo el teatro. Sus movimientos gráciles, delicados pero a la vez con mucha clase, encima del escenario eran hipnotizantes.

El profesor de interpretación les dio una calurosa bienvenida, a pesar de ni siquiera reconocerlas por los pasillos, lo que hizo que los nervios iniciales aumentaron un poco. Más aún cuándo las dos miradas verdes se cruzaron en el aire.

- ¿Te acuerdas?.- le preguntó la castaña a Lena

- ¿Cómo olvidarla? Es la segunda chica más bonita que he visto en mi vida.- respondió desviando los ojos un segundo hacia su chica.

- Y tu primer amor.- añadió Verónica en un suspiro.

- ¿Amor yo?.- dijo la morena como si con ella no fuera la cosa.

- Amor, sí, tú.- le dijo su amiga señalándole.- No te hagas la loca Lena Luthor, qué se puede ver el amor qué hay en tus ojos desde kilómetros.

- Si tú lo dices...- río la morena, mientras se servía en su copa.- Ya sabes qué el Amor no es algo hecho para mí.

Verónica negó con la cabeza una, dos y hasta tres veces, sabiendo a ciencia cierta qué la morena estaba enamorada de Kara Danvers hasta lo más profundo de su alma.

La risa de Lena llamó la atención de Kara por encima de todo el ruido ambiental. Sonrío casi por instinto, pero su sonrisa se congeló en el instante que escuchó la última frase de su novia, "El Amor no es algo hecho para mí". Alex le llamó la atención rodeándola con su brazo para sacarse una foto. En la pantalla de la cámara se reflejó la preocupación de sus ojos azules y la tristeza de sus labios.

Casi con el click de la foto, una fila de camareros salía desde la cocina, portando una tarta llena de velas encendidas. Entre vítores, aplausos y silbidos, Lucy Lane recibió su pastel. Era como si las demás personas sentadas en la mesa, estuviesen en un mundo paralelo. Pero puso su mejor cara y se unió a la celebración por su amiga. Y la verdad es que con un trozo de tarta de nata, las inquietudes se llevaban mejor. Y más aún cuándo el metre apareció con un segundo pastel, el cuál Kara casi quitó de las manos del hombre, relamiéndose los labios. Tarta de chocolate, su preferida. Sólo la voz de James la distrajo de esa delicia.

- Disculpe.- llamó la atención del maitre, indicando el pastel.- No hemos pedido esto, debe ser algún error.

Oh, si las miradas matasen, James Olsen ya estaría muerto partido por la mitad por los rayos de Kara.

- Lo siento señor.- se disculpó el hombre.- pensé que ya les habían informado. Es un obsequio de la señorita Luthor por la celebración.

Diferentes reacciones ocurrieron a la vez en aquella mesa, estupefacción, alegría, agradecimiento y desprecio. Los ojos verdosos de Lucy Lane se clavaron en la espalda de Lena como dos puñales, pero nadie se dio cuenta de ello.


Verónica y Lena fueron las primeras en abandonar el restaurante. Lógico si se tiene en cuenta que el Bastet inaugura aquella noche y debía estar todo perfecto. Quizás las copas de más que llevaban encima hicieron que por un momento, durante el trayecto en el descapotable rojo, todo se volviera borroso, pero nada tenía más importancia que las dos amigas riendo en aquella noche. Era un local bastante amplio con una pista de baile impresionante, estaba situado en los muelles de la ciudad, donde antiguamente habían estado las fábricas. Verónica siempre había tenido un gusto caro y elegante, y el local, aunque moderno, así lo demostraba. La puerta de entrada estaba custodiada por dos estatuas felinas egipcias, haciendo honor al nombre de la discoteca. Contaba con dos plantas, la pista general con dos largas barras en los laterales para servir alcohol, y la parte superior, la zona VIP. La parte más exclusiva estaba justo enfrente de la puerta y una escalera de caracol con alfombra roja daba acceso a ella. Tenía un gran ventanal desde dónde se podía observar perfectamente la pista de baile, en cambio, desde abajo la cristalera se veía cómo sendos espejos que reflejaban la gran bola de cristal que presidía en el centro de la estancia.

Quedaban cinco minutos para la apertura al público y ya se oía el bullicio de la gente que esperaba fuera. Lena se sentó en uno de los sofás mullidos de la zona VIP, acariciando el terciopelo de la funda.

-¿Para esto querías la tecnología de L-Corp?.- preguntó Lena mientras señalaba hacia la mesa que tenía delante.

- La verdad es que sí, quería reinventar lo exclusivo.- sonrío Verónica toqueteando la pantalla táctil de la mesa.- Es más fácil seleccionar lo que quieres, lo pagas al instante y te lo traen.

En la pantalla se mostraba todo tipo de cócteles, vinos, combinados, champagnes y mil cosas más, hasta podrías seleccionar la próxima canción qué querías que sonase, así cómo pedir un taxi para cuando fueras a marchar. Todas las mesas incluían esa tecnología, y aunque en un principio todas eran visibles entre sí, las adornaban unas cortinas semitransparentes por si se requería algo más de intimidad. Había tres puertas enfrente de las mesas, pero a Lena le llamó la atención la del medio, ya que las otras dos se distinguían por el cartel de Lavabos, uno para señora y otro para caballero.

- Oh, eso es mi despacho.- inquirió la castaña al darse cuenta.- Ya sabes hasta en el ocio, la gente de negocios no descansamos.

Lena le iba a preguntar a qué clase de negocios hacía referencia su amiga, pero el gran alboroto que se produjo a la llegada de los primeros clientes la distrajo. Se fijó en Verónica, en su gran alegría, que reverberaba en el brillo de sus ojos.

Habían pasado tres cuartos de hora desde la apertura cuándo Lena, con su Whisky en mano, se fijó en su chica, que acababa de entrar y la cara de asombro al ver el local. Se giró entusiasmada hacia sus amigos , y a pesar de la distancia, la morena juraría que Kara había dicho un "Wow" de admiración.

- Parece que al chico ese le ha gustado la camarera.- le dijo Verónica señalando a Winn, qué miraba embobado a la camarera que les estaba ofreciendo ir a la Sala Vip.

- Oh, señorita Sinclair.- se oyó decir a una voz masculina a sus espaldas.- Aquí está, espero que no le importe que haya subido directamente.

-Por supuesto que no, señor Alcalde.- le contestó la castaña con tono complaciente.- Es un honor tenerlo aquí en esta noche tan importante para mí.

- La verdad es que no confiaba mucho en el proyecto que presentó, es decir, no me malinterprete, esta zona de la ciudad estaba prácticamente muerta y ahora con este local esperemos que vuelvan sus tiempos de gloria.- le dijo bonachón el alcalde Benford.- Quería hacerle una propuesta señorita Sinclair, y a usted también, señorita Luthor.

Justo cuándo Adam Benford se disponía a cerrar los doseles de la parcela para dar un poco más de privacidad, Lena vio a Kara llegar a la zona Vip. La rubia la saludó con un gesto de la mano y una sonrisa nerviosa.

En lo único que pensaba Kara era en tener un momento a solas con Lena para poder al fin besarla. Había sido un detalle lo de los postres y ahora qué habían llegado al Bastet, qué les invitasen a la zona más exclusiva de la discoteca. Quizás su novia no era mucho de expresar sus sentimientos hablando, pero tenía esos detalles qué decían mucho más que las rubia se sentía dichosa por conocer ese lado de Lena, y que la morena mostrase su generosidad no sólo con ella, si no con sus amigos también, la llenaba de alegría. Y sí, estaba segura de que por ejemplo James lo tomase como una muestra de altanería pero ella sabía indudablemente que era un gesto genuino de bondad.

-Cómo les iba diciendo señoritas.- prosiguió el alcalde.- La propiedad del viejo puerto corresponde al Ayuntamiento desde hace varios años ya y desde entonces, por muchas veces que haya salido a concurso en subasta ningún inversor ha querido pujar por él. Sé que son unos terrenos en los que habría que invertir mucho dinero, pero creo que podrían dar verdadero fruto.

-Disculpe señor Alcalde.- le interrumpió Lena.- ¿Nos está ofreciendo los terrenos del puerto a nosotras?

- No se adelante señorita Luthor.- le sonrió él al ver la impaciencia de aquella joven.- Más bien quería formar un equipo con ustedes. Miren, cuando era un niño yo jugaba en estas orillas del río. Mis padres trabajaban día y noche en las fábricas trabajando, y sé que no es el mejor sitio para pasar la infancia pero fui feliz aquí, y ahora ver todo en ruinas y desaprovechado me da dolor de corazón. Y ustedes dos son empresarias, usted señorita Luthor ha reflotado su empresa, y usted, señorita Sinclair tiene una gran visión empresarial. Por eso quería proponerles que en un futuro viendo el éxito de este gran local, que nos unamos para dar al puerto otra imagen. Que haya restaurantes, tiendas de ropa, esta discoteca, para ofrecer entretenimiento a los jóvenes de esta ciudad. Pero por supuesto, el Ayuntamiento no cuenta con unos fondos tan altos para remodelar todo esto sólo.

- Entiendo.- contestó Lena.- Quiere que invirtamos en la remodelación de los terrenos, y luego qué pequeñas empresas alquilen los locales para montar su negocio, ¿no?

- Eso es.- dijo el alcalde.- Aunque sé que todavía es muy pronto para hablar de ello, el otro día no podía quitármelo de la cabeza. Bueno, no les robo más tiempo señoritas, espero que le den un par de vueltas cuando sus agendas se lo permitan, qué hoy brindamos por el Bastet.

-Gracias señor Alcalde.- le contestó Verónica tendiendole la mano al hombre.- Y no se preocupe que estudiaremos su propuesta. Espero que se divierta esta noche.

- Un placer como siempre señor Alcalde.- le dijo Lena despidiéndose de él.

- Una propuesta interesante, ¿no crees?.- le preguntó la morena a su amiga una vez estaban solas en su reservado.

- La verdad es que me ha sorprendido.- respondió Verónica.- Tal como ha dicho él, cuando le presenté el proyecto del Bastet no estaba para nada convencido, pero sí podría llegar a ser interesante. Se podría llegar a un acuerdo muy bueno, si me dejase los locales de copas exclusivamente a mí. Con el monopolio de ese sector no tendría competencia. Y no me refiero a abrir otra discoteca en esta zona, si no que quizás un par de locales con terraza para la gente que prefiere tomar algo más tranquilamente. Ahora, eso sí, la inversión que supondrá será bastante alta. Pero ya lo hablaremos en otro momento, que ahora estamos de celebración.

Dicho esto, la castaña retiró los doseles dejando ver al resto de personas de la zona exclusiva.

- Vaya, ¿Habéis visto? Acaba de salir el Alcalde de estar con ellas.- comentó Maggie al ver al hombre de aspecto regordete y bonachón salir a través de las cortinas.- En la gala solidaria también estuvo, parece que se anima a todo.

Lucy Lane clavó sus ojos en la tela rosada, justo en el momento en el que Verónica Sinclair las retiraba, cruzándose con sus felinos ojos.


2 HORAS DESPUÉS

- Venga Lena, tenemos que hacer algo.- le dijo Verónica inclinándose sobre la mesa en dirección hacia ella.- Qué te estés tomando todo el whiskey reserva de mi bar mientras las ves bailar, me parece perfecto, pero así no vamos a conseguir nada. Tienes que acercarte a ellas.

- Cómo si fuese tan fácil.- contestó la morena haciendo pucheros.- Además, que ella tampoco ha venido a saludarme.

- Ah, qué es eso, que ahora estamos en el patio de un colegio.- inquirió Verónica dramatizando su actuación.- Venga, muévete, vamos a bailar.

- ¿Bailar?.- repitió Lena cómo si su amiga se hubiese vuelto loca.

- Te acuerdas de la canción de la clase de interpretación, ¿verdad?.- le respondió la castaña maliciosamente.

Eran las únicas dos integrantes de la zona VIP que aún no habían salido a bailar, y parece qué el repentino movimiento de acercarse hasta la mitad de la pista, habían llamado la atención de algunas personas. Los últimos acordes de una canción del momento dejaron de sonar, para dar paso a la inconfundible Lambada. (Kaoma- Lambada) Sí, durante las clases de interpretación también habían tenido que bailar, y todo para qué la más pequeña de las amigas pudiera ligar con aquella chica.

Se juntaron los cuerpos, cómo tantos años atrás habían hecho. Una pierna entre las dos de la otra, con los torsos bien pegados, con las bocas a escasos milímetros. Con las manos dadas por un lado, y por el otro, la mano de Lena en la cintura y la de Verónica en el hombro. Empezaron a moverse al son, al principio despacio y a medida qué avanzaba la canción, sus movimientos se volvieron más frenéticos.

Y algo más se volvió frenético en esa sala, el corazón de Kara. Estaba de pie a la derecha de las dos bailarinas. La gente se había apartado para dejarles más espacio para aquella danza y para ver la perfecta sincronía que llevaba la pareja de baile. Y era un espectáculo digno de ver, el movimiento de caderas de su novia y el vaivén de su trasero, más su respiración agitada que resonaba en los oídos de Kara. Tanto era el magnetismo de aquellos dos cuerpos moviéndose qué Kara hipnotizada, se había acercado hasta ellas.

Lena y Verónica sonrieron al mismo tiempo, cómo si a las dos se les hubiese ocurrido la misma idea. Se soltaron y Lena se posicionó delante de su novia, pegándose a ella, cogiéndola por la cintura con la mano izquierda. Kara notó a Verónica un segundo antes de que se pusiera detrás suyo, pegándose a su cuerpo y cogiendo la mano que Lena había dejado en el aire. Kara sin saber muy bien qué hacer con sus brazos, rodeó el cuello de la morena, y el brazo de Verónica pasó por su hombro hasta posar su mano en uno de los brazos de la rubia. Kara sabía que se movían, porque a pesar de que sus ojos azules se fijasen en los verdes de Lena, por el rabillo podía ver cómo la estancia daba vueltas. Tenía muchísimas ganas de besarla, pero la morena le sonreía pero sin aproximar sus labios. Oía las respiraciones de las dos mujeres que la aprisionaban, sentía sus cuerpos rozarse y la temperatura empezó a subir drásticamente. La pierna de Lena no dejaba de pegar contra su centro, y cuándo no lo hacía era la pierna de Verónica quién rozaba desde atrás. Se estaba convirtiendo en un auténtico baile infernal. Kara pensó qué le iba a estallar el pecho de tantas sensaciones, y todas, por supuesto, buenas. Y tal como había empezado, todo se detuvo. Sintió el frío qué habían dejado Lena y Verónica al separarse de ella. Sonrió torpemente a su novia y retrocedió los pasos que había dado hasta su mesa VIP.

- ¡Guau! Eso fue muy caliente.- le vitoreaba Maggie aplaudiendo, tal y cómo hacían el resto de presentes.

Kara se giró para mirar otra vez a Lena, qué se sonrojaba por ser el centro de atención. Cogió su vaso de la mesa sin mirar, y pajita en boca, se acabó todo el líquido de una. Por un momento llegó a pensar qué del calor que sentía, sus rayos X iban a salir de sus orbes azules.

- ¡Ey!.- la sobresaltó Winn, lo que casi hace que dejase escapar el vaso de entre sus manos.- Te acabas de beber mi cubata.

- Oh, Winn, lo siento, no me había dado cuenta.- contestó Kara comprobando qué era verdad, que se había equivocado de bebida, y colocándose bien las gafas.- Ahora te pido uno.

- Cómo la sigas mirando así, la vas a desgastar.- rió Maggie justo cuándo Kara comprendía el camino a las escaleras.

Cuando bajaba, la rubia se topó con un tipo encapuchado que subía, y al pasar por su lado un escalofrío le recorrió la piel, pero siguió con su camino descendente.

- Verónica.- le llamó la atención el encapuchado con una voz grave.

- ¿Qué haces aquí?.- le interrogó ella sorprendida.- Vayamos a mi despacho. Lena, si me disculpas.

Antes de que la morena pudiese responder, ya se dirigían los dos hacia el despacho de la chica. Y a pesar de la poca luz que había, Lena pudo notar el gran tatuaje que cubría uno de los laterales de la cara de él. Había visto a Kara bajar, y miró por el gran ventanal para ver si la distinguía entre toda la multitud. Y ahí estaba, apoyada en una de las barras esperando que el barman la atendiera. Sonrío ante la imagen, antes de emprender el viaje hasta ella.

-Hola guapa.- le dijo al oído mientras la agarraba de un poco más abajo que su cintura, rozando el inicio de su trasero.- ¿Estás sola?

- Pues la verdad es que sí.- le respondió Kara siguiéndole el juego, girando la cabeza para verla.- Mi novia no me ha hecho caso en toda la noche.

-Pues...ella se lo pierde.- afirmó Lena con un apretón al trasero de su novia.- Y...eso qué gano yo. ¿Qué te parece que bailemos un poco?

La bebida de Winn se quedó allí olvidada en medio de la barra del Bastet. ¿Pero sinceramente a quién le importaba cuándo Lena movía las caderas así? Los flashes de las luces hacía que se vieran casi a fotogramas, como si fuese una película antigua. Y ojos verdes resplandecían cúal esmeraldas, y labios rojos sonreían cual rubíes. Y un roce por aquí, y un roce por allá, a escondidas en la penumbra de la pista de baile. Y pareció como si la canción las acompañase (Take me on the floor- The Veronicas).

The light are out and i know you (las luces están apagadas y te conozco)

We're going up and the place is slowing down (Nos elevamos y el lugar se está ralentizando)

I knew you'd come around (Supe que vendrías a mí)

Kara se había quedado por un momento sola, al perder de vista a Lena, hasta que en uno de los flashes apareció delante suyo, acercándose despacio a ella. Con los brazos extendidos para agarrar a la rubia por la cintura y pegarla a su cuerpo. Escondió su cara en el cuello de la rubia, rozando con sus labios ese trocito de piel tan sensible, mientras no dejaban de bailar al ritmo.

You captivated me, something about you's got me (Me cautivas, algo en tí me tiene así)

My heart is racing as you're moving closer (Mi corazón se está acelerando porque cada vez estás más cerca)

You take me higher with every breath I take (Me elevas en cada aliento que tomo)

Las manos de Kara viajaban por la espalda de Lena, arrugando la blusa a su paso. Con su mano izquierda llegó hasta el pelo de la morena, que ahora estaba entretenida mordisqueando el lóbulo de su oreja, para tirar con suavidad de él y qué Lena levantase la cabeza. Quedando ambas con sus bocas a escasos centímetros. Lena en venganza se pegó más a su novia, aplastando sus pechos contra los de su contraria, al igual que sus caderas. Y se quedaron así, casi sin moverse, comiéndose con los ojos, abrumando todos sus sentidos.

I wanna kiss my girl ( Quiero besar a mi chica)

Take me on the floor (Tómame en el suelo)

I can't take it any more (No puedo aguantar más)

I want you I want you I want you to show me love (Quiero, quiero, quiero que tú me enseñes el amor)

Just take me on the floor (Sólo tómame en el suelo)

I can give you more (Puedo darte más)

You kill me you kill me you kill me with your touch. (Me matas, me matas, me matas con tus caricias)

El esperado beso llegó para ambas, con un magnetismo inusitado. Como dos imanes que se atraen y encajan a la perfección, sus labios, sus lenguas eran el puzzle perfecto. Era un beso del todo carnal, guiado por la mismísima lujuria. Sus manos se recorrían con desesperación y poco o nada les importaba ni a ellas, ni al resto del mundo lo que estaban haciendo. Fue la morena quien se separó de la rubia primero, casi al mismo tiempo que la canción terminaba. Y aunque sus bocas ya no estaban unidas, sus cuerpos aún sí.

- ¿Por qué no nos vamos a casa?.- fue un susurro de la morena al oído de la rubia. Un ronroneo que si no llega a ser por el superpoder de Kara, no lo hubiese escuchado.

- No puedo Lena.- le respondió la rubia apartándola suavemente con las dos manos.- Es el cumpleaños de Lucy y...creo que debería estar con ella.

- Claro.- El gesto de desaprobación de Lena no pasó desapercibido para Kara, pero antes casi de que pudiera reaccionar, la morena se perdió entre la multitud.

Subió las escaleras ejerciendo más fuerza de la necesaria con sus piernas, porque ese torbellino de rabia y celos, la revolucionaba y quemaba por dentro a partes iguales. Y casi, como una casualidad, al pasar cerca de los baños, la oyó. A Lucy Lane hablando con alguien. Empujó la puerta, dejando una rendija porque le pareció oír el nombre de Verónica.

- ¿Tú crees que al Alcalde le interesará saber con qué clase de gente hace negocios Verónica?.- preguntó Lucy Lane a la persona que le acompañaba.- Ya te dije yo, qué con esa nunca viene nada bueno. Encima, esa alianza Luthor- Sinclair no me olía bien desde el principio, y ahora con el SnakeEyes haciendo chanchullos aquí delante de todo el mundo, qué cortedad.

Ni una, ni dos, tres cosas sucedieron a la vez. Verónica salía de su despacho sola, ya qué aquel chico había marchado instantes antes, Kara alcanzaba a Lena en lo alto de la gran escalinata y Lena habría la puerta de par en par de un empujón.

-¡Fuera!.- la voz de la morena sonó con enfado controlado, como si en cualquier momento fuera a saltar de verdad.- ¡Fuera de aquí las dos!

No sólo Lucy Lane y Alex Danvers se sorprendieron al escucharla, si no qué Kara y la propia Verónica también. Éstas dos últimas se acercaron hasta quedar detrás de la morena.

-¡Vaya! La amiguísima defendiendo lo indefendible.- le dijo en tono burlón Lucy, acompañado de una sonrisa de medio lado.- Ten un poco de dignidad y asume la realidad.

-¿Tú me vas a hablar de dignidad a mí?.- le reprochó Lena sin apartarle la mirada.- Pues la realidad es, que llevas toda la noche aceptando los obsequios de dos personas que claramente no somos de tu agrado. Ni uno sólo has rechazado. Y ahora, las dos, fuera.

Lucy Lane mantuvo la mirada a la morena cuándo salió por su lado, en cambio, la mayor de las Danvers bajó su mirada al suelo. Y más para evitar los ojos verdes de su cuñada, era para evitar los azules de su hermana, qué la miraban con reproche. Y no, Lena Luthor no era una persona que en los enfrentamientos insultara, pero con todo el torbellino de emociones y el alcohol en sangre, a punto estuvo de hacerlo cuándo Lucy pasó por su lado. Apretó su mandíbula, manteniendo a raya su enfado. Ni Verónica ni Kara sabían exactamente el porqué de toda aquella situación, pero ambas sabían que no era momento de preguntar.

-Cariño, ¿nos vamos a casa?.- le preguntó Kara dejando una suave caricia en el brazo de su novia para que se girara hacia ella.

- No puedo Kara.- le contestó Lena.- Es la inauguración de Verónica y...creo qué debería estar con ella.

No, a Kara no le dolió la frase en sí, le dolió qué Lena utilizase sus propias palabras para rechazarla. Palabras que rezumaban el veneno del rencor, palabras de furia disfrazadas de frialdad. La rubia afirmó con la cabeza, como dando a entender qué había captado el mensaje. Levantó la cabeza, mirando a Lena directamente, queriendo transmitir toda la decepción que acababa de sentir. Kara esperaba qué cuándo ella se girase y comenzase el camino hacia la salida, Lena la detuviese. Pero no fue así, y eso le partió un poco más el corazón a la rubia.


Era bien entrada la madrugada, tanto que en cualquier momento amanecería en National City, y aún estaban en el despacho de Verónica del Bastet. Entre las dos amigas había un cierto silencio extraño, cada una perdida en sus propios pensamientos. Fue la morena quién rompió aquella perturbante paz.

- ¿Quién es ese tal SnakeEyes?.- interrogó Lena.- No parece ser el tipo de persona que suele frecuentar las zonas VIP de las discotecas.

- ¿Y eso a qué viene ahora?.- le respondió la castaña molesta.- ¿No confías en mí?

- Yo no he dicho eso, sólo te pregunto el porqué de tanto secretismo con él.

- Ah, vaya, la reina de los secretos se ofende porque los demás también tengamos.- rió Verónica.- No puedes controlarlo todo Lena.

Y aunque su amiga no lo había dicho con mala intención, aquello fue el punto y final para aquella "maravillosa" noche de Lena. Cuándo subió a su coche, al coger su teléfono olvidado en la guantera, comenzó a sonar y se dió cuenta de qué tenía varias llamadas perdidas de Jess.

-¿Cómo qué la agente Sawyer está en mi despacho? ¿Pero qué hora es?.- inquirió Lena, mirando su reloj de pulsera, dónde marcaban las 7:45 de la mañana.- Vale Jess, ahora voy a la oficina.

Cansada encendió el motor y puso rumbo a L-Corp. No entendía absolutamente nada, pero Lena sólo quería que acabase esa dichoso día, y hasta que no fuera a descansar un poco, eso no ocurriría. Salió con menos ganas del ascensor qué el resto de los días y Jess ya la esperaba con un café caliente, pero Lena lo rechazó cortésmente. Maggie estaba esperándola sentada en el espléndido sofá blanco de su despacho.

- Buenos días señorita Luthor.- le dijo Maggie acompañándolo con un saludo de la cabeza.

- Maggie, ha sido una noche muy larga.- le dijo Lena con calma.- Puedes decirme porqué estás aquí. ¿Es por lo del Bastet?

- No, no es por eso.- le respondió la agente de policía, aunque se notaba que quería hablar de eso también.- Vengo por un asunto oficial.

- Genial, verdaderamente genial.- murmuró Lena tapándose con una de sus manos los ojos.- Lo que me faltaba ya. ¿De qué se trata Maggie?

-¿Conoces a Lucifer Morningstar?

- ¿Me estás preguntando si conozco al diablo? ¿A Lucifer, lucero del alba?.- preguntó la morena atónita mientras echaba un par de hielos al Whiskey que se acababa de servir.- Bueno, creo que mi hermano podría serlo perfectamente pero está demasiado orgulloso de su apellido como para cambiarlo.

- ¿Recuerdas el hombre que secuestró a Jess? Bien, pues se hacía llamar así en el psiquiátrico.- explicó Maggie.- Lo han encontrado muerto esta mañana en su celda de aislamiento.

-¿Suicidio?

- Sí, pero lo más curioso, es que alguien tuvo que darle el bisturí con el que lo hizo.- la gente Sawyer rebuscó en el informe que tenía entre las manos.- Y dejó este mensaje, con su propia sangre.

Lena cogió la fotografía que le ofrecía Maggie, en dónde las paredes acolchadas del psiquiátrico aparecían manchadas de rojo, con el siguiente texto: Ta4f, Diana.

- Y esto, ¿qué tiene que ver conmigo?.- inquirió Lena devolviéndole la hoja.

- Por lo del secuestro, tenía que preguntarte, no es más que protocolo, ya sabes.- le contestó Maggie.- Gracias por tu ayuda Lena.

-Siempre es un placer agente Sawyer. - se despidió la morena sonriéndole.

La morena se sorprendió cuando al poner la música, el Libiamo de la Traviata comenzó a sonar por la mitad, tal y como la había dejado la noche anterior. En la última estrofa, pensó para sí, que sí, que brindemos; y levantando la copa, haciendo chocar los hielos entre sí, dejó que el líquido ambarino se perdiese entre sus labios. Se apoyó con las manos en sus rodillas para tomar impulso para levantarse del sofá y dirigirse hacia su escritorio.

Hacía nada que Jess había visto desaparecer por las puertas del ascensor a la agente Sawyer, acababa de poner el auricular del teléfono en su sitio cuando el último Do de pecho de la Traviata de verdi se escapaba por las puertas del despacho de su jefa. Un instante después el estruendo del crujir de miles de vidrios rompiéndose llegaba a sus oídos y apresurada entró a la oficina de Lena Luthor.

Allí, donde antes estaba la mesita de cristal delante del sofá, se encontraba inconsciente el cuerpo de Lena Luthor, justo encima de los cristales rotos.