La mujer me dio una bebida, la miré con dudas, Rick había dicho que no tomaríamos nada pero al dar un pequeño sorbo me di cuenta de que era agua mineral con limón, suspiré aún con la duda, Rick apareció entonces, en sus manos llevaba un recipiente, todos aplaudieron cuando el se acercó a la mesa y lo depositó allí, alguien encendió una vela y las luces disminuyeron de intensidad, todos se reunieron alrededor, observé la escena mientras todos cantaban una canción de cumpleaños y reían.
Unos minutos más tarde la música volvió a sonar, me senté en una de las sillas y él se sentó a mi lado.
-ya me dirás que haces?
-aun no lo sabes.
-creo que tengo una idea pero quiero estar segura.
-ey Rick esta es Kate?.- preguntó un hombre.
-Si.
-es una chica linda.
-lo sé.-dijo y volvió a mirarme.
-que les dijiste de mi.
-solo que te conocí en la universidad.
-entiendo.
-él suspiró y luego tomó mi mano.- soy… investigador privado, somos, todos nosotros, somos un equipo, trabajamos para varias corporaciones, empresas y bueno, gente en general.
-que hacías en la universidad?
-investigaba la desaparición de una joven, quizá no lo escuchaste por que tienes poco tiempo estudiando allí, seguía una pista que me llevó hasta ese lugar, encontrar quien hablara conmigo fue difícil al principio y lo demás es historia.
-te ha tomado demasiado tiempo.
-si, yo debería confesarte algo.
-y que es?
-los últimos meses volví solo para estar contigo, me gustaba beber ese café por las mañanas, hablar, verte sonreír.
Le miré por no se cuanto tiempo, sentí sus dedos tocando los míos pero sin atreverse a más, fue el chico del cumpleaños quien nos interrumpió, Rick sonrió mientras palmeaba mi mano, sentí entonces un escalofrío, por un momento dejé de respirar, aquel sería el principio de todo, de mi dicha y de mi desgracia.
El sol se ocultaba cuando Rick me llevó de vuelta a mi dormitorio, había sido un momento extraño para mi, salvo por Rick no conocía a nadie más, aunque él insistía en que todos eran buenas personas y que quizá con el tiempo nos conoceríamos mejor.
Caminamos juntos por los pasillos del edificio, su mano tocaba suavemente mi espalda baja y aunque por momentos parecía detenerse al final llegamos a mi puerta.
-debo suponer que seguirás viniendo o que te irás?
-mi trabajo aquí terminó, podría venir si lo quieres, el tipo de la entrada me conoce hace tiempo y me dejará pasar sin problemas, si… tu… quieres?
Sus dedos aún rozaban los míos, empecé a creer lo que aquella mujer había dicho, era un amor pero yo no estaba segura aún de eso.
-Nos vemos… luego?.- pregunto curioso.
-lo pensé solo unos segundos.- por que no pasas?
-no tendrás problemas.
Suspiré y luego me acerqué hasta tocar con suavidad sus labios, apenas un leve toque, puse mis manos sobre su pecho para luego abrir la puerta.
Aquella no sería nuestra primera vez, Rick contrario a lo que podría haber pensado tuvo que irse después de recibir una llamada.
Unos días después me llamó, dijo que tenía un par de entradas para un juego de béisbol y que quería que fuera con él, había crecido viendo los juegos en la tv, mi padre era aficionado y yo no podía quejarme, los juegos en el estadio habían sido memorables gracias a mi padre.
Rick lucia diferente cuando llegó por mi, usaba una camiseta ajustada, zapatos deportivos y unos jeans desgastados, no podría decir que no me sentí atraída por como se veía, incluso diré que no disimule cuando el me sorprendió mirándolo con atención, aunque no mencionó palabra, se limitó a ver el juego.
-vayamos por una cerveza.- dijo al salir.
No dije nada, me sorprendí esperando que por alguna razón él me besara, su mano sobre la mía me hizo tener un escalofrío, lo sentí pegarse a mi cuerpo cuando la multitud se acumuló en las puertas de salida, pude sentir su pecho en mi espalda y sus manos en mi cadera guiándome, me pregunté que era lo que pretendía, yo no era virgen, aunque tampoco tenía toda la experiencia del mundo , mi primera vez había sido al cumplir 17, mi novio en ese entonces josh me había convencido de hacerlo un fin de semana después de mi cumpleaños, aquella no había sido la mejor de las experiencias y todo había terminado muy rápido, a decir verdad nunca supe si aquello podría tomarse como mi primera vez, para mi no había contado, josh no se había preocupado por lo que yo sentía en ese momento, después de unos besos y caricias, la sensación más incomoda de mi vida había tenido lugar, solo un minuto después terminó con lo que supuse que había sido satisfactorio para él pero no para mi, luego, unos días después terminamos cuando me enteré de que no era la única en la vida de josh.
La siguiente vez que sucedió fue un chico diferente, unos meses después, a él le había conocido en una fiesta, habíamos bebido de más y aunque no había sido totalmente satisfactoria aquella ocasión tuve la oportunidad de experimentar un poco más, luego de eso no había ocurrido nada más, ahora Rick estaba aquí y me sentía cada vez más atraída por él, comenzaba a sentir la necesidad de que las cosas avanzarán, por muchas razones quería que él fuese el siguiente.
-sucede algo?.- preguntó.
-no.
-te ves distraída.
-Un poco.
-quieres ir a otro lugar?
-Depende de lo que tengas en mente.
Rick se acercó a mí rodeándome con uno de sus brazos, sentí su aliento tibio, la fuerza de su agarre y el calor de su cuerpo pegado al mío.
-me gustas Kate Beckett, he fantaseado con algo más que un beso.
No mencioné palabra, sus labios se pegaron a los míos, mis piernas comenzaban a fallar, pronto su lengua demandó acceso y yo correspondí a sus caricias por que eso era lo que quería, eso era lo que había esperado que sucediera.
Una media hora más tarde llegábamos a su departamento, Rick me tomó en sus brazos en cuanto entramos, me llevó directo a la cama y la ropa terminó en el suelo en solo unos segundos, su lengua recorrió mi cuello, sus manos recorrieron mi cuerpo desnudo, pude sentir su erección en mi pierna, mis manos se aferrarme a su espalda cuando me penetro, esto era diferente, muy diferente, Rick me miraba fijamente, me besaba con suavidad, sus manos se movían expertas sobre mi cuerpo y yo no hacía más que abandonarme a su voluntad.
Siguió besándome cuando terminó, siguió acariciando mi espalda desnuda, me estremecí con las palabras que decía en mi oído, los susurrós me provocaban nuevas sensaciones, algo nuevo, desconocido para mí.
Pase el resto de la tarde con él, hubiese deseado quedarme pero debía volver antes de que se hiciera más tarde.
Comenzamos entonces a pasar más tiempo juntos, después de aquel día, nos veíamos dos o tres veces por semana, nuestra relación se volvía cada vez más apasionada, deseaba estar con él todo el tiempo, pero mis obligaciones en la universidad y su trabajo nos lo Impedían.
Unos meses después me di cuenta de que estaba enamorada de él, me había rehusado a creerlo, trataba de convencerme de que lo nuestro era solo sexo, pero la situación cambiaba a pasos agigantados, tanto que un día me encontré fantaseando con compartir el resto de mi vida con él , pero entonces todo podría sonar apresurado y aunque me había visto en la tentación de decirle todo lo que pensaba, no lo hice, preferí guardar silencio.
Un semestre terminó y luego otro, mi relación con Rick era fuerte o eso fue lo que creí hasta que un día las cosas cambiaron.
Rick me llamó para decirme que debía salir de la ciudad, dijo que tomaría un vuelo pues tenía un trabajo importante, prometió que me llamaría en cuanto regresara, pero lo que se suponía serían algunos días, se convirtieron en semanas, extrañaba estar con él, extrañaba verlo y extrañaba hacer el amor con él, su ausencia me mataba y que él casi no llamara lo complicaba todo.
Casi un mes después de haberse ido por fin me llamó, quería verme, el tono de su voz me aprecio extraño, lo justifique pensando que estaría cansado, acudí a su llamado, me resultó extraño que no nos viéramos en su departamento, me había pedido que le esperara en un parque cercano al lugar donde vivía, me senté en una banca, miré mi reloj, me preocupó que tardara, las nubes se acumularon en el cielo, el viento fresco golpeaba mi cara, una ligera llovizna comenzó a caer, entonces le vi cruzar la calle, sonreí ansiosa por besarlo pero Rick lucia extraño. pensé en todos nuestros momentos juntos, comencé a imaginar que algo no andaba bien y no sabría hasta que punto, solo cuando habló él.
Caminé sin rumbo después de escucharle, sus palabras daban vueltas, sonaban seguras, todo había sido una mentira, una que yo creí, me derrumbe completamente, estaba devastada, completamente equivocada.
No volví a saber de él, incluso cuando le busqué para hablar de lo que había ocurrido, quería que me dijera la verdadera razón de lo que había ocurrido, sin embargo me vi sorprendida cuando descubrí que había desaparecido por completo, su departamento, el mismo donde había estado tantas veces, ahora estaba vacío, en la puerta un letrero de venta, me quedé con todas las preguntas pero sin ninguna respuesta.
Tendrían que pasar siete años para encontrar todas esas respuestas.
