Ese mismo día por la mañana, los rayos del sol iluminaban la ciudad de Fillydelphia, tiempo en que muchas personas se levantaban para ir a trabajar.

Ese día la ciudad había entrado en un estado de alerta. Las calles más descuidadas estaban llenas de cadáveres y restos de lo que sucedió la noche anterior. Un estimado de 2 docenas de cuerpos fueron encontrados, la mayoría de jóvenes y hombres pertenecientes a grupos criminales, la mayoría muertos de un disparo en la cabeza o al corazón.

Los civiles temían por la seguridad, por salir a las calles o exponer a sus familiares. Temían por qué algún día la inseguridad aumentará a tal punto de tener miedo de asomar las narices fuera de sus propias casas. Decenas de quejas llegaron a la policía esa mañana, quejas y sugerencias de que se aumentará la vigilancia. Al igual que exigencias de que se detuviera a los culpables de las masacres que apenas comenzaban.

Sin embargo y escondido de los reporteros y de los depredadores que solo buscan noticias frescas. Se encontraba un hombre mayor, de alrededor de 40 años, ocupante de un puesto importante y exigente. Un hombre que exigía respeto y honor a sus trabajadores. Se encontraba desesperado y con el corazón colapsando a cada minuto.

Sentado detrás de un escritorio, se encontraba un hombre de piel color café grisáceo, cabello blanco y ojos color verde pálido. Este hombre se encontraba viendo unos papeles con los recientes informes de los asesinatos. Conocía lo que pasaba. No era más que enfrentamientos entre pandillas para demostrarse entre sí quién manda. O mejor dicho, tomar el control de los negocios clandestinos.

Este hombre se frotaba las cienes de una forma casi desesperada. La presión que sentía era demasiado alta. No solo debía cargar con la responsabilidad de las masacres ocurridas. Aun así, no es como si a alguien le importará la vida de delincuentes. Lo que más le dolía y destrozaba su ser, es saber que su hijo, un niño de no más de 10 años estaba desaparecido.

Esa mañana fue despertado más temprano que de costumbre. Fue llamado para que se encargará de tomar acciones contra los nuevos delincuentes. Pero lo que más lo puso alerta fue que los guardias personales de este hombre le dieron la noticia de que su hijo no había regresado con ellos, o, mejor dicho, lo perdieron de vista la noche anterior mientras estaba en una fiesta de fin de su academia.

Los guardias personales del pequeño no tenían idea de dónde estaba, si se fue con un amigo, si se quedó con un maestro, o si se había quedado dormido en algún salón del complejo estudiantil. Pese a eso el comandante de la policía amenazó de muerte a sus guardias si no encontraban a su hijo. La preocupación de un padre por su hijo es muy fuerte. Pero precisamente ese día no podía distraerse de su trabajo y enviar a policías a buscar a su hijo pues sería acusado de abuso de autoridad y de hacer uso inapropiado de sus hombres.

En pocas palabras, debía confiar en que sus trabajadores lo encontrarán antes de que se cumpliera las 72 horas requeridas para poder usar la fuerza policiaca para buscarlo. Este hombre rezaba por qué estuviera a salvó.

Mientras tanto en el resto de la ciudad más policías patrullaban las calles. Alertas de algún sospechoso o cualquiera que les callera mal. Aunque para ellos era una pérdida de tiempo pues todo se veía normal. No parecía que algo estuviera mal. Incluso el comandante había mandado vigilancia a las calles de las orillas de la ciudad. Pendientes de lo que sea y con órdenes de notificar todo lo que vieran. Para su suerte, o mala suerte, no encontraban nada.

.

.

.

En ese momento, en las orillas de la enorme ciudad de Fillydelphia, se encontraba Sunset en lo más alto de una casa de tres pisos, sentada en una silla en los bordes del balcón de uno solo de los tantos cuartos de esa enorme casa. Está no era habitada por más de una familia, una pareja joven con su hija. Pero estos mismos estaban siendo obligados a alojar a Sunset y Clever en un cuarto como si un hotel fuera.

Sunset estaba sería, viendo hacia la ciudad, estaba tranquila sin hacer o decir nada. Solo viendo los pocos rayos de luz que comenzaban a iluminar el cielo. A pesar de su postura su mente no estaba tranquila. Por su mente pasaban recuerdo de ella, antes de que comenzara el infierno. Recordada como era feliz con su madre y… su padre.

-¿MI padre? ¿Aún podría seguir llamándolo "padre" después de todo lo que hizo? - Pensó Master sin mostrar una sola emoción al respecto -No se merece seguir vivo, pero antes de su muerte merece sufrir en grande, yo me encargo de eso-

Sunset se levantó de su aviento y camino al borde del balcón, viendo hacia abajo como si buscará a alguien, no había nadie a los alrededores, no era que le preocupara que la vieran, eso no la perjudicada, pero no podía evitar hacer eso como si esperara que alguien llegará.

De pronto sintió algo que la incómodo, un sentimiento que no podía describir al verse en ese balcón, viendo hacia abajo como si esperara a alguien, y para colmo un pequeño pajarito azul se posó en el barandal de concreto unos pocos metros cerca a de ella. Master vio al pequeño animal incrédula, sus ojos fijos y bien abiertos en el ave como si no pudiera creerlo.

Muy incrédula, trato de levantar su mano hacia el pajarito, pero su mano le pesaba, le costaba hacerlo. Cuando al fin logró moverla y alzar su extremidad, vio sorprendida como el pajarito azul la vio a los ojos, pero no dudó ni un minuto en alejarse volando del balcón a toda prisa. Eso hizo que la sorpresa de Sunset aumentará, solo para acto seguido empuñar sus manos y serrar sus ojos con fuerza.

-Todo es tu culpa, todo… ¡TODO ES TU CULPA…!- Master quedó petrificada y muda al sentir una mano en su hombro, sin perder tiempo caso su navaja y giro su cuerpo, pero quedó más sorprendida al ver a Clever con su mano extendida hacia ella -¿Eras tu?-

-Si, Sunset, quien más podría ser… - Decía Clever mientras caminaba hacia el balcón junto a su líder, Master poco a poco bajo su navaja viendo al suelo con un semblante neutro -Relájate Master sabes que las mañanas son tranquilas, la frescura la brisa en tu cara… los sonidos… bueno esta es una ciudad yo crecí en el campo-

Master vio de reojo a su amiga, a paso lento regreso al balcón junto a Clever para ver el cielo junto a ella mientras la escuchaba. Ya estaba más calmada, aparentemente, pues su cabeza no dejaba de darle vueltas a su pasado.

-Estas mañanas siempre me traen recuerdos, que me ponen nostálgica, Aun recuerdo cuando mi hermano y yo jugábamos, tomábamos una botella y la lanzábamos al monte, y en lo que yo la busca esa botella Clash se escondía jeje, y Sira hacia trampa, ella se trepaba a un árbol nunca la encontraba jeje, mientras que el insoportable de Alen espiaba y gritaba donde estaban, siempre fue un cretino desde niño- Narraba Clever, pero Sunset a penas la escuchaba -Yo y Sira éramos algo… competitivas, siempre lo fuimos, y hoy en día aún lo somos… un día jugamos a contar cuantos días llevábamos sin comer… yo siempre ganaba-

Master no escuchaba a su amiga su mente se sumergió en un recuerdo que la relajaba y la hacía sentir tranquilidad.

FlashBack

Era un día tranquilo y soleado. En medio de un enorme jardín se encontraban dos mujeres, una mujer de alrededor de 27 años, junto con una pequeña niña, de no más de 5 años. Una manta sobre la hierba verde indicaba el día de campo en el que se encontraban. No se escuchaba más que risas de ambas, mientras que cada una llevaba en su muñeca un brazalete de oro, con una delicada y fina forma de enredadera.

Esta mujer poseía de un color de piel muy hermoso, un tono de azul cerúleo grisáceo que la hacían ver muy hermosa. Su cabello de tres colores diferentes, azul rey, verde turquesa y violeta claro. Los ojos de ella eran de color turquesa brillante y su mirada reflejaba paz y bondad. Sentada en su regazo se encontraba su pequeña hija, una pequeña de piel amarillo naranja y cabello de color rojo, con mechones amarillos. Los ojos de la pequeña eran del mismo color que los de su madre, pero siendo estos mucho más claros e inocentes.

Un día de la infancia de Sunset que no podía olvidar jamás. Las risas con su madre, sus caricias sus abrazos. La calidez que sentía cuando le sonreían mutuamente. Un momento que nunca podría ser borrado de su cabeza, ese mismo día cuando su madre le hizo una promesa que hasta ese día no había roto.

Ese día de campo todo estaba tranquilo, un día soleado agradable para pasar tiempo juntas. Las dos sonreían y jugaban. De pronto un pequeño pajarito azul paso cerca de ambas posándose cerca de la manta. La pequeña Sunset vio la pequeña ave con curiosidad, viendo cómo está veía la cesta de comida.

-¿Te gusta mi cielo?- Preguntó la mujer a su hija que sonreía al ver al ave

-Si, es muy bonito mami- Contestó Sunset energética, su madre tomo a su hija en brazos y la sentó con delicadeza y cariño en sus piernas. Pero en ese momento otro pajarito azul llegó junto al primero, estos trataban de acercarse a la cesta, pero al menor movimiento de Sunset y su madre estos retrocedían.

-Vez lo que hacen hija, están buscando comida- Dijo la mujer, Sunset la vio curiosa

-¿Enserio?- Preguntó con inocencia volviendo a ver las aves

-Asi es mi vida- La madre de Sunset saco con cuidado pesado de pan de la canasta -No te muevas, mira esto- La mujer extendió su mano al frente con el trozo de pan en este, Sunset se puso un poco seria, viendo lo que hacía, pero en eso el pajarito voló a la mano de la mujer.

La inocente Sunset se sorprendió, pero su sorpresa fue borrada por una sonrisa de asombro, la mujer vio a su hija maravillada, eso la hacía feliz. El pajarito tomo el pan con su pico y se fue volando junto con el otro pajarito.

-Mami eres increíble- La pequeña Sunset no salía de su asombro -¿Cómo lo hiciste?-

-Jeje Hija, solo extendí mi mano- La mujer tomo otro pesado de pan -Y ellos se acercan solos, inténtalo cielo- Sunset no espero que le dijeran por segunda vez, tomo el pan con su mano y la extendió a los pajaritos -Debes relajarte y sonreír hija, una criaturita de bosque reconoce a una buena persona-

-Si, yo soy buena persona- Dijo la pequeña, pero los pajaritos no parecían interesados pues no sé acercaban

-Mami… ¿Por qué no se acercan? - Preguntó la pequeña dudosa, un poco deprimida, pero su madre siento una pequeña risa

-Se paciente Sunset, relájate y ellos se acercarán- Sunset regreso a su inocente mirada sería, vio como el pajarito que tenía el pan vio hacia ella, pero no se movía, estaba a punto de lanzar lejos el trozo de pan en señal de frustración, pero de pronto el segundó pajarito se acercó a la pequeña Sunset.

-Awhh mira eso mami- En menos de un segundo el pajarito se posó en la pequeña mano de Sunset, tomo con su pico el pan y se fue volando hacia un árbol, seguido del segundo pajarito azul -Se fueron… pero, no se comieron el pan, ¿Mami?...-

-Jeje Es por qué el pan no es para ellos- Sunset vio a su madre confundida -Jeje Será mejor que los veas en persona mi vida- La mujer cargo a su hija y se levantó para acercarse al árbol, Sunset vio curiosa el árbol, no noto nada al inicio

-¿Dónde Están?- Preguntó

-Mira ahí hija- Sunset volteo hacia la dirección que le señalo su madre, su rostro se iluminó pues podía ver un nido en lo alto de una rama, ahí se encontraban los dos pajaritos azules dando el trozo de pan a sus polluelos en el nido -Son una familia, los padres buscaban comida para sus hijos-

-Son muy bonitos, y los pajaritos bebés también son lindos- Exclamó la niña muy emocionada, ambas mujeres vieron el nido por unos momentos, en eso una idea llegó a la pequeña -Mami ¿Puedo quedarme con uno? -

-¿Qué? Pero por qué hija- Pregunto la mujer intrigada

-Es muy bonito- Sunset volvió a ver el nido, fijando sus ojos en los polluelos -yo puedo cuidarlo, lo pondría en una jaula y todos los días le daré pan- Dijo Sunset emocionada, con una gran sonrisa, pero su madre negó lentamente su cabeza negando la idea de su hija -¿No?-

-No puedes hacer eso hija, los hijos no son felices si son separados de su madre, esos pequeños no crecerían como se debe si los separas de sus padres- Sunset vio curiosa el nido, y vio a los polluelos en el nido -Dime… Si un desconocido te separara de mi lado y te encerrara en un cuarto, ¿Serías feliz, aunque te diera dulces todos los días? – La pequeña se sobresalto

-¡No! mami, No, no dejes que me lleve-La pequeña abraso a su madre muy fuerte -yo te quiero mucho- La inocente voz de la pequeña comenzaba a quebrarse, las lágrimas no tardaron en caer de sus ojitos

-No llores mi vida, ningún desconocido vendrá por ti, te lo prometo- Madre e hija se abrasaron, la mujer arrullo a su hija hasta que sus llantos se calmaron, cuando dejó de sollozar la mujer la vio a la cara, sus ojos estaban llorosos y enrojecidos -Ya no llores, Soy tu madre, y los padres nunca abandonan a sus pequeños, siempre estaré aquí para cuidarte-

Sunset vio un poco triste el nido, vio como uno de los dos padres se acomodaba en el mismo dando calor a sus hijos.

-¿Siempre me vas a cuidar mami?- Preguntó Sunset

-Por supuesto hija-

-Y siempre estarás conmigo- Grito Sunset alegre

-Si mi vida- La mujer levantó su muñeca derecha, mostrando el brazalete un poco ajustado -Y tú me tendrás aquí, y tú siempre estarás conmigo- Señaló el brazalete de Sunset, este quedaba muy grande a la niña, pero aun así lo llevaba puesto con gusto

-Jejeje Mami- Sunset abraso a la mujer terminando con su llanto por completo -¿Mi Papi también va a cuidarme verdad?-

-Claro que si hija, nos cuidara a los dos por qué nos ama- Dijo la madre de Sunset.

Madre e hija regresaron con una sonrisa a su día de campo, comieron juntas y jugaron el resto del día, cuando el atardecer llegó, las dos se sentaron a ver los colores en el cielo, mientras que a lo lejos se acercaba un hombre. De piel color gris oscuro y cabello negro.

Fin FkashBack.

-Sigues cuidándome como prometiste Madre- Master caso su navaja y presiono la ojalá contra las venas de su brazo sangrando se en el acto –Tu cumpliste tu promesa, desde cualquier lugar donde estés-

Sunset vio con seriedad como la sangre goteaba sobre el borde del barandal del balcón, las gotas caían lentamente, en eso vio como pocos segundos después ambos brazaletes negros brillaron color azul. La sangre que fue derramada se evaporó en un humo de color azul marino. Y el corte se serró de la misma forma dejando a su portador como si nada hubiera sucedido.

Clever vio de reojo lo que hizo su líder, pero no dijo ni una palabra al respecto.

-Fuiste la única persona que me amaba realmente- Pensaba Master mientras sus manos se empuñaban -No entiendo cómo fuiste capaz de amar a ese hombre, ese hombre… no puedo creer que sea mi padre, ese demonio no nos amaba, mi inocencia y tu bondad no nos dejaban ver la verdad-

FlashBack

Ese día una pequeña niña, de color amarillo naranja y cabello rojo y amarillo corría por los pasillos de su casa directo al cuarto de su madre con una bolsa de papel café en su mano. Llevaba puesto un vestido del mismo color de sus ojos y detalles amarillos, recorría con rapidez su camino con mucha alegría. Al doblar un pasillo chocó con alguien más. La pequeña Sunset levanto un poco su cara, al ser pequeña no podía correr a gran velocidad por lo que no se golpeó muy fuerte, levantó su mirada y vio los fríos ojos rojos del hombre con el que se había topado. Era el señor Sombra, un hombre de piel gris oscuro y cabello totalmente negro y ojos rojos, vestía un saco negro elegante, este mismo veía a la niña con seriedad.

-Ahhh Discúlpame Papi no te vi- Dijo Su ser con su voz suave e infantil, juntando sus manos al frente y bajando un poco su cabeza. Su postura y su voz la hacían ver como la cosita más adorable posible, ella no le quitaba la vista a su padre.

-Sabes que los pasillos no son para correr Sunset- Dijo Sombra seriamente, no parecía afectarle la apariencia de su hija – Estas creciendo, Ya eres una señorita y debes de comportarte comí tal-

-Si Papi, lo siento no lo volveré a hacer- Dijo la pequeña, sus ojos se tornaron un poco llorosos, haciéndola ver aún más adorable, sin embargo, el señor Sombra frunció el señor al verla así

-Eso espero, solo los animales corren de un lado a otro sin control, una niña no se comporta asi- Volvió a decir ahora un poco más molesto –Nada de gritar, nada de correr por la casa ni poner cara de inocente- En eso este hombre continuo su camino pasando de lado a Sunset quién quedó sería al escucharlo

-Ya no gritare Papi, y no volveré a correr lo prometo-

-No prometas nada solo cúmplelo, y no me digas "Papi" Soy tu padre ¿Te quedó claro? ¿O quieres que te lo haga entender de otra manera?- La expresión sombría de Sombra le causo miedo a la pequeña Sunset, pero no podía salir corriendo, sabía que su padre lo consideraría como una falta de respeto mayor, así que solo contesto.

-Si padre, Soy una señorita y… haré lo que las señoritas hacen- Dijo con su acostumbrado y delicado tono de voz

-Espero que así sea, ahora vete tengo cosas que hacer- Dijo Sombra dándose la vuelta y siguiendo su camino, en eso Sunset se dio la vuelta con calma y camino por los pasillos.

Al doblar en otro pasillo está se detuvo y volteo a todas partes asegurándose de que nadie la viera, cuando comprobó que estaba sola, comenzó a correr y a reír por los pasillos directo al cuarto de su madre que era su destino desde el principio. Al llegar a la puerta la abrió al instante e ingreso en este, la habitación estaba vacía en ese momento, por lo que no tuvo problemas en correr hasta al balcón del mismo e ir a asomándose por los bordes que apenas y le llegaban hasta los hombros, buscando con su vista a lo lejos en la entrada la enorme propiedad que rodeaba la inmensa mansión en la que vivía.

-Mami ya casi llega ¡Siiiiii!...- Se cubrió su boca al recordar lo que su padre le dijo -Ni gritar Su ser, una señorita no grita así- Sunset se había puesto en posición derecha y su mirada se volvió seria, pero en ese momento un cántico la saco de su postura, haciéndola voltear hacia el cielo -¡Ya están aquí que bien!- Exclamó emocionada pero al mismo tiempo en voz baja al ver a cuatro pajaritos de color azul llegar al su balcón y posarse en las orillas a dos metros de la pequeña Sunset -Otra vez llegaron antes que mi mami, jeje comeremos el pan primero- dijo a los pajaritos estos no se asustaron de ella, al contrario le pusieron más atención

Sunset abrí la bolsa de papel que llevaba consigo, sacando dos Cupcakes y una pieza de pan francés, puso los dos Cupcakes en la mesita del balcón y partió un pedazo de pan que después lanzó a los pajaritos, estos comenzaban a comer de las migajas con alegría.

Sunset lanzó los trozos de pan, y se sentó en el suelo del balcón para ver a la familia de pajaritos comer. Veía como los pajaritos más grandes comían los trozos de gran tamaño, y como los dos polluelos comían los trozos más pequeños.

-Son tan adorables- Dijo Su ser en voz baja

Mientras ella reía en el balcón, una sobra entraba al cuarto, está sombra no era más que la silueta del señor Sombra quien observaba desde un lado de la puerta a la pequeña Sunset. No se movía ni emita ruido, solo la veía desde la distancia con ojos fríos y analíticos

-Disfrútalo mientras puedas mocosa-

En ese momento un sonido sonó a la distancia, un sonido de una campaña, exaltando a Sunset y poniendo alerta a sombra.

-Ahhh ¡Llegó mami! ¡Siii llegó mami! - Comenzó a decir Sunset viendo hacia las rejas de la entrada, una gran limosina blanca ingresaba por la calle que llegara a la entrada de la mansión.

Sunset observo con paciencia y una sonrisa a que la limosina llegará a la puerta, sin esperar a ver quién era, corrió de regreso al cuarto y salió a toda velocidad hacia la puerta principal.

-¡Llego mami, llegó mami!- Repetía mientras corría por los pasillos, Sombra había cerrado sus ojos para que su hija no la viera al pasar por el cuarto, al abrirlos, sus ojos reflejaban irá al ver el comportamiento infantil de Sunset.

-Esta chiquilla nunca entenderá por las buenas- Pensó con malicia

Mientras tanto tres pisos más abajo una pequeña niña con un vestido color turquesa bajaba unas enormes escaleras. Sunset dio un salto en el penúltimo escalón aterrizando de pie, una risa traviesa salió de ella al aterrizar, en ese momento vio como una mujer de color azul cerúleo un poco pálido entraba por la puerta siendo recibida por una jovencita de 16 años, de piel color verde manzana y cabello rubio brillante que estaba vestida de sirvienta.

-Buenos días Señora Northern Lights- Saludo la joven con respeto a la vez que bajaba un poco su cabeza

-Buen día Dance- Contesto Northern amablemente, su sirvienta estaba por hablar pero un grito las interrumpió

-¡MAMI!- Grito Sunset al ver a esa madre, la mencionada vio a su hija correr hacia ella, no dudó en recibirla de la misma forma y sus brazos abiertos

-Mi vida, Te portaste bien Sunset- Pregunto su madre mientras le hacía cosquillas a su hija,

-jajaja… ma…ma….. Jajajaja basta… jajajaja- la pequeña trataba de dar su respuesta afirmativa pero la risa no la dejaba hablar

-Que dices pequeña jajaja- Las tres presentes reían por la escena

-Se Porto muy bien señora, es todo un angelito- Dijo la sirvienta Dance Sky con amabilidad

-Es bueno escuchar eso- Dijo Northern Lights sin borrar su sonrisa, en ese momento detuvo las cosquillas dejando a su hija respirar

-Jajaja Mami, te…jeje, estaba esperando, la familia de pajaritos ya llego- Exclamo Sunset con inocencia

-Qué bueno hija, en un momento iré, solo debo hablar con tu padre ¿Saben dónde está? - Preguntó Northern para después ver a su sirvienta, está tardo en responder

-Papi… seguro está en su oficina-

-Entonces no lo interrumpidos hija, vamos a mi cuarto, seguro nuestros amigos nos están esperando- La madre de Sunset avanzó hacia las escaleras y subió por estas lentamente. Al llegar al cuarto piso, Northern bajo a su hija y la dejo caminar por los pasillos, está a diferencia de hace un momento caminaba con calma, pero eso cambio al llevar a la lujosa habitación de sus padres pues Sunset corrió directo al balcón viendo que los pajaritos ya no estaban

-Se fueron Mami- Exclamó Su ser al ver que de hecho el balcón estaba vacío y sin ningún solo pájaro a la vista

-Seguro pronto llegarán cielo- Dijo Northern sentándose en una de las elegantes sillas que había en el balcón, la pequeña Sunset la imitó para esperar, para su suerte no tuvieron que esperar mucho irá los cuatro pajaritos regresaran -Ahí están, seguro tenían otros pendientes jeje-

-Ya están aquí, vamos a comer juntos- Su ser tomo uno de los dos Cupcakes y se lo dio a su madre

-¿Dónde conseguiste estos Sunset?- preguntó Northern confundida

-Dance Sky me los regalo mami, quería comer ambos, pero recordé que llegarías pronto así que te guarde uno, después quise comerme el otro, pero después recordé, que llegarías pronto así que decidí esperarte, pero entonces también recordé que hoy nos visitaban la familia de pajaritos así que regresé a la cocina y traje pan francés- Sunset mostró el pan a medio comer de la bolsa, en eso volvió a cortar un trozo y lo lanzó a los pajaritos -Lo vez mami, podemos comer juntos-

Northern Lights sintió gran alegría al verá su hija contarle todo eso, le causaba mucha ternura y felicidad, que no pudo hacer más que reír y tomar el Cupcake.

-Hija eres tan linda, y muy buena niña, por eso los pajaritos nos visitan- Northern comió del Cupcake, y Sunset hizo lo mismo, todos disfrutaban de ese momento.

Hasta que De pronto de entre la oscuridad del cuarto apareció el señor Sombra, la mujer lo vio primero, después Sunset, pero la atención de la pequeña cambio a los pajaritos al escuchar cómo se alejaban a toda prisa de ese lugar.

-Ohhh Ya se fueron- Dijo Sunset un poco triste, pero después vio a su padre curioso -Papi no te escuché al entrar- Dijo inocente -Tal vez por si se asustaron los pajaritos-

Sombra vio a su hija fríamente, ella no lo noto, pero se molestó con sus palabras.

-Ya estás aquí cariño, te estaba esperando- Dijo Northern usando su acostumbrado tono de voz suave

-Qué clase de esposo sería si no viniera a verte, querida- Dijo Sombra acercándose a su esposa, pero en eso vio a Sunset acabarse su Cupcake -Sunset, ya te he dicho que no me gusta que me digas… Papi-

En ese momento Sunset recordó lo que su padre le había dicho, y lo que ella contestó, después de ver la mirada fría de su padre, bajo su mirada apenada.

-Lo siento, no lo volveré a hacer- Dijo bajando su mirada, ella estaba un poco sucia de la crema pastelera de su Cupcake sobre sus mejillas

-Me gustaría creerte- Contestó sombra -Mírate cómo estás de sucia así no se ve una señorita Sunset-

-Sombra querido, nuestra hija aún es pequeña no debes hablarle así- Dijo la mujer cargando a Sunset en brazos y abrazarla con su brazo derecho, para acto seguido usar un pañuelo y limpiar sus delicadas mejillas -Está mucho mejor, mi pequeña-

-Eso lo sé, por eso me gustaría que, desde pequeña, aprenda a respetar a sus padres y a estar presentable- Dijo Sombra sin cambiar su actitud sería y fría, pero Northern solo sonrió más

-Y lo hará Amor, ella nos respeta, ¿Cierto mi cielo? - Su ser si tío a su madre y su padre verla, cada uno con su expresión acostumbra -Y también prometerá lavarse las manos y la cara después de comer cierto-

-Si madre, lo siento padre- Finalizó Sunset en tono serio, viendo a su padre que al parecer suavizo su mirada y cambio a una sonrisa, sin embargo, esta parecía ser más siniestra que amistosa

-Así está mejor, Cariño, ¿Querías hablar conmigo? - Pregunta Sombra acercándose a su esposa Northern Lights.

-Si querido, Solo quería informarte que la próxima semana Sunset y yo iremos a la ciudad de Canterlot, habrá un evento de caridad para construir una nueva escuela y yo estoy dispuesta a ayudar, será una buena experiencia para nuestra hija- Sunset sonrió al escucharla, siempre disfrutaba pasar tiempo con su padre, pero cuando vio la cara de su padre se puso seria

-¿Una nueva escuela? Pero cariño, Canterlot ya tiene una escuela, La escuela Crystal, es una institución muy avanzada y prestigiosa- Dijo Sombra

-Pero esa escuela es muy costosa, quiero ayudar a que esa ciudad te ha una escuela donde todos puedan asistir y aprender, que sea de la misma calidad pero que no sea costosa, que esté al alcance de todos- Decía Northern Lights muy animada y alegre, a Sunset le gustaba verla así, pero Sombra solo rodo los ojos

-¡No es más que un desperdicio de dinero, solo piensas en tonterías Lights!- Pensó Sombra muy molesto, pero por más que quisiera no podía decir eso a su esposa, conocía su forma de ser

-Por eso ayudaré lo más que pueda querido, sé que no es mucho, pero podrá ayudar a la pequeña ciudad de Canterlot a progresar- Las palabras de Northern eran más que decididas, esa actitud no era del agrado de su esposo, era algo que de hecho odiaba de ella

-Está bien cariño, si es lo que quieres, sabes que yo siempre te apoyo- Contestó Sombra, pero tanto sus palabras como su tono de voz se escuchaban secas y forzadas, Sunset se extrañó por eso, pero quedó callada para no faltarle al respeto

-Gracias amor mío- Northern sonrió a su esposo y dio un tierno beso en los oscuros labios de sombra. Después de eso Northern Lights salió al balcón otra vez, se sentó y puso a su hija en sus piernas, pasaron una bonita tarde viendo el cielo y riendo juntas -Muchos niños de Canterlot podrán estudiar y aprender-

-Niños como yo Ma… madre? - Preguntó Sunset

-Asi es, niños como tu hija- Decía Northern sonriente, pero sombra frunció el ceño con desagrado

-Mocosos igual de insoportables que ella, tienes razón- Pensó con irritación

En ese momento Sombra se retiró con una mirada de desagrado, serrando la puerta detrás de si. En eso Northern vio la puerta cerrada y abraso a su hija aún más fuerte.

-No me gusta que me digas madre, puedes decirme como quieras mi cielo- Dijo la mujer a su hija, está quedó un poco confundida

-Pero… padre dijo que debía respetarlos- Dijo Sunset dudosa

-Y lo haces, cuando esté presente nos dirás padres, pero cuando estemos solas puedes decirme Mami, me gusta más que me llames así- En ese momento la señora Lights hizo cosquillas a Sunset -¿Está bien?-

-Jajaja es.. jajaja mami jajaja, está bien basta jajaja…-

Fin FkashBack

-¿Sunset?- Hablo Clever tomando la mano de su líder y amiga, está última la vio algo seria -¿Por qué haces eso seguido? No está bien que te lastimes…- Menciono la chica, haciendo referencia a la herida que Master se provocó a si misma

-Es que… se ha vuelto una costumbre…- Respondió Master algo dudosa

-¿Costumbre?... Eso es algo, extraño, ¿Qué no te duele? - Preguntó curiosa

-Ese dolor, no se compara con el que he sentido antes Clever- Respondió la chica un poco más sería, su mirada ahora era fría, viendo hacia la ciudad.

-Lo se, yo… ya me lo has dicho- Hubo un momento de silencio algo que a Clever le incomodaba -Sunset… Como es que superaste ese dolor- preguntó curiosa

-El dolor físico se olvida, Clever- Master no volteo a verla -A veces los recuerdos duelen más, las malas experiencias nunca se olvidan-

-Pero… las buenas experiencias tampoco se olvidan- Dijo Clever con voz más animados acompaña de una sonrisa, está vez Master la vio curiosa a ella -Yo aún atesoro los buenos momentos con mi hermano y amigos, me aferró a ellos para no caer, Estoy segura que tú también Sunset- Ahora ambas sonreían, Master sabía que tenía razón, una sonrisa era la mejor forma de decir "si" entre ellas – A mí me inspira mi hermano, es muy valiente y centrado en lo que hace ¿Quién te inspira a ti?-

-Yo…- Vio sus brazaletes, estos ahora eran tan negros como la noche, pero aún conservaban su forma original -La única persona que me amaba me inspira- Contestó finalmente, Clever sonrió al escucharla

-Es bueno oír eso amiga, tu madre… sonaban a… bueno, que era una buena persona- Mencionó Clever algo dudosa, si de algo estaba segura es que el tema de la familia de Master era algo delicado de hablar frente a ella, y a pesar de ser su amiga más cercana aún no se sentía muy segura de hablar de eso, pero nada negativo paso para su suerte.

-Si, mi madre era la persona más maravillosa que conocía, una persona… llena de bondad- Sunset volvió a ver sus brazaletes, negros, y encarnados en su piel enrojecida por la enorme presión que los brazaletes hacían a su portador a cuando sanaban a más de uno, causándole dolor y heridas a la piel de Master -Ella inspiraba paz y respeto, ella era un ángel, una luz que siempre brillaba y terminaba con la oscuridad….- Master se detuvo de golpe al decir la última palabra, una mueca de enfado se dibujó en su cara, Clever noto eso al instante

-Sunset- Interrumpió Clever, Master giro su cabeza hacia su amiga lentamente como si fuera una bomba a punto de explotar, sus ojos irradiaban irá, irá pura pues esa mañana Master no llevaba puestos sus lentes de contacto, el color original de sus ojos era visible para Clever, pero ha había más que ir en ellos en ese momento -Recuerda que tu tiempo casi llega, y el señor sombra recibirá su merecido, será olvidado en las sombras- Su se cambió su ira por confusión, esa palabra la confundió

-¿Querrás decir en el pasado?- Preguntó incrédula y para su sorpresa, reduciendo poco a poco la tensión

-No, en las sombras, ya sabes… porque… su mismo nombre lo dice jejeje- Clever río por su propio chiste, Sunset quedó un poco incrédula, pero decidió dejarlo pasar y suspirar más tranquila -Jejeje Admítelo es divertido por qué es cierto jeje-

-Claro Clever, divertido- Mencionó Sunset de vuelta a recargarse al borde del balcón -Sombra, fuiste el único que no podía ver qué mi madre era pura de corazón, una luz blanca y radiante, una persona que nunca se mereció a alguien como tu- Sunset volvió a ver a lo lejos, recordando cuando ella misma esperaba para que su madre llegará, está vez no era así, ese sentimiento indescriptible se volvió a hacer presente, pero está vez sabía lo que era, era nostalgia y melancolía, nostalgia por recordar un poco de su feliz infancia con su madre.

En ese momento algo pasó, frente a ella volvió pasar ese pequeño pajarito azul, pasó de largo frente a Master alejándose de ese lugar con rapidez. Recordaba cuando ellos solos se acercaban a las menos de su madre sin temer de ella, y también recordaba cómo se alejaban tan pronto llegaba el señor Sombra, ahora comprendía el por qué.

-Ellos, reconocen a una persona, de corazón puro, Sombra no era una buena persona por eso huían, y hora… también huyen de mi-

-Master… - Sunset volteo de golpe, de pie frente a ella estaba Clever con una cálida sonrisa -¿Puedo… hacerte una pregunta?- Eso sorprendió un poco a Sunset, ella conocía a su amiga y nunca preguntaba eso, normalmente solo preguntaba, dedujo que sería algo más personal

-Claro… ¿Qué sucede? - Dijo Devolviendo su atención al cielo

-Bueno, Tu… ¿Te arrepientes de todo lo que has hecho? - La sorpresa aumento para Master

-¿Qué?... ¿Qué quieres decir? - Preguntó algo molesta, giro un poco su cabeza para verla con su ojo derecho fijamente, Clever no se intimidante, se limitó a suspirar antes de hablar

-Digo, que, si te arrepientes de haber comenzado con esta guerra, digo, muchos han muerto, incluso mandaste matar a Hard, y también has atormentado a muchos con tal de tomar el control- Sunset pensó en esas palabras -Has amenazado de muerte a muchos empresarios, has secuestrado a otros para chantajear, lo volviste a hacer, el hijo del jefe de la policía seguro estará aterrado-

-Solo llega al grano Clever- Interrumpió Master algo molesta, Clever guardó silencio procesando todo lo que le dijo, para al final hacer la pregunta que de verdad quería hacer

-Sunset… ¿De verdad vale la pena todo esto? -

-¡Por supuesto que lo vale Clever!- Contestó Master al instante elevando su voz, Clever bajo su cabeza -No he matado más que delincuentes, el terror es para las pandillas que no son más qué ratas-

-Eso lo sé pero…-

-Además mis amenazas de muerte no pasan de eso, palabras, si quisiera matarlos lo haría de inmediato-

-Master, me refiero a que…-

-Si he secuestrado menores es para obtener lo que quiero, lo que se necesita para tomar el control, y esos niños no sufren daño alguno- Continuo Master interrumpiendo a Clever una vez más -Cuando ya no me sirven los dejo libres nunca me atrevería a lastimar niños- Clever está vez no trato de hablar, quedó callada esperando que su líder y amiga continuará -Además, todo lo hago para un fin… ¡el fin de los que nos arruinaron la vida! -

Clever bajo su mirada deprimida después de escucharla tan decidida a lo terminar la guerra.

-Master yo creo…-

-Clever acaso no quieres ajustar cuentas con Golden- Clever serró los ojos, enderezando su postura -yo si, con Golden y con los demás demonios de ese lugar-

-Yo también Master, Nunca perdonaría a Golden por… traicionarnos…- Mencionó la chica de piel lima seriamente

-Yo tampoco pienso en el perdón, tendré mi venganza, yo lo haré, con todos ellos- Master saco del bolsillo de su falda un estuche negro, de este saco sus lentes de contacto, se los puso con cuidado

-Todos los que nos arruinaron la vida…- Dijo Clever en tono monótono, parecía no darle importancia

-Clever aún recuerdas la cara de ese desgraciado-

-¡¿Cómo no lo voy recordar?!- La serenidad de Clever cambio drásticamente, veía a su líder con molestia –Nunca lo haría incluso al ver a ese niño lo vía a él ¡Tiene que pagar!-

-Esta actitud me gusta, te prometo que podrás vengarse de el- Dijo Master sonriendo de forma tan siniestra, que si ella misma se viera en un espejo el mismo se rompería y sus restos saldrían huyendo -¿Aún crees que esto no vale la pena?-

-Pensándolo mejor, retiró todo lo dicho, lo que haces no se compara con lo que él nos hizo- Clever tomo una postura sería -Nuestra vida era tranquila hasta ese día…-

-Clever no lo menciones, no hablemos más del pasado, piensa en lo que haremos, Clash, Sira y tú tendrán su venganza- Dijo Master, viendo de nuevo al cielo, el sol ya estaba en lo alto, en ese momento vio su reloj de mano -Es hora de irnos Clever, no haremos mucho hoy, cosas normales, solo esta noche, después solo esperar a este viernes para mandar la negociación al comandante Heartstone, si de verdad quiere a su hijo tendrá que obedecerme-

Tanto Master como Clever se retiraron de esa gran casa, dejando a sus habitantes en paz, pues tenían cosas más importantes de las cuales preocuparse. Ambas entidades caminaron rápido, tenían la precaución de que no las vieran, eso sería un problema en ese momento. Tardaron más de lo que esperaban, pero al fin llegaron a la fábrica abandonada, dentro estaban los hombres y demás mujeres que la apoyaban, unos jugando y hablando entre ellos, pero todos callaron inmediatamente que vieron a su líder entrar junto con Clever. Master camino hacia otro salón sin ver a mi uno solo, no le era necesario ese día.

Master estaba más interesada en otra cosa.

-Clever- Mencionó Master deteniéndose frente una puerta

-¿Si?-

-¿Recuerda donde estaba Alen anoche?-

-Claro que si, lo dejaste cuidando al mocoso hijo de Heartstone, ¿Qué con eso? - Dijo Clever un poco desinteresada desviando la mirada a las paredes desgastadas del edificio

-¿Y tú crees que hizo bien su trabajo?- Volvió a preguntar, en eso Clever se da cuenta de algo y voltea presurosa para ver la mirada de Master, que era una sonrisa desafiante

-Ohhh, entiendo, yo creo que ya está muerto, claro si tomamos en cuenta que Sira paso la noche con el- Murmuró Clever contagiando se dé la expresión de su líder

-Yo creo que sigue vivo, Sira solo tiene permitido matar a traidores fuera de mis órdenes- Dijo Clever en tono autoritario, pero ninguna de las dos borró su sonrisa -Aun así, no me sorprendería si encuentro a Alen con marcas-

-Baya eso sí están duro jejeje- Mencionó Clever

-Pero si me sorprenderá si el…-

En ese momento Master se detiene de golpe en su discurso, su mirada se volvió neutra, pero pronto puso una mueca de furia y comenzó a correr hacia la bodega.

-Hay no ¡Master! - Grito Clever mientras la seguía, pero su líder era más rápida.

La líder de los asesinos llego hasta la puerta de la bodega, la abrió de golpe quitando un madero e ingreso sin detenerse. Cuando la chica de piel lima llego con ella, quedo petrificada por lo que veía.

Dentro del sótano al que hacían llamar bodega, se encontraba Alen completamente desnudo y atado contra una pared en una esquila alejada de la puerta, este estaba despierto y desesperado por soltarse, su cuerpo sufría de marcas que su regeneración aún no borraba. Pero esto no era lo que dejaba en shock a ambas chicas. Lo más horrible de la escena era ver a Sira, frente a un niño de 10 años que estaba atado a una silla, en un estado inconsciente y terrible, este tenía múltiples rasguños en la cara y como bono extra, Sira estaba atravesando con furia su cuello con una navaja provocando que la sangre del pequeño se derramara con rapidez.

-¡Dulce Madre!- Grito Clever al ver a su compañera, está apenas logro ver a Clever cuando múltiples disparos fueron directo a la cabeza de Sira, la chica de piel rojo pálido y cabello rubio cayó al suelo inserte y con su cabeza destrozada soltando sangre a montones, parecía que estaba muerta, pero los brazaletes de Master comenzaron a brillar al instante en color morado al igual que la sangre de Sira.

-¡Estúpida!- Digo Master al pasar alado del cuerpo de Sira, en ese momento Clever y Master fueron de inmediato con el niño de piel amarilla, este al parecer ya estaba inconsciente desde hace rato, pero la herida era muy reciente.

-No puede ser… Sunset va a morir ya perdió mucha sangre- Dijo Clever preocupada, pero Master al contrario no estaba nada preocupada, en vez de eso la aparto con su mano.

-Claro que no, no va a morir…- En ese momento Master toco el cuerpo del niño con ambas manos y cerro sus ojos para concentrarse.

Clever se alejó varios pasos de ella, en ese momento una luz verde se generó en los brazaletes de Master, después en sus manos, seguido del cuerpo y las heridas del pequeño niño. La sangre derramada se evaporó en un vapor color verde. Master no dejo de tocarlo hasta que la regeneración lo sano por completo, los brazaletes dejaron de brillar. Master se separó del pequeño exhausta, a pesar de ser un niño la había agotado, Clever se acercó a su líder para ayudarla a sostenerse, y al ver al niño, este no tenía ni un solo rasguño, pero seguía inconsciente.

-Hay no, Sunset… ahora el también…-

-Tal y como lo viste- Contestó Master en tono algo débil -Ese niño no va a morir, lo necesito… con vida- Clever no respondió, sabía a lo que se refería, en eso vio el cabello de Master, este siendo de color azul marino y morado brillante, pero ahora tenía un pequeño mechón color verde.

-Bueno, al menos él… no te quitará mucha energía, no se lastimará más a partir de ahora- Mencionó Clever resignada

-Si… lo sé-

Desde lo lejos, Alen veía lo que pasó con su corazón latiendo a 3 mil por hora, poco le faltó para que sufriera de un infarto. Clever ayudó a Master a salir de la bodega, desató y dio ropa a Alen, y además regreso al pequeño de 10 años al pequeño cuarto donde estaba, esperando que el creyera al despertar que solo fue una horrible pesadilla. Pero por otro lado el cuerpo de Sira fue dejado en ese lugar tirada como un trapo viejo, dejando que la regeneración de su líder terminara con esa severa mutilación.

Master ahora estaba en el piso superior sentada en una silla, sus manos contra su cabeza apoyando sus codos contra la mesa. No esperaba lo que encontró en el sótano, pero si estaba segura de algo, es que no volverá a dejar que eso suceda. Pocos minutos pasaron para que Clever llegara con ella y le acercara un recipiente de gran tamaño desechable.

-Esos inútiles tardaron mucho, pero al fin llegaron necesitas comer- Dijo entregándole lo que llevaba, Master no podía rechazarlo ya que le daba la razón, haber dado otra parte de su energía vital a alguien más para sanar heridas que normalmente serian irremediables le costaba mucho esfuerzo, pero sabía que valdría la pena en su momento.

Poco después ella termino de comer, y vio que sus brazaletes dejaron de brillar. Master volvió a dejar caer la cabeza contra la mesa con fuerza haciendo brincar lo que había en ella e incluso que la mesa se moviera un par de centímetros, un gruñido escapo de ella al igual que un leve brillo azul marino de sus brazaletes en reacción a ese golpe.

-Oh Sunset, no deberías hacer eso- Dijo Clever lleno hasta la mesa y tomando a su líder del hombre con suavidad, ella no se movió ni un centímetro

-Escucha Clever, Sira ya debió de haber sanado, tardara un tiempo en despertar… cuando eso pase, quero hablar con ella a solas- Dijo Master desde su posición, su voz se escuchó más baja por la postura de su cabeza.

-Como digas, pero… la… ¿La… mandaras matar también? - Preguntó Clever preocupada

-No, no la mataré, solo le daré un sermón de 6 horas- Menciono

-¿Enserio?-

-¡Claro que no! Clever, solo quiero hablar con ella, esto no volverá a pasar- Dijo levantado su postura y viendo a Clever molesta, esta no dijo nada mas de ese asunto.

-Está bien… Yo estaré con Alen, e iremos a vigilar al niño, me retiro- Dijo Claver retirándose a paso lento directo al sótano a hacer su trabajo.

Master quedo sola en esa enorme sala, sentada en esa silla vio a lo lejos como unos hombres regresaban de patrullar las calles y otros ocupaban su lugar. Master en eso vio sus brazaletes, no habían tenido cambio alguno después de lo que hizo, pero un punto en específico llamo su atención, al bajar un poco su cabeza vio al frete suyo un mecho de su cabello, este contrastaba con el resto pues tenía un tono verde bosque muy solitario entre tanto morado y azul. Ella lo vio seriamente. Sabía bien que los actuales colores de su cabello representaban que era portadora de esos brazaletes y el efecto que estos tenían en ella a cambio de poderse regenerar a sí misma y a los que ella quisiera.

En eso recordó al pequeño, ahora él tampoco podría morir gracias a ella y sus brazaletes. No se arrepentía pues le era de gran utilidad para su causa.

-No sé cómo no pude predecir que Sira trataría de matar a ese niño, era lo más lógico y lo pase por alto- Pensó con molesta, recordar lo que Sira estaba a punto de hacer le hacía arder en ira pura –Pero no volverá a pasar-

Ya había pasado media hora desde que Clever se había retirado dejando a Master sola en esa sala tan enorme y vacía esperando a que una de sus allegadas hiciera acto de presencia. Master estaba tranquila a primera vista, pero su ira aumentaba, haciendo lo posible por contenerla y controlarse. Pero en ese momento una chica de piel roja pálido y cabello rubio con mechones anaranjados apareció por una de las puertas del fondo. Sira ingreso al salón, a paso lento se acercó por un lado de su líder, su semblante era serio y sumiso, sabía lo que había hecho y aunque no lo quisiera dejar ver estaba nerviosa. Camino hasta llegar al frente de Master y detenerse para verla de frente.

-Y… ya estoy aquí… Master- Murmuro tratando de esconder su miedo, sus manos temblaban ligeramente, pero al estar ocultas en su espalda no podía notarlo nadie más que ella, en cambio Master no respondió una sola palabra –Master… perdóname, se que estuvo mal… pero…-

-No trates de justificarte Sira- Hablo Master levantando su mirada, sus ojos llevaban los lentes de contacto que acostumbraba desde hace tiempo –Yo no ordene ni mucho menos te permití acercarte a ese niño-

-Debes disculparme, yo…- Dijo Sira con una voz entre desesperada y resignada, sus manos pasaron al frente suyo, dejando ver como temblaban de lo que aparentemente era nervios, pero estas se empuñaron con fuerza mientras que ella apretaba sus ojos –Yo no pude resistir…-

-¿Resistir qué? Sira…- Pregunto Master impaciente

-Resistir… ¡Que ese niño siga vivo! ¡Sabido que es el hijo de ese maldito! - Golpeo la mesa con uno de su puños -¡Sunset tu sabes lo que su padre hizo deberías haberlo matado!- Sira veía a Master son furia, pero sus manos no dejaban de temblar

-No tengo la intención de matar a ese mocoso, ya sabias eso-

-¡Eso haría sufrir mucho al desgraciado de Heartstone! ¡Él nos causó mucho sufrimiento a nosotros! - Sira se molestó por la indiferencia que mostraba su líder –Master ¡Tu nunca apodias entenderlo, nunca podrías entender el sufrimiento que pasamos por culpa de ese maldito de Heartstone! -

-Je te equivocas Sira, yo se perfectamente lo que es sufrir, por eso estoy haciendo todo esto- Master levanto su mano y vio su brazalete

-Parece que no haces nada, ¡Solo estas matando a delincuentes! ¡Cuando es a Sombra y a Heartstone a los que debes dar mate! - Master suspiro algo cansaba, desvió un poco su mirada para hablar

-Si lo se, todo a su tiempo Sira-

-¡Pero por lo pronto, deberías hacerlo sufrir matando a ese chiquillo!- Master bufo impaciente ante la terquedad de ella, termino por decirle algo que la lastimaría

-Escúchame Sira, ninguno de tus padres revivirá si matas a ese mocoso- Dijo Master engrandando la furia de la chica frente a ella. Quedo callada varios minutos, tratando de hablar pero sin éxito, cuando logro calmarse, vio a Master muy molesta.

-No regresaran… lo tengo muy presente- Dijo Sira con sarcasmo –Pues yo te diré esto. ¡TU MADRE TAMPOCO REVIVIRA CUANDO TERMINE TU VENGANZA CONTRA SOMBRA! - Grito Sira a su líder, pero esta no movió ni un centímetro ni uno solo de sus músculos, quedando estática viendo a sira seriamente, solo para al final suspirar

-Eso lo se perfectamente- Respondió con calma

-…¡QUE!... Ehh… ¡¿Entonces por qué haces todo esto?! ¡Si sabes que ella no regresara! ¿Por qué sigues con esto? - Volvió a preguntar

-Y terminare esto, Porque quiero justicia, y como se que "los hombres de ley" nunca podrían hacerlo a costa de la inmensa fortuna de sombra, no me queda más que tomar justicia por mi propia mano-

-Sunset, esta guerra se te saldrá de control…-

-¡Yo se lo que hago!, hago esto para hacer justicia, y por qué quiero hacerlo, pero recuerda bien esto…- Master se levantó de su asiento y camino rodeando la mesa para llegar hasta Sira, esta se puso tensa al verla acercarse –Quiero Hacer justicia… ¡CON QUIEN LO MERECE!- Master dio una fuerte bofetada a Sira al estar lo suficientemente cerca de ella, tomándola por sorpresa y haciéndola retroceder

-que… ¿Qué insinúas Shimmer? -

-Que yo timare mi venganza contra mi padre el principal bastardo que arruino mi vida, y no contra inocentes como ese niño- Menciono Master alejándose unos pasos de Sira

-Si es así, ¿por qué lo secuestraste y mantienes aquí? -

-Yo no le hare ningún daño, eso te lo aseguro, y nadie más lo hará- Master se giró dejando que Sira viera el mechón de cabello color verde que poseía ahora, Sira abrió los ojos al máximo al ver eso –Gracias a ti ese niño casi muere, no tuve más que vincularlo con mis brazaletes, si te atreves a hacerle daño estas me darán aviso de inmediato- Master embozo una sonrisa, Sira por su parte dejo ver su ira

-Master, esto llegara un punto en que ya no puedas controlarlo, ya son tres…-

-Ya lo sé… y no me interesa…-

-Master esas cosas terminaran …-

-¡ESO NO ME IMPORTA YA!- Grito Master, dejando a su compañera y amiga callada –Yo sé a la perfección lo que me harán… ¡Y ya no me interesa porque mi vida ya no sirve para nada más que para hacer pagar a Sombra!-

Sira quedo callada, ese grito la intimido realmente pero no dejo que su líder lo viera, espero a que se calmara para hablar de nuevo.

-Esto esta yendo muy lejos… Te estas lastimando-

-Lo sé, y estoy consciente de eso, pero ya no hay marcha atrás, Mis planes están a penas a la mitad y ese niño me servirá de mucho- Master volvió a tomar asiento -¡Así que espero que no vuelvas a tocarlo de lo contrario los disparos que recibas no sanaran!- Sira quedo callada al escucharla, retrocedió un paso viendo como la mirada de su líder reflejaba frialdad, bajo su cabeza resignada

-No puedo reconocerte mas Sunset, esas cosas te hicieron cambiar- Menciono Sira con voz deprimida.

A lo lejos una chica de piel lima veía todo a escondidas.

-Estas cosas me dieron la oportunidad de hacer justicia, y de no ser por mí, los cuatro estarían muertos-

-Si… y me consta Master, pero te has vuelto mucho más fría que antes- Dijo Sira dolida

-Debo serlo, no puedo mostrar debilidad ahora-

-Pero nosotros somos tus amigos… Clash, Alen, Clever… yo… Nunca creí que dirías algo como eso… ¡Quieres matarme solo porque quería venganza contra ese demonio de Heartstone! ¡Tú conoces nuestra historia! -

-Claro que la conozco… y por eso los estoy ayudando a conseguir su venganza contra ese hombre- Master bajo su mirada –Además, aún hay algo que no sabes Sira-

-¿De que estas hablando?- Pregunto algo molesta

-Que Heartstone no fue el principal autor de esa masacre- Master levanto su mirada mostrando una sonrisa, Sira sintió miedo, pero Master mostraba esa mirada pues sabía que lo que le diría cambiaria todo

-¿que?... de… ¿De que estas hablando? -

-De que fue alguien más el que ordeno a Heartstone mandar a sus hombres a las calles a causar esa masacre- Dijo Sin mostrar remordimiento

-Que… que estás diciendo, eso… no puede ser…-

-Así está el asunto, ese hombre, Heartstone un hubiera podido realizar tal crueldad de no ser porque alguien e lo permitiera, en este caso… mi padre tuvo algo que ver, el odia a los niños, pero no más que a los pobres que viven en las calles-

-No…. No Sunset… no puede ser…- Sira retrocedía sorprendida, esa noticia la dejaba temblando de la impresión –Sombra…-

-La maldad de mi padre es infinita, él nos arruino la vida- Entre cada palabra ya de por si sus anaranjados ojos de Sunset se hacían más oscuros –Mi padre mando asesinarlos con ayuda de otro hombre el que mando a dar la orden a Heartstone-

-Quien… dime quien- Pedía Sira llena de ira, pero su líder sonrió satisfecha

-Jejeje… yo te lo regalare cuando lo capture, Sira- Dijo Master sin borrar esa sonrisa ahora retocada, Sira bajo su cabeza en señal de respeto y afirmación a esa orden

Sira vio la seriedad en los ojos de su líder, las cosas no podrían ser más claras, ella no le daría la razón. Sira pensó las cosas y reconoció algo de entre todo. Después de pensarlo, bajo su mirada rendida y la volvió a levantar más serena.

-Está bien… Admito que fue mi error Master, te juro que no volverá a pasar…- Murmuro resignada

-Dejaste tu locura a un lado Sira, aun después de esta noticia-

-Ahora no es el momento, además tú, Master tu siempre tienes toda la razón, seré paciente- Respondió más tranquila

-Eso me agrada, esta vez Lo dejare pasar, espero que no me falles, ese niño es de gran ayuda y solo una herramienta para nuestra venganza, así que no te atrevas a tocarlo de nuevo ¿Entendido? -

-Perfectamente Master- Dijo Sira desviando la mirada, ella logro ver a Clever a lo lejos, esta también bajo su cabeza

-Bien, Fuera de mi vista ahora, debo despejar mi mente…- Ordeno Master viviendo a recargar sus manos contra sus manos y estos contra la mesa

Sira obedeció al instante caminando presurosa directo con su amiga Clever, Sira y ella se encaminaron fuera de la fábrica.

-¿Qué te paso Sira? Lo que hiciste sabias que habría consecuencias… y aun así…-

-Ya lo se Clever, pero no pude resistirme… no podía, ese niño no sabe lo que paso, no sabe lo que es realmente el hombre a que hace llamar padre- Decía Sira con mucha ira

-Sira, ese niño no tiene culpa de nada- Menciono Clever con calma

-Eso… me doy cuenta-

-Te diste cuenta muy tarde-

-Pero ya lo hice, y tengo una idea mucho mejor- Sira sentido con malicia, Clever al verla rodo los ojos con fastidio

-No puede ser, deja tu locura para otro que lo merezca Sira- Pero su compañera rio al escucharla

-Y lo hare, mi plan es excelente no le hace daño a ese mocoso, peor el sí lastimara a su padre Jajaja, claro si lo vuelve a ver- Menciono Sira sin borrar su sonrisa

-Mejor no pregunto…- Clever sobo su cabeza con su mano, las dos chicas quedaron afuera por unas horas, hasta que su líder se calmó. Ese día no tenían nada que hacer, pero al llegar la noche continuaría la acción.

-Clever ¿Cuáles son los planes de Master para esta noche? -

-Muy fácil, hoy terminaremos con las pocas pandillas que quedan, el plan es exterminarlos- Murmuro Clever

-Muy bien, ¿y después de eso? -

-Después nos daremos una bonita fiesta con la policía Jejeje, ya quiero que llegue ese día-

-Yo igual-

La sonrisa de ambas era retorcida y siniestra, se nota que a ambas les emocionaba lo que pasaría y los panes de su líder eran más que claros.

-Esta ciudad no sabe qué clase de demonios está alojando- Murmuro Clever sin dejar de sonreír.

.

.

.

.

.

NA: Doy mi agradecimiento al escritor Yaiba Akatsuki por su ayuda para escoger un bonito nombre para la madre de Sunset Humana. ¡Muchas Gracias! Así como también invitarlos a leer sus fanfics que en mi opinión son de los mejores.

Gracias por haber llegado hasta aquí de todo corazón.