Disclaimer: HP y sus personajes no me pertenecen. Le pertenecen a J.K Rowling.
Capitulo 5
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Telepatía
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Porque Lily tenía un don y ese era la telepatía
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Todos los Malfoy tenían un don y Lily tenía la telepatía, pero sus padres aún no lo sabían. Por regla general, los Malfoys que contenían o esperaban al siguiente heredero no podían mantener su propio don activo porque el nuevo descendiente de su casa tomaba éste, lo asimilaba y lo transformaba en uno nuevo, hasta liberar el don de su progenitor, listo nuevamente para su padre o madre. Lily, para sorpresa de Draco, después del primer mes le regresó el don de tener visiones, sin agotar su magia para formar uno nuevo, lo que él atribuiría al poder mágico de Harry para no preocuparse. Después de todo, las hormonas habían convertido de él un perfecto torrente de emociones, por lo que no pensaba con claridad, ni confiaba de todo en él; sobre todo porque desde que estaba embarazado le parecía escuchar voces de las personas a su alrededor.
-¿Qué?-le preguntaría a Harry cuando éste hablase de haber dejado la estufa prendida mientras salían de compras por Callejón Diagon, y éste lo miraría con los ojos abiertos impactado.
-Oh, mierda. ¿Lo dije en voz alta?
Horas más tarde, Harry reflexionaría que no, no lo hizo, y Draco lo dudaría también.
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Preocupado por la falta de bloqueo de don, dos semanas más tarde, luego de que Harry fuese a dar clases en Hogwarts, Draco acudió con su padre; porque su madre y su esposo no estaban enterados aún que ambos Malfoy sabían que tal vez sería una niña pelirroja de ojos verdes esmeraldas como su suegra, y no querían dejar salir ningún detalle que le quitase la emoción a esos dos, quienes se habían unido demasiado pensando en su apariencia, como la vestirían, los ojos de quien heredaría, la piel de quien, la magia... que era realmente tierno verlos prepararse con tanto esmero.
O al menos así pensaba Draco. Lucius por otro lado, observaba silenciosamente las pláticas y asentía a lo que los otros dos decían sin decir nada al respecto, solo mirando la ceja divertida de su hijo. Draco le había comentado una vez a su padre, que había tenido visiones del mayor jugando con una sonriente niña de 4 años, pálida como ellos pero con un inconfundible cabello pelirrojo. En ese tiempo a Lucius casi le dio un infarto al pensar en su descendencia mezclada con los Weasley, pero ahora que Draco le había confesado que probablemente tendría tres hijos con Potter, y la mayor sería esa chica -aunque existía la posibilidad de un cambio en la historia- el Jefe familiar se sentía dividido entre el hecho que la pequeña sea una copia idéntica de una hija de muggles (y de descendencia mestiza) y la hija del mago más poderoso del mundo mágico. Y no porque discriminara su sangre o su magia, sino porque, pese a que no se lo dijera a su amado dragón, en el fondo le preocupaba esa sangre no mágica más de lo que admitía. Los Malfoy nunca habían perdido la pureza de su sangre, y solo había que esperar a ver que sucedería por eso. Esperaba que la magia Potter compensara tanto que su sangre mágica por generaciones no perdiera la fuerza de toda su dinastía.
-Ya que quieren que sea sorpresa, dejemos que sea una sorpresa- había dicho su padre cuando le preguntó si debían decirle a sus parejas la información que ellos tenían.
-Tiene que ser ella padre. Se llamará Lily, mi pequeño lirio-dijo Draco con una gran sonrisa orgullosa y él no pudo evitar sonreír suavemente al recordar a Narcissa, frente a él, hablando de sus sueños con un niño rubio de ojos grises. Se llamará Draco, le había dicho ella con una gran sonrisa, mi pequeño Dragón. Y ahora, luego de tantos años ese pequeño dragón, tenía el mejor regalo del mundo entre sus manos.- La mayor de ellos.
-¿Ellos?-observó su padre y Draco asintió divertido.
-Tres
-¡Tres!
-Si, aunque no sé. Quizá ahora pueda decidir un cuarto-bromeó y vio a Lucius palidecer-Tú sabes el proceso...
Él cerró los ojos.
-Oh, Merlín -Dijo resignado al escuchar las risas de su hijo- Serás el primer Malfoy en generaciones en tener más de dos descendientes y para empezar, una chica. Espera, ¿Dijiste Lily? ¿Y esa absurda tradición familiar de llamar a sus hijos como estrellas de los Black?
Draco le envió una mirada ofendida.
-¡No es absurda!-reclamó y Lucius pensó que dichosa tradición venía en la sangre.-Y para tu información, Berenice es el nombre de una constelación. De verdad, uno pensaría que después de convivir con mamá y ser un sangre pura apreciarías una de las tradiciones más exquisitas y valiosas del mundo mágico.
El rubio suspiró.
-Bien, no es absurda, ¿por qué Lily?
El rubio rodó los ojos.
-Por Lily Evans, por supuesto.
Como en ese entonces y dejando sus recuerdos atrás, Draco se sentó en el sillón principal de la oficina de su padre. Sus seis meses a todo esplendor se notaban bajo la túnica y con miedo y cariño, acarició su estómago con suavidad.
-Por favor, Lily-dijo-No me des sustos-suplicó luego de que el elfo mandase a llamar a su padre.
Cuando la puerta se abrió no le sorprendió ver al mayor avanzar tomado de la mano de su madre, y a ella sonreírle dulcemente. Dejó que esta lo abrazara con suavidad y quiso sentirse mejor con respecto a su miedo, devaluándolo como una tontería. Su padre reía suavemente mirando a su amor acunar a su hijo como si éste no tuviera más de 20 años, pero perdió la sonrisa y se agachó frente a él cuando no lo vio responder de la misma manera.
-¿Qué pasa, Draco? Estás asustado, ¿que va mal? ¿Le pasó algo a Potter? ¿Te preocupa algo?
Sintiendo un nudo en la garganta, y sus hormonas duplicar sus emociones, dejó salir un montón de lágrimas que enseguida alteraron a los dos adultos.
-No puedo sentir su don, padre-confesó- Mi don está activo como siempre, y nunca vi que tuviera un don en mis visiones. Sé que tiene magia porque la vi en Hogwarts, pero no tiene don. Los Malfoy siempre tenemos dones ¿no es cierto?-preguntó mirándolo con sus ojos brillosos, preocupados, y los dueños de la Mansión se miraron entre ellos preocupados porque sabían que incluso cuando la gestora no era una Malfoy sanguínea, el don se bloqueaba para crear uno nuevo. Era herencia mágica, única, poderosa, que había sido generada y convocada por los primeros miembros de la familia al igual que la mansión, por lo que no tienen idea, ni imaginación, para saber que pasaría si uno de ellos no pudiese heredarlo-. La mansión las identifica y puede distinguir a los herederos, porque aparte de la sangre de ellos, nadie posee esa magia extra que nos identifica a los Malfoy sanguíneos para protegernos... ¿Pero si los dones no están qué pasa con ellos y la Mansión? ¿Qué acerca de los hechizos que solo los Malfoy podemos hacer? -dijo desesperado.
-Cálmate, Draco-suplicó Narcissa-Quizá no es un don tan obvio como el tuyo o el de nuestros ancestros. Yo podía ver el futuro ligeramente gracias a ti, quizá ella no pueda darte demostraciones de su don porque es demasiado sutil.
-Pero todos, absolutamente todos, a los tres meses ya sabían que don tenía su bebé y lo presumían.-Dijo apesumbrado mirando a su padre en busca de una explicación más profunda, que calmara su corazón.
-Pero tu fuiste diferente a los otros Draco, le dejaste a tu madre manipular tu don en lugar de ampliarmelo a mí. Ningún heredero había dejado que nadie que no tuviera la línea Malfoy aprovechase uno de sus dones. Quizá ella se lo está demostrando a Potter, y él no lo ha captado. Vamos, que a veces el espantapájaros es muy lento. Tardó mucho en pensar en tener hijos.
-¡Padre!-se quejó Draco sonrojado.
-Aunque podría ser-dijo dulcemente Narcissa consolando a su hijo al acariciar su cabello-que lo hiciste para protegerte.-Volvió al tema- Una vez una traidora a la sangre cuyo hijo murió a manos de Bella quiso cobrar la deuda de ella en el siguiente descendiente de los Black, y ese eras tú. Si el Avada de ella me hubiera dado, tú sin duda no habrías nacido y no estaríamos aquí.
Él miró a su padre quien asintió.
-Aún no te lo agradezco ¿Cierto?
Él sonrió levemente.
-Pero Harry me habría dicho si el don se le transmitiera ¿No es cierto?
-Quizá no es un gran don-intentó Lucius y Draco se ofendió. Era su hija, era hija de Harry. Tendría un gran don, una gran magia, sería hermosa. Antes de que abriera la boca, su padre rodó los ojos.
-Primero se preocupa de que no tuviera don y luego de que éste sea débil-escuchó en voz exasperada.
-Que te digo que no va a ser débil-se quejó y su padre lo miró sorprendido.
-¿Lo he dicho en voz alta?-preguntó confundido y Draco rodó los ojos. ¿Por qué todos últimamente decían eso? Era bastante obvio que si lo había escuchado, lo había dicho en voz alta. Draco no era adivino. Frunció el ceño, bueno, no esa clase de adivino.
-Quizá Potter ha influido en la sangre-comentó su padre y tanto su mujer como su hijo voltearon a verlo.
-¿Influido?-preguntó Narcissa- ¿De qué modo?
-Bueno, Potter es caudalmente más poderoso que todos nosotros, me atrevería a decir que incluso nuestros ancestros, quizá por eso no necesita tanta magia y deja que uses tus dones, quizá por eso no necesita un mediador hasta que nazca.
Aunque quizá se trate de que es el primer miembro de ella con sangre impura, y eso ha impedido que tenga un don-pensó angustiado.
A Draco le cayó como un balde de agua. No lo había pensado, era la primera vez desde los orígenes de los Malfoy en que la sangre muggle se mezclaba entre los miembros de su clan. Quizá había un cláusula, algo, que se había perdido al pasar información de una generación a otra, quizá...
Su corazón latió rápidamente angustiando a su padre que empezó a sentir las emociones de Draco dispararse. Temía, mucho, ojalá Harry estuviera ahí, debió esperarlo, debió...
-¡Draco!-escuchó el grito de su madre mientras la oscuridad lo consumía.
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Cuando se levantó, Harry le acariciaba el cabello preocupado.
-Harry-dijo débilmente y el moreno de ojos verdes sonrió levemente.
-Hola-susurró.
Draco lo miró y la tristeza inundó sus ojos. Harry se sentó a su lado y suspiró.
-Tu padre me habló de lo que pasó en su despacho. Dijo que no sabías el don de Lily y eso te estaba angustiando. ¿Por qué no me lo dijiste, Draco?-le preguntó.- ¿Soy tan poco confiable?
-No creí que fuera tan malo, nunca consideré la posibilidad de desmayarme.
El profesor asintió y le pasó un vaso de agua.
-¿Te sientes mejor? Un medimago vino a revisarte mientras dormías, dijo que no debías alterarte.
Él asintió.
-Debí esperarte.
-Y claro que debiste-escuchó, y rodó los ojos. Él ya había dicho que debió esperarlo.
Harry atribuyó el gesto a un cambio de humor y lo ignoró.
-Tan solo la próxima vez avísame con tiempo. Cuando tu padre interrumpió mi salón diciendo que te habías desmayado, casi me muero del susto al pensar que te había pasado algo fatal a ti o al bebé.
-Siento que dejarás tu trabajo.
-Theodore me cubrirá las horas-exclamó, quitándole importancia al asunto.
El otro bajó la mirada.
-Lo siento, es que, no puedo sentir su don- admitió y luego lo miró esperanzado-¿Tú puedes, has sentido algo raro?
El moreno su acostó a su lado.
-No, Draco-suspiró tristemente y él sintió su corazón romperse. Lo lamento tanto, dragón, escuchó el triste lamento y se acurrucó más junto a él, yo nunca pensé que mi sangre, que la sangre de mi madre, afectaría a nuestros hijos.
-Esta bien-suspiró- es solo un don extra-se quiso convencer a si mismo y consolar a Harry-no es tu culpa, solo tendrán que ser...normales.
Harry lo miró apenado porque sabía que si algo emocionaba a Draco era saber que don tendría la pequeña. Acarició su estómago y lo besó.
-Ella no será normal, es tu hija y mi hija después de todo-susurró cariñosamente. El rubio sonrió y lo besó.
Te amo.
-Yo también te amo- respondió, y Harry lo miró un poco confundido. ¿Él había...?
-Si, si lo hiciste-dijo exasperado el rubio, sentándose y resoplando su enfado, se moría por una sesión de besos y el otro la interrumpía por tonterías- ¿Por qué todos preguntan si dijeron en voz alta lo que dijeron en voz alta?
Él moreno alzó las dos cejas sorprendido y lo tomó de la barbilla para mirarlo a los ojos.
Será...,pensó moviendo los labios para comprobar algo.
-¿Será qué, Potter?-preguntó el rubio confundido-No estoy entendiendo.
El otro lo miró con los ojos entrecerrados.
-¿Te teñiste el cabello?
-¿Qué? , ¡claro que no! -exclamó tap´sndolo. El moreno sonrió.
-Ayer me comí tu pastel de chocolate.
-¡Potter! Yo quería guardarlo para la cena de hoy-se quejó.
Quiero hacerte el amor aquí y ahora, dijo moviendo los labios con una gran sonrisa y el rubio se sonrojó extremadamente pero asintió; después de todo llevaba tanto preocupado que no había tenido humor para hacerlo. Y Merlín, cómo se arrepentía ahora que su esposo estaba todo despeinado y sentado en la cama junto a él.
-Mis padres vendrán en cualquier momento. Quizá deberíamos ir a casa, no me gustaría, ya sabes...-ofreció torpemente.
Pero Harry no cabía en su felicidad, tenía una gran sonrisa y lo abrazó. En segundos, Draco era mecido entre los dos brazos de su esposo; quien reía felizmente y daba saltitos de emoción.
-No lo entiendes ¿Draco? Es su don. Yo no dije nada en voz alta, ¡es su don!
-¿Su don?-preguntó confundido.
-¡Su don!-casi gritó Harry atrayendo rápidamente a sus suegros- ¡Su don es leer la mente! Por eso últimamente te daban dolores de cabeza y los demás te preguntaban si decían algo en voz alta. Es su don-exclamó besándolo y Draco dejó salir una gran sonrisa aliviada y abrazó a Harry con fuerza.
-¿Leer mentes?-se oyó la voz de Narcissa-¿Una telépata en la familia Malfoy?
-Oh, Merlín-dejó salir Lucius.
Pero el matrimonio no los escuchaban, solo se miraban felizmente entre sí.
Su bebé tenía un don, y era uno poderoso.
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Más tarde, luego de una buena cena y una satisfactoria sesión de cama, Harry se despertó por la sed y observó a su rubio dragón dormir. Se acercó a él para dormir nuevamente cuando al tocarlo, algo le sorprendió.
-¡No es que diga que no uses tu don!-escuchó la voz exasperada de su esposo y se vio a si mismo con el ceño fruncido, y a Draco; ambos parados en la sala común de Ravenclaw. Él tenía el uniforme de Jefe de Casa de Gryffindor, cuyo puesto ahora era de McGonagall y el rubio el verde slytherin de su casa. Frunció el ceño, ¿Estaba soñando? Espera, ¿él dijo don?-¡Pero no en tu padre!
-No fue mi intención-se quejó una chica de 13 años, pelirroja de ojos verdes, cuya piel pálida, seguramente era igual a la de Draco-Yo solo quería que padre me regresara mi puesto de buscadora, y entonces él lo hizo.
-Por Merlín-rodó sus ojos el rubio, y Harry se permitió apreciar a su amado esposo con su futuro uniforme. Se mordió los labios. Se moría de bueno. Se preguntó si a su jefa y a Nott no les molestarían prestarle uno de los juegos de uniforme unos días. Ahora, ¿cómo convencer a Draco de ponérselo? Regresando su atención a las dos personas frente a él, se vio a si mismo abrir la boca.
-Bueno, ya que lo has admitido, supongo que no te importará que te lo retire de nuevo.
-¿Qué? Eso es una idiotez, ¡no lo hice a propósito! ¡Dijiste que podía tenerlo de vuelta!
-¡Lily Berenice Potter-Malfoy!-regañó Draco, y Harry se sobresaltó y notó lo que pasaba.
"A veces veo visiones mientras duermo, le dijo una vez Draco, pero muchas me parecen sueños y no los recuerdo al día siguiente."
-Pero papá-escuchó a la menor quejarse y Harry se preguntó que había enojado a su dragón a tal punto de enrojecer. Ella lo miró a él, con sus grandes ojos verdes y acuosos en este momento, y él gruñó ligeramente. Bueno, era bastante obvio que su hija lo había manipulado, ¿Pero por qué? ¿Y podía hacer eso? Él creyó que solo leía mentes, aunque ahora estaba leyendo la mente de Draco y entrado a la suya ¿No era así?
Su versión mayor, suspiró y Harry estuvo seguro de que en cualquier momento le perdonaría.
-Qué no, Lily-escuchó la voz de Draco.-Tu sabes que te mereces el castigo. Trataste de tumbar al buscador de Gryffindor usando magia sin varita y cuando no pudiste le hiciste creer que había un árbol frente a él para que parara. Luego manipulaste a tu gusto a tu padre, así que ahora irás conmigo y le dirás a la directora lo que hiciste para que te reemplace los siguientes partidos. Y ya te recuerdo que con que vuelvas a hacerlo puedes irle diciendo a Rose que visitará sola a su tía Fleur en Francia.
La menor resopló.
-Pero papá...
-He dicho, no me obligues a recurrir a tu hermano para castigarte.
-De acuerdo-gruñó ella de mala gana y Draco la miró fríamente antes de que ella cediera.-De acuerdo...
Cuando la imagen se acabó y se encontró a si mismo junto a Draco de nuevo, no sabía que hacer. ¿Esto era lo que Draco sentía siempre? Era, bueno no sabía como explicarlo. Su pequeña Lily, de ojos verdes y pelirroja, como su madre...
-¿Lily?-susurró-¿Podrías mostrarme más?
-Realmente creo que la consientes, Draco-se quejó Harry al ver la bolsa de chocolates que Draco compraba con el pretexto que le encantarían a Lily-Va a engordar.
El rubio frunció el ceño.
-Los Malfoy no engordamos y tú al parecer tampoco.
-No, pero...
-Pero nada. Además-dijo sonriendo y acercándose a su oreja- Tienen un poco de poción para dormir.
-¡¿Poción para dormir?! ¿Para qué quieres eso en nuestra hija?
El rubio sonrió malignamente.
-Para tenerte solo para mí-susurró dejando un beso en su cuello y Harry sintió la temperatura de su cuerpo subir-Puede que sea mi hija y la tuya, pero Potter, recuerda que soy celoso y definitivamente necesito reafirmar que eres solo mío.
Harry miró a la dependienta a lo lejos. La miró a ella y lo miró a él. Draco alzó la ceja y él pudo sentirse derretirse por dentro. Lily estaba con Hermione y no tenían que dar clases hasta mañana...
-Apúrate, vamos-dijo finalmente tomándolo de la mano y caminando a la caja, podía escuchar la risa del rubio detrás de él y eso lo llenó de calidez aunque no lo dijera.
-Deme esto-le indicó a la chica y le dio el dinero
-Claro-sonrió la chica especialmente a Draco, quien parecía más entretenido en leer que tan peligroso podría ser el alto consumo del producto en niños menores de seis, y el moreno gruñó, asustándola.
-Es mi esposo, deja de verlo.
-Lo siento-tartamudeó ella y les dio el chocolate en una bolsa.
Cuando dio la vuelta, vio la gran sonrisa de Draco.
-Vi eso-le dijo-Eres un celoso.
Harry resopló, lo tomó de la mano y los apareció en su habitación.
-Tú eres mío Malfoy-dijo besándolo- Me costó mucho tenerte y no dejaré que nadie me aleje de ti. Ni siquiera Lily.
El rubio sonrió.
-Yo también te amo-respondió, rodeándolo con sus brazos, y Harry dejó su magia se enlazara a la de Draco. Porque él era suyo y Harry era de él y eso nunca cambiaría.
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Harry estaba besando a Draco y eso era bueno, siempre lo era. Sin embargo en este instante se sentía mucho mejor. ¿Por qué? No lo sabía, pero se dejó embargar por las sensaciones que sentía su otro yo. Especialmente porque se sentía como si fuera una tercera persona pero a la vez, como si lo viviese.
Y Draco no dejaba de reír entre besos.
-Oh Morgana-se quejó-Basta, deja de reír.
-Gemelos, Harry. Gemelos.
El rubio rió y se separó. Harry se quejó y observó a su alrededor. ¿Estaban en una habitación de Hogwarts? Una mano en la barbilla le hizo mirar a Draco.
-Es solo que no puedo creerlo, aún.
-Ya sé que te parece divertido, porque tú no vas a pasar por eso, y es doble gordura, doble antojo, doble mareo, ¡doble de todo!
El rubio rió de nuevo.
-No es que sea divertido, es que estoy feliz.
Contra su voluntad, Harry también dejó salir una pequeña sonrisa.
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Era una habitación clara, no pudo evitar notar y abrió los ojos. Había despertado sobre un escritorio y alguien lo sacudía. Bostezó y se separó de la mesa.
-Eh tú, Andrew, no puedes dormir en la biblioteca-se oyó una voz y él sonrió y se frotó los ojos.
-Draco-dijo.
El rubio lo miró confundido.
-Alexander-dijo rodando los ojos y dándole un pequeño golpe con un libro-Alexander.
El otro rodó los ojos.
-No lo hice a propósito-se quejó-Además, tú a veces me dices Harry entre sueños.
El rubio hizo una mueca y Harry no pudo evitar observarlo, tenía el uniforme de Dumstrang. Se sintió confundido, pero a su otro yo no parecía sorprenderle. De hecho, tenía el mismo uniforme.
-Si, si. Ya sé. ¿Qué lees?
El moreno de ojos verdes le pasó un libro.
-¿Reencarnaciones, uniones y enlaces? ¿Para que quieres esto?
-Mira la página 48
El rubio rápidamente hojeó hasta ahí.
-Lo marqué.
-Cuando dos almas se unen o enlazan una vez, buscan la manera de siempre encontrarse-leyó en voz alta pero luego guardó silencio y leyó más concentrado-¿Tú crees que es esto?
El otro asintió.
-¿Tú que encontraste?
El rubio buscó entre sus ropas y sacó unas fotos. Harry vio felizmente unas fotografías de él, Draco, los Weasley, y varios niños. Teddy era uno de ellos, estaba una pelirroja que ahora sabía era Lily, dos copias idénticas de él y el rubio, y entonces lo entendió. -Gemelos-
-¿De donde sacaste esto?-preguntó-Somos igualitos-dijo sorprendido.
El slytherin, o bueno el rubio, se alzó de hombros.
-Son Draco Malfoy y Harry Potter-dijo serio y el de ojos esmeraldas lo miró sorprendido. Harry también lo hizo, ¿no eran Draco y él los que hablaban?
-Harry y Draco...-susurró Andrew.
-Si tienes razón somos sus reencarnaciones
El corazón de Harry latió emocionado, y sonrió enormente al pesar que de algún modo u otro siempre estaría con Draco. Andrew por su parte se alzó de hombros
-Bueno en realidad no me importa mucho-dijo poniendo su silla más lejos y tirándose sobre el regazo del rubio, quien hizo una mueca pero empezó a acariciar su cabello-No te vayas a dormir otra vez.
El moreno negó
-Que no-dijo pero Harry podía sentir el sueño invadirlo en medio de las caricias.-¿Sabías que para reencarnar-le dijo-teníamos que amarnos profundamente?
El rubio rió.
-Por supuesto, también leí esa parte-dijo suavemente.
-Solo quería que supieras que aún te amo, Alex-dijo cerrando sus ojos y escuchó las últimas palabras de Draco- Yo tambien Andy.
No supo cuando se quedó dormido entre todas esas memorias futuras, pero a diferencia del rubio, Harry nunca olvidaría lo que había visto esa noche y todas aquellas que Lily estuviera de humor para entrar a su mente. Al día siguiente, a Draco le sorprendería bastante ver a Harry dormir con una gran sonrisa y apretándolo entre sus brazos, mientras le decía lo mucho que los amaba a los cuatro entre sueños ¿Cuatro? se preguntó sorprendido, ¿Acaso Harry sabía de Albus y Scorpius?
Cuando el de ojos verdes le dijera lo que veía cada noche, Draco sonreiría y le diría que su futuro juntos era maravilloso y se alegraba de poder compartir su don con él.
Porque Draco tenía un don y ese era la adivinación,
aquella que lo había guiado a Harry para siempre.
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