CAPITULO 4

LOS HIJOS DE ZEUS .

Zue'Lit'Nath, un planeta en el sector de Cygnus, que miles de años atrás se convirtiera en la base del Goa'uld Zeus, después de ser expulsado junto con sus seguidores de su principal planeta base después de una revuelta.

Sus primeros contactos con la Tierra no fueron pacíficos y después de un par de enfrentamientos, los Tau'ri habían declarado una zona de exclusión para cualquier transporte o nave de la Tierra con el fin de evitar alguna confrontación. No así con el planeta Freddaly, los descendientes de los humanos que se revelarán en contra de Zeus y quienes habían estado en guerra con Zue'Lit'Nath durante miles de años.

Freddaly, había abierto canales diplomáticos importantes con la Tierra, pero sobre todo con un aliado de los Tau'ri.

Langara se estaba convirtiendo en el principal socio del planeta y su comercio y cooperación militar crecían día a día, incluso de manera conjunta, se estaban construyendo naves que servirían en ambas flotas; muchas de ellas eran prototipos, otras naves parecían salidas de un cómic de ciencia ficción de los 50s, pero todo se trataba de un proceso por el que ambos grupos transitaban, con el ocasional consejo Tau'ri o merivian. El intercambio comercial entre los dos gobiernos era simple pero muy variado, incluso algunos en la Tierra observaban preocupados como uno de sus principales clientes diversificaba sus opciones de negocios.

Desgraciadamente, aquella bonanza venía acompañada de un peligro, que se había hecho más notorio con el tiempo.

Zeu'lit'Nath veía a Langara como un peligro, en parte por la naquadria y en parte por su amistad con varios de los mayores poderes en la galaxia. La misma historia de Langara también los había convertido en sus enemigos, a su parecer habían dejado de lado a los dioses, si ellos no habían olvidado a Zeus, ¿Por qué los Langara habían olvidado a su Dios?, aquello los había hecho enfurecer.

Con una de las mayores armadas en el sector, Zeu'lit'Nath podía atacar cualquier parte de Cygnus en cuestión de semanas.

Aquella demora se debía a que sus sistemas FTL; habían sido desarrollados en base a los modelos goa'uld antiguos, únicos sistemas de los cuales contaban planos completos y bases teóricas para trabajar y para su mala fortuna, esos sistemas FTL tenían una desventaja crucial en cualquier operación.

Mientras mayor era la masa de la nave, mayor el consumo de energía por parte de los impulsores y a mayor distancia, aumentaba el consumo de combustible. En parte aquello se debía al diseño de sus reactores de naquadah, que aunque poderosos, el arreglo interno de los núcleos de naquadah generaban una enorme cantidad de calor que debía ser disipada rápidamente. El sistema FTL exigía tanta energía, que regularmente durante sus viajes debían apagar todos los sistemas no esenciales para evitar un sobrecalentamiento y una posible explosión.

Aún con aquel defecto, las nuevas naves que sustituirían a las antiguas Ha'tak eran formidables enemigos si se les encontraba en grandes números y para ese momento, tenían planeadas miles para su armada.

A causa de su agresiva actitud para con otros planetas y su creciente flota, Zeu'lit'Nath, estaba bajo constante vigilancia por parte tanto de los Tau'ri como por el Imperio Meriva. Con reconocimientos regulares de la Odyssey y de las naves de reconocimiento merivian, se tenía un registro casi exacto de las actividades en los principales astilleros y centros de armas en el territorio zeula. Sobre todo, se tenía especial interés en uno de los centros R&D cerca de Gir'Thala la capital zeula y ambas naciones tenían buenas razones para concentrar su atención en aquel lugar.

Sobre aquel centro y a más de 30000 metros de altura, oculto bajo un manto electro-óptico, un M-17 registraba por medio de cámaras y diversos sensores todas las actividades en aquel lugar.

"¿Qué crees que pase allá abajo?, Hay más actividad de lo normal". Acto seguido y frente a su compañero en los controles, la AI abordo se proyectaba frente a su compañero por medio de un holograma.

"Lo que sea es grande, al menos dos regimientos están custodiando los alrededores de la base". En ese momento el sistema proyecto otro holograma mostrando las posiciones defensivas, así como la ubicación de unidades blindadas y antiaéreas. "Intercepte una comunicación sobre Hol'ri en camino al centro".

"Espero estés grabando todo, Hol'ri era el Jaffa Sil'pa de la flota, para que lo llamarán debe ser importante". Una alarma sonó y un indicador marcó un punto de salida FTL a unos cuantos cientos de kilómetros sobre ellos.

Un segundo después, un Rhido´juth´Tthalat salía del evento horizonte girando con dirección al centro. Se trataba de una de las variantes de transporte, ya conocidas por la Inteligencia Meriva, fue claro que algo dentro de esa nave tenía gran importancia. Al momento de ingresar la nave en la atmósfera no menos de 40 cazas se aproximaron, formando alrededor del transporte, aquello de inmediato llamaría la atención de la tripulación del M-17, casi todos su sensores se centraron en aquella nave.

Era arriesgado, pero querían tener información detallada sobre la carga de aquel transporte.

Cuando la nave finalmente tocaba tierra, un grupo de jaffas y técnicos se acercaron rápidamente; aquella acción estaba completamente fuera de sus protocolos operacionales, incluso los cazas de escolta permanecerían a modo de sombrilla protectora.

"¡Opaaaa!, ¿que tenemos aquí?". Tanto el piloto como la IA, estudiaban el desarrollo de los acontecimientos frente a sus ojos.

Al abrir las compuertas de la Rhido´juth´Tthalat, un pequeño montacargas avanzaría, permanecería por unos segundos dentro de la nave y al salir remolcaría una plataforma, sobre la que una nave de aspecto extraño reposaba. De inmediato los sensores analizaría aquel vehículo mientras era remolcado con dirección a uno de los hangares cercanos, rodeado por un nutrido grupos de jaffas y técnicos, que al parecer estaban hipnotizados por aquel extraño objeto.

Los escáneres indicaban un largo de casi nueve metros, una de sus alas parecía haber sido dañada, al igual que una estructura en la parte central donde seguramente en algún momento se encontró la cabina de mando.

"Interesante, no estoy registrando naquadah ni en la estructura de la nave, tampoco en los motores". La AI proyecto una imagen de la nave, incluidos sus sistemas internos. "Un arma de proyectiles cinéticos y los restos de otra en la semiala y al parecer restos de material biológico".

"¿Restos del piloto?".

"Si debo ser sincera no creo, tengo la idea que alguien tuvo la idea de integrar elementos biológicos a la nave, posiblemente una computadora biológica".

"¿Algo más?".

"No detecto un sistema FTL que reconozca, pero sin un escaneo más detallado no puedo estar segura".

"Guarda todo, casi es hora de su cambio de patrulla", el piloto activo sus motores y comenzó su ascenso monitoreando sus alrededores. "Creo que inteligencia va a estar muy interesada en esto".

ZEU'LIT'NATH.

CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO.

HANGAR 8.

Sin sospecha alguna que habían sido monitoreados, técnicos y jaffas centraban su atención en aquella nave.

Cinco días atrás, tres de sus cazas había detectado a dos intrusos que habían aparecido de la nada. Habían atacado sin dar siquiera una advertencia incapacitado a uno mientras que el otro había desaparecido en un destello, sin que sus sensores pudieran localizarlo en el espacio cercano. Los jaffa que habían derribado aquella extraña nave, estaban seguros que se trataba de algún nuevo tipo de nave de reconocimiento de los Tau'ri o del Imperio Meriva, estaban orgullosos de haber dado caza a los intrusos y por lo menos haber dado parte de uno de ellos.

Casi de inmediato, habían reportado el derribo y que la nave estaba en condiciones de ser recuperada, aquello había ocasionado un frenesí entre los servicios de inteligencia de Zeu'lit'Nath.

Años atrás, habían realizado una de las operaciones más arriesgadas y exitosas de toda su historia. Un par de comandos habían entrado al Museo de Guerra de Meriva y habían descargado una base de datos completa de los servidores del museo y gracias a esos datos, habían obtenido lo que ellos pensaban sería la base del conocimiento del imperio.

Entre los datos habían encontrado planos de motores, vehículos blindados y un sin fin de equipos, poco sabían que aquellos planos, se trataba de tecnología antigua para los estándares del imperio en aquel momento. Incluso se habían topado con lo que pensaban era datos de naves que no habían sido construidas por alguna razón, cuando simplemente se trataba de una carpeta personal de uno de los encargados del museo.

El imperio tenía sospechas sobre quiénes habían sido los autores del robo, sus sospechas se habían confirmado al encontrarse con los nuevos equipos en sus patrullas regulares en la frontera entre los dos poderes.

Pero ahora, Zeu'lit'Nath tenía un ejemplar casi intacto de una supuesta nave espía para trabajar; muchos de los técnicos estaban ansiosos por poner sus manos encima de aquella máquina para desarmarla y estudiar sus componentes.

Su intención era aplicar ingeniería inversa en aquella nave, de ser posible duplicarla con todos sus equipos. Aquel pequeño caza representaría un buen activo a su creciente flota y si podían reproducir aquel sistema de armas, era seguro ganarían un notoria superioridad numérica sobre sus enemigos. Tenían a su disposición a cientos de miles de Jaffas, listos para la guerra y si podían integrar los sistemas de control goa'uld en aquellas naves, un entrenamiento mínimo sería suficiente para poner una enorme fuerza de combate en pie de guerra en poco tiempo.

El sonido de un transporte frenando paralizó a todo el mundo dentro del hangar. Todos los Jaffa que habían custodiado la nave, bajaron sus armas y se arrodillaron bajando la cabeza, los técnicos tomaron una postura similar mientras que un hombre entraba escoltado y acompañado por un gran séquito.

"Jaffa Sil'pa Hol'ri, agradecemos su presencia". Uno de los técnicos se acercó siendo casi ignorado.

Durante su larga carrera militar, Hol'ri se había desempeñado como comandante en varias naves y de la flota más grande dentro de la armada zeula. Había terminado su carrera militar como Julfa Sil'pa, lo que en otros planeta sería un director de alguna agencia de inteligencia, solo algo sumamente importante lo sacaría de su retiró y esto parecía serlo.

"¿Qué es esto?", Hol'ri preguntaría mientras caminaba alrededor de la nave capturada, su mirada reflejaba curiosidad.

"Días atrás, los Jaffa de la flota 6 derribaron a este intruso después de aparecer en nuestro territorio señor, hemos solicitado su presencia para ser nuestra guía".

"¿Sabemos de dónde vino?".

"No señor, lo único que sabemos por ahora, es lo que nos han reportado los Jaffa quienes lo derribaron, pero creemos que puede ser Tau'ri o merivian en su origen". El técnico había contestado orgulloso, mientras Hol'ri.

"¡Desármenlo!".

"Por su puesto señor, tendrá el reporte mañana".

"¡Ahora!".

Sin perder un segundo, los técnicos se lanzaron sobre la nave bajo la mirada de sus superiores, en parte el deseo de poner sus manos sobre aquella nave, pero sobre todas las cosas, por el miedo a ese Jaffa que los miraba con ojos llenos de impaciencia.

Para su buena suerte, las herramientas Tau'ri eran compatibles con aquella máquina; cada pieza era numerada y catalogada, se marcaba su ubicación en la estructura y se continuaba con la siguiente. Al retirar los paneles exteriores, muchos de los técnicos se dieron cuenta casi de inmediato que aquello no podía ser Tau'ri o de ninguno de sus aliados, era algo completamente diferente. Su estructura interna estaba ocupada por dispositivo que nunca antes habían visto, conectado por medio de cables y mangueras a lo que debió ser en algún momento un sistema de control y las mangueras a los tanques de combustible, en sí, ese combustible ya era un misterio.

Uno de los técnicos trabajando en la semiala de la nave, llegaría hasta el arma, encontrándose con un sistema, por llamarlo de alguna manera anticuado.

Para ojos como los de Hol'ri, todo aquello ya le había dado mucha información, sobre todo muchos de los sistemas eléctricos eran anticuados, primitivos para lo que sería el estándar de muchos en la galaxia. No habían encontrado ningún tipo de cristal de control o de energía dentro de alguno de los sistemas, más importante, había reconocido circuitos electrónicos de algún tipo similar a los usados, cientos de años atrás por los merivias, los había reconocido gracias a la información robada del Museo de Guerra.

Aquellos que habían construido esa nave, tenían la capacidad de viajar en el espacio, pero su tecnología sin duda era rudimentaria, aquello simplemente lo asombró.

Acercándose al arma, tomaría uno de los proyectiles y lo estudiaría por algunos segundos. Estaba seguro que se trataba de algún tipo de proyectil perforante, posiblemente explosivo, por su tamaño y la forma del sistema de alimentación debía tratarse de un arma para el combate contra otros cazas o naves de ataque.

La Tierra y Meriva usaban railguns, y sólo en ciertos casos seguían usando aquel tipo de proyectil. Las marcas en el casquillo del mismo eran diferentes a cualquiera que hubiera visto antes, aquella nave no pertenecía a ninguno, sin lugar a dudas, en sus manos tenía algo completamente nuevo.

"¡Quiero un reporte para pasado mañana!", Hol'ri miro al técnico mientras le arrojaba en casquillo. "Realicen pruebas con el arma, quiero saber cuánto poder tiene, ¿entendido?".

"Si mi señor".

SEXTA FLOTA

SECTOR BRI'KALA

TERRITORIO ZEU'LIT'NATH

Por días, los Jaffa a bordo de la sexta flota, habían permanecido en alerta, con sus armas en espera y cazas en las bahías de despegue; los comandantes al mando de las naves estaban nerviosos por los acontecimientos de los días anteriores y pensaban que un ataque era inminente.

Sus sensores de largo alcance, captaban picos de energía esporádicos, similares a los que habían registrado en el momento de la primera incursión. Para su mala suerte, los cazas despachados habían fallado una y otra vez en su tarea. Apenas entraban en el rango de sus sensores, los intrusos ponían espacio de por medio y desaparecían de sus pantallas, en un juego del gato y el ratón, que el gato estaba perdiendo, eso estaba por cambiar.

"Señor, nuevos picos de energía, 350 Misas al frente de nuestra posición". El Jaffa encargado de los sensores ingreso algunos comandos en su estación. "Mi señor, estos son mayores".

"¡Muéstrame!". En la pantalla frontal, un grupo de naves de aspecto extraño se hacían presente.

"12 naves, diseño desconocido, no detectó naquadah en ninguna de ellas, tampoco escudos".

"Bien, ¡abre comunicación!".

"¡De inmediato mi señor!".

"Soy el Tri'ka Hu'el, Jaffa Dera'ni de esta flota, su invasión de nuestro territorio debe ser pena bajo los divinos mandatos de nuestro Señor Zeus, rindan sus naves y seremos piadosos, dándoles una muerte rápida".

Por un minuto no hubo respuesta, Hu'el estudiaba aquellas naves con sumo interés. Por su base de datos, conocía la mayoría de las naves de sus adversarios, aquellas no parecían serlo. Su extraña configuración en "Y", y la ausencia de naquadah, lo hacían creer que se trataba de una raza desconocida, sin embargo aquello no importaba. Habían invadido el territorio de Zeu'lit'Nath, un crimen castigado con la muerte y como él Jaffa al frente de la sexta flota, tenía el deber de castigar a los invasores en el nombre de su Dios Zeus.

La respuesta al ultimátum, vendría en la forma de lanzamientos de naves más pequeñas, seguramente cazas y algunas mayores, formando con dirección su flota.

"Insolentes, Jaffa ¡JUTSA AKIN!, despliega cazas, en nombre de Zeus, ¡que sus últimos momentos, los vivían en desesperación!.

De casi todas las naves, cientos de cazas se desplegaban, mientras las naves aceleraban y sus cañones giraban en busca de sus blancos.

Observando las pantallas en el puente de mando, Hu'el estaba intrigado por sus adversarios. Sus sensores le decían que ningún tipo de escudo se había activado y las únicas armas que portaban, se trataban de misiles anticuados que eran lanzados desde las nodrizas en su dirección. Difícilmente aquellas armas podrían hacerles algún daño, alguno de ellos, portaban cabezas nucleares y sus sensores ni siquiera los marcaban como un riesgo.

Una gran cantidad de transmisiones subespaciales era lo único de interés, seguramente un link entre la nave principal y sus escoltas. Con los misiles y cazas enemigos a poco más de dos minutos de distancia, Hu'el ordeno abrir fuego en contra de las naves principales.

Algunos cientos de años atrás, Zeu'lit'Nath había experimentado con armamento láser; menos exigente en el consumo de energía que las armas de plasma se convertiría en el estándar para todas las naves de la antigua armada, los nuevos modelos mantendrían aquel armamento con mejoras en cuanto al alcance y al poder de penetración. Una ventaja interesante de aquel armamento sería descubierta durante las pruebas, al atacar un blanco con escudos.

Los escudos habían sido diseñados para detener objetos, en el caso del plasma, para romper el campo magnético que lo contenía, pero la luz podía pasar sin ningún problema.

Mezclar tecnología láser de estado sólido y naquadah, habían dado por resultado una de las armas de mejor costo-beneficio de la armada zeula. Además de dar una desagradable sorpresa a un par de naves Tau'ri en uno de sus primeros encuentros, presentando daños en varias secciones y atravesando varias cubiertas en el caso del Apollo, que tendría que regresar a la Tierra para recibir reparaciones mayores.

Aquello también había sido un despertar para las fuerzas Tau'ri, que después del Año de Caos y con una armada creciente, pensaban tenían todas las de ganar. El General O'Neill en su posición de Comandante General de todas las fuerzas Tau'ri, había tomado muy en serio aquel problema, la respuesta sería entrenar de nueva cuenta a las tripulaciones y oficiales a bordo de las naves, así como también a todo el personal relacionado con el Programa Stargate.

El Coronel Abe Ellis, comandante del Apollo se convertiría en el principal promotor de los cambios; tenía el orgullo herido y había sido por la intervención del General O'Neill, que permanecía al mando de la nave, algunos de los miembros del Consejo Tau'ri, quería enjuiciarlo, por lo que llamaban una deshonra a la Quinta Raza.

Sería O'Neill quien les recordará, que a pesar de haber sido nombrados como tal por lo Asgard, aún tenían un largo camino por recorrer y que no podían ir por la galaxia obligando a otras culturas a cumplir sus mandatos, como si fueran los amos de la Vía Láctea.

Las armas que habían dañado al Apollo, ahora cortaban a través de las cubiertas de aquellas naves. Sus placas de blindaje daban cierto nivel de protección, aunque fuera solo por unos instantes.

En el primer ataque, 4 de las 12 naves, sostenían daños severos, una de ellas explotando cuando su reactor fuera alcanzado. El resto de la flota lanzaría una segunda ronda de misiles poco antes que los primeros llegarán a las naves zeulans.

STARBASE 098

SALA DE HIBRIDO.

Claudio, un modelo número uno, sentía un escalofrío recorrer su espalda mientras una de sus Basestar estallaba.

"¡Están usando algún tipo de láser!, todas las naves reportan daños, perdimos a cuatro". Karla una modelo 8 responsable de los sensores temblaba al dar el informe.

"Eso ya lo vi, lanzando segunda ola, recuperaremos lo que quedé de esas naves".

Los misiles estaba a punto de llegar a sus blancos, cuando de improviso a 20 metros de las naves, todos y cada uno de ellos estallaban, acompañados por un extraño resplandor de color naranja que formaba una burbuja alrededor de sus blancos.

Dentro de la cámara del híbrido, todos los cylons enmudecieron ante los acontecimientos, aquello no podía ser verdad. Pero si por alguna razón era cierto, habían mordido más de lo que podían tragar y muchos de ellos lo sabían. Los Raiders corrían con la misma suerte a manos de los cazas de aquellas naves, sus altas tenían más alcance y poder destructivo, las municiones cylon simplemente no podían competir en aquel campo.

Aunque pequeños, los cazas enemigos estaban dando parte del ala de ataque cylon, ya con casi 40% de pérdidas, algo debían hacer y pronto.

Justo en ese momento, la nave se sacudió fuertemente arrojando a todo el mundo sobre la cubierta. El miedo se podía ver en los ojos de todos los tripulantes mientras se levantaban y regresaban a sus puestos.

"¡Daños en cubierta de la 12 a la 27, perdimos el brazo 5 y todas las compuertas de la sección 22 realizaron un cierre de emergencia!". Karla reportó justo cuando una modelo 3 llamada Sylvia entraba con el rostro ensangrentado y un brazo amputado.

"¡Estamos perdiendo atmósfera y la columna central está dañada!.

"Maldición, ¡Karla sacamos de aquí!, todas las naves, ¡SALTEN!.

"3 minutos, para poder realizar el salto".

"¡FRAAAAAAAACK!".

En combate, tres minutos es similar a una eternidad, tres minutos es tiempo más que suficiente para morir.

En combate, el tiempo parece ir más lento y cada segundo parece una hora; justo eso pasaba en la cámara del híbrido, mientras la nave recibí impacto tras impacto de fuego enemigo. Los láseres zeulas, atravesaban el blindaje diseñado para resistir explosiones nucleares por una razón muy simple y algo en lo que nadie había pensado hasta ese momento. Era demasiada energía concentrada en un punto y el metal simplemente se derretía después de solos unos nanosegundos, varias cubiertas eran dañadas en un solo golpe.

Otras dos Basestar estallaban al recibir impactos en sus tanques de Tylium y casi todos sus Raiders habían sido destruidos. Los cylons habían pensado encontrar un puesto colonial de avanzada, posiblemente la flota que Biers estaba buscando; querían destruirla y tener la excusa perfecta para lanzar su ataque encontrar de las 12 Colonias de Kobol, para su mala suerte habían encontrado algo más y los estaban haciendo pedazos.

Hu'el observaba con satisfacción, cómo su flota destruía a los intrusos, ya podía imaginar los premios que le esperaban, si la suerte estaba de su lado y Zeus lo favorecía, incluso un baño sagrado.

"Mi señor, detecto picos de energía en algunas de las naves".

"¿Algún tipo de arma?".

"No señor, creo se trata de su sistema FTL".

"¡NO LOS DEJEN ESCAPAR!".

Instantes después de dar la orden, Hu'el observó cómo algunas de las naves enemigas lanzaban sus misiles en contra de sus propios compañeros, seguramente en un intento de que no cayeran en sus manos. Justo en momento de ver cómo pequeños soles se formaban engullendo aquellas naves, el resto desaparecía en un destello de luz, al igual que los pocos cazas supervivientes, aquello lo hizo enfurecer, pero también se dio cuenta del botín que sus enemigos habían dejado atrás.

"¡Envíen cuánta nave de recuperación tengamos, quiero que todo el material sea enviado a Zeu'lit'Nath de inmediato!".

"Considérelo hecho mi señor".

FLOTA DE CONTACTO COLONIAL.

CLOUD 8.

CAMAROTE DE LA SECRETARIA ROSLIN.

Laura terminaba de guardar sus últimas pertenencias en un par de maletas, mientras revisaba que nada quedará atrás; un Raptor la esperaba para transportarla de nueva cuenta a Las Noches para comenzar su viaje.

Una hora atrás, otro representante de la Tierra había llegado a aquella nave, había solicitado una cita con ella durante el transcurso del día y por suerte el Representante Attah ya le había dado una pequeña introducción sobre aquel hombre, el Primado Marek había sido un tanto más…, explícito al hablar del Representante Kinsey, parecía que no estaban en buenos términos uno con el otro.

Justo al momento de salir de su camarote, Billy la esperaba ya con su maleta lista junto con el Almirante Adama, los dos con miradas llenas de preocupación en sus rostros.

"Señora Secretaria, sé que ya hablamos esto, pero prepare una escolta para usted, pequeña, pero no permitiré que vaya a ese planeta sin alguien que la proteja".

"Por supuesto que no lo harías Bill, ¿Quiénes son?".

"Mis hijos, además de la Capitana Thrace y Annette". Roslin sonrió al saber de quién se trataba, no podía esperar a nadie más. "¿Annette?.

"Cuando se enteró, no pude evitarlo".

Con una sonrisa en el rostro, la Secretaria Roslin caminaba con rumbo al hangar del Cloud 8 donde un Raptor la esperaba con Zack al mando. Strabuck y Apollo serían los escoltas; por su parte Annette simplemente había escuchado que la Secretaría Roslin saldría de viaje con rumbo a Meriva y de inmediato fue con su padre a pedirle autorización para acompañar a la secretaría, ante la insistencia de su hija, Adama no tuvo otra opción más que decir que si.

Como era de esperarse, todo el mundo estaba sorprendido por la decisión de Roslin sobre su repentino viaje y más de una persona dentro de su comitiva se había negado rotundamente, querían el permiso del mismo Adar, pero eso tardaria semanas.

"Señora secretaria, me gustaría pedirle que reconsidere este viaje, aún no sabemos si podemos confiar en esta gente al 100%". Adama estaba preocupado.

"Billy, ¿podrías darnos al Almirante Adama y a mi unos minutos en privado?", Billy se alejaría algunos metros con el equipaje de la secretaria. "Almirante, seré sincera con usted y lo que estoy por decirle no debe saberlo más que las personas dentro del gabinete en las colonias".

"¿Señora secretaria?".

"Estoy muriendo Bill", decir que Adama reaccionaba bien, era decir poco, por dentro sentía como su estómago se contraía y no podia respirar, pero su rostro permanecía inalterable. "Tengo cáncer de seno, estoy en fase terminal, Bill, durante uno de los descansos, el Primado Marek me llamo, al parecer, sus naves cuentan con los medios para detectar patógenos y otros elementos nocivos, pero lo importante de todo esto fue que me informaron que podían curarme".

"Será un proceso de aproximadamente un mes, aunque aún no se cuánto tiempo sea eso en comparación con nuestros meses, pero Bill, por primera vez en un largo tiempo, tengo una esperanza. Sé que tengo responsabilidades con las colonias, pero espero que entiendas que está es mi última esperanza".

El silencio invadió aquel pequeño pedazo del Cloud 8.

"Buen viaje señora secretaria, espero pronto nos volvamos a ver". Bill extendió si mano a Laura, tomándola unos segundos después.

A unos cuantos kilómetros de la Cloud 8, Starbuck y Apollo esperaban a que el Raptor de Zack despegara, los dos estaban nerviosos, todo el juego había cambiado de la noche a la mañana. Algo grande pasaba para que la Secretaría Roslin se lanzará a un viaje a lo desconocido y para su mala suerte Annette se había enterado y también participaba en la comitiva.

"Apollo, Galáctica, dos cazas merivian se dirigen a su posición".

"Galáctica, Apollo, enterado", Apollo revisó su DRADIS, ningún contacto, eso ponía aún más nervioso Lee, esos cazas y su naturaleza furtiva ponían en desventaja a su Viper.

"No te preocupes Apollo, yo te protegeré", Kara no iba a dejar pasar la oportunidad de molestar a Lee. "Espero que me dejen volar uno de esos".

"No creo que te dejen ni acercarte a uno". Fue entonces que Lee recordó algo que su padre le había pedido. "Kara, debo pedirte un favor".

"¿Un favor?".

"Si ..., no causes un incidente cuando lleguemos a Meriva, ¿de acuerdo?".

"Lee, eso me ofende, ¿quién crees que soy?". Kara estaba genuinamente molesta.

"Escucha, tu temperamento puede ganarte, vamos a un lugar desconocido y solo quiero pedirte que te tomes las cosas con más calma, ¿de acuerdo?".

Antes de poder contestar, la voz de Zack los interrumpió por el radio. Estaba despegando con la Secretaria Roslin y su pequeña comitiva, solo tardo un par de minutos en tomar posición al frente de los dos Vipers y juntos ponían rumbo a las noches.

"Raptor 1-2-7, Garuda 0-1-0, tomaremos posición a las 12, síganos por favor, mismo procedimiento de atraque".

"Entendido Garuda, Raptor 1-2-7 copiado". A la distancia, pudieron ver como las naves de Meriva se alejaban tomando formación, seguramente con dirección al imperio o por lo menos eso pensaban.

La reunión había sido tan rápida y sencilla, que muchos de los participantes estaban sorprendidos de lo bien que todo había salido. El pago había sido transferido a varias naves y era custodiado por soldados y marinos coloniales y se podría decir que la relación con el Imperio Meriva, comenzaba con el pie derecho. Si, muchos temas habían quedado pendientes, como la compra de tecnología y tratados comerciales, eso se trataría en futuras reuniones y todo el mundo estaba ansioso de que aquello ocurriera.

Inclusive, el Representante Attah les había informado el interés de la Tierra en forjar una relación con las colonias y esperaba poder organizar un intercambio cultural en un futuro cercano.

Aquello causaría problemas una vez que la Flota de Contacto regresará a las colonias, lo políticos y asesores, tendrían un que lidiar con muchos de los religiosos de línea dura, quienes seguramente demandaría encontrar la Tierra de manera inmediata y comenzar el proceso de unificación lo antes posible.

Abordo de Galactica, el Coronel Tigh miraba el DRADIS como si su vida dependiera de ello; el Raptor del viejo estaba en camino pero tardaría varios minutos en llegar y Las Noches les había informado que tan pronto llegara el transporte de la secretaría comenzarían su viaje de regreso, si solo Tigh supiera que aquello lo hacían para salvar a Roslin, no sospechara tanto de aquellos seres.

En uno de los compartimentos de la nave, oficiales coloniales de la CI. estaban grabando todos los acontecimientos por medio de cámaras instaladas en la cubierta de la nave y de una serie de sensores. El DRADIS estaba funcionando en modo activo y les daba buenas lecturas, aunque solo de las naves de carga, las naves de batalla eran otro asunto completamente distinto.

Habían perdido la oportunidad de estudiar el sistema FTL de la Tierra y de Meriva en dos ocasiones, en esta ocasión, tenían toda su atención en aquella flota que se alejaba simplemente esperando al transporte de las colonias.

Una conexión directa con puente de mando, les hizo saber que Las Noches se despedía y se preparaba para saltar.

Sus sensores registraron un pico de energía y las cámaras enfocaron en las naves. Después de un nuevo pico de energía, una extraña perturbación se formaba a cierta distancia de aquellas naves y ante el asombro de todos los que observaban los monitores, aquellas naves entraban en aquella extraña nube de color morado a una velocidad que parecía imposible para los estándares coloniales.

Más de uno de aquellos oficiales permanecían incrédulos ante lo que acaban de ver, tampoco sus sensores parecían creerlo puesto que daban cifras imposibles de creer.

Los picos de energía estaban en el rango de los terawatts y la velocidad a la que habían entrado al evento ni siquiera había sido registrada.

"¡Guarden dos copias de los datos y después aseguren los discos!", la voz del oficial al frente de la unidad sacó a todo el mundo de su shock. "¿Cómo demonios hicieron eso?.

Abordo del puente de mando, la situación no era muy diferente. Gaeta trataba de poner pies y cabeza a los números en su consola, aquella transición no fue como nada que hubiera visto antes, no había sido un salto como el sistema colonial, había sido un tránsito, ¿a dónde y ¿cómo?, esas eran las verdaderas preguntas.

"No se queme el cerebro señor Gaeta, déjelo para los de inteligencia".

"Si señor, por cierto el transporte del Almirante Adama está llegando".

"Bien, que todas las naves se preparen para saltar, en cuanto el viejo de la orden, volvemos a casa", el Coronel Tigh, por un momento dejó que su mente viajará hasta los chicos que iban camino a un lugar completamente desconocido, los quería, pero no iba a dejar que lo supieran.

El futuro de las colonias estaba por cambiar drásticamente y esa pequeña delegación encabezada por Roslin, parecía ser la punta de lanza en ese cambio. Al volver a la realidad recordó algo muy importante, necesitaba un trago y lo necesitaba ya.

Ooooooook, disculpen la demora en este capítulo, pero lo escribí dos veces y esa cosa fea llamada vida y su maldita gemela llamada trabajo, me tuvieron muy atareado.

Espero les guste el capítulo y si, puede que los cylons están en guerra o puede que no, lo estoy pensando, cualquiera de las dos no afectaría los próximos capítulos.

Les mando un abrazo a todos y espero sigan la historia, cualquier consejo se agradece, cuídense y gracias por leer.