Disclaimer: Los personajes y la historia no me pertenecen. La historia es de TouchofPixieDust y los personajes son de Rumiko Takahashi, yo únicamente traduzco.

Capítulo 7: Chico conoce a miko

30 de septiembre

Kikyo salió del espejo y se encontró en una habitación desconocida. Era pequeña pero agradable. Cuando empezó a mirar a su alrededor, sintió que alguien la estaba observando. Se dio la vuelta y se encontró con una puerta de madera y un par de ojos castaños fulminantes asomándose por detrás.

—Sal, chico.

El joven salió de detrás de la puerta. Estaba ligeramente asustado, pero siguió mirándola con furia.

—¿Dónde está Kagome? —preguntó.

Kikyo permaneció en silencio. No estaba segura de cómo debía responderle al niño, ya que no lo sabía.

—¿Dónde está mi hermana?

Debe de haber sido la perla. Recuerdo que empezó a brillar. Y recuerdo… Kikyo jadeó… el deseo. Kikyo inspeccionó rápidamente la habitación hasta que encontró lo que estaba buscando. El espejo.

Kikyo miró en el espejo, con Souta observando detrás de ella. Vieron a Kagome.

—¡Se está ahogando! —gritó Souta.

Observaron sin poder hacer nada cómo Kagome se retorcía bajo el agua. Pudieron ver el terror en sus ojos cuando se agarró rápidamente la nariz para no respirar accidentalmente el agua turbia.

—¿Qué le hiciste? —exigió mientras golpeaba el espejo inútilmente.

A Kikyo le hubiera gustado negar que hubiera tenido algo que ver con esto… pero recordaba el deseo. Su mano fue hacia la perla que colgaba de una cadena en su cuello, pero ya no estaba. Abrió los ojos como platos de la sorpresa, luego los dirigió hacia la imagen de Kagome en el espejo. Ahí estaba la perla, brillando justo bajo la superficie de la piel de Kagome, cerca de su cadera.

—Ha elegido a una nueva protectora.

—¿Quién?

Kikyo miró al niño con ojos serios. Casi había olvidado su presencia.

—La perla de Shikon.

Souta pareció indeciso.

—Pensaba que esa cosa era solo una leyenda.

Kikyo estaba sorprendida. No había pensado que su mundo y en el que ella se encontraba en ese momento estuvieran conectados. A lo mejor había más sucesos extraños de lo que parecía. Rápidamente, recompuso sus facciones para aparentar calma y encubrir su sorpresa.

—¿Sabes de la perla?

—Claro. Es la esfera de los cuatro espíritus. Concede deseos y trae buena suerte. Las vendemos aquí, en el templo.

Kikyo tosió.

—¿Las VENDÉIS?

Souta exclamó cuando vio una mano con garras agarrando a su hermana.

—¿Qué es eso? —Todos los pensamientos y preguntas sobre la perla fueron olvidados instantáneamente.

—Inuyasha.

—¡Tiene garras! ¡Y COLMILLOS!

—Es un demonio —explicó con calma.

—¡Un demonio tiene a mi hermana!

Kikyo observó a la chica que trataba de coger aire. Vio el momento en el que la chica se dio cuenta de quién, o de qué, la había salvado.

—Es un medio demonio.

—¡Tiene a mi hermana! ¡Sálvala! —exigió con una voz que bordeaba la histeria—. ¡Déjala en paz! —le gritó al medio demonio que estaba asustando a su hermana mayor.

Kikyo vaciló. Era libre. Ya no tenía que llevar la carga de la perla. Podía vivir una vida normal como una chica normal. Incluso podría envejecer con la persona que amara. Era su oportunidad de ser feliz.

—¡Kagome! —gritó Souta.

Con una inusitada maldición, Kikyo fue hacia el espejo para salvar a Kagome. Por primera vez en muchos años, tenía lágrimas en los ojos que amenazaban con caer. Estuve tan cerca. Pero sus dedos chocaron contra el cristal. El espejo no le dejaba atravesarlo.

Vieron con horror cómo el medio demonio se abalanzaba sobre la temblorosa chica.