CAPÍTULO 14

TITANES DEL OCASO.

12 COLONIAS DE KOBOL.

APOLLO.

EN ÓRBITA SOBRE CAPRICA.

"¡Reporte!".

"¡Daños en bahía de babor y a proa!". El piloto había respondido al ver a su compañera inconsciente y sangrando en su estación. "Escudos estructurales están activos, las brechas están cerradas. Pero creo que estamos por ser abordados señor".

"¿En qué mierda estaba pensando esa perra?". El Coronel Nolan activó una alarma desde su silla. Por toda la nave se aseguraron las compuertas y el personal se dirigió a lockers de donde tomaron armas para defender su nave. "¡Necesito una línea con la Tierra!".

"No tenemos comunicación de largo alcance señor". El joven reviso algo en su pantalla antes de ir con su compañera inconsciente. "¡Uno de los Raptors llegó a la torre, no tengo sensores en esa parte de la nave!".

Si ese era el caso, posiblemente los marines de Cain ya habían tomado la torre de comunicaciones y sería difícil tomar el área y desafortunadamente sin los sensores, transportar al espacio a la partida de abordaje no era posible.

Nollan tampoco tenía señal de la Erias Bruman.

Sabía que la nave estaba dañada, que era una nave robusta y que podía recibir un fuerte castigo y regresar a su tripulación a puerto. Pero si una Daedalus estaba tan dañada, no quería ni imaginar los daños a un destructor de aquel tamaño.

El hecho de que el Apollo fuera dañada de nuevo por un arma desconocida, se estaba convirtiendo en una horrible tradición. No sabía con qué los habían golpeado, pero sin dudas tenía que regresar la nave a la Tierra para una inspección y crear alguna contramedida. Nunca imaginó que los habitantes de las colonias tuvieran ese tipo de armamento, seguramente nadie lo hizo.

Esta se convertiría en otra llamada de atención para los comandantes de la Tierra. Nolan camino hasta uno de los intercomunicadores.

"¡Todo el personal en puntos de contención!, ¡unidades de cazadores, aseguren la nave!". El Coronel miró a uno de los chicos en una de las consolas. "Intenta enviar un mensaje a la embajada para que reporten la situación".

En ese momento, el comunicador saltó a la vida con un mensaje que hizo que Nollan tomará su P90 y caminara hasta la compuerta del puente con un par más de sus hombres.

"¡CUBIERTA D8, CORREDOR C!, ¡CONTACTO!, ¡CONTACTO!". Detrás de aquella voz, se podían escuchar disparos y otros gritos de su personal.

Ese corredor conectaba la bahía de vuelo de estribor con las cubiertas centrales de la nave. De ahí un largo pasillo conectaba con la Inter 1; el corredor principal que recorría la nave de proa a popa. Si las mamparas de seguridad estaban fuera de servicio, los invasores podían llegar a cualquier punto de la nave, peor aún, la Inter 1 pasaba por debajo del puente.

"Estaré en el corredor, informen cuando hayamos hecho contacto con la embajada y comuníqueme con el Embajador Attah". Nollan salió del puente con varios miembros de su personal, las cosas se ponían interesantes. "Recuerden chicos. No es un trabajo, es una aventura".

CAPRICA.

CIUDAD CAPRICA.

OFICINA PRESIDENCIAL.

Adar no dejaba de dar órdenes, a su lado, el secretario de prensa gritaba por el teléfono de manera descontrolada. Estaba en vivo en uno de los noticieros más vistos en las colonias y el presentador lo había hecho enfurecer al insinuar que Adar finalmente había decidido tomar acción en contra de los rebeldes de la 13° Tribu de Kobol.

"¡Ya estaba claro que ellos no son parte de las Tribus de Kobol!, ¡es algo realmente irresponsable, el hacer esa insinuación!". Para su sorpresa, Adar tomó el teléfono de su mano.

"¡Escucha bien infeliz y que todos los habitantes de las colonias también lo hagan. El ataque a la nave Tau'ri no fue autorizado por esta administración. Las acciones irresponsables de un comandante rebelde, posiblemente han puesto a las colonias en guerra con uno de los mayores poderes de la galaxia. Si no logran entender que un futuro brillante nos esperaba con ellos como nuestros amigos y socios, quizás entiendan que con esto, nuestro futuro es tan oscuro como el mismo Hades". Todo el mundo en la oficina se había detenido ante la reacción y las palabras del presidente Adar. "A partir de este momento, todas las unidades de la marina, ejército y naves que no se han reportado, serán consideradas en rebeldía y por lo tanto serán vistas como unidades enemigas de las Colonias de Kobol, daré una prórroga de 1 hora para que se rindan y entreguen las armas, se les concederá amnistía una vez lo hayan hecho. Del resto, la flota y el ejército de las colonias será el responsable de las acciones necesarias a tomar, que serán autorizadas por mi". Adar respiro unos segundos. "Han sido advertidos".

El presidente dejó caer el teléfono y caminó hasta la silla de su escritorio, donde se dejó caer pesadamente antes de llevar sus manos al rostro. Lo había hecho y lo sabía muy bien. Nagala lo sabía, Perrhios los sabía, Krios los sabía y el pueblo de las colonias ahora lo sabía. Una guerra estaba por comenzar, con los habitantes de las colonias como sus protagonistas.

"¡Almirante Nagala!. ¡Capture la Pegasus si es posible y si no lo es, destruya la!".

"¡Enseguida señor!".

"¡General Perrhios!, ¡que las tropas que nos son leales se preparen, tomaremos cada base y cada instalación que no haya respondido!".

"Nos tomará algo de tiempo señor, sobre todo las que están en Gemenon y Sagittaron. Los civiles serán un problema. Sin contar que es probable que para estos momentos ya se estén armando".

"¿En cuánto tiempo estarán listos?".

"Siendo sincero señor, tres semanas". Perrhios vio a Nagala asintiendo con la cabeza y Adar lo miró con cierta molestia. "Solo los Cuerpos de Reacción Rápida están listos para salir de inmediato señor. Ellos no son suficientes para tomar esas instalaciones".

"¡Quiero informes de progreso general!, ¡Tome los recursos que sea necesario, pero quiero esas bases e instalaciones bajo nuestro control!". Adar giro hasta encontrar a un Nagala que discutía con uno de sus subordinados de la flota. "¿Alguna noticia de la nave de la Tierra o de la nave de Langara?".

"No señor, sus comunicaciones deben estar dañadas". Respondía aquel operador con Nagala a un lado dando las órdenes para tomar la Pegasus.

"¡Sigue intentando!".

"¡SEÑOR!". La voz de una de sus asistentes le hizo voltear y ver la pantalla del televisor. Las cosas simplemente habían empeorado.

La imagen se había dividido y en una se mostraba que dos Battlestar se habían unido a Pegasus y lanzaban sus Vipers y Raptors, claramente habían venido en apoyo de aquella nave. En la otra, la imagen de los manifestantes fuera del complejo diplomático, armados y algunos de ellos con equipos tácticos, hizo correr un escalofrío por la espalda de varios de los presentes.

El Hades se había desatado y Adar con todo su gabinete eran testigos de aquello. En silencio, Adar levantó una pequeña oración mientras cerraba los ojos, su nación se estaba derrumbando bajo sus pies.

En unos minutos, los Vipers de aquellas naves se enfrentarían y todo comenzaría.

El teléfono en su escritorio sonó y de mala gana, Adar lo levantó, su rostro al escuchar la voz al otro lado de la línea reflejo sorpresa absoluta.

"¡Matteo!". Todo el mundo miró con dirección al presidente. Los ojos del hombre se habían llenado de horror y más sorpresa mientras escuchaba lo que el presidente de los Tau'ri le decía.

"Entiendo que las acciones de nuestro comandante son imperdonables, pero lo que tú sugieres puede escalar aún más …".

Por los siguientes minutos Adar se llevó las manos a la cabeza mientras sudaba copiosamente. Todos dentro de aquella oficina también comenzaron a sudar mientras veían a su presidente palideciendo.

Después de algunos minutos, Adar dejó el auricular. Simplemente lo dejo caer.

"¡Almirante Nagala, aleje a nuestras fuerzas de esas naves!". Nagala miró con sorpresa al presidente. "¡Aleje a los Raptor civiles lo más que puedan!".

"¿Señor?".

"¡Hágalo ahora almirante!". Al dar aquella orden, el presidente había levantado el rostro y su mirada estaba vacía. Aquello le dijo mucho a todos los presentes.

12 COLONIAS DE KOBOL.

APOLLO.

EN ÓRBITA SOBRE CAPRICA.

En la Apollo, los disparos en varias áreas de la nave hacían eco y varios heridos yacían en el piso. Habían descubierto a la mala que la munición colonial era algo a qué temerle y que su armadura corporal no era efectiva en contra de aquellas municiones perforantes.

En total se sabía de 13 intrusos activos en tres puntos de la nave; la torre de comunicaciones, la Inter 1 y la bahía de vuelo de estribor, se habían convertido en pequeños campos de batalla mientras el personal del Apollo y los Marines coloniales peleaban por la posesión de la nave. En la bahía de vuelo, las cosas estaban bajo control después de que el personal de vuelos y pilotos retomarán la iniciativa, por desgracia un pequeño grupo de marines logron colarse por los pasillos que salían de la bahía de vuelo al resto de la nave.

En el pasillo central, ese pequeño grupo de marines logró avanzar hasta llegar al pasillo cortando el acceso a ingeniería y a varias partes de importancia de la nave. Nolan tenía por lo menos la seguridad de que aquellas zonas estaban aseguradas por su tripulación.

El verdadero problema estaba en la torre, si los intrusos lograban asegurar y reforzar la posición. No habría manera de sacarlos y no sabía si los operadores lograron asegurar los sistemas, de no haberlo hecho, tenían acceso a varios sistemas sensibles.

Lo único que los detenía, no era otra cosa que los cristales en los sistemas a bordo de la nave. La falta de una interfaz apropiada sería lo que detendría de obtener algo de esos sistemas.

"¿Algo del Erias Bruman?". El Coronel preguntó aquello mientras Seguía apuntando al corredor. Unas cubiertas más adelante, los disparos de los P90 y M4 sonaban más escasos.

"Nada señor".

El sonido de una explosión invadió el corredor y segundos después dos disparos.

"Ok, muchachos nos toca". Holan y sus hombres apuntaron sus armas y esperaron.

Se podía escuchar el sonido de botas golpeando la cubierta. Nolan tenía su mira centrada en la esquina de uno de los corredores, lo que saliera de ahí recibiría una lluvia 5.7.

Una figura ataviada en un uniforme negro giro en la esquina. El Coronel estuvo a punto de disparar cuando ese sonido característico y la luz de un transportador Asgard se hicieron presentes en el corredor y su radio cobró vida.

"¿Coronel Nolan, aún está ahí?".

"¡General Mitchell !, ¡no puedo expresar el gusto de escuchar su voz!".

"Transportamos a los intrusos a la bahía de babor". Cam, en el puente de la Odyssey miraba con preocupación la escena frente a la nave. Oculta por el manto, la nave había viajado a máxima velocidad subluz desde el exterior del sistema para evitar ser detectados por los sensores coloniales. Había llegado algo tarde, pero lo habían logrado y habían transportado a los invasores dentro de la bahía dañada, no quería que los Raptor de noticias pero sobre todo los militares coloniales supieran de la tecnología. "Enviaremos equipos médicos y personal para asegurar la nave".

"Señor, el destructor de Langara".

"Nos estamos ocupando de eso, concéntrate en tu nave y yo me ocupo del resto".

"Señor, ahora que lo recuerdo, ¿no venía usted con el Zeus?". Nolan hizo memoria y recordó que Cam llegaría con el Zeus y su grupo de batalla hasta dentro de un par de horas.

"Así es, por eso dije que me encargaré del resto". Mitchell giró su rostro para ver al Coronel Patterson, oficial al mando del al Odyssey. "Coronel, quisiera hablar con esas naves por favor".

"En un segundo general".

EN ÓRBITA SOBRE CAPRICA.

BATTLESTAR PEGASUS.

CIC.

Helena Cain, exigía saber sobre el avance de sus fuerzas y de los marines a bordo de la nave terrícola.

Sus cazas y Raptors estaban a un minuto de llegar a la nave Apollo y lo que quedaba de la nave de Langara. Los Vipers de aquellas Battlestars leales a Adar, habían dado media vuelta y regresaban a toda velocidad a sus naves.

El instinto de la mujer le decía que algo no estaba bien, pero hasta ahora la suerte le habia sonreido. Que sus pilotos decidieran saltar en un intento de aparecer por debajo de los escudos Tau'ri había sido el primero, el segundo descubrir que si lo hacían, aunque sus naves fueran destruidas podían dañar a las naves terrícolas y otras naves con escudos de seguro. A sus ojos finalmente tenían una forma de dañar a esas naves.

Helena internamente disfruto el momento en que le informaron que aquellas naves habían sido dañadas. Ese sentimiento hubiera sido más grande si alguna nave de Meriva hubiera estado entre ellas. A su pensar, un imperio era algo malo, pero que AIs existieran entre humanos en igualdad, era algo que podía pasar por alto, era algo que tenía que ser castigado. Con los no humanos, aún no sabía que sentir sobre ellos.

Pero algo tenía claro después de ver al Padre Fotsis en la televisión. La Orden de Zeus era la única que veía la verdad detrás de toda la faramalla de los terrícolas. No tenían ninguna garantía de que aquellos seres, aquellas razas no humanas en el imperio no se revelarán. No tenían garantía de que el mismo Primado Marek mantuviera a raya a esas criaturas.

Los humanos de la Tierra no eran diferentes, todos ellos rodeados y abrazando tecnología que algún día los llevaría a su destrucción.

En lugar de abrazar a sus hermanos y hermanas, estaban dispuestos a cooperar con seres que ella creía no tenían nada en común. Ellos eran las 12 Colonias de Kobol y eran ellos los que debían tener el papel principal en esta obra. Eran las colonias de Kobol quienes habían enfrentado los horrores de la tecnología que ellos mismos habían creado.

Existía un problema para demostrarles aquella verdad y era la principal razón de no poder meter en cintura a sus hermanos de la Tierra a la fuerza.

Aquella tecnología que haría prácticamente imposible vencerlos en un conflicto directo. Pero ahora tenían una oportunidad para tomar una de sus naves y el último reporte de sus tropas le indicaba un buen avance.

Con lo que pensaba era una victoria segura, algo salió mal.

De la nada, la comunicación se había cortado y un par de transmisores situaban a sus hombres o por lo menos a esos dos en la bahía de vuelo dañada. Aquello ocurrió en un instante y era el motivo de su molestia.

"¡Señora!, el DRADIS muestra varias anormalidades cerca de la nave terrícola".

"Refuerzos de Adar". Fisk miro a la mujer frente a él.

"Confirmamos otras tres Battlestar en camino de Gemenon, podremos ganar algo más de tiempo y …".

"¡Evento de salto terrícola!". El teniente en el DRADIS miraba su pantalla con horror. "¡Múltiples eventos de salto!". Caín miró a Fisk por unos segundos y de inmediato el hombre entendió.

"¡Todas las baterías activas, blanco, las naves terrícolas!, ¡Quiero una visual en pantalla ahora!".

Un mes atrás, el PEGASUS había recibido una actualización y parte de ella era una serie de cámaras en varios puntos de la nave, dándole una visión de 360°. Lo que vieron cuando la cámara se enfocó, heló la sangre de muchos en el puente de mando de aquella nave.

El DRADIS las detectó en su primer barrido, un total de 25 naves, varias de ellas de la configuración ya conocida por los militares coloniales como la Clase Daedalus, el resto eran nuevas y Caín se estaba asegurando de recopilar toda la información posible sobre aquellas naves.

La configuración de aquella flota le daba curiosidad a Cain. Iban del rango de los 150 metros hasta la principal y era esa nave la que le daba un mal presentimiento.

"¡Almirante!, ¡nos llaman!". Caín hizo un gesto antes de hacer una señal. A ese operador. Segundos después la línea estaba abierta en los parlantes del puente.

"¿Hola?, ¿alguien al otro lado de la línea?, ¿hola?". Fuera quien fuera, hizo enfurecer a Caín solo con su actitud.

"¡Soy la Almirante Vice Helena Cain!, oficial al mando de la Battlestar Pegasus, ¡identifíquese de inmediato!".

"¡Aaaaaahhh!, la mujer que buscaba". La voz de Michelle era calmada, pero se notaba que no estaba para nada contento. "Almirante, le estoy haciendo un favor por estar hablando con usted, así que escuche con mucha atención. Son el General Cameron Mitchell y estoy al mando de la flota que está frente a usted. Le informo que es de su mayor interés largarse de aquí antes que mi paciencia se agote o que algo peor llegué".

"Muy considerado de su parte general". Helena estaba dando órdenes mientras había escuchado a Michelle. "Pero como verá, ahora sabemos cómo hacerles daño y considero harían mejor en rendirse. Le aseguro que sus hombres serán tratados de manera digna".

"¡Ni en sueños!". Por lo que sabían, el daño a las naves había sido causado por Raptors al intentar saltar por debajo de los escudos de las naves y para eso no tenían ninguna contramedida. "El Presidente Adar los declaró rebeldes Cain, les haríamos un favor al destruirlos. Lo siento por las naves, pero parece que sus vidas no son muy preciadas".

Sin que Mitchell pudiera saberlo, una carrera frenética se estaba llevando a cabo en la bahía de vuelo del Pegasus. Técnicos y pilotos preparaban a cuántos Raptors podían para ser lanzados en contra de las naves Tau'ri. Usarían el piloto automático en la misión y literalmente serían bombas al ser cargados con cuánto explosivo podían meter en las cabinas.

En el espacio, las otras tres naves de las que Cain había hablado llegaron y tomaron posición a los flancos del Pegasus. En cuestión de minutos, la situación había escalado al punto en que una batalla estaba por comenzar y buena parte de los habitantes de las colonias, estaban pegados a sus televisores siendo testigo de todo aquello.

En la Odyssey, Cam se arrepentía de haber cambiado de nave poco antes de entrar al sistema colonial. Deseaba de todo corazón estar a bordo de la Zeus, con sus enormes cañones y sus lanzamisiles. Finalmente entendía al General O'Neill y su obsesión por naves más grandes y armadas.

El Zeus había sido la respuesta a todas las oraciones de Jack en cuanto a naves más grandes y poderosas. También era la primer nave diseñada para enfrentar batallas en desventaja numérica; contaba con emisores de escudo más poderosos con menor ciclo de recarga, sus armas de plasma tenían una cadencia de disparo mayor.

No solo confiaba en sus escudos para la defensa, tenía una mayor protección gracias a un blindaje que cubría casi toda la estructura de la nave. Y aunque era superado en tonelaje por los Daedalus, la nave tenía varias ventajas sobre aquellos caballos de batalla, por lo menos de los MK I.

"General Michelle, esta es su última oportunidad". Cain no se había dejado intimidar por las palabras y acciones de Cam. Sus Raptors casi estaban listos y una vez en vuelo, comenzaría su ataque. Ya no solo tomaría una nave Tau'ri, podría tomar los restos de varias naves y destruir algunas más. Seguramente con ello, más militares y civiles se unirían a su causa.

"¡Almirante Cain!, ¡Más eventos de salto Tau'ri!". Cain giró su rostro hacia la estación del DRADIS. Estaba esperando que le informaran cuántas naves habían llegado, en lugar de eso. "¡Picos de energía!".

En el espacio sobre Caprica, los Raptors de los noticieros y naves civiles fueron testigos de algo que los perseguiría en sueño en un futuro cercano.

Entre las Battlestar que acompañaban a Pegasus, dos de ellas eran naves que en términos terrestres se podían considerar acorazados por su blindaje. Habían sido construidos hacia el final de la Guerra Cylon y muchos consideraban que estaban más protegidas que la misma Pegasus y naves similares.

Las cámaras de los Raptors de las cadenas de noticias, que apuntaban a la flota Tau'ri, giraron lo más rápido que pudieron cuando una misteriosa luz roja hizo su aparición, la luz venía de la dirección de las naves rebeldes.

"Ooooook, está furiosa". Fue lo único que dijo el Coronel Patterson. El Coronel Mitchell se llevó las manos al rostro, eso era justo lo que él quiso evitar.

Fueron esas dos Battlestar las que estallaron llevándose a toda su tripulación con ellas y dejando a todos los que habían sido testigos asombrados y aterrados.

Desde su posición, parecía que aquellas naves recién llegadas subían hacia ellos y más de uno en el puente de la Odyssey sintió cierta ansiedad al ver a esos monstruos acercarse.

"¡No quisieron andarse con rodeos!". El General Mitchell camino hasta una de las consolas. En la pantalla se presentaba la información de aquellas naves recién llegadas. "¿The Witch of the Abyss?, me encantan los nombres de sus naves".

"Lo más seguro es que ella esté en esa nave señor".

"¡Abra una línea de comunicación por favor!, dejen que mi suplicio comience". Cameron respiro profundo.

EN ÓRBITA SOBRE CAPRICA.

MBS-00-B THE WITCH OF THE ABYSS.

CIC.

The Witch of the Abyss fue la segunda nave de la Clase Midnight Nightmare en ser contruida y también fue la segunda nave en ser reconfigurada para misiones de larga duración. Sus escoltas también habían pasado por el proceso y aquel era su primer despliegue. También sería la primera prueba en combate de su armamento.

Saliina Waller ni siquiera dudó al dar la orden para volar aquellas dos naves, tampoco lo hizo la tripulación al cumplir la orden.

Marek le había dado el comando de aquel monstruo durante el tiempo que le llevará su investigación. La flotilla que la acompañaba también iba a seguir sus órdenes ciegamente, todos ellos estaban deseosos de vengar a Caliz, tan simple como eso.

"¡Iluminen a esas naves!, que lo noten".

"¡De inmediato señora!". La operadora activó un par de comandos y después regresó la vista a Saliina. "Señora Waller, el General Mitchell en la línea".

"¿Mitchell?, Y no vine arreglada, en fin, pantalla principal". Aquella folx estaba a segundos de hacer sonreír a muchos.

Unos segundos después Cam apareció en la pantalla del puente, un poco de sudor ya estaba presente en su frente y aquello no pasó desapercibido.

"¿Solo con verme ya estás sudando?, ¿quieres que me transporte a tu camarote Cameron?.

Aquellas palabras detuvieron en seco a varios de los tripulantes de la Odyssey. Quienes un tanto asombrados miraron al general que a pesar de la situación, mantenía la calma.

"Procuradora Waller, quisiera pedirle que no haga comentarios que se puedan malinterpretar entre mi tripulación". Desde que la había conocido, tratar con aquella folx era un tormento. Incluso el General O'Neill había hecho el comentario en alguna ocasión sobre la situación. "Pero más importante, esas naves".

"Rebeldes que se preparaban para atacar naves aliadas. En términos prácticos, no eran otra cosa que piratas en un flagrante intento de tomar posesión de naves amigas. Yo simplemente respondí a la amenaza".

"Eso fue algo más que una respuesta señora procuradora".

"Algo excesivo, lo sé. Pero bajo las circunstancias creo que fue una respuesta justa ante la amenaza" Saliina tomó una posición algo exótica en la silla de comando de su nave, cualquiera que supiera algo de lenguaje corporal, sabía que aquello eran signos de cortejo. En respuesta Mitchell solo pudo desviar un poco la mirada. "Vine aquí con una misión Mitchell, llevar a juicio al asesino de Cáliz. Tanto material, como intelectual, eso, sin importar de quién se trate".

"Saliina, las cosas ya son difíciles y no creo que sea buena idea comenzar con una guerra. ¡Te lo suplico!, cumple tus órdenes, pero no dejes una montaña de cuerpos detrás tuyo".

"Si tú eres quien lo pide Cameron, lo haré. Pero a cambio, quiero que te des la oportunidad de probar un fruto tan delicioso que solo existen tres seres en esta galaxia que pueden probarlo y tú eres uno de ellos".

Mitchell simplemente ordenó cortar la comunicación, no quería darle la oportunidad de decir más. Saliina solo se reía y en la Odyssey alguien se dejó vencer por la curiosidad.

"Señor, ¿está en eso de los furros?".

"¿Qué?, ¡no!, ¡demonios no!".

CAPRICA.

CIUDAD CAPRICA.

OFICINA PRESIDENCIAL.

Adar y todos los presentes en su oficina miraron con horror, como aquellas dos Battlestar habían sido destruidas en cuestión de segundos.

Los medios se habían enloquecido por aquel acontecimiento y el miedo había dado rienda suelta a toda clase de teorías y conspiraciones. Solo minutos atrás, Roslin se había comunicado informando sobre Saliina, aquel informe, lamentablemente fue correcto; con todos los miembros de Inteligencia solicitando cuanto dato tuvieran sobre ella.

Para su mala suerte, la única información habían sido las notas de la señorita Adama y todos los datos que Roslin les estaba enviando.

A cómo fuese, la situación era peligrosa.

Sobre Caprica, una bala perdida y una bala de plata se enfrentaban y el resultado podía ser peor que malo.

"Señor, el Pegasus transmite en una frecuencia abierta".

"¡En los altavoces!". Adar no era el único que deseaba escuchar aquello. Posiblemente todos en las Doce Colonias de Kobol querían hacerlo. Después de unos segundos, la voz de Cain invadió el lugar.

"..., !dos naves de las Colonias de Kobol, de los elegidos de los Señores de Kobol!, ¡veremos quién derramará más sangre!".

"Por favor querida, tú y yo sabemos quién sería la perdedora. Tu Pegasus es como un juguete si lo comparas con The Witch. ¿En verdad quieres arriesgar a tu tripulación?".

"Los dioses nos darán la victoria sobre ustedes, asquerosos herejes". Aquellas palabras sorprendieron a todos; según su archivo, Cain no era del tipo religioso, mucho menos a ese grado de fanatismo.

"¡Maldita sea!, está buscando apoyo con esos locos". Uno de los asistentes de Adar había dado en el clavo.

"Escucha Helena". La voz de Waller sonaba calmada, incluso por medio del traductor, su voz era de una persona que sabía tenía todas las de ganar. "Si confías en tus dioses, podemos ponerlos a prueba". Saliina miró de reojo a su oficial de armas. "Cañones Red Nova en línea, todas las naves apunten a las Battlestar rebeldes, vamos a quitar algo de carga al gobierno colonial".

Las armas principales en la Witch y en los cruceros de la Clase Midnight Blue que la escoltaban se activaron comenzando su secuencia de carga.

"¿Cómo será Vice Almirante Caín?. Soy arrogante porque tengo el poder necesario para sustentar mi arrogancia. A sus ojos soy un animal salvaje, pero obedezco a mi instinto cuando tengo una presa fácil frente a mi. Confío en mi diosa no porque vendrá a mi auxilio, sino porque sé, que si caigo, ella vendrá y me arropara con sus brazos a la hora de mi muerte. ¿Tienes los ovarios suficientes para confiar en tus dioses?, ¿tienes la pasión que se requiere para orar a esas víboras?".

"¡Tus ancestros fueron esclavos de esas culebras!, se hicieron pasar por los dioses de la Tierra Tau'ri y los hicieron venerarlos. Si quieres venerar a esos dioses, puedes estar segura que lo haces a los equivocados". Adar y muchos otros escuchaban con horror las palabras de Saliina, estaba atacando y destruyendo las creencias coloniales con aquellas palabras. "Casi todos tus clérigos creen ciegamente en lo que dicen sus escritos como si fueran palabras divinas y no historia. Cuando son ellos los que debieron ver las inconsistencias en esas palabras. Pero quieren poder, como cualquier humano. Quieres saber la verdadera historia de tus dioses pregúntales a los Tau'ri, pregunta a la Madre Elosha cuando regrese de la Tierra, estoy segura que si abres tu mente, te darás cuenta de lo equivocados que estuvieron todos estoy siglos".

"¡Más mentiras de esos malditos terrícolas!, ¡No creas que la fe de los verdaderos creyentes se romperán por una mentira como esa. Puede que convenzan a una mente y fe débil como la de Elosha, pero a nosotros no". Cain estaba sudando, al fin se había topado con alguien a su nivel. No sabía si era miedo o emoción, pero su corazón latía a mil por minuto.

Tras ella, su oficial de comunicaciones se levantó de su estación con un papel en la mano y en cuestión de unos segundos llegó hasta la almirante para entregarlo.

Helena leyó el mensaje y después se lo dio a Fisk. El hombre parecía sorprendido ante el mensaje de otra Battlestar sobre Gemenon. Helena solo hizo un gesto con la cabeza y el Comandante Fisk corrió a la estación de comunicaciones para enviar un mensaje al resto de las naves aliadas.

"No eres humana, ¿cierto?".

"No". Saliina sabía lo que aquella mujer quería hacer y se lo iba a permitir. "Soy una folx".

"Qué lástima, si fueras humana, hubiera usado todos los medios a mi alcance para convencerte de venir a nuestro bando".

"Aunque fuera humana, nunca aceptaría. Mi vida, alma y cuerpo están dedicados al Primado Kastrol". Saliina había llevado su mano al cuello de manera inconsciente. "Los humanos de la Tierra. Mi Tierra, liberaron a mi pueblo y él fue quien me dio un propósito, algo en qué creer y alguien en quien confiar. No habría forma en convencerme de ir contigo".

"Desafortunado, pero esperado. Yo no podría confiar en alguien que no fuera humano". En su estación la Teniente Shaw le confirmó que el salto estaba listo. "Será en otro momento, Seliina, en otra ocasión". Las Battlestar supervivientes saltaron con algunos segundos de intervalo, dejando varios escuadrones de Vipers a su suerte. Ni siquiera hicieron esfuerzo alguno en hacerlos volver.

"Desactiven los Red Nova y coloquen las naves junto a la flota de la Tierra".

"Nuestros sensores muestran que saltaron a una órbita baja en Gemenon señora. Hemos detectado por lo menos un total de 68 saltos al planeta. Es posible que las naves y unidades militares que se rebelaron al gobierno colonial se estén moviendo al planeta".

"No solo serán militares, puedes estar segura que naves civiles no tardarán en hacerse notar". Waller miro una proyección a un lado de la silla de comando. "Hemos causado un cisma en las colonias; serán Gemenon y Sagittaron nuestros terrenos de caza, pero también serán esos planetas los que decidan el destino de las colonias, sea para bien o para mal".

Saliina no lo sabía, pero en ese momento, la imagen de su flotilla era transmitida a todos los planetas y asentamientos de las colonias. Periodistas y especialistas habían convertido aquellas naves en el centro de atención de todo aquel que veía el televisor. The Witch of the Abyssal había acaparado todas las miradas y hecho temblar el corazón de muchos.

Generales y almirantes en retiro, así como especialistas en temas militares discutían sobre aquellas naves; aunque algo más pequeñas que las Battlestar coloniales, habían destruido un par de ellas sin sudar siquiera. Muchos incluso llegaron a la conclusión que muy posiblemente, solo las naves de la Tierra podrían enfrentarse a ellas y tener buenas oportunidades de vencer.

Para entonces, las naves leales al gobierno de Adar se acercaban a la flota terrícola. Sus Vipers habían sido lanzados y perseguían aquellos que la Almirante Caín y los otros comandantes habían dejado atrás. Algunos fueron derribados, pero al final, casi todos aterrizaron y fueron capturados.

El destino de sus pilotos era incierto, cumplían órdenes de un oficial, pero ya habían sido declarados rebeldes y sus vidas pendía de un hilo.

Mitchell había enviado unidades médicas al Bruman y las noticias no eran buenas. El Raptor había dañado sistemas importantes de la nave y justo después de la explosión, las mamparas que debieron cerrar los corredores para no perder atmósfera fallaron, dejando más de la mitad de la nave sin oxigeno. Mucha de la tripulación no sobrevivió aquello.

Personal de la Odyssey fue transportado a la nave para estabilizar el reactor de la nave, varios reactores portátiles fueron instalados y el personal que había sobrevivido estaba recibiendo ayuda médica.

Cam sabía que la avalancha de mierda que se venía encima por todo aquello, sería alta como una montaña y pondría a muchos en la línea.

"Señor, nos llaman desde el planeta, el Zeus nos transfirió la transmisión".

"En los parlantes". Después de unos segundos bien usados por el General Mitchell, una voz se escuchó por los parlantes de puente.

"Soy el Presidente Richard Adar, ¿con quién hablo?". La sorpresa fue notoria en la mirada de Mitchell y de toda la tripulación en el puente.

"Señor presidente, soy el General Cameron Mitchell, oficial al mando de la flota Tau'ri".

"General Mitchell, tenemos naves listas para ir en asistencia de sus naves, ¿requieren ayuda?".

"En estos momentos tenemos la situación controlada señor presidente. Creo que sería de mayor utilidad enviar esas naves a los restos de las Battlestar, es posible que aún haya alguien vivo entre los restos". Los sensores de todas las naves Tau'ri detectaban a los pocos tripulantes que habían sobrevivido al ataque de Saliina, aún les quedaba algo de tiempo. "Señor presidente, le informo que mis órdenes no han cambiado. Una de las naves en esta flota, bajará hasta el complejo diplomático para evacuar a todos miembros de las diferentes sedes, también será recuperado el cuerpo del Embajador Caliz".

"General Mitchell, me ha sido imposible contactar con el Presidente Andreotti, ¿es posible que lo pueda contactar en mi nombre?".

"Será difícil en estos momentos señor, el presidente está hablando con el Primer Ministro de Langara. El ataque a su nave no le ha caído muy bien, su pueblo está exigiendo acciones y el Presidente Andreotti se está preparando a meter las manos al fuego por él".

Aquello casi era cierto, Cam imagino que el presidente Tau'ri estaría en contacto con su contraparte de Langara. Aunque no estaba seguro del todo.

"General, tampoco tenemos comunicación con el complejo diplomático, ¿Podría hacerle saber al Embajador Attah que quisiera verlo antes de que regrese a la Tierra?".

"Se lo haré saber señor presidente, sé que aún no he solicitado permiso Presidente Adar, pero la nave que evacuara al personal comenzará su descenso, le pido que informe a su personal y a los civiles en el área". Mitchell hizo un gesto al Coronel Patterson para darle la señal al Korolev. Originalmente, el plan era transportar a los miembros de las diferentes representaciones por medio de la Odyssey en baja órbita hasta el portaaeronaves Tau'ri, pero una demostración de fuerza era necesaria. "Coordinare la evacuación con el Embajador Attah desde el complejo señor, en cuanto esté en Tierra se lo haré saber, estaré a sus órdenes hasta que evacuemos a todo el personal".

"General, no hemos recibido ninguna comunicación por parte de la flota de Meriva".

"Saliina debe estar enviando un reporte al imperio señor". Cam hizo una señal a su oficial de comunicaciones y segundos después un leve bip sonó. "Señor, acabo de encriptar la comunicación, creo que es conveniente que solo personas de confianza escuchen esto.

Por un segundo, Adar miro a todo el personal en su oficina. Hasta ese momento, todos habían hecho un trabajo excepcional y comprendieron que el presidente les estaba dando la oportunidad de salir en caso de no sentirse aptos para el peso que estaba por caer sobre sus hombros. Nadie salió, nadie dijo nada.

"Adelante General Mitchell".

"Estoy seguro que ya debe saberlo, pero Saliina Waller es uno de los seres más peligrosos en Meriva. Cooperen con ella señor, estoy más que seguro que ya tiene un plan para sacarlos de este embrollo".

"Creo que es algo más que un embrollo".

"La hemos visto peor señor presidente, siempre logramos superarlo señor presidente". Cam recordó la lista de las veces que Murphy hizo de las suyas. "Ustedes harán lo mismo señor, aunque no lo crea, cosas así cuando son superadas, solo hacen más fuerte a una nación".

Varios de los asesores de Adar llamaron su atención, varios asuntos requerían su atención y también tenían que dar una declaración sobre los hechos ocurridos en órbita sobre Caprica. Era seguro que personal de aquellas Battlestar tenían familia en todos los planetas de las colonias, tenían que decir algo y decirlo ya.

"General Mitchell, el General Perrhios se encontrará con usted en el complejo. Le proporcionará toda la ayuda que requiera".

"Entendí señor, Zeus fuera".

SISTEMA SOL.

MOSCÚ, RUSIA.

OFICINA PRESIDENCIAL.

Entre su oficina en Moscú y la otra en Nueva York, Matteo Andreotti había dejado de contar las veces que había sido transportado de una a otra.

En Nueva York, Woolsey y O'Neill se quedaron en reuniones con representantes de varios de los planetas involucrados y sus agregados militares. Muchos de ellos habían mostrado interés en una participación más activa en aquel desastre, pero Richard les había hecho ver que más, no siempre era lo mejor.

O'Neill se pondría en camino a las Doce Colonias de Kobol, en lo que solo podía describirse como una visita de emergencia. La sociedad colonial estaba rota y con aliados cerca del sector, los Tau'ri tenían que dejar claro a ambas partes lo que podía ocurrir si alguien salía con intenciones de dominio.

En las siguientes horas tendría dos llamadas por hacer.

La primera a Langara para buscar una solución por el ataque a su destructor. Sabía bien que muchos en ese planeta, estaban llamando a una respuesta directa y contundente a causa de las acciones de Caín.

La otra llamada sería al Dr. Jackson y era esa la que ponía algo de ansiedad en su pecho.

Las imágenes de aquel libro que Fotsis había llevado consigo a la embajada fueron estudiadas a fondo y habían sido comparadas con los archivos que los Asgard les habían dejado. El resultado había sido interesante y con posibles repercusiones para todo el sector, eso si alguien más se enteraba de ello.

Las palabras de Henry Hayes retumbaban en su cabeza mientras miraba la pantalla en su oficina. Los noticieros coloniales estaban culpando al gobierno Tau'ri por el desastre en las Colonias de Kobol. Los noticieros Tau'ri, culpaban al gobierno de Andreotti por permitir el ataque al Apollo y los medios conservadores en ambos sistemas culpaban a todo el mundo.

"¿Quién dijo que ser presidente sería fácil?".

Matteo apretó unos botones en su escritorio y la computadora activó el sistema de comunicaciones. Ya era tiempo de arreglar algo las cosas.

Murphy, tenía otros planes a futuro.

Holaaaaaa a todooosssss. Ok, otra capítulo y sí que me tarde con este, pero ya saben, la vida puede ser una hija de ….

Áaaaaaaa, ni enojarse vale la pena.

Espero que disfruten este nuevo capítulo y por cierto, leyendo los capítulos anteriores note varios errores en ellos, una disculpa. Pero el más importante, pues es Mitchell y no Michelle en uno de los capítulos anteriores.

¿Qué pasará en el otro?, aún no lo sé; voy por el nuevo de Paraíso Perdido y seguramente algo saldrá de ahí.

A todos, les mando un abrazo, un beso y espero que en sus casas todo esté en calma y prosperando.

Hasta el otro capítulo, cuídense mucho.