Mar de Amestris, Barco de pasajeros hacia Keisalhima.

Llevaban mas de media hora buscando a lo chicos por la cubierta del barco y no había rastros de ellos. La alquimista, empezaba a sentirme un poco mareada por el movimiento, pero lo toleraba.

-¿Donde se han metido estos idiotas, Gaia?- renegó la mecánica, aun aferrada al brazo de su amiga -Habíamos acordado que nos encontraríamos en la cubierta para ir a cenar ¿Donde están?-

-¿Quizás estén en su...?-

No pudo contestarle, ya que tres jóvenes la interrumpieron, llegando hacia ellas.

-Mira, hermano. Ahí esta Winry, pero Gaia no está con ella- mencionó el rubio, señalando a la mecánica -¿No es extraño? ¿Estará bien?-

-¿Donde estabas?- preguntó el alquimista de acero, brusco, al llegar -Llevamos mas de cuarenta minutos buscándote y cuando por fin lo hacemos, no esta el monstruo alquímico contigo- su novia, lo observaba extraño, su amiga estaba a su lado -¿Donde esta?-

Habló exasperado, ignorando a la joven de cabellos grisáceos y ojos azules, mientras Alphone y Keilot, la observaban fijamente, pero este último, analizándola con la mirada.

-Winry, ¿Quien es tu nueva amiga?- pregunto el menor de los Elric, señalándola -Me resulta familiar, ¿No crees, hermano?-

-¿¡EH!? ¿De que estas hablando, Al? Si ella es...-

-¿Gaia?-

Cuestionó el cazador, iluminado, interrumpiendo a la rubia.

-Si-

Contestó ella, avergonzada por su nuevo aspecto.

-¡¡Oh Dioses!! ¿¿¡¡Quiere matarme!!?? ¿¿¡¡Verdad!!??- dijo el castaño, a los hombres junto a él, que levantaron sus hombres, indiferentes -¿Por qué estas vestida así? ¿Y que hiciste con tu cabello y tus ojos?-

Exclamó, entre alarmado y horrorizado, señalándola de arriba a abajo con ambas manos.

-¡Todo es culpa de Winry!- se defendió la joven -¡Ella me obligo a hacerme esto! Dijo que tenía que vestirme como una alquimista de verdad- culpo a su amiga de todo, señalándola, como si hubiera cometido el peor de los crímenes. Ella la miró ofendida -Pero no te preocupes, es reversible y cuando vuelva a casa después del festival, volveré a la normalidad, lo juro-

Excusó, rápidamente, levantado ambas manos de manera defensiva.

-En realidad, estas muy linda Gaia, me agrada-

Declaró su amigo, mirándola, tan caballeroso y correcto como siempre.

-Aunque me cueste decirlo y pienses que es un insulto, Al tiene razón- levanto sus pulgares hacia ella, asintiendo con la cabeza -Te queda el cambio, ahora sí pareces una verdadera alquimista-

Eso, obviamente, fue un insulto y una burla hacia ella, por parte del ex alquimista.

-¡Lo ves! Te dije que no te reconocerían ¡De nada!-

Agrego con ojos brillando de orgullo la rubia, contestando a un "Gracias" que ella nunca le dio.

-Pues ¡Yo lo odio! Y quiero que vuelva la antigua Gaia- mencionó el cazador -Vuelve a tu camarote, quitate ese horrible atuendo revelador, acomodate el cabello, los ojos y regresa aquí, para que vayamos a cenar- señalaba cada parte de ella que nombraba -¡Tienes treinta minutos!- miró el reloj en su bolsillo -Hazlo, ¡AHORA!-

Señaló en dirección hacia las habitaciones.

-¿Disculpa?- preguntó, ofendida -Tu no eres mi padre para darme ordenes- refutó, entrecerrando los ojos y cruzando sus brazos -Así que, ¡No lo haré! ¡Me quedaré así hasta que pase el festival!-

Lo miró a lo ojos de forma desafiante. Sin predecir su próximo movimiento, el cazador, la tomó de un brazo y la alejó de sus amigos para hablar en privado. Edward, intentó detenerlo, pero Winry se lo impidió.

-¡Sueltame, Keilot!-

Forcejeó, él aflojó su agarre y volteó a verla sin emoción en su mirada.

-Escucha... No te estoy pidiendo que te cambies de atuendo porque no me gusta como luces, te ves hermosa, esa es la verdad. Solamente, te lo estoy pidiendo por tu seguridad- respiró, profundamente, para calmarse -Le prometí a tus padres que te protegería de cualquier peligro y la verdad, que no me lo estas haciendo nada fácil vestida así- explicó, mirándola con intensidad -Ahora, de lo primero que tendré que protegerte es de los depravados que quieran aprovecharse o acercarse a ti- suspiro, tomando el puente de su nariz y bajando la mirada -Así que, te pido...No, te suplicó...No, te imploro, con todo el cariño que te tengo...Ve a cambiarte- levantó la vista y ella, sonreía burlona -Y, ¿Por que rayos estas sonriendo, Gaia?-

Preguntó, al terminar su monólogo. Ella rompía con todos los esquemas establecidos de las chicas que había conocido en los últimos tres años.

-Es que...Si no te conociera bien, diría que estas celoso, mi cazador amigo- lo picó un poco, para que se relajara y él la miro ofendido -Pero, no te preocupes por mi, es solo un atuendo diferente. Seguramente, nadie se fijara en mi, solo...mirame- se señaló a ella misma y el castaño, la observó sin aliento, estaba tan hermosa que le aterraba -Para que estés mas tranquilo, yo te ayudare a patearle el trasero a cualquier idiota que quiera pasarse de listo conmigo- propuso ella, amistosamente -¿Trató?- Le extiendo una mano -Seria un intercambio equivalente, Keilot ¿Que dices?-

-¡Bien!- estrechó la mano de la alquimista, rendido -Siempre me pasa esto con las chicas en mi vida... mi hermana, Cleo y ahora, tú- declaró al universo, frotando su rostro -Es mi karma, mi viejo karma- suspiro resignado por ultima vez, mirándola con anhelo -Pero para estar mas seguros...- se quito su chaqueta y la colocó en los hombros de esa bonita muchacha, que empezaba a robarle el corazón -¡Cubrete! Quiero tener una cena en paz- la cubrió totalmente, inspeccionandola con cuidado -Ahora, vamos con los demás-

Tomó su mano y juntos, se dirigieron al salón comedor, para cenar.