Mineta se recostó contra su almohada de tetas mientras miraba su obra. Otra noche en el paraíso.

Incluso con la luz tenue que había instalado en su habitación, podía ver a Mina Ashido tirada en el suelo, con la cara presionada contra un charco de semen que habían hecho juntos. Ella gimió, girando la cabeza levemente para respirar mejor, pero su lengua seguía saliendo para lamer el charco frente a ella. Mineta pudo escucharla cómo sorbia el semen mientras su culo rosado y grueso se balanceaba de lado a lado.

El semen salía a montones de su vagina y de su culo. Se había asegurado de dejar un buen depósito en sus tres agujeros. La mayor parte de su rosado cuerpo estaba cubierto de semen, una hermosa capa de blanco sobre esa suave carne rosa que Mineta amaba tanto.

Los cuernos de ella eran geniales para coger su cara. Sus ojos dorados lo miraron y pareció sonreír mientras intentaba levantar su cuerpo. No llegó muy lejos, resbaló en el charco de semen y aterrizó sobre su trasero redondo.

"Eso fue... increíble", gimió.

"Lo sé", respondió Mineta con una sonrisa arrogante en su rostro.

Apartó la vista de Mina y miró a Toga. La villana convertida en puta se estaba atiborrando, chupando su semen y el de las otras chicas que estaban en el suelo con clara euforia. Ella gimió de alegría, lamiendo sus afilados dientes mientras tomaba aire.

"Mmm. Que rico", soltó una risita, antes de gatear hacia Mina. La heroína rosa jadeó cuando sintió los labios de Toga en su cuerpo, inmovilizándola mientras empezaba a lamer los restos de semen de su piel.

"¡H-hey! ¡Dejalo! ¡Esto es mío! ¡T-Toga! ¡¿Par-mmph?!" El cuerpo de Mina estaba demasiado cansado para defenderse adecuadamente de Toga, dejando que la rubia besara a Mina, compartiendo el sabor del semen con su compañera esclava. Mina gimió en la boca de Toga, cayendo de nuevo con ella mientras sus lenguas se retorcían y peleaban entre sí.

Mineta sonrió ante el espectáculo, antes de echar un vistazo a lo que posiblemente fuera su mayor logro. La señorita Midnight estaba apoyada contra la pared, su boca congelada en una sonrisa tonta mientras el semen brotaba de su vagina. Su rostro y su cabello estaban cubiertos de su semilla, y las manos de su Maestro casi rompieron su traje en pedazos.

Y ella lo amaba por eso.

Durante años, se había masturbado al pensar en Midnight, y ahora la tenía bajo su control, adorando el suelo por el que caminaba. Su máscara estaba entre sus piernas, empapada por el semen que goteaba de su vagina.

"Estuviste increíble, Maestro", le felicitó Momo, abrazando a Mineta y dejando que su cabeza descansara sobre sus suaves pechos.

"Gracias bebe. Aunque, me sorprende que aún puedas moverte", comentó el, moviéndose para mirar a Momo.

La mujer de cabello oscuro le sonrió. Se soltó el cabello, tal y como a él le gustaba. La forma en que ella lo miró no se parecía en nada a cómo antes lo miraba. Ella no parecía enojada o molesta, ni siquiera cuando la mano de el empezó a manosear y jugar con su pezón.

Adoraba a su Maestro. No era una exageración decir que estaba un poco enamorada de él. Lo rodeó con sus brazos, abrazándolo con más fuerza mientras las manos de su Maestro jugaban con sus tetas.

"Bueno, he estado haciendo más ejercicio", explicó ella, apartando la mirada de él. A pesar de estar completamente desnuda, con semen goteando de su vagina y algo incluso en su cabello, casi parecía avergonzada. "T-también me he puesto a dieta. Se supone que me ayuda a mantenerme delgada y a la vez hace que mis... mis pechos sean más grandes".

"¡Pensé que se veían más grandes recientemente!" Mineta se rió, pellizcando su pezón y haciéndola temblar de placer. "¿Y tú hiciste todo eso por mí?"

"¡S-sí, ahh! D-desde que Midnight se unió a tu harén, t-tenía miedo de que te aburrieras de mí. M-mi trasero no es tan grande como el de Mina, m-mis pechos son lo que más amas de mí, ¡A-así que estaba asus-ahhh! ¡Asustada de que perdieras el interés en mí si no eran tan grandes-mmmph...!"

Mineta la besó, silenciando a la zorra mientras le llenaba la boca con su lengua. Su lengua se movió por el interior de su boca, antes de romper el beso, dejándola jadeando, lamiendo el hilo de saliva que había entre ellos.

"Je. Me gustas mucho más que tus tetas, zorra". A pesar de las duras palabras, los ojos de Momo se agrandaron y su rubor se hizo más intenso. Era como si Mineta estuviera cortejando a la chica, haciendo que se enamorara más de él mientras hablaba. "Amo tu cara, tu cabello y ese cerebro tuyo".

"¿E-en serio...?"

"¡Sí! ¿Sabes lo excitante que es coger con la chica más inteligente de la clase y hacerla parecer una gran tonta?" El corazón de Momo dio un vuelco mientras abrazaba a Mineta con más fuerza, besando su cabeza. "Tengo muchas razones para cogerte. Además, eres la primera que realmente intenta mejorar para mí".

"Haría cualquier cosa por usted, Maestro. Yo...", Momo se detuvo de repente y levantó la cabeza, con los ojos dando vueltas por la habitación.

"¿Eh? Oye, ¿qué pasa?" Preguntó Mineta.

"La puerta. No estaba abierta cuando empezamos". Mineta giró la cabeza para seguir la mirada de Momo, y tenía razón. La puerta estaba ligeramente abierta ahora...

Los ojos de ambos recorrieron la habitación. Las demás estaban demasiado jodidas como para hacer algo o siquiera darse cuenta, pero Mineta lo vio. Un charco de semen en el suelo fue pisado, y él se movió como un rayo mientras se arrancaba una bola púrpura de la cabeza y la lanzaba.

Alcanzó su objetivo y una voz familiar gritó cuando se confirmaron las sospechas de Momo y Mineta. Eso no impidió que Momo se sorprendiera mientras jadeaba.

"¡¿Toru?!"

La bola púrpura flotaba en el aire, sin duda conectada al brazo de la chica invisible. "Um, yo... Uh..." La bola se movió como un rastreador, dejando que los dos siguieran a Toru mientras ella se escapaba hacia la puerta, solo para caer al suelo cuando Midnight le pateó las piernas. Cayendo, justo en los brazos de Midnight mientras la profesora cerraba la puerta con un golpe de su trasero.

"¡H-hey! ¡Suéltame! ¡Déjame ir!"

"Tráela aquí" Midnight obedeció a su joven Maestro, dejando caer a Toru ante él antes de caer de nuevo al suelo, volviendo a su paz recubierta de semen.

Momo se sentó al lado de Mineta mientras él avanzaba lentamente hacia Toru. Él miró su figura desnuda, pero invisible, antes de mover su mano hacia abajo. Ella jadeó cuando Mineta sintió lo que estaba esperando.

"Estás mojada", comentó, y Momo se acercó para ver el sutil brillo de sus jugos bajando por las piernas de Toru.

"¡No! Y-yo..."

"Nos estabas espiando, tocándote al verme coger con todas estas chicas, ¿verdad?" preguntó Mineta, y la tartamuda respuesta de Toru solo demostró que tenía razón.

"¡N-no! ¡Y-yo no estaba...!"

"¿Qué otra razón tendrías para estar aquí?" Preguntó Momo, levantando una ceja.

"Yo... Yo escuché gritos, y-y..."

"¿Por qué entrar? Podrías haberlo visto todo desde fuera, ¿no?" Preguntó Momo. "¿Por qué querrías ver tan cerca...?" Ella sonrió, pero era una especie de sonrisa que Toru nunca había visto en su rostro antes. Casi hambrienta, un brillo primario en sus ojos. "El Maestro tiene razón. Quizás hayas venido aquí sólo para observarnos..."

"Yo..." Podían escuchar su respiración. Respiraciones profundas y temblorosas mientras estaba de pie frente a los dos.

Mineta sonrió mientras descansaba su cabeza en el pecho de Momo y jugaba con uno de sus pezones. "Oye, es genial. Tenías curiosidad, ¿verdad? ¿Por qué todas estas sexys perras quieren tanto mi pene?" Comentó Mineta, con un tono juguetón en su voz, mientras Momo gemía detrás de él.

La esclava de grandes pechos se dio cuenta de lo que Mineta estaba haciendo y sonrió. "Es porque nos dimos cuenta de lo increíble que es Mineta, Toru. Mira esto". Agarró el grueso miembro de Mineta con su mano, moviendo sus dedos arriba y abajo sobre el tronco venoso.

Pudo escuchar a Toru jadear, antes de tragar saliva. Sin duda sus ojos estaban puestos en el grueso miembro, viendo cómo una gota de líquido preseminal comenzaba a gotear de él. Cayó al suelo mientras Toru jadeaba de nuevo.

"Lo amamos, Toru. Yo... Yo lo amo", confesó Momo, con un rubor en su rostro mientras abrazaba a Mineta, apretando su rostro contra sus tetas. Él chupó uno de sus pezones y ella gimió en voz alta mientras miraba a Toru. "Es tan bueno... Es tan perfecto. Me ha hecho venirme tantas veces. A Mina también... Incluso a Midnight..."

La respiración de Toru se hizo más fuerte mientras Momo observó cómo la cama se movía ligeramente. Toru probablemente se estaba agachando, pensó Momo, con una mano en la cama para estabilizarse mientras veía la mano de Momo subir y bajar el pene del hombre.

"También puede ser tuyo", comentó Mineta y señalo la puerta. Midnight la abrió para Toru con una sonrisa en sus labios.

"O puedes irte. Adelante. No te obligaremos a hacer nada que no quieras. Eso sí, no vayas por ahí hablando sobre nuestro pequeño secreto", sonrió. "Intentaremos calmarnos. Por esta noche, al menos".

"Ya ha oído, Maestro", asintió Momo. "Puedes irte, Toru. Más de este... divino pene para nosotras", se estremeció, pasando su dedo contra la punta del pene de Mineta, limpiando el líquido preseminal con su dedo.

Las chicas y Mineta podían escuchar los pasos mientras Toru se movía. También podían escuchar el inconfundible goteo de los jugos de su vagina golpeando el suelo, y cualquiera que mirara al suelo habría visto el rastro que acababa de aparecer en el suelo, que conducía a la estudiante temblorosa.

Los pasos luego se detuvieron... Había silencio. Incluso Mina y Toga detuvieron su batalla por el semen solo para ver qué ocurría después.

Y entonces la puerta se cerró, y Momo suspiró.

"Pensé que seguramente se habría unido a nosotras. Lo siento, Maestro".

"No lo sientas, puta. Mira", Mineta sonrió, levantando la mano y señalando algo.

Había un pequeño charco en el suelo, y cuando Momo y las demás levantaron la vista, vieron la pierna de Toru levemente delineada por los jugos de su vagina deslizándose por sus piernas hasta el suelo. Ella todavía estaba aquí, y comenzó a caminar hacia adelante con las piernas temblorosas mientras susurraba.

"¿E-es realmente bueno?"

"Celestial", respondió Momo, apretando el pene una vez más.

"Y-y si no me gusta"

"¡Ja!" Mina se rió mientras se acostaba en el suelo, mientras que Toga chupaba sus pechos.

"S-si no me gusta, puedo simplemente... ¿irme?" Toru preguntó.

"Por supuesto. Si es lo que quieres". Mineta pudo ver un hilo de baba bajando por su barbilla. Ella se inclinó hacia adelante, y él pudo escuchar el suave aplauso de sus tetas cuando chocaban entre sí. ¡Sonaban casi tan grandes como las de Momo!

Sabía dónde estaba su barbilla y tenía una idea bastante clara de dónde estaban sus labios. Con eso claro, Mineta puso sus manos en las mejillas de Toru y la besó. Ella gimió sorprendida y asombrada cuando él estrelló sus labios contra los suyos, antes de que sus piernas comenzaran a temblar bajo ella cuando la lengua de él se sumergió en su boca, explorándola.

Toru nunca imaginó que Mineta fuera bueno para algo, pero mierda... Era un besador increíble. Su lengua bailó dentro de su boca, envolviéndose completamente alrededor de su lengua. Aunque ella era invisible, él tenía un don natural para besar. Sus labios y lengua por sí solos fueron suficientes para llevarla al límite, haciendo que se viniera en ese mismo momento.

Momo miraba con ojos muy abiertos y asombrados. Ver al Maestro besar a alguien invisible era... surrealista. Vio la lengua de Mineta bailar en el aire. Lamia saliva, la saliva de Toru, y su lengua estaba claramente luchando con la de ella...

La mujer de cabello oscuro tragó saliva con asombro por el espectáculo, jadeando mientras su propia vagina anhelaba lo que Toru estaba recibiendo, pero se mantuvo al margen. Quería que Toru disfrutara del pene de Mineta por su cuenta. Que entendiera lo que Momo y las demás adoraban de Mineta...

Toru gimió en la boca de Mineta, antes de caer sobre la cama. Momo se movió para ellos mientras Toru se acostaba encima de Mineta, sintiendo su lengua hundirse en su garganta mientras su pene se frotaba contra su vientre. Se había vuelto más alto en los últimos años, pero seguía siendo el chico más bajo de la clase con diferencia.

La mujer invisible solía burlarse de él por eso. Ahora, no podía imaginarlo de otra manera. Podía ser bajito, pero era jodidamente enorme donde pudo ver...

Toru envolvió sus brazos alrededor de Mineta, devolviéndole el beso. Siempre había fantaseado con su primer beso. Se imaginó que habría sido con algún semental, algún héroe caliente... no Mineta, pero carajo... Él era bueno en eso.

De repente rompió el beso, y Toru jadeó mientras sonreía. Tenía una mirada tan pervertida en su rostro... Por otra parte, ella también.

"Móntame, puta".

"S-sí..."

"Sí, ¿qué?"

"¡Si, Maestro!" Mierda... Se sintió tan jodidamente bien decir eso.

A Toru ya no le importaban los porqués o los por qué no. Ella hizo lo que le dijo, poniéndose encima de él, mirando a ese miembro enorme y brillante que se había estado cogiendo a las otras chicas. Las mujeres a las que Toru miraba y admiraba se empalaban en este pene...

¿Realmente podría ser tan bueno?

La mano de Mineta golpeó el trasero de Toru, y él sonrió mientras lo hacía de nuevo, ganándose un pequeño suspiro de la mujer invisible. "¡Vaya, siempre supe que tenías un trasero enorme, pero nunca pensé que fuera tan grande!"

"G-gracias". Ella recordaba haberse enojado con él por 'cumplidos' similares en el pasado, pero ahora se sentía honestamente honrada mientras se levantaba y dejaba que su enorme pene se deslizara en su húmeda vagina.

Toru nunca antes había sentido nada parecido. Sus ojos se agrandaron cuando sintió los lados del pene frotarse contra sus paredes húmedas. La llenó, haciéndola casi venirse en el acto a medida que su pene entraba más y más en ella.

El sudor corría por su cuerpo, dándole a Mineta una silueta muy sutil para mirar. La tenue luz la captó, haciéndola casi brillar mientras él colocaba sus manos sobre sus tetas y comenzó a jugar con ellas.

"¿T-te gustan mis tetas, Mineta? ¡Son casi tan grandes como las de M-Momo! ¡Ahh!"

"Más rápido", le ordenó, golpeando una de sus tetas, y ella obedeció con un rápido asentimiento, levantándose de nuevo, antes de caer sobre el pene, llevándose todo el pene dentro de ella mientras gritaba de placer.

Toru rebotó sobre el pene de Mineta, gimiendo su nombre mientras la llenaba. Cualquier dolor que sintiera fue barrido por la sensación celestial de su pene dentro de ella. Sintió la punta de su pene presionando contra sus entrañas, y cuando su pene se estrelló contra cierta parte de ella... Toru no pudo evitar correrse de nuevo sobre su miembro.

"Tienes suerte de que yo sea un maestro tan agradable. Podría castigarte la próxima vez por venirte sin mi permiso".

"¡L-lo siento! ¡P-por favor, Maestro, v-vente dentro de mí! ¡E-espero que eso lo compense por ser una c-chica tan mala, Maestro!"

Toru no podía creer lo que estaba diciendo, pero no podía evitar que sus caderas subieran y bajaran sobre el pene. Los jugos de su vagina cubrieron el tronco y gotearon sobre el cuerpo de Mineta mientras él gemía debajo de ella.

"¡Aceptaré tú oferta!" él sonrió, antes de que ella sintiera su pene palpitar y temblar dentro de ella.

Los ojos de Toru se agrandaron, y no estaba segura de si su último orgasmo se había alargado por unos instantes más, o si de alguna manera la hizo venirse una vez más, pero sintió una oleada de euforia cuando la semilla de Mineta llenó su vagina.

Lo hermoso de coger con una chica invisible era que Mineta podía ver su semen agitándose dentro de Toru, cubriendo el interior de su vagina mientras ella se sentaba sobre él, empalada en su grueso pene. Ella estaba temblando, maullando de placer cuando las manos de Mineta pellizcaron sus pezones.

"Dime quién es tu dueño, zorra".

"Tú..." Su voz era un gemido bajo, antes de que ella se soltara del pene, el semen goteaba de su vagina. Mineta sintió sus tetas arrastrarse por su pecho mientras el sensual jadeo de Toru acariciaba sus oídos. "Tú eres mí dueño, Maestro Mineta..."

El joven héroe en entrenamiento sonrió, apoyando una mano en el trasero de Toru mientras echaba la cabeza hacia atrás.

Otra puta agregada a su harén...

Toru se acurrucó contra él, besando su cabeza. La sensación de una mujer invisible besando y acariciando su cuerpo fue más que erótica cuando Momo comenzó a gatear y las dos zorras comenzaron a compartir su pene entre ellas. Ambas arrastraron sus lenguas de arriba hacia abajo por el pene brillante, gimiendo mientras Mineta sonreía.