Disclaimer: Los personajes pertenecen a Marvel & Disney. No tengo fines de lucro.


Capítulo dedicado a Vidian. "Te adoro hermanita, me has dado mucho apoyo estos días y jamás voy a olvidarlo. Sin tu apoyo moral y esos reviews gigantes que tanto amo, este fanfic no sería igual. Espero te guste"


Capítulo XI: Gemas, Thanos y Muerte


Tras observarle detenidamente, Steve se percató de las pronunciadas ojeras que ennegrecían la mirada altanera de su antiguo compañero de equipo, su barba estaba un tanto descuidada y sobre su rostro, había una expresión demacrada que jamás le había visto.

Si Tony lucía así, no quería detenerse a imaginar la impresión que debía producir su propio aspecto…

Hace unos días conocí a un tipo —comenzó, mientras su mirada se perdía en el altar de la iglesia, específicamente en el tétrico crucifijo de resina que yacía en medio. Sintió un escalofrío, nunca le habían gustado esas cosas—, bueno… Bruce me lo presentó. Su nombre es Stephen Strange, más conocido como Doctor Strange.

El entrecejo de Steve se frunció. Aquel nombre le sonó bastante familiar.

¿Strange?

¿Lo conoces?

No —negó de inmediato—, pero si mal no recuerdo, hace un tiempo, Natasha y yo interrogamos a un tipo que lo mencionó.

No me sorprende, fue un médico muy exitoso en el campo de la cirugía, pero ahora está bastante alejado de eso. En fin, este sujeto es especial, él tiene habilidades, ya sabes, singulares…

¿Qué quieres decir con singulares?

Tony entornó los ojos, había olvidado que Steve Rogers era un hombre literal y que algunas cosas simplemente no las podía —ni quería— interpretar.

Es un hechicero, no uno ordinario…

¿Cómo Wanda?

No exactamente, diría que Strange maneja cosas aún más complejas…

Vale entiendo, es una amenaza y necesitas nuestra ayuda para contenerlo, ¿verdad?

No.

¿Entonces? —inquirió, mirándole confundido.

Este tipo maneja las artes místicas. —Sabía que Steve no entendía a lo que se refería, pero no podía ir al grano, la situación era difícil y si no deseaba que él se alterase, estaba condenado a ser detallista y paciente—. Lo que básicamente hace, es encargarse de proteger a la Tierra de amenazas que nosotros ni siquiera podríamos imaginar.

¿Podrías ser más específico?

Tony lanzó un resoplido.

Probablemente eso de ser detallista y paciente no iba a funcionar.

Strange protege a la Tierra de amenazas interdimensionales. Amenazas que, básicamente podrían acabar con nuestro planeta y toda la galaxia —observó a Steve seriamente, no estaba seguro de lo que hacía, confesar lo que ocurría, era obligarse a confiar nuevamente en él y no sabía si estaba preparado para eso. De cualquier manera, sus opciones eran limitadas. Necesitaba a Rogers, y aunque este no lo supiera, también iba a necesitarle—. Hace tres semanas, un ser extraño se infiltró en nuestra torre. Esa noche yo no estaba ahí, tampoco Rhodey, pero Visión… él sí estaba.

Su estómago dio un vuelco violento. Recordar la forma en que ese individuo estuvo a escasos segundos de acabar con Visión, aún lograba revolverle las entrañas.

¿Le hizo algo? —preguntó, alarmado—. ¿Visión está bien?

Ahora lo está, pero cuando acudió a mí y vi el estado en que le dejaron, simplemente no lo creí…

El rostro de Steve empalideció bruscamente.

Visión es muy poderoso, si ese individuo consiguió dejarle tan malherido es porque…

Es extremadamente peligroso —complementó, dejando al capitán con los labios ligeramente separados. No podía creer lo que estaba escuchando—. Visión dijo que intentó noquearle, pero no lo logró, luego su agresor murmuró que el Titán Loco estaría muy contento y simplemente se abalanzó encima de él, listo y dispuesto a despojarlo de la gema.

¿Pero no lo logró, verdad?

Tony negó con la cabeza.

Aún no, pero en cuanto pueda lo hará.

¿Cómo escapó?

Eso no importa, cap. Lo que debería importarte es lo que hay detrás de toda esta basura.

¡Pues ve al grano!

Thanos… —espetó, sintiendo un escalofrío con el simple hecho de mencionarlo—, según me informaron, es un maldito cuyos poderes podrían despedazarnos. Este tipo gobierna sobre una región lejana del espacio, también comanda el ejército masivo de los Chitauri. Su objetivo principal es obtener las Gemas del Infinito, ya imaginarás para qué las quiere, ¿no?

Durante los últimos meses, había experimentado en carne propia las consecuencias de lo ocurrido, pero si era honesto, nunca lo había sentido tanto como en esos momentos. Incluso, podía inferir que a Tony le pasaba lo mismo. Ambos sabían que sus diferencias provocaron consecuencias irreparables, una de ellas —sin duda— fue haber convertido a la Tierra en un blanco fácil, pues con los Vengadores divididos, el planeta automáticamente corría peligro. Tarde o temprano algo así ocurriría, y lamentablemente, quienes más lo padecerían serían las personas, civiles inocentes que no debían verse afectados por todo lo ocurrido.

¿Qué tiene que ver Strange en todo esto?

Está más involucrado que cualquiera de nosotros, él también tiene una gema, específicamente la del tiempo, la que obviamente está protegiendo. En realidad, puede que Strange comprenda esto mejor que yo. Pero de cualquier manera, eso tampoco es el punto.

Mi cabeza va a explotar, Tony… sólo enlaza las cosas y ya.

Bruce estuvo en Asgard, con Thor, supongo que ya sabes lo que pasó ahí…

No, Tony. No sé nada —contestó, cabreado.

Asgard fue destruida… —Los ojos de Steve se abrieron desmesurados, aquello no podía ser cierto. Estaba decidido a preguntar qué diablos había pasado, pero en cuanto el filántropo realizó un gesto con su dedo y le solicitó guardar silencio, Steve asumió que simplemente debía callarse, a final de cuentas, sus preguntas solo estaban entorpeciendo la conversación—, da igual, eso podemos explicártelo más adelante… el punto es que cuando Thor, Bruce y su pueblo estaban sobre una nave dirigiéndose a la Tierra, fueron interceptados por la nave de ese miserable grandísimo hijo de… —interrumpió sus propias palabras en tanto cerraba los ojos y se tomaba el tabique nasal con un par de dedos—. Como sea, cuando Bruce se despertó, luego de ya sabes, haberse convertido en el otro sujeto, Strange se percató de lo que estaba ocurriendo y decidió dirigirse hacia el sitio en donde estaba Bruce, después de eso, ambos me buscaron y me advirtieron proteger a Visión, obviamente intenté contactarme con él, pero no pude hacerlo a tiempo, ya le habían golpeado.

—Maldición… —espetó, negando con la cabeza—, se oye como si fuese de mal en peor...

—Y en efecto, así es. Va de mal en peor cada día. Es cierto que Visión logró huir de esa cosa, pero seamos realistas, eso claramente fue suerte y ella no estará siempre de nuestro lado. Tenemos que hacer algo.

Aunque sintiera que en esos momentos su ayuda no solucionaría nada y que sus deseos por vengar la muerte de Sharon le obligaban a quedarse en Alemania, Steve sabía que no tendría suficientes agallas para anteponer sus intereses personales y negarse a regresar. Pero en realidad, tampoco tenía opciones de hacerlo. Había sido él mismo quien prometió estar dispuesto a ayudar si los Vengadores llegaban a necesitarle. Además, sus principios como Vengador no habían cambiado, aún deseaba proteger a la Tierra y liberarla de cualquier amenaza, incluso si eso le costaba la vida.

¿Cómo puedo ayudarles?

Ayúdanos a cuidar las Gemas del Infinito y a proteger a los civiles de una inminente invasión alienígena, o lo qué sea que vaya a pasarnos. Ayúdanos a impedir que ocurra una desgracia.

En efecto, la cooperación que esperaba Tony, claramente implicaba tener que marcharse de ahí.

Aún tengo asuntos pendientes aquí…

Stark le miró como si hubiese dicho la estupidez más grande de su vida. Pero no podía culparlo, en cierta manera así había sonado.

Y yo tenía una boda que planear —replicó, haciendo alusión a su compromiso con Pepper Potts—, pero no podremos hacer nada si destruyen nuestro planeta.

Lo sé, tienes razón, es solo que… en estos meses ocurrieron cosas que son difíciles de superar.

Nosotros tampoco la hemos pasado bien.

Asesinaron a Sharon… —soltó de golpe.

Durante algunos segundos, el magnate simplemente pareció quedar en blanco. Aquella noticia acababa de noquearlo.

¿Qué? —inquirió, perplejo.

Steve le miró seriamente. No tenía intenciones de echárselo en cara y demostrarle que durante esos meses, ellos tampoco la habían tenido fácil, si se lo había dicho, fue simplemente porque esta vez pensaba hacer las cosas bien, no estaba dispuesto a guardar secretos de ningún tipo.

Y de cualquier manera, si pensaban trabajar juntos, debían comenzar por lo básico y recomponer la confianza que alguna vez profesaron hacia el otro.

Hydra, o más bien, los que quedan de esa nefasta organización, están aprovechando nuestra separación para seguir con sus planes. Ahora son liderados por un psiquiatra psicópata que manipula las mentes. —Su mandíbula comenzó a tensarse—. El doctor Faustus.

¿Cómo pasó? —preguntó Tony, sin salir de su impacto.

No sé cómo lo hace, pero es capaz de hacer que cualquier persona se someta a su voluntad. Manipuló a Sharon para que me asesinara con un arma, ella fue incapaz de hacerlo y… — recordar aquel suceso, provocó que el capitán inconscientemente formase puños en las manos—, ese maldito la obligó a dispararse en la cabeza.

Tony procesó la información sintiendo una presión desagradable sobre el pecho. En cierta forma, sentía que la muerte de Sharon Carter también era su culpa.

Lo siento, Steve.

No puedo dejar que se quedé así…

No, definitivamente no.

¿Cómo se supone que arreglaremos todo esto? ¿Cómo lidiaremos con Hydra, el gobierno y Thanos al mismo tiempo?

Sé que quieres justicia por lo que ocurrió con tu novia, y sé que esos bastardos de Hydra también representan una amenaza grande, pero créeme, todo lo que hagan valdrá mierda si Thanos logra reunir las gemas. —Steve descendió la vista. Ni siquiera quería imaginar semejante poder en manos de ese tipo—. Escucha, desconozco los planes exactos de ese tipo, pero estoy seguro de que va a atacarnos muy pronto. Por eso es importante que mantengamos las gemas a salvo, encarguémonos de esto y cuando estemos seguros de que ninguna entidad cósmica nos va a destruir, entonces nos ocuparemos de Hydra y de ese maldito que asesinó a Sharon.

Eso suena bien, supongo… —lanzó un suspiro « ¿cómo puedes ser tan idiota para decir que aquello suena bien, cuando en el fondo sabes que se oye peor que una pesadilla?» pensó, angustiado. Se pasó una mano por el rostro, ya no sabía lo que decía—. Si regresamos, Ross no tardará en encontrarnos.

No te preocupes, yo me encargaré de ese dolor en el trasero.

Mientras ignoraba tomar cualquier tipo de precaución y con ansiedad decidía aumentar la velocidad, Steve condujo su motocicleta por un camino rocoso y sin pavimento. Sabía que sus amigos estaban preocupados y que le esperaban angustiados, no podía tardarse más de la cuenta.

La reciente conversación que había tenido con Tony, se repetía una y otra vez en su cabeza, aquello simplemente se había negado a salir de sus pensamientos. Su mente era incapaz de pensar en otras palabras que no fuesen «gemas» «Thanos» y «muerte».

Ser consciente del peligro que corrían y de lo que tendrían que hacer para salir con vida, era algo que no sabía cómo demonios explicar, ¿qué cara pondrían sus amigos? ¿Qué diría Natasha?

Oh Nat…

Ella definitivamente iba a tomárselo muy mal.

Era la que más esfuerzos había hecho por conseguir pruebas que demostrasen la inocencia del grupo, la única que tuvo iniciativa de volver a levantarse y lograr que las cosas poco a poco volviesen a ser como antes.

No quería imaginar su rostro cuando le dijera que todos sus planes acababan de irse al diablo.

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No sabía qué hacer, tampoco qué decir o cómo diantres reaccionar. En su organismo nada parecía querer funcionar.

Con ojos brillantes, Natasha miró a James en forma suplicante, jamás se había sentido de aquella manera, su mente acababa de hacer cortocircuito y aunque quisiera hablar, las palabras simplemente no fluían. Necesitaba que la ayudase, que dijera algo, alguna frase idiota que excusase lo que Sam acababa de escuchar, en realidad, cualquier cosa que hiciera era mejor que guardar silencio y limitarse a actuar indiferente frente a un problema que les correspondía a ambos.

«Maldita sea»

Si deseaba ir por Steve, su única alternativa era reaccionar, hacer todo lo que estuviese a su alcance y salir de eso cuanto antes.

Por él, debía hacerlo.

«Tienes que hacerlo»

Tratando de entregar una explicación convincente y deseando con todas sus fuerzas que ese maldito momento acabase, Natasha se abofeteó mentalmente y con valentía decidió enfrentarle.

—Sam…

Se aproximó a él, quiso tomarle de un brazo y buscar un poco de comprensión con aquel gesto, pero en cuanto su mano intentó tocarle, Falcon bruscamente se alejó y con rapidez se encargó de marcar distancia.

Tragó saliva. Claramente no deseaba escucharle.

—No, olvídalo. No es necesario que me expliquen nada. —La mirada de Sam esta vez cayó sobre Bucky—. Es bastante evidente lo que sucede entre ustedes.

—No tergiverses las cosas, Wilson. Sólo estábamos platicando.

Bastó con que James dijera eso para que Sam se precipitase a él con pasos amenazantes.

—¿Crees que soy un imbécil? —masculló—. Escuché perfecto y claro que entre tú y Natasha hubo algo…

—¿Y qué? —replicó, haciendo que Natasha comenzase a inquietarse. Nunca había visto a Sam tan molesto, su autocontrol parecía ir en decadencia, pues solo era cuestión de segundos para que su rabia estallase y terminase estampando su puño en el rostro de Bucky—, eso no quiere decir que actualmente siga sucediendo. Si piensas que traicionamos a Steve o cualquier mierda parecida, estás muy equivocado. Además, no tenemos por qué demonios darte explicaciones.

Antes de que Sam pudiese responder algo y sin saber cómo diablos consiguió interponerse en medio de ambos, Natasha le obligó a distanciarse de Bucky en tanto le tocaba el pecho con la palma de su mano y le miraba amenazante.

Estaba comenzando a hartarse de darle explicaciones.

—Steve corre peligro y no deberíamos estar perdiendo el tiempo con esto.

—¡Chicos! —La voz de Ant-Man hizo que los tres volteasen a observarle—. ¡Chicos!

Natasha rodó los ojos, si Scott decía algo estúpido no dudaría en golpearlo.

Lang ingresó rápidamente en la cochera y Bucky no pudo evitar arquear una ceja. Ver como su enorme entusiasmo se reflejaba en aquella sonrisa amigable y esperanzadora, era simplemente desconcertante. Como siempre, Scott y su irreverencia contrarrestaban violentamente con la tensión del momento.

—¿Qué pasa? —preguntó Bucky, sin poder ocultar su fastidio.

—¡Steve ya regresó!

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En cuanto Scott anunció la llegada del capitán, Natasha corrió desesperada y ansiosa a su encuentro. En esta ocasión no hizo nada por disimular sus sentimientos. Tan pronto como pudo alcanzarlo con sus manos, lo atrajo hacia su cuerpo y no dudó en recibirlo con un abrazo.

Steve inmediatamente correspondió al gesto, la rodeó por la cintura y se apegó a ella como si no la hubiese visto en años.

—Maldición, estaba tan preocupada… —susurró, en tanto hundía el rostro en su cuello y le envolvía ambos brazos tras el mismo—. ¿Estás bien?

—Tranquila, nada malo ocurrió —siseó, apartándose brevemente para mirarla y guiñarle un ojo—. Te dije que todo saldría bien.

Natasha esbozó una sonrisa sincera. En verdad había llegado a pensar lo peor, que el idiota de Stark haría algo en su contra o que jamás volvería a verlo. Era un verdadero alivio saber que las cosas no habían acabado de esa manera.

Su sonrisa desapareció cuando notó la forma en que Sam le observaba, aquello hizo que de manera inconsciente tragase saliva y dejase de abrazarle.

Mientras notaba la tensión entre Natasha y Sam, Bucky adelantó sus pasos y se encargó de llegar a Steve antes de que Falcon pudiese hacerlo, como buen entendedor de la situación, sabía que era su momento de intervenir e impedir que el afroamericano fuese a mencionar algo respecto a lo ocurrido en la cochera.

—Me alegra saber que todo salió bien —dijo Bucky, dándole un toque amistoso en la espalda.

—No tan bien —musitó Steve, encargándose de usar un tono de voz que sólo su amigo pudiese escuchar, este en respuesta, por supuesto frunció el ceño—, luego te explico.

—¿Qué ocurrió? —cuestionó Sam, acercándose—. Estábamos a segundos de ir a buscarte…

—Sí, de hecho cuando el micrófono dejó de funcionar, llegamos a pensar lo peor —añadió Scott.

—¡Hey cap, ven a decirnos qué demonios pasó! —gritó Clint desde el pórtico de la vivienda. Wanda, quien yacía de pie a su lado, esbozó una sonrisa sincera y a lo lejos le saludó con una mano.

Steve quiso sonreír, pero no pudo hacerlo. Lo que tenía que decirles no iba a ser agradable en lo absoluto.

Entonces… —mencionó, aún sin poder creer que estuviese cediendo a los planes de Tony—. ¿Quieres que hable con T'Challa y lo convenza de hacer esto?

¿Se te ocurre un plan mejor?

Por supuesto que no se le ocurría nada mejor, en esos momentos a duras penas conseguía pensar.

Sabes que los habitantes de Wakanda no la han pasado bien, si llevamos a Visión a ese lugar, haremos que esa gente se exponga a un grave peligro.

Ay querido capí paleta —profirió, mirándolo como si fuese un niño de cinco años—, ¿cómo demonios te hago entender que todo el universo está en grave peligro?

Sí, pero…

Pero nada, Rogers, sabes tanto como yo que Wakanda es el mejor sitio para proteger a Visión y a la maldita gema que lleva en su cuerpo. Sin mencionar que T´Challa confía más en ti que en mí, ya te ayudó a esconder al imbécil de tu novio una vez. ¿Por qué no habría de hacerlo de nuevo?

Sus últimos dichos claramente no fueron del agrado del rubio, su entrecejo fruncido y un gesto de pocos amigos lo dejaban más que claro.

¿Cuándo quieres que partamos a Wakanda?

Esta semana.

¿Y Visión? ¿Cómo lo hará para llegar a Wakanda? ¿Llegará solo o quieres que nosotros…?

Él ya está aquí. —Los orbes azules de Steve se abrieron con sorpresa e incredulidad—, se quedará con ustedes y luego todos viajarán a Wakanda.

¿Cómo que él está aquí?

Bueno no está aquí ahora mismo, está en el hotel donde me estoy hospedando, pero en cuanto me vaya, él se dirigirá al sitio en donde tú y el resto de los fugitivos se están quedando. Así que no sería mala idea que regresases pronto a casa, digo, la brujita, la arañita, el tipo que se transforma en hormiga gigante y los demás, deben estar muy preocupados. Entonces papi, o sea tú —habló, apuntándole con un dedo—, debe prepararlos psicológicamente para esto. La idea es que cuando vean a Visión y se enteren de todo, no entren en pánico y se asusten.

Unos enormes deseos por golpearlo comenzaron a invadirlo. ¿Cómo demonios se atrevía a ser sarcástico cuando los estaba exponiendo de semejante manera? Si esa cosa quería a Visión, en cualquier momento podría llegar y atacarles.

¿Qué demonios te pasa, Stark? —masculló, sintiendo como y una vena palpitaba de forma desagradable en el interior de su cuello—, ¿de esto se trata? ¿De lavarte las manos y traernos el peligro a nosotros?

Ahora fue Tony quien le miró con expresión colérica.

Veo que eres incapaz de dejar lado esta cosa de los bandos… —ironizó, provocando que Steve se sintiera un tanto desconcertado y dejase de verlo directo a los ojos—, esto no se trata de exponerlos, Rogers. Mientras ustedes se largan a Wakanda, Strange, Bruce y yo trataremos de buscar una manera de detener esta mierda, pero como veo que la demencia senil empieza afectarte, debo recordarte que Strange también tiene una gema, así que estaremos igual o incluso más expuestos que ustedes.

¿Todavía tienes el celular que te di? —preguntó, distraído. Tony le miró con extrañeza, no entendía su interrogante—, ¿lo tienes o no?

¿Esa piedra neandertal? —refutó, arqueando una ceja—, claro que lo tengo.

Esa piedra neandertal simboliza que superé eso de los bandos mucho antes que tú, Tony.

Y ese hermoso iPhone que te di, cabe decir, de mucho más calidad que esa concha con números que tú me diste, también lo simboliza.

Y por primera vez —desde que los malditos acuerdos de Sokovia habían llegado a sus vidas—, ambos pudieron sonreírse con sinceridad y compañerismo.

—¿Steve? —insistió Sam, mirándole con preocupación—, ¿qué ocurrió? ¿Qué quería Stark?

—Será mejor que se los explique adentro.

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Cuando Steve finalizó sus palabras y todos fueron conscientes del peligro que estaban corriendo, un silencio frío y rotundo se posó en medio de la sala. Algunos yacían con el rostro pálido y la vista perdida, otros —mientras trataban de pensar en algo que pudiese ayudarles a salir de eso—, solo se limitaban a permanecer cabizbajos. Muy en el fondo, todos sabían que su única alternativa era aceptar lo que Stark había propuesto.

Aunque no les gustase, tendrían que abandonar Alemania y dirigirse cuanto antes a Wakanda. Después de todo, era la mejor opción.

—Los planes de Tony siempre terminan mal, intenta ser un héroe y protegernos a todos, pero su ego empieza a cegarle y es incapaz de notar que hay cosas que no puede manejar. Tú mejor que nadie, sabes lo caro que eso puede salirnos. —A pesar de que su voz se oyó débil y apagada. Natasha se encargó de sonar enfadada—. Si ese Thanos es tan poderoso como dicen, ni la tecnología más sofisticada de Stark podrá salvarnos.

—¿Entonces qué hacemos? —inquirió Clint—, ¿dejar que ese Thanos logre su objetivo y nos asesine?

—No, por supuesto que no. Sólo digo que no permitamos que Tony domine esto. Eso es todo.

Steve la miró con gesto culpable, sabía lo mucho que eso estaba doliéndole, él también habría preferido quedarse en Alemania y hacer justicia por Sharon, pero no estaba en sus manos frenar lo que ocurría con Thanos, aquello no dependía de él, tampoco de Tony, era responsabilidad de todos y si deseaban seguir respirando, no tenían más opciones que dejar a un lado sus pretensiones personales y unirse a Stark.

—Nat… —Con intenciones de tranquilizarla, avanzó un par de pasos hacia ella, pero Natasha se negó a tenerle cerca y con molestia retrocedió.

No era sencillo asimilar que sus esfuerzos por acabar con Hydra se estuviesen yendo al demonio, al menos no después de haberse esforzado tanto. En esos momentos no tenía fuerzas suficientes para entenderlo y, muy en el fondo, tampoco deseaba hacerlo.

Dejando a Steve preocupado y siendo incapaz de seguir con eso, la pelirroja simplemente optó por dirigirse a su cuarto. Necesitaba relajarse y procesar esa situación en silencio.

—Entonces es un hecho, nos iremos a Wakanda. —La voz de Falcon hizo que el capitán dejase de mirar el camino que había tomado la espía y enfocase ambas pupilas sobre él. A juzgar por la actitud apática que había cargado Sam durante los últimos días, le sorprendía bastante que no estuviese siendo irónico y pareciera dispuesto a apoyarle—. ¿Cuándo partiremos?

—Probablemente esta semana, en realidad Tony no especificó un día, el solo…

Sus palabras quedaron a medio terminar, pues de improviso, la figura de un hombre con cabello rubio y de contextura delgada —literalmente— atravesó la puerta principal de la sala.

Eso bastó para que todos reaccionasen y adoptasen un actitud de combate, estaban decididos a intervenir y atacarle, pero en cuanto se percataron de la verdadera identidad de aquel sujeto, con absoluto desconcierto abandonaron sus posturas de ataque y solo se limitaron a observarle.

Visión inmediatamente se deshizo de su aspecto humano y con rapidez dejó que su verdadera apariencia hiciera acto de presencia. Les dedico una sonrisa débil y con caballerosidad realizó una pequeña reverencia antes de saludarles.

—Discúlpenme, no era mi intención asustarles, pero han ocurrido eventos desagradables que me han obligado a tener que ocultar mi verdadera identidad.

—Creo que entendemos esa mierda mejor que nadie —espetó Natasha, quien había regresado en sus pasos y observaba al recién llegado desde los peldaños de la escalera.

Como si se tratase de un fantasma, ingresó en la sala mientras levitaba en el aire y se desplazaba directamente hacia Wanda. La chica —con lágrimas en los ojos y evidentemente emocionada—, sonrió ampliamente antes de envolver ambos brazos alrededor de su cuerpo y recibirle con un cálido abrazo.

—¿Qué demonios…? —exclamó Scott, aún desconcertado por lo que estaba viendo.

—Cierto, olvidé mencionar que Visión ya estaba aquí —habló Steve, mientras hacía un gesto con las manos e incitaba a que todos se calmasen.

—Wanda… —musitó, besándole la frente—, no imaginas cuánto te extrañé.

Bucky frunció el ceño. No le agradaba la forma en que ese androide la tocaba.

—No dejaré que nada malo te pase —expresó la muchacha—. Lo prometo.

Aún rodeado por los brazos de la castaña, volvió a enfocar la vista en el resto del grupo. Sonrió con amabilidad y se sintió feliz de estar junto a ellos.

—En verdad, estoy muy agradecido por esto.

Steve le sonrió de regreso y a modo de bienvenida le extendió una mano. Visión rápidamente se la estrechó.

—Me sumo a las palabras de Wanda, no dejaremos que nada malo te pase.

.


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Bucky sabía que debía preocuparse de cosas más importantes, como la amenaza que tendrían que enfrentar en los próximos días o cualquier cosa que no se relacionase a lo ocurrido en la cochera, pero sinceramente, no podía dejar de pensar en el riesgo que él y Natalia estaban corriendo. Si Sam decidía abrir la boca y Steve llegaba a enterarse de su pasado con la espía, no quería pensar en las consecuencias. Personalmente, creía que su amigo merecía enterarse de todo, pero también creía que ese no era precisamente el momento más adecuado.

A oscuras y con cuidado, Bucky decidió abandonar su cuarto, necesitaba salir al patio, disfrutar de la tranquilidad de la noche, dejar de pensar en eso y de paso, tomar un poco de aire.

Luego de que Visión respondiese múltiples preguntas y conversase durante varios minutos con ellos, el grupo decidió darle un descanso y continuar con eso a la mañana siguiente. Era bastante tarde y debían descansar. Se avecinaban días complejos y si realmente deseaban enfrentarlos, definitivamente necesitaban estar preparados.

Era el único que permanecía despierto —o al menos eso creía—, no podía negar que la idea de regresar a Wakanda le agradaba, pero en parte, aquello al mismo tiempo le resultaba preocupante. Dejar todo atrás para unirse a una lucha mucho peor, no era algo sencillo y mucho menos esperanzador.

Dando pasos extremadamente sigilosos —«idénticos a los que en usaba en sus días como asesino», pensó irónico—, el castaño comenzó a bajar los peldaños de la escalera. En cuanto llegó a la primera planta, caminó por el corto pasillo que le guiaba a la cocina y no dudó en adentrarse en aquel cuarto. En dicha estancia había una puerta directa hacia el patio, era sin duda la mejor opción para salir de la ahí y no hacer ruido.

Deseaba pasar desapercibido y no despertar a nadie, mucho menos a Visión, que descansaba plácidamente sobre el sofá más grande de la sala. Tenía que admitir que verle dormir le produjo relajo, por un instante pensó que el androide ignoraría las instrucciones de Clint —quien había sido bastante categórico al momento de prohibirle dormir con Wanda—, pero por suerte eso no había ocurrido, Visión no era un ser desobediente y parecía respetar a la muchacha más que cualquiera de ellos.

O al menos, eso era lo que aparentaba.

—¿A dónde vas?

Esa voz, definitivamente no podía pertenecer a otra chica.

Encontrándose a escasos segundos de abrir la puerta y, tras comprobar que —en efecto—, se trataba de Wanda. Bucky no pudo evitar gesticular una mueca repleta de fastidio.

—Empiezo a creer que estás acosándome —murmuró, volteando hacia ella—. ¿Qué estás haciendo aquí?

A oscuras y sentada en una silla del pequeño comedor redondo de la cocina, Wanda le devolvió la mirada en tanto arqueaba una ceja y sostenía un vaso con leche.

—Yo pregunté primero. Pero no me respondas aún… déjame adivinar —siseó, con cierto ápice burlesco en la voz—, ¿visitarás el cuarto de Natasha y entrarás por su ventana?

Ahora fue Bucky quien enarqueó una ceja.

—Creí que la llegada de tu novio androide haría que olvidases tus celos, pero veo que no fue así…

Dando por finalizado ese efímero e irónico intercambio de palabras, Bucky comenzó a caminar en dirección a la salida.

Estaba a escasos segundos de salir, pero su acción no pudo concretarse, pues como si se tratase de un fenómeno paranormal, la puerta pareció adquirir vida propia y sin explicación lógica volvió a cerrarse.

Permaneciendo inmóvil y con gesto perplejo. El soldado tragó saliva. Eso claramente había sido producto de la telequinesis de Wanda.

—Eres aterradora…

—Gracias —contestó, indiferente.

—No era un cumplido.

—En serio, Bucky… ¿a dónde vas? —le cuestionó, esta vez sin poder ocultar que estaba preocupada.

—Descuida, no voy a escaparme. Sólo necesito tomar un poco de aire.

—¿No puedes dormir? —Se puso de pie y lentamente comenzó a caminar hacia él. Ante la pregunta, James negó con la cabeza—, yo tampoco puedo hacerlo.

Bucky descendió la vista. No le agradaba el rumbo que eso estaba tomando. Aquellas conversaciones nocturnas no solían terminar bien.

—No deberíamos estar hablando.

Wanda esbozó una sonrisa amarga.

—¿Lo dices por nuestra última charla?

—De hecho sí. Incluso creí que nuestro asunto había quedado bastante claro.

—Oh vamos, que no funcionemos de esa forma no quiere decir que no podamos ser amigos —explicó con expresión afable—, déjame acompañarte.

Se oía tentador, pero también muy sospechoso. ¿Por qué de pronto parecía tan dócil? Después de todo, la última charla que habían sostenido no terminó del mejor modo.

—No, no creo que sea buena idea. Además, necesito estar solo.

—¿Y si te lo pidiera Natasha? —Por supuesto, ella no podía ser dócil durante mucho tiempo—, ¿le dirías que sí, verdad?

Suspiró cansino.

—¿Por qué no me dejas en paz y te vas a dormir con tu muñeco inteligente?

Wanda frunció el ceño. Jamás pensó que Bucky pudiese ver a Visión como un posible rival masculino, pero tantas menciones despectivas a su nombre, definitivamente le hacían creer lo contrario.

—¿En serio estás celoso de él?

James la miró divertido.

—Sé que te gustaría que lo estuviese, pero lamento decepcionarte. No estoy celoso. —Mientras susurraba aquellas palabras y acercaba a su rostro al de la muchacha, provocó intencionalmente que ella empezase a respirar más rápido. Tras percatarse de eso, James la miró satisfecho—. Sé que Visión no es tu tipo.

Bucky conocía el efecto que podía provocar sobre las mujeres y Wanda detestaba con todas sus fuerzas que supiera usarlo a su favor. Pero en esta ocasión, no le permitiría salir invicto, no pensaba darle el privilegio de enaltecer su maldito ego. Esta vez no.

—Sí, tienes razón… —contestó, usando la rabia que sentía para mantenerse inflexible—, Visión no es mi tipo, pero no porque no me guste, más bien es por otro motivo. Verás, él es tan bueno que no creo ser digna de merecerlo. Es que soy un poco estúpida y suelo perder el tiempo fijándome en idiotas.

Su contestación tuvo el efecto que esperó, James no necesitó que terminase esa frase agregando un «como tú» en clara alusión a su persona, pues solo se limitó a guardar silencio mientras la miraba como si hubiese recibido un golpe violento y —sumamente inesperado— sobre la entrepierna.

» Buenas noches, Bucky —añadió, guiñándole un ojo.

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Se Había dirigido a la habitación de Natasha, con la única finalidad de charlar y generar una instancia en la que ambos pudiesen encontrar un poco de apoyo moral en los brazos del otro, pero su ilusa fantasía murió cuando ella decidió ignorarle. La pelirroja no abrió la puerta y ni siquiera se dignó a pronunciar una respuesta que justificase su extraña actitud.

Steve decidió no insistir, honestamente, no sabía qué demonios le ocurría y tampoco estaba seguro de querer averiguarlo. Podía inferir que tras su charla con Tony, ella se sintiera molesta e incluso deshecha, pero estaba seguro de que eso no justificaba su actitud tan repelente.

Debía tratarse de algo más.

Lanzó un suspiro. De corazón esperaba que el motivo de su aislamiento no fuese una mentira, estaba repleto de problemas y no necesitaba agregar algo como eso a la lista.

Sintiéndose estresado y más agotado que nunca, Steve se quitó la ropa y rápidamente ingresó en la ducha. Se situó bajo la regadera y con cansancio cerró los ojos. No tenía palabras para describir lo extenuado que se sentía, en un principio pensó que ver a Tony sería lo más complejo de la jornada, pero luego de que este le hablase sobre Thanos y el peligro que les acechaba, Steve pudo comprobar lo equivocado que había estado.

Haber tenido que comentárselo al grupo y lograr que, en el proceso, éstos no se alterasen, realmente había sido muy complicado. Ni siquiera deseaba recordar las expresiones asustadas e inseguras que tenían sus amigos, mucho menos la angustia de Natasha y su negatividad ante lo que se avecinaba.

Pensar nuevamente en ello, le produjo una punzada en el pecho.

¿Cómo demonios iba a saber lo que ocurría, si Natasha no se lo decía y solo se limitaba a ignorarlo?

En tanto se pasaba las manos por el rostro y el cabello, Steve sacudió la cabeza. Si seguía dándole más vueltas a ese asunto, esa ducha haría cualquier cosa, menos relajarlo.

Tras percibir un remezón ligero sobre la mampara de cristal, el rubio abrió los ojos de golpe. Por inercia volteó a ver de qué se trataba, pero en cuanto la puerta de corredera se abrió y una desnuda Natasha apareció en frente suyo, Steve no pudo evitar sentirse estupefacto.

—Nat…

—Shhh… —Mientras se adentraba en la ducha y le hacía retroceder un par de centímetros, Natasha posó el dedo índice sobre su boca.

—Creí que… —Hablar mientras veía como las curvas de su cuerpo se mojaban con el agua que caía de la regadera, no era sencillo en lo absoluto, mucho menos cuando la tenía tan cerca—, creí que estabas enfadada.

—Y lo estaba, pero no contigo, Steve. —Los brazos de la pelirroja comenzaron a rodear su cuello y apenas pudo sentir el roce de sus pechos encima de sus propios pectorales, Steve se vio obligado a inspirar hondo—. Es solo que a veces reacciono mal y, bueno, me desquité contigo.

Lo explicaba como si no lo hubiese ignorado cuando fue hasta su cuarto y golpeó la puerta. Como si su actitud fuese normal y esa simple explicación realmente sonase convincente —cuando en el fondo—, ella misma sabía que no sonaba de ese modo.

Maldita sea, tenía tantas ganas de echárselo en cara, pero cómo demonios hacerlo después de semejante aparición.

»Perdóname —murmuró, mientras se acercaba a sus labios y comenzaba a besarlo.

En cuanto Natasha se separó y le miró extasiada, Steve la tomó por la cintura y no dudó en inmovilizarla contra el cristal de la mampara.

—¿En verdad haremos esto, Natasha?

—¿Qué cosa? —inquirió con seducción, mientras delineaba los músculos de su abdomen con un dedo—. ¿Tener sexo en la ducha?

—Nat… —mencionó con reproche.

Natasha rodó los ojos, sabía que se refería al hecho de proteger esas dichosas gemas y partir a Wakanda, pero realmente, en esos momentos no quería recordarlo.

—No, Steve, por favor no hablemos de eso ahora.

Antes de que su compañero pudiera ejercer su derecho a réplica o cometiera el error de agregar algo que arruinase aquel momento, Natasha volvió a apoderarse de sus labios y esta vez dejó que su lengua también participase en el acto.

Cuando la falta de aire se hizo presente y se distanció un par de centímetros para verlo a los ojos, sonrió al notar como cierta parte de Steve crecía y comenzaba a chocar contra su abdomen.

» ¿Ves? Tú tampoco quieres seguir hablando, Rogers.

Con el ceño fruncido, Steve la miró fijamente y maldijo que su torrente sanguíneo no pareciera querer acumularse en otro lado que no fuese su entrepierna. Pese a estar frustrado, no podía decir lo contrario, quería hablar con ella y no dejarse llevar sus emociones agitadas, pero sabía que era muy tarde para eso, estaba demasiado idiotizado para hacerlo.

En cuanto Natasha se dio una media vuelta y apartó el pelo de su espalda, Rogers sencillamente se dio por vencido, no podía mantenerse indiferente y razonable frente a una invitación de ese calibre.

Tras sentir como las manos del capitán recorrían su abdomen y subían directamente a sus pechos, Natasha ladeó el rostro y le sonrió con picardía.

Sin dejar de tocar su cuerpo, Steve comenzó a besarla, primero sobre la piel de su espalda y cuello para posteriormente llegar hasta sus labios. A medida en que ambos comenzaron a aumentar la intensidad de aquel beso, la pelirroja se aferró con fuerza al cristal de la mampara y entre gemidos repletos de placer, le suplicó que no se detuviera.

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En cuanto ingresó a la cocina y su mirada se encontró con la del arquero, Maximoff puso los ojos en blanco, sus ganas de tomar desayuno acababan de irse al diablo.

Había estado huyendo de él durante algunos días, sabía que tarde o temprano tendría que enfrentarlo, pero no quería hablar sobre Bucky y aquel maldito chupetón que aún no se borraba de su cuello.

—Por favor… —En tanto juntaba las palmas de sus manos y hacía una señal de imploración, se acercó al sitio en donde Clint permanecía cruzado de brazos—, no quiero un sermón ahora.

—Pues qué lástima… vas a tener que escucharme.

—Visión está en la sala y podría escucharnos, ¿acaso quieres que eso pase?

—Están todos dormidos, nadie va escucharnos.

—Visión no duerme, Clint. No seas idiota.

—Me da igual, de todas formas no puede escucharnos.

En realidad Clint no estaba seguro de eso, pero francamente, tampoco le importaba.

—Bien, entonces que sea rápido —espetó.

—Escucha, sé que no soy nadie para sermonearte o darte consejos, no pretendo ocupar el lugar de tu padre y mucho menos el de Pietro, pero eres importante para mí, te aprecio mucho y no puedo evitar preocuparme por lo que está ocurriendo entre Barnes y tú.

Detestaba que la tratase como niña y se inmiscuyera en la mayoría de sus asuntos, pero amaba profundamente que se preocupase por ella.

» No quiero que nada malo te pase y si para mantenerte a salvo debo actuar como un idiota sobreprotector, debes saber que simplemente lo haré —continuó Clint.

Wanda le miró con ternura.

—Basta, tengo ganas de abrazarte.

—Aún no termino.

—Lo supuse —comentó con un poco de decepción. Estaba segura de que ahora vendría el sermón.

—A veces, cuando nos sentimos solos, es muy fácil confundirse con ciertas personas, más aun cuando pasamos mucho tiempo junto a ellas. Estoy seguro de que eso es lo que ocurre entre ustedes.

Con impaciencia, Wanda se colocó un mechón de cabello tras la oreja.

—Clint, sólo ve al grano…

—No digo que él sea un mal tipo, sólo quiero decir que… no es lo que necesitas, tampoco lo que mereces. Bucky nunca te hará feliz, está demasiado marcado por su pasado, incluso en lo que respecta a su vida amorosa —Wanda arqueó una ceja—. Si tan sólo supieras que…

—¿Qué cosa? ¿Tal vez que Natasha y él eran amantes? ¿O que nunca me tomará en serio porque sigue enamorado de ella? —masculló, irónica—. Ya sé todo eso, Clint.

—¿Qué? —Sin saber cómo demonios consiguió hablar, Steve se adentró lentamente en la cocina. Tanto Clint como la castaña empalidecieron al verle, parecían horrorizados—. ¿Qué acabas de decir, Wanda?

Ver como los ojos del rubio le miraban expectantes y atentos —tal vez teniendo una mínima esperanza de haber oído mal—, realmente la hacía sentir miserable. No quería herirlo, sabía que Natasha y Bucky tampoco deseaban hacerlo, pero era momento de frenar eso, no podían seguirle mintiendo. Aunque doliera, Steve merecía saberlo.

—Yo…

—Steve, es solo un mal entendido —intervino Clint—, Wanda está confundida y acaba de decir una estupidez, eso es todo.

Miró a su compañero con expresión colérica.

—No, eso no es cierto.

—Wanda, por favor —siseó, molesto.

—¡Ya basta! —expresó, dejándole en claro que no pensaba cubrir la espalda de nadie, ni siquiera la de Bucky—. Steve merece saberlo.

—No es momento para esto.

El tono de voz que usó fue claramente amenazante, pero Wanda no pareció inmutarse, simplemente enfocó la vista en Steve y con decisión avanzó un par de pasos hacia él.

—Steve, no quería que te enterases de esta manera, ni siquiera debería ser yo quien te lo esté diciendo, pero… cuando ingresé en la mente de Bucky, vi a Natasha en la mayoría de sus recuerdos. —El capitán descendió la vista bruscamente, no podía creer lo que estaba escuchando—. Ellos se conocieron dentro de la K.G.B en el famoso cuarto rojo, él la entrenó y…

—¡Wanda!

Barton la tomó por el antebrazo, pero ella rápidamente se zafó de su agarre.

—No lo seguiré ocultando, Clint.

—Está bien, pero el resto deberían contárselo ellos —replicó, fastidiado—, ¿no crees que ya hablaste demasiado?

—¡No intentes culparme por esto!

—¡No estoy haciendo eso, sólo quiero que te calles!

En cuanto dejaron de pelearse y mirarse con expresiones de odio, ambos descubrieron que Steve ya no se encontraba junto a ellos.