Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

NA. Las historias pueden ir en orden, o ir escaladas en el tiempo.


Capítulo 9

De dones

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Porque Scorpius era un elemental, así que Draco también lo era.

Solo que aún no lo sospechaba.

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A Harry realmente le sorprendió que ese verano caluroso se convirtiera de pronto en la época de lluvias más terrible de todos los tiempos. Miró por la ventana de su habitación y luego miró a la cama donde definitivamente no se encontraba su esposo, pensando en lo lindo que sería quedarse viendo películas en casa, en una noche como esta. No quiso desilusionarse, así que tomó su chamarra y se puso sus botas dispuesto a buscarlo. Draco tenía últimamente un humor apagado y pese a que lo intentaba disfrazar, era notorio que estaba molesto por algo; así que, como consideraba que ya le había dado el suficiente tiempo, quizá era momento de que Harry interviniera y preguntara qué pasaba.

-Ahora, -se preguntó mirando la chimenea-¿donde debería ir?

Suspirando nuevamente, marchó a Malfoy Manor.

-¿Draco?-preguntó Narcissa sirviéndole un té.- No lo he visto desde la cena pasada. ¿Todo está bien?

Harry negó.

-¿Es el bebé?-exclamó preocupada Narcissa y él sonrió tranquilizadoramente.

-Todo está bien con él bebé- exclamó sonriendo y luego su sonrisa desapareció y pensó en su esposo. Todo había pasado hacía unas semanas cuando visitaron la madriguera para cenar. Tenían noticias que compartir así que habían decidido anunciarlas esa noche a Hermione, Ron, Molly y Arthur. George tenía un evento en la tienda y Percy se había quedado en el Ministerio, así que sería el momento perfecto para anunciar el nuevo estado de Harry, quien había estado nervioso las últimas horas sobre cómo daría la noticia de que esperaba un bebé.

Cuando Draco las había dado, él había dicho que ellos empezarían su familia y lo había dicho calmado y tranquilo, con una mirada ilusionada, propia de quien ha esperado este momento por mucho tiempo. Sus ojos grises eran suaves y sus mejillas se habían sonrojado. Narcissa lo había llamado la mirada de una madre, y había dicho que para Draco este probablemente era un sueño realizado. Probablemente era así, pues Draco había dicho en voz alta lo mucho que quería un bebé. Cuando por fin lo había obtenido, era obvio que se sintiera orgulloso y triunfante. Lo cual era hasta tierno. Molly al escuchar la noticia, los había abrazado emocionada a ambos y los había felicitado. Ahora, Harry no estaba seguro de si podría decir la frase entera sin titubear y Draco lo miraba divertido, esperando para ver aquello. No es que no estuviera feliz, era solo que Lily aún era pequeña... y esta vez era Harry quien lo llevaba, quien era, por mucho, menos cuidadoso que Draco.

Para ser sinceros, estaba aterrado.

No importaba lo mucho que Draco le dijera que no lo hiciera, porque siempre tenía suerte.

-¡Molly!-exclamó cuando atravesaron la chimenea.- Estamos aquí.

-¡Harry!-escuchó una voz alegre-Estoy en la cocina. Pasen.

-Ven, Lily,vayamos con la abuela Molly-sonrió Draco- quizá nos preparó pastel de chocolate.

-¡Pastel de chocolate!-exclamó la pequeña y ambos empezaron a caminar a la cocina. Estaban a punto de salir de la Sala cuando la chimenea se prendió nuevamente.

Harry y Draco voltearon sincronizados, dispuestos a saludar a quien sea que hubiera llegado y esperando que no fuera alguien diferente de Ron y Hermione. Sonrieron entre sí, sabiendo que podrían no serlo y tal vez tuvieran que aplazar las noticias. Después de todo, solo le habían confiado la habilidad de la niña a ellos, a Molly y a Arthur, y Lili no controlaba muy bien aún el leer la mente de los otros, así que no visitaban tanto la madriguera cuando estaba llena. Decir que pronto tendrían otro bebé que cuidar, del cual no estaban seguros de si podrían ocultar su don, era mucho, y tendrían que pedir ayuda de donde pudieran para guardar el secreto.

Su sonrisa desapareció cuando Ginny salió de la chimenea; y tras ella, aparecieron un sorprendido Ron, y una asustada Hermione al verla.

-¿Ginny?-preguntó Ron- ¿qué haces aquí?

-¿Qué quieres decir con qué hago aquí? Es mi casa.

La cena fue incómoda.

Para ser sinceros, Ginny y Harry solían evitarse desde que terminó con ella poco antes de su boda. Ella parecía odiarlo y Harry prefería no tocar el tema. Fue difícil para él volver a tener el tipo de relación que tuvo una vez con sus padres, aún más cuando les presentó a la pareja que había escogido en lugar de su hija. Habían sido meses incómodos, hasta que Harry le había pedido a Draco hablar con ellos de su don y la historia que desde el principio había sido suya. Draco no parecía convencido, pero al final había cedido. Luego de escuchar todo lo que el otro había pasado, lo mucho que había esperado a Harry y como había borrado sus memorias una y otra vez durante la guerra, a Molly le era imposible no tratar a Draco con cuidado y ternura. Poco a poco lo unió a su familia, y cuando les dio la noticia de que tendrían un nieto, fue consentido y cuidado como si tuviera otra madre más, la cual se encargaba de alimentarlo con todo tipo de postres, mantenerlo calientito y darle miles de consejos para cuidar de su hija.

Draco había sido adoptado de tal forma por los Weasley que Harry estaba seguro que si algún día él faltaba, ellos cuidarían de él perfectamente.

Por supuesto, eso no incluía a Ginny.

Usualmente ella no estaba, después de todo era una jugadora de quidditch reconocida, pero cuando estaba, ambos trataban de ignorar sus miradas de desdén, las cuales demostraban que aún seguía enojada con el héroe y cómo la ofendía haber sido reemplazada con Draco. Draco, como siempre que se topaban, no había dicho nada ante su presencia. Se había limitado a hablar con Hermione durante toda la cena y ayudar a Lily a comer.

En un momento, Harry estaba sonriendo, viendo a su hija luchar con su comida a medida que Draco intentaba limpiarla, y al siguiente, Lily había alzado la mirada y había mirado a Ginny a los ojos. Apretó los labios y volvió a su comida. De pronto, no parecía muy bien.

-¿Lily, no te gusta la comida?-preguntó Molly.

-Está rica.

-¿Entonces por qué tienes esa cara?

Ella miró a Ginny de nuevo bajó la mirada.

-Estoy bien.

Harry y Draco intercambiaron miradas.

-Creo que deberíamos irnos...-comentó Draco,-Lily no parece...- fue interrumpido cuando la niña miró de nuevo a Ginny y gritó.

-¡Mi papá no es malo!-exclamó con fuerzas.-¡Él no es un motígo!

Draco palideció.

Harry se congeló.

-¿Qué?-preguntó el rubio sin pensarlo.

-Papá-exclamó la niña señalando a la pelirroja.-Ella es mala. Ella no te quiere. Ella dice que papi no merece ser feliz, que no deberíamos estar aquí, ella está... quiere que me calle, quiere que nos vayamos-exclamó sujetando a Draco y éste la tomó entre sus brazos y la acurrucó. - Ella me da mucho miedo. Desde que estamos no deja de mirarme, y no le agrado. Piensa en mi cabello rojo, quiere golpear a papá y quiere lastimarte.

-Lily, tranquila.

-¿Qué significa esto?-exclamó Ginny, pero nadie respondió.- ¿Es una broma?

Hermione fue quien tomó el mando, después de intercambiar una mirada con Ron.

-Ginny, has estado murmurando entre dientes-exclamó- no deberías decir cosas así delante de los niños.

Ginny no se lo creyó.

-No sé a qué están jugando pero...

-¡No soy un monstruo! ¡Y mi hermanito tampoco lo será!

-¿Hermanito?

Todos miraron a la pareja. Harry se sonrojó y bajó la mirada.

-Yo, estoy esperando un bebé-exclamó.

Hermione y Molly sonrieron, pero Arthur miró a su hija con cautela. Ron se atragantó. -¿Tú?-atinó a decir, y el héroe asintió y miró a su pareja, esperando una sonrisa, una mirada... pero él solo veía a la pelirroja, quien se puso de pie, indignada.

Draco sujetó a Lily con firmeza.

-Mis hijos no son monstruos-exclamó con dureza.

-¡Esa niña está leyendo mi mente, no sé como lo hace pero estoy segura que eso no es normal! Por supuesto que son...

-Si dices algo más...

Lily jadeó y pidió ser cargada por Harry, él la tomó enseguida.

-Quiero irme.

-Lily...

Ella empezó a llorar.

Todo después de eso fue una locura, que terminó con Harry enloqueciendo y obliviando a Ginny sin pensarlo. Tal despliegue de magia lo hizo marearse, y correr a vomitar, y lo último que supo, fue que Draco lo estaba llevando a casa a él y a su triste hija, antes de acostarlo y arroparlo, pidiendo que descansara un poco. Al día siguiente, el desayuno estaba hecho, y su hija estaba con Pansy. Harry aún había estado débil, así que no había notado, mientras Draco lo consentía, que el slytherin no era el mismo de siempre; pero cuando lo hizo, Draco solo decía que estaba exhausto y cuando las vacaciones llegaran, podría recuperar su buen humor. Luego se iba a la escuela mientras él se quedaba en casa, donde Harry - con permiso de paternidad- lo veía llegar en la noche, platicaban un poco y luego se dormían. Harry había considerado que se lo diría con el paso de los días, pero cuando simplemente esta noche no llegó , no pudo evitar preocuparse.

Quizá, pensó, quizá no es feliz con nuestra familia.

-Ya veo-exclamó Narcissa después de escuchar la historia.

-Si, y desde entonces casi no lo veo, y luego está este estúpido clima que...

Lucius entró a la habitación, suspirando.

-¿Alguno ha visto a Draco? No lo puedo encontrar y necesito un consejo acerca...- cuando miró como ambas personas en la habitación se miraron entre ellas, suspiró.

-¿Y ahora qué hizo?

Harry sonrió levemente.

-Él no hizo nada, es solo...no sé que está mal con él.

Lucius lo miró.

-¿Puedo preguntar por qué?

Harry le contó nuevamente la historia. El mayor sonrió y puso una mano en su hombro.

-No te preocupes, Harry. Yo me encargaré. Ve a casa y descansa, te lo enviaré en un rato.

Harry lo miró esperanzado y asintió.

-Gracias.

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Cuando Lucius se apareció en Spinner's End, Draco estaba sentado en un viejo sofá y mirando hacia el viejo caldero que aún permanecía donde Severus lo había colocado, con cientos de especias alrededor, como si hubiera olvidado algo, y se hubiera marchado, por solo un momento a comprarlo. Cuando Draco había visitado el lugar, lo había dejado tal como él otro lo hizo, y lo hechizó para que el polvo no se acumulara, de manera que se viera como si el tiempo jamás hubiese pasado sobre esa casa.

Si Draco no hubiera sido un hombre, Lucius hubiera dudado por un segundo si lo había hecho.

-Siempre me sentaba en este sillón a mirar a mi padrino hacer pociones.

-Lo sé.

Como los minutos pasaron y Draco no continuó, Lucius despegó su mirada y la fijó en el hogar de su viejo amigo. Sabía que en cualquier momento el otro hablaría, solo tenía que darle tiempo...

Tiempo... La única cosa que permitía reflexionar al paciente de Draco , y enloquecía al impaciente de Potter.

-Ginevra dijo que mis hijos son monstruos.

-Lo sé, Harry me lo contó. Te ha estado buscando. Deberías volver a casa.

-Oh, no noté que era tan tarde. Como el cielo no ha dejado de caer, yo... Vine desde temprano, me tomé el día en Hogwarts sin permiso, no creí, pensé que volvería a casa a tiempo.

Draco bajó la mirada.

-¿Puedes contarme?-preguntó su padre.

-Es... Solo pensaba...Una vez, durante la guerra me llamé a mi mismo monstruo. Entré donde estaba mi padrino y le confesé sobre Potter, Sirius Black, sobre ti, sobre madre... Le dije que mi don me estaba enloqueciendo, que me estaba matando... le dije que no podía soportarlo más. Que desearía no haber sido un monstruo. Él me dijo que no lo era. Me abrazó, me consoló. Dijo que tenía un don, que algún día todos los puntos se conectarían. Lo hicieron-sonrió- lo hicieron. Cuando me casé con Harry, deseé darle las gracias, abrazarlo, pero él no estaba ahí. Y cuando mi hija lloró acerca de cómo no era un monstruo deseé poder decirle algo parecido, pero no se me ocurrió nada. Yo creo que él hubiera podido decirme qué decir, pero yo... yo solo abracé a mi hija mientras ella lloraba, antes de dormir. No se lo dije a Harry. Él estaba estresado, y eso no era bueno para el bebé. Lily sonrió al día siguiente como si no hubiera pasado, y cuando está con Harry resplandece, porque Harry es cálido y positivo, pero cuando está conmigo parece tener la suficiente confianza para dejar de sonreír, como si supiera que yo pasé por eso también. Tonterías-rió-lo sabe. Probablemente lo sabe leyendo mi mente, sabe lo enojado que estoy, lo asustado de todo. Sé que sabe que yo sé que en el fondo tiene miedo de salir de casa desde ese día. Tiene miedo de hablar, papá. Está portándose igual que yo. Guardando silencio, porque cree que es lo mejor. Porque yo lo hice. Cada vez que salimos, ella parece normal, pero cuando la veo, veo esa mirada que yo tuve aquella vez ...y si no le digo algo, crecerá con esa idea. Creerá que ella es extraña,rara, diferente... y lo peor es que lo es. Ella tiene ese útil don en el futuro, pero ahora no lo sabe manejar y eso la está enloqueciendo. Quiero decirle algo, pero no se me ocurre nada. Así que pensé que venir aquí y preguntarme qué diría Sev me ayudaría, pero ahora solo hice preocupar a Harry y sigo sin respuesta.

Lucius asintió.

-¿Por qué no hablas de esto con Harry?

-Quiero hacerlo, pero cuando lo intentó, algo me bloquea. El otro día, cuando iba intentar hablar, yo solo... tengo miedo que él vea de primera mano lo que sufrirá cada uno de nuestros hijos, intentando manejar un don para el cual no tendrá control por mucho tiempo. Tengo miedo que él piense que Weasley tenía razón.

-Dile eso a Lily, y a Potter-respondió.-Dile a Lily, cómo Severus te ayudó, dile que todos hemos pasado por lo mismo. Háblale de cuando su abuelo Lucius empezó a llorar sólo porque a su compañera de clases la habían dejado y estaba deprimida. Háblale de cómo su don la hace diferente y especial. Dile la manera en que algún día, tendrá el control de él y podrá hacer cosas grandes, dile como sus padres la aman con ese don... como tus amigos te aceptaron con él. Dile que algún día, encontrará su lugar en el mundo. Que ella siempre podrá contigo, y que no tiene que enfrentar las cosas como tú lo hiciste, porque ella es una persona diferente, con diferente personalidad e ideas. Dile no tiene que guardar silencio, que no tiene que seguir tus pasos para que estés orgulloso de ella. Dile que confíe en sus dos padres, que confíe en su familia, y si un día siente que no puede más, en casa siempre habrá alguien amándola. Alguien para escucharla, alguien que no tendrá miedo de su don. Siempre habrá un lugar seguro, al cual volver.

Draco asintió.

-Dile a Harry que probablemente esto pasará con todos los hijos que tengan, pero darás lo mejor de ti, para protegerlos. Que lo amas más que a nada, y que tienes miedo de lo que pasará. Harry hará el resto. Puede que confirme tus peores miedos, pero puede que no. Y yo creo, Draco, que él te ama. Te amó con el don que tenías cuando se casaron, te amó con el don que pasaste a tu hijo. Harry es tu lugar al cual volver, es tu hogar. Y en tu hogar...

-Siempre habrá alguien amándome.

Sonrieron.

-Gracias, papá.

-Ve a casa, Draco. Habla con Harry, con Lily, y duerme bien. Mañana será un día mejor.

Draco asintió y se puso de pie. Abrazó a su padre y caminó a la chimenea.

-Gracias.

Se marchó.

Solo en esa vieja casa, Lucius suspiró.

-No tienes que agradecerme-susurró- solo te dije algo parecido a lo que Severus me dijo a mí, cuando tú lloraste.

Poniéndose de pie, miró por última vez el caldero y los ingredientes.

Y por un momento deseó, que él estuviera ahí, y pudiera decirle lo mucho que lo extrañaba.

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Más tarde, con Draco durmiendo tranquilamente por primera vez en un tiempo, luego de hablar con Lily y Harry; Harry miró a la ventana y admiró el cielo claro y despejado, que dejaba ver las estrellas. Tomó asiento en la mesedora y se sentó a admirarlas.

-Tu papá es la mejor persona que he conocido,-susurró. -Escucharás muchas cosas malas de él, pero no les creas. Cuando tengas miedo puedes venir a mí, o a él. Te aseguro bebé, que eres tan amado que tu papá te dio incluso un don para protegerte de los demás. Algo que llevarás contigo, aún si ninguno de nosotros estamos. Algo que le pertenece a él, te lo dio a ti por un momento, para que crearas algo único y especial.

Cerrando los ojos por un momento, Harry sonrió.

-Sabes, por un momento pensé que tu don era manipular el clima o algo, porque ahora que Draco está tranquilo ha dejado de llover ¿Es ese tu don?-preguntó a la nada.

El sonido de los árboles meciéndose, le respondió.

-Estoy seguro de que algún día, bebé, me preguntarás si no tuve miedo de involucrarme con alguien con un don como el de Draco, el de Lily o como el que tendrás, y ese día sonreíre y te diré que no, que lo esperé ansiosamente. Y valió la pena.

Parándose, volvió a la cama y se recostó. Pronto, entre sueños, Draco lo abrazó y afuera, todo permaneció cálido y tranquilo. Como el corazón de Draco cuando Severus lo consoló aquel día.