Antes que nada, los personajes no me pertenecen.
Lo segundo, pedir disculpas porque en el anterior capítulo no me acordé de responderos, así que os pido perdón y deciros que estoy muy agradecida por los comentarios, por todos.
15marday: gracias de antemano por todos los comentarios que capítulo a capítulo has ido dejando. Lena todavía no sabe que Kara es Supergirl. La morena dio clases de baile pero de salón, lo que no significa que sepa bailar canciones más marchosas. Sí, en esas cuatro semanas estuvieron juntas. Efectivamente Jess es una referencia casi maternal para Lena. Comía con Lucy Lane, y hablaba con Alex. Guest: aquí tenéis un poquito más. li02: gracias a tí por leer y comentar. carntero1iverx: Me alegra a mí también, gracias por comentar.
japoscl: Mi intención es acabarla, aunque no puedo prometer en cuanto tiempo. Gracias por comentar, besos para tí también.
Wajibruja: Muchas gracias por tus comentarios de cada capítulo. No es que Kara no se diera cuenta de que a Lena le había sentado mal el que la rechazase, si no que no se esperaba que Lena se lo devolviera con la misma moneda. Me alegro que te guste el soundtrack, creo que la música es algo que tenemos siempre muy presente, y por eso decidí añadirla a la historia, aparte creo que te sumerge mejor en el momento. Siento decepcionarte pero Lucifer no será un personaje en esta historia, simplemente quise hacerle un pequeño homenaje porque a mí la serie me encanta, y me recordó al episodio en que se interna en el psiquiátrico. No sé si estás pensando en Diana, Wonder Woman, pero no es ella. Me basé en Dianna Agron, que me gustó mucho como Quinn Fabray. Verónica aprecia a Lena en esta historia, tienen una amistad verdadera, aunque con sus altibajos. A mí también me alegra leerte, espero que todos vosotros estéis bien, un abrazo.
Natzumi: Está muy cerca….
DanyCastellano: gracias a tí por leer y comentar.
Jessica6697: a mí también me suele pasar la verdad, pero algún día será una historia completada.
NOTA: No sé porqué pero al subir el documento, hay algunas líneas de conversaciones que están más separadas entre sí, así que siento las molestias.
A veces el miedo nos paraliza, nos deja clavados en un punto de nuestras vidas impidiéndonos avanzar. Cómo si sólo tuviéramos eso, simplemente miedo. Existen muchos tipos de fobias, pero hay una en particular que es la más triste, la filofobia. El miedo a amar a otra persona, posiblemente por el recelo de salir heridos. Pero hay una cosa que está muy clara, qué quién no arriesga, no gana y qué la vida no está hecha para cobardes. Así que, que nadie diga nunca, que no lo intentaste.
Kara había intentado dormir, pero no lo conseguía. La noche en el Bastet había sido intensa, pero no de la forma en la que lo esperaban los presentes. Había dado tantas vueltas que las sábanas habían quedado arremolinadas a sus pies. Cuando al final el sueño la vencía, una lejana voz la llamaba a gritos. Entre sueños reconoció a la persona, Jess, y notó su urgencia, pues no la llamaba como Supergirl, sino como Kara. Saltó de su lecho, a una velocidad que supera su récord y se enfundó en su traje. Era un día bonito y soleado cuando voló desde su ventana, pero a lo lejos, unos grandes nubarrones acechaban para estropear el clima. La brisa fresca del vuelo la ayudó a despejarse y en menos de un minuto estaba junto a Jess, en el gran edificio de L-Corp. Jess se veía histérica, con lágrimas que se escapaban de sus ojos y la angustia surcaba su cara. Supergirl no entendía qué pasaba, hasta que la vio. Desmayada encima de la mesa de cristal, convulsionando y con espuma en la boca. Lena, su Lena, con los ojos en blanco. No tenía tiempo, tenía que decidir qué hacer. Podía llevarla al DEO o al hospital de National City. La sintió liviana entre sus brazos cuando la levantó, la acurrucó bien contra su pecho y emprendió el vuelo, dejando atrás a una desesperada Jess. Optó por el hospital por el simple hecho de que estaba más cerca y Lena recibiría atención cuanto antes. Kara estaba asustada, ni siquiera podía mirar a su novia en sus brazos, porque tenía miedo de que el terror que estaba sintiendo la paralizara. Oía el corazón de Lena, bajito y despacio latir, y a cada latido intentaba acelerar más y más. Entró como un borrón rojo y azul en las urgencias del gran edificio.
- Necesito ayuda.- dijo mirando a su alrededor, su voz se escapó como un suspiro y se dio cuenta de que estaba llorando.- Ayúdenme por favor.
Dos enfermeras que estaban cercanas a la entrada se acercaron corriendo a ellas, mientras un celador acercaba una camilla. Kara posicionó a su novia con cuidado encima de la misma, dejando una caricia en su mejilla, antes de verla desaparecer por la puerta de tonos tardó su hermana en responder y la angustia en la rubia crecía a cada instante. Estaba confusa, no entendía que podía haber pasado.
- Kara.- le respondió Alex con voz adormilada.- ¿Qué pasa?
Cómo respuesta recibió un sollozo tras otro.
- Kara, me estás asustando.- le dijo su hermana, mientras se incorporaba en la cama y escribía a Maggie en el proceso, porque intuía que algo grave estaba pasando.- Kara, háblame.
- Es Lena.- consiguió decir al fin Supergirl, viendo el sol que irradiaba una fuerza tremenda en el cielo de National City, desde la azotea del propio hospital.- Está en el hospital. Alex si la pierdo, si le pasa algo, yo…
-Vale tranquila Kara.- le contestó su hermana mientras se intentaba poner los pantalones con una mano - He escrito a Maggie, no tardaremos en llegar.
Sintió frío por la repentina soledad tras colgar. Recuperó un poco el aliento que perdía en cada suspiro y llamó a Jess, para decirle que había llevado a Lena al hospital de National City. La secretaria de Lena estaba casi igual de intranquila que ella. No quería oír nada más que el latido de su novia, pero por una vez, Kara no pudo controlar su poder. No pudo focalizarse sólo en ella, y todo el ruido de National City, gritos, el tráfico, música, le martillaban la mente, haciendo que se agazapara sobre sí misma, tapándose los oídos. Al de poco, unos brazos casi maternales la rodearon con fuerza y la acunaron contra su pecho. En ese momento Jess le recordó a Eliza, porque posiblemente Jess sentía tanta aflicción como ella misma, pero ahí estaba sosegada, dando un abrazo reparador a Kara. Y se sentía igual de normal como extraño, ya que nunca había tenido un trato tan cercano con ella, pero le agradecía el gesto en el alma.
- ¿Cómo has sabido que estaba aquí?.- le preguntó Kara separándose de ella, quedando sentada enfrente, en el suelo de la azotea.
- Sabía que no te alejarías de ella, pero que tampoco podrías estar entre cuatro paredes.- respondió Jess mirándola a los ojos.
- Tienes razón.- contestó Kara con una sonrisa triste.- ¿Sabes qué ha podido pasar?
- No sé Kara.- respondió Jess pasándose una mano por el cabello, claramente sobrepasa por todo lo que acababa de ocurrir.- Cuándo llegué a L-Corp estaba la agente Sawyer esperando en la entrada y quería ver a Lena. La estuvimos llamando pero no respondía al teléfono hasta pasados unos minutos. Sonaba cansada a través del móvil. No tenía buena cara, la verdad. Luego se metió en el despacho donde la esperaba la agente Sawyer, fue una conversación rápida, no estuvieron más de veinte minutos y poco después de que marchase la agente Sawyer, oí los cristales de la mesa romperse.
- ¿Maggie estuvo allí?.- inquirió Kara curiosa.- ¿Sabes qué quería?
- No tengo ni idea, no me quiso decir nada mientras esperábamos a Lena.- replicó Jess negando con la cabeza.- Llevaba una carpeta en la mano y parecía bastante intranquila.
-¿Estaba nerviosa?.- se extrañó la rubia.- ¿Te dijo Lena de dónde venía?
- Eso me pareció, no dejaba de mover la pierna mientras estaba sentada esperando a que llegara Lena. Lo más seguro es que tuviera prisa. No, no hablé mucho con ella, pero por el atuendo que llevaba no creo que viniera de casa. Iba a la inauguración del Bastet.
- Sí, lo sé. Estuve con ella ayer.- dijo Kara haciendo una mueca.- Supongo que se quedó allí. ¿Has notado alguna cosa extraña en la actitud de Lena estos últimos días?
- ¿Supones?.- preguntó Jess echándole una mirada interrogante.- Bueno, como bien sabes el incidente del otro día cuando estaba bebiendo a primera hora de la mañana. Y alguno similar se ha repetido durante estos días. Creo que no está bien, pero cada vez que intento acercarme a ella, me echa. Parece que nunca aprenderá a dejarse cuidar. Lo hacía hasta cuándo era pequeña. ¿Las cosas entre vosotras van...bien?
- No lo sé.- resopló Kara. - Últimamente la relación es como si fuera una montaña rusa que va sin control. Estamos bien y de repente discutimos por tonterías, y yo, Jess, lo único que quiero es estar junto a ella. Temo mucho su reacción cuando le diga que soy Supergirl, y en esta semana he estado esperando el momento oportuno para decírselo pero no he podido. Verla así el otro día, y ayer también sólo hace que me sienta más insegura de su reacción. Es curioso cómo una verdad puede convertirse en tu mayor temor, el temor de perderla. Y sí, supongo que estaba en el Bastet con Verónica o en su casa, no lo sé.
Y así se sentía todo, como una cierta duda, con una incertidumbre extraña que nunca antes Kara había experimentado. Como si el control de su vida se fuera evaporando entre sus dedos de una forma inexorable e irreparable, casi como el alma de Lena en la sala de urgencias.
- Jess.- le llamó la atención la rubia.- ¿Tú sabes por qué está así?
- Supongo que será una racha mala.- concluyó la secretaria.- No debe ser fácil ser Lena Luthor.
Kara afirmó con la cabeza en el aire, justo cuando Alex y Maggie hacían acto de presencia en la azotea, con un guardia de seguridad detrás.
-Por favor señoritas.- les iba diciendo.- no creo que deban estar aquí, es un lugar reservado para…¡Supergirl!
-Buenos días.- le respondió la chica de acero, puesta en pie, con su característica pose, con una mano en la cintura y otra tendiéndosela al hombre.- espero que no le moleste que hagamos uso de la azotea durante un tiempo.
- No, claro, por supuesto que no señorita.- le contestó el hombre estupefacto al haberle estrechado la mano a la mismísima Supergirl.- Si necesitan cualquier cosa, no duden en avisarme, y siento las molestias.
- Vamos, es alucinante el trato de favor que te hacen las personas.- espetó Maggie mirando a la puerta por la que acababa de desaparecer el guardia de seguridad.- A ver, lo entiendo pero ha sido verte y se le ha cambiado el chip de un plumazo.
-Es lo que tiene ser la heroína de esta ciudad.- le dijo Alex dándole en broma en el brazo a su hermana.- ¿Qué tal estás? ¿Cómo está Lena?
- No sé cómo está, no he vuelto a entrar.- respondió Kara con miedo en sus ojos azules.- Quizás deberíamos de preguntar, pero no sé si nos dirán algo todavía.
- ¿Sabéis qué ha pasado?.- interrogó Maggie con sus ojos marrones a ambas rubias.
- No, cuando llegué estaba convulsionando y echando espuma por la boca.- recordó Supergirl.- Había perdido la conciencia.
- Parecen señales claras de envenenamiento.- dijo Alex.- Estaría bien poder conseguir el historial médico para saber qué tipo de veneno ha podido ser, así se podría saber más o menos la hora en la que sufrió la intoxicación. El problema es que, si es un veneno con efecto retardado, y todo ocurrió en el Bastet, podría haber sido cualquiera. El criminal invisible, a la vista de cualquiera. Habría que contactar con la dueña del Bastet también por si tiene vídeos de seguridad, que supongo que sí.
-Espera, espera, ¿esto no está yendo demasiado rápido?.- frenó Kara a su hermana.- Todavía tenemos que esperar a saber cómo está.
-Tranquila Kara.- le dijo su hermana agarrándola de los hombros.- En un envenenamiento una actuación rápida es lo más esencial, y Lena, la ha tenido, estoy segura de que saldrá de esta. Además dependiendo la concentración, puede tardar hasta horas en ser mortal.
- Pero habría que ver la concentración del veneno , si reaccionó en pocos minutos, debió ser bastante alta.- aportó Jess.- si es que la envenenaron.
- A no ser que sea epiléptica, no se me ocurre ninguna explicación posible más aparte del envenenamiento.- dijo Alex.- Ese dato es de vital importancia para descubrir qué pasó exactamente. Y chicas, tenéis que saber que aunque lo más probable es que esté bien, podrían quedar secuelas en el sistema nervioso. Pero no nos adelantemos, Maggie, si puedes intenta localizar a Verónica Sinclair y hablar con ella. Jess, ¿podríamos ir al despacho de Lena por si hay alguna pista?
- Sin la autorización explícita de Lena no puede entrar nadie en su despacho, a no ser que haya una orden de registro de una investigación abierta.- respondió la secretaria.
- Pero esta mañana me dejaste entrar antes de que ella llegara.- dijo Maggie dubitativa.
- Bueno, usted es conocida de la señorita Luthor, no vi ningún inconveniente en dejarla pasar.- contestó.- Pero si se reporta el caso como un atentado contra la vida de la señorita Luthor, tendrá que ser interrogada. Creo que no debería involucrarse más.
- ¿La estás culpando de algo?.- preguntó Alex atónita.
- No, pero ella fue la última persona que tuvo contacto con Lena antes de que sucediera.
- Pero eso no quiere decir nada.- replicó Alex haciendo un aspaviento con ambos brazos en el aire.
- Yo no he dicho eso.- contestó Jess.- Sólo creo que no debería involucrarse más por el propio bien de la agente Sawyers.
- Se puede saber ¿Por qué fuiste a verla?.- preguntó Kara, que había estado observando cómo interactuaban entre sí las demás mujeres, mientras miles de preguntas sin respuesta acribillaban su mente.
- Lo siento Kara pero está bajo secreto de sumario, no puedo decir nada.- dijo Maggie acercándose al borde de la azotea para mirar las vistas de la ciudad.- Pero yo no le he hecho nada a Lena.
- Eso no nos ayuda Maggie.- habló Kara mientras se acercaba a ella y escrutaba el perfil de su cuñada.
- Oye, ya te he dicho que no le he hecho nada a tu novia.- contestó Maggie molesta separándose de ella.- con eso te debería de bastar.
- Está bien Maggie.- aceptó Supergirl.- Voy a dar una vuelta al hospital, si alguien ha querido hacer daño a Lena, igual está merodeando por aquí.
Pero antes de que Kara pudiera dejar a las tres mujeres atrás, muy excedida por toda la situación, recibió dos llamadas seguidas.
- Kara Danvers.- respondió a la primera, ya que era un número que no tenía registrado.
- Hola buenos días, señorita Danvers.- le dijo una voz dulce y femenina.- Le llamo del hospital de National City, donde esta mañana ha ingresado la señorita Lena Luthor, me comunico con usted porque aparece en la lista de contactos de emergencia de la señorita Luthor. No puedo informarle de su estado en estos momentos, pero si fuese tan amable de acercarse al hospital podría hablar con el médico que la atiende cuando esté disponible.
- Muy bien, muchas gracias. Iré en breves.
Era lógico que Lena la incluyese en la lista, pero aún así a Kara le sorprendió, no sabiendo en qué momento la morena lo había hecho, ya que a ella no le había comentado nada. Un minuto después de colgar, Jess recibió la misma llamada. Al mismo tiempo, Supergirl recibió su segunda llamada del día, de su mismísimo jefe.
-Ponytail.- dijo Snapper Carr sin dejar ni siquiera que Kara respondiera.- Quiero la exclusiva para nuestro periódico, así que muévete ya al hospital de National City, está tu amiga la Luthor ingresada. Me han dado un chivatazo bastante fiable y quiero sacar el mayor tirón. Dicen que ha sido envenenada, quiero que te enteres si es verdad, y si es así quién lo hizo, quiero el informe médico, fotos de la Luthor en la cama, lo quiero todo. Quiero saber el estado de la Luthor en todo momento. ¿Me has entendido Ponytail? Me da igual cómo lo hagas, como lo consigues, como si te infiltras de enfermera en el hospital pero lo quiero para ayer. La voz de aquel desagradable hombre se repetía una y otra vez en los oídos de Kara. La forma despectiva en que decía "La Luthor", como si Lena sólo fuese su apellido, como si no fuera nadie. Cómo si no fuese importante para nadie, un estorbo de la sociedad. El fuego abrasó sus venas, remolinos de lava subían por su piel, hasta el característico escozor en sus ojos color índigo antes de hacer arder todo bajo su mirada. Lo supo controlar a tiempo porque los ojos de su hermana se cruzaron un instante en su visión.
- NO.- la voz de Supergirl sonó llena de rabia, mucho más grave y amenazadora de lo que nunca antes había sonado.- Eres el ser más rastrero que he conocido nunca. No te importa nada que la vida de una persona corra peligro mientras tu consigas tu asquerosa exclusiva. No te importa nada más que eso, el reconocimiento y el dinero. No voy a escribir nunca algo así.
- Vaya Ponytail, por fin sacas algo de carácter.- se rió su jefe.- una pena que no te sirva de nada. Estás despedida, no te molestes en venir a por tus cosas, ya les diremos a los de la limpieza que saquen la basura. El móvil de Kara explotó entre sus manos, asustando a su hermana, a su cuñada y a Jess. - He de irme.- les dijo Kara dándoles la espalda.- volveré en breves.
Una de las cosas que más amaba de CatCo eran los grandes ventanales que cubrían gran parte del edificio, dejando ver la ciudad a los pies del rascacielos. Pero esa mañana cuando Supergirl entró en el último piso a gran velocidad reventó el cristal principal, armando gran revuelo entre todos los que estaban allí, entre ellos Snapper Carr. Sin pensarlo se dirigió hacia él y lo levantó del suelo, cogiéndolo de las solapas de sus amarillenta camisa.
- Escúchame bien.- le espetó acercando su cara a la de él.- Vas a dejar en paz a Lena Luthor, ¿me has oído? -Sss...iiiii.- respondió a duras penas el hombre regordete con las gafas torcidas y sudando como un cerdo. - Cómo vuelvas a publicar algo de ella, algo malo y sin pruebas, o algo que la puede poner en peligro.- le dijo en voz baja para que el resto de presentes no la pudieran oír.- te las verás conmigo. Soltó al hombre con un ligero empujón contra la misma pared, haciendo que se resbalase patéticamente por toda la pared hasta quedar sentado en el suelo, colocándose como buenamente podía las torcidas gafas. Cuándo Kara deshacía los pasos que había hecho, de vuelta al ventanal roto, su mirada se cruzó con la de James Olsen. Su amigo la observaba con confusión, y la rubia conociéndole, sabía que quería preguntarle por su altercado con su ahora ex jefe. Pero Kara no tenía el día para aguantar una charla sobre moralidad de James Olsen. Pero algo más molestó a Kara, el gesto de aprobación que le hacía Lucy Lane al lado de su "novio", porque la hizo recordar el altercado de ayer con Lena.
Despegó sin mirar atrás, dejando a sus dos amigos viéndola marchar. Fue a su casa y se vistió en menos de diez segundos, para volver cuanto antes al hospital. Alex también había salido del cuarto de baño del Bastet justo con Lucy, y a la rubia le gustaría saber porqué la morena había echado a las dos de la discoteca. Pero antes de dirigirse a la azotea, prefirió presentarse en Administración como Kara Danvers para ver si podía ver al doctor y saber el estado de Lena. Confiaba en su hermana y el intento que había hecho por tranquilizarla, pero prefería hablar con el médico para estar tranquila al cien por cien. Cuándo estaba entrando por la puerta principal del hospital, reconoció la figura de la mujer que estaba en el mostrador. Verónica Sinclair. Al final no iba a hacer falta ir a buscarla, seguramente Lena también la tenía añadida a su lista de contactos de emergencia.
-Verónica.- le dijo Kara tocándole la espalda para llamar su atención.- ¿Te han llamado por Lena verdad?
- Ah, Hola Kara.- respondió la susodicha con la cara desencajada- Sí, estoy aquí por ella. ¿Sabes algo?
-No, acabo de llegar.- dijo Kara fijándose en las hinchadas bolsas debajo de sus ojos castaños y su piel blanquecina.- ¿Te han dicho si podemos hablar con el doctor?
- Todavía no, aún la están atendiendo.- dijo la chica restregándose los antebrazos como si tuviera frío.- Cuando podamos hablar con el médico nos llamarán.
- Ey, se va a poner bien.- la sosegó la rubia.
- Claro que se va a poner bien.- le aseguró Verónica con media sonrisa en los labios y con un deje de altanería que hasta entonces no tenía.- Es una Luthor.
- ¿Me puedes acompañar a la azotea?.- la cuestionó Kara.- Están arriba las demás.
- ¿Las demás?.- dijo Verónica sorprendida mientras entraban al ascensor para subir al piso más alto.
- Ha venido Jess.- respondió Kara mirando las puertas metálicas cerrarse.- Y está mi hermana y mi cuñada, que es agente de policía.
- Creo que a mí como a Lena, sólo nos gustan las esposas en la cama.- rió a medias Verónica cuándo estaba saliendo del ascensor.- Vamos sal, que es sólo una broma.
Kara se había quedado estática dentro del habitáculo ante las palabras de la otra chica, tomándolo en serio por unos instantes.
-¿Has ido a por Verónica?.- preguntó Alex nada más verlas.
- No.- dijo la dueña del Bastet cuando saludaba con un abrazo cariñoso a Jess.- Me encontré con ella en recepción por casualidad, a mí también me llamaron. De todas formas, ¿por qué queríais verme?
- Sospechamos que hayan podido envenenar a Lena.- contestó Maggie.- Y queríamos hablar contigo, porque si el veneno que le dieron es de efecto lento, igual la intoxicaron ayer en el Bastet. Podría aparecer en las cámaras de la discoteca.
- No creo que haya que revisar ninguna cámara de seguridad.- respondió Verónica.- Está claro que si alguien ha querido matar a Lena ha sido su hermano Lex.
-¿Lex?.- inquirió Kara.- Lleva tiempo sin dar señales, ¿por qué ahora? No creo que haya podido acercarse a Lena sin que nadie nos diéramos cuenta. Su cara la reconocería cualquier persona.
- Bueno, es Lex Luthor sí.- dijo Jess mientras le robaba el cigarrillo que acababa de encender Verónica.- Y aunque todo el mundo pueda conocerlo, tiene mucha influencia y estoy segura de que aún posee medios para disfrazarse, o incluso someterse a una cirugía estética. Eso sin hablar de algún que otro séquito que tendrá. Lo que quiero decir es que no necesariamente he tenido que hacerlo él, si no a través de otra persona. -Con lo egocéntrico que es no creo que se haya operado la verdad.- habló Verónica.- pero lo del lacayo tiene sentido. - La cuestión es que sea quién sea, se ha tenido que acercar a Lena en las últimas veinticuatro horas.- dijo Kara pensativa.- Jess, ¿ayer que hizo Lena en L-Corp?
- Tuvo una reunión en la sala de conferencias, después alguna videollamada y llamadas de telefóno.- respondió Jess.- En el único momento que estuvo fuera de su despacho fue en la sala de conferencias pero allí es imposible que la envenenaran. Lena sólo tiene permitido beber agua embotellada a todos los presentes, para que no se distraigan. Y soy yo la que preparo la sala y estuve allí para recibir a todos hasta que dio comienzo.
- ¿Pudo ir al servicio o salir a por algún informe o algo?.- preguntó Maggie.
- Imposible.- dijo Jess.- Lena no abandona la sala de conferencias nunca. Va al baño antes de empezar y si necesita algo, me lo pide a mí, para no romper el ritmo de la reunión.
- Luego la fui a buscar yo.- intervino Verónica.- Fuimos a su casa para que se duchase y se cambiase de ropa, tomamos una copa y después fuimos al Planet derechas. Después fuimos al Bastet, y la única persona que se acercó lo suficiente a nuestra mesa fue el Alcalde, pero era imposible que echara nada a la copa de Lena.
- Hubo un momento en que tú te fuiste al despacho con aquel chico con capucha.- inquirió Alex.- Y Lena desapareció también, pudo haber sido en ese momento.
- Lena estaba conmigo.- intervino Kara sonrojándose.
-Es inviable.- habló Verónica endureciendo la expresión.- Fue en ese momento en que os echó a tí y a ...en fin…luego estuvimos en mi despacho.
- ¿Por qué reaccionó así Lena?.- preguntó Kara.
- Oh, ¿no te lo han contado querida?.- rió sarcástica la dueña del Bastet, aunque se veía que no le hacía ni pizca de gracia el asunto.- Tu amiga, Lucy Lane y tu hermana estaban sospechando, más bien acusando, de que yo estaba metida en asuntos turbios y por supuesto como Lena es mi amiga, ella también estaba involucrada. Y nada mejor que hacerlo que en mi propia discoteca.
- ¿Es eso verdad?.- interrogó Kara a su hermana mirándola atónita.
- Sí y no Kara.- le dijo Alex intentando agarrar las manos de la rubia.- Escúchame Kara por favor.
-Ya te he tenido que escuchar muchas veces, ¿no crees Alex?.- le espetó su hermana con rabia.
- Mira, sé que he metido mucho la pata con Lena, lo reconozco.- le dijo Alex.- Pero esta vez, te lo juro Kara, qué no fui yo quién estaba diciendo nada. Fue Lucy, estaba borracha y empezó a decir lo de los chanchullos y demás. Ni siquiera me dio tiempo a decirle que se callara cuando Lena abrió la puerta.
- Oh no no no no la defiendas.- interrumpió Verónica.- No digas que fue porque estaba borracha, Lucy Lane es de la peor calaña con la que puedas lidiar.
- ¿La conoces?.- preguntó Kara intrigada.
- Más de lo que me gustaría.- respondió la dueña del Bastet mientras cerraba los ojos y soltaba un suspiro.- Lucy y yo pasábamos los veranos en el mismo pueblo. Nuestros padres se conocían desde hacía demasiados años y al final nos hicimos amigas. El teniente Lane trabajaba en una instalación militar a las afueras del pueblo. Mi padre en una pequeña refinería de petróleo, hasta que el Gobierno lo cerró, alegando que necesitaban el terreno para ampliar sus instalaciones. El verano anterior a que yo entrase a la universidad, Lucy se alistó en el ejército, bajo la protección del teniente claro está. Mi padre estuvo un par de años bastante deprimido por la pérdida de su trabajo, y aunque podía haber pedido ayuda económica a mis abuelos, no lo hizo por su orgullo. Y tomó la peor decisión. Montó un negocio clandestino dónde secuestraba extraterrestres y los obligaba a pelear entre sí a vida y muerte. Era casi finales de Agosto, y hacía tanto calor que era imposible dormir por las noches, cuando vinieron a mi casa, dos Jeep de la milicia. Lucy estaba allí, con una sonrisa burlona en la cara, como si se hubiese salido con la suya. Y lo hizo, porque yo le conté que sospechaba que mi padre no sacaba el dinero de dónde él decía. Venían a llevarse a mi padre, fue la última vez que le ví. Una semana después lo mataron en las instalaciones del teniente Lane. No nos dejaron ni ver su cuerpo. No tengo pruebas, pero tampoco dudas, fue el padre de Lucy quien mató al mío. Cuando vinieron a decirnos la noticia, Lucy Lane me dijo que "Un ser tan despreciable no merece las lágrimas de nadie".
Nadie esperaba aquello, mucho menos Kara y Alex, que conocían a Lucy del colegio. Jess se acercó a Verónica y la reconfortó como buenamente pudo, frotándole la espalda con un suave masaje. A Maggie se le escapó un insulto por lo bajo, pues a pesar de casi no conocer a ninguna de las dos mujeres protagonistas de la historia, creía en las palabras de la chica.
Y en medio de ese incómodo silencio que se había formado, ahora bajo el nuboso cielo de National City, el móvil de Verónica comenzó a sonar.
