Ciudad del Este, Posada King Palace.

Una hermosa hechicera y una bellísima cazadora con cualidades mágicas, estaban tomando un baño juntas, en la habitación que ambas compartían. El viaje había sido muy agotador y necesitaban asearse con urgencia, literalmente, apestaban.

-Esto es tan relajante- expresó su amiga rubia, mientras le lavaba el cabello -Necesitaba un buen baño, el viaje fue terrible-

La de ojos avellana, asintió ante su afirmación.

-¡Si! Tienes razón, casi muero dos veces esta semana- dijo entre risas, aunque ella no la acompañó. -Tienes el cabello muy lindo, Cleo- cambió de tema para romper la tensión -Me encantaría tener el cabello como el tuyo, liso y dorado como el sol- masajeaba la cabeza de su amiga -Has la cabeza hacia atrás- ordenó, enjuagando los restos de jabón -Listo, termine-

-¡Bien! ¡Te toca!- mencionó, mientras cambiaban lugares -No entiendo porque dices que quieres tener mi cabello- colocó un poco de jabón en la cabeza de la castaña -El tuyo es hermoso, amo los rizos y además, su color es muy similar al de Orphen, solo que un poco mas claro- exclamó emocionada, por el color de cabello que competían la hechicera con su novio -Te ves mucho mejor que ayer, Dea ¿Como sucedió eso?-

-Digamos que Lai me ayudó un poco aplicando un potente hechizo de curación en mí- explicó indiferente -Tu sabes lo poderoso que es-

-Si, si que lo es. Orphen, me ha comentado que es mucho más poderoso que él ¿Es cierto?-

-Ambos son fuertes, pero en distintos niveles de magia- indicó, sabiamente -Orphen es un hechicero con capacidades guerreras, puedes ver que sus hechizos son prácticamente destructivos. En cambio Lai, es un hechicero con capacidades mentales muy elevadas, como la videncia, la adivinación y la sanación ¿Entiendes la diferencia?-

Finalizó su explicación.

-Si, entiendo. Pero, ¿Por qué yo soy una cazadora con habilidades mágicas? Le he preguntado a Orphen, pero no lo sabe ¿Tu sí?- preguntó ilusionada.

-Disculpame, Cleo. Pero tu noviecito si sabe la respuesta, pero no quiere decirte- confesó con vehemencia -En fin, no quiero crear una interna entre tu y él, pero te contaré- respiró profundo -Tanto la hechicería, como la disciplina de ser un cazador, son hereditarias por línea directa. Esto quiere decir que, alguno de tuspadres nació con esas cualidades y te las paso a tí- la rubia sonrío ante tal revelacion -Tu eres afortunada, tienes esas dos cualidades en tus genes. Sumando a todo eso, lo que es más extraño entre los cazadores, es que tienes un familiar animal, que es Leki- el pequeño las miraba desde el lavado del baño -Al margen de eso, ¿Sospechas de cual de tus padre lo heredaste?-

-Si, de mi difunto padre- aseguró iluminada -Él decía que era un arqueólogo, pero yo sabía que era más que eso- confesó -Ningún arqueólogo tiene un cinturón de antídotos y armas. Mucho menos, colecciona objetos mágicos-

-Bien, me alegro haberte ayudado y además, estas tirando por demás mi cabello ¡Aaauuu!-

Reclamó, acariciando su cuero cabelludo.

-Lo siento, es que me emocioné al saber la verdad- aflojó su agarre -Dea, si Orphen es un guerrero y Lai es un vidente ¿Tu que eres?-

-Yo soy maestra- dijó con todo el orgullo que conlleva esa palabra -Siempre quise ser maestra. Ese es mi próximo sueño después de encontrar a Gaia-

-¡Vaya! Eso lo explica todo y es un hermoso sueño, amiga. Eres muy inteligente, lo lograrás- enjuagó el largo cabello de su compañera -¡Bien! Ya términe con esto-

-¡Gracias!- mientras secaba su cabello, sintió los delgados dedos de la cazadora en su omóplato derecho -¿Sucede algo, Cleo?- alejó su mano como si le quemara.

-No, nada. Es sólo que, conozco a alguien que tiene la misma marca que tu, justo aquí-

Explicó, tocando con sus dedos en la zona indicada

-¿Marca? ¡Ohh! Te refieres al lunar- exclamó pensativa -Si, lo tengo desde que nací, mi madre y Gaia también lo tenían, es algo como de familia- tocó su omóplato intentando verlo -¿Conoces a alguien más? ¿Qué extraño? ¿Quién es?-

-Eemmm- no sabía que decir -Un antiguo novio de la infancia. Si, un antiguo novio-

Excusó titubeante. La hechicera sabía que estaba mintiendo, pero lo iba a ignorar.

-Eres muy mala mintiendo, ¿Lo sabías?- la acusó con su dedo -Pero sólo por hoy, lo voy a ignorar. Algún día tendrás que decírmelo-

-Me conformo con eso. Cuando estés lista bajamos a cenar, voy a cambiarme-

Mencionó nerviosa y salió del cuarto de baño a la habitación que compartían.

En otra parte de la posada, una pequeña alquimista caminaba sin rumbo, buscando su habitación.

-No puedo creer que nos hayamos perdido en esta maldita posada, Calep- comentó a su amigo emplumado sobre su hombro -¿Dónde rayos se encuentra la habitación 56? Hace más de quince minutos que estoy caminando sin sentido por los pasillos ¿Dónde estará?- preguntó a nadie en particular, ya que Calep, no hablaba -Tu no tienes un rastreador o algo así, ¿Verdad?- el ave inclino su cabeza, confundido -¡Mira! Ahí vienen dos personas, les preguntaré-

Se acercó precipitada a los dos extraños, uno era alto y moreno, mientras que el otro, también era alto, pero con el cabello ¿Verde? que le cubría el ojo derecho. Eso sí que era extraño.

-Hola, disculpen ¿Podrían ayudar...?-

-¿Que haces vestida así?-

Interrumpió de forma brusca el moreno frente a ella. La joven lo observaba costernada.

-¿Disculpé?-

Respondió confundida, no entendía nada.

-¡Ahora resulta que eres sorda! Te pregunté, ¿Qué haces vestida así?- habló más irritado que antes -No me mires así, te estoy hablando ¡Contesta!- exigió.

-Perdón, señor. Creo que me esta confundiendo con alguien más-

Contestó un poco en shock. Había sido un día muy extraño para esa joven, era la segunda vez que la confundían con otra persona, ese día.

-Krylancelo, ella tiene razón, la estas confundiendo- intervino el otro hombre, analizando a la joven con la mirada -No es Dea, su cabello, sus ojos y hasta su voz, son diferentes- señaló cada parte de ella, mientras hablaba -Además, es una alquimista y ella no tiene un ave como esa... Mira- explicó señalando por última vez el flamel y el ave de la muchacha -Disculpalo, es que te confundió con una amiga nuestra- se disculpó.

-¿Qué extraño? Es la segunda vez que me pasa el día de hoy, primero el posadero y ahora, esto- explicó, divagando -¿A qué venia? ¡Oh! Sí, lo siento, ¿Podrían decirme donde puedo encontrar la habitación 56?-

Preguntó, mostrándole la llave a ambos jóvenes.

-Si- respondió sonriendo el muchacho con nombre extraño -¿Ves ese pasillo de allí? ¿El del fondo?- ella asintió a su pregunta -Ve hasta él y dobla a la derecha, nuestra habitación es la 58. Así que la tuya, esta junto a la nuestra, la encontrarás enseguida- explicó, amablemente.

-Bien, gracias-

Dijo sin más y se fue de allí, sin prisa. Sin embargo, pudo escuchar los comentarios de ambos a lo largo del pasillo.

-Krylancelo, fuiste muy amable con esa chica a pesar de ser tan parecida a Dea, estoy orgulloso de tí-

Mencionó en tono juguetón el de cabellos raros.

-¡Callate, Lai! Como tu bien dijiste, es similar a Dea, pero no igual. Esta chica parece amable, en cambio esa hechicera, es el mismísimo demonio-

Respondió enojado.

-Eso dices, porque tu no conoces a Dea tanto como yo-

-¡Ay! ¡Ya callate! ¡Me enfermas!-

Siguiendo las indicaciones del señor Krylancelo, la alquimista pérdida encontró la habitación que compartian con su amiga Winry, al fin. Al entrar, la encontró vacía.

-¿Win? ¿Estas aquí?-

-Si, estoy aquí- respondió desde el baño -Estaba tomando un baño- Expresó saliendo, fregandose el rostro y el cabello con una toalla. Cuando la rubia la observó, palideció -¡GAIA! ¡TIENES ESA COSA HORROROSA APOYADA EN TU HOMBRO! ¡QUITALA! ¡QUITALA! ¡QUITALA!-

Corría por la habitación, histérica, buscando su llave inglesa. La rubia, le tenía pavor a las aves y su amiga alquimista, lo había olvidado por completo.

-¡WINRY! ¡DEJÁ DE GRITAR! ¡LO ASUSTARAS!-

Tomó a mi amiga de los brazos, cuando el ave voló lejos de ella.

-¡YO NO GRITO!- se excusó.

-¡SI LO HACES! ¡LO ESTAS HACIENDO JUSTO AHORA!- refutó también gritando. Respiraron profundamente y se calmaron -¿Y bien?- cuestionó a su amiga.

-Esta bien, ya me calme- miró al ave sobre el buró -Puedes quedarte con...con eso, pero lo quiero lejos de mi- culminó.

-¡Gracias, Win! ¡Eres la mejor!- la besó en la mejilla -Voy a ducharme y luego hablamos, tengo algo muy extraño que contarte-