Disclaimer: HP le pertenece a J.K. Rowling

NA. Las historias pueden ir en orden, o ir escaladas en el tiempo.


Capítulo 22

Ginny

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Ginny es preciosa.

Su cabello rojo aún brilla preciosamente bajo los rayos del sol, como un campo de tulipanes rojos al atardecer, y sus ojos castaños parecen dos pequeñas joyas marrones. Tiene una gran figura. Su perfume es floral. Harry sabe que con solo extender su mano, tocaría su piel suave y ella sonreiría dulcemente si él se lo pidiera.

Ginny es hermosa.

Amó a Ginny, o al menos cree en su corazón que lo hizo.

Las nuevas memorias no cambian el pasado.

Él ama a Ginny.

Pero ahora, añora a Malfoy. Y podría ser tonto renunciar a todo lo que ha conseguido con lo que puede ser una promesa vacía; egoísta, al abandonar a Ginny de esa forma, pero él cree que es importante. Su niño interior está emocionado por la posibilidad de encontrar a aquel hombre que un día le dijo que sería amado cuando nadie lo hizo. Y puede no ser amor, puede que sea una decisión tonta, pero es la decisión de Harry.

Ahora que lo sabe, no puede dejar de pensar en él.

Así que, eventualmente, esto no durara. Porque cada vez que Malfoy está cerca, Harry no puede evitar mirarlo, para bien o para mal. Y terminará acosándolo, porque es lo que ambos hacen, se miran el uno al otro, se vigilan para saber qué hace el otro.

Siempre existirá en él la duda de cómo podría ser estar con él.

Después de todo, incluso con un gran amigo como Ron, Harry siempre se preguntó cómo sería ser el mejor amigo de Malfoy.

Es imposible que incluso con una novia como Ginny, brillante, audaz, fuerte, determinada, él deje de preguntarse cómo sería estar con Malfoy.

Así que, eso es todo. Harry no puede dejar ir a Draco, pero puede dejar ir a Ginny.

Lo ha hecho antes.

Dejó que estuviera con Dean, dejó que se quedara y se llevó a sus mejores amigos en su búsqueda de horrocruxes. Dejó que peleara en algún lugar del castillo de Hogwarts sin que él supiera dónde.

Pero no dejó de perseguir a Draco en sexto año, no pudo dejarlo caer en las llamas, no pudo dejarlo a la suerte del Ministerio.

Harry incluso pudo matarlo. Marcó su piel para siempre con un hechizo que no sabía que hacía.

A la persona que se suponía lo amaría más que nadie.

Así que, tal vez Draco no lo ame. Tal vez piense que Harry lo dejó atrás. Tal vez haya avanzado.

Tal vez nunca pueda tenerlo.

Pero Harry lo intentará.

Puede que deje ir a alguien a quien amó, pero está convencido de que tarde o temprano valdrá la pena.

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Lo hizo, valió cada segundo sentado en aquella mesa, la misma donde ahora Draco y él están sentado lado a lado, renunciando a su boda con Ginny.

Ginny está en el balcón, fumando.

Jamás volverán a ser amigos, Ginny jamás lo perdonará.

Draco se levanta y le sonríe a Harry, y Harry sonríe, porque es feliz. Lily se mueve en los brazos de Draco, intranquila, y Harry sabe que, Draco se apartará de todos para alimentarla.

-Vamos-dice-vayamos al jardín.

Toman asiento bajo el viejo árbol de abeto en el jardín y Draco abre su camisa para atender a Lily. Harry besa su cabello.

Huele a leche, a talco de bebé.

Harry ama ese aroma.

Está mirando los alrededores cuando su mirada se cruza con Ginny. Su mirada es seria, y fuerte. Harry la mantiene.

Ella es hermosa, aún lo es. Su cabello sigue bailando como llamas en el viento, su perfume sigue oliendo a flores. Sigue siendo decidida, es jugadora de quidditch, muchos dicen que carismática. Ella es un premio.

Pero no el amor de Harry.

Harry siente que debería sonreírle cuando sus miradas se cruzan pero no lo hace, en cambio, se posiciona más cerca de Draco, de manera que su cuerpo lo proteja a él y a su hija.

Entonces ella da la vuelta y se va.

-¿Pasa algo?-pregunta Draco, y Harry niega suavemente.

-Estaba pensando.

-¿En qué?

-En lo bien que hueles.

Draco se sonroja y lo codea suavemente.

-Apesto a bebé-dice-solía oler a perfume francés. Ahora mi bebé estornuda cada vez que lo uso.

Harry ríe suavemente.

-¿Estás seguro que no te estás enamorando de tu ex novia?-pregunta.- Sé que estoy, engordé bastante-empieza inseguro- y soy un simple profesor, y te hice ser un simple profesor cuando pudiste...

-Te amo-lo interrumpe Harry, sabiendo que Draco está inseguro con su cuerpo desde el parto. Ver a Ginny en la reunión no estaba en el plan y ella está como, bueno, luciendo genial como toda estrella de quidditch, y Draco se ve cansado, como todo padre con un recién nacido. Pero Harry se ve igual o peor para ser sinceros, y usualmente se ve descuidado y torpe a comparación de su elegante esposo quien aún lo mira como si -eres precioso.

Porque lo es.

Su cabello rubio brilla preciosamente especialmente en las noches bajo la luna, sus ojos son de un perfecto gris. Como plata derritiéndose cada que mira a Harry, acero si está enfadado. Sus ojos son hermosos, y a veces, toman un tono azul que imita al cielo. Su piel es pálida, sin mancha alguna, suave, delicada. Su cuerpo está tonificado, apenas más suave por tener a Lily dentro de él.

Apoya su cabeza en el hombro de su esposo y respira profundamente.

Harry ama que huela de esa forma, porque le recuerda que Draco le dio un bebé, una familia.

Si Ginny es fuego, Draco es aire.

Y le permite a Harry respirar.

Estira la mano y jala la boca de Draco hacia él. Draco es aire, y Harry quiere consumirlo todo, llenarse de él, poseerlo.

Piensa que definitivamente hizo la elección correcta escogiéndolo sobre Ginny.

Porque Ginny puede ser preciosa, pero al lado de Draco es opacada al instante.

Especialmente cuando Draco sonríe entre el beso y cede ante Harry.

-También te amo-responde Draco, y Harry tiene que usar toda su voluntad para recordarse que entre ellos hay un bebé comiendo.

Por supuesto, eso no evita que Harry más tarde termine lo que quiso iniciar bajo el árbol.

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Harry piensa que, a estas alturas, Ginny ya debería haber superado que terminaron y dejar de odiar a Harry, y, especialmente a Draco.

Porque Harry fue quien terminó con ella.

Fue quien la dejo.

-Esa es la vida que hubiéramos tenido nosotros y él la robó.

Sus palabras suenan amargadas y Harry la mira. Está harto de esto.

De Ginny atacando a su hija, a su esposo. al mismo Harry, y ahora a su bebé. De comidas incómodas, de palabras sarcásticas.

Harry tiene una hija, y está esperando un bebé de Draco. Un bebé que Draco puso dentro de él murmurando repentinamente que Harry era suyo, que le pertenecía. Que lo amaba.

Harry había exclamado un sí, un sí a todo eso, y estaba más que feliz de ser él quien albergara una vida. Y aunque aún no sabe si es Al o Scorp, nada podía quitarle esa felicidad. Porque una parte de Draco está dentro de él. Porque tiene una vida dentro.

Creyó que era lo mismo para Draco también, pero luego pasó días enteros lejos de él, siendo infeliz, y cuando volvió le habló de cómo le afectaron las palabras de Ginny. No sólo a él, sino a su hija pequeña... Lo enfureció.

Después de la forma en que básicamente hundió a su hija y a su esposo, Harry no podía permitir que esto continuara.

-No Ginny. Dumbledore me la robó y si él no lo hubiera hecho jamás hubiera estado contigo. Hubiera sido él desde el principio.

Ginny aprieta los labios. Cuando Harry la buscó ella no esperaba que fuera por esta razón. Que la obligara a prometer una inquebrantable. Que la misma Hermione y su hermano estuvieran del lado de Harry y no del suyo.

-Ha sido suficiente, Gin-exclama Ron con una mezcla de cansancio y tristeza.

Lo ha sido, es suficiente.

Aún así, Ginny lo intenta una última vez. Esta vez, las lágrimas brotan en una mezcla de ira, tristeza y vergüenza.

-Tú me amabas.

-Te amé, Y ahora lo amo a él, Sé que te gusta aprovechar sus inseguridades, sé que estás molesta porque terminé contigo para conquistarlo a él, pero esto se acabó; porque te juro que, si esto continua, voy a acabar contigo. No me importa cómo, o qué tenga que hacer, no voy a permitir que nadie dañe a mi familia y eso te incluye. Maté a Voldemort porque quería matar a la gente que me importaba, y si te sigues interponiendo en mi camino te lo prometo Ginny que nadie va a poder salvarte. Él es mi esposo, es el amor de mi vida, me dio una hija y llevo a su hijo en mi interior. Si él me lo pidiera te mataría en este instante, sin dudarlo. Así de tanto lo amo. Se acabó Ginny, por tu bien, déjalo ir.

Harry está consciente que su magia está alterada y amenazante; y, probablemente si Draco lo mirara, le diría que sus ojos brillan como el Avada y le haría ver que su varita suelta chispas constantemente, amenazando con convertirse en hechizos.

Está harto y no soportará más de esta porquería.

Ella baja la cabeza con amargura.

-Está bien-gruñe malhumorada- Me alejaré de tu todo preciado Draco y sus hijos.

Harry la mira seriamente por segundos.

-Eso espero. No quisiera lastimarte- murmura antes de dar la vuelta y alejarse.

Tal vez Ginny una vez fue un fuego cálido, parecido a un hogar, pero justo ahora es un fuego sin control amenazando quemar todo.

Y Harry tiene que extinguirlo antes de que lo queme irremediablemente.

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-Eso es cierto-murmura Draco a su lado en su cama esa noche, después de sacarle a Harry dónde estuvo. -Pudo ser así.

-¿Qué quieres decir?, dijiste que siempre estábamos juntos en todo lo que veías.

Draco se sienta y lo mira.

-Si, sigo sin entender bien eso. Quizá mi yo que te lo dijo solo puede ver finales felices contigo, pero el futuro es voluble. O al menos lo era mucho antes, lo sabes. Llegué a ver el hijo que podría haber tenido con Terry una vez. -Harry hace una mueca disconforme. No ha tenido celos de Terry en años; después de todo Terry se trasladó, luego de la boda de Harry y Draco, a otro país; pero eso no evita que pueda tenerlos.-Por supuesto, eso indicó que si tu y yo no estábamos juntos, tendrías eventualmente a alguien más. A Ginevra.

Harry espera a que siga hablando.

-Como dije, hubieras sido Jefe de Aurores, pero no solo eso. Tendrías dos chicos y una niña. Dos casi iguales a ti. Una niña muy parecida a Ginevra. Se hubieran hecho amigos de mi hijo.

-Nunca lo dijiste...

-Quizá no quería que estuvieras tentado a tener hijos con ella... Tal vez pensarías que con ella, tus hijos se parecerían más a ti y tus padres.

Harry sonríe cuando nota la amargura en la voz del otro. Está bien escondida ahí, casi invisible, pero Harry la nota.

-Jamás. Soy tuyo, ¿recuerdas?

Draco lo mira por segundos enteros antes de sonreír y abrazarlo.

-Siempre deseé que nuestros hijos nacieran-murmura abrazándolo con fuerza.-Lo deseé tanto... No podía simplemente arriesgarme a perderlos.

Harry besa los cabellos de su esposo y asiente. Lo comprende. Ha tenido esa sensación de larga espera desde que los vio en la visión de Lily. No puede esperar a tener su familia completa entre sus brazos. A vivir feliz para siempre.

Draco empieza a retirar su ropa y murmulla.

-¿Podemos?

A Harry a veces le divierte que su esposo sea tan considerado con él, como si Harry alguna vez quisiera negarse.

-Por favor-murmura, besando sus labios.

Esa noche hacen el amor lento y largo.

El clima se mantiene cálido afuera, Harry se siente como envuelto en una suave brisa.

Amar a Draco es tan fácil como volar.

O no, tal vez solo es Harry, destinado a hacerlo.