CAPÍTULO 12.
LIMITES.
TIERRA.
UNION TAU'RI.
NEW YORK.
En el Departamento de Asuntos Exteriores Tau'ri, la actividad había pasado de ser un día normal, para después ser un caos entre llamadas a otras agencias, a la flota y a la oficina del presidente.
El Dr. Woolsey no se había despegado ni un segundo de la pantalla de su oficina mientras veía como el Complejo Diplomático era atacado. Había sostenido un par de llamadas con Attah en la última hora recibiendo reportes de la situación; en la última llamada, Attah ya usaba un chaleco táctico y cargaba una AK.
Aquella arma lo había seguido toda su vida desde sus tiempos como un niño soldado hasta sus años en la política. La consideraba un amuleto de buena suerte y después de varios años, aquel rifle nuevamente tenía una en la recámara, lista para disparar.
"Dr. Woolsey, el Presidente Andreotti y General O'Neill desean verlo". La voz de sus asistente lo hizo volver del mundo donde estaba inmerso.
"Ponlos en la pantalla grande por favor".
"Estamos aquí Richard". La voz del Presidente Andreotti se hizo presente en la oficina. Richard volteo justo cuando él y O'Neill entraban. Ambos notoriamente preocupados, casi de inmediato clavaron su vista en el enorme monitor presente en el lugar.
Gracias a un par de satélites ocultos en el sistema colonial. Los tres hombres en la sala podían ver los reportes de varios canales noticiosos tanto de Caótica como de Gemenon. Lo que veían no les estaba gustando en lo absoluto.
"¿Cómo mierda llegamos a esto?".
"La reacción de la orden fue mayor de lo que anticipamos. Se pensó en la posibilidad de algo como lo que ocurrió, pero no en el primer día". Richard miraba al presidente, recordando aquel reporte de la inteligencia Tau'ri sobre las colonias. "El hecho que fuera Caliz y no Attah, complica aún más las cosas, nadie sabe la respuesta de Marek y Dios sabe que es casi seguro que no será bonita".
"Estaba por hablar con Adar, ¿están listos para esto?". Tanto Jack como Woolsey miraron al presidente, asintiendo un par de segundos después. "¿Henry pasó por algo similar?.
"El tuvo sus crisis señor". Richard lo vio tomar el teléfono de su oficina. "Señor, creo sería mejor que hiciera esa llamada desde su oficina?.
"No perderé otra hora Richard". Aquello hacía referencia a los casi 45 minutos que pasó en una ceremonia en una escuela primaria, más los 10 en su viaje hasta la oficina de Woolsey.
Después de un par de minutos, con la línea asegurada y conectada con otros centros. El Presidente Andreotti esperaba que aquella llamada conectara.
Después de un par de tonos, quien seguramente era uno de los tantos asistentes de la presidencia colonial contestaba. Aquella pobre chica, solo alcanzó a decir que por favor esperara un momento antes de seguramente regresar a otra llamada. Gracias al sistema de audio de la oficina de Richard los tres hombres y la secretaria de Woolsey podían escuchar el caos que se había desatado al otro lado de la línea.
"¡¡¡No!!!, ¡el Presidente Adar no está entregando la zona a ningún poder externo!, ¡el perímetro se formará para proteger el complejo, a los embajadores, sus trabajadores y a los civiles y cuerpos de seguridad de las colonias!. Unos segundos de silencio. ¡No me jodas, en ninguna parte se da a entender sumisión y te juro que si pones eso en tu columna me encargaré de hacer tu vida tan miserable que tus nietos te van a maldecir por su asquerosa vida!". El sonido de un teléfono golpeando su base se escuchó.
"Que agradable señorita". Jack solo sonrió mientras el presidente y el Dr. Woolsey asienten con una leve sonrisa en su rostro.
"Oficina de la presidencia".
"Buenos días, serías tan amable de comunicarme con el Presidente Adar, soy el Presidente Andreotti de la Unión Tau'ri".
"¡Si claro!, ¡escúchame bien maldito animal!, estamos en medio de una crisis y eres la persona número 55 y llamar y decir que eres ese sujeto. Te sugiero que cuelgues y escondas tu triste trasero en algún agujero y no vuelvas a llamar. ¿Entendiste?.
"Hija, solo dile que Matteo quiere hablar con él, ¿pregúntale si les gustaron sus puros?".
"De acuerdo, mientras tanto haré que rastreen la llamada".
Entre el ruido de fondo, se escuchó como aquella chica llamaba al presidente, informando sobre el presidente Tau'ri en la línea y preguntando por los puros. No pasaría mucho tiempo antes de que la voz de Adar se escuchara en la línea, aún estaba gritando órdenes a su personal cuando seguramente llevaba el teléfono a su oído.
"¿Matteo?".
"Richard, ¿sabes?, cuando los especialistas hicieron la valoración del riesgo, me temo que subestimaron a tu gente". El Presidente Andreotti miraba a Richard. "Nos imaginamos un problema como este, pero jamás al nivel donde uno de los embajadores estaría muerto el primer día y vaya que escogieron el peor blanco posible".
"Matteo, estamos creando un perímetro de seguridad alrededor del complejo. El área estará segura en una hora y toda mi gente está buscando al tirador". Adar sonaba lleno de seguridad, pero para oídos entrenados como los de O'Neill, era notorio el estrés en aquel hombre. "¿Has tenido alguna comunicación con Meriva?".
"El embajador de la Tierra en Meses va en camino a reunirse con el Primado Kastrol mientras hablamos. Tienen buena amistad y prefiero tenerlo cerca de Marek en caso de necesitar algo de ayuda". Andreotti suspiro antes de seguir. "Fuera quien fuera la persona que disparó, solo puedo decirte que en verdad jodió el asunto".
"Mi gente cree que el blanco del ataque era el Embajador Attah".
"Eso no será de mucha ayuda Richard y no creo que deba decirte que la persona que disparó, causó un daño irreversible a las relaciones entre Las Doce Colonias de Kobol y el imperio. Marek es un ser con el que se puede razonar, pero se verá obligado a actuar si no quiere parecer débil y sobre todo porque sus ciudadanos lo van a exigir". Matteo se llevó una de sus manos a la frente. "Cuando la Alianza Lucía los atacó, casi de inmediato estaban en pie de guerra con su flota saliendo en todas direcciones para cazar a esos infelices. Les tomó menos tiempo del que creíamos posible, pero al final de cuentas acabaron con ellos y expandieron sus territorio".
"¿Crees que seremos los próximos?". Los Tau'ri notaron el silencio al otro lado de la línea. Seguramente todos estaban estáticos en sus lugares con miedo de sus miradas.
"No, si podemos hacer algo lo haremos y no me refiero a una acción militar. Una guerra de ese nivel simplemente sería algo que no podemos permitirnos".
"¿Qué sugieres?".
"Una respuesta de un gobierno normal, sería demandar justicia y ver al responsable tras las rejas. Y esto es algo que te sugiero como amigo, si puedes entregarles vivo al responsable, ¡hazlo!. Diles que llegaste a un acuerdo y al haber sido una muerte en territorio extranjero debe ser juzgado fuera, en un territorio neutral. Obviamente ese territorio neutral será el de alguno de nuestros aliados".
"¿Cuál sería la otra respuesta, Matteo?".
"Una respuesta al estilo Asgard". En esta ocasión era la voz del General O'Neill la que respondía aquella pregunta. "Rápida, sin remordimientos y brutal".
"Disculpe, ¿qué dijo?".
"Justo lo que escucho señor presidente". O'Neill miró por unos segundos al Presidente Andreotti antes de continuar. "No van a buscar quien lo hizo, sino quien lo pague".
"Presidente Adar, soy Richard Woolsey. Señor presidente, es imperativo que encuentre a la persona o personas que se vieron involucradas en estos trágicos hechos". Richard se detuvo, solo quería estar seguro de que aquello había sido entendido.
"Eso me pondrá en una posición difícil, muchos lo verán como falta de fuerza de mi parte". Varios de sus asistentes y consejeros afirmaron con gestos. "Necesitamos una solución a medio camino".
Andreotti daría un par de pasos y se sentaría en un sofá en la oficina de Richard. Lo que Adar decía tenía cierta razón; entregarle el culpable a Meriva lo pondría en una posición desventajosa con sus adversarios.
"Richard, en estos momentos no estoy en la oficina presidencial. Te llamaré en cuanto llegue. Mientras tanto trataré de hablar con Marek para buscar una solución".
"Por favor informa al Primado que estamos haciendo todo lo posible para atrapar al culpable".
"Lo haré". La comunicación se cortó y el presidente Tau'ri se llevó las manos a la cabeza. "¡Esto es un maldito desastre!".
IMPERIO MERIVA.
MESES.
RAMONA LURE.
En una de las salas de la casa de gobierno de Meriva, el Comandante Brown no dejaba de gritar órdenes, algunas contradictorias y muchos de los operadores no sabían cuál de aquellas órdenes cumplir.
Brown y Caliz tenían una amistad de años, incluso ellos mismos se veían más como hermanos que como amigos. Que su hermano fuera asesinado fue un golpe terrible para aquel hombre que gritaba nuevas órdenes.
"¡Alex!". Brown seguía en el teléfono sin hacer caso cuando alguien había dicho su nombre. ¡¡¡Comandante Brown!!!.
Aquel hombre estuvo a punto de insultar a la persona que había gritado su nombre, solo para toparse de frente con los ojos de Primado Kastrol.
"Señor, necesitamos que…".
"¡Alto ahí comandante!" Marek daría un paso quedando cara a cara con aquel hombre. "Lo que yo necesito; es que tú salgas de esta sala, te sientes 10 minutos en la sala de descanso, que si tienes que llorar lo hagas y que después vayas a casa de Caliz y apoyes en lo que sea necesario a Reva. Ella necesita alguien en quien apoyarse en estos momentos".
"Señor, yo".
"Tú tienes esa misión, Alex. Déjanos el resto a nosotros".
Alex Brown, se mantuvo frente al Primado por un par de segundos antes de saludar y salir por la puerta. Marek lo observó al salir y después se dirigió al resto del personal en la sala.
"¡Todos!, ¡paren 10 segundos!".
El personal se detuvo sobre sus pasos, a un lado del primado, Ramus permanecía en silencio observando a todos en el lugar. Finalmente los 10 segundos pasaron y todos los presentes miraron al Marek.
"¡Quiero un reporte y que alguien me diga que mierda está ocurriendo en la embajada!".
"Señor, hace poco más de una hora, el embajador Caliz recibió un disparo de un tirador desconocido". Un joven mayor de Inteligencia de Meriva se aproximó al primado para entregarle una tableta. "Por el análisis que hemos realizado de la toma, era el Embajador Attah quien en verdad era el blanco".
"Si ese es el caso, ¿como mierda es que Caliz está muerto?".
"Un par de clérigos los atacaron, al derribar a uno de ellos y después de un par de movimientos Caliz quedó frente a Attah".
"Mera suerte de guerra". Sueltan miraba al primado mientras en una de las pantallas se repetía el momento en que había caído Caliz. "No podemos pasar por alto que esto podría ser una acción de los Cylon".
"También me pasó por la cabeza Ramus. Si ese es el caso vamos a tener una nueva cacería".
El Primado Marek buscó una silla y se acomodo mirando los monitores. El embajador de los Tau'ri en el imperio estaba en camino, sabía perfectamente que la intención de aquel hombre no era otra que tratar de llegar a un acuerdo.
Sin embargo ese acuerdo dependía mucho de las acciones que estaban por tomar en las Doce Colonias de Kobol.
Si el culpable era arrestado podía ser enjuiciados y pasar su condena en las colonias, incluso posiblemente en una prisión Tau'ri. Si era entregado al imperio, era seguro decir que no pasaría mucho tiempo antes de desear la muerte.
Si aquello fue un movimiento de los cylons, muchos en el imperio y las colonias estarían más que felices de ayudar con el castigo. Todo estaba en manos de Adar y su gente.
DOCE COLONIAS DE KOBOL.
CAPRICA.
COMPLEJO DIPLOMÁTICO.
Una pequeña oficina había sido transformada en cuestión de unos minutos en un pequeño centro de oración. El Capellán de la embajada Tau'ri terminaba una pequeña ceremonia a la que varios miembros del personal de la embajada de la Tierra habían asistido.
Al centro y según la tradición de los seguidores de Mildea. El cuerpo fue lavado y envuelto en telas para finalmente ser amarrado con cuerdas de fibras naturales.
La creencia era que al morir, el cuerpo simplemente era un envase de la esencia del ser y debía tratarse por lo menos con algo de respeto. En casos de guerra, dejarlo en el campo de batalla para de alguna manera resarcir a la tierra por el daño sufrido y en el caso de tiempos de paz, el cuerpo era tratado, se realizaba una pequeña ceremonia, para después ser procesado en algún bosque o lugar seleccionado por la persona fallecida.
En ese caso, el cuerpo de Caliz estaba siendo preparado para ser transportado a Tlatoma, a una pequeña granja que había comprado un par de años atrás.
Afuera de la habitación, Attah permanecía en guardia, su mirada centrada en el cuerpo de Caliz. En el poco tiempo con aquel merivian, se había ganado su respeto.
Caliz había llegado a la embajada con una misión clara en su mente.
Demostrar a las colonias que el imperio no era tan terrible como se pensaba y que tener una relación amistosa con sus vecinos sería de gran beneficio para las 12 Colonias de Kobol.
Al ver el cuerpo sin vida de su colega, por un momento pensó que si aquel lugar hubiera sido la Tierra, antes del Stargate, muy posiblemente el resultado hubiera sido similar. Los humanos por naturaleza eran seres peligrosos que en muchas ocasiones preferían disparar primero, preguntar después. Los humanos de las 12 Colonias no eran tan diferentes, incluso podía decirse que aquello parecía ser de familia.
"¿Señor embajador?". Su secretaria había llegado a su lado sin que él se hubiera dado cuenta. "Las representaciones de varios planetas me informan que abandonaran el complejo".
"No me sorprende en lo absoluto, ¿Quien quería estar aquí?".
"Usted señor". Una pequeña sonrisa se formó en los labios de aquel hombre, mientras giraba su rostro para ver a la mujer que había sido su compañera en asuntos políticos por un par de años.
"¡Te quiero a bordo del primer transporte que despegue de este lugar!", tu esposo nunca me perdonaría si algo te pasara, mucho menos con la bebé esperando a su mamá de vuelta en casa".
"Con todo respeto señor, pienso quedarme con usted hasta que …".
"¡No me discutas en esto, es una orden!".
Cuando aquella mujer estaba por decir algo, el sonido de una fuerte explosión se hizo presente por todo el lugar. Attah de inmediato llevó su mano al radio, las noticias no eran buenas y estaban empeorando.
Después de la explosión, varios guardias de Langara reportaron una estela de humo que salía de uno de los edificios cercanos al complejo. Si aquello fue un misil, las cosas habían subido de intensidad rápidamente.
Dentro del complejo, un grupo de Fuerzas Especiales Tau'ri había instalado dispositivos de escucha. Tenían horas monitoreando las conversaciones de las oficinas gubernamentales y de las fuerzas militares de las colonias. Después del ataque al complejo, varias transmisiones interceptadas, daban a entender que unidades militares en varios planetas y bases en Caprica y Gemenon se estaban revelando ante la autoridad del gobierno de las colonias.
Si aquello fue un misil, seguramente algún soldado o comandante de las colonias quería quedar como un héroe ante ese grupo.
Pero también significaba que ahora, por lo menos algunos tenían acceso a armamento de grado militar.
"Esto se está complicando más de lo deseado?".
En los jardines del complejo, las fuerzas de seguridad de los Tau'ri y de Langara habían instalado un puesto médico. Para ese momento cientos de militares de las colonias estaba siendo atendidos por heridas, que iban desde golpea en la cabeza, hasta algunos que habían sufrido quemaduras extensas por las bomba Molotov lanzadas a los vehículos de seguridad.
La comunicación fue un problema en los primeros minutos, pero gracias unos cuantos traductores portátiles de Orban y Meriva, las cosas estaban funcionando.
Aquella visión traería recuerdos al Tau'ri sobre su infancia, ninguno de ellos grato por la expresión de su rostro.
"Necesito llamar a la Tierra". Attah miró a su secretaria señalando la tableta en sus manos. "¿Me puedes comunicar con el Apollo?".
"Claro señor, deme un minuto". En segundos, la línea había sido abierta y el rostro del Coronel Nolan aparecía en la pantalla.
"Embajador Attah".
"Coronel Nolan, ¡me es imperativo comunicarme con la Tierra!, ¿podría asignarse una línea segura por favor?.
"Ya la teníamos preparada embajador y nos estamos preparando para entrar por ustedes de ser necesario". Nolan daría un breve suspiro antes de continuar. "Siento mucho lo del embajadas Caliz".
Attah solo asintió y un par de minutos después la oficina presidencial Tau'ri con todo el personal del presidente y de varios generales aparecía ante él.
"Señor presidente". El Presidente Andreotti simplemente levantó su mano.
"¡Olvídate de las formalidades!, ¿Cómo está tu personal?, ¿cómo estás tú?, ¿cómo está la situación alrededor del complejo?".
"Estamos bien señor, fuera del Embajador Caliz, ni heridos, ni muertos. Estamos atendiendo a mucho del personal de seguridad colonial. Activamos el escudo perimetral y fue bueno que lo hiciéramos, unos minutos atrás nos atacaron con lo que parece haber sido un misil".
"Inteligencia dijo que eso era de esperarse". Andreotti llevó su mano derecha a su sien. "El Apollo estaba interceptó comunicaciones entre varias comandantes rebeldes y estoy seguro que tu personal en la embajada también lo hizo. Muchos oficiales no están del lado de Adar, parece ser que Fotsis también tiene mucho poder dentro de la estructura militar".
"Si ese es el caso, ¿cuáles son mis órdenes?".
"¿General O'Neill?". Matteo miraba a Jack, indicando que tenía todo su apoyo con la orden que estaba por dar.
"Morathi, aquí Jack". Por un segundo Jack miró al hombre al otro lado del canal de comunicación. "Creo que la mejor opción es implementar el Protocolo Loch Ness".
"¿Cree que sea necesario General O'Neill?".
"Tengo a Daniel y a toda su gente buscando algo que nos ayuden en los archivos que el gobierno colonial nos envió. Incluso pedimos a la embajada permitiera a la Madre Elosha asistirlo; la mujer debe estar por llegar. ¡Demonios!, ella estaba más sorprendida que nosotros con la forma de reaccionar de su gente".
"¿El resto de las representaciones?".
"El Vicepresidente está hablando justo ahora con los gobiernos involucrados, les hemos recomendado implementar el Protocolo lo antes posible". Andreotti sabía que muchos de esos gobiernos, tenían grandes esperanzas en cuanto a tratados con las colonias. "Muchos estarán muy molestos, pero creo que es lo mejor que podemos hacer".
"Señor, eso me lleva a otra pregunta. ¿Cómo vamos a evacuar la sede?". Attah había pensado esa pregunta más de mil veces en su cabeza. "¡Aunque digamos que nos vamos, no creo que nos dejen ir así como así".
"Cuando sepamos quienes se van y quiénes se quedan, vamos a enviar a la Odyssey y al grupo de batalla del Zeus". Jack había encontrado las Aspirinas del presidente y se estaba llevando un par a la boca. "Michelle tendrá órdenes de pedir entrada al espacio colonial para evacuarlos".
"¿Y de manera extra oficial?".
"La Odyssey usará el manto para órbitar el complejo y transportarlos fuera, para después transferiarlos al Korolev y al Kaga".
Aquel plan era uno de tantos que se tenían en caso de ser necesarios. Para Attah, aquella había sido una asignación muy corta y sin lugar a dudas, la más trágica de su carrera. Las esperanzas de una relación pacífica con las colonias se habían evaporado al momento en que Caliz caía al piso sin vida y ahora el gobierno Tau'ri le ordenaba preparar la retirada. En verdad que no era la asignación que él había imaginado.
"Señor presidente, General O'Neill, Dr. Woolsey, estoy por ordenar la destrucción de todos los equipos y documentos. ¿Cuánto tiempo tenemos antes de que las naves lleguen?".
"Odyssey llegará en unas 4 horas, Cam llegará con la flota en unas 7". Jack miró a Richard dándole la palabra.
"Attah, no dejen nada atrás. Es imperativo que si llegan a tomar posesión de algo, no sea más que papelería. Pero sobre todo, nadie debe quedarse atrás". Algunos de los oficiales militares en la sala afirmaban en silencio. "Bajo las circunstancias, no sabemos qué pasaría con ellos y no debemos dar ventaja a ningún grupo en contra del gobierno colonial".
"Bien, así será, Attah fuera". Casi de inmediato, se dieron las órdenes y todo el mundo en la embajada Tau'ri, se pusieron a trabajar.
La embajada de Meriva tenía un protocolo algo parecido y habían comenzado antes que el resto. El Secretario Adjunto del Embajador Caliz había tomado el mando y bien sabía que una evacuación del personal era inminente, sólo esperaba que no viniera acompañada por un ataque de la Flota Imperial.
Desde algunos Raptors de noticias sobrevolando cerca del complejo; las imágenes de humo saliendo de varias ventanas y personal de las diversas embajadas apilando aparatos de oficina y otras cosas en los jardines no había pasado desapercibido.
Los noticieros lo estaban cubriendo a detalle y muchos ya confirmaban de manera extraoficial que el complejo se preparaba para ser abandonado.
Además de los noticieros; varios Raptor del ejército y de la Marina Colonial transmitían imágenes en vivo de lo que ocurría. Nagala y Perrhios no paraban de dar órdenes por los teléfonos. Por desgracia, en ese momento no sabían si aquellas unidades acatarían las órdenes o se revelarían.
Ramoss por otra parte miraba con preocupación cómo se desarrollaban los eventos frente a sus ojos. Tampoco sabía si podía confiar en su personal.
Aquel escenario era por mucho uno de los peores que sus chicos habían pronosticado. La variante de Fotsis fue la principal variante en el resultado frente a sus ojos.
Aquel hombre había dado más de 6 entrevistas durante el tiempo de la crisis. Y con la misma retórica, llamaba a todos aquellos con la fe en Los Señores de Kobol en sus corazones, a reunirse. Para juntos expulsar a los herejes de la tierra bendita, tierra otorgada por los dioses a sus hijos, los humanos elegidos en los Sagrados Pergaminos de Kobol.
Ya se tenían reportes de grandes aglomeraciones en los puertos espaciales de Gemenon y para sorpresa de muchos, lo mismo ocurría en otros planetas donde la religión no era tan arraigada.
De pronto, Ramoss observó a uno de los asistentes llevar un teléfono hasta el presidente Adar.
"Adar", unos segundos. "¡Matteo!, ¿Que me tienes?. La sangre abandonaría el rostro del presidente y Adar se dejaría caer sobre la silla presidencial. "Sinceramente creo que es algo exagerado, aún podemos trabajar en conjunto para resolver esta crisis".
Nagala y Perrhios levantaron un teléfono cada uno mientras Ramoss pedía uno también.
"Entiendo que Marek quiera al culpable de la muerte de Caliz. En su posición estoy seguro que haría lo mismo y en cuanto lo atrapamos lo entregaremos a las autoridades Tau'ri para que sea juzgado". Unos segundos más y Ramoss aún no podía encontrar un teléfono. ¿Evacuar la sede?". Finalmente al general le entregaban un teléfono conectado a la llamada".
"Vamos a sacar a toda nuestra gente del complejo, solicitamos de manera formal una vía segura para sacar a nuestra gente de las instalaciones, por lo menos hasta que la situación mejore".
"Matteo, ese sería el último clavo en nuestro ataúd. No solo estamos lidiando con fanáticos religiosos. Tengo unidades militares sublevadose en casi todos los planetas de las colonias y ahora también recibo reportes sobre una caída histórica en nuestra bolsa de valores".
"Richard, eso lo entiendo, pero tú y yo sabemos que Fotsis tiene un enorme poder entre tus civiles y tus militares. Mi gobierno no puede arriesgar la vida del personal dentro de la embajada. La posibilidad de ser asesinados o peor aún, que sean secuestrados es muy alta y no sabemos lo que podría ocurrir si uno de los nuestros fuera capturado. En nuestra historia eso ha pasado y en muchas ocasiones hubiera sido mejor que los asesinaran en el acto".
"Matteo, ¡estás pensando en mi gente como unas bestias inhumanas!".
"No Richard, ese es el ser humano". Un silencio de varios segundos seguiría después de aquellas palabras. El personal que asistía al Presidente Adar guardaba silencio. "La Unión Tau'ri, solicita de manera formal un pasaje seguro para las naves que serán enviadas para evacuar, a todo el personal dentro del complejo diplomático. Esto incluye al personal del resto de las representaciones de otros planetas".
"¿Se van dejándonos hundidos en este problema?".
"No, pero usar las instalaciones en el planeta ya no creemos que sea una buena idea". Adar y todos aquellos que escuchaban aquella conversación, podían escuchar un leve susurro en segundo plano. "Queremos dejar una de nuestras naves en algún sector cercano a Caprica. Fungirá como nuestra embajada hasta que las cosas mejoren".
Varios de los consejeros negaron con la cabeza. Uno de ellos se acercó y susurró algo al oído del presidente.
"Matteo, ¡quizá una representación más pequeña en alguno de los planetas!, Aquarion es una buena opción".
"Con todo respeto Richard, si un ataque de esta magnitud se realizó en la capital de las colonias, que la embajada esté en Aquarion no creo que cambie el hecho que de en verdad quererlo esto podría pasar de nuevo". En esta ocasión nadie pudo contradecir aquellas palabras. " Solo una nave Richard, será una grande, pero te doy mi palabra que no realizará ningún acto hostil a menos de ser provocada".
De pronto, gritos y explosiones regresaron la atención de todo el mundo a la pantalla de los televisores.
Una marea de manifestantes se lanzaban contra la línea de militares y los reporteros de varios canales noticiosos estaban en primera línea con tomas de todas aquellas personas arrojando bombas Molotov y rocas.
Algunos soldados y Marines fueron atrapados por la turba y de inmediato fueron golpeados. Sus armas fueron robadas y algunos manifestantes subieron a los vehículos de asalto, seguramente su destino sería las paredes del complejo.
No tardó mucho en antes que el fuego de ametralladoras pesadas y de algunos cañones se hiciera presente lloviendo sobre el complejo. Metros más adelante grupos de soldados y marines corrían entrando al complejo bajo fuego.
Incluso con todo aquel ruido, los cánticos religiosos y oraciones se podían escuchar.
"Richard, si quieres puedes culparme por esto, pero no voy a permitir que ninguna de las personas dentro del complejo muera o sea tomada prisionera". Todo el mundo en la oficina de Adar miraba al presidente sudando copiosamente. "Espero que ese pasaje sea abierto, enviamos a varias de nuestras naves, estarán llegando a la frontera colonial en unas 8 horas".
La comunicación con la Tierra sería cortada y casi de inmediato todo el mundo correría a su oficinas preparándose para lo peor. Si un ataque de los Tau'ri era posible, defender el complejo sería la única razón posible.
"¿General Ramoss?".
"Señor presidente, si es un ataque el que viene, creemos que serán blancos militares cercanos a la embajada. Estaciones de policía, puentes y pasos a desnivel cercano. En el espacio creemos que crearán una zona para que sus naves pasen".
"Almirante Nagala…"
De nueva cuenta, la televisión en la oficina sería el centro de atención de todos los presentes. La turba había llegado hasta las paredes del complejo. Algunos trataban de escalar, mientras que muchos más gritaban cuando varios vehículos blindados pasaban frente a ellos.
Los manifestantes habían creado un espacio por donde los transportes podían pasar y a dos de ellos se les habían colocado arietes improvisados.
Desde los Raptors se podía ver cómo los escudos seguían recibiendo disparos y el combustible de las bombas incendiarias se resbalaba por las paredes del lugar.
"¡Por los dioses!".
Adar y varios de los presentes voltearon a ver al General Perrhios; el rostro del hombre era de miedo y quizá de enojo, era claro que algo había llamado su atención.
"¡No me jodas!". Nagala seguiría a su colega del ejército unos segundos después.
Adar estaba a nada de preguntar ¿qué era lo que pasaba?, ¿que estaban mirando aquellos dos hombres?. Segundos después, la respuesta a su pregunta sería contestada y de una manera que sería recordada por todo aquel viendo la pantalla de algún televisor.
Aquellos transportes blindados arrancarían a toda velocidad con aquellos artilugios acoplados a su estructura. Estaban dirigidos a la puerta de acceso del complejo, misma que estaba flanqueada por los manifestantes listos para entrar.
A unos 100 metros de su objetivo y ante el asombro de los conductores, las puertas del complejo se abrían. Media docena de figuras estaban presentes. Para sorpresa y horror de aquellos conductores, dos de esas figuras portaban unas extrañas armas sobre su hombro, mismas que brillaron por un instante apuntando en su dirección.
Fue un instante, solo eso.
Los transportes de tropas coloniales estaban diseñados con los cylons en mente. Sus enormes motores les permitían alcanzar buena velocidad a pesar de estar protegidos por una gruesa y pesada capa de blindaje.
Durante la guerra con los cylons, en más de una ocasión. Las tropas mecánicas atacaban a los APC coloniales con armas capaces de penetrar sus cubiertas y acabar con todo el personal dentro. Después de la guerra, muchos de los antiguos vehículos fueron descartados y subtitulados por transportes más pesados y blindados. Muchos de ellos incluso estaban pensados para embestir a sus contrapartes enemigas.
Los manifestantes conduciendo aquellos monstruos, nunca se imaginaron que se enfrentarían contra un arma diseñada justamente para eso, para enfrentarse a monstruos.
Los cañones de asalto MPPC-02C, habían sido diseñados por los Tau'ri después del Año del Caos, con la idea de proporcionar a sus tropas un poder de fuego con la capacidad de poner fuera de combate unidades acorazadas y protegidas por escudos.
Era un cañón de plasma portátil, alimentado por una carga de Naquadah líquidos similar al que usaban los staff Goa'uld.
El plasma era lanzado de manera similar a como lo hacían los cañones Asgard de las naves Tau'ri. Un chorro constante de energía, que al golpear el blanco, el campo magnético se rompía, permitiendo al plasma liberar su energía por algunas centésimas de segundo.
En el caso de blancos protegidos por escudos, era suficiente un par de disparos para derribarlos. Contra objetivos blandos, cómo eran los Dardos Wraith por ejemplo, el efecto era devastador y un operador bien entrenado y acostumbrado a su uso, podía dar cuenta de varios de ellos usando el mismo haz. Por ello aquel sistema era el favorito del personal al mando de General Shepard en Pegasus
En el caso de los blindados de transporte coloniales, el haz de plasma golpeó su objetivo, derritiendo en unos instantes el blindaje hasta llegar al interior de la cabina ; donde el plasma, liberado de su envoltura magnética, rápidamente se expandió por el interior del vehículo.
El resultado para los tripulantes y para el transporte en sí, fue catastrófico.
Adar y sus comandantes miraban la imagen y comprendieron las palabras del Presidente Andreotti. No atacarían las colonias, solo ordenaron a su personal defenderse. De ahí que podía decirse que todo había sido una acción unilateral por parte de los Tau'ri.
La cámara del noticiero seguiría a la muchedumbre que corría después de ver cómo aquel vehículo estallaba y unos de los tripulantes envuelto en llamas, salía por una de las escotillas.
Entre los gritos, una serie de disparos se hicieron presentes, por lo menos eso parecían.
Nuevamente, el equipo de aquel noticiero, captó el momento justo en que aquel sonido se hacía presente y un manifestantes que jalaba a un soldado colonial capturado caía con el hombro destrozado. Unos segundos después, otro manifestante que disparaba contra el completo caía fulminado después de aquel sonido.
No muy lejos de aquel punto, Theodore Fotsis miraba la escena. Aquello sería más leña que arrojar al fuego cuando los medios fueran a su encuentro.
El Tau'ri disparaba a los pobladores de las colonias, cuando ellos estaban defendiendo sus mundos y creencias. La mirada de aquel hombre se centró en una figura que salía del complejo diplomático. No pudo hacer otra cosa más que sonreír de una manera disimulada.
Attah lo observó, aún cargando consigo aquel viejo rifle. Detrás del embajador, un pequeño destacamento de tropas de seguridad se reunió, en su mayoría tropas Tau'ris y de Langara.
Las cámaras de los noticieros transmitían aquella imagen en vivo a todas las colonias. Aquel disturbio en el complejo era la noticia principal en todas los canales.
Attah miró de reojo a los hombres y mujeres detrás suyo y con un gesto como señal. Todos ellos caminaron hasta una intersección unos metros más adelante. Siempre mirando a Fotsis directamente, algo que nadie antes se había atrevido a hacer, podía decirse que era un taboo entre los creyentes de las colonias; pero aquel Tau'ri no podía importarle menos quién era aquel sujeto en medio de toda esa gente.
Detrás de Attah y sus hombres, unidades médicas salieron del complejo para auxiliar al personal colonial caído.
Algunos manifestantes quisieron hacer una tentativa de atacarlos solo para que los hombres de Attah les apuntaran con sus armas y un par de disparos de tiradores en el complejo, cayeran en el pavimento frente a ellos.
Acto seguido, Attah haría algo que nadie imaginó. Levantaría su rifle señalando a una esquina a unos 60 metros al frente de la línea de manifestantes y justamente dónde aquellos disparos habían aterrizado. Movió el arma aún señalando con ella y de paso, apuntando a todos aquellos manifestantes hasta llegar a la esquina contraria.
Segundos después, otros dos disparos cayeron casi en el mismo lugar que la vez anterior. El mensaje fue claro y el enojo en el rostro de Fotsis también lo fue.
Morathi Attah, tenía una reputación en la Tierra y entre sus aliados. En aquel momento, se estaba haciendo de otra con los colonos.
Aquel hombre que había marcado una línea que no se debía cruzar. Por lo menos durante unas horas y eso, incluso Fotsis lo había entendido y ahora se daba cuenta, de la bestia a la que había tratado someter.
Niños y niñas ¿Cómo están?, otro capítulo y un agradecimiento a todos los que siguen la historia.
Si, Attah es el perro grande de la cuadra, el tiburón de la pecera, el sujeto que carga su celular nuevo sin protección. Ok, esa última no, pero se entiende.
¡Si!, lo de la respuesta Asgard está en uno de los fics de AlbertG, espero que no se moleste por el uso de esa frase, (lo siento en verdad, pero es genial). Y a posteriori lo siento señor G y espero no le moleste que la usará.
¿Guerra?, es posible, ¿en contra de quien?, tengo la idea pero necesito trabajar un poco más. Laura y los Adama serán parte central del próximo capítulo y ya era momento de que nuestra querida, adorada y amada Vice Almirante Helena Cain entre en el próximo capítulo, siendo la maldita que todos queremos y aprendimos a odiar.
Hasta entonces cuídense mucho, muchos abrazos y saludos. Estén a salvo y nos vemos.
Mi computadora fallo y esto lo hice en el celular, me disculparan si algunos detalles no son como deben ser.
