Disclaimer: HP le pertenece a J.K Rowling
Instantes de Adivinación
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7
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Jumper
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Vale, tener hijos era un fastidio, pensó Draco rodando los ojos mientras se miraba a si mismo, de 5 años, arrastrando su túnica y caminando por una ciudad desconocida. No sabía ni dónde estaba, en busca de su querido hijo quien, para su diversión, era idéntico a su esposo; el gran Harry Potter.
La cosa tenía gracia, porque Albus se veía exactamente igual a cuando Harry tenía 5 años y él se veía igual a Scorpius, y a sí mismo, a la misma edad. Respirando profundamente, y harto de pisotear su ropa, decidió encogerla a su tamaño y buscar a su hijo.
No puedo creer que me esté pasando esto-se quejó para si mismo, observando como las personas lo veían y cuchicheaban acerca de su lindura. Cuando tenía 5 años, Draco se sentía lleno de orgullo de aquello, y en un modo arrogante, como si pudiera conquistar el mundo. Ahora, con su edad, se sentía como si una gran cantidad de personas lo estuvieran acosando. Probablemente era porque, de cierta forma, lo estaban haciendo.
-Ow, ¿te has perdido pequeño?-le preguntó una chica de unos quince años acercándose a su persona, y él rodó los ojos y la miró fijamente. Si supiera que él era mayor que ella...
-No-respondió fríamente, pero para su desgracia, en su voz actual, no parecía la gran cosa. De hecho, le daba más ternura al asunto.
-Entonces, ¿Acabas de mudarte? , ¿De dónde vienes?, Tu ropa no me es familiar.
Draco se mordió los labios y contó mentalmente hasta diez. Es una muggle, se dijo en su mente, una simple muggle. Ella no sabe que es una túnica.
-Eres tan lindo...
Y por lo visto tampoco el respeto, pensó cuando de la nada, ella le acarició los cabellos.
-Suéltame-gruñó.- ¿Cómo puedes tocarme así, si ni me conoces?
Ella lo soltó un poco sorprendida del mal humor del pequeño.
-No te enojes, lo siento. Es solo que es peligroso que estés solo por aquí.
-No estoy solo.- Respondió y se aguantó las ganas de cruciarla cuando ella lo miró con una ceja alzada. Ceja que no se veía ni la cuarta parte de irónica o sarcástica que la suya.
-Ya, ¿Te llevo con tus padres?
A Draco casi le da algo. Sintiendo sus cejas temblar, respondió lo mejor que, dado su estado de ánimo llamado estrés, pudo.
-Mira, no necesito que me ayudes. Solo necesito que me digas si viste a un niño de 5 años, de ojos verde esmeralda y cabello negro.
La chica se puso pensativa, ligeramente, y entonces negó.
-No, lo lamento.
-Entonces no me sirves-comentó alejándose.
Pero que grosero, le pareció escuchar.
Si, era grosero porque se le daba la gana. Porque era mayor de edad, y porque Merlín, estaba enojado. No tenía ganas de sonreír y fingir que todo estaba bien. ¡No lo estaba! Era de menos de un metro, ¡y no encontraba a su hijo! Él había estado desarrollando una poción para rejuvenecer cuando su querido saltador, Albus, había aparecido justo encima de la poción y se la había derramado sobre él. Pero no, ¡No solo eso! Le había tirado todo, ¡Todo! encima y luego, cuando Draco se había levantado, totalmente húmedo, atragantándose con el líquido en su garganta y buscando a su hijo, deseando que no fuera un bebé, éste había saltado sin previo aviso y lo había arrastrado con él. Gracias a Merlín, Albus no había tragado nada porque Draco no tenía idea de cómo regresar sin su ayuda.
-Bien jovencito-gruñó- Apenas te encuentre, tú y yo tendremos una conversación.
Pero su enojo se transformó en preocupación cuando, luego de unas horas, no parecía haber señales de Albus.
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Harry amaba las vacaciones porque era el único momento en que todos ellos se reunían en casa. Con sus 35 años, no podía creer que su vida estuviera más que perfecta; tenía 3 maravillosos hijos, una chica de 8 años, y dos mellizos de 5 años. Y bueno, no todo era fácil. Pero, hey, ¿Quién piensa que su vida será fácil cuando decide tener hijos con alguien de una familia cuyos miembros tienen dones?
No es que sea molesto que Lily lea pensamientos sin aviso, especialmente cuando no quieren hablar de cosas, que Scorpius manipule los elementos a su gracia, o que Albus salte por aquí y por allá sin control. No, no es eso.
Harry agradece que puedan protegerse de una forma que ni él, ni sus amigos pudieron nunca. Draco es otro cuento, porque poder ver el futuro, bueno, es genial en ocasiones. Es la otra parte lo que le molesta. Lo que siente, usualmente, es preocupación.
Preocupación porque, en ocasiones, ellos no pueden manipular su don con eficacia. Como las veces que Lily interrumpe en la mente de las personas a su alrededor, ignorando que es una forma de intimidad. Por supuesto, si alguien quiere atacarla, o le miente, le será útil en el futuro; y después de todo, Lily tiene apenas 8 años. Pero Harry teme que el poder, que él sabe se volverá más poderoso, a tal punto de poder manipular a las personas, la corrompa. Porque si podrá hacer que Harry le quite un castigo con solo desearlo, no quiere imaginar que más se le puede ocurrir de aquí a que madure.
Con Scorpius, teme que alguien lo vea y demuestre un interés malvado sobre su habilidad. Hasta ahora, Scorpius solo manipula con eficacia un elemento, el agua. Hay momentos en que Scorpius se divierte con ello y Harry se divierte con él, como cuando desea que la lluvia se vuelva nieve para jugar, o como cuando tiene calor e inconscientemente invoca las brisas. Por supuesto, también hay momentos donde se lleva tremendos sustos, como cuando para poder ver mejor el color de las llamas de la fogata las incrementó tres veces su tamaño, o como cuando, enojado con Ron por pelear con Draco, abrió literalmente la tierra bajo él. Y ni hablar de cuando el televisor explotó por exceso de electricidad.
Pero lo que más le preocupa por el momento es Albus, porque al menos sus dos hermanos son localizables y Harry y Draco pueden ocultar los rastros de lo que hacen. Albus por el contrario, puede estar donde quiera, al momento que lo desea. Con solo pensarlo, puede llevarlos a la heladería, o a Francia, o a Londres, o Venecia, a donde sea. El pensamiento y la vista son las fuentes de Albus. Si Albus conoce el lugar, puede aparecerse ahí. Si la ve por algún medio, como una tele o una foto, también. Gracias a Merlín, han tenido suerte de que sus saltos parezcan simples apariciones, y de que los hechizos localizadores existan. Pero si Draco tiene razón, y ha aprendido a hacerle caso -no todos han visto el futuro, la verdad-, esos saltos en algún momento podrán funcionar como un giratiempos. Y Harry desea que Albus siempre regrese a casa.
Cuando ve a Scorpius solo, cosa no tan rara porque a Albus se le da por saltar en todas partes de Godric Hollow (donde finalmente han decidido establecerse por el gran jardín) se acerca a él y observa con el corazón enternecido, como ha creado un pequeño conejo de nieve.
-Scorp-le llama y el rubio pega un salto y le sonríe.
-¡Papá!
A Harry le encanta Scorpius. No solo porque es igualito a Draco, sino porque es realmente cariñoso. Así que mientras recibe un gran abrazo, no le sorprende ver que todo el aire a su alrededor se vuelve más tibio. Alza al rubio y lo pone sobre sus hombros escuchando sus risas de emoción y empieza a avanzar, directo a casa.
-¿Dónde están tus hermanos? ¿Y papá?-le pregunta, y lo mira hacer un gran esfuerzo para recordar.
-Lils está leyendo un libro que tía Hermione le dio, Albus dijo algo de un helado y desapareció. Seguramente está en la cocina- concluye para gracia de Harry, quien no puede evitar sonreír- Papá dijo que tenía que terminar el pedido de ...-después de segundos, el rubio niega con un puchero- No me acuerdo- le dice apenado.
Harry le sacude el cabello y le sonríe.
-No pasa nada.
-¿Cómo está Teddy?-pregunta Scorpius, sabiendo que papá Harry estuvo ahí de visita. El moreno se alza de hombros, despreocupado.
-Se pondrá bien.
La sonrisa del rubio es enorme.
-Genial.
Escuchando las aventuras de su pequeño rubio, Harry entra a la habitación de Lily para preguntarle donde está Draco. Ella le dice que está haciendo pociones en el sótano, sin despegar la mirada de su copia de Las uniones mágicas más románticas del mundo, el cual está de moda últimamente. Tratando de no reírse ante la idea de tener una hija completamente romántica y soñadora, baja a Scorpius y le toma la mano, mientras grita el nombre de Albus.
Cuando Albus no aparece después de varios intentos, frunce el ceño y llama a un elfo.
-Rude-dice y la elfa aparece de inmediato.
-El amo Harry llama, señor.
-¿Dónde está Albus?
La elfa examina en segundos el lugar y después pone cara de pánico.
-Ha desaparecido-dice.
-¿Cómo?
-Estaba hace segundos en la Mansión, acaba de saltar lejos.
Harry abre los ojos asustado.
-Cuida a Scorpius- le ordena y activa el hechizo localizador, pero nada. No puede saber dónde está. Camina con rapidez hacia el sótano.
-¡Draco!-grita al entrar- No puedo encontrar a ...
Pero sus palabras se detienen. Una poción está tirada en el suelo y el rubio tampoco está.
Por Merlín, piensa con pánico, que esté con Albus. Harry odia admitirlo, pero está demasiado preocupado.
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Draco tiene sueño y está agotado, pero sigue caminando sin saber dónde está. Mira el letrero cerca de él. Privet Drive, lee. Por alguna razón, el nombre le suena. Por supuesto, en este momento no relaciona el nombre con el lugar donde Blaise lo citó de pequeño, o donde vivía Harry; está demasiado exhausto. Avanza todavía y, espera, por Merlín que sí, que Albus haya vuelto a casa con Harry.
Es entonces cuando lo ve de lejos. Está vestido como otros niños que cruzan, pero es él.
-Oh, Merlín, eres tú- dice abrazándolo y cuando el otro retrocede asustado, Draco no lo entiende. Es decir, si, van a tener una gran plática sobre saltar sobre calderos, pero fuera de eso todo está bien. Puede eliminar la poción en su cuerpo con otra, y él tiene más ánimo de abrazarlo que de regañarlo.-¿Por qué estás vestido así?-le pregunta a Albus intentando que olvide el terror a su reacción. Tiene incluso gafas, es como si fuera Harry. Pero eso es imposible, ¿no? Harry tiene 35 años y no se tomó ninguna poción para volver a ser pequeño.
-Es el uniforme escolar del jardín de niños de los alrededores- le responde Albus- ¿Por qué? , ¿Pasa algo malo?-pregunta extrañado y Draco niega con la cabeza. Qué más da cómo esté vestido. Deben volver a casa pronto, antes de que Harry regrese o podría asustarse.
-No, bueno si, no importa en realidad como te hayas vestido-dice moviendo su cabello ligeramente.- Te he estado buscando.
-¿A mí?
-Por supuesto que a ti.-Responde con una sonrisa divertida- ¿por qué habría de buscar a alguien más?
Vamos, quiere decir, pero escucha como a lo lejos alguien grita.
-¡Harry! Maldito niño, ¿Dónde estás? No tengo porqué buscarte. Vuelve a casa de una vez.
Cuando el otro voltea, Draco jadea sorprendido. No, tiene que ser Albus. Él, no puede ser...
-¿Harry?-tartamudea aún así- ¿Harry Potter?
Harry lo mira con el ceño ligeramente fruncido,y asiente, y cuando escucha otro grito, parece que ha decidido que le ha brindado demasiado tiempo. Es esto, él ha visto esta escena, es su patronus, es de lo que Harry habla...
-Espera-sin pensarlo mucho le toma la mano- Tengo algo que decirte, es importante.
-¿Importante?-repite Harry nervioso y a todas luces se ve como está luchando contra la curiosidad y el miedo a quien le llama. Pero Draco sonríe, porque por fin entiende que éste, éste es el punto donde inicia toda su historia con Harry. Y es irónicamente, gracias a Albus, el hijo de ambos. Por supuesto, concluye después, yo sabía como era Harry a los 5 años porque a pesar de no haber llegado el momento, seguramente vi el futuro en sueños. Y un Harry de 5 años, no era parte de su pasado, era parte de su futuro. Albus ha engrandecido su poder, y lo ha hecho de la mejor manera posible.
-Escucha-le dice, agradecido de ser para el otro un simple niño de 5 años y, recordando las palabras de Harry aquel día - Un día muy especial, cuando descubras quien eres realmente, te toparás conmigo, con un niño como yo, en una tienda de ropas. Mi vida está unida a la tuya y el destino dependerá de lo que tú decidas. Si aceptas ser mi amigo seré tu mejor amigo para siempre, pero si decides rechazarme, me convertiré en la persona que más te amará en el mundo.-El pequeño Harry hace una mueca confundida pero asiente, Draco no puedo evitarlo y lo mira amorosamente; porque es la única manera en que él puede mirar a Harry, sin importar su edad- Así otras personas te amen, así otras personas te enamoren, yo estaré para ti por siempre y seré la persona que te hará más feliz en el mundo, que te dará todo lo que buscas.
Cuando lo ve bajar la mirada, Draco se extraña; pero entonces lo oye murmurar un ¿Amarme? Nadie me ama , con una voz tan rota y apagada que casi no la escucha. Cuando su mente lo procesa, entiende muchas cosas de su esposo, como por ejemplo el porqué está tan feliz de tener hijos, la causa por la que le ofendió tanto que insultara a los Weasley, su primera familia, y porqué tenía esa apariencia débil, triste y tan no el-chico-que-vivió de pequeño.
Sin poder evitarlo, sonrió tristemente y le tomó la cara con sus dos pequeñas manos. Si no fueran unos niños lo hubiera besado, pero lo son; y lo único que puede hacer es sonreír y darle esperanza. Decirle que todo estará bien, tal como Harry siempre le dice. Hacerlo sentir amado por alguien, porque lo es.
-Te amaré, te haré feliz. Lo sé. He visto el futuro.
-¿Has visto el futuro?-Escucha la sorprendida voz y no puede evitar pensar en qué decir para darle una explicación. Seré tu futuro esposo no es una opción. Tú me contaste esto, tampoco. Nuestro hijo me trajo aquí contigo después de tirarme una poción encima, menos. Por lo que solo puede pensar una cosa y asiente.
-Lo he visto-dice convencido. Y lo dice así, porque finalmente es la verdad-Soy un vidente. Ahora todo depende de lo que tu quieras que seamos. Yo no lo recordaré, pero está bien. Seré feliz con cualquiera de los dos. Por que he visto el final, dice. Siempre estamos juntos.
Sonríe de nuevo, porque así es. Harry y él están juntos a pesar de todos los años de espera, de todas las peleas, de las batallas de guerra, de los miedos y los temores, de las lágrimas y la desesperanza... Al final, Harry y él se aman y forman una familia. Ambos tienen su final feliz.
Cuando el otro sonríe, Draco sabe que, sin importar la edad, la sonrisa de Harry es preciosa y no puede evitar abrazarlo antes de que se marche.
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Cuando Albus aparece de pronto, Harry casi llora de alivio. Pero no lo hace, porque Albus está llorando y dice el nombre de Draco varias veces. No, grita su mente y su corazón. Draco, no. No. Él debe estar bien, su destino es envejecer juntos, mirar a sus nietos. Tienen toda una vida por delante.
Draco le prometió que sería feliz por siempre.
Y si él no está, no lo será.
-Albus-le dice asustado- ¿Albus, dónde está papá?
El niño llora más y Hermione, que llegó ante la llamada de Harry, hace a un lado al mayor y lo carga. Albus enseguida llora los brazos del moreno, y él los extiende mientras ve a Lily y a Scorpius acercarse, para que Al deje de llorar. Se traga por segundos el nudo en la garganta y consuela a Albus.
-Al, ¿Qué paso?
-Yo no quería-grita él- No se cómo, pero en lugar de ir con Scorp, de pronto estaba sobre el caldero de papá. Le cayó todo eso. Quedó igualito a Scorpius. Y yo pensé en ti, y en la historia que nos cuentas acerca de como lo conociste de pequeño. Y de pronto ya no estábamos aquí, estábamos en otro lado lado. Eran varias casas, Lo busqué, papá. -Lloró Al- Lo busqué y caminé por todos lados, pero entonces un grupo de niños me empezó a perseguir, y yo tenía mucho miedo. Ellos me llamaban Harry...Y decían que me pegarían como el monstruo que era... Que me encerrarían en la alacena y no me dejarían salir...
Harry lo miró preocupado.
-Ya, Al. Todo está bien...-Le consoló, sabía que Albus estaba asustado, maldición. Tenía 5 años y unos niños acababan de perseguirlo para golpearlo, meterlo en la ¿Alacena?, ¿confundiéndolo con él?
¿Cómo podías confundir a un niño de 5 con un hombre de más de 30?
La sorpresa llegó a su cerebro...Podría ser...
-Al, el niño, ¿Era gordo y grande?
Sorbiendo su nariz, él asintió.
-Se llamaba Dudley...
-No lo sé. Pero sí sonaba así.
-Harry, ¿Qué pasa? - preguntó Hermione, sin entender.
-Sé donde está.
-¿Cómo? Dijiste que cuando activaste tu traslador a Draco no servía.
-No, me llevó a Privet Drive.
-Y Draco no estaba allí.
-No, Draco si estaba allí-le dijo a la castaña. -Está, pero en otro tiempo.
-¿Qué quieres decir?
-Mis recuerdos, Hermione.-Exclamó entre la alegría y la sorpresa- Es imposible que Draco hubiera ido al mundo muggle de pequeño, no con los padres que tiene. El Draco que yo vi era pequeño, igual que Scorp, y Al dijo que Draco se tiró encima la poción. ¡Una poción rejuvenecedora! Seguramente tragó un poco cuando cayó sobre él.
-Harry no lo estoy comprendiendo.
-No importa-dijo él cargando a Albus- ¿Puedes cuidar a Scorp y a Lils?
Ella asintió.
-Bien, Al.-Le dijo suavemente- Necesito que me lleves con papá.
-Pero no sé dónde está.
-Si sabes. ¿Recuerdas la historia que te cuento? Piensa en papá, mirándose como Scorp. Piensa en ese niño gordo, y en el lugar donde estuviste.
Albus cerró los ojos con fuerzas. Se desapareció llevándose a Harry.
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Cuando aterrizaron, lo hicieron justo en frente de Dudley quien sorprendido por la abrupta llegada en el jardín , gritó y corrió hacia sus padres.
Supongo que eso explica alguno de tantos castigos, dijo para si mismo y bajó a Albus, tomándolo de la mano. En eso estaba cuando la tía Petunia salió enojada de su casa y empezó a llamarlo enojada. Por supuesto, estaba tan enojada con él, con su versión pequeña, que no puso sus ojos en el hombre con el niño. De haberlo hecho, hubiera visto que el niño que tomaba su mano era un copia idéntica a Harry pero con una piel clara, como la de Draco. Seguramente hubiera echado otro grito.
-¡Harry! Maldito niño, ¿Dónde estás? No tengo porqué buscarte. Vuelve a casa de una vez.-gritó.
Minutos después, Harry se vio a sí mismo con su uniforme de la escuela, aparecer ante la tía Petunia y ser regañado y llevado a rastras hacia la casa. Una gran tristeza por su vida se instaló en él e ignoró las preguntas de su hijo, pidiendo que lo olvidara. Fue entonces cuando lo vio. Un niño de ojos grises y rubio apareció a lo lejos, con su pequeña túnica. Estaba mirando la escena con mala cara, y Harry podía ver los deseos de sangre en sus ojos pero, cuando él los vio, corrió hacia ellos inmediatamente y le dio un gran abrazo al moreno.
-¡Harry!¡Me encontraste!
Era tan tierno, especialmente porque estaba realmente feliz. Y había algo que te hacia saber que no tenía 5 años, a pesar de verse así, quizá era toda la madurez de su mirada. Cuando vio a su hijo, le dio un gran abrazo también. Pero a diferencia de Harry, al que solo pudo abrazar sus rodillas, a Albus lo rodeó con los brazos y lo meció.
-Buen Merlín, Albus, estás bien.
El niño hizo un sonidito apenado.
-Lo siento, papá.
Draco sonrió.
-No, está bien. Todo está bien. Gracias a ti he aprendido algo nuevo. Ahora llévanos a casa, por favor.
Albus asintió y tomó la mano de sus dos padres, entonces cerró los ojos y pensó en Lily, su hermana mayor, y en Scorpius. En su casa en Godric, y en su tía Hermione. Desaparecieron.
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Horas más tarde, acostados por fin, luego de un largo día. Draco besó a Harry y le puso las manos en la cara.
-No te imaginas lo que viví hoy-le dijo y Harry le sonrió amorosamente.
-Me hago una idea.
-Lamento lo de tu infancia, Harry.-Mencionó dudoso, pero el moreno negó y le sonrió.
-No lo sientas, no sé que habría hecho sin ti. Si tu no hubieras aparecido hoy para él, yo no estaría vivo. No sabes lo que hiciste. Me diste esperanza, Draco. Me demostraste amor, cuando nadie lo había hecho. Me diste una razón de vivir. Siempre lo haces.
Besándolo suave por segundos, Draco lo abrazó y cerró los ojos.
-Es porque te amo, Harry. Porque te mereces todo el amor del mundo.
Sonriendo y acurrucando a Draco entre sus brazos, el moreno le besó los cabellos y susurró.
-No necesito el amor del mundo, solo el tuyo, el de nuestros hijos...
Con una suave risita, Draco asintió.
-Siempre lo tendrás. Lo sé, he visto el futuro.
Harry rió.
-Sí, por supuesto que sí.
