Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling
NA. Las historias pueden ir en orden, o ir escaladas en el tiempo.
Capítulo 19
Pelos de gato
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-¡Draco Malfoy, para!-el grito de Millicent, al igual que el de muchos alumnos se escuchó por la habitación a medida que Millie pasaba junto a ellos velozmente; y Draco rió divertido mientras corría, cargando al gato que ella había comprado las últimas vacaciones, y había llevado a la Sala Común para ser su mascota oficial en la Casa. Gato que más tarde dormiría por todos lados de la Sala Común, con los Slytherins ya más acostumbrados a él; pero por el momento era muy odiado, porque Draco solía echarlo sobre todos, exclamando que deberían acariciarlo. Que no encontrarían su ternura a menos que la buscaran.
Irónico, porque en realidad era muy agresivo, pero parecía agradarle Draco; y cuando estaba con él ronroneaba con suavidad. Untándose en sus piernas con suaves maullidos y durmiendo en su regazo casi todo el tiempo.
-Es tan lindo, Millie-había exclamado Draco, ante la cara incrédula de sus amigos.
-¿Lindo?-repitió Pansy- Mordió a Adrián el otro día, y saltó sobre la cara de Daphne cuando ella pasó a su lado ayer. Le siseó a Marcus por ocupar un espacio en el sofá a su lado. ¡Y me arañó el brazo por tocar a Millie hace un rato!
-Oh, no es cierto tú no serías capaz... ¿verdad? -preguntó el rubio, jugando con las orejas del felino, que dejó salir un sonido de gusto.
-Draco, en serio, aléjate de él, es un monstruo.
-Es solo que ustedes lo malinterpretan. Él es como Millie, tarda en tener confianza en los demás. Quiere verse rudo, pero por dentro es un hermoso y suave minino ¿cierto? ¿cierto, gatito?-exclamó con voz dulce.
La misma Millie alzó la ceja, en duda.
Ante este hecho, Draco se había empeñado a que todos lo quisieran, cosa que no hacía felices ni a los alumnos, ni al gato.
-No quiero-gritó el rubio, huyendo de ella y Millicent lo siguió con el ceño fruncido. Aunque no lo admitiera, estaba divirtiéndose, y lo pensó nuevamente, resoplando cuando por fin quitó el último cabello de gato sobre su túnica antes de la clase de Defensa.
O el que pensó que lo era.
Maldito Draco, era muy bueno huyendo y poniendo ojos de cachorro cuando Millicent lo atrapaba, para finalmente dejarlo ir.
-Aquí tiene, Madam-exclamó suavemente a la enfermera más tarde, cuando le llevó los libros que la mujer le había pedido. Fueron los únicos que encontré acerca del multijugos.-Su pelea con Granger había hecho que Snape la reprendiera, poniéndola de ayudante de la biblioteca, razón por la cual cumplía el papel de mensajera para la enfermera y los profesores que requerían un libro sobre cierto tema, pero no podían parar a la Biblioteca por ellos.
Eso le enseñará disciplina, Señorita Bulstrode- había resoplado Snape. -Bajando los puntos de mi casa en vano...
-Gracias, señorita Bulstrode-respondió la mujer con un suspiro cansado. -Lamento haber ocupado parte de su tiempo.
-No hay problema-respondió ella, agitando su túnica con una mueca.
-Oh, ¿aún siente secuelas de su clase de duelos?-preguntó la mujer y Millicent negó.
-No, son solo pelos de gato que no logro quitarme. Dra... Malfoy y mi gato estuvieron jugando cerca mío durante mucho rato. Su túnica debe estar peor, pero él tiene un gran repertorio de hechizos de limpieza, así que no le molesta jugar con mi mascota. Yo, por otro lado, no tengo tanta suerte.
-Pelos de gato...-repitió la mujer pensativa-¿señorita Bulstrode, usted y la señorita Granger tuvieron un altercado en el Club de Duelo, correcto?
La slytherin resopló.
-Sí,-exclamó de mala gana-ella no paró de molestarme hasta que me enfadé. Entonces la golpeé. Como la regla era no contacto físico, me gané un castigo.
-Ya veo...
-¿Puedo retirarme ahora, Madam?
-Si, si, claro, gracias-respondió la enfermera y suspiró para entrar y mirar a su más reciente paciente. Luego, rió divertida, cuando lo pensó mejor.
Bueno, cada quien obtiene lo que merece, ¿no?, pensó la mujer. Ella quiso usurpar la apariencia de alguien y obtener un cabello de mala gana. Ahora, la slytherin estaba castigada, pero la señorita Granger, ella... bueno...
Oyendo el triste maullido dentro, Pomfrey volvió a dejar salir una risita.
-Apuesto que el señor Malfoy estaría muy satisfecho de si mismo por lo resultados no planeados-susurró.- Bien, veamos que puedo hacer por ella.
