CAPÍTULO 7.
JUSTO SOBRE LA LÍNEA.
IMPERIO MERIVA.
MESES, SABIN.
HOSPITAL NAVAL DE ALTA ESPECIALIDAD.
Decir que el último mes había sido el más extraño y excitante de la vida de Laura Roslin era decir poco. Había sido hasta ese momento la experiencia más asombrosa de su vida, de lo que ahora se había transformado en una larga vida.
Al abordar Las Noches, pasaría una hora acomodando su ropa en los compartimentos de su camarote, esperaba un viaje largo hasta el Imperio Meriva, solo esperaba que su tiempo le permitiera llegar aún con vida y ser tratada del cáncer que la consumía poco a poco.
Su sorpresa fue mayúscula cuando Ramus, llevando algo de comer y un poco de té le informará que llegarían a Sabin la capital del imperio en un par de horas. Fue en ese momento que Ramus recordó que no se le había informado a la Secretaria Roslin ni a sus acompañantes el tiempo de viaje, acto seguido se disculparía con ella a nombre del primado por aquella falta.
De la misma forma, Apollo y su grupo habían tenido la misma idea sobre un viaje largo hasta Meriva; se habían sorprendido de la misma forma que la secretaría al ser informados sobre el tiempo de viaje, el imperio debía estar más cerca de las colonias de lo que habían pensado.
En su labor de escolta de la Secretaría Roslin, Kara y Lee deberían estar con la secretaría en todo momento, Zack serviría de apoyo en caso de ser necesario, mientras que Annette, no podía ocultar su emoción.
Su espíritu de reportera estaba encendido y listo.
De alguna manera, la expresión de Annette había revivido recuerdos en la Secretaría Roslin; la hija del Almirante Adama tenía el mismo rostro de alguno de sus alumnos al pasar al siguiente año o cuando algún campamento se programaba con motivo del final del ciclo escolar.
Era necesario admitir que seguramente ella tenía la misma expresión llena de esperanza en su rostro.
El tratamiento para curar su cáncer casi terminaba y por primera vez en varios años sentía que la vida finalmente le sonreía. Incluso los doctores de Meriva habían ayudado con lo que para ellos era una sustancia nociva en su sistema.
Laura estaba segura que necesitaría mucha fuerza de voluntad en los meses que venían para no recaer. Si lo hacía, sería un fracaso haber tomado aquel viaje, por lo menos eso era lo que creía.
Mirando por la ventana de su habitación, recordó el momento en el cual se preparaba para subir al Raptor mientras a su alrededor, el personal de la cubierta de vuelo de Las Noches alistaba un par de cazas que serían su escolta. Gi Má había ofrecido un transporte diplomático para llevarla al hospital, sin embargo, aquel ofrecimiento había sido declinado por Lee, de una manera muy política.
Cuando el anuncio de entrada a la atmósfera sonará por los altoparlantes, todos los colonos se sorprendieron de no sentir ninguna vibración al momento del reingreso, más aún, estaban sorprendidos por el hecho de que Las Noches podía operar en la atmósfera de un planeta.
La nave superaba por mucho el tonelaje máximo de las naves coloniales que eran usadas como transportes desde las bases terrestres.
Después de unos minutos, se le otorgó permiso al Raptor colonial para despegar junto con sus Viper escolta y un trío de naves de Meriva. Dos de aquellos cazas pesados y un transbordador de extraña apariencia de los que ya conocían con el nombre Jummpers.
Junto con Laura, Annette y Zack observaban con curiosidad y algo de asombro la gran cantidad de naves que se movían por lo que parecía ser rutas preestablecidas. En las colonias ocurría algo similar, sin embargo era más común en el transporte entre ciudades y a una menor escala dentro de las mismas, algunos graves accidentes habían provocado miedo para el uso de vehículos aéreos dentro del espacio aéreo de las mismas.
Al ser unidades militares, tenían permitido el tránsito por fuera de las rutas y el paisaje urbano que tenían debajo los había dejado sin aliento.
Enormes rascacielos cubrían zonas enteras de la ciudad mientras que lo que parecía ser gigantescos árboles se mezclaba con los edificios y casas. Fue hasta el momento de pasar cerca de uno de aquellos árboles que se dieron cuenta de seres volando junto con los vehículos que habían visto antes.
"Raptor 0621, mantenga velocidad y curso, tenemos civiles en los alrededores".
Por un momento, Laura al igual que Zack y Annette imagino algún transporte civil o puerto aéreo cercano, lo que vería segundos después, la dejaría sorprendida y maravillada.
Todo comenzó con Zack señalando con dirección a uno de los árboles, donde cientos de criaturas, iban y venían volando entre las ramas. Por un momento pensaron que se trataba de animales nativos de aquel planeta, todo cambio cuando un grupo de ellos puso dirección a su nave y de nueva cuenta, se les informaba, en esta ocasión, a manera de orden, mantener la altura, la velocidad y por ningún motivo realizar alguna maniobra de manera imprevista.
Unos segundos después, aquellos seres se colocaron sobre las naves moviéndose sobre la turbulencia que dejaban. La idea de que aquellos seres fueran animales de aquel planeta desaparecería cuando uno de ellos cruzará justo frente al Raptor.
Al parecer a la criatura le costaba mucho trabajo igualar la velocidad de la nave; movía 4 alas simplemente tratando de cruzar frente a la nave, Zack casi sufre un infarto cuando aquel extraño ser cruzará frente a ellos y fue en ese punto que pudieron ver algo que parecía collares en el cuello de aquel acompañante.
"Son Talizas", aquel mensaje por el radio llamó la atención de todos los presentes. "Estas son bebés, es por eso que se pueden mover a nuestra velocidad, les gusta moverse sobre la turbulencia y sobre la salida de los motores".
"¡Esto es peligroso!, ¿Por qué no hacen algo al respecto?".
"Esta zona es espacio restringido para uso militar, todos los pilotos saben que ellos están por aquí y ellos se ejercitan su alas superiores de esta forma. Cuando crezcan las alas inferiores de su cuerpo se atrofian y serán un par de apéndices a modo de brazos, además. Los chicos siempre serán chicos".
En ese momento las creaturas se alejaron con dirección al enorme árbol del que habían salido, para ese momento las naves comenzaban su aproximación a una enorme base.
Una vez en tierra, la Dra. Zimara sería recibida por el Director de Oncología del hospital.
Después de una breve presentación, Laura sería ingresada de manera inmediata al hospital y un par de horas después estaría en el quirófano. Una experiencia aterradora, no por estar rodeada por no humanos y un par de AI, era el miedo que aquella operación no fuera exitosa, el miedo de que la esperanza desapareciera al despertar después de la anestesia.
Horas después, la secretaria despertaba cansada, pero sin dolor y aletargada por la anestesia.
Una enfermera la vería y llamaría a sus doctores que después de hacerle un par de preguntas, le informaron sobre sobre lo bien que había salido la operación; una más y todo el tumor sería extirpado, eso pasaría en un par de días, mientras tanto estaría bajo un tratamiento para eliminar cualquier célula maligna en su sistema y reducir el tamaño del tumor restante. Y para su sorpresa, el tiempo se usaría para clonar un pulmón nuevo, aquello simplemente fue demasiado para la secretaria que rompió en llanto.
Mientras Zimara trataba de consolar a Laura, los miembros de la dinastía Adama permanecía afuera de la habitación, también se les había informado sobre el resultado del procedimiento y era claro que todos estaban aliviados por la noticia. Sobre todo Annette que había desarrollado un cariño especial por la secretaría Roslin durante el corto viaje a Meriva.
Días después y al finalizar la segunda operación, el pronóstico era bueno y todo el mundo estaba más tranquilo.
Al escuchar la puerta y ver a una enfermera entrar, la secretaria fue informada sobre un par de representantes del gobierno merivian que deseaba hablar con ella. Simplemente accedió con un gesto y unos segundos después, la ya familiar figura del Comandante Brown entraba a la habitación, esta vez acompañado por otro ser que no conocía.
"Secretaria Roslin, buenos días, me alegra verla mucho mejor".
"Gracias comandante, me siento mucho mejor, en verdad no sé cómo podré pagarles por lo que han hecho por mi".
"Un poco de ayuda creo que será suficiente". Alex giró su rostro con dirección a su acompañante que dio un paso al frente. "Permítame presentarle a Ilias Cáliz, será el embajador con las colonias si podemos llegar algún acuerdo su gobierno".
Por un par de segundos Laura observó aquel ser y más de mil objeciones habían invadido su mente sobre él como embajador en las colonias.
"Sé lo que está pensando señora secretaria, pero pensamos que demostrar lo que somos es la mejor opción".
"No quise ofenderlo, simplemente sé que las personas en las colonias recibirán un duro golpe al verlo, muchos se guían por antiguas escrituras y puedo decirles que vida inteligente no humana no están en ellas".
"Justamente por eso y sobre eso quisiéramos pedir su ayuda. Laura, quisiéramos pedirle que nos ayude a crear una estrategia para poder entablar un buen contacto con su gobierno y su gente".
"¿Piensan tendrán problemas?".
"¡Muchos, señora secretaria!, el personal responsable del área contacto del imperio está nervioso por varias personas y grupos dentro de su sociedad".
"Debo decirle que parte de mi gobierno también lo está, si puedo ayudarlos, lo haré con gusto".
"S lo agradeceremos infinitamente señora, ahora, ¿qué puede decirnos sobre la Orden de Zeus?. Laura ni siquiera se sorprendió que aquella fuera la primera pregunta.
AVENIDA 010.
MESES.
PLAZA DE LA SANGRE.
Annette usaba la última hoja de su última libreta anotando la respuesta de otro de los habitantes de Meriva. Para una reportera como ella, el haber entrevistado a más de 60 personas simplemente había una experiencia única, sobre todo que muchos no habían sido humanos.
Cada entrevista le había abierto los ojos de la chica a nuevas verdades.
"Al final entiendo que no les importa mucho sobre la raza o especie, ¿cierto?".
"Así es señorita, "Somos la misma sangre" y puedo decir, que entre nosotros derramamos mucha", después de aquel comentario el viejo zurian a quien Annette había entrevistado hacía una reverencia y daba media vuelta con dirección a los que la chica sabía que eran sus nietos.
"Tienes la misma mirada cuando papá nos llevó de paseo en aquel viejo Raptor". Zack daba otra mordida a un bocadillo de algún tipo de carne mientras le ofrecía uno a su hermana.
"Este lugar es increíble, tengo material para producir por lo menos una serie de 20 episodios y ni siquiera acabaría. La historia del imperio es un baño de sangre incluso antes de que se formara y después es simplemente una coexistencia por necesidad y después por deseo, no quiero ni imaginar cómo será ir a la Tierra y entrevistar a las personas haya. Por lo que pude investigar su historia es muy similar a la del imperio y me han dicho que en lo últimos años las cosas han cambiado radicalmente".
"¿Sabes que la Tierra no tuvo capacidades de viaje espacial hasta hace poco más de dos décadas?, ¿y que habían mantenido el secreto de vida extraterrestre durante muchos años?". Zack le dio a su hermana una mirada llena de curiosidad antes de tragar el bocado y hablar.
"¿Quién te dijo eso?".
"El único Tau´ri que pude encontrar, uno de los trabajadores de la embajada en el imperio". El sonido de cencerros hizo que los chicos voltearon para ver a un grupo de merivian arreando a cientos de animales con camino a la plaza cercana.
"¿Los llevaran a vender?", Annette había preguntado a su hermano cuando la respuesta vino del mismo Zurian que había entrevistado antes.
"No señorita, es la primer matanza, da inicio al festival de Las 7 Almas, si aun están aquí cuando comience, les sugiero que lo recorran de un lado al otro sobre esta misma calle, comenzará la próxima semana".
Llenos de curiosidad, los hermanos continuaron la peregrinación hasta la plaza, Annette tomando cuanta fotografía podía y Zack recordando cada puesto de comida al cual regresar.
Una vez en la plaza, los animales fueron puestos en un enorme círculo, mientras que los espectadores buscaban algún lugar alrededor del mismo mientras encendían varas de algún tipo de planta que ni Zack ni Annette pudieron identificar. Tenían un color negro y su aroma era dulce, similar a las frutas que habían comido en uno de los puestos callejeros unas horas antes, la idea que aquellas ramas pertenecían a la misma planta que las frutas pasó por la cabeza de la chica.
Mientras tomaba fotografías de cómo un grupo de personas ataviados en túnicas caminaban entre los animales, Annette pudo sentir un leve tirón en su chaleco, al bajar la mirada, noto a una pequeña niña que le ofrecía una rama similar a la que la mayoría de la gente portaba en sus manos.
"Gracias", Annette sonrió a la pequeña mientras a su lado, otro niño le daba una a Zack, que respondía de la misma forma.
"Somos la misma sangre y somos el mismo ser", aquellas palabras hicieron que Annette regresara la vista a la explanada donde un ser del cual no recordaba su especie, había subido a un templete con un rama humeante en uno de sus brazos y en el otro una daga larga que apuntaba con dirección al suelo. "Durante nuestras guerras, derramamos la sangre del hermano que un no conocíamos para defender al hermano del que sabíamos. Dejamos que nuestros instintos fueran los que nos guiaran hasta darnos cuenta que todos y cada uno de nosotros éramos victimas de su crueldad. Nos revelamos, nos unimos y les dimos batalla hasta que su yugo sobre nosotros fue destruido y nuestros pecados lavados con la sangre y la vida de un incontable número de nuestras hermanas y hermanos."
"Es por eso, que como hace ya siglos lo hacemos, levantamos nuestros corazones para aquellos que en el manto de nuestra señora Mildea descansan en espera de volvernos a encontrar". En ese momento, todos los participantes bajaron la cabeza y se arrodillaron levantando las ramas.
De improviso, Annette y Zack se encontraron como los únicos presentes de pie.
A una señal, los sacerdotes que se encontraban junto a los animales sacaron pequeñas dagas similares a stilletos, aunque estos eran negros con algunas incrustaciones en lo que parecía oro.
"Es con esta sangre que a ustedes recordamos y a ustedes nos unimos".
En ese momento, los sacerdotes llevaron las puntas de las dagas a la parte occipital de cada uno. Annette que se encontraba estupefacta, no sabía si era apropiado tomar una fotografía, era una ceremonia religiosa y lo único en lo que había hecho hasta ese momento fue apagar el flash de su cámara.
Zack estaba en el mismo estado mientras la ceremonia continuaba, no era el mejor para aconsejar a su hermana.
"Si no usas el flash está bien". Annette se sorprendió al escuchar la voz que provenía de su lado derecho.
Al bajar la mirada, se percató que quien parecía ser la madre de la pequeña que le diera la rama era quien le hablaba. Sonreía y le señalaba con dirección al centro de la plaza donde una serie de cantos se levantaban y de manera sorpresiva para Annette, todos los animales caerían casi de inmediato al sonido de una campana.
Sorprendida por lo ocurrido, la chica solo alcanzaría a tomar un par de fotos mientras el resto de los presentes bajaron aún más la cabeza y dirigían las ramas en la dirección en donde se había realizado el sacrificio.
"Les pedimos que lleven el mensaje a los nuestros, que aún recordamos su vida y honramos su sacrificio". El sacerdote principal, unió sus manos frente a su rostro, entonces ocurrió algo que provocó un escalofrío que recorrió la espalda de Zack y de Annette. Todos a su alrededor se levantaron y al unísono.
"Somos la misma sangre, somos el mismo ser. Más allá de los círculos del tiempo, más lejos que cualquier infinito, mi sangre es de mi hermano y mi vida es para servirle, no somos demonios ni ángeles tampoco, no somos luz, tampoco obscuridad. Somos los niños del ocaso, siempre en el umbral".
Aquello terminaría con todo la plaza en silencio y con la pequeña Adama, un tanto perpleja por lo que había ocurrido.
"Esto fue…, interesante". Zack volteada de un lado para otro mientras su hermana tomaba algunas fotografías. "La gente que estaba fuera de la plaza se detuvo al escuchar aquello".
"Esto debe formar parte de la religión oficial del imperio".
"De hecho no lo es", aquella voz venía de la mujer que se encontraba a su lado, la misma que le había dicho que tomar fotos estaría bien. "La ceremonia terminó cuando el sacerdote colocó sus manos al frente".
"¿Y lo último?".
"El mote no oficial del Imperio Meriva, nos recuerda quienes y que somos. Podemos ser buenos, pero también podemos ser mal puro, somos os niños del ocaso, no estamos ni entre el bien ni el mal, simplemente hacemos lo que tenemos que hacer".
"Ayudan a otros, ¿pero también los dañarían a otros?".
"Exacto, protegemos planetas bajo en PPT, pero si nos dañan, bueno creo que la Alianza Lucian es un ejemplo de lo que ocurre cuando afectas al imperio, a nuestros hermanos". Aquella mujer sonrió ante su comentario.
Los colonos sabían por los noticieros del imperio, que de los 340 miembros de Meriva secuestrados por la alianza de su colonia, 280 habían sido rescatados, al resto por lo menos los habían encontrado. El último saldo conocido de aquella operación había dado por resultado la casi completa destrucción de la Alianza Lucian con pérdidas tan altas que ya nadie se había molestado en seguir contando. Simplemente los Ha'tak destruidos llegaban a los 435, otras cientos dañadas y sus tripulaciones masacradas cuando grupos de abordaje tomaban las naves a sangre y fuego.
Aquello les recordó a los chicos el vídeo que el Almirante Nagala les había mostrado.
"Si puedes, ¿me permitirás hacerte una entrevista?, mi nombre es Annette Adama, soy reportera en Las 12 Colonias de Kobol".
"Si no tienes problemas, podríamos hacerlo mientras esperamos, los sacerdotes repartirán las viadas, son pedazos de carne o hueso de los sacrificios, venimos por ello?.
"Claro, sería perfecto". Después de sonreír a la mujer, Annette miró de reojo como su hermano caminaba rumbo a uno de los puestos de comida fuera de la plaza, mientras él tuviera algo en su estómago, no le importaría esperar a su hermana.
A LAS AFUERAS DE MESES.
BASE GENERAL ISSAM ZAHREDDINE.
12° REGIMIENTO MECANIZADO DEL 1° EJÉRCITO DE MERIVA.
Cuando el Balam se detenía frente a uno de los almacenes, el conductor simplemente sacó un cigarrillo al asomarse sobre la escotilla, su comandante en la cúpula hacia lo mismo y segundos después giraba su rostro con dirección a las compuertas de tiro en la parte trasera de su vehículo.
"¿Quieren uno?". Fue lo único que dijo mientras una sonrisa burlona se formaba en sus labios.
Dos de las compuertas se levantaban, dejando ver a una maltrecho Lee y a una divertida Kara.
"Necesito uno de estos para mis días en el campo". Kara acepto el cigarrillo mientras Lee lo declinó amigablemente. "Entonces este es el estándar de sus vehículos blindados?".
"Si hablamos de vehículos para planetas hostiles, sí. Los Balam se diseñaron pensando que muchas de las tropas pasarían horas y horas aquí metidos, si no es que días; podemos guardar provisiones para 5 días y contamos con bastantes artilugios que nos permiten estar cómodos".
"El ejército de las colonias va a estar interesados en estos, de eso estoy seguro". Lee miró el resto de vehículos aparcados a su alrededor. "Teniente, ¿cree que estos nos los vendan?".
"Posiblemente una variante menos avanzada, sin varios de los sistemas, eso incluye el escudo y varios otros sistemas dentro del vehículo, al final quedaría como un sistema nivel 3".
"¿Ocurriría lo mismo con sus cazas y naves?". Kara se empujaba fuera de la compuerta, sentándose sobre la estructura trasera del vehículo.
"Te seré sincero, creo que ni siquiera les venderían los cascos vacíos; muchos de los equipos son clase 1, incluso los sistemas de soporte de vida y los cascos están hechos de una aleación que se puede decir que es clasificada". El teniente simplemente miro a los dos colonos mientras rápidamente estudiaba sus rostros. "Escuchen, casi todas las naves y equipos que usamos tienen algo que no podemos entregarles. Los únicos con los que tenemos ese tipo de relación, son con el planeta Langara y eso es por una causa, porque ellos nos apoyan con el tratado del PPT".
"Si las colonias entran en ese tratado, ¿crees que cambiarían de opinión?", Lee sondeaba el terreno, seguramente al regresar lo bombardearían con preguntas, quería estar preparado para ello.
"Si están bajo la protección del tratado, se les protegerá de intervenciones y ataques externos, eso quiere decir que si son atacados por algo más que no sean los cylons los protegeremos. Si ustedes fueran los que provocarán la agresión, puedo decirles de antemano que estarían solos y a su suerte".
"¿Si algún desastre natural ocurriera en las colonias?" Starbuck estaba curiosa de la respuesta.
"Si es un cometa en rumbo de colisión con alguno de sus planetas, algún tipo de explosión volcánica, algo del estilo, posiblemente se les ayudaría con algún tipo de recursos, después de que ocurriera".
"¿Dejarían morir millones de personas sin intervenir, incluso si fuéramos aliados?". Lee estaba realmente consternado ante la respuesta.
"Capitán Adama, el tratado fue creado y existe con el propósito de permitir que civilizaciones menos avanzadas sigan su propio camino y se desarrollen de manera independiente. Esa es la razón por la cual, aunque algunos de esos planetas, están en un estado relativamente avanzado, tecnológicamente hablando, nosotros no hemos hecho contacto con ellos. Porque nuestra presencia alteraría el curso de su desarrollo, el curso de su historia si quieres decirlo de alguna manera".
"Y seamos sinceros, ustedes y nosotros sabemos que ocurriría si nosotros llegáramos a uno de esos planetas; vieran nuestra tecnología, conocieran nuestra historia y se enfrentarán a una civilización como la nuestra o la Tau'ri".
"¡Queremos esa tecnología!, ¡Eso es una blasfemia!, ¡Nuestros dioses dicen que eso no es posible!". Kara miraba al teniente a los ojos buscando su reacción.
"Si, algo como eso; ha ocurrido antes y podría ocurrir en el futuro. Es esa la razón por lo que en la Oficina de Contacto del Imperio son todos paranoicos; es seguro que dentro de su sociedad, alguien tenga justamente esa misma idea, si debo ser franco, no quiero ni pensar lo que pasará cuando los Tau'ri establezcan un relación diplomática con sus planetas".
"Con respecto a ellos tengo una pregunta", Lee inhaló profundamente antes de hacer la pregunta. "Hemos leído sobre la Tierra, sobre su historia y sobre lo que están haciendo ahora, vemos en sus noticieros sobre los tratados que firman y de cómo se refieren a ellos como los Tau'ri una y otra vez, ¿están seguros que su historia no está alterada de alguna manera?, ¿qué pasaría si descubrieran que la historia que creen verdadera fue alterada en algún punto?".
"Siendo sincero Capitán Adama, eso se lo tendrías que preguntar a ellos, por mi parte podría darte mi punto de vista, ¿si quieres escucharlo?, Lee afirmó con la cabeza. "Bien, la historia Tau'ri, es esa".
"¿Ninguna posibilidad que no lo sea?".
"Alguna pequeña, pero no como ustedes podrían esperar Starbuck, creo que su sociedad tendrá un tiempo difícil asimilando la verdad".
Segundos después, el sonido de una alarma se hizo presente en la base, junto con un mensaje.
"¡Código 3, código 3, ¡Unidades a punto de espera!, Sector Lima 7-D1".
"Tsss, Los 4 pilares".
"¿Los 4 pilares?", Lee miró algo de preocupación en el rostro del teniente.
"Una parte de la frontera del imperio en la Vía Láctea; es una nebulosa en el sector Lima, se le llama Los 4 pilares a razón de que el gas y los materiales en la nebulosa tiene la forma de 4 gigantescas columnas, son el punto entre Zeu'lit'Nath, Terrani, Freddaly y el Imperio MERIVA, se puede decir que es el punto más caliente y peligroso de las fronteras de cualquiera de los 4".
"¿Es grave?".
"No lo creo Capitán Adama, posiblemente Zeu'lit'Nath enviando otro nave en sus misiones de acoso, si así les puede llamar".
"Estoy más convencido que las colonias deberían quedarse fuera de todo eso".
En la cabeza de Lee, aquella idea había dado vueltas por semanas. Aquella galaxia era tan grande y llena habitantes y naciones, que lo más recomendable sería aislar a las colonias por algunos años, informar bien a su gente sobre la situación alrededor de la galaxia.
Estaba aterrado por las consecuencias, si alguien en las colonias hacía algo estúpido, los resultados serían malos para todas las colonias.
FLOTILLA BIERS.
ESPACIO PROFUNDO.
EN ALGÚN PUNTO FUERA DEL ESPACIO COLONIAL.
Más de un mes en el espacio y aún nada de la flota de Adama, Biers estaba por ordenar el regreso de las naves, sin embargo necesitaba algo con que regresar.
Estaban tan lejos de las colonias y del espacio cylon, que incluso su sistema de comunicación no funcionaba.
A su alrededor, el personal de la nave realizaba sus tareas sin darle gran importancia a la distancia y el tiempo. Aquella nave se utilizaba en la búsqueda de nuevas fuentes de Tylium y eso significaba largos periodos de tiempo en el espacio profundo, por lo cual, la tripulación estaba acostumbrada a esas clases de travesías tan largas y normalmente en solitario, ocasionalmente encontrándose con alguna nave tanque para reaprovisionar.
Su último salto los llevo a una nebulosa que habían bautizado Las puertas de Zeus, sin saberlo habían llegado a uno de los puntos más calientes de la galaxia. Sin saberlo, su aparición en aquel lugar, había activado las alarmas en 4 centros de alerta diferentes; una de ellas sería en MERIVA, la misma que Kara y Lee escucharán en la base Zahreddine.
"¡Esto es increíble!, el DRADIS está mostrando enormes cantidades de Tylium en la nebulosa".
"¿Tylium en forma de gas?".
"No, son partículas, polvo muy fino flotando entre el gas y el resto de los materiales de la nebulosa". Detrás de los operadores en el puente, Biers muy atenta escuchaba la conversación.
Si aquella nebulosa era tan rica en Tylium como decían el viaje no estaría perdido del todo.
Aquella sitio estaba más cerca del territorio cylon que de las colonias, fácilmente podrían reclamarlo antes que sus creadores y si el polvo era tan fino como decían, saltar algunos procesos de su refinamiento.
"¿Alguna señal de la flota de Adama?".
"Ninguna señal de naves dentro del alcance del DRADIS". El operador giró su cabeza y miró a D'Anna. "Creo es hora de volver".
"Creo que sí".
"No regresas con las manos vacías D'Anna, posiblemente descubrimos la mayor fuente de Tylium de la historia de las colonias".
Eso era claro, desafortunadamente para la tripulación de aquellas naves, Biers no estaba dispuesta a entregar aquel enorme depósito de Tylium a las colonias. En su mente ya tramaba un plan para evitar que esa información llegará al gobierno de los humanos.
"¿Volvemos a las colonias?".
"Si, ya no tenemos esperanza de encontrarlos". Biers se dio la vuelta con la intención de volver a su camarote, cuando de pronto.
"¡CONTACTO EN DRADIS!, ¡CONTACTO EN DRADIS!".
Biers junto con el capitán corrieron a la estación para ver el monitor del DRADIS, aquello los dejó perplejos por algunos segundos.
"26 contactos, posición 330, 210, señor, no creo que sea la flota de Adama".
"Yo tampoco Adris", el capitán observó la pantalla y después a Biers que aún estaba perpleja aquella imagen en la pantalla.
"Abran un canal de comunicación, si son Cylons, nos dará tiempo de…".
"¡NUEVOS CONTACTOS!, posici…, ¡MÁS CONTACTOS APARECIERON EN LA PANTALLA, ESTAMOS RODEADOS!. Por un segundo todo el personal de la nave guardó silencio mientras el capitán pensaba su curso de acción.
D'Anna por su parte tenía miedo, era la primera ocasión que lo sentía, miedo a morir, sabía muy bien que ninguna de aquellas naves eran cylons y que estaba muy lejos de cualquier nave de resurrección, si moría, se terminaba el juego.
"¡Que los dioses nos protejan!, aquellas palabras del operador causaron un escalofrío en todos los presentes, D'Anna entre ellos.
LOS 4 PILARES.
12° FLOTA DE GUARDIA.
MDSC-101 TEXAN RED ROSE.
En el puente de mando del Texan Red Rose, la tripulación había terminado los preparativos de Condición 1 y esperaban órdenes en sus estaciones.
La comandante de la nave simplemente miraba la escena a través de las enormes ventanas del puente del mando; para Andrea Puig aquello era algo nuevo, normalmente simplemente tenía que lidiar con naves de reconocimiento de Zeu´lit´Nath que trataban de cruzar la frontera en ocasiones aunque nunca lo hacían.
"¿Tenemos algo sobre las visitan en nuestro banco de datos?".
"¡Si!, creo que le va a parecer muy interesante comandante". Unos segundos después un holograma aparecía frente a ella, su mirada lo decía todo.
"¿Naves de las Doce Colonias de Kobol?".
"Los escáner que se realizaron durante el encuentro con el Primado Marek nos dan una buena idea. Su estructura son similares y el combustible que usan son los mismos, lo que me sorprende es que hayan llegado hasta aquí". El operador de sensores giró su cabeza para mirar a su comandante mientras cruzaba la pierna y centraba su mirada en la pantalla.
"Tlatoma, está cerca, pero no creo que pudieran llegar hasta el planeta dentro de algunos días. Más importante, creo que ni siquiera se les dio la ubicación del planeta, se les iba a remolcar con varias naves para ahorrar tiempo". En aquel momento, el uniforme de la Comandante Puig le jugaría una mala pasada a su tripulación.
Como uno de los privilegios de los oficiales, dentro de la Marina del Imperio se les permitía escoger entre una casi infinita variedad de uniformes para portar. Parte del uniforme de la Comandante Puig era una falda larga con una abertura lateral, al levantarse de su silla, una buena parte de su pierna se dejó ver, varios de los tripulantes varones a su alrededor de inmediato se sonrojaron, aquello no pasó desapercibido por su comandante.
"Si mi esposo se entera, los golpeara", simplemente sonrió al ver como todo el mundo regresaba su atención a sus pantallas. "¡Abran un canal y por favor activen el traductor con el idioma colonia!".
"Listo comandante".
"Atención naves coloniales, este es el Texan Red Rose de la 12° Flota de Guardia del Imperio Meriva, sabemos quiénes son, si quieren vivir, pongan curso a las coordenadas que le estamos enviando, nuestro cazas los cubrirán, ¡esto no es negociable!".
"¡Naves y cazas Zeulas se dirigen a ellos, las naves de Freddaly y Terrani se mantienen en sus posiciones!".
"¡Abre un canal!". Segundos después el oficial de comunicaciones señaló a su comandante que estaba listo. "Atención naves de Zeu'lit'Nath, esas naves están bajo nuestra protección, si las atacan, responderemos acorde con sus acciones".
Gracias a varios monitores alrededor del puente, Andrea tenía una visión completa del campo, sabía bien que si algo se salía de control en Los 4 pilares las cosas se pondrían feas para todo el sector, comenzar una guerra no se vería bien en su expediente.
"Comandante, zeulas en la línea". Un segundo después, la imagen de un Jaffa aparecía en un monitor.
"¿Te atreves a desafiarnos?".
"Esas naves están bajo nuestra protección, si se las atacan, nosotros los atacaremos a ustedes, puedo asegurarte que ni uno de ustedes saldrá vivo de aquí". En parte aquello era cierto, junto al Texan Red Rose, 20 naves formaban la primera escuadra de la flota, a solo 15 años luz, 65 naves esperaban órdenes de avanzar en caso de ser necesario; su misión era sencilla, solo debían resistir para que los refuerzos llegaran.
"¡Están en nuestro dominio?. El Jaffa contestaría notándose la molestia en su voz, si algo tenían los comandantes y oficiales de Zeu´lith´Nath era su mal temperamento. "Deben ser castigados por su falta al entrar en nuestro territorio".
"¿Crees que dejare ponerles un dedo encima?, estas muy equivocado. ¡Retrocede!, esta es la última advertencia. Andrea cortaría la comunicación y volvería a su silla. "¡Armas en línea, apunten a la nave insignia, que sea la primera en desaparecer, quiero los misiles sobre esos cazas si no dan media vuelta, e informen al resto que se preparen!.
Durante algunos segundos, las naves zeulian continuaron su avance, sus cazas estaban por alcanzar el rango máximo de sus armas, fue entonces que detuvieron su avance en seco mientras sus presas se alejaban lentamente. Andrea y el resto de la tripulación merivian suspiraron de alivio, no tendrían una guerra, por lo menos no ese día.
"Señora, ¿qué hacemos con ellos?".
"No tengo la menor idea, por ahora llevémoslos con el resto de la flota, después llamare a casa y veremos que sigue".
Sin que ella lo supiera, la tripulación de las naves coloniales estaban aterrados sobre los acontecimientos a su alrededor.}
Solo D´Anna estaba deseosa de conocer a aquellos seres que conocían el lenguaje colonial, para ella, había encontrado lo que estaba buscando, posiblemente la razón por la cual Adama había partido en aquella expedición. Si tenía la oportunidad de poner a esos seres del lado de los cylon, aseguraba una enorme ventaja sobre los colonos, tenía que usar todo su ingenio y contar una buena historia, era una reportera, contar historias, contar verdades distorsionadas, ese era su trabajo.
Ok, solo les deseo un feliz año nuevo y los mejores deseos.
