thor94

big trouble?

No, big is nothing. The real scale is going to be the size of Jötunheim. Lol.

And if anyone is interested in helping me translate this into English (heeeeeeelp). Let me know please.

CAPÍTULO 11.

¿TRANQUILIDAD ANTES DE…?

12 COLONIAS DE KOBOL.

CAPRICA.

COMPLEJO DIPLOMÁTICO.

La ceremonia de entrega de credenciales de los embajadores había sido una ceremonia muy esperada por los habitantes de las colonias. Había obtenido casi el mismo rating que el documental de Annette Adama después de la conferencia de Adar.

Con los embajadores y encargados de negocios de más de 10 planetas, la expectativa era grande y muchos empresarios salivaban por empezar negocios con otros mundos fuera de las colonias. Muchos de los contratistas militares estaban deseosos de obtener nuevas tecnologías con las cuales trabajar y nuevos clientes a quienes venderles sus equipos.

Varias compañías mineras de Canceron se preparaban para solicitar concesiones mineras en cuanto planeta pudieran. Investigadores de Picon y Leonis ya habían enviado solicitudes para viajar a otros planetas y sostener intercambios culturales y académicos con universidades con planetas aliados de la Tierra.

Astilleros en Scorpia habían recibido pedidos para nuevas naves comerciales y de transporte. Una fiebre por la exploración se había desatado por la promesa de aventuras y riquezas fuera de los límites de las colonias, ya fuera comerciando con otros planetas o encontrando nuevos mundos para colonizar.

La amenaza de los Cylons era presente, pero había pasado a segundo plano ante la idea de un futuro mejor.

La llegada de los representantes hermanos de otros mundos había creado un nuevo camino para los niños de Kobol. Algún día en el futuro, otros mundos querían unirse a las colonias, otros querrían ser mundos como ellos, fuertes y prósperos.

Mundos que tenían a la Tierra como un importante cliente y amigo.

El comercio con los Tau'ri sería privilegiado, puesto que eran una de las mayores economías en la galaxia. Aquel planeta y sus colonias usarían naves de las 12 Colonias de Kobol en sus operaciones mineras. Naves de carga fabricadas en Scorpia y Tauron realizarían el viaje entre los dos mundos, trayendo consigo grandes ganancias a las colonias.

Adar se convertiría en el presidente que cambiaría la historia de las colonias. Estaba por convertirse ser el presidente que pasaría a la historia como la persona que había unido a los pueblos humanos.

Ese había sido el sueño, aquella había sido la idea. La realidad era muy diferente.

Todo comenzó tres semanas atrás. Cuando imágenes de la Embajadora Lura Roslin entregando sus credenciales al Presidente Andreotti, estaban en televisión y en cada periódico de las colonias.

Un día después, el gobierno colonial informaba sobre la confirmación de un pedido por parte de la Tierra para adquirir naves de transporte, naves mineras y no menos de 1000 Vipers. Se había dado a conocer al público la venta de miles de toneladas de productos agrícolas de las colonias a la Tierra y de una cantidad menor de productos elaborados como parte de un estudio de mercado para la venta en el planeta.

Y no sólo era la Tierra, algunos planetas aliados de los Tau'ri también estaban buscando unos cuantos acuerdos comerciales.

Por una semana, el Presidente Adar pudo sentir como buena parte del peso que había cargado por meses se desvanecía con cada anuncio por parte de los noticieros. Laura hacia un trabajo espectacular promoviendo los productos y servicios de las colonias, invitando a cuanto gobierno encontraba a conocer los beneficios de ser amigos con aquellos 12 mundos.

El Almirante Adama no se quedaba atrás, promoviendo adiestramientos y capacitaciones impartidos por personal militar colonial. Y aunque aquello tenía que ser autorizado o en conjunto con los Tau'ri, muchos gobiernos expresaban su interés.

Ante aquello, la bolsa de valores colonial se había disparado y el valor de las acciones de compañías especializadas en transporte y construcción subían como la espuma. Varias compañías de viajes estaban en medio de una guerra para ver quién realizaba el primer viaje turístico a la Tierra.

Con el anuncio de la apertura de embajadas de varios planetas y el arribo de sus embajadores, aquello estaba un paso más cerca.

Un viejo complejo militar en las afueras de la Ciudad de Caprica, se había acondicionado a toda prisa para recibir aquellas representaciones diplomáticas.

Miles de obreros se habían dado a la tarea de reparar paredes, pintar, reparar goteras, colocar pisos y revisar instalaciones eléctricas. Aquella vieja base había renacido en cuestión de días y aquello había llenado de orgullo a las colonias.

Días más tarde y por primera ocasión de manera oficial, una pequeña escuadrilla de naves entraba al espacio colonial. Tres transportes y dos escoltas descendieron al planeta bajo la mirada de millones de personas que seguían el proceso en la televisión, de la misma forma que lo hacían los servicios de inteligencia colonial y otros grupos.

Aquellas naves tenían la misión de instalar algunos equipos y el mobiliario para las sedes diplomáticas.

Algunas cadenas obtuvieron entrevistas con supervisores, descubriendo que en los transportes no sólo viajaban equipos de la Tierra y de Meriva; uno de los transportes pertenecía a la flota de Langara y en conjunto estaban transportando equipos de Orban, Hebridan y otros planetas que estaban dispuestos e interesados en entablar relaciones diplomáticas con las 12 Colonias de Kobol.

En cuestión de días, las instalaciones estuvieron listas y el día en que Attah, Caliz y otros embajadores presentaron sus credenciales fue una noticia que pocas personas se perdieron.

Attah y el resto de los embajadores humanos entregaron sus documentos sin problema alguno. Fue con Caliz que las cosas se descontrolaron un poco.

Muchos reporteros no dejaban de hacer preguntas sobre su linaje, como sentirse entre humanos y cosas similares. Caliz se había preparado con oficiales de inteligencia de Meriva para esa situación y las cosas iban muy bien. El problema vendría cuando reporteros de una cadena de noticias de Gemenon, elevaron sus apuestas haciendo preguntas sobre sus creencias religiosas.

Cuando le preguntaron si los humanos en el imperio iban a seguir la guía de los Señores de Kobol, Caliz fue muy directo en su respuesta.

"Quienes eso quieran, eso harán, humanos y no-humanos por igual".

Solo en segundos el lugar se convirtió en un pandemonio entre gritos e insultos. La seguridad del Presidente Adar había entrado al recinto y después de rodear a los embajadores los sacó rápidamente para llevarlos en varios Raptors al complejo diplomático.

La simple insinuación de seres no-humanos como seguidores de los Señores de Kobol, se había transformado en un insulto para muchos de los creyentes en las colonias.

Esa noche, cada noticiero en aquellos planetas había invitado a clérigos y algunos especialistas para discutir sobre aquella declaración. Mientras que unos lo veían con buenos ojos y como un posible símbolo de la unión entre aquellos pueblos y una prueba de que la fe colonial se podía extender por toda la galaxia. Otros veían en aquello una herejía similar a la de las sectas monoteístas que tanto daño habían causado en el pasado.

No fue sorpresa cuando Fotsis informó que se preparaba para dar una conferencia de prensa en la explanada del Templo del Olimpo. Uno de los templos más importantes de la fe colonial y la sede de la Orden de Zeus y por aquellas dos razones, muchos se imaginaron que sería de gran importancia.

En el complejo diplomático, los embajadores se habían reunido en la sede de Langara. Embajadores, asesores y jefes de seguridad estaban notablemente preocupados por la forma en que las cosas se estaban desarrollando.

Todos los servicios de inteligencia habían estado de acuerdo, sobre el descontento que ciertos sectores de la sociedad colonial se iban a manifestar ante ciertas declaraciones.

En ese punto, estaban preocupados por el creciente número de manifestantes en las entradas al complejo.

Muchos simplemente pasaban el tiempo leyendo pasajes de los textos sagrados mientras que otros gritaban algunas consignas en contra del Embajador Caliz y del Embajador Attah.

De manera muy discreta, un escudo perimetral fue activado y barricadas tácticas habían sido colocadas en puntos de acceso. Miembros de la seguridad de las diversas representaciones estaban apostados en varias zonas y en edificios a lo largo del complejo.

Attah sostuvo una reunión telefónica con el Presidente Adar, con el presidente de las colonias informando del envío de unidades militares para delimitar una zona de seguridad alrededor del complejo. Aunque aquel despliegue tomaría varias horas, el presidente colonial y sus oficiales estaban seguros que una demostración de fuerza sería suficiente para calmar un poco la situación. Estaban más preocupados por los manifestantes coloniales que por las personas dentro del complejo, estaban seguros que por lo menos la representación de la Tierra tenía más de una manera de contener cualquier agresión.

Aquella noche, después que marines coloniales desplazaran a los manifestantes y que la policía instalará una serie de retenes. Adar enviaría un mensaje llamando a la calma, recordando al pueblo colonial sobre las maravillas que les esperaban fuera de los límites de las colonias.

Para su mala suerte, Murphy actúa de formas misteriosas y aquella no fue la excepción. Durante aquellas horas, más y más personas se reunían en las cercanías del complejo. La situación estaba tomando tintes peligrosos.

Según los planes originales, las embajadas y consulados, debían abrir sus puertas al día siguiente para brindar atención a quien la solicitará. Aquello parecía más y más lejano.

No solamente en tierra las cosas eran difíciles.

En órbita sobre Caprica, un crucero Tau'ri y uno de Langara se mantenían en órbita junto con uno de los transportes de la Tierra. Uno de la Clase Motte arrendado por los Tau'ri a Meriva.

La idea original fue que solo el transporte permaneciera en las colonias, con equipo y provisiones en caso de emergencia. Para mala suerte de todos los participantes, no habían pasado dos horas después de la ceremonia, cuando el primer intento de abordaje ocurrió.

Un grupo de clérigos había alquilado un Raptor de una empresa de transporte para subir al transporte Tau'ri. La idea era convencer u obligar al capitán de la nave para llevarlos a la Tierra y con la palabra de los Señores de Kobol hacerles ver a los habitantes de la Tierra su error al alejarse de las enseñanzas de los verdaderos dioses.

Afortunadamente para la tripulación del Motte y para mala suerte de los clérigos de Gemenon, la nave era muy maniobra, por lo menos más que sus contrapartes coloniales de un tonelaje similar. El Raptor nunca estuvo ni cerca de alguna de las escotillas a la cual poder acoplarse.

El segundo intento de abordaje no sería tan pacífico y había sido más planeado. Dos naves de transporte con supuestos inspectores y dos Raptors, que decían ser parte de la Oficina de Aduanas de las Colonias se aproximaron a la nave de transporte terrestre. Usando la excusa de una inspección, los tripulantes de las naves esperaban obtener acceso.

Sin que ellos supieran, a bordo del Motte un sistema de alerta le informaba al personal sobre una señal que parecía ser algún tipo de interferencia. Eficiente para las ondas de radio de las colonias, no tenían ningún efecto sobre las comunicaciones sub-espaciales que la nave empleaba. Fue claro que aquello no era otra cosa que un intento por tomar la nave.

El capitán de la Motte se enfrascó en una guerra verbal con el supuesto jefe de inspectores, solo tenía que mantenerlo ocupado unos minutos.

Con el pasar de los minutos y cuando la paciencia en ambos lados se agotaba. Un par de portales de luz se abrían a unos cuantos kilómetros de la nave de la Tierra. La caballería había llegado y en cuestión de segundos aquellas naves llenas de inspectores saltaban sin más ni más.

El Apollo, la segunda nave más vieja en la armada Tau'ri, estaba a semanas de entrar en dique para recibir una merecida actualización y llevarla al estándar MK II. Su oficial al mando, el Coronel Travis Nolan esperaba con ansias ese día. Con la nave en el dique, su tripulación y él, tendrían un par de semanas para descansar, algo raro dentro de la armada de la Tierra.

Junto con el Daedalus, sus naves eran consideradas de bajo riesgo. Y no se decía, pero a diferencia de sus oficiales superiores, muchos políticos esperaban que de ser necesario, el Coronel Nolan convirtiera la nave en una masa de metal ardiente con la ayuda del reactor de la nave, en el caso de ser necesario.

El recibir la noticia de que su nave sería actualizada junto con el resto de los MK I, había sido una grata sorpresa. Moría por pasar algo de tiempo con su familia y después tomar el mando de su nave después de su actualización.

En cambio, estaba sobre Caprica junto con el destructor Areel de la flota de Langara, protegiendo un transporte que debía ser protegido por naves coloniales.

Después de una corta conversación con el capitán del transporte, el Coronel Nolan expresó su preocupación sobre la seguridad de la tripulación de la nave. La respuesta que recibió simplemente le sirvió para reafirmar el hecho, que bajo su responsabilidad, la nave de Langara y la Tau'ri se iban a quedar con el transporte.

Según el comandante de las colonias responsable del sector. Había recibido la información de que aquella inspección en verdad estaba autorizada, sin importar que la nave fuera considerada un transporte diplomático. Alguien dentro de la milicia colonial estaba en la nómina de alguien más, que seguramente conocía a alguien dentro del Departamento de Aduanas, que conocía a alguien más arriba en el gobierno de las colonias, que seguramente esperaba hacer algo de dinero con algún material sospechoso que pudieran incautar, estudiar y después producir.

Después de aquello, ambas naves tomarían posiciones defensivas y habían mantenido a raya cuánta nave intentaba aproximarse a ellas.

Al día siguiente fue cuando la suerte se agotó, por desgracia, para todas las partes.

Cuando llegaba la hora para la conferencia de Fotsis, muchos esperaban impacientes las palabras del hombre más cercano a los dioses.

Los hombres y mujeres que se manifestaban fuera del complejo de las embajadas, muchos de ellos gemenies, se llevarían la sorpresa de su vida al ver al Padre Fotsis caminar entre ellos con un séquito compuesto por miembros de la Orden de Zeus y hermanas de la Hijas de Hera.

En sus manos llevaba aquel enorme libro, el Códice de Misira; su rostro era serio pero una sonrisa se dibujaba en sus labios.

Al llegar a la línea policíaca, aquellos oficiales ni siquiera se esforzaron en detenerlo. Simplemente aquel hombre tenía el poder necesario para cruzar el cerco policiaco y llegar hasta las puertas del complejo.

Las cadenas noticiosas estaban transmitiendo aquello a todos los planetas y asentamientos de las Colonias de Kobol. Millones miraban por sus televisores como Fotsis golpeaba la puerta del complejo exigiendo entrar. Por varios minutos la respuesta fue el silencio y los presentadores y reporteros estaban sorprendidos por aquello. Normalmente, el Padre Fotsis ni siquiera hubiera tenido la necesidad de tocar, eran sucesos raros en tiempos raros.

De pronto y acompañado por el sonido de los obturadores de las cámaras y el ruido hecho por los reporteros al tratar de acercarse, la puerta del complejo se abrió. Oficialmente, Fotsis era el primer colono en entrar a aquella instalación ya en funciones.

Confiado, el representante de la Orden de Zeus cruzó el umbral. Su paso era firme hasta que una voz lo detuvo.

"¡Disculpe!" Fotsis y todo su grupo se detuvieron en seco. "Por favor su nombre y la representación a la que viene".

Una joven de no más de 20 años le sonreía desde un escritorio a un lado de la entrada. Su sonrisa era cordial y amable, le señalaba un grupo de pantallas a unos pasos.

"Solo debe pararse frente a la pantalla, decir su nombre y a que representación desea ir y el sistema lo guiara".

"¡No seas ingenua niña!".

"Señor, bajo los acuerdos de varios gobiernos, el terreno y los edificios dentro del complejo son considerados territorio de los diversos planetas que son representados en este sitio. Las leyes de esos gobiernos son las que se aplican dentro de las instalaciones y por ley es requerido pasar por un registro rápido para acceder".

"Niña, mis leyes son las leyes de los dioses". Theodore dio la espalda a la joven y dando un paso al frente, golpeo de lleno contra algo.

Las cámaras captaron justo el momento cuando una extraña luz apareció al instante en que el padre quiso avanzar. Algunos de los reporteros reconocieron de inmediato que aquello era uno de los escudos que usaban las naves de los Tau'ri.

En la sede de la Inteligencia Colonial, todos los elementos encargados de la vigilancia de la sede sintieron como sus estómagos se hundían. Monitoreaban el consumo eléctrico las 24 horas y nadie había notado algún incremento de la electricidad que el complejo consumía.

Muchos en R&D estaban seguro que solo las naves e instalaciones de alto valor Tau'ri y merivian estarían protegidas por escudos. La idea se sustentaba por la enorme cantidad de energía que aquellos sistemas debían usar. Verlos en acción a solo unos paso de la entrada al complejo había dejado a todos sin palabras y valorando sus ideas. Observadores de las colonias habían seguido muy de cerca todos los materiales que habían sido llevados hasta el complejo y fuera de lo que parecían ser pequeños generadores eléctricos nadie recordaba haber visto algo más grande que eso.

¿De dónde estaban sacando la energía para esos escudos?, nadie tenía una respuesta.

"¡Abre paso inmediatamente!", la paciencia de Theodore había llegado a su límite. Su aproximación a la joven no fue otra que la de un animal listo para lanzar el sobre su presa. "¡Soy el representante de los dioses y tú niña no puedes impedir mi paso a ninguna de las 13 Colonias de Kobol!, no importan lo que el supuesto gobierno de la Tierra diga sobre ser una nación independiente y toda esa basura que a su pueblo les han hecho creer. Las leyes de los dioses se aplican sobre todos los humanos de esta galaxia". Fotsis colocaría sus manos sobre el mostrador de la recepción aproximándose a la chica. "Por esa razón y bajo la autoridad que los dioses me dan, ¡Abre paso!".

"Ella no lo hará Padre Fotsis".

Aquella voz hizo girar al hombre de fe para encontrarse con el Embajador Attah acompañado por el Embajador Caliz al otro lado del escudo.

"Cómo se acordó con su gobierno, estas instalaciones son consideradas territorio de los respectivos gobiernos aquí presentes y es por acuerdo mutuo que se llegó al acuerdo sobre un registro de aquellos que entran a las instalaciones. Esto es por seguridad de todos los involucrados". Después de una señal a un miembro de la seguridad a un lado de la puerta, el escudo sería desactivado y ambos embajadores se acercaron al grupo de religiosos.

"La Tierra es una de las colonias digan lo que digan y aquí tenemos la prueba de ello". Fotsis decía aquello señalando al Códice en mano de un par de los miembros de la Orden de Zeus. "Su mentira acaba de ser descubierta, usted Attah, está por convertirse en el primer terrestre en ver la verdad".

"Si ese fuera el caso, como representante del Imperio Meriva, sería yo quien levantara la voz, Padre Fotsis". Caliz había dado un paso al frente, dos pasos adelante de Attah.

"Silencio abominación, a mis ojos no eres otra cosa que una afrenta a los dioses".

"¿A cuáles?".

Aquella pregunta había calado profundo en la mente de los colonos. Fotsis los detuvo antes de que algo ocurriera. A una señal, los dos sacerdotes que llevaban el Codex se aproximaron y abrieron el libro justo donde el símbolo Tau'ri estaba dibujado.

"Para usar ese símbolo, debían conocerlo". Theodore señaló a una de las placas en la pared. El símbolo de la Tierra estaba enmarcado en un bajo relieve. "Aquí está la prueba, ese símbolo está en este Codex traído desde el mismo Kobol. ¿Cómo podrían refutar que ustedes también son parte de las Tribus de Kobol?.

Un par de equipos de noticieros habían cruzado la línea de la policía y estaban a buena distancia para que sus micrófonos captaran el intercambio.

CAPRICA

OFICINA PRESIDENCIAL

Adar y el personal en la presidencia observaban el desarrollo de los hechos con preocupación. Un mal movimiento de alguna de las partes y se podía producir un daño irreparable en la relación de las colonias con la galaxia.

Krios estaba sudando balas tratando de contactar al comandante de la policía de Caprica encargado de aquella zona. Quería sacar a Fotsis del sitio lo antes posible, aunque eso significaba recibir una por el Presidente Adar.

Cómo secretario de estado, Krios estaba cometiendo un suicidio político al ordenar retirar al líder de la mayor orden religiosa de las colonias. Aquel hombre podía decir quién gobernaría las colonias con un comentario en una campaña presidencial y aunque nunca había tenido interés en la presidencia, tener de enemigo a Fotsis, seguramente terminaría con su carrera política.

Pero tenía que hacer algo y pronto.

Adar estaba concentrado en la pantalla cuando la voz del General Ramoss a su lado le hizo volver a la realidad.

"¡Algo ocurre!". Habían sido las palabras del general.

En un primer momento, Adar no sabía qué buscar en aquella imagen. Varios oficiales ya miraban intrigados y un tanto preocupados por la imagen en el monitor.

Sin darse cuenta, ahí estaba la razón. Frente a sus ojos y no sabía siquiera como lo había notado. Los ojos de Attah y de Caliz se movían de un lado para otro.

"¡Pueden leer el Codex!". Un mayor de la Inteligencia Colonial a un lado de Ramoss le hizo notar aquel detalle al resto de los presentes en la oficina de Adar.

CAPRICA

COMPLEJO DIPLOMATICO

Y ellos no eran los únicos, Fotsis lo había notado también, pero no había dicho nada; fue hasta que Attah murmuró algo a uno de los guardias que decidió atacar.

"¿Que murmuras?, ¡en el nombre de los dioses te ordeno que hables!". Attah giro su rostro para encontrarse con la mirada llena de furia de aquel hombre.

"Padre Fotsis, lo que ustedes tienen ahí, puede cambiar su historia y la de varios planetas. Creo que es en el interés de millones de personas que lleguemos a un entendimiento justo ahora".

"Finalmente abriste los ojos". Fotsis sonreía solamente, lo había logrado. "Solo tienes que arrepentirte y los dioses te perdonarán tus faltas. Jura lealtad a los Señores de Kobol ante nuestro pueblo. ¡Aquí!, ¡ahora!, demostrarles a todos el error en que los terrícolas han vivido todo este tiempo".

"Se equivoca Padre Fotsis". La sonrisa de Theodore se borraba de su rostro. "Ese libro está escrito en un dialecto Goa'uld antiguo y cuenta una parte de la historia de las colonias. En esta parte…". Attah levantaría su mano señalando al libro y dando un paso al frente.

Nadie sabía cómo los historiadores explicarían ese momento de la historia. Pero para Adar y para algunos de los miembros del gobierno colonial, aquello se transformó en el comienzo del cisma de las 12 Colonias de Kobol.

El embajador de la Tierra estaba a solo tres pasos del Codex cuando dos de los clérigos, en un movimiento que sorprendió a todos los presentes se lanzaban contra Attah.

"¡Aléjate del Codex basura terrícola!". Fue lo que se escuchó cuando las dagas ceremoniales que todos los clérigos de la Orden de Zeus llevaban consigo, abandonaron sus fundas en manos de aquellos hombres y tomaban dirección al pecho del Tau'ri. A la izquierda de Attah, Caliz se había lanzado en contra de uno de los atacantes.

Aquel Zule no era ajeno al combate y sus movimientos lo mostraban. Cómo muchos de los habitantes de Meriva; Caliz era un veterano que prestó servicio durante varios años antes de entrar en el Departamento de Asuntos Exteriores del imperio.

Sin problema, Attah pudo sujetar el arma de uno de los atacantes derribándolo en el proceso. A su lado, Cádiz hacía lo mismo y aquel clérigo caía después de unos segundos en el aire. De pronto, un disparo.

Los guardias Tau'ri levantaban sus armas mientras que los miembros de la orden y las Hijas de Hera corrían con el Codex, dejando a Fotsis en la entrada del complejo. Aquella joven en la recepción se cubría detrás del escritorio mientras sostenía un arma en su mano.

Attah se había arrojado contra una pared, había visto cómo aquellos dos clérigos que los habían atacado escapaban junto con el resto.

"¿Están todos bien?". Attah gritó aquello y varias voces le respondieron solo unos instantes después. Faltaba una. "¿Caliz?".

En medio de la recepción, el cuerpo del Caliz se mantenía inerte. Su sangre formaba un charco alrededor de su pecho y cabeza. Justo debajo de su nuca, un enorme agujero aún humeaba.

"¡ACTIVEN EL ESCUDO!".

Ante la mirada de policías y manifestantes, una extraña luz de color naranja cubrió todo el complejo por algunos segundos antes de desaparecer.

Los guardias, la recepcionista y Attah pronto serían acompañados por más personal de seguridad. Su atención estaba centrado en el embajador de Meriva, por desgracia, sabían que era casi imposible que algo se pudiera hacer por él.

Aún si fuera transportado al imperio a toda prisa, sabían que el disparo había dañado un órgano similar al cerebro humano, no había forma de poder salvarlo.

En la oficina de Adar, más de uno de los ayudantes palideció mientras Ramoss gritaba órdenes de la misma forma que lo hacían otros comandantes. El Almirante Nagala tenía en la línea al comandante de una de las bases de Marines cercana al complejo, ordenando el despliegue de las unidades para proteger las embajadas.

Adar gritaba órdenes a un comandante de la policía de Caprica por el teléfono; quería a todos los manifestantes en la zona arrestados, los quería alejados del complejo, por la fuerza de ser necesario. No le importó que pudiera pasar algo similar como cuando los maestros habían entrado en huelga.

Su sueño se desmoronaba frente a sus ojos, las 12 Colonias podían seguir después.

SECTOR SYGNUS.

COLONIA CYLON.

SALA DE PLANEACION 12.

Los acontecimientos en las colonias, habían salido completamente del plan cylon.

Después del informe de Biers y de la guerra que habían sostenido en contra de quienes ahora sabían que eran zeulans, estaba claro que estaban superados en número, superados en armas y superados en fuerza.

Algo se tenía que hacer y en cuestión de días se había llegado a un plan y de alguna manera ese plan se tenía que ser exitoso.

Debían poner a la Tierra en contra de las colonias, si no en guerra, por lo menos debían causar una ruptura en las relaciones entre ambas naciones y aquello tenía que ser permanente.

Un uno y un cinco dentro de la Orden de Zeus informaron sobre los planes de Fotsis y aquello fue una epifanía; un mensaje y una ayuda enviada por Dios para realizar su propósito.

El ver caer a Caliz en lugar de Attah, despertó preocupación. Sabían que una respuesta de Meriva podía ser superior a la de la Tierra y en esa respuesta, estaba la posibilidad de estar incluidos por ser una creación de las colonias.

"Díganme qué no fuimos nosotros". Una ocho había llevado sus manos a la cabeza mientras miraba a su alrededor.

"¿Matar a Caliz?, no, no fue cosa nuestra". Un modelo 4 le respondió con su mano aún en la corriente de datos.

"Algún idiota de Gemenon, esos malditos dementes deben estar celebrando en estos momentos". Una modelo 3 sacó su mano de aquel líquido, miró a cada uno de sus hermanos y hermanas, para finalmente dirigirse a Biers en la sala.

"¿Estás segura de tu informe?".

"Si, lo poco que pude hablar con Puig me dio la suficiente información para darme una idea clara de la forma de pensar en el imperio. Esto se va a salir de las manos del gobierno colonial, no creo que Meriva vaya a tomar la muerte de su embajador a la ligera".

"Bien, el asunto con las colonias está bajo control por ahora, ¿los zeulans?".

"Creemos que están en el Sector 21, escapar fue la mejor idea que tuvimos".

"Entonces necesitamos más ideas como esas". Comentó el uno para segundos después salir de la sala.

TIERRA.

EMBAJADA COLONIAL.

CIUDAD DE NUEVA YORK.

Minutos atrás, la embajada de las 12 Colonias de Kobol estaba llena y hervía en actividad. Solo minutos atrás, a las recepcionistas les costaba trabajo ir al paso de las personas que entraban en la embajada.

Roslin había hecho un trabajo fantástico promoviendo los beneficios de hacer negocios con las colonias.

Representantes de compañías de la Tierra y de sus aliados se vieron muy interesados, de la misma forma que el público en general, que buscaba informes sobre cómo visitar aquellos planetas. Para el encargado de turismo de la embajada, aquello estaba muy por arriba de sus expectativas, tenía pensado escribir un nuevo informe sobre el número aproximado de personas que esperaba viajarán a las colonias.

Un par de empresas mineras se habían acercado a la embajada; buscaba información sobre naves para minería en el espacio y sobre la capacitación de la tripulación.

Laura se notaba orgullosa con el trabajo que su personal había realizado hasta ese momento. Incluso Elosha en más de una ocasión, le hizo saber que seguramente ella estaba cambiando el rumbo de las colonias con su trabajo. También lo había hecho el Almirante Adama y todos sus chicos, poco a poco parecía que la embajadora entraba en la familia como miembro honorario.

Para su mala suerte, supo desde el momento en que había despertado que aquel día sería jodido.

Su alarma no había sonado, su ducha estaba descompuesta y no la había reportado, había dejado su café enfriar y por último recordó la conferencia de prensa de Fotsis.

Poco antes de la hora programada para la conferencia, Laura había reunido a su staff y los representantes de la embajada en una sala de reuniones. La conferencia empezaría alrededor de las 2 de la tarde por la diferencia de horario con Gemenon.

La verían en vivo gracias a la ayuda del gobierno de la Tierra que había facilitado un sistema de comunicación. Un dato que Laura había dejado de lado para su gobierno, no quería que los militares usaran recursos importantes para buscar un satélite que se le había asegurado solo era para comunicación.

¿Aquello era cierto?, ¿solo comunicación?.

No tenía forma de saberlo, solo podía confiar en las palabras del Presidente Andreotti y del General O'Neill.

Gracias a ello, todos fueron testigos de cómo un par de clérigos habían intentado atacar al Embajador Attah y segundos después la muerte del Embajador Caliz.

Su corazón se había detenido y parecía que había olvidado como respirar.

El silencio era absoluto en la sala, las implicaciones de aquella muerte se apoderaron de todos los pensamientos de la embajadora y seguramente del Almirante Adama también. El asesino había tenido suerte a niveles que solo los dioses podían otorgar.

Aquello fue proyectado en las pantallas en las salas de espera de la embajada, solo segundos después de haber escuchado el disparo y ver el cuerpo del Embajador Caliz en el piso. Las oficinas, las salas de espera y la recepción habían quedado vacías y solo quedaba el personal colonial dentro de ellas.

"Embajadora, debemos preparar una declaración, los medios del planeta estarán sobre nosotros". Billy miró a Laura, la mujer comenzaba a llorar. "¿Señora embajadora?".

"Cuando hable con Caliz en Meses después de mi tratamiento, le hice una pregunta. ¿Por qué aceptó ser el embajador de un lugar como las colonias?. Su respuesta fue que ya no quería destruir, que había visto lucha muerte y que si tenía la posibilidad de hacer algo bueno por el imperio sin tener que tomar una vida, eso sería el mayor logro de su vida. Quería mostrar al pueblo de las Colonias quienes eran sus hermanos y hermanas". Algo en la televisión llamó su atención.

"¡Cómo podrán ver, varias unidades del ejército y de los Marines Coloniales están tomando posición alrededor del complejo". La cámara giró hacia donde un grupo de transportes blindados desembarcaron varios escuadrones de marines, más atrás miembros del ejército colonial cerraban una de las calles con sus propios vehículos.

No lejos de su posición, un grupo de manifestantes lanzaban rocas y cócteles Molotov en su contra.

Durante su estancia en Sabin, el Comandante Brown y Caliz, habían hecho cientos y cientos de preguntas sobre la Orden de Zeus, las Hijas de Hera, sobre las fuertes creencias religiosas en Gemenon y Sagitarian. Todo aquellos con la intención de crear una idea general de lo que podían esperar de sus habitantes.

Todos los gobiernos involucrados sabían que la religión y grupos fanáticos serían un problema. Los hechos ocurridos les demostraron que habían quedado cortos en sus proyecciones.

La puerta de la sala se abrió y el Almirante Adama entró de manera apresurada junto con Lee y Zack. Sus ojos lo decían todo, algo estaba ocurriendo.

"Laura, el General O'Neill acaba de llamar, va a enviar unidades para proteger la embajada".

"¿Qué?, ¿De qué hablas Bill?".

"No saben cuál será la respuesta de los habitantes de la Tierra, peor aún, no saben cuál será la respuesta de Meriva. Me informo que el presidente está preparando una reunión con el embajador del Imperio en la Tierra". Un nudo se formó en la garganta de la embajadora mientras William decía aquello.

"¡Malditos locos!, no tienen idea de lo que acaban de hacer. Zack miraba la pantalla del monitor en la sala.

"Claro que lo saben", Lee miró a su hermano mientras, su vista regresó al monitor cuando uno de los cócteles caía sobre uno de los vehículos del ejército. En cuestión de segundos, aquel transporte se vio envuelto en llamas. "Simplemente no quieren creer en las consecuencias".

"¿Lee?", el Almirante Adama miró a su hijo mayor con cierta preocupación. ¿Qué quieres decir?.

"Meriva está fuera de ser perfecto, tiene problemas y crimen como cualquier pueblo, el problema aquí es la unión entre sus habitantes. Se podrán matar entre ellos, pero si alguien más lo hace".

"Somos la misma sangre, somos el mismo ser". Zack dijo aquello al recordar la ceremonia a la que había asistido junto con Annette meses atrás. Ahora entendía completamente lo que su hermano quería decir. "Señora embajadora, creo que tiene que hablar lo ante posible con el Presidente Adar; no creo que el Primado Marek vaya a ser alguien con quién negociar en el futuro cercano".

"¿El Embajador Caliz fue cercano al Primado?". Un asesor preguntó aquello con cierto nerviosismo, la respuesta lo aterraba.

"No, pero era un gran amigo del Comandante Brown, él fue quien lo recomendó para el puesto. Pero eso en realidad no importa, que Caliz fuera asesinado, solo se puede tener una respuesta para el imperio si se quiere evitar una guerra".

"Creo que no me va a gustar lo que estás por decir Laura". Adama miro a Roslin preocupado.

"Adar tendrá que entregar al responsable o responsables del ataque al imperio. Pero si lo hace, eso afectaría a la presidencia colonial, pero si no lo hace…".

"No sabemos cuál será la respuesta de Marek". Adama miró al monitor, más vehículos de los Marines y del ejército estaban en llamas. Se podía ver algunos heridos entre los militares, también se podía ver a personal médico del complejo auxiliando a varios de ellos otros más eran montados en camillas y llevados dentro de la instalación.

"Quiero que todos se preparen, daré una declaración esta noche, Bill, quiero que estés conmigo".

"Ahí estaré señora".

No importaba si uno estaba en Caprica, dónde cientos de manifestantes seguían llegando y personal militar de las colonias se esforzaba por mantenerlos a raya mientras los atacaban con rocas y con lo que pudieran encontrar en las calles. En Gemenon la gente se organizaba para ir a Caprica y los clérigos del ala dura, llamaban a una guerra para reunir a las 13 Colonias de Kobol.

En órbita sobre Caprica, las naves de los Tau'ri y de Langara habían cerrado su formación hasta casi tocarse. Los intentos por abordarlas no paraban, pero por suerte nadie había muerto hasta ese momento.

Adar tenía el peor dolor de cabeza de la historia de las colonias, aún con ello tenía que resolver la situación de alguna manera.

Cuando vio caer a Caliz, supo que sus esperanzas de unas colonias convirtiéndose en el ejemplo de los mundos humanos alrededor de la galaxia se había ido al Hades, posiblemente todas las colonias ya lo habían hecho. Cerca del presidente, el Almirante Nagala descubrió que una parte de sus comandantes y tropas no estaban respondiendo a las órdenes que se les enviaban. El General Perrhios enfrentaba la misma situación con varias unidades del ejército que no respondían a los llamados.

Ciertamente no había sido sorpresa que buena parte de esas unidades, estaban en Gemenon; la verdadera sorpresa fue que unidades de la Marina Colonial y del Ejército Colonial en Libran y Aerilon tampoco lo hacían. Unas cuantas más en Canceron y una flotilla en Scorpia habían sido claras en que no obedecerían órdenes de Caprica. Para todos en las altas esferas del gobierno, aquello no tenía otra palabra para describirse que rebelión.

No imaginaban que aquello no era otra cosa que la calma antes que una tormenta como nunca antes se había visto. No solo golpearía a las colonias, no se detendría en el Sector Sygnus. Los vientos de aquel vendaval se extenderían hasta rincones inexplorados de la Vía Láctea, donde un peligro que incluso los Asgard veían con preocupación, dormía simplemente esperando el momento de volver.

Solo esperaba, que alguien despertara al monstruo que dormía.

Niños y niñas, señoras y señores, acabe otro capítulo ¡JA!, ¡YA ERA HORA!. Las cosas andan un poco mejor y mi cerebro tiene más tiempo para trabajar y pensar loqueras.

Espero que el capítulo haya sido de su agrado y regresen al otro. No dejen de seguir mi otra historia es un crossover de Robotech/Macross y Battlestar Galáctica (y de una vez advierto, no será políticamente correcto, si tú eres de esas personas, no lo leas. Y que quede claro que lo escribo junto con amigos míos que me ayudan con referencias y demás). ¿Será divertido?, claro. ¿Tendrá acción y aventura?, Tsiii.

¿Tendrá escena explícitas?, no, Fanfiction no me deja, de hecho creo que está en las reglas.

Pero en fin, espero que estén bien, les mando un abrazo y beso. A como seguimos, creo que todos podemos usar alguno de los dos.

Cuídense mucho y hasta la próximaaaaaa.