Se habían hecho las dos de la madrugada, casi todos estaban dormidos en ese momento. Menos un cuarteto de mujeres que estaban en la parte trasera de la fábrica abandonada en la que Master y sus seguidores estaban ocultos.

Una camioneta azul estaba fuera encendida, Con Clever al volante y Sira a un lado, y la parte trasera, una mujer de piel azul tal claro que parecía blanco y cabello color turquesa y verde limón. Junto a ella estaba el pequeño Lion bien atado de sus extremidades y con sus ojos vendados, se mantenía acallado a pesar de no tener nada en su boca. Sabía dónde estaba, y sentía miedo de lo que pudiera pasarle.

-Las instrucciones para llegar las tiene Sira, diez de los nuestros ya están allá esperándolas, Day Brezee se encargará de cuidar del pequeño y además, Clever, debes de encargarte de regresar, ambas, antes del amanecer, no permitan que ese niño escape- Ordeno Master seriamente desde a un lado de la puerta de la conductora

-Por supuesto Master, no te fallaremos, ese niño nunca podría escapar…-

-Las instrucciones indican que, al sur, incluso está cerca de una ciudad, ¿No es peligroso? - Pregunto Sira

-¿Te preocupa el peligro Sira?- Pregunto Clever

-No… ¡Quiero peligro y matar granaderos! - Exclamo sacando su arma

-No, Sira, no hay peligro y guarda esa cosa- Sira bufa molesta, pero guardo su arma -Nadie conoce esa ubicación, nadie más que yo y los míos, nunca llegaran a ese lugar, váyanse ya, esto debe ser rápido-

La camioneta partió rumbo al sur, teniendo la suerte de que un tendrían que atravesar la ciudad para llegar pues ya estaban en las orillas del sur de la ciudad, saliendo a toda velocidad alejándose con un paquete demasiado valioso como para arriesgarlo en medio de una fiesta.

Master en eso regreso al interior de su fábrica, para organizarse para el siguiente día.

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Un nuevo día había llegado en la ciudad de Canterlot, pero las cosas no parecían ir bien, ya que ambas Twilight se encontraban muy preocupadas por el estado de Starlight Glimmer, está el día anterior se había escapado de la vista de las amigas de la princesa Twilight en Equestria para colarse en el mundo humano y tratar de encontrar a su amiga Sunset, y a las demás.

Pero esa mañana estaba muy mal físicamente, ya que en toda la noche no le había bajado su temperatura y ese día presentaba signos graves de estar enferma. Estaba despierta y consiente, pero no podía hablar muy bien y estaba muy débil para levantarse por su cuenta.

Mientras Starlight Glimmer pony descansaba en la cama de Sunset las dos gemelas Sparkle discutían en el pasillo, una de ellas, la Twilight Humana no soltaba la idea de mandar llamar a la directora Celestia, pero la princesa Twilight negaba rotundamente es idea, alegando que sería reprendida por ella y la enviaría de regreso a Equestria.

Una discusión fue más que suficiente para arriesgarse a petición de la princesa, ya que su preocupación no podía dejarla tranquila, Acordando una sola cosa.

Ambas regresaron al departamento encontrando a Starlight con los ojos cerrados, aun respiraba por lo que dedujeron que se había quedado dormida.

-¿Qué quieres hacer entonces princesa?- Pregunto la científica, sin embargo Starlight no estaba dormida, pero decidió mantener sus ojos cerrados y escuchar en silencio

-Lo que ya te dije, Starlight está muy enferma, tengo que llevarla de regreso a Equestria ahora, y ordenar que la lleven al hospital de Ponyville, tenemos que irnos ahora, pero necesito un transporte…- Dijo la princesa con su mano en su barbilla, viendo a la ventana y el sol ascendiendo muy lentamente.

Por su parte Starlight había escuchado eso, a pesar de estar débil podía razonar perfectamente lo que escuchaba, sentía su cuerpo frio y pesado, pero aun así no se movía ni admitía signos de estar mal, había escuchado esas palabras.

-Solo conozco a alguien que posee un auto, y nos ayudaría con gusto- Dijo la científica

-¿A quién?-

-Flash Sentry, en un momento le llamare…- Dijo la científica saliendo denuedo al pasillo, y sacando su celular para marcar, mitras que la princesa Twilight fue donde su amiga Starlight, con una mirada de pena se sentó a su Aldo.

-Lo siento Starlight, por esto, pero no puedo dejarte aquí así, tengo que llevarte a equestria y hacer que te atiendan los médicos, lo siento por todo eso…- La princesa hablaba en voz baja y sosteniendo con suavidad la mano de su amiga –Pronto estaremos de regreso en casa y te recuperaras, lo prometo-

La princesa se levantó y camino hasta salir del departamento, dejando a su amiga Starlight aparentemente dómida en la cama. Pero esta, a los pocos segundos de que la princesa salió, abrió lentamente sus ojos, respirando algo agitada y viendo a puerta por donde se había retirado la princesa Twilight. Pocos segundos de pensarlo fueron suficiente para que Starlight lanzara lejos su sabana y con dificultad se pusiera de pie, con esfuerzo guardo el equilibrio y encamino hacia la puerta del departamento, donde al abrirla y revisar a ambos lados, no vio a ninguna de las dos Twilight.

-Si tú lo sientes, Twilight, yo también… no quiero abandonar a Sunset…- A paso lento Starlight salió del pasillo, y ocultándose como pudo, salió del edificio donde lo primero que hizo fue cubrirse con una sábana que había cargado consigo para que nadie la reconociera. Caminando por las calles de Canterlot Starlight caminaba sin rumbo aparente con la manta sobre su cuerpo.

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Mientras tanto, muy lejos en la ciudad de Manehattan, situado en uno de los barrios más ricos y custodiados, se encontraba un enorme terreno, tan grande que incluso la enorme mansión que lacia ahí se perdía entre tantos árboles y vegetación. Esta mansión, siendo actualmente la residencia de la Familia del magnate empresario señor Sombra, la mansión más grande antigua y lujosa de toda la ciudad, es el actual hogar de este hombre y de su familia.

Ese día en especial y como cada mes, un oficial de alto rango de la policía de Manehattan iba al despacho de Sombra, para hablar de un asunto que desde ya hace más de un año esta consternando a las autoridades competentes. Un policía, o más bien el comandante debía de presentarle personalmente un informe al actual dueño de esa residencia.

Sombra estaba sentado en una silla frente a su escritorio, y frente a este, viendo de frente a un hombre de edad aparentemente avanzada, con una carpeta de papeles en su mano.

-Denme buenas noticias Señores, que han averiguado de mi hija…- pregunto Sombra fríamente

-Me apena decir que aún no hemos encontrado su paradero, esta ciudad es muy grande y de las demás ciudades no han encontrado nada, pero seguiremos haciendo lo posible, para dar con ella- Contesto el oficial relajado sin mostrar temor aun si no sintiera.

-Hagan todo lo que este a su alcance, estoy muy preocupado- Volvió a hablar el señor Sombra con una voz seria y sombría, en ningún momento quito la mirada fija al hombre, atemorizándolo, pero este oficial no lo dejaba en evidencia –Ya hace más de un año que ella desapareció… nunca recibí ofertas de intercambio, ni he escuchado noticias de nadie si está viva o muerta, hagan lo mejor-

-Por supuesto señor, hacemos todo lo que podemos, pero las posibilidades disminuyen conforme pasa el tiempo…-

-Eso no me interesa solo hagan su trabajo, puede retirarse- Dijo aun más frio y penetrante, el oficial se levantó y se retiró, dejando al hombre de piel gris y cabello negro sentado en su lugar, puso sus codos en el escritorio y cerro sus ojos, para abrirlo segundos después viendo a un lado suyo, un cajón en especial, que al abrirlo saco de este, dos fotografías, una de su primera esposa. La mujer que estaba en esa foto no era otra más que Northern Lights, capturada en esa foto inmortalizando toda su belleza. Y en la otra, una joven Sunset, justo un mes antes de desaparecer de la vista de todos en Manehattan, posando sola con una playa de fondo, se veía feliz y alegre.

Sombra las vio a ambas, serio, pero ese semblante no duro mucho pues comenzó a reír cínicamente al ver ambas fotos juntas, guardando la de su primera esposa y arrugando con su mano empuñada la de Sunset.

-Policías incompetentes, no saben que ya nunca encontraran nada de ella Jajaja- Sombra vio por su ventana la luz del día -En este momento mi querida esposa Northern Lights, debes estar muy feliz… con Su hija- pensó con malicia este hombre –Toda esta riqueza no podía quedar en manos de una huérfana rebelde como esa mocosa de Sunset, por eso…- paso sus dedos por la foto –Te hice el favor cariño, de reunirla contigo, espero que estén felices jajaja-

La foto de Sunset volvió a quedar en el mismo lugar, arrugada por el fuerte agarre, quedando sobre la de su madre, donde una tercera foto yacía, mostrando amabas abrazadas con una Sunset más pequeña.

-Sin duda las cosas en esta enorme mansión has estado mucho mejor desde que te largaste, desde que ambas se largaron, yo siendo el dueño y administrador de todo, ustedes dos no se merecían nada de esto, por otro lado, no podía dejarlas separadas Jajaja, tuve consideración- Sombra cerro el cajón con fuerza, volviendo a sus papeles, pero en ese momento logro captar un sonido en la lejanía que reconocía bien –Jeje Ya está aquí-

Sombra organizo algunos documentos que tenía en su escritorio, leyéndolos y firmando algunos otros, pero a lo lejos comenzó a escucharse un sonido de alguien que corría.

-¡Papi!- Se escuchó un grito infantil cerca de la puerta, en ese momento entro por esta una niña, de piel color gris más claro que el de Sombra y cabello color rosa claro –¡Papa!- Grito con una sonrisa al ver a su padre tras su escritorio, corriendo con él y brincando para abrazarlo

-Jajaja ¿Cómo estas hija?- La pequeña fue recibida por Sombra con los brazos abiertos y una sonrisa que a pesar de su apariencia no era nada fría ni intimidante -¿Cómo te fue hoy en la escuela? - Pregunto con voz amable

-Muy bien papá, no me porte mal, y la maestra me felicito, fue la primera en terminar los trabajos- Decía la niña con orgullo, sus ojos color rosa reflejaban inocencia pura.

-Muy bien Arlet, esa es mi hija, tan inteligente como sus padres- Felicito el señor Sombra a la pequeña niña sentándola en sus piernas, seguido de un fuerte abraso que fue respondido con risas inocentes -¿Aprendiste algo nuevo?-

-Solo fracciones, son muy fáciles- Exclamo emocionada

-Jeje Muy bien, estoy orgulloso- La volvió a abrasar sonriente, algo que si las demás personas lo vieran nunca podría creerlo -¿Dónde está tu madre?-

-No está en casa, Dance me dijo que había salido de casa… a un salón de belleza- Contesto la niña de nombre Arlet con una voz un tanto triste

-Sabes que hoy es día que se consiente- Dijo Sombra con una voz amable y comprensiva bajando a la pequeña de ojos color rosa al suelo donde se paró y paso al frente del escritorio sentándose en la silla que al igual que la de su padre giraba

-Si Jejeje- Reía Arlet mientras daba vueltas, haciendo que sombra riera un poco

-Que traviesa, yo recuerdo mi primera vez en una igual, termine en el suelo muy mareado- Conto Sombra sonriente, recordando de hecho una vez que él fue niño y dio vueltas en una silla de escritorio similar hasta carece de cara muy mareado

-Enserio jiji, me parezco a ti- Dijo un poco traviesa y riendo, Arlet en eso vio a su padre que suspiro y cambio a una postura más seria

-Papi, mami va a mucho al salón de belleza y de compras con amigas, Yo también quiero ir con ella- protesto Arlet un tanto alegre y decaída

-Hija mía, Aun no tienes edad para eso, solo tienes 9 años, cuando cumplas los 10… tal vez- Arlet puso cara de súplica y un puchero, además de entornas sus ojos para que se notaran más adorables de lo que ya eran -Jajaja pero que tierna, Arlet, mejor ve a tu cuarto, y cámbiate tu uniforme, casi es la hora de comer y tu madre regresara pronto- Arlet borro su mirada tierna pero no se deprimió, en vez de eso bajo de la silla y tomo su mochila que había lanzado a un lado de la puerta al llegar

-Si papi, ya voy jeje- Dijo Arlet volviendo retirándose de la oficina de su padre corriendo, el señor sombra quedo con una sonrisa al ver a la niña feliz, mas sin embargo regreso esa mirada fría al ver el cajón donde guardaba las fotos de su antigua esposa e hija

-Mi hija, Un verdadero orgullo, no como tu Sunset…- La mirada sombría e intimidante de ese hombre regreso, tomando los papeles de su mesa y saliendo de su oficina

Mientras tanto en un cuarto más de aquella imponente mansión, se encontraba la pequeña Arlet en su cama, dibujando en un cuaderno especial que ella atesoraba, con sus colores dibujaba a su familia, su padre, quien ya conocemos, ella misma en medio de ambos, y su madre, quien era de piel color verde limón claro, y cabello rosa oscuro, con mechones de un tono de rosa aún más oscuro.

-Amo tanto a mis padres jiji, aquí estamos viendo las estrellas, con mami con su cabello suelto y Sombra con un traje que no es negro- murmuraba la niña mientras dibujaba, una gran sonrisa adornaba su rostro mientras coloreaba sus trazos, en ese momento se escuchó como tocaban a la puerta –¡Adelante Dance! - Grito con alegría

-Jeje ¿cómo sabía que era yo señorita Rose?- pregunto la mujer que se notaba joven aun, a paso lento ingreso al cuarto, esta era de piel era color verde manzana y su cabello amarillo brillante, esta a pesar de ser una empleada de una residencia muy lujosa, vestía un poco más casual, al ser ascendida ahora a dama de compañía de la pequeña Arlet, no parecía pasar de los 25 años de edad.

-Siempre vienes a esta hora Dance, y dices "Ya está lista la comida"- Decía Arlet con inocencia tratando de imitar la voz de la mujer

-Jajaja Es muy cierto Rose, tu madre tardara en regresar, pero yo te acompañare en la mesa- Al decir estas la niña bajo su mirada, cambiando a un semblante triste, Dance noto esto –No debes de ponerte triste Arlet, esa carita no me gusta en ti-

-Mi madre casi nunca pasa tiempo conmigo, siempre esta fuera, las tiendas de ropa, con amigas, en eventos de moda, y… es muy raro cuando me lleva con ella- Decía deprimida, viendo el dibujo que estaba haciendo, donde los tres estaban debajo de las estrellas

-Pero si lo ha hecho antes- Trataba de animarla, sentándose a un lado de ella y abrasándola levemente con su brazo

-Muy pocas veces, Es como si no me quisiera Dance- Arlet hizo contacto visual directo con la mujer de nombre Dance, ella podía ver a través de sus ojos una tristeza que a nadie le gustaba ver en ella

-No digas eso, ella te ama, solo pregúntaselo y ella te lo dirá, te ama, al igual que tu padrastro el señor sombra-

-No es mi padrastro, él es mi padre- Decía muy convencida, pero a mujer solo sonreía

-Si lo sé, él es tu padre ahora jeje, vamos no te pongas triste, tu señorita, te vez más hermosa cuando sonríes, que cuando este tiste, así que anímate, vamos abajo- Dance todo de la mano a la niña y las dos caminaron hacia el comedor, dando asiento a la niña, dance fue directo a la cocina

-¿Mi padre no vendrá a comer Dance?- Pregunto Arlet

-No cielo, acaba de salir, pero estoy segura que estará presente esta noche en la cena- Decía Dance tratando de animar a la pequeña

-Oh, bueno, parece que solo seremos tu y yo otra vez Dance- Dijo Arlet tratando de sonar positiva, en ese momento Dance regreso con los dos paltos

-Si, otra vez- Dio el palto a la niña –Y bien, que travesuras hiciste hoy en la escuela-

La niña volteo la cabeza un poco, tratando de no hacer contacto visual

-Yo… ehhh… nada, porque lo preguntas- Trataba de sonar normal, pero sus ojos color rosa bailaban de un lugar a otro

-Esa mirada se me hace conocida jeje… - Dance vio más fijamente a Arlet, esta desviaba su mirada ambas con una sonrisa acusadora –Jajaja No puedes evitarlo, ¿qué hiciste hoy, Señorita Arlet Rose Dark?- Al usar su nombre completo la pequeña Arlet sonrío nerviosa –Esos ojitos de borreguito dicen que hiciste una travesura, ¿cierto? -

-Solo una… y no fue mala… te lo juro Dance- Ahora la voz de Arlet era suplicante y con una sonrisa a la vez

-Jeje Te ves muy tierna, Vamos confiesa pequeña traviesa- Arlet vio a su sirvienta, que a la vez actuaba de niñera y amiga, hablando de lo que había hecho ese día en la escuela con una paloma.

-La tomé con mis manos jiji, y la puse en la silla de la directora jeje- Dance Sky quedo hecha piedra al escucharla, Arlet solo reía traviesa esperando la reacción de su única compañía mientras comía de una sopa de verduras

-Niña, eres mala Jejeje- Arlet y la mujer rieron –¿Y cómo reaccionó la directora? - Pregunto curiosa

-Ella quedo con sus ojos bien abiertos así- La niña fingió abrir sus ojos con sus manos –Y después la tomo en sus manos y al dejo ir por la ventana, no era lo que esperábamos, pero su expresión no tuvo precio Jajaja-

Las risas inocentes de ambas se escuchaban por toda la mesa, cosa que no se había escuchado desde hace años con una mujer y una niña similar a lo que pasaba en ese momento.

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En ese momento, en la gran ciudad de Fillydelphia, un hombre de piel café grisáceo y opaco, de cabello blanco y ojos color verde oliva oscuro. Se frotaba las cienes fuertemente, estaba a poco de explotar de angustia, al confirmar la desaparición de su hijo.

Heart Stone estaba sumido en su mundo apenas consiente de su alrededor, pensando solo en su pequeño de no más de 8 ocho años y medio, imaginando donde podría estar, desesperado mando una patrulla en contra de todo lo que se especificaba para que lo buscara, sabiendo que eso le torería problemas, al aun no ser las 70 horas aun, no podía hacer nada, pero eso no le importaba arriesgándose.

Frente a su mesa estaba un monto de papeles, mientras que el revisaba algunos prestando poca o de plano nada de atención, a un lado suyo estaba un sobre completamente en blanco, siendo por ese momento, ignorado en su totalidad, toándole mayor importancia a un reporte que sería entregado a Sombra esa misma tarde.

Un total de dos horas pasaron ese día, mientras en los callejones de las orillas de la ciudad de Canterlot una muy cansada y debilitada Starlight, recorría las calles, viendo su alrededor perdida, sin saber a dónde corre, apenas y pensaba con claridad como para orientarse y pesar, pero no lo había hecho para pensar en las consecuencias de salirse sola en un mundo donde poco o nada sabía.

Con esfuerzo llego a una zona con pequeñas casas aparentemente solas, y abandonadas, donde al frente había unas casas que a la vista de Starlight se vean curiosas y chistosas donde había luces afuera y letras, más específicamente lugares donde solo jóvenes y hombres compraban sus bebidas alcohólicas. Starlight se sintió tan cansada que no pensó en meterse a esos lugares a investigar, en vez de eso se metió por la ventana a unas de las casas de ese lugar, acurrucándose en una esquina y cubriéndose con la sabana que se había llevado del departamento de Sunset.

Otra hora había pasado desde que ella se escondió en esa casa ese mismo día, Mientras que el resto del mundo lidiaba a duras penas con sus propios problemas, pues las cosas se complicándose para la policía de una de las ciudades más pequeñas como lo era la ciudad de Canterlot, pues en un momento que menos esperaban, apareció un pequeño grupo de jóvenes armados, que a su vez asaltaron unos locales importantes en el centro de la ciudad, poniendo a la policía de la ciudad alerta pues además de asaltar, habían incendiado uno de los locales que se había negado a ser asaltado, condenándolo, y demostrando que nadie podía negárseles a algo que pidieran o de lo contrario no tendrían piedad.

Así como las cosas no iban bien para la policía que se encontraba patrullando las calles, tampoco estaban yendo muy bien para las dos gemelas Sparkle, científica y princesa estaban sentadas en un sillón dentro de una casa de las orillas de la ciudad, con sus miradas bajas teniendo enfrente suyo a una mujer de piel rosa pálido, y cabello color aurora, que a su vez, las veía muy reprobatoriamente.

-Díganme chica, en que estaban pensando… mejor ducho, en que estabas pensado Twilight- La exdirectora Celestia vio seriamente a su alumna la Twilight del mundo humano, esta se sonrojo de pura vergüenza bajando aún más su mirada.

Ambas Twilight habían regresado al departamento junto con Flash, pero al no encontrar a Starlight dentro, en pánico y buscaron en los alrededores, sin encontrar nada, la princesa no tuvo más que llamar a la directora Celestia, que las recibió, pero molesta. Ahora ambas estaban siendo reprimidas por ella como dos pequeñas niñas siendo regañadas por su madre por alguna travesura.

-Yo… solo quería ayudar… regresé a la escuela y encontré el libro d Sunset… Creí que llamar a la princesa sería de mucha más ayuda, pero no fue así…- La científica hablaba en voz baja, sin valor de ver a su directora a la cara

-Y dime, ¿tuvo que pasar esto Twilight?- La voz de Celestia a pesar de parecer firme era calmada para no alterar más a las dos chicas que tenía enfrente –La princesa Twilight aquí, tratando de resolver algo que solo profesionales pueden… y además, poniéndola a ella en riesgo así como a Starlight, si me hubieran avisado antes de todo esto, ahora ellas dos estarían de regreso en Equestria-

-pero fue justo eso lo que queríamos evitar… eh… directora-

-Ex directora, recuerda que la escuela ya no existe…- Ese comentario de alguna forma le dolió a la princesa Twilight, así como a su gemela pero en menor medida –Díganme… ¿Qué es lo que querían lograr?-

-Encontraras… Celestia, estábamos muy preocupadas no encontrábamos otra forma y no podíamos quedarnos de brazos cursados..-

-Entiendo su frustración, Pero mírense ahora, no pudieron encontrarlas y además Starlight está desaparecida también, eso es un problema mayor, ya que con ella es diferente su desaparición, no podemos dar aviso a las autoridades ya que ella no es una ciudadana humana…-

-No, esto no puede ser, debemos encontrarla… solo han pasado tres horas no debe ir lejos, la buscamos cerca pero seguro regreso al bosque…-

-Twilight… déjenos esto a nosotras, llamare a Cadence para que ella y Shining nos ayuden en su automóvil, Luna y yo buscaremos por nuestra cuenta…- Celestia se levantó de su asiento y camino a la puerta de la cocina donde estaba su hermana escuchando en silencio

-Pero… Celestia, ¿y nosotras? ¿Qué haremos? – La mencionada suspiro derrotada

-No tengo impedimentos para que nos ayuden, después de todo La princesa Twilight no puede regresar a Equestria sin su amiga, a donde ambas pertenecen…-

-Tenemos que irnos ya, no puedo estar un momento más sentada…- Ambas Twilight corrieron a la puerta, dejando a ambas hermanas en la entrada de la cocina

-¿Estas segura de esto hermana?- Pregunto luna seria

-Tenemos que hacerlo, no soportaría una perdida más, no debió haber ido lejos-

La casa de las hermanas ex directivas quedo sola, habiendo salido las cuatro en busca de Starlight, La tarde comenzaba a caer. Y la directora Celestia estaba cerca de la escuela Cristal, buscando en los alrededores. Ambas estaban atentas a su alrededor, cosa que les permitió notar que ese día precisamente, había mas automóviles de lo común, cosa que le causaba algo de extrañeza, ya que eran vehículos desconocidos para ellas, además de que sus ventas estaban en total oscuridad, signo de que estaban polarizadas.

Celesta y luna vieron atentos esos autos, dirigiéndose a un pinto en especial, que al parecer era una zona donde había menos vigilancia, la policía también estaba presente, pero no prestaba atención a esos autos, Celestia y luna continuaron su camino dando vueltas por todas las calles de la ciudad sin encontrar nada.

Ambas Twilight también se esforzaban por buscar, no parecía que encontraran algún rastro, pero ninguno de los 6 que estaban involucrados en la búsqueda se rendían.

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La tarde se llegaba, y en una oficina se llevaba a cabo una verdadera revolución, de una oficina salieron a toda velocidad un total de 4 hombres uniformados de policías, dentro de esa oficina, un alterado hombre que respondía al nombre Heart Stone, arrugaba con furia la carta que había sacado del sobre en blanco. Más que un hombre molesto parecía un demonio a punto de explotar al leer las palabras de esa carta, que justo en la última parte dejaba salir todo el cinismo que contenía.

-¡QUIERO QUE SIGAN ESE RUMBO Y NO REGRESEN SI NO ENCUENTRAN SEÑAS DE MI HIJO!-

Heart Stone que ahora llevaba en sus manos la prueba legitima de que su hijo había sido descentrado, no tardo en mandar a casi todos sus hombres disponibles directo a seguir la ubicación a la que había huido Clash en el automóvil, siendo guiados a una trampa más que evidente.

Mientras ellos se alejaban, una segunda carta esta vez escondida en el auto que Clash había usado y abandonado una vez salió de la vista de las cámaras, los esperaba en un lugar muy visible, para hacer arder más la ira de un padre.

-¡PAGARAS POR LO QUE LE HAS HECHO A MI PEQUEÑO MASTER! ¡PAGARAS! -

El hombre golpeo la mesa con ambos puños bien cerrados, tumbando la mayoría de las cosas que había en ella, lo que había golpeado mas precisamente fue una foto donde aparecía su hijo, que había sido enviada junto con la carta como prueba, el pequeño Lion aparecía en ella atado a la silla con lágrimas en sus ojos, foto que hizo arder la furia de aquel hombre. Fue cuando un grupo de hombres en más de una docena de patrullas partieron rumbo al norte. Siendo además reforzados por fuerzas de Manehattan.

Mientas que eso pasaba una camioneta espía de Master, informaba cada paso que hacían los hombres de Heart Stone, hincado a la líder de todo sonreír ampliamente.

Mientras que dentro de ese lugar estaban casi todos los hombres y mujeres que seguían a Master, todos y cada uno que no estuvieran ocupados en algún otro trabajo estaban a las órdenes de la Sunset Humana, caracterizados en común los lentes de contacto anaranjado claro, la nueva chica mala estaba de regreso y más recargada que antes. Vio a todos.

-¡Esta noche todos nos enfrentaremos a las marionetas de la ciudad! La policía ¡ASI QUE PREPARANCE! - Un grito más de Master dio al orden para romper las filas, dejando solo al frente a cuatro de ellos, estos diferenciados por los mismos lentes de contacto, del mismo color que el de ella.

Master se levantó de su asiento y vio a sus cuatro más fieles seguidores. Formados en fila frente a ella estaba Clever Mind, la chica de piel verde lima y cabello rojo, Sira, La maniática de piel roja y cabello rubio de puntas anaranjadas. Clash Mind, hermano de Clever de piel verde oliva y cabello gris, y por último el más joven y flaco de todos, Alen Zik, el joven de piel blanca y cabello Rojo. Todos en posición de formes, viendo con atención su líder,

-Espero que estén preparados, la fiesta que habían estado esperando al fin comenzara en menos de una hora… antes del anochecer ya todos los hombres de Heart Stone deben estar en el suelo sin poder moverse- Dijo Master cambiando frente a la fila de jóvenes

-¿Podemos matarlos Master?- Pregunto Sira con una mirada de ilusión

-Hmmmm… ¿Pueden? – Pregunto Master viéndolos de frente a los cuatro

-¡Por supuesto que podemos Master!- Respondió Sira emocionada y levantando su arma, Alen y Clash sonrieron, pero Clever se mantuvo seria –Seria de lo mas faicl-

-SI, es verdad, claro que pueden, pero una cosa es poder y otra cosa es tener mi permiso de hacerlo- Tanto Clash como Sira rodaron los ojos molestos, ansiaban ambos poder matar policías de Heart Stone

-¿Por qué no podemos?- Pregunto Clever seriamente –Sabes que los cuatro esperamos años para este momento…-

-Si, lo se… pero su venganza es con una persona solamente…-

-¡Pero esos policías participaron, Heart Stone no mato a nadie fueron esas marionetas!- Grito Clash muy molesto a la cara de Master

-Si… es verdad, está bien, pueden lastimarlos… y mucho… pero cada uno de ustedes, solo tiene permitido matar a uno, si ven una cara conocida, pueden disparar en ese instante o hacerlo sufrir mucho...-

-¿A qué te refieres?- Pregunto Sira curiosa -¿Es algo mejor?-

-Claro que es mejor jeje, para nosotros, mas satisfacción en un sentido de venganza, hacerlos sufrir mucho más, no solo con un tiro en la cabeza…- Tres de los 4 jóvenes entendieron a la perfección, sonriendo -Si todos tienen en claro lo que harán… pueden irse y prepararse para lo que viene-

Sira corrió lejos de todos de forma presurosa, dejando a los tres solos que la vieron sin mucho interés retirarse, Alen también se fue, pero a otro lugar sin mencionar palabra algo asustado por lo que Master había dicho. Mientras que Clash se fue por la misma puerta que Sira pero más calmado, Clever se acercó a Master por la espalda, pero asegurándose de que esta la escuchara.

-¿Estas emocionada?- Pregunto ya a solas

-La verdad no, pero tampoco estoy aburrida, será divertido…- Dijo tomando asunto y suspirando una y otra vez

-Bien…-

-Dime… ¿Day Brezee está bien asegurada junto con el mocoso de Lion? - Pregunto Master seriamente

-Sí, esa mujer se quedó con el pequeño en donde ordenaste, custodiado por 10 de nuestros hombres que darán aviso al instante si algo pasa- Contestó Clever con seriedad y tranquilidad

-Excelente, Stone nunca encontrara a su hijo por más que lo busque a dé de balazos a alguno de los míos o a ustedes, por más que capturen a algunos y los interroguen y medio maten… nunca los harán hablar ni mucho menos lo encontrara… y cuando lo haga será porque yo lo permitiré, y aun así estará pedido… cuando acabemos con los de Manehattan… nos tomaremos unas vacaciones...-

-Como quieras Master- Dijo Clever tranquila, pero de un momento a otro recordó la cara de Lion que había visto la noche anterior, una mirada llena de miedo -Sunset… - La voz de Claver por un momento, sonó triste en vez de animada o seria –Dime algo…- Su vos tembló -¿Por qué no nos dejaras matar a esos desgraciados?- Clever temblaba de sus manos, su voz igual, Master al notar eso se levantó y puso una mano en el hombro de la chica -¡Contesta ¿Por qué? sabiendo lo que hicieron esa noche!-

-Calma Clever…-

-No puedo evitarlo Sunset… no puedo evitarlo...- Master suspiro una vez, cansada y cerrando sus ojos al escuchar como la voz de Clever se quebraba frente a ella, escuchando como un pequeño sollozo escapaba al mismo tiempo que se soltó de su agarre y corío fuera de la fábrica, Master suspiro y la siguió a paso lento. Clever llego a una parte totalmente oscura donde solo sus lentes de contacto brillaron en anaranjado, pero que al recordarlo, se los quito dejando que sus ojos azules se llenaran de lágrimas. Por la mente de esta chica pasaban recuerdos traumáticos de su niñez.

FashBack

-Ma… má… Mamá…- Una pequeña niña de piel verde movía a una mujer que estaba tirada en el suelo sin moverse, esta al ver que no despertaba la ajito con fuerza de su hombro -¡Mamá despierta!... ¡MAMÁ POR FAVOR DESPIERTA, MAMÁ!- Por más que la pequeña gritaba y agitaba a la mujer esta no despertaba, con la pequeña ignorante de un agujero en el pecho de la mujer y toro en un lado de su cabeza de donde salía sangre amontones -¡MAMÁ, MAMÁ, NO NOS DEJES SOLOS MAMÁ, POR FAVOR DESPIERTA, DESPIERTA!-

La niña seguía gritando y llorando por su madre, pero en ese momento una mano verde le tapó la boca con fuerza, este no era más que un niño un año mayor que ella, de cabello gris que al silenciarla con su mano la jalo lejos de su madre. La pequeña Clever lloraba desconsoladamente por ver a su madre son moverse con sus ojos abiertos, se zafo con brusquedad de su hermano, pero este no la soltó del brazo

-¡Clash Suéltame, quiero ir con Mamá!- Gritaba a su hermano que la jalaba directo a un callejón -¡CLASH!...- Pero en ese momento el hermano de Clever le volvió a silencia con su mano y esta lo golpeo del brazo para que lo soltara

-Deja de gritar o nos van a encontrar Clever..- Susurro el pequeño Clash al odio de su hermana

-¿Quiénes?- Pregunto de igual forma en susurro la niña de cabello rojo, pero sus palabras fueron interrumpidas cuando un grupo de personas indigentes paso corriendo cerca de ese callejón.

Ambos niños vieron como esas personas que Vivian en la calle y que incluso conocían corrían gritando de terror y desesperadas, pero lo que más asusto a los dos pequeños fue ver a un grupo de policías, los alcanzaron y matarlos a puros tiros con sus ametralladoras. Ambos niños gritaron, pero fueron callados cuando una pareja de indigentes pasó cerca y más balas los alcanzaron a ambos adultos en su pecho, cayendo muertos a la entrada del callejo.

Los pequeños Clash y Clever se escondieron detrás de unos contenedores de basura, viendo a un par de policías patear los cuerpos de esos indigentes para comprobar se seguían vivos, uno e ellos se movió, causando que el policía le disparara más de sus balas en la cabeza, horrorizando a los dos pequeños que ahogaron sus gritos.

Esa noche la policía estaba persiguiendo a personas indigentes sin hogar, que vivían en la calle o en extrema pobreza, disparándoles sin piedad, a ancianos, adultos, joven, incluso niños.

Clash vio a lo lejos a un jovencito de piel roja y cabello anaranjado, que corría junto de la mano con una niña de piel naranja oscuro y rosa claro, ambos corrían desesperados por un escondite. Pero un policía les disparo, dando, al niño de cabello naranja en la cabeza cayendo muerto un sostenido de la mano de su hermanita, y esta al voltear y verla grito horrorizada, pero que al ver a los policías acercarse corrió por su cuenta dejando el cuerpo de su hermano tirado, pero sin logar dar muchos pasos antes de que más balas le atravesaran el corazón cruelmente, dejándola muerta en el suelo.

Ambos hermanos Mind cerraron los ojos y se abrazaron implorando que no los encontraran, con Clever aferrado a su única familia que era solo su hermano, llorando por su madre y tener de ella como último recuerdo el verla muerta con sus ojos abiertos viéndolo solo el vacío del cielo nocturno completamente negro.

Fin FlashBack

Clever Mind, callo en llanto una vez más, gritando fuerte y desgarradoramente al revivir sin querer ese recuerdo tan traumático y doloroso. Siendo tan solo una niña tuvo que vivir el horror de ver como esos hombres que juraron pretender a la gente, hacían exactamente lo contrario, matando a inocentes por la calle como si simples animales fueran, como un concurso o una simple cacería de placer.

Master vio a su amiga Clever tirada en el suelo, llorando como si la niña que vio muerta a su madre regresara de nuevo. Un momento paso para que Clever se clamara, y Master se acercara para sentarse a su lado en el suelo.

-Master…- Hablo con su voz llorosa –Por… ¿Por qué existen personas tan malas? ¿Por qué?... Nosotros… mi padre… mi madre… mi hermano y yo… ¿nunca hicimos nada malo porque hicieron eso?-

-Solo yo se la verdad de esa noche de masacre Clever, ese día en que ni la luna ni las estrellas brillaron, ese día, fue principalmente Sombra el que mando hacer eso...- Clever puso sus ojos como platos al escuchar eso.

-No… Sunset…- Murmuro sin poder creerlo

-Sí, ni siquiera yo podia creerlo, El señor Sombra, mando la orden a todos los jefes de la policía, y a su vez ellos dieron esa orden a sus hombres, y esas marioneta a las que hacen llamar… policías, obedecieron sin prestar, igualmente Heart Stone y otros más, indicando al siguiente día el toque de queda y seguid de eso, la matanza de inocentes-

-¿Pero?... ¿Por qué?... ¡¿POR QUE?!- Clever golpeo el suelo lastimándose las manos pero sanando casi al instante -¡Éramos gente pobre, sin hogar, sobrevivíamos cada día, nuestros padres no amaban!...- Clever vio sus manos temblar de furia -¡¿ES QUE NO TIENEN CORAZON?!- Clever volvió a estallar en llanto –Mi hermano se volvió más cerrado, Alen… un idiota… Sira perdió la cabeza… pero yo… yo…-

-Por lo visto no amiga, no tienen corazón- Clever interrumpió sus pensamiento -Y así como ellos no tuvieron corazón… nosotros no lo tendremos- Master se levantó invitando a Claver que hiciera lo mismo

-No… no tener corazón…- Termino de pensar Clever

-Ninguno de ellos merece tus lagrimas Clever, ni sombra, ni Heart Stone ni esas marionetas, solo ustedes cuatro, y con mi ayuda, podrán regresar todo lo que ellos sembrar… esa misma noche ellos sembraron esa semilla de odio y karma en ustedes cuatro, Alen, Sira, tu hermano…. Y tu Clever- Clever vio a su jefa con sus ojos color azul zafiro enrojecidos –Mira esa cara de dolor que tienes ahora, ¿no te gustaría ver esa misma cara, en ellos?...- Clever volvió a gritar de frustración, se levantó y quedo parada frente a su líder, vio al cielo nocturno estrellado, se secó sus ojos y se volvió a poner los lentes de contacto anaranjados.

-Solo una cosa mas, Master-

-¿SI?-

-Déjame matarlo…. Déjame matar a ese desgraciado, yo misma… quiero matarlo…-

-¿Quién, amiga?-

-A ese hombre…. Heart Stone… YO QUIERO SER LA QUE LO MATE-

-Hmmm, estoy segura de que los cuatro querrán… pero te lo prometo, tu serás quien le quite la vida en su totalidad-

La noche al fin comenzaba a caer, señal de que la fiesta se acercaba.